4,99 €
La Cábala —tradición hebrea de la interpretación judía del Antiguo Testamento— menciona 72 ángeles. A ellos suele conocérselos con el nombre de Ángeles Cabalísticos o Ángeles de la Cábala, aunque a veces también aparecen mencionados como Genios o Ángeles de los Quinarios. Se trata de entidades espirituales que sirven a Dios y a su obra creadora, el hombre, ayudándolo a evolucionar espiritualmente. Según la magia cabalística, estas entidades angélicas poseen una fuerza y un poder especial. Buena parte de este volumen trata, precisamente, de esos 72 ángeles que poseen una potencia y un poder particular y que pueden ayudarnos a encaminarnos de manera más certera en el sendero ascendente de la evolución espiritual.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Veröffentlichungsjahr: 2012
el libro de los ángeles
Nadine Mirabeaux
Mirabeaux, Nadine
El libro de los ángeles. - 1a ed. - Buenos Aires : EBook Argentino, 2012.
E-Book.
ISBN 978-987-648-050-5
1. Angeología. I. Título
CDD 235
El libro de los ángeles
© 2012 Nadine Mirabeaux
© 2012 de esta edición eBook Argentino
Alberdi 872, C1424BYV, C.A.B.A., Argentina
www.pampia.com
Director Editorial: José Marcelo Caballero
Coordinadora de edición: Marcela Serrano
Ilustraciónes de cubierta: HM
ISBN: 978-987-648-050-5
Primera edición eBook:Marzo 2012
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.
Any unauthorized transfer of license, use, sharing, reproduction or distribution of these materials by any means, electronic, mechanical, or otherwise is prohibited. No portion of these materials may be reproduced in any manner whatsoever, without the express written consent of the publishers.
Published under the Copyright Laws 11.723 Of The Republica Argentina.
Hecho en Argentina
DEDICATORIA
Introducción
I – Los ángeles y la Biblia
II – Clasificación y jerarquía
Serafines
Los cuatro arcángeles principales y
III – Testimonios de contactos
Viajar con los ángeles
IV – Cómo contactar
Oraciones al Ángel de la Guarda
Ocho reglas de oro para contactar con los ángeles
La Cábala - Tradición Hebrea
El Árbol de la Vida
Los ángeles y la Cábala
1 – Vehuiah
2 – Jeliel
3 – Sitael
4 – Elemiah
5 – Mahasiah
6 – Lelahel
7 – Achaiah
8 – Cahethel
9 – Haziel
10 – Aladiah
11 – Loviah
12 – Hahaiah
13 – Iezabel
14 – Mebahel
15 – Hariel
16 – Hakamiah
17 – Lauviah
18 – Caliel
19 – Leuviah
20 – Pahalial
21 – Nelchael
22 – Ieiaiel
23 – Melahel
24 – Haiuiah
25 – Nithaiah
26 – Haaiah
27 – Ierathel
28 – Seheiah
29 – Reuel
30 – Omael
31 – Lecabel
32 – Vasariah
33 – Iehuiah
34 – Lehahiah
35 – Chavakiah
36 – Menadel
37 – Aniel
38 – Haamiah
39 – Rehael
40 – Ieiazel
41 – Hahahel
42 – Mikael
43 – Veualiah
44 – Ielahiah
45 – Sealiah
46 – Ariel
47 – Alaliah
48 – Mihael
49 – Vehuel
50 – Daniel
51 – Hahasiah
52 – Imamiah
53 – Nanael
54 – Nithael
55 – Mebahiah
56 – Poiel
57 – Nemahiah
58 – Ieialel
59 – Harel
60 – Mitzrael
61 – Umabel
62 – Iahel
63 – Anauel
64 – Mehekiel
65 – Damabiah
66 – Manakel
67– Eiael
68 – Habuhiah
69 – Rochel
70 – Jabamiah
71 – Haiaiel
72– Mumiah
DEDICATORIA
A mi hija María mi ángel en esta tierra, a mi esposo Lucas quien desde el cielo nos guía como ángel guardián, a todos aquellos que acompañan mi transición en este mundo.
“Cuando ores,
mueve los pies”
Proverbio africano
Introducción
Toda persona “sabe” qué es un ángel. Aunque —contrariamente a los afortunados individuos cuyos testimonios aparecen en el capítulo III— no todos puedan dar cuenta de un contacto efectivamente producido, cada uno de nosotros podrá ofrecer una descripción similar de estos seres celestiales: se trata de criaturas increíblemente parecidas a los seres humanos, pero con la peculiaridad de ser alados. En general, prácticamente todos nosotros los asociaríamos con el sexo masculino: a pesar de que un conocido dicho reza que “los ángeles no tienen sexo”, lo cierto es que buena parte de la iconografía los muestra con rostros de varón. Asimismo, no pocos les adjudicaríamos características aniñadas, debido a que múltiples y muy importantes cuadros y frescos de célebres artistas muestran de esa manera a una clase particular de seres angélicos: los querubines, que casi siempre han sido retratados como niños de corta edad y más bien rechonchos.
