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El hombre reconstruido es una ventana a través del libro a la visión desde la propia experiencia sobre lo que vive la masculinidad en nuestros tiempos. Si bien se expande el estudio de género, enfatizando el femenino en desventajas aun en nuestro tiempos, la violencia y los sistemas que imposibilitan el desarrollo óptimo del ser humano (mujeres), a sido poco el nombramiento hacia la visión masculina, quienes también han sido afectados por los sistemas, en los que "tener que ser y hacer", los limita en el libre descubrimiento de su propia felicidad. El maestro Juan Jesús Ramírez nos invita a través de una visión humana y basta de experiencia profesional y de vida, a darnos un clavado en estas aguas, sobre cómo se construye, se va formando y se vive la masculinidad a través del tiempo, proporcionándonos también perspectivas para el cambio para nuestras generaciones, a las que sólo podemos heredarles un mundo mejor a través de relaciones humanas más saludables, libres de elegir y de ser y, sobro todo, respeto a sus semejantes. El hombre reconstruido es un legado que nos aporta y nos acompaña ala reflexión para la construcción de nuevos caminos que como sociedad vamos necesitando. Pamela Monserrat Linares Almaro
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Seitenzahl: 79
Veröffentlichungsjahr: 2021
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BUSCANDO LOS FRAGMENTOS DE MI CORAZÓN
BUSCANDO LOS FRAGMENTOS DE MI CORAZÓN
Juan Jesús Rodríguez Ramírez
© El hombre reconstruido
Buscando los fragmentos de mi corazón
Primera edición, abril de 2021
D.R. © Juan Jesús Rodríguez Ramírez
ISBN: 978-607-99181-1-8
Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio, sin la autorización previa por escrito de la editorial y/o el autor.
Este trabajo es hecho con la intención de mostrar una visión y un fragmento de lo que también es el mundo masculino a la luz de la experiencia personal y el aprendizaje continuo en mi vida cotidiana. Sé que existen muchos textos especializados en el tema, pero éstos sólo describen teorías y metodologías de cómo hay que ser y estar en la sociedad, dejando un poco de lado lo que sentimos y pensamos al ser vistos, encasillados y hasta juzgados por estas voces femeninas. Desde mi concepción e interpretación los estudios de género plantean unir estos dos universos (femenino y masculino) y crear maneras y formas de vivir como unidades autónomas y a la vez con la capacidad de crear la entidad concebida por Virginia Satír y otros teóricos como el “nosotros”. Y no se trata de posicionar la propuesta desde el antagonismo o la rebeldía mal fundamentada de ir contracorriente y hasta asumir una postura victimizada, por el contrario, la intención no es juzgar sino crear puentes psicosociales sobre los cuales nuestro andar sea iluminado por la comprensión, el respeto, la valoración de ese otr@ que se encuentra frente a mí, también por el amor y la aceptación mutuas.
Sin duda este momento histórico nos exige y compromete a responder ante los cambios que se han presentado y que siguen presentándose, agudizando las heridas provocadas por la represión emotiva y la equivocada expresión de los afectos y nuestros deseos íntimos. Como profesionales de la salud nos llega el momento de actuar, aún sin, aparentemente, saber cómo hacerlo. El atrevimiento al que planeo dirigirme es a experimentar el mundo con menos prejuicios y más deseo, tomando como estandarte nuestro conocimiento (y desconocimiento incluso) de la vida, también como principal arma nuestro ser y hacerdía a día. Sin darnos cuenta ya estamos listos, hoy es el momento, este es nuestro tiempo, la vida nos espera, acudamos al llamado del amor.
Como no lo había hecho antes, hoy surge una necesidad de juntar cada una de las partes que conforman la estructura de mi corazón, ese brillante y bondadoso corazón tan deteriorado por el paso del tiempo y los pocos–o nulos–cuidados que le he brindado. Llego a este momento de mi existencia y me pregunto, entre otras cosas, ¿por qué estoy donde estoy? ¿Para qué he aceptado tantas cosas aparentes y carentes de sentido para mí? Éstas y otras preguntas me han acompañado los últimos meses, también el miedo y el temor a ser borrado del mapa social y afectivo de los que me rodean.
Pero es necesario comenzar con el principio de esta reflexión. Conscientemente recuerdo cómo fue que decidí romper con los esquemas y patrones conductuales y de comportamiento a los que estuve atado los últimos cinco años de mi vida. Considero que en el desarrollo humano se transitan etapas y crisis que nos ayudan a ir por lo que queremos o también a darnos por vencidos y aceptar el “destino u voluntad divinas”, ese es el caso que me atañe. Recuerdo que crecí rodeado de ejemplos de cómo ser unhombrey cuál era mi papel como hijo, amigo, ciudadano y estudiante. Para mí era una gran responsabilidad y una loza muy pesada, pues hubo ocasiones en que detestaba comportarme de esta u otra forma por agradar a mi padre (pues mi madre se convirtió en un ser sumiso y obediente, al que no le importaba su bienestar sino el de su Señor y esposo).
