El incansable polemista - Carlos Cámpora - E-Book

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Carlos Cámpora

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Durante su extensa trayectoria, el ensayista argentino Juan José Sebreli ha publicado destacadas obras que han despertado frecuentes controversias. En estas páginas, Carlos Cámpora, investigador en temáticas socio-culturales, aborda el legado de Sebreli a través del estudio detallado de una selección de sus obras más reconocidas, desde Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964) hasta Dios en el laberinto (2016). Todos los textos aquí estudiados están precedidos por una contextualización histórica e intelectual, y se incluyen numerosas notas aclaratorias, lo que facilita al lector introducirse plenamente en cada uno de ellos sin necesidad de conocimientos específicos. Este es un estudio de índole compleja, pero expresado por el autor de manera clara y sencilla, permitiendo a quienes lean estas páginas no solo aproximarse a la trayectoria de Sebreli, sino también introducirse en una variedad de temáticas sociológicas, históricas, políticas y filosóficas.

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Veröffentlichungsjahr: 2025

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EL INCANSABLE POLEMISTA

Durante su extensa trayectoria, el ensayista argentino Juan José Sebreli ha publicado destacadas obras que han despertado frecuentes controversias. En estas páginas, Carlos Cámpora, investigador en temáticas socio-culturales, aborda el legado de Sebreli a través del estudio detallado de una selección de sus obras más reconocidas, desde Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964) hasta Dios en el laberinto (2016).

Todos los textos aquí estudiados están precedidos por una contextualización histórica e intelectual, y se incluyen numerosas notas aclaratorias, lo que facilita al lector introducirse plenamente en cada uno de ellos sin necesidad de conocimientos específicos. Este es un estudio de índole compleja, pero expresado por el autor de manera clara y sencilla, permitiendo a quienes lean estas páginas no solo aproximarse a la trayectoria de Sebreli, sino también introducirse en una variedad de temáticas sociológicas, históricas, políticas y filosóficas.

 

 

Carlos Cámpora. Ha desarrollado su labor en distintos campos. En el educativo, como profesor en Letras (UBA) y especialista en Currículum (FLACSO), se desempeñó primero en la enseñanza, en especial en el área de Formación Docente en distintos profesorados (por ejemplo, el Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González”). En el campo sociológico-cultural, ya que también es licenciado en Letras (UBA), magíster en Sociología de la Cultura (UNSAM) y doctor en Ciencias Sociales (UBA), se ha dedicado en los últimos años tanto a la investigación, con la presentación de trabajos en diversos eventos académicos, como al periodismo cultural, con la colaboración de artículos en distintos medios.

CARLOS CÁMPORA

EL INCANSABLE POLEMISTA

La trayectoria intelectual de Juan José Sebreli

Índice

CubiertaAcerca de este libroPortadaDedicatoriaAclaraciones preliminaresCapítulo 1. Las revistas culturales: Contorno, Centro y Sur (1950-1959)Capítulo 2. Buenos Aires, vida cotidiana y alienación (1964)Capítulo 3. Mar del Plata, el ocio represivo (1970)Capítulo 4. Los deseos imaginarios del peronismo (1983)Capítulo 5. El asedio a la modernidad. Crítica del relativismo cultural (1991)Capítulo 6. Crítica de las ideas políticas argentinas. Los orígenes de la crisis (2002)Capítulo 7. Dios en el laberinto. Crítica de las religiones (2016)BibliografíaMás títulos de Editorial BiblosCréditos

Para Juan José, por sus escritos tan controversiales como atrayentes.

 

Para Nora, por el camino compartido.

Aclaraciones preliminares

Los textos de Juan José Sebreli son múltiples ya que viene publicando desde principios de los años 50. Sin embargo, a pesar de esa extensa producción y de la notoriedad de su autor, en general su obra solo ha sido abordada como parte de la labor de un grupo intelectual (Contorno) o de una época (los años 60). Los textos que focalicen únicamente en el ensayista son escasos y los que analicen una porción sustantiva y extensa de su producción son prácticamente inexistentes. En este sentido, el presente trabajo viene a cubrir ese faltante.

Nuestra hipótesis principal es que en los escritos del autor resalta su carácter combativo. Señalar, como hacemos en el título de esta obra, que Sebreli es un “polemista” puede no parecer novedoso, pero aclaramos que no lo consideramos solo en su significado habitual (“persona aficionada a las controversias”), sino que lo interpretamos especialmente en su sentido originario (“combatiente”).1 Según nuestro punto de vista, el autor es una especie de combatiente que encara sus trabajos como una forma de lucha contra los aspectos a los cuales se opone.2 Es decir, interpretamos que la manera usual adoptada por el ensayista para defender sus ideas consiste en combatir las contrarias.3

El origen de este trabajo es nuestra tesis de Maestría sobre un lapso delimitado de la trayectoria intelectual de Sebreli.4 Sin embargo, no es una reproducción de esta y solo tiene su “origen” en ella. Mientras que dicha tesis abarcaba un período acotado de la producción del ensayista y estaba focalizada en su relación con la sociología, este trabajo toma en cuenta la producción completa del ensayista y no se circunscribe al vínculo con esa ciencia social. Además, mientras la citada tesis tenía obviamente un carácter académico, el presente trabajo presenta otros rasgos, a los que nos referiremos a continuación.

Intentar abordar la labor completa de alguien como Sebreli, que ha producido textos durante siete décadas, no es una tarea sencilla. Naturalmente, la extensión de dicha producción obliga a realizar un trabajo de selección, ya que sería imposible tratar en profundidad su obra entera. Dicha selección la hemos hecho tomando en cuenta un doble criterio. Por una parte, que cada uno de los escritos posea características similares a otros; por otra parte, que sean textos que se extiendan desde los comienzos hasta prácticamente finales de la producción del ensayista. Es decir, hemos procurado que los escritos seleccionados constituyan una “muestra representativa” de la producción global del autor, tanto en lo temático como en lo temporal.

Aunque nuestra formación es académica, este trabajo no está destinado solo a especialistas, ya que la intención es que este texto sea lo suficientemente claro y sencillo para ser leído por un público (relativamente) amplio. Por ello, si bien el tratamiento de los textos seleccionados implica una compleja elaboración, hemos intentado transmitirlo de una forma llana para facilitar el acceso a la lectura de este escrito. En este sentido, como los temas abordados en él son muy variados (abarcan cuestiones filosóficas, sociológicas, históricas y políticas), hemos optado por hacer con cierta frecuencia una remisión a notas aclaratorias a pie de página. Como entendemos que los intereses y conocimientos de los lectores pueden ser muy diferentes, hemos procurado hacerlas con un criterio amplio.

