El hombre más rico que jamás existió - Stephen K. Scott - E-Book

El hombre más rico que jamás existió E-Book

Stephen K. Scott

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Beschreibung

En este breve pero potente libro, el multimillonario y autor de best sellers Steven K. Scott revela las avanzadas estrategias del rey Salomón para conseguir una vida de éxito económico y de realización personal. A Steve Scott le fue mal en todos los trabajos que tuvo durante los seis primeros años tras su paso por la universidad. No conseguía tener éxito, a pesar de los muchos esfuerzos que hacía para alcanzarlo. Entonces, el doctor Gary Smalley le propuso que se leyera el libro de los Proverbios, asegurándole que, de hacerlo así, alcanzaría mayor éxito y felicidad de lo que jamásubiera imaginado. Y sus palabras se hicieron realidad, convirtiendo a Scott en multimillonario. En El hombre más rico que jamás existió, Scott revela las claves de Salomón para ganar cada carrera, explica cómo resolver los conflictos y convertir a los enemigos en aliados, y desvela las cinco cualidades esenciales para convertirse en una persona valorada y admirada, tanto en el trabajo como en la vida personal. Scott ilustra cada una de las ideas y de las estrategias de Salomón con anécdotas de sus éxitos y fracasos personales, así como de personas tan extraordinarias como Benjamin Franklin, Thomas Edison, Oprah Winfrey, Bill Gates y Steven Spielberg. El hombre más rico que jamás existió es un libro tan inspirador como instructivo, que se entreteje sobre las eternas verdades de una de las mayores obras de la literatura en un mapa detallado que le llevará a una vida de éxito en nuestros días.

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Seitenzahl: 320

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Steven K. Scott

El hombre más rico que jamás existió

Los secretos del éxito, la riqueza y la felicidad del rey Salomón

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Colección Éxito

EL HOMBRE MÁS RICO QUE JAMÁS EXISTIÓ

Steven K. Scott

1.ª edición en versión digital: septiembre de 2020

Título original: The Richest Man Who Ever Lived

Traducción: Antonio Cutanda

Maquetación: Natàlia Campillo

Corrección: Elisenda Terré

Diseño de cubierta: Enrique Iborra

Maquetación ebook: leerendigital.com

© 2006, Steven K. Scott

(Reservados todos los derechos) Traducción publicada por acuerdo con Currency/Double Day, división de Random House Inc.

© 2020, Ediciones Obelisco, S.L.

(Reservados los derechos para la presente edición)

Edita: Ediciones Obelisco S.L.

Collita, 23-25. Pol. Ind. Molí de la Bastida

08191 Rubí - Barcelona - España

Tel. 93 309 85 25 - Fax 93 309 85 23

E-mail: [email protected]

ISBN EPUB: 978-84-9111-662-2

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada, trasmitida o utilizada en manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o electrográfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Índice

 

Portada

El hombre más rico que jamás existió

Créditos

Dedicado

Prólogo del doctor Gary Smalley

1. De cómo el hombre más rico que jamás existió puede hacerle más feliz y llevarle al éxito y la fortuna

2. La clave para ganar todas las carreras

3. Una actividad que genera un éxito extraordinario

4. El poder secreto de Salomón para convertir los sueños en realidad

5. La llave que abre cualquier puerta

6. El gran acelerador: la clave para obtener el máximo logro en el mínimo tiempo

7. El secreto de la felicidad

8. Las cuatro cualidades que le hacen a usted valioso

9. Cómo ganar y resolver todos los conflictos

10. Cómo convertir a su peor enemigo en su mejor amigo

11. Cómo superar las fuerzas destructivas en una relación

11. Cómo superar las fuerzas destructivas en una relación

11. Cómo superar las fuerzas destructivas en una relación

14. Cómo derrotar al enemigo de la felicidad y del éxito

15. Los cimientos del éxito según Salomón

Dedicado

A mi esposa-Proverbios 31, Shannon Lory Scott;

a Bob Marsh, Gary Smalley y Jim Shaughnessy,

cuyas vidas me ofrecieron una maravillosa demostración

cotidiana y para siempre de la sabiduría

y del poder de los Proverbios del rey Salomón.

A mis hijos, Carol, Mark, Zach, Devin, Ryan, Sean

y Hallie Rose; y a mis nietos, Madelyn, Julia y Gracie.

Que la sabiduría de los Proverbios llene sus vidas de una dicha imperecedera, de propósito y de satisfacción.

A mi querida hermana, Sandy; a su sabio marido,

el doctor David Heinze, y a mis impresionantes sobrinos,

Bethany, Tim, Nathan y Christian.

A dos de los mejores amigos que un hombre

puede llegar a tener, Tom y Marlene Delnoce.

Doy mis más encarecidas gracias a mi brillante editor,

Roger Scholl, editor jefe de Doubleday. ¡Eres el mejor

con el que haya trabajado jamás… con diferencia!

Mi más profunda valoración y agradecimiento a mis magníficos agentes literarios, Michael Broussard y Jan Miller.

Gracias por su incansable aliento,

y por creer en la importancia de este libro.

