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Este arte ancestral hawaiano, Ho'oponopono, permite borrar todas las memorias y programas inconscientes que nos perturban, y con su práctica nos lleva a alcanzar la paz interior y la armonía. Practica Ho'oponopono, un proceso que se desarrolla en 5 etapas: *Soy al 100 por 100 el creador de todo lo que ocurre en mi vida. Esta toma de conciencia es esencial: sólo tú y tus pensamientos creáis todos los sucesos que ocurren en tu vida. * Lo siento, ignoraba que guardaba esas memorias, también lamento todas las cosas desagradables que haya podido generar. *Perdón, desconocía que era yo el autor de ese suceso. *Gracias a lo sucedido soy consciente de los recuerdos que me perturban y tengo ocasión de eliminarlos. *Te amo, amo a todo, a los demás, a la vida, a los recuerdos y a mí mismo. Ho'oponopono es una conexión con el amor.
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Seitenzahl: 189
Veröffentlichungsjahr: 2015
Dr. Luc Bodin, Nathalie Bodin, Jean Graciet
El gran libro de Ho'oponopono
Sabiduría hawaiana de autocuración
Prefacio de María-Elisa Hurtado-Graciet
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Colección Nueva conciencia
El gran libro de Ho'oponopono
Luc Bodin, Nathalie Bodin, Jean Graciet
1.ª edición en versión digital: septiembre de 2015
Título original: Le grand livre de Ho'oponopono
Traducción: Pilar Guerrero Jiménez
Corrección: Sara Moreno
Diseño de cubierta: Enrique Iborra
Ilustraciones: Jean Augagneur
© 2012, Editions Jouvence
Editions Jouvence S.A.
Chemin du Guillon 20, case 143. CH-1233 Bernex. Suiza
www.editions-jouvence.com
(Reservados todos los derechos)
© 2015, Ediciones Obelisco, S.L.
(Reservados los derechos para la presente edición)
Edita: Ediciones Obelisco S.L.
Pere IV, 78 (Edif. Pedro IV) 3.ª planta 5.ª puerta
08005 Barcelona-España
Tel. 93 309 85 25 - Fax 93 309 85 23
E-mail: [email protected]
ISBN EPUB: 978-84-9111-049-1
Depósito Legal: B-20.642-2015
Maquetación ebook: Caurina.com
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada, trasmitida o utilizada en manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o electrográfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor.
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Contenido
Portadilla
Créditos
Prefacio
Ho'oponopono, modo de empleo
Capítulo 1. Ho'oponopono de los orígenes a la práctica actual
Definición e historia de Ho'oponopono
Morrnah Simeona
El doctor Ihaleakala Hew Len
La realidad física es una creación del pensamiento
Las diferentes partes de tu identidad
¿Cómo se hace una limpieza?
Abandonar las expectativas
El estado de «vacío» y el momento presente
El amor propio
Cómo practicar Ho'oponopono
El poder creador
El retroproyector
El perdón abre la puerta al amor
La luz y la oscuridad
El perdón total
El buda de oro
La limpieza de las memorias
El amor está en la unidad
Capítulo 2. Ho'oponopono del mundo físico a la realidad cuántica
Las memorias erróneas explicadas por la PNL
Las situaciones conflictivas
El ciclo de los conflictos
La memoria de los acontecimientos
Psicología y Ho'oponopono
La epigenética y Ho'oponopono
Las raíces chamánicas de Ho'oponopono
La actualización de los pensamientos
Ho'oponopono explicado por la física cuántica
¿Es real nuestro mundo?