Dado el mencionado carácter de este trabajo, no nos extenderemos en aspectos teórico-metodológicos. Sin embargo, no queremos dejar de destacar algunas cuestiones relativas al tratamiento adoptado. Por una parte, interpretamos que las obras que producen los autores surgen dentro de un determinado marco histórico-cultural. Por ello, antes del abordaje de los textos en sí de Sebreli, nos referimos al contexto histórico y/o intelectual de cada uno de estos. Por otra parte, consideramos que debe emplearse un enfoque comparativo para tener una perspectiva más amplia sobre la producción de cualquier autor, perspectiva que no se tendría si solo nos limitáramos a lo sostenido por este en determinado momento. Por ello, tomamos en cuenta lo sostenido por otros intelectuales sobre aspectos relacionados con lo tratado por nuestro autor para observar las coincidencias, divergencias o simples diferencias con estos. Incluso, en algunos casos, nos ha parecido relevante comparar a Sebreli consigo mismo, es decir, comparar lo sostenido por el ensayista en momentos diferentes de su trayectoria intelectual.

Por otro lado, en cuanto a la bibliografía propuesta, dada la gran variedad de temáticas abordadas en este trabajo, naturalmente no pretende ser exhaustiva. Sin embargo, hemos tratado de que fuese lo más abarcadora posible, de modo tal que hubiese alguna referencia bibliográfica sobre cada aspecto de los temas considerados.

Por último, deseamos formular un comentario personal. Como se observará en algunas notas a pie de página, hacemos referencia a conversaciones sostenidas con el propio Sebreli. Si bien no lo conocíamos en persona cuando elaboramos nuestra tesis de Maestría, con posterioridad sí lo conocimos y hemos podido mantener numerosas charlas con él hasta el día de hoy. Más allá del acuerdo o desacuerdo con su perspectiva sobre numerosos temas, queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento por ello.

1. Recordemos que el término “polemista” deriva del griego πολεμιστής (polemistḗs), que significa “combatiente”.

2. Desde nuestra perspectiva, Sebreli ha cambiado de ideas con el paso del tiempo, pero no su actitud “combativa”.

3. Basta observar con cierta atención los títulos y subtítulos de sus obras para encontrarse con términos y frases que implícitamente encierran una crítica (“rebelión inútil”, “alienación”, “ocio represivo”, “mito burgués”) o que la hacen explícita (“Crítica del relativismo cultural”, “Crítica de las ideas políticas argentinas”, “Crítica de las religiones”).

4. “Ensayo y sociología: la producción intelectual de Juan José Sebreli, 1950-1970”, Maestría en Sociología de la Cultura, UNSAM.

CAPÍTULO 1 Las revistas culturales: Contorno, Centro y Sur (1950-1959)

La producción de Sebreli en los años 50 es diferente de la que llevará a cabo posteriormente, pues en esos años el autor, que había nacido en 1930, era un joven veinteañero que iniciaba su trayectoria intelectual, inicio que no se dio en libros ensayísticos. Por ello, este capítulo no está dedicado a una obra seleccionada que consideramos como “muestra representativa”, como sí lo están los próximos seis. En esta ocasión abordamos artículos publicados en tres revistas culturales de la época, Contorno, Centro y Sur. De ellas, las dos primeras son las que se relacionan más íntimamente con el ensayista, tanto por cuestiones generacionales como por el ámbito intelectual en el que se desarrollaron, la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En cuanto al contexto, dado que el principal ámbito con el cual se vinculan las intervenciones de Sebreli en la época es la nombrada facultad a la cual ingresó, consideramos dos aspectos. Por una parte, uno de tipo histórico: las características de la universidad durante el gobierno peronista. Por otra, uno de tipo intelectual: las distintas revistas culturales que existieron en torno a la mencionada facultad.

Por otro lado, en cuanto a los textos en sí, abordaremos los artículos que consideramos más significativos de cada una de las tres publicaciones mencionadas.

La universidad y el gobierno de la época

Sebreli ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 1949, durante la época del gobierno peronista. Asimismo, las revistas Contorno y Centro en las que participó y los intelectuales con los que se relacionó estaban vinculados a dicha facultad. Cabe recordar entonces cuál era el marco en que se desarrollaban las actividades en dicho ámbito.1

Para analizar los vínculos del peronismo con las universidades, debe comenzarse por recordar algunos hechos anteriores a la primera presidencia de Juan Domingo Perón. Si bien el golpe de Estado de junio de 1943 fue encabezado por el general Arturo Rawson, en octubre del mismo año fue desplazado por el general Pedro Ramírez, ganando posiciones en el gobierno sectores del nacionalismo y del catolicismo integrista.2 Asimismo, en octubre de ese año, un conjunto de profesores universitarios de distintas procedencias políticas firmó un manifiesto por “la restauración de la democracia, la libertad de prensa, el respeto de los derechos individuales y la solidaridad con los aliados”, a lo cual el gobierno respondió con la cesantía de los firmantes del texto.3 Además, como la Federación Universitaria Argentina (FUA) decidió efectuar en octubre una huelga por tiempo indeterminado, el gobierno respondió disolviéndola.

Luego, hacia diciembre de 1944, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba en sus últimas etapas y la victoria de los aliados se tornaba evidente, se produjo un cambio. El gobierno del entonces presidente Edelmiro Farrell rompió relaciones con las naciones del Eje y efectuó la declaración de guerra en marzo de 1945, y la derrota de Alemania obligó a una reorientación por parte del gobierno tanto en lo político como en lo cultural.4

Sin embargo, los desencuentros entre los universitarios y el gobierno volvieron en agosto de 1945, cuando Perón era el vicepresidente y estaba a cargo del gobierno por ausencia de Farrell. Ocurrió en ese momento que una huelga de la FUA, como respuesta a una anterior represión, fue apoyada por autoridades universitarias, lo que originó a su vez la exoneración de docentes por parte del gobierno.5 De los anteriores hechos, se comprende que la relación entre Perón y los universitarios fuera tensa, ya que para ellos no era tan distinguible su figura de la de otros integrantes del gobierno militar.6

La relación entre los universitarios y Perón no tendió a mejorar una vez que este asumiera la presidencia. Siendo todavía presidente Farrell, en abril de 1946, poco antes de que Perón asumiese, se produjo la intervención a las universidades a partir de la cual se registró una gran cantidad de profesores renunciantes o cesanteados, hecho que originó un importante recambio en el cuerpo docente.7 Cabe así tener en cuenta que bajo la presidencia de Perón la relación con el ámbito universitario fue dificultosa, como comenta Beatriz Sarlo (2007: 85):

Perón sentía antipatía por la tradición reformista universitaria y no se entendía bien con las capas medias ilustradas donde se reclutaba la masa del estudiantado y buena parte de los profesores. Durante su gobierno, la Universidad creció en términos de matrícula, pero este crecimiento cuantitativo no fue acompañado por otras políticas institucionales que las encaminadas a asegurar la neutralización de los opositores al régimen o garantizar algunas plazas fuertes de la derecha católica.