Prólogo del doctor Gary Smalley

Scott me habló de los problemas que tenía en su profesión una noche de 1974, cuando fui a visitarle a su pequeña casa de Phoenix, Arizona. En aquella época, Scott estaba un tanto desanimado. Acababa de perder su sexto puesto de trabajo desde que se graduara en la universidad, cuatro años atrás. Tenía la impresión de que, por mucho que se esforzara, no podía mantener un empleo más allá de unos pocos meses. Incluso había intentado poner en marcha su propio negocio en un par de ocasiones, pero aquellos intentos habían terminado también en fracaso. Me preguntó si podría ofrecerle alguna sugerencia, y yo le pedí que me dejara pensar en ello y que, a la mañana siguiente, le diría algo. Después de rezar acerca de su problema, tuve una idea. A la mañana siguiente, mientras desayunábamos, le pregunté:

—¿Te gustaría ser más capaz que todos tus jefes?

—Sí, cómo no ­–me respondió él con un punto sarcástico.

—No –le dije–. Te prometo que, sólo con que hagas una cosa, dentro de dos años serás más capaz que todos los jefes que puedas tener en el futuro. Y apuesto a que serás millonario dentro de cinco años.

Steve pensó que me había vuelto loco. Luego, me preguntó qué tenía que hacer, y yo le dije:

—El mes tiene treinta y un días, y el libro bíblico de los Proverbios tiene treinta y un capítulos. Cada mañana, al comenzar el día, léete el capítulo de los Proverbios que se corresponda con el número de ese día del mes, y te lees dos capítulos el último día de aquellos meses que tengan sólo treinta días. Haz esto todos los días, mes tras mes, y te garantizo que dentro de dos años serás más capaz que todos tus jefes. Hazlo durante cinco años, y apuesto a que te haces millonario.

Le dije que lo leyera con papel y bolígrafo a mano, para que pudiera tomar notas sobre los conocimientos y la sabiduría del libro. Yo sentía que la sabiduría que Steve descubriría en el libro de los Proverbios le cambiaría la vida. Lo que yo no sabía entonces era que él utilizaría su recién adquirida sabiduría para cambiar la mía también.

Steve aceptó mi sugerencia y se puso a leer un capítulo de los Proverbios cada día. Al cabo de dos años, había seguido el consejo de Salomón de encontrar un compañero de negocios y juntos lanzaron una empresa de marketing. A los pocos meses, la empresa les estaba reportando un millón de dólares a la semana; Steve se hizo multimillonario en poco tiempo, pero la historia no termina aquí.

Dos años después de que él y su socio pusieran en marcha el negocio, me llamó y me preguntó si me gustaría escribir un par de libros sobre el matrimonio. Yo nunca había escrito un libro, pero había estado rezando durante diez años para que se me diera la oportunidad de escribir un libro sobre el matrimonio. Y, ahora, Steve me pedía que escribiera no uno, sino dos: uno para hombres y otro para mujeres. Juntos escribimos los que serían mis primeros libros en un tiempo casi milagroso: dos meses. Steve diseñó y produjo un anuncio comercial con Pat y Shirley Boone donde se hablaba de los dos libros y, como consecuencia de ello, If Only He Knew y For Better or for Best[01] se convirtieron en dos best sellers internacionales y cambiaron la vida de millones de familias. Pero tampoco aquí acaba la historia. Años después, Steve me preguntó si me gustaría crear una serie de vídeos para ayudar a otros millones de personas más. Juntos, produjimos Hidden Keys to Loving Relationships,[02] y luego Steve produjo unos anuncios protagonizados por John Tesh y Connie Sellecca para introducir esos vídeos en millones de hogares y decenas de miles de bibliotecas de iglesia. Se puede decir sin temor a equivocarse que, sin el lanzamiento de mis dos primeros libros y de la serie de vídeos de Hidden Keys, hoy no existiría el Smalley Relationship Center.

Steve Scott no sólo me ha ayudado a realizar mis sueños, sino que, durante más de treinta años, ha sido uno de mis amigos más cercanos. La sabiduría que recibió del libro de los Proverbios cambió su vida, mi vida y las vidas de millones de personas que se han beneficiado de la obra de nuestra vida. Cuando escuché su serie de CD Lessons from the Richest Man Who Ever Lived,[03]me impactó su contenido. Hice un pedido de cuarenta lotes, uno para cada miembro de mi familia y uno para cada empleado de nuestra plantilla. Desde hace dos años, Steve y yo venimos hablando de la necesidad de poner por escrito todo este material. Me entusiasma la idea de que el mundo se familiarice con la incomparable sabiduría y con las ideas, los consejos y las advertencias increíblemente prácticas de Salomón. En este libro, Steve nos ofrece unas enseñanzas simples y prácticas, las de Salomón, que pueden cambiar la vida de cualquiera. Espero que este libro sea el primero de otros muchos que Steve escriba sobre los Proverbios, unos Proverbios que han cambiado radicalmente su vida y la mía.

[01]Si yo lo hubiera sabido y Para mejor o para lo mejor. (N. del T.)

[02]Claves ocultas de las relaciones amorosas. (N. del T.)