Las consecuencias de Ho'oponopono en los individuos
Ho'oponopono y las nuevas energías
Capítulo 3. Ho'oponopono de la espiritualidad a la abundancia
Tu religión es espiritual
Ho'oponopono, reencarnación y familia
Budismo siempre
Ser cristiano
Un poco de islam
Criaturas Creativas
Cómo cambiar el mundo
Cómo vivir los momentos de duda
Ho'oponopono en la vida cotidiana
Ho'oponopono y tú
Bibliografía
PREFACIO
Cuando mi amigo Luc me pidió que escribiera el prefacio de este libro, esa misma noche, cogí un libro de mi biblioteca al azar y lo abrí distraídamente. En el interior descubrí un papel doblado en dos en el que, en algún momento, había escrito unas pocas líneas: «En mi opinión, en el fondo de todo esto debe de haber… una noción la mar de simple. Y, para mí, esa noción, cuando finalmente la descubramos, será tan irresistible, tan bella, que diremos: “¡Oh! ¡No podía ser de otro modo!”» (John Wheeler, físico, cita extraída de un documental televisado, titulado The Creation of the Universe).
Un silenció me susurró que esas frases eran un guiño de la vida, recordándome lo esencial.
Es así como las verdades vienen a nosotros. Siempre simples, no se explican ni requieren de grandes discursos.
Y fue así como Ho’oponopono llegó a mi vida. Mi corazón reconoció algo que ya conocía, porque nuestros corazones saben reconocer las verdades.
Pero tenemos una especie de velo que nos impide ver y expresar nuestra auténtica naturaleza. Para Ho’oponopono, ese velo está compuesto de memorias. Para clarificarlas y disolverlas, sólo hay una cosa que podamos hacer: «limpiar, limpiar y limpiar».
Con el tiempo comprendí que «limpiar» se hace en tres pasos: hay que empezar abriendo el corazón, luego acoger con amor «lo que es» y, finalmente, soltarse, dejar de estar enganchado, apegado, y confiar en «lo divino» que hay en nosotros.
En este libro, mis amigos Nathalie y Luc Bodin, y mi marido Jean, compartirán contigo su propia experiencia, su propio concepto de Ho’oponopono, dándote la oportunidad de ir más lejos en la comprensión de esta forma de estar en el mundo.
A través de la práctica es como podrás integrar y descubrir tu propia forma de estar en el mundo, la que tu corazón te indique.
Abre tu corazón y recuerda: «Sólo se ve bien con el corazón porque lo esencial es invisible a los ojos» (Antoine de Saint-Exupéry, El Principito).
Agradezco a la vida esta oportunidad que me ha brindado hoy para limpiar ese «velo» que me mantiene en «la ilusión de la separación».
Me dirijo al «Ser Único» que «Yo soy», a la «Tierra madre» y a ti, lector, sabiendo que mi primer error es creer que estoy separada del Todo y que soy imperfecta. Le pido a mi alma o a mi «Yo superior» que me ayude a limpiar toda la memoria que me hace pensar así.
«Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».
María-Elisa Hurtado-Graciet
Coautora de El arte de Ho’oponopono.
El secreto de los sanadores hawaianos.
Ho’oponopono, modo de empleo
Fórmula de Ho’oponopono
«Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».
¿Qué significan esas palabras?
«Lo siento»: es reconocer su creación.
«Perdón»: porque no sabía que tenía eso dentro de mí.
«Gracias»: por permitirme limpiar la memoria.
«Te quiero»: a ti, mi Divinidad interior, podría decirte «te quiero».
¿Cuándo decir esta fórmula?
Cuando nos encontremos frente a un conflicto, una reacción violenta, un accidente, un trauma, todo lo que despierte en ti una fuerte emoción negativa.
¿Cómo decirla?
En voz alta, en voz baja o en tu interior.
¿A quién se dirige cuando la pronunciamos?
A ti mismo, a tu Divinidad interior, a tus protectores, al universo, a Dios.
¿Puede ser una frase preventiva?
Puedes decir la fórmula: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero» incluso cuando no percibes un conflicto en concreto. Eso te permitirá borrar las memorias que vayan creciendo a tus espaldas. Algunas personas recitan esta fórmula como si fuera un mantra, durante un paseo, una caminata o una vuelta en bici.
¿Se puede decir durante un acontecimiento feliz?
Sí. Tienes una herramienta a tu disposición que permite a tu ego descansar y ser feliz plenamente, desde la humildad.