Asimismo, debe considerarse otra importante consecuencia de la expulsión de numerosos intelectuales del ámbito universitario. Ocurrió que la Universidad no fuera el lugar de encuentro, produciéndose un desplazamiento hacia otro tipo de asociaciones que los cobijara, como advierte Flavia Fiorucci (2011: 142):

Sur no fue el único medio de expresión de los escritores antiperonistas. Por el contrario, una de las características peculiares del campo intelectual en el período fue la aparición de un número significativo de revistas culturales, las cuales no solo difundieron opiniones sino que también posibilitaron la cohesión de una comunidad intelectual unida en el rechazo al peronismo.

Fue así como, relacionadas con la Facultad de Filosofía y Letras, surgieron revistas culturales como Contorno o Imago Mundi (para generaciones distintas), que actuaron como punto de encuentro de la intelectualidad antiperonista. Asimismo, ese traslado de la vida intelectual hacia afuera favoreció también el desarrollo de relaciones personales entre alumnos y profesores que ya no enseñaban en la Facultad. Ello permitió tejer importantes lazos que harían sentir su influencia una vez derrocado el gobierno peronista.8

En suma, podría decirse que el antiperonismo de amplias franjas de la intelectualidad fue anterior a la llegada de Perón a la presidencia, ya que su figura estaba asociada a un gobierno militar que no se había caracterizado por posturas democráticas y había atacado la tradicional autonomía universitaria. Esta situación no mejoró cuando Perón asumió la presidencia, ya que en general durante ella la relación con el ámbito universitario fue dificultosa, tanto con los profesores como con el estudiantado.

Las revistas de Filosofía y Letras

Las revistas culturales constituyen un espacio destacado dentro del campo intelectual.9 Sebreli participó en distintas revistas de esa clase, las cuales formaban un entramado fundamentalmente alrededor de la Facultad de Filosofía y Letras. Al respecto, entre ellas, Omar Acha diferencia dos grupos. Sobre el primero de estos, de carácter juvenil, comenta:

El primero está compuesto por las publicaciones de la juventud articulada alrededor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires: Verbum, Centro, Contorno, Existencia, Las Ciento y Una. El tono de estas revistas no es especializado, aunque sus artículos se centren en temas específicos. Lo que define a esas monografías es la vocación ensayística, algo indiferente al uso de las notas eruditas. Las publicaciones juveniles están habitadas por el deseo de acometer un relevo generacional. (Acha, 2007: 240)

Por otra parte, sobre el segundo grupo, de otra generación, el historiador sostiene:

El segundo núcleo está compuesto en sus rangos decisorios por una camada de intelectuales formados en la entreguerra y alineada en un difuso entramado liberal y socialista-liberal: Ver y Estimar y, sobre todo, Imago Mundi. (Acha, 2007: 240)

De estos dos grupos, el primero de ellos es el que consideramos ya que es en el que intervino Sebreli. En un rápido panorama por estas publicaciones, cabe recordar que Verbum era el órgano del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, cuyo último número, el 90, apareció en 1948. Como el ensayista ingresó en la mencionada Facultad un año después, no participó en esta publicación.

En cuanto a Existencia, de obvias resonancias sartreanas, fue una revista impulsada por el propio Sebreli junto a otros compañeros suyos de la escuela normal, de la cual se publicaron seis números entre 1949 y 1951.

Con referencia a Centro, revista en la cual participó el autor (y que analizaremos más adelante), apareció entre 1951 y 1959. Esta publicación también fue un órgano del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras y por ello tomó el lugar dejado por Verbum, continuidad que es explicitada en su primer número:

En agosto de 1948, al publicarse el último número de Verbum, se decía: Verbum ya no teme a la muerte. Dentro de algún tiempo vendrán los otros, los que nos siguen […] Hoy, noviembre de 1951, los que seguimos a aquellos en la labor del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras reaparecemos, no con Verbum sino con Centro, confiados en que podremos asegurar su continuidad. (Centro, 1951: 1)

Otra de las revistas, Las Ciento y Una, fue una iniciativa de Héctor Álvarez Murena, quien, luego de publicar durante algunos años en Sur, intentó desarrollar una publicación propia y nació así la mencionada revista en junio de 1953, de la cual se publicó ese solo número.10 El nombre de la publicación remite a la conocida polémica entablada entre Domingo F. Sarmiento y Juan B. Alberdi en 1852-1853, a la cual alude el propio Murena en su editorial. Esta revista nucleaba a una joven generación intelectual y en su único número participaron algunos de los futuros integrantes de Contorno, como David Viñas, Carlos Correas, Francisco J. Solero, Adelaida Gigli, Rodolfo Kusch, Adolfo Prieto y el propio Sebreli.11

Por otra parte, la revista Contorno, en cierta manera, nace a partir de malograrse la anterior publicación. Fracasada Las Ciento y Una, Héctor Álvarez Murena y David Viñas conversaron sobre la posibilidad de crear una nueva revista, pero no lograron ponerse de acuerdo.12 Fue así como David Viñas13 y su hermano Ismael dieron origen en 1953 a Contorno, publicación en la cual también colaboró Sebreli.

En suma, tomando como punto de partida la enumeración propuesta por Omar Acha (2007) acerca de las revistas culturales de la época vinculadas con la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, puede observarse que, excepto en Verbum, que había dejado de publicarse previamente al ingreso de Sebreli en la Facultad, este participó en todas ellas.

La revista Contorno

Aunque a Contorno se le ha otorgado un lugar destacado entre las revistas culturales, debe recordarse que tuvo una vida relativamente corta.14 Su duración está circunscripta a algo menos de seis años en la década de 1950, pues aparecen diez números entre noviembre de 1953 y abril de 1959, siendo dobles los últimos tres. Asimismo, se publican dos números de los llamados Cuadernos de Contorno.15

En cuanto a Contorno, pueden diferenciarse en ella dos etapas. La primera comprende hasta el número 5-6 y predominan los trabajos de crítica literaria, aunque cabe aclarar que ello no impide que se tuviesen también en cuenta factores históricos, sociales y políticos, ya que una de las propuestas principales de la revista era precisamente relacionar los textos literarios con dichos factores. La segunda de las etapas tiene un carácter claramente político y comprende lo publicado a partir del número doble 7-8 (julio de 1956), así como los dos números de los Cuadernos de Contorno.

Para una primera aproximación a las características de Contorno, puede decirse que los contornistas se proponen un programa de revisión de la literatura y la historia de nuestro país, como señalan Miriam Crivelli y Martín Kohan (1992: 395):

Es importante considerar que el grupo de Contorno ha pasado a la historia cultural argentina como un proyecto intelectual de características claras, definidas colectivamente. Esto es, sobre todo, cuentas claras con el pasado y con el presente, explicitación minuciosa y vehemente de una lectura de la literatura y de la historia argentinas.