[03] Lecciones del hombre más rico que jamás existió. (N. del T.)

El hombre más rico

que jamás existió

CAPÍTULO 1

De cómo el hombre más rico

que jamás existió puede hacerle más feliz

y llevarle al éxito y la fortuna

Imagine que pasa usted de cobrar un salario inferior a la media a recibir unos ingresos personales de más de 600.000 dólares al mes. Imagine que pierde nueve empleos en sus seis primeros años después de licenciarse en la universidad y que, luego, en su décimo empleo, crea a partir de la nada más de una docena de empresas multimillonarias, alcanzando ventas de miles de millones de dólares. Imagine que consigue todo esto siguiendo paso a paso las enseñanzas de Salomón del libro de los Proverbios, en el Antiguo Testamento. En resumen, ésa es mi propia historia. Ahora, piense en esto:

Antes: Ganaba menos de la mitad del salario medio.

Después: Los ingresos se incrementaron desde los 18.000 dólares al año a más de 7 millones de dólares.

Antes: El diagnóstico era el de un desesperanzado fracaso en los negocios con una tasa de éxito del 0 por ciento.

Después: Veintinueve años de éxito profesional, con una tasa de éxito del 60 por ciento, en una industria donde la tasa de éxito media se sitúa por debajo del 1 por ciento.

Y lo que acaeció cuando me conduje en contra de los consejos de Salomón es igualmente convincente para mí. En tres ocasiones, violé tres de sus advertencias y perdí millones de dólares por causa de unas malas decisiones de inversión. Si hubiera seguido los consejos de Salomón, no habría perdido ni un céntimo. También ignoré sus consejos sobre las relaciones y pude contemplar cómo se desmoronaba uno de los matrimonios más felices del mundo. Luego, siguiendo los consejos de Salomón acerca de las relaciones, mi matrimonio se restableció y ahora somos más felices que nunca.

Si el hecho de seguir los consejos de Salomón hubiera funcionado sólo unas cuantas veces durante el transcurso de mi vida, podríamos decir que se trata de una coincidencia. Si el hecho de ignorar sus consejos y sus advertencias hubiera traído como consecuencia algún que otro contratiempo o revés menor, podríamos llamarlo casualidad. Pero cuando siguiendo sus consejos se ha generado un éxito personal, empresarial y económico tan significativo, año tras año, tanto para mí como para muchos otros, y cuando haciendo caso omiso a sus advertencias se ha generado una situación de desolación a nivel personal, así como varios desastres financieros, hasta el más recalcitrante escéptico debería admitir lo que los sabios, los reyes y las reinas del mundo reconocieron en otro tiempo: que Salomón fue el hombre más sabio que jamás existió.

Del mismo modo que hay leyes físicas que gobiernan el universo físico, Salomón nos revela unas «leyes de la existencia» que gobiernan invisiblemente todos los aspectos de la vida.

Cada vez que sube usted a bordo de un avión de pasajeros, su destino último queda determinado por las leyes físicas de la gravedad y de la aerodinámica. Si el piloto de su avión y el mismo avión operan de acuerdo con esas leyes, usted llegará a salvo a su destino. Si, por algún motivo, hacen algo que no está de acuerdo con esas leyes, usted irá a parar al suelo de un modo u otro. No importa cómo se sienta usted con respecto a esas leyes. Tanto si le gustan como si las odia, tanto si decide ignorarlas como si no, las leyes seguiránexistiendo y gobernarán su vuelo. Afortunadamente, los pilotos, los ingenieros aeronáuticos y los diseñadores de los aviones comprenden perfectamente estas leyes y son capaces de utilizarlas con provecho. Son capaces de construir aviones y de hacerlos volar para llevarnos así rápida, segura y cómodamente a nuestro destino. Si ignoraran estas leyes, no habría avión capaz de volar.

Pues bien, del mismo modo que hay leyes físicas que gobiernan el universo, también hay leyes de la existencia que resultan ser tan seguras como ciertas. No importa si a usted le gustan o no, tampoco si las odia, pues seguiránexistiendo y seguirángo­bernando su vida. Salomón nos revela estas leyes en el bíblico libro de los Proverbios y, lo que es más importante, nos muestra cómo hacer uso de ellas con provecho. Las leyes de la gravedad y de la aerodinámica han existido siempre pero, hasta que no se descubrieron y se comprendieron, mantuvieron a la humanidad pegada al suelo; una vez descubiertas, se convirtieron en la base para la hazaña del vuelo entre los seres humanos.

Las leyes de la existencia son tan viejas como la misma vida humana. El hecho de ignorarlas no hace otra cosa que restringir su capacidad para lograr la felicidad, una satisfacción, un propósito y un éxito genuinos. Muchas personas actúan de acuerdo con algunas de estas leyes por casualidad, sin conocerlas ni comprenderlas, y logran de este modo cierto nivel de éxito y de felicidad. Pero, con frecuencia, el ignorar estas leyes genera barreras infranqueables de cara a un éxito y una satisfacción sostenidos. Por otra parte, aquellos que aprenden estas leyes y aprenden el modo de usarlas en su vuelo por la vida alcanzarán un nivel de propósito, de éxito y de felicidad que otros sólo podrán soñar. La vida orientadaa un propósito se convertirá en una vida en la que el propósito se habrá conseguido.