¿Se puede hacer Ho’oponopono delante de la tele?
Se puede hacer Ho’oponopono delante de todo lo que suscite en ti emociones negativas: eso puede ser Internet, el teléfono o escuchando la radio.
¿Hay que decir todos y cada uno de los elementos de la frase?
Cuando empieces a practicar Ho’oponopono, tómate tu tiempo para repetir la fórmula íntegramente hasta que hayas integrado la sensación que se desprende de cada palabra. Después, bastará con decir sólo «Gracias, te quiero».
¿Qué pasa luego?
Que llega la calma. Estarás sin expectativas sobre lo que pueda pasar, porque Ho’oponopono sirve, fundamentalmente, para obtener paz interior.
Capítulo 1
Ho’oponopono
De los orígenes a la práctica actual
Jean Graciet
Entrar en el proceso Ho’oponopono es muy sencillo. Si hay algo que te desgarra por dentro o si tienes una molesta cotidiana, tanto si se trata de un acontecimiento grave o de algo sin demasiada importancia, bastará con que repitas las cuatro frasecitas que, de hecho, son palabras. La fórmula es «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero». A partir de esas cuatro frases repetidas varias veces durante cierto tiempo, acaba por pasar algo, es como un milagro. Nada hay más sencillo, en efecto, y está al alcance de todos. Ahora vamos a ver que Ho’oponopono no es, en realidad, tan fácil como parece a la hora de integrarlo y practicarlo.
Definición e historia de Ho’oponopono
Ho’oponopono es una filosofía, un estado anímico, y adherirse a este proceso requiere integrar ciertas ideas, ciertas nociones diferentes a las que nuestra tradición judeo-cristiana nos tiene acostumbrados. Con Ho’oponopono abordamos otra manera de ver las cosas, llevándonos a contemplar el mundo con ojos distintos, a veces a ver la vida, la gente y a uno mismo de modo opuesto. Es en este punto donde la práctica de Ho’oponopono se vuelve menos fácil porque, en realidad, cada uno tiene que hacer un cambio interior a nivel de creencias y valores.
Ho’oponopono nace de una tradición ancestral hawaiana y significa: «Enderezar, armonizar, corregir lo que es erróneo, poner orden». Cuando aparecen diferencias entre las personas o llegan los problemas relacionales en el seno de una comunidad, la gente se reúne en presencia de los protagonistas y, bajo la dirección de un sacerdote, se conceden el perdón.
Ho’oponopono es un proceso de arrepentimiento y reconciliación entre personas de una misma comunidad, de una misma familia.
Morrnah Simeona
Luego interviene Morrnah Simeona, chamana y curandera con plantas. Se dice que el proceso de Ho’oponopono puede simplificarse suprimiendo la figura del sacerdote o chamán y que cada uno puede practicarlo solo. Es ella quien propuso la enseñanza de Ho’oponopono tal como lo conocemos actualmente: solos, nos concedemos el perdón, el amor y la paz a nosotros mismos. Ya no es necesario estar en presencia de otras personas, ni siquiera de un chamán; para conseguir el perdón es esencial, por encima de todo, perdonarse a sí mismo. Esto es importante dado que muestra hasta qué punto el proceso puede adaptarse a cada época, particularmente a la nuestra, en la que cada individuo es empujado a buscarse la vida solo.
Morrnah decía también que estamos ralentizados por el peso de nuestra memoria. El objetivo de Ho’oponopono es, pues, liberarnos de esa memoria para desembarazarnos de ese velo que nos impide descubrir la «Divinidad» que vive en nosotros. Así, podremos descubrir quiénes somos realmente, lo que es esencial.
Con este proceso, la memoria se libera y se transmuta en energía pura a través de la «Divinidad». Es una especie de auténtico proceso alquímico, una transmutación de nuestras memorias y de nuestros miedos en amor puro.
Para Morrnah Simeona, «la paz empieza en mí y en nadie más». Morrnah propuso la formación y el doctor Len se convirtió en su alumno más conocido ya que, gracias a su extraordinario testimonio, Ho’oponopono se expandió por el mundo.