Profundizando en sus características, una forma de hacerlo es teniendo en consideración aquellos aspectos que distinguirían a la publicación de otros actores sociales de los campos político y cultural. Al respecto, puede tomarse en cuenta lo sostenido por Carlos Mangone y Jorge Warley (1993: 1):

Este proyecto por otra parte va a parecer enfrentado a: 1) el de la generación de 1925, institucionalizado en la década de 30 en la revista Sur; 2) el del Partido Comunista; 3) el del peronismo, oposición que en este caso aparecerá en una forma mucho menos explícita en la revista; 4) finalmente se opondrá también, dentro del espectro del apoyo político al peronismo, al que encarnaba Jorge Abelardo Ramos.

También sobre el mismo asunto, puede considerarse lo comentado por Jorge Cernadas (2006: 622):

Los seis primeros números de Contorno –aparecidos entre noviembre de 1953 y septiembre de 1955–, dedicados esencialmente a una tarea de revisión crítica de la herencia literaria argentina inscripta en la historia y la política, permiten apreciar el deslinde progresivo de posiciones respecto de otros actores del espacio cultural argentino de mediados de los años 50: la generación del 25 –y en particular el grupo Sur–; el Partido Comunista y sus intelectuales afines; los ensayistas que apoyaban “críticamente” al nacional-populismo desde la izquierda –como Jorge Abelardo Ramos–, y, en forma menos explícita, el peronismo en el poder y su política cultural.

De lo señalado por los mencionados analistas (que como se ve concuerdan en sus apreciaciones), puede decirse que los miembros de Contorno pretendían ubicarse en un lugar particular dentro del campo intelectual, de coincidencia, pero a la vez de diferencia con otros actores sociales de la época. Así, con la franja liberal de Sur podía haber ciertas coincidencias en cuanto a los aspectos negativos del peronismo, pero cuando el gobierno de Perón es derrocado ellos no deseaban ubicarse en un furioso antiperonismo. Además, si bien pueden ser considerados una formación cultural de izquierda, se diferencian de la izquierda tradicional, tanto del Partido Socialista como del Comunista, y a la vez de la naciente “izquierda nacional” de Jorge Abelardo Ramos.

Con referencia a la participación de Sebreli en Contorno, a pesar de que esta se limita a algunos números, podemos decir que su intervención es significativa, siendo su contribución más destacada “Los matinfierrristas: su tiempo y el nuestro”, efectuada en el primer número de la revista, de noviembre de 1953.16 Este escrito también es considerado como su contribución más destacada en la publicación por el propio ensayista, ya que él lo incluyó en las dos obras destinadas a la recopilación de sus textos, El riesgo del pensar: ensayos 1950-1984 (1984) y Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades, 1950-1997 (1997).

El texto de Sebreli ha sido considerado una especie de manifiesto no declarado del grupo. Puede decirse que el artículo del ensayista permite una cierta identificación del “nosotros”, de quienes son los participantes de la experiencia de Contorno por la negativa, es decir, por lo que ellos no son, como señala Beatriz Sarlo (1983a: 799):

Ese nosotros existió en primer lugar como negatividad: no es un nosotros de vanguardia. Esta comprobación es importante para definir el estilo de Contorno, porque la revista no rompe a la manera de las vanguardias y, en el primer número, el artículo de Sebreli “Los martinfierristas: su tiempo y el nuestro”, funciona como declaración de principios sobre la cuestión.

En ese artículo, Sebreli ubica a la generación de los martinfierristas en la época del gobierno radical, pero no solo encuentra una correspondencia temporal sino también intenciones de llevar a cabo una supuesta “revolución”:

El “yrigoyenismo” en política y el “martinfierrismo” en literatura representan una profunda voluntad de ruptura con toda tutoría, de discontinuidad, de parricidio cultural, una misma negación de la historia, de la tradición […] Ambos presentan por lo tanto todas las características de una revolución. Sin embargo ni “Martín Fierro” ni el Partido Radical constituyeron una auténtica revolución. Todo se redujo en unos y otros a metáforas y exclamaciones: los discursos de Yrigoyen son tan “creacionistas” como la poesía de “Martín Fierro”. (Sebreli, 1953b: 1)

Esa correlación que establece aquí Sebreli entre la generación martinfierrista y el gobierno del radicalismo es típica del contornismo, ya que la asociación entre las series literaria e histórico-política es una de las características de la revista.17

En cuanto a lo expresado por el ensayista sobre la supuesta “revolución”, este señala que en las revoluciones se suele distinguir dos etapas, siendo la primera de ellas solamente negativa, que sería en la cual se encontraban los martinfierristas, y que presentaría por ello muy singulares rasgos: “Una revolución así puramente negativa, destructiva, anárquica, suicida, se asemeja más que a una revolución a una fiesta” (Sebreli, 1953a: 2). Precisamente, ese carácter de fiesta, ese rasgo “festivo” de los martinfierristas, es fundamental para la caracterización que el autor realiza de ellos:

Ese sentido festival y deportivo de la vida es el que predomina en los hermosos años de prosperidad de 1924 –año en que nace “Martín Fierro”– bajo el gobierno liberal y aburguesado de Alvear […] La juventud argentina de 1924 se da el lujo de dilapidar una fortuna de reservas materiales y espirituales que veinte años de ahorro, de conservación, de trabajo y de ascetismo han acumulado. Todo es risa y alegría, por eso “Martín Fierro” es una revista seria que toma todo en broma. (Sebreli, 1953b: 2)18

Muy distintas serían las circunstancias que Sebreli entiende que rodean a su generación, donde ese carácter “festivo” ha desaparecido:

Hoy hasta nuestras revistas humorísticas tienen más seriedad, el tiempo no está para chistes […] Los hermosos arrabales que descubrieron (¿o crearon?) los “martinfierristas” en sus frecuentes excursiones turísticas buscando inspiración, los arrabales de lujo –sin suciedad, sin hambre, sin sudor– elegantemente decorados con esquinas rosadas […] la realidad sofisticada a base de cosméticos se ha desvanecido como las imágenes de un sueño en tecnicolor; en su lugar quedan calles desiertas, vacías por donde sopla un inclemente viento de muerte que lo barre todo. (Sebreli, 1953b: 2)

Como el título del artículo anticipa, lo que plantea el ensayista en él es una contraposición entre las circunstancias vividas por diferentes generaciones, es decir, entre el tiempo de los martinfierristas y el de su propia generación. Por otra parte, de ese primer número de Contorno se suele también destacar el texto de Ismael Viñas, “La traición de los hombres honestos”.19 Este está ubicado precisamente a continuación del artículo de Sebreli y actúa en cierta manera como su complemento, ya que también Viñas se asume como formando parte de un nosotros que es la nueva generación de intelectuales.