La oración de Salomón

Salomón nació alrededor del 974 a. C., y fue coronado rey de Israel tras la muerte de su padre, el rey David. Salomón tenía doce años de edad, y estaba aterrorizado ante la idea de tener que gobernar Israel, pues temía no disponer de la sabiduría suficiente para semejante empeño. Según el Antiguo Testamento, Dios se le apareció a Salomón y le preguntó qué deseaba. Y Salomón pidió únicamente la sabiduría y el conocimiento que le permitieran juzgar rectamente al gran pueblo de Israel (I Reyes 3:9; II Crónicas 1:10). Entonces, Dios le dijo a Salomón que, dado que no había pedido riquezas, honores, la vida de sus enemigos ni una larga vida para sí mismo, Él le daría a Salomón más sabiduría, conocimiento, riquezas y honores que a ningún otro rey antes que él y que a ningún otro rey que pudiera reinar en el futuro. Y lo prometido se cumplió. La sabiduría, los éxitos y las riquezas de Salomón se incrementaron más allá de todo lo imaginable. En cuanto a riquezas, algunos han indicado que, traducido a dólares, Salomón bien pudo haber sido un «trillonario», es decir, sus riquezas se contaban en miles de miles de millones de dólares. Además de unas reservas de oro que se hubieran valorado en los mercados de hoy en cientos de miles de millones de dólares, poseía 4.000 establos para sus caballos y sus carros, y tenía a más de 12.000 jinetes en su nómina. Soberanos de naciones de todo el mundo buscaban su consejo y pagaban escrupulosamente por ello. Sin embargo, hacia la mitad de su vida comenzó a violar las leyes de la existencia, los principios y las estrategias que tan sabiamente había articulado en el libro de los Proverbios, y así, su éxito y su felicidad se evaporaron. Afortunadamente para nosotros, registró muchas de sus leyes para la existencia en el libro de los Proverbios.

Descifrando el código de Salomón

Si bien cada Proverbio nos proporciona una idea obvia, suele ocurrir que el verdadero tesoro de un Proverbio se halle enterrado profundamente bajo su superficie. Salomón nos ruega en el capítulo 2, versículo 4, que busquemos la sabiduría y el conocimiento del mismo modo que buscaríamos plata o un tesoro enterrado. Para ello, tendremos que buscar muy a menudo por debajo de la superficie, en las profundidades, en el trasfondo del Proverbio, en su contexto e incluso en los matices de las palabras hebreas que componen el texto original de los Proverbios. En muchos casos, encontraremos un tesoro adicional observando el significado opuesto de un Proverbio. Por último, pero no menos importante, conviene que observemos el espíritu más amplio del Proverbio y no sólo el estrecho significado de la declaración original. Haciéndolo así, no sólo descubriremos las leyes de la existencia que propusiera Salomón, sino que encontraremos la plata y el tesoro enterrado del que él hablaba, tesoro que perdurará por siempre.

No soy la única persona que ha logrado hacer realidad sus sueños imposibles siguiendo las estrategias de Salomón. Me encanta leer las biografías de aquellos que han hecho logros extraordinarios, tanto en tiempos modernos como a lo largo de la historia. Al estudiar sus vidas, he descubierto que también sus éxitos vinieron avalados por las acciones y las actitudes que se reflejan en las enseñanzas de Salomón, aun cuando algunos de ellos no hubieran leído nunca sus escritos. George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln, Henry Ford y Thomas Edison leyeron los Proverbios en su juventud. Pero incluso si observamos las vidas de iconos modernos como Bill Gates, Sam Walton, Helen Keller, Steven Spielberg y Oprah Winfrey, veremos que lograron sus sueños imposibles haciendo las mismas cosas que Salomón nos aconseja que hagamos todos. También he visto caer desastres sobre hombres, empresas y naciones cuando se han conducido en contra de las admoniciones de Salomón. Adolf Hitler fue capaz de hechizar a toda una nación debido a que los alemanes ignoraron las advertencias de Salomón. A los estadounidenses los pillaron desprevenidos en Pearl Harbor por el mismo motivo y, recientemente, los ejecutivos de la séptima empresa más grande de Estados Unidos llevaron a tan gran corporación a la mayor bancarrota de la historia del país. Todos estos acontecimientos tuvieron lugar por violar un puñado de reconvenciones de Salomón.

¿Qué es lo que la sabiduría de Salomón puede hacer por usted?

Así pues, ¿qué pueden hacer las ideas y las enseñanzas de Salomón por su carrera, sus relaciones y su vida personal? A despecho de lo que usted piense que pueden hacer, esas ideas y esas enseñanzas harán infinitamente más. He aquí unas cuantas recompensas que Salomón dice que usted puede lograr cuando siga sus consejos.