El doctor Ihaleakala Hew Len
La historia del doctor Len ha dado la vuelta al mundo y más o menos todo el mundo la conoce: ejercía como psicólogo clínico y, un día, le propusieron prestar ayuda como responsable en un psiquiátrico penitenciario de Hawái. Hay que decir que, en dicha penitenciaría, el ambiente era duro, desagradable y el peligro era constante en la vida cotidiana, tanto que el personal penitenciario y los médicos no duraban mucho en sus puestos.
A pesar de ello, el doctor Len aceptó el puesto. Pidió que le entregaran los informes de cada uno de los pacientes y, antes de encerrarse en su despacho, insistió en que no lo molestaran para nada y que no le era necesario ver a ningún enfermo –actitud extraña viniendo de un psicólogo–, y fue respetado en sus deseos.
Pasaron los días y, al cabo de tres meses, más o menos, la gente se fue dando cuenta de que el ambiente y las relaciones con los enfermos habían mejorado como por arte de magia. Así se informó al doctor Len y le preguntaron qué hacía encerrado a cal y canto en su despacho, porque su extraña actitud despertaba la curiosidad de todos.
El doctor Len les explicó que estaba limpiando la memoria que tenían en común o, para ser más preciso, la memoria que había compartido con cada paciente al ir leyendo los informes de cada uno.
—Pero ¿cómo lo hace?
—Simplemente –respondió–, repito cuatro frases: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».
—¿Y ya está?
—Sí, ya está.
Y así fue como se quedó en su puesto de trabajo durante cuatro años, hasta que el psiquiátrico penitenciario cerró sus puertas. En efecto, ya no había pacientes. Extrañamente, todos se habían curado, de modo que la existencia del psiquiátrico ya no tenía sentido.
El doctor Len explicó que limpiaba las memorias que había compartido con cada paciente, simplemente repitiendo: «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero».
¿Qué había pasado?
Hablando de toda esa gente que había curado, el doctor Len explica que les curaba la parte de ellos mismos que había creado sus problemas. Añade que todo en la vida, todo lo que nos pasa, es responsabilidad nuestra. Eso significa que todo lo que nos llega a nuestros cinco sentidos, el mundo que nos rodea… es creación nuestra. Por consiguiente, si algo externo nos desagrada, es nuestra responsabilidad curar las memorias que han causado dicha situación.
La realidad física es una creación del pensamiento
Lo que está en tu exterior no es sino una proyección de alguna cosa que procede de ti, que podríamos llamar creencias, pensamientos o memorias. Ésta es una noción que se relaciona con las enseñanzas que todos hemos recibido, los occidentales, más o menos del mismo modo, bajo la presión de la tradición judeo-cristiana siempre omnipresente. En efecto, nos resulta mucho más fácil echarle la culpa a otro y quedarnos con el papel de víctimas, que es mucho más cómodo.
¡Pero no! Pase lo que pase, no eres una víctima, nunca lo has sido, sólo eres el creador al 100 por 100 de lo que te pase.
En efecto, es difícil de aceptar así, a bote pronto. Pero es la clave del proceso de Ho’oponopono. Es absolutamente necesario integrar totalmente esta idea antes de ponerse a la práctica de Ho’oponopono de manera eficaz.
Un pensamiento erróneo creará una realidad errónea. Si tengo un pensamiento acertado, entonces crearé una realidad armoniosa y pacífica. Y, en ese punto, hay que darse cuenta de que todo está en nuestro interior. Nada está en el exterior.
La realidad física es una creación de nuestro pensamiento, es decir, que somos los creadores de todo lo que nos pasa.
Esta noción es difícil de integrar. Hasta ahora hemos vivido en la idea de que los responsables son los demás y que los acontecimientos que vivimos vienen, evidentemente, de fuera. Con Ho’oponopono las cosas se invierten. En realidad nada cambia. Simplemente no sabíamos que éramos nosotros los que creamos nuestra realidad de manera inconsciente.