En cuanto a los siguientes números de Contorno, debemos decir que el autor participa solo en otros dos de ellos (el número 3 de septiembre de 1954 y el número doble 7-8 de julio de 1956). Es decir, no participa en el número 2 de mayo de 1954 (dedicado a Roberto Arlt), ni en el número 4 de diciembre de 1954 (consagrado a Ezequiel Martínez Estrada), ni en el número 5-6 de septiembre de 1955 (dedicado a la novela argentina). Tampoco lo hace en los números posteriores, ni en los dos Cuadernos de la revista.

Si bien nuestro autor no colabora en los números de la publicación dedicados a Roberto Arlt y Ezequiel Martínez Estrada, debe destacarse que ello no significa que no tuviese su propia visión sobre estos escritores. En cuanto a Arlt, se podrá comprobar cuando analicemos el artículo de Sebreli sobre este publicado en la revista Sur. Por otro lado, en cuanto a Martínez Estrada, por esos años el ensayista publica el artículo “Martínez Estrada o el alma encadenada” en la revista cultural Capricornio.20 En ese texto del número 8 de 1954, el ensayista ya anticipa algunas de las críticas al escritor que luego profundizará en su primer libro, Martínez Estrada, una rebelión inútil (1960).

En cuanto a los otros artículos publicados por el autor en Contorno, en el número 3 aparece el titulado “Manuel Gálvez y el sainete histórico”, donde realiza una particular lectura de la obra de dicho escritor. Por otra parte, en el número doble 7-8, el ensayista publica al artículo “Aventura y revolución peronista. Testimonio”. En este número, Contorno adquiere un carácter decididamente político, ya que en gran parte está dedicado a reflexionar sobre el peronismo.21 Esta edición reviste un especial interés ya que marcará la ruptura del frente antiperonista, es decir, una clara toma de distancia con la postura asumida por Sur en su muy comentado número 237 de noviembre-diciembre de 1955, es decir, aparecido pocos meses después del derrocamiento del gobierno peronista.22 Ese no había sido un número común de la revista de Victoria Ocampo, ya que se apartaba de su estilo de no encarar frontalmente la realidad política inmediata y se sumergía crudamente en ella. Esta edición de Sur es generalmente recordada por su tono rencoroso hacia el peronismo y muestra un claro posicionamiento de la derecha liberal. Si anteriormente pudo haber cierta coincidencia con otros sectores en torno a una crítica al gobierno peronista, para Contorno en ese momento era necesario realizar un autoexamen y marcar claramente las diferencias con el sector liberal de Sur. Se trataba de deslindar los aspectos positivos de los negativos del régimen derrocado, sobre lo cual Jorge Cernadas (2006: 627-628) sostiene:

El examen efectuado por Contorno –aún vacilante al orientarse por primera vez abiertamente hacia el fluido proceso político de entonces– incluyó una doble operación: por un lado, desagregar la figura de Perón (también aquí “demagogo” o “corrupto”) de los contenidos ponderados como progresivos de la etapa peronista […] por otro, deplorar que esos contenidos, al ser bastardeados por la propia jerarquía burocrática del “régimen”, no hubieran alcanzado a desplegarse plenamente.

En cuanto a la participación de Sebreli, cabe recordar los motivos por los cuales no había intervenido en el anterior número pero sí en este, que se relacionan con una adhesión especial del ensayista al peronismo. Sobre este hecho, en su autobiografía, el autor comenta:

La divergencia ideológica estalló en una reunión en el estudio de Ismael Viñas en Diagonal Norte y Florida, donde se discutía el material para publicar en el número 5-6, que finalmente salió en una fecha clave, septiembre de 1955, días antes del golpe. Los artículos que proponíamos Masotta, Correas y yo acentuaban la línea existencialista-marxista-peronista; se originó así una agitada polémica que David dio por finalizada, en forma inusualmente serena en él, invitándonos a seguir nuestro propio camino fuera de Contorno. (Sebreli, 2005: 187)

Debemos señalar que paradojalmente el mismo motivo (una supuesta y peculiar adhesión al peronismo) que había hecho que Sebreli, Carlos Correas y Oscar Masotta abandonaran Contorno hizo que volviesen a la revista. Al respecto, nuestro autor en su autobiografía comenta: “Después de la caída de Perón, fuimos invitados a reincorporarnos a la revista” (Sebreli, 2005: 187-188).

Con referencia a “Aventura y revolución peronista. Testimonio”, se debe mencionar cuál es el “lugar” desde donde escribe el ensayista, un “lugar” que no descarta la subjetividad de su autor (de allí el “testimonio” del título):

No se busque en mi descripción del peronismo sino una historia de mis odios, de mis esperanzas, de mis mitos, de mis contradicciones […] Es decir, el relato de cómo el peronismo se ha revelado en la conciencia de un muchacho porteño, perteneciente a la clase media, autodidacta y con una pretenciosa intención de lucidez, de sinceridad y de generosidad hacia el prójimo. (Sebreli, 1956: 46)

Desde nuestro punto de vista, en ese artículo se encuentran prefigurados elementos que serán expuestos diez años después en el libro del ensayista Eva Perón, ¿aventurera o militante? (1966). Así, sobre Eva, el autor sostiene:

Era la que había llegado y vengaba a todos los que no habían podido llegar. Encarnaba verdaderamente a la esperanza, porque era la que había ascendido desde la cueva hasta la fiesta deslumbrante. Su triunfo era un poco el triunfo de todos, aunque los más solo pudieran participar de la fiesta a través de las ventanas. Las pieles y las joyas de “la primera descamisada” no la separaban de los auténticos descamisados, por el contrario, la acercaban aún más, todos podían compartir un poco ese lujo. (Sebreli, 1956: 46)

Asimismo, en el artículo aparece un elemento clave que luego se reiterará en su ensayo de 1966 sobre Eva: los factores que contribuyeron a que Perón y ella tuvieran ese ascendiente sobre las masas, más allá de las propias motivaciones que ellos tuvieran para hacer lo que hicieron. Para esto, el ensayista se inspira en una obra de Karl Marx, a la que luego volverá:23

Pero como ya Marx ha visto refiriéndose a Luis Bonaparte: “No basta con decir, como hacen los franceses, que su nación fue sorprendida. Ni a la mujer ni a la nación se le perdona la hora de descuido en que cualquier aventurero ha podido abusar de ellas por la fuerza. Con estas explicaciones el problema no se resuelve: no hace más que cambiar de fórmula. Quedaría por explicar cómo tres caballeros de industria pudieron sorprender y reducir a cautiverio sin resistencia a una nación de treinta y seis millones” (El 18 Brumario). (Sebreli, 1956: 46)

En suma, si bien Sebreli no participó en todos los números de Contorno, su intervención en la revista es significativa. Su texto “Los martinfierrristas: su tiempo y el nuestro”, aparecido en el primer número, es considerado frecuentemente como una especie de “manifiesto” del grupo. Por otra parte, en su escrito “Aventura y revolución peronista. Testimonio”, puede verse una perspectiva original sobre el peronismo así como el esbozo de ideas que desarrollará luego. Asimismo, aunque no intervino en los números dedicados a Martínez Estrada y a Arlt, ello no implica que el autor no tuviera interés en esos escritores, como lo muestran sus artículos dedicados a ellos en otras publicaciones de la época.