Los beneficios de las estrategias de Salomón

• Conocimiento

• Discreción

• Buen juicio

• Preservación y protección

• Éxito

• Una mejor salud

• Larga vida

• Honores

• Abundancia económica

• El favor de aquellos que detentan la autoridad

• Distinciones y promociones

• Independencia económica

• Seguridad en sí mismo

• Fortaleza de carácter

• Coraje

• Consecuciones extraordinarias

• Satisfacción personal

• Magníficas relaciones

• Verdadero sentido a la vida

• El amor y la admiración de los demás

• Comprensión

• Verdadera sabiduría

Salomón nos da potentes estrategias y tácticas para cambiar la vida que nos van a permitir alcanzar resultados extraordinarios.

No cometa el error de pensar que lo que está a punto de leer es, simplemente, una recopilación de principios generales y de tópicos poéticos. Salomón era demasiado sabio como para perder su tiempo y el de usted con generalidades sin sentido. En sus escritos, ofrece los pasos concretos que hay que seguir tanto en la vida personal como en la profesional para obtener resultados sorprendentes. En este libro, me centro en las estrategias y en los pasos articulados en el bíblico libro de los Proverbios que he aplicado al campo de los negocios, al campo personal y al campo económico en mi propia vida. Después de examinar los consejos de Salomón en cada capítulo, le ofreceré algunas técnicas sencillas que yo he utilizado para llevar a la práctica sus consejos en la vida diaria.

Al final de la cada capítulo, he añadido una sección denominada «Conocimientos para alcanzar la sabiduría», con ejercicios específicos que le permitirán aplicar los consejos de Salomón de una forma práctica y potente. Hágalo todo y comenzará a experimentar el mayor nivel de éxito y de satisfacción personal que nunca haya imaginado. Por exitoso que pueda ser usted ya, el futuro está a punto de irle mucho mejor. ¡Que comience la aventura!

CAPÍTULO 2

La clave para ganar todas las carreras

‘¿Has visto un hombre diligente en su oficio?

Se colocará al servicio de reyes.

PROVERBIOS 22:29

Conviértase en ese uno entre mil que logra increíbles resultados

En cualquier empeño que emprendamos, o en cualquier objetivo que persigamos, podemos obtener resultados increíbles, magníficos, buenos, aceptables, pobres, terribles o catastróficos. En mis cincuenta y tantos años, he experimentado todo tipo de resultados, tanto en lo personal como en lo profesional y en lo económico. Estudiando las vidas de muchas de las personas que más éxito han tenido en la historia, he descubierto que también ellos experimentaron toda la gama de resultados en uno o en más aspectos de su existencia. Pero en los campos de sus mayores consecuciones, todos ellos sin excepción obtuvieron resultadosincreíbles. Y todos y cada uno de ellos obtuvieron tan sorprendentes resultados porque aprendieron e hicieron uso de una simple habilidad, aunque increíblemente poderosa. Esta habilidad fue la clave mediante la cual hicieron realidad sus sueños imposibles. George Washington, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, Thomas Edison, Clara Barton, John D. Rockefeller, Henry Ford, Sam Walton, Walt Disney, Bill Gates, Oprah Winfrey y Steven Spielberg constituyen un ejemplo de personas que la han utilizado. Y lo cierto es que, cada vez que se hace uso de esta habilidad, a la larga genera resultados increíbles. Además, casi nunca es posible lograr resultados inimaginables sin esta habilidad.

Desgraciadamente, menos de una persona de cada mil la utiliza plenamente. Lo bueno es que se trata de una habilidad que se puede aprender con facilidad, y que la puede utilizar cualquiera, independientemente de su origen, de su formación o de su cociente intelectual.

Me refiero a la habilidad de la diligencia. La mayoría de las personas creen comprender lo que significa la diligencia, pero no hay nada que esté más lejos de la verdad. Cuando Salomón habla de la diligencia, está hablando de un rasgo que es tan raro como un diamante de diez quilates. Y la razón de que sea tan raro estriba en que la verdadera diligencia va en contra de la naturaleza humana.

Todos tenemos rasgos que forman parte de la condición humana. Estos rasgos generan impulsos, inclinaciones, fortalezas y debilidades de forma natural. Sin embargo, la diligencia no es uno de ellos. De hecho, el rasgo común a todos los seres humanos es nuestro deseo o impulso de gratificación inmediata. Lo queremos todo y lo queremos ya, con el mínimo esfuerzo posible. Ésaes nuestra naturaleza. Todos tenemos una inclinación natural a seguir la ley del mínimo esfuerzo. Afortunadamente, a pesar de nuestra inclinación natural, podemos optarpor seguir un sendero de mayor esfuerzo y podemos hacernos diligentes en la búsqueda de cualquier empeño, proyecto u objetivo. Y si usted desarrolla el tipo de diligencia al que se refiere Salomón, podrá alcanzar resultados increíbles en cualquier campo importante de su vida.