«Desde el momento en que algo aparece delante de nosotros –dice el doctor Len–, puedes preguntarte lo que pasa en ti, en tu interior, lo que estás experimentando». Luego se trata de responsabilizarse al 100 por 100 de lo que sientes y lo que estás creando. Después, una vez que has aceptado la situación –que has creado tú por completo–, entonces puedes empezar el proceso de limpieza de todas las memorias causadas por tus sinsabores. Porque las memorias no nos dejan respiro alguno. Inconscientemente, guían nuestras vidas, nos arrebatan el libre albedrío para expresarnos.
«No somos la suma de nuestras memorias, no somos nuestras memorias, somos más que eso» decíaMorrnah Simeona.
Todo lo que pasa en tu vida, los acontecimientos, la gente que conocemos, los sitios donde vives, tus viajes, todo es creado por tus memorias. En realidad, estás teleguiado por ellas. Te hacen creer que eres diferente a los demás y, en definitiva, son ellas las que te dan la ilusión de separación. Por eso es útil que siempre recuerdes que tú no eres tu memoria.
Y ello nos lleva a la cuestión fundamental que se plantea Morrnah, que se plantea el doctor Len y que, de hecho, todo ser humano debiera plantearse: «¿Qué soy yo realmente?».
Tus memorias pueden impedirte ser quien eres, ser tú mismo y, liberándote de esos escombros «heredados», pelando pacientemente una capa tras otras, como se hace con una cebolla, descubrirás quién eres realmente. Así, todo lo que hay en tu exterior que te desgarra, que te
desestabiliza, que te hace sufrir, es una memoria. El sufrimiento que ves en los demás es también una memoria que se reactiva en ti.
El origen de todo lo que te pasa y que te afecta es una memoria.
Ho’oponopono te permite limpiar todas esas memorias. Pero, de hecho, no hay buenas o malas memorias, es la mente la que juzga y decide lo que es bueno y lo que es malo. La realidad es otra cosa. Hay algunas memorias que te pueden parecer erróneas o malas, mientras que otras te parecerán buenas. Lo cierto es que sólo existen memorias que deben ser limpiadas para librarte de ellas. Y Ho’oponopono lo permite.
Las diferentes partes de tu identidad
Las memorias se almacenan en el subconsciente, que los hawaianos llaman Unihipili o «niño interior». Es la sede de las emociones y las memorias. Por eso el proceso de Ho’oponopono invita a pedirle al niño interior que abandone sus miedos para liberarse de las memorias que han causado un problema o una situación. Es en esa parte de ti donde se almacenan las memorias. El niño interior necesita desesperadamente ser tranquilizado y amado, así que sólo a través del amor podrá aligerar el fardo que carga y liberar memorias.
Por otra parte, la consciencia o Uhane, que significa «madre» en hawaiano, es la parte que representa la mente, el intelecto, la que puede escoger entre limpiar las memorias o no iniciar el proceso, guardando así la ilusión de tener el control. Su papel es importante. Requiere mucha humildad dado que, al escoger limpiar las memorias, la mente deja las riendas. Hay que tener confianza y anularse frente a la Divinidad.
Finalmente, la supraconsciencia o alma, incluso el Yo superior, es llamado por los hawaianos Aumakua que significa «padre». Es esa parte la que está en conexión directa con la Divinidad interior y a la que le pediremos que limpie las memorias cuando hayan sido liberadas por el subconsciente. La petición se dirige al Yo superior o alma que, a su vez, le pasa el testigo a la Divinidad interior, cuyo papel consiste en limpiar y purificar la causa o causas del problema. También podemos dirigirnos directamente a la Divinidad interior.
¿Cómo se hace una limpieza?
Utilizaremos las cuatro frases clave del proceso de Ho’oponopono, que son: «Lo siento, perdóname, te doy las gracias, te quiero».