La revista Centro

Centro fue una revista del Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras.24 De ella, se publicaron catorce números entre 1951 y 1959, lo que muestra la coincidencia temporal con Contorno (1953-1959).25 De hecho, esta coincidencia se torna muy visible en el final de ambas publicaciones, ya que el último Cuaderno de Contorno se publicó en 1959, el mismo año en que el último número de Centro fue secuestrado en un conocido episodio.26 Hay que señalar que, además de Sebreli, colaboraron en ella diferentes intelectuales que también lo hicieron en Contorno, como David Viñas, Ismael Viñas, Adelaida Gigli, Oscar Masotta, Carlos Correas, Noé Jitrik y Adolfo Prieto.

Sebreli participa en la revista Centro en los números 7 (1953), 8 (1954), 13 (1959) y 14 (1959). Entendemos que el artículo más destacable del ensayista en esta publicación es “El escritor argentino y su público”, aparecido en el número 7, de diciembre de 1953. Desde nuestro punto de vista, pueden encontrarse en él dos aspectos a considerar: la polémica implícita con Jorge Luis Borges y una especie de esbozo de una cuestión que otro estudioso luego profundizaría.

En cuanto a la relación con Borges, se puede vincular el escrito de Sebreli con un difundido texto del cuentista, “El escritor argentino y la tradición”. Ese texto en verdad fue una clase para el Colegio Libre de Estudios Superiores en 1951 en Buenos Aires, que luego fue publicado en 1953 en la revista de esa institución y posteriormente en Sur.27 Allí, el narrador argentino formula cuál es la problemática que abordará, a la vez que señala que previamente examinará las soluciones que se le ha dado:

Quiero formular y justificar algunas proposiciones escépticas sobre el problema del escritor argentino y la tradición. El escepticismo no se refiere a la dificultad o imposibilidad de resolverlo, sino a la existencia misma del problema […] Antes de examinarlo, quiero considerar los planteos y soluciones más corrientes. (Borges, 1955: 1)

Según Borges, se han planteado tres soluciones, las cuales no son aceptadas por el escritor, sino que simplemente son citadas para luego refutarlas. A los efectos del artículo de Sebreli en Centro, la que más interesa es la tercera de estas:28

Llego a una tercera opinión que he leído hace poco sobre los escritores argentinos y la tradición, y que me ha asombrado mucho. Viene a decir que nosotros, los argentinos, estamos desvinculados del pasado; que ha habido como una solución de continuidad entre nosotros y Europa. (Borges, 1955: 6)

En cuanto a esta tercera solución, la falta de lazos auténticos con la tradición europea, el autor de Ficciones parece estar discutiendo tácitamente con Héctor Murena. Según sostiene Guido Herzovich (2020), Borges implícitamente está teniendo en cuenta el texto “Condenación de una poesía” del citado escritor, publicado en el número 164 de 1948 en Sur, donde argumentaba que los americanos estamos solos y que es ilusorio pensar que estamos enlazados con Europa. Borges, con su acostumbrada ironía, rechaza tal punto de vista:

Según esta curiosa opinión, los argentinos estamos como en los primeros días de la creación; el hecho de buscar temas y procedimientos europeos es una ilusión, un error […] Esta opinión me parece infundada. Comprendo que muchos la acepten, porque esta declaración de nuestra soledad, de nuestra debilidad, de nuestro carácter primitivo tiene, como el existencialismo, los encantos de lo patético. Muchas personas pueden aceptar esta opinión porque una vez aceptada se sentirán solas, desconsoladas y, de algún modo, interesantes. (Borges, 1955: 6-7)

Si bien Sebreli no hace una alusión directa a Borges, desde la similitud entre el título de su artículo y la conferencia de este se puede inferir esa relación.29 Asimismo, ese contrapunto no explicitado puede verse comparando dos fragmentos de uno y otro autor. Por un lado, la postura final asumida por Borges (1955: 7):

¿Cuál es la tradición argentina? Yo creo que podemos contestar fácilmente y que no hay un problema grave en esta pregunta. Creo que nuestra tradición es toda la cultura occidental, creo que nuestra tradición es Europa, y creo también que tenemos derecho a esta tradición, mayor que el que pueden tener los habitantes de una u otra nación de Europa.

Por otro lado, lo sostenido por nuestro ensayista:

Del mismo modo nuestros escritores amparados en el universalismo más abstracto se creen con derechos a jugar todas las culturas que encuentran a mano, a adoptar todas las actitudes, pero no engañan a nadie: no se puede ser más que lo que se es. Un burgués que se une a los proletarios no se convierte en un proletario, sino simplemente en un burgués-unido-a-los-proletarios, un americano que escribe como un europeo no deviene por ello un europeo, sino un americano-que-escribe-como-un europeo. (Sebreli, 1953c: 25-26)

En cuanto al segundo aspecto que entendemos relevante, considerarlo como el esbozo de cierta problemática, cabe tener en cuenta que en su escrito hay un desplazamiento del eje de la cuestión, desplazamiento que puede advertirse en los títulos de ambos textos. Es decir, si en el autor de Ficciones el centro estaba en la relación escritor argentino-tradición literaria, en el contornista el eje se traslada al vínculo escritor argentino-público argentino. Puede decirse que el interés del ensayista no está ya “de dónde se nutre” el escritor, sino “a quién se dirige”. Así, desde las primeras líneas del texto, Sebreli (1953c: 24) plantea la falta de una reflexión sobre una relación que considera básica:

Pareciera que entre nosotros la operación de escribir no implicara como es de rigor la de leer, ya que ninguna relación, ningún movimiento dialéctico existe entre el escritor argentino y su público.

En su artículo, el ensayista examina la relación escritor-público, tomando en cuenta cada uno de los polos con referencia al otro, y finalmente plantea cuál sería la actitud para adoptar por el escritor argentino en su relación con el universalismo:

Los argentinos solo podemos hablar para los argentinos, solamente así lucharemos verdaderamente por el hombre. No restringimos por eso nuestras justas aspiraciones de universalismo, la universalidad del género humano se encuentra solamente en el horizonte de un grupo histórico y concreto. (Sebreli, 1953c: 26)

Aunque de una manera todavía no muy clara (por eso decimos que es una especie de “esbozo”), el querer establecer una relación escritor-público plantea el anclaje de la producción literaria en un determinado contexto concreto, que es la perspectiva adoptada por los contornistas en sus análisis. El interés que muestra Sebreli por el público puede interpretarse como un antecedente de una labor de mayor aliento que realizará después Adolfo Prieto, uno de sus compañeros de Contorno.30

En suma, al igual que otros integrantes de Contorno, Sebreli participa con distintos artículos en Centro. En uno de ellos, el aquí analizado, el ensayista formula una implícita discusión con un anterior y conocido texto de Borges, a la vez que realiza un desplazamiento del foco de interés hacia el público lector.