El concepto de diligencia de Salomón (que no es lo que usted cree)

El diccionario que tengo en el ordenador describe la diligencia como «un esfuerzo persistente y afanoso en la realización de algo». Me encanta la palabra «persistente»; la persistencia forma parte ciertamente de la diligencia. «Afanoso», por otra parte, no es el término más preciso que se pueda utilizar cuando se intenta comprender el significado de «diligencia» para Salomón. Yo preferiría utilizar el término «inteligente». Si yo necesito talar un árbol e intento hacerlo con un martillo, me supondrá un trabajo afanoso, pero no será ciertamente diligente. Me llevará horas, incluso días, echar abajo un árbol con un martillo. Por otra parte, si utilizo una motosierra, podré talar el mismo árbol en pocos minutos. El trabajo no me resultará tan «afanoso», pero sí que estaré haciendo un trabajo más «inteligente». El software de mi ordenador me ofrece una relación de palabras sinónimas de diligencia: meticulosidad, escrupulosidad, minuciosidad y esmero. Aunque todas estas cualidades constituyen aspectos importantes de la diligencia, no transmiten plenamente el significado que le da Salomón a esta palabra.

Para comprender plenamente lo que Salomón quería decir con la palabra «diligente», tendremos que añadir esas cualidades a las palabras de Salomón que encontramos en Proverbios 20:11:

Incluso en sus acciones da el muchacho a conocer si sus obras serán puras y rectas.

Las palabras clave aquí son «puras» y «rectas». Salomón utiliza la palabra «puro» no sólo en un sentido de valor moral o ético, sino más bien en cuanto al trabajo en su forma más pura. Se parece más a un término de minería que a un término ético. Las minas de Salomón suponían una importantísima porción de sus riquezas, y utilizaba con frecuencia términos mineros en sus escritos. Y si usted estuviera extrayendo oro, ¿qué haría? Extraería un montón de tierra, encontraría una gran roca, la sacaría y la sometería a un intenso calor que fundiera todas las impurezas. Lo que quedara de todo eso sería oro puro. Ése es el lado «puro» de la diligencia. Es consagrarse a invertir los días, las horas y los minutos de uno mismo en algo que va a traer un rendimiento puro sobre el tiempo y el esfuerzo invertido.

La otra parte de la diligencia es el lado «recto». No se trata sólo de trabajar en algo con persistencia y con inteligencia. Se trata de hacerlo recto: expeditivamente, eficientemente y efectivamente. Es decir, hacerlo a tiempo, al nivel más alto posible, independientemente de lo que se pida o se espere. Significa aportar creatividad, persistencia e, incluso, a otras personas y recursos externos en un esfuerzo por conseguir un resultado extraordinario.

LA DILIGENCIA es una habilidad que se puede aprender y que combina: persistencia creativa, un esfuerzo inteligente rectamente planificado y rectamente realizado de un modo oportuno, eficiente y efectivo, para conseguir un resultado puro y de la más alta calidad de excelencia.

Ahora bien, antes de que dé usted marcha atrás y diga, «Yo no soy así. No soy una persona creativa ni persistente», déjeme que le diga que sí que puede serlo. Todo lo que tiene que hacer es seguir la receta de Salomón para desarrollar la habilidad de la diligencia. Él pensaba que cualquier persona puede desarrollar esta habilidad. Recuerde que decía, «Incluso en sus acciones…». Y en cuanto hayamos dominado el arte de la diligencia, podremos utilizarla en cualquier campo importante de nuestra vida, en cualquier empeño o búsqueda, para conseguir resultados increíbles. Podremos utilizarla para convertir un pobre matrimonio en un magnífico matrimonio, una buena carrera en una carrera increíble y un negocio fracasado en un negocio exitoso.

¿Le parece complicado? Eso se debe a que la verdadera diligencia implica muchas cualidades. Y ése es el motivo por el cual la verdadera diligencia es tan rara. Quizá lo entienda mejor con una sencilla ilustración.

En mi primer año de universidad me hicieron jefe de pelotón en el ROTC.[04] Los otros treinta y nueve jefes de pelotón pertenecían a cursos superiores. El principal acontecimiento del año en el ROTC era la competición anual de simulacro de combate entre los cuarenta pelotones. Antes de la competición, había un oficial que creía que su pelotón iba a ganar sin despeinarse siquiera. Creía que él y su pelotón habían sido diligentes a lo largo de todo el año, congregándose todos los días de la semana a las 7:00 de la mañana para realizar sus sesiones de simulacro. Lo que él no sabía era que mi pelotón se ponía en marcha todos los días a las 6:00 de la mañana (voluntariamente) y que practicaba durante dos horas en lugar de una. No sabía que yo le había enseñado a mi pelotón unas complejas maniobras de equipo durante la hora en la que estábamos solos en el campo de simulacro. Todos y cada uno de los treinta cadetes de mi pelotón trabajaba diligentemente para dominar las maniobras.