Lo que mi padre me exigía (por las buenas o por las malas) eraser el mejory no mostrarme débil o mediocre, me inyectó un profundo odio por la perfección y las responsabilidades tan rígidas. Es preciso aclarar que no juzgo su actuar, pues él no ha tenido las mismas posibilidades de formación y experiencias edificantes como yo, gracias a sus esfuerzos las tuve, cosa que le agradezco infinitamente; lo que sí es que señalo la manera de cómo fui heredando su visión la y de la misma manera sus temores e incongruencias. A la edad de ocho años yo estaba convertido en su ayudante, pues él era, aparte de empleado de una empresa transnacional, técnico mecánico automotriz. Mi papel era darle la herramienta y hacer cosas como mover el volante, pisar el freno, etc. Cómo deseaba poder salir a la calle y conocer otr@s niñ@s, jugar con ell@s, convivir, tener amigos! Lamento no haber vivido esta etapa y hoy, afortunadamente, puedo comprender y aceptar lo que fue esa parte de mi infancia. Recuerdo que mi padre decía “tú tienes que ser ingeniero o abogado, tener dinero, tener una casa, un coche, una familia, confórmate con poco pero seguro…” Con mensajes y mandatos como estos, tan ambivalentes e incongruentes es un poco difícil organizar un mundo infantil por mucha fantasía que se tenga. Aun así, algo quedó de ellas–quizá más de lo que veo ahora–y me han constituido desde entonces. Los mensajes directos y ocultos a la vez en estos discursos e introyectos son:
• Fuerza• Poder• Inteligencia• Perfección• Economía• Competencia• Insensibilidad• Valentía• Aislamiento• Dependencia• Desconfianza• Valor económico antes que otra cosa
Quiero puntualizar que estos y más elementos enriquecen el estereotipo genérico acerca de lo que la sociedad y la cultura permeancomo masculinidad, y no importa tanto la época, pues estos son atributos y comportamientos que se han heredado a lo largo de siglos y, pareciera, que es muy complicado desarraigar y transformar.
Los estudios sobre masculinidades actualmente intentan tender puentes entre los dos abismos fundamentales que han confrontado la razón con el sentir y han determinado el destino de lo que hoy representa el mundo masculino. En el primer capítulo mostraré de qué manera la represión y la negación del sentir alimentan el deseo de ser escuchados y de cómo tristemente lo único que se logra es la violencia y la indiferencia hacia l@s demás.
El mundo emotivo se nos presenta como una posibilidad de autoconocimiento y de completar esos procesos cognitivos-conductuales de manera favorable y que se conviertan en procesos integrales de crecimiento. Actualmente se ha presentado un fenómeno interesante, pero a la vez peligroso: se están tomando a las emociones como punto de referencia para abordar las problemáticas humanas y tratar de resolver esos pequeños o grandes problemas propios del vivir, sólo que pareciera como una nuevamoda psicológicao un momento de gloria de las emociones.En cualquiera de los casos antes descritos se está volteando a mirarlas, nuestra labor como psicólogos, considero, es moldear esa materia prima y darle un toque humano impregnando las acciones y los propósitos de ese tan deseado bienestar. Lo peligroso de todo esto radica en que, si no se transmite adecuadamente una educación emocional orientada al crecimiento, corremos el riesgo de manipular y de mal informar a la población sobre las desventajas en vez de los beneficios de contactar con ellas.
Retomando el tema, en este texto el propósito fundamental es mostrar una mirada diferente acerca de un tema tan lleno de prejuicios y tan cargado de historia y cultura, aunque sólo nos empeñemos por mostrar las partes sufridas y no las que realmente nos construyen: el dolor como posibilidad del amor.
En el segundo capítulo se abordarán temas como la soledad, la desesperanza, el desamor y la muerte desde una perspectiva humana. Pareciera que cada día vamos acercándonos más a la tumba, pero también nos podemos acercar más a la vida y al desarrollo de nuestro ser y la dignificación de nuestro papel en este mundo.
El tercer capítulo plantea una de miles de formas de afrontar y comenzar a actuar después de hacer una introspección e inmersión en mis abismos, que no difieren mucho de los de tod@s y que esto le da la posibilidad a esta manera resolutoria de ser compartida y constructiva, pues el drama de la existencia humana está presente y es atemporal, sin distinción de raza, religión, género, posición económica, etcétera.
Capítulo 1
Yo nací desde el sueño de mis ancestrosY fui formado por los preceptosPor las demandas de los sabios y los dueños del mundoRespondiendo sin cuestionar y obedeciendo sin objetarYo nací y no sé si con ese actoMi condena fue heredadaVivir y hacer una vida ajenaSufrir y morir el sueño de tantos…
Hombre, una palabra y tantos significados, un sustantivo y una esencia, letras y símbolos inmersos en un concepto que se ha estancado a lo largo de los años, atrapado en su propia traducción errónea de lo que en sí representa serlo. Hablar y pensar en este concepto nos puede sugerir estereotipar y etiquetar al género, sin embargo, el momento histórico que vivimos nos obliga a replantear y reconstruir este concepto y, más allá de la etimología y la semántica, traducir su actuar en acciones y hechos concretos que reivindiquen la mirada que se tiene acerca de él.