La revista Sur

Tanto Contorno como Centro eran revistas que estaban en la órbita de la Facultad de Filosofía y Letras, pero Sur era ajena a ese circuito y presentaba características diferentes. En general, los integrantes de Sur eran de otra generación, tenían una orientación ideológica de derecha liberal e incluso pertenecerían a otro estrato social.31 Igualmente, cabe señalar que su redacción se ubicaba cerca del conjunto de sitios de reunión que rodeaban a la Facultad de Filosofía y Letras, aquel que Sebreli suele denominar “la bohemia de la calle Viamonte”.32

Sur había sido fundada por Victoria Ocampo en 1931, constituyéndose en una de las publicaciones literarias más importantes y de más larga duración de la Argentina.33 La revista atravesó distintas etapas, variando la periodicidad de su publicación, siendo alternativamente trimestral, mensual, bimestral o variable.34 Para el momento en que Sebreli ingresa en la publicación, esta presentaba cierta muestra de declive, hecho del cual dará noticia posteriormente en su autobiografía el propio ensayista:

Entré a colaborar en Sur en 1952, cuando la revista, después de celebrar sus veinte años, modificaba su formato y su tapa. Ese cambio, motivado por razones económicas, señalaba a la vez su incipiente decadencia. Mi ingreso coincidió con el de otros jóvenes de una nueva promoción no identificada con el grupo fundador. (Sebreli, 2005: 175)

En cuanto a la participación de Sebreli en Sur, una de sus intervenciones es el artículo “Celeste y colorado”, aparecido en el número 217-218, de noviembre-diciembre de 1952. Puede decirse que con este texto sucede algo semejante a “Los martinfierristas: su tiempo y el nuestro” aparecido en Contorno, pues es probablemente el más conocido artículo del autor en Sur y el que el propio ensayista recoge en sus obras dedicadas a la recopilación de textos suyos, El riesgo del pensar: ensayos 1950-1984 (1984) y Escritos sobre escritos, ciudades bajo ciudades, 1950-1997 (1997). Ese texto comienza planteando una perspectiva desde la cual observar la historia de nuestro país:

Todavía no se ha discutido nunca el problema argentino desde la perspectiva de la libertad, entendiendo por tal: partir de la contingencia y la ambigüedad fundamental que se encuentra en el corazón de la historia y tratar de comprender por igual a todos los personajes del drama […] La historia es ambigua pero no absurda. Tener conciencia de que nadie tiene nunca del todo razón es un principio –el único– de comprensión y tolerancia y la base de una verdadera democracia. (Sebreli, 1952: 70)

Es decir, el autor propone partir de reconocer que “nadie tiene nunca del todo razón” y desde allí observar lo ocurrido en el país. Según el ensayista, nuestra historia está recorrida por enfrentamientos:

Así es como desde la Revolución de Mayo a nuestros días el país no ha logrado su unidad espiritual, escindido siempre por un antagonismo tan profundo, tan irreductible, que aun dentro de un mismo partido, de un mismo grupo, entre personas que creen luchar por una misma causa, surge de pronto una incomprensión insalvable. (Sebreli, 1952: 71)

Para Sebreli, el antagonismo principal puede sintetizarse en las denominaciones de “celeste” y “colorado”, que son las que figuran en el título del artículo. En cuanto a las características de la postura “colorada”, el autor afirma:

La posición que llamamos “colorada”, y que es la del realismo político, se basa en el mundo y no en el hombre; lo objetivo predomina sobre lo subjetivo. No actúa según leyes o reglas surgidas de su interior o del exterior, pero con valor eterno y universal. No tiene ideas ni creencias, sino instintos y pasiones. Actúa según las circunstancias, prescindiendo cínicamente de todo principio. (Sebreli, 1952: 72)

Por otro lado, en lo concerniente a los rasgos de la postura “celeste”, nuestro ensayista sostiene:

La actitud “celeste” se basa en el hombre y no en el mundo, lo subjetivo predomina sobre lo objetivo. Al craso empirismo fundado en un criterio de utilidad social del realista, el celeste opone un respeto incondicional a principios eternos y abstractos […] lo que lo lleva a abordar los problemas sociales y políticos con enfoques ingenuos, diletantescos y a veces extravagantes. (Sebreli, 1952: 74)

Frente a las diversas posiciones existentes, Sebreli plantea que no se puede dejar de adoptar una postura. Retomando en cierta medida lo sostenido por Jean-Paul Sartre sobre el “compromiso”, señala que es imposible evitar hacerlo, ya que incluso el no actuar constituye también una toma de posición:

No hay pues posición contemplativa ni pasiva. El hombre es responsable hasta de lo que no hace, todo silencio es una voz, toda prescindencia es elección. No podemos abstenernos de obrar como no podemos abstenernos de respirar. (Sebreli, 1952: 76)

Finalmente, el ensayista sostiene que en ese actuar siempre existirá el peligro inevitable de cometer errores e incluso actos censurables:

Todos los que en una forma u otra han pesado sobre los hechos de su tiempo han debido aceptar para poder gobernar las antinomias de la acción-medio y fin, presente y porvenir. Ni aun los más recalcitrantes miembros de la fracción celeste, como Rivadavia, pudieron conservar sus manos limpias. Digámoslo con crudeza: todo hombre de acción es a la vez un santo y un asesino. (Sebreli, 1952: 79-80)

Aunque no tan conocido como el artículo mencionado, cabe tener en cuenta también otro escrito de Sebreli en Sur, “Inocencia y culpabilidad de Arlt”, publicado en el número 223 de julio-agosto de 1953.35 Como señalamos al referirnos a Contorno, si bien el ensayista no participa en el número 2 de dicha revista dedicado a Roberto Arlt, este artículo muestra que por esa época igualmente también elaboraba sus propias reflexiones sobre el escritor. En ese artículo, el ensayista afirma que tratará de ir más allá de lo que han hecho otros críticos con respecto a la obra de Arlt:

Todos los críticos de Arlt han señalado el hecho de su fantasía exuberante y todos los extraños acontecimientos de su vida y sus novelas lo explican a partir de esa fantasía, pero no van más allá. Eso es todo. Es tan vano para ellos preguntarse por qué era un visionario como tratar de saber por qué era alto y rubio y tenía ojos claros. No hay explicación posible. (Sebreli, 1953a: 112)