Para cuando llegó el momento de la competición, habíamos practicado el doble de horas que el otro grupo y habíamos aprendido rutinas más complejas. En relación con el resto de pelotones, nosotros habíamos sido verdaderamente diligentes, mientras que los demás sólo creían que habían sido diligentes. Lo que vino después fue un «resultado increíble». Mi pelotón ganó el evento, consiguiendo 287 puntos de un total posible de 300. El pelotón privilegiado se situó en segunda posición, consiguiendo sólo 168 puntos. Yo fui el único estudiante de primer año en mandar un pelotón en la historia del ROTC de la Universidad del Estado de Arizona y en ganar la competición anual de simulacro de combate. Me nombraron Cadete del Año, me dieron una vuelta de noventa minutos en un caza supersónico de combate y me ofrecieron una beca de vuelo de las Fuerzas Aéreas para pagar los tres años restantes de mi formación en la universidad. Sin embargo, si hemos de ser justos, todosganamos allí, todomi pelotón. Y lo hicimos no porque fuéramos más listos ni porque estuviéramos mejor formados, sino porque fuimos verdaderamente diligentes.

Las recompensas de ser verdaderamente diligente

Es naturaleza humana seguir la ley del mínimo esfuerzo. Salomón se daba cuenta de que necesitamos estar motivados para optar por la diligencia en lugar de por nuestra inclinación natural de «seguir la corriente». ¿Y en qué consiste esa motivación? Salomón nos dice que ser verdaderamente diligente nos trae recompensas inapreciables, mientras que la falta de diligencia puede producir devastadoras consecuencias. He aquí algunas de las recompensas que él promete.

Usted obtendrá una ventaja segura

Sea cual sea el esfuerzo, ¿qué sería preferible, tener una ventaja fuerte e inamovible o tener una profunda desventaja? Salomón nos asegura que aquellos que son verdaderamente diligentes obtendrán una ventaja insuperable sobre aquellos otros que no lo son. Salomón dice:

Los proyectos del diligente, todo son ventajas.

PROVERBIOS 21:5

Tanto si competimos frente a empresas, personas, circunstancias o, simplemente, frente al tiempo, la diligencia nos dará una ventaja única, una ventaja que dará como resultado una mayor productividad, un mayor logro, una mayor riqueza y una mayor satisfacción.

Usted controlará la situación en vez de estar controlado por la situación

¿Qué prefiere, que su vida la controle su jefe y otras personas o controlar usted su propia vida? Salomón dice:

La mano diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.

PROVERBIOS 12:24

Aquellos que son verdaderamente diligentes no sólo controlan su propio destino, sino que también acrecientan los logros de quienes están a su alrededor.

Usted se sentirá verdaderamente satisfecho

La inmensa mayoría de las personas están en un perpetuo estado de hambre. No de comida, al menos en Norteamérica, sino de cosas. Los norteamericanos de hoy en día tienen más deudas y menos ahorros que los de cualquier otra generación en la historia. No importa lo que tengamos, parece que nunca es suficiente. La verdadera satisfacción y el contento parecen ser tan raros como un billete de lotería ganador. En cambio, Salomón nos advierte:

El alma de los diligentes engorda.

PROVERBIOS 13:4

Cuando utiliza la palabra «alma», Salomón se refiere al ser más profundo del hombre o de la mujer, a su verdadero centro, a la sede de su personalidad y de sus emociones. Imagínese estar tan contento y satisfecho que no ansía nada. Ése es el tipo de satisfacción que se le promete al diligente.

Obtendrá el respeto y la admiración de aquellos que ostentan la autoridad

Mientras que otros se esfuerzan por hacerse notar, el diligente es solicitado por las personas prominentes o de autoridad. Eso es lo que Salomón quiere dar a entender cuando dice que la persona que es diligente en su oficio «se colocará al servicio de reyes» (Proverbios 22:29). Sus logros se convertirán en estrellas brillantes que darán tanta luz que llamarán la atención de todos los que les rodeen.

Sus necesidades quedarán satisfechas

Aquellos que trabajan diligentemente en el campo que les compete obtendrán suficiente éxito material como para satisfacer sus necesidades. Salomón escribe:

Quien cultiva su tierra se hartará de pan, pero quien vaya en pos de personas vanas está vacío de entendimiento.

PROVERBIOS 28:19

Aquí también nos advierte de que, si uno se aleja del campo de sus esfuerzos para seguir a gente vana o para seguir sus consejos, perderá el sendero del entendimiento. Traducción: No se deje engañar por personas que parecen exitosas en la superficie y que ofrecen «proyectos para hacerse rico rápidamente», proyectos que suenan demasiado bonitos para ser ciertos. Cuando se encuentre con ellos, huya.

Experimentará un éxito siempre creciente

Salomón nos asegura que aquellos que trabajan diligentemente experimentarán un éxito y una riqueza siempre crecientes, pero el dinero que nos llega con facilidad, sin un esfuerzo significativo, casi siempre termina perdiéndose. Dice:

La fortuna obtenida por vanidad decrecerá, pero aquel que junta por trabajo medrará.

PROVERBIOS 13:11

Por difícil que resulte de creer, la mayoría de las personas que ganan en la lotería pierden todo lo ganado en un período de tiempo relativamente breve. Incluso los jugadores que tienen la suerte suficiente como para ganar una cantidad de dinero importante en el juego lo pierden todo con el tiempo y terminan llenos de deudas. Los casinos de Las Vegas no ofrecen gratuitamente las fastuosas suites de los hoteles a quienes ganan mucho por su bondadoso corazón. Lo hacen porque saben que, por mucho que haya ganado alguien en el juego, al final terminará perdiendo mucho más.