La práctica regular del proceso de Ho’oponopono puede llevarte a reducir las frases a un simple «Lo siento, perdóname, gracias, te quiero» o incluso a un «Gracias, te quiero». Déjate guiar por tu intuición y emplea las palabras que más te convengan.
Dices «lo siento» por no haber sabido que tenías esa memoria dentro de ti. Luego dices «perdóname» a la Divinidad para pedirle ayuda y poder perdonarte a ti mismo por dejarte llevar por las memorias. Seguidamente das las «gracias» a las memorias por aparecer, por emerger desde el fondo y darte la oportunidad de liberarlas, dando gracias a la Divinidad por ayudarte en dicha liberación.
Concluirás diciendo «Te quiero» porque sólo el amor cura. Diciendo eso te diriges a tus memorias y a ti mismo.
El proceso de Ho’oponopono consiste en perdonarte, darte las gracias y enviarte amor. Con ello, borras las memorias. A medida que dicho sufrimiento desaparece en ti, también lo hace en los demás. Cuando dices esas palabras, te las diriges a ti mismo y, más concretamente, al niño pequeño que sufre dentro de ti.
No hay nada que hacer ni que comprender, sólo hay que pedir.
En eso consiste la simplicidad de Ho’oponopono. No hay que ponerse a buscar de dónde procede tal memoria ni qué doloroso episodio está en su origen. Parece complicado para la mente porque lo que la mente quiere es controlar y comprenderlo todo.
Sin embargo, la mente es útil en este proceso y su papel es importante. Tiene libre albedrío. Puede tomar la decisión de abandonar todo control y todo poder y de confiar en la Divinidad interior, pidiéndole al Yo superior que te libere de las memorias.
Por eso, cuando se entra en la energía Ho’oponopono, hay que llegar a desarrollar una gran confianza en uno mismo, una fe total en el alma, para que la mente consiga abandonar todo poder, todo control. El intelecto deja sitio a la intuición del corazón.
Podríamos decir que la mente es parecida a un superordenador, un ordenador tan perfecto que el ser humano jamás será capaz de construir uno tan eficaz. Pero un ordenador sin programas y sin datos no sirve para nada. Será sólo una máquina vacía.
La mente funciona del mismo modo. Son las memorias del pasado las que sirven de datos. La mente se basa en ellas, siempre, antes de tomar una decisión. Lo que nos conduce a organizar nuestra vida entorno a esquemas dictados por el pasado. Si dejas de jugar, esto es, si dejas de utilizar recetas desfasadas, podrás vivir el momento presente y estarás listo para acoger una nueva realidad. Una realidad que no estará más bajo en control de tu ego, sino bajo la guía de tu alma.
Abandonar las expectativas
El objetivo, la finalidad de Ho’oponopono es conectarte con tu Divinidad interior a través de tu alma.
Para ello, hay que abandonar toda expectativa, porque si estar en la energía Ho’oponopono significa no tener que comprenderla, también consiste en no esperar un resultado concreto. Estar a la expectativa es volver a dejar intervenir a la mente.
Estar a la expectativa de una cosa quiere decir que la mente interviene. Y si la mente recupera el control, el alma se retira y nada cambiará. Desde ese momento, la mente bloquea todo el proceso. La mente, por lo tanto, debe dejar el control por completo.
Parece que este aspecto, es decir, el «abandonar las expectativas», es lo más difícil de conseguir porque significa «no querer nada». Para conseguir un objetivo, estamos habituados a tener una primera comprensión mediante el estudio de los datos y, después, pasamos a la acción. Ahí nos mantenemos en el marco de «lo razonable», que depende completamente del intelecto, de la mente y del ego. Por otra parte, la elección misma del objetivo a conseguir ha sido, previamente, fruto de la reflexión mental. Generalmente es así como funciona la gente.
Para escoger un objetivo a conseguir, la mente echará mano de su banco de datos, como lo haría un ordenador con los datos del disco duro. La elección de un objetivo, de una decisión a tomar, en definitiva, es el producto de las memorias. Es la razón por la que la mente se equivoca tan a menudo.