Según el autor, Arlt recurre tanto a sus narraciones como a sus singulares inventos para dar a luz una realidad exterior en cierta medida liberadora, logrando a través de sus personajes lo que no puede lograr en su vida:

No le queda más que dos escapatorias: los inventos, esos absurdos inventos –la rosa de acero, el lanzallamas, la máquina de tornillos, la media vulcanizada– y la literatura. Escribir novelas no es en él una decisión arbitraria. Escribe novelas porque no puede hacer otra cosa. Mediante sus inventos y sus novelas Arlt usa el Sueño en que está varada su Vida para crear una realidad exterior y por ella liberarse del sueño. (Sebreli, 1953a: 112-113)36

Otro aspecto del artículo para tener en cuenta es el señalamiento que efectúa el ensayista con respecto a cierta visión de los comunistas sobre Arlt:

Yo no creo, pese a lo que aseguran los comunistas, que Arlt tuviera ideas políticas o sociales concretas, como no las tuvieron los surrealistas franceses a pesar de su adhesión al trotskismo. El problema de Arlt fue siempre un problema personal, por lo tanto metafísico y no social. Estaba demasiado ocupado en pensar sus relaciones con el Mundo para ocuparse de sus relaciones con la Sociedad. (Sebreli, 1953 a: 117)

Sobre la referencia en este fragmento a una interpretación de Arlt por parte de los comunistas, hay que recordar que en el mencionado número de Contorno de 1954 dedicado a dicho autor, David Viñas (bajo el seudónimo de Juan José Gorini) escribe un texto titulado precisamente “Arlt y los comunistas”.37

En suma, si bien Sebreli tenía mucha más afinidad con el grupo de Contorno, ello no le impidió participar en Sur, dándose la singular circunstancia de intervenir en dos de las revistas culturales más relevantes de la época que tenían muy diferentes características entre sí (aspecto que por cierto el ensayista ha destacado en numerosas oportunidades). En la segunda de ellas publicó diversos artículos, entre los cuales cabe destacar los mencionados “Celeste y colorado” y el texto sobre Arlt.

1. Sobre la universidad durante el peronismo, puede verse Mangone y Warley (1984) y el capítulo dedicado al período por Buchbinder (2005). Específicamente sobre la Facultad de Filosofía y Letras, puede consultarse Buchbinder (1997).

2. Por ejemplo, el escritor antisemita Gustavo Martínez Zuviría (conocido por su seudónimo de Hugo Wast) fue nombrado ministro de Justicia e Instrucción Pública.

3. Entre los profesores cesanteados se encontraban, entre otros, conocidas figuras como Bernardo Houssay y Roberto Giusti. Este hecho a su vez provocó la renuncia de autoridades universitarias como Alfredo Palacios, de la Universidad Nacional de La Plata.

4. En lo político, se tomaron medidas de cierta liberalización, como el estatuto de los partidos políticos y la propuesta de un llamado a elecciones. En lo cultural, los profesores universitarios echados un año antes fueron reincorporados y se revocó la ilegalidad de la FUA.

5. El conflicto se originó por manifestaciones de universitarios que deseaban festejar la rendición de Japón. Estas fueron prohibidas por el gobierno y como resultado de los enfrentamientos entre estudiantes, la policía y grupos de choque de jóvenes nacionalistas hubo tres muertos. Entonces, la FUA resolvió realizar una huelga.

6. Como señala Silvia Sigal (2002: 491): “Para grupos importantes de la intelectualidad democrática enfrentada al gobierno militar, si había un lugar donde la política tocaba la cultura, era en la Universidad y, más generalmente, en la educación. Y no había allí motivo alguno de entusiasmo. No les resultaba tampoco sencillo a los universitarios diferenciar a Perón, en cuanto secretario de Trabajo y Previsión, de un gobierno militar del cual era vicepresidente. Los acontecimientos de agosto hacen más evidente para los universitarios que Perón es miembro prominente del régimen de junio.”

7. Según Pablo Buchbinder (1997), en el caso específico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, ese recambio no implicó necesariamente la llegada masiva de docentes desde afuera de la institución, sino que más bien lo que sucedió fue el ascenso de personal que ocupaba cargos inferiores dentro del escalafón docente o egresados recibidos recientemente.

8. Como recuerda Pablo Buchbinder (1997: 182): “EI movimiento estudiantil de la Facultad estableció sólidos lazos con aquellos intelectuales que se habían visto obligados a permanecer fuera de la Universidad. Incluso con muchos de ellos se establecieron vínculos personales que no mantenían los estudiantes con sus profesores de entonces […] Las redes establecidas durante la primera mitad de los 50 cumplirían un papel esencial en la configuración del sector que asumiría la conducci6n de la Universidad y la Facultad a partir de 1955.”

9. Sobre las características generales de las revistas culturales, puede consultarse Sarlo (1992) y Pluet-Despatin (1992). Para un panorama general de las revistas literarias argentinas, puede verse el clásico texto de Lafleur, Provenzano y Alonso (2006 [1968]). Sobre distintas revistas culturales de la época, puede consultarse Acha (2007).

10. Sobre el hecho de que solo se publicó un número, se supone que la editorial dejó de publicar Las Ciento y Una debido a presiones de Ernesto Sabato, ya que se había adelantado que en el número siguiente de la revista aparecería una crítica negativa sobre un libro suyo.

11. Sebreli interviene realizando una reseña del libro Constantes de la literatura argentina de Juan Carlos Ghiano.

12. De acuerdo con una difundida versión en la época de este desencuentro, el proyecto quedó trunco luego de una acalorada discusión en una confitería entre ambos que culminó con un golpe del segundo al primero. En una de las conversaciones que mantuvimos con Sebreli, este da una versión algo distinta, afirmando que en realidad Viñas golpeó con una jarra en la cara a Murena, ocasionando que este sangrase.

13. David Viñas fue uno de los principales impulsores de la revista Contorno, revelando ya allí su deseo de relacionar la literatura con la historia argentina. Un interés similar lo anima en su conocida obra Literatura argentina y realidad política, texto renovador dentro de la crítica literaria y al cual en sucesivas ediciones introdujo modificaciones y ampliaciones. A la vuelta de su exilio durante la época de la dictadura militar, se dedicó a la docencia universitaria en el área de literatura argentina. Como novelista, entre otras, pueden citarse sus obras Cayó sobre su rostro, Un dios cotidiano, Los dueños de la tierra, Hombres de a caballo y Cuerpo a cuerpo. También escribió obras teatrales, entre las que puede señalarse Lisandro.

14. Sobre Contorno, pueden consultarse los trabajos de Avaro y Capdevila (2004), Cernadas (2006), Croce (1996, 2006), Mangone y Warley (1993), Sarlo (1983a).

15. Los números aparecidos de la revista y de los Cuadernos