Sus esfuerzos serán provechosos

Salomón promete que toda labor diligente da como resultado una ganancia; ganancia que se mide por la exitosa consecución de sus objetivos y por la recompensa económica que usted recibe por conseguir esos objetivos. En Proverbios 14:23, dice:

Todo trabajo produce abundancia, la charlatanería sólo indigencia.

Aplique ese trabajo a su matrimonio o a sus esfuerzos en la educación de sus hijos, y su abundancia se medirá por la cantidad de satisfacción que obtendrán tanto usted como el resto de su familia. Por otra parte, Salomón nos advierte de que el mero hablar es barato y fácil, y que no lleva a otra parte que a la pobreza. La labor diligente exige mucho esfuerzo. Requiere visión, creatividad, compromiso y una colaboración efectiva con los demás. En esencia, Salomón nos está diciendo que, si a usted no le va bien en su carrera, o si su matrimonio no es tan satisfactorio como desea, lo más probable es que no esté trabajando con la suficiente diligencia. La diligencia en cualquier área de nuestra vida traerá siempre resultados provechosos.

Las consecuencias de no ser diligente

Las mayores motivaciones que tenemos los seres humanos en la vida son el deseo de ganar y el temor de perder. Y Salomón intenta motivarnos con las dos cosas. Si sus siete recompensas no proporcionan la motivación que usted necesita para intentar ser diligente, quizá las consecuencias de no ser diligente le puedan servir de estímulo.

El no diligente siempre se encontrará en franca desventaja

Los diligentes se toman todo el tiempo que necesitan para planificar y preparar su trabajo, de ahí que lo hagan todo de forma excelente. Los que no son diligentes no se toman el tiempo necesario para planificar, preparar ni realizar su trabajo. Suelen ir «a salto de mata», y sus prisas terminan por llevarles al fracaso. Salomón dice:

Los proyectos del diligente, todo son ganancia; para el que se precipita, todo es indigencia.

PROVERBIOS 21:5

Yo he perdido todos mis ahorros en cinco ocasiones, y en cada una de esas ocasiones actué con precipitación; es decir, fui cualquier cosa menos diligente. Las dos primeras veces, mis pérdidas fueron de 20.000 y de 120.000 dólares respectivamente. Las tres veces siguientes, las cantidades fueron mucho mayores, de millones de dólares. De igual modo, mi hija perdió sus ahorros por actuar de forma precipitada y sin buscar mi consejo o el de otras personas. Si hubiéramos actuado diligentemente en lugar de precipitadamente, ella aún tendría sus ahorros y yo tendría millones de dólares de más en mis cuentas.

No dispondrá de ningún control

A nadie le gusta no disponer de control alguno en su vida. Nos disgusta sobremanera que sean otras personas las que controlen nuestra existencia. Sin embargo, Salomón advierte:

La mano diligente obtiene el mando; la flojedad acaba en trabajos forzados.

PROVERBIOS 12:24

¿Quién decide cómo emplea usted sus días, cuánto dinero se le pagará, si será ascendido, degradado o despedido? Incluso en el caso de quienes tienen su propio negocio, si no son diligentes, terminarán controlados por sus clientes o por la competencia.

Anhelará muchas cosas, pero encontrará poco solaz

Mientras que aquellos que son diligentes ven satisfechos sus deseos más profundos y disfrutan de una profunda sensación de satisfacción, los que no actúan diligentemente están sometidos a interminables anhelos que nunca ven satisfechos. Salomón no sólo nos dice que el alma del diligente engordará; también nos advierte:

Tiene hambre el perezoso, más no se cumple su deseo.

PROVERBIOS 13:4

Por desgracia, para aquellos que no actúan diligentemente, su vida está más definida por el deseo que por la satisfacción.

El no diligene carecerá de entendimiento

En la actualidad, los canales de televisión están repletos de personas que prometen fortuna sin trabajar. Usted puede comprar una propiedad inmobiliaria sin poner dinero, puede hacer centenares de miles de dólares en bienes indispensables para el trabajo aun cuando no tenga dinero ahorrado, y así sucesivamente. Salomón nos advierte de que quienes van en pos de artistas del dinero fácil y de planes para hacerse ricos rápidamente no hacen otra cosa que demostrar su ignorancia,

Quien cultiva su tierra se hartará de pan, pero quien vaya en pos de personas vanas está vacío de entendimiento.

PROVERBIOS 28:19

Derrochará su fortuna y su seguridad

La fortuna obtenida por vanidad decrecerá, pero aquel que junta por trabajo medrará.

PROVERBIOS 13:11

Salomón diferencia entre las dos formas en que la gente obtiene su fortuna: los que la obtienen a través de sus esfuerzos diligentes y los que la obtienen sin trabajar por ella. En Proverbios 13:11, advierte de que los que obtienen su fortuna por medio de búsquedas vanas verán disminuir sus riquezas y, en última instancia, las verán desaparecer.

Sus esfuerzos quedarán en nada

Los hay que hacen su trabajo diligentemente y de corazón, mientras que otros no hacen más que hablar de lo que harán algún día.