La cultura nos ha acercado a lo largo de los siglos múltiples imágenes de los ángeles y lo ha hecho desde prácticas artísticas, concepciones y épocas muy diversas. Los ángeles están en las pinturas religiosas de la edad Antigua, Media y Moderna; bajo diversas formas, aparecen en cuentos y novelas; canciones dirigidas a jóvenes y adolescentes actuales hablan de ángeles (de hecho, una multitud corea Ángel en cada recital del exitoso Robbie Williams) y el cine, de cuando en cuando, también nos ofrece desde su pantalla alguno de estos seres celestiales alados, últimamente ya a veces sin alas a la vista, ataviados con sobretodo y dispuestos a permutar su celestial eternidad por una más breve, pero placentera y sensorial, estancia en la Tierra tal como sucede en Las alas del deseo.
Alas, sobretodos, niños rechonchos, presencia en canciones de moda y en frescos medievales, pero… ¿qué es, en definitiva un ángel? ¿Qué son los ángeles? ¿Son todos iguales? ¿Cuál es su misión? Vayamos por partes.
Los ángeles son criaturas espirituales que ejercen la función de mediación y de ministerio en las relaciones entre Dios y los hombres.
Tal como se podrá ver en el capítulo siguiente, ya desde la Biblia se tiene referencias acerca de ellos, pero el judeo-cristianismo no es la única rama religiosa que contempla su existencia. De hecho, en las religiones de India, Persia, China y Egipto aparecen los ángeles o, con otra denominación, lo hacen seres que cumplen funciones extremadamente parecidas. Exacto: en la mayoría de las religiones existen entidades espirituales similares y en todas se les atribuye la labor de ayudar al Ser Supremo, así como también la posesión de facultades tales como volar o materializarse frente a contadas y específicas personas.
¿Cuántos son los ángeles? No hay manera de saberlo a ciencia cierta, pero su cantidad es verdaderamente inmensa. Baste considerar que cada persona tiene su ángel de la guarda único y personal para darse una idea de a qué numero puede llegar su cantidad. Además, existen otras legiones de ángeles: protectores de cada signo zodiacal, regentes de los elementos de la naturaleza, etc.
En este libro, nos ocuparemos principalmente de un grupo de ángeles: los setenta y dos ángeles cabalísticos, entidades celestiales emanadas del Antiguo Testamento, cada una de las cuales tiene un espectro energético de correspondencias (planeta, aroma, flor, etc.) y que, de acuerdo a las cuestiones o áreas que rigen, permiten meditar acerca de cuestiones que resultan de trascendental importancia para la evolución espiritual del ser humano.
Sin embargo para llegar a ellos, harán falta unos capítulos previos que informen al lector acerca de ciertas cuestiones angélicas. De manera más general e histórica, la mención de los ángeles en la Biblia y las jerarquías angélicas. De manera más “práctica” y actual, una serie de testimonios que, efectivamente, son prueba de que es posible contactar a los ángeles y una serie de tips o consejos para propiciar ese vínculo.
Luego sí, los 72 ángeles cabalísticos.
I – Los ángeles y la Biblia
Talcomo lo adelantamosen la Introducción, en la Biblia, más específicamente elAntiguo Testamento, abunda en menciones y citas a los ángeles. Algunas de ellas son:
*“El Señor se apareció a Abraham en los sagrados árboles de Mamre. Cuando Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda durante la hora más cálida del día, vio a tres hombres, tres ángeles, que están de pie allí. En cuanto él los viera, corrió afuera para encontrarse con ellos. Arqueando su cuello hasta tocar tierra, dijo: “Señores, por favor, no pasen por mi casa sin detenerse; estoy aquí para servirles. Permítanme traer un poco de agua para lavar sus pies y que puedan descansar aquí, bajo este árbol. También traeré un pedazo de comida que les dará fuerza para continuar su jornada. Ustedes me han honrado viniendo a mi casa, así que permítanme servirles”.
Ellos contestaron: “Gracias, aceptamos”.
Abraham fue deprisa a la tienda y dijo a Sara: “Rápido, coge un poco de nuestra mejor harina, y cuece un poco de pan”.
Después corrió a la manada y escogió un ternero que era tierno y gordo, y se lo entregó a un sirviente que se dio prisa para prepararlo. Tomó un poco de crema, algo de leche y de carne, y puso la comida ante los hombres. Allí bajo el árbol se lo sirvió y comieron.
Entonces ellos le preguntaron: “¿Dónde está su esposa Sara?”.
“Está allí, en la tienda”, contestó.
Uno de ellos dijo: “Nueve meses desde ahora vendrán, y su esposa Sara tendrá un hijo”.
Sara estaba detrás de él, escuchando en la puerta de la tienda. Abraham y Sara eran muy viejos, y a Sara le había faltado ya la costumbre de las mujeres. Ella se rió y dijo: “Conque después que ya estoy vieja, y mi señor lo está más, pensaré en usar del matrimonio”
Entonces el ángel le preguntó a Abraham: “¿Por qué se ríe Sara?”.
Y respondió: “¿Puedo tener realmente un niño cuando soy tan viejo? ¿No es esto un trabajo muy difícil para el Señor?”.
“Como ya dije, nueve meses pasarán y Sara tendrá un hijo”, respondió el ángel”
Génesis
*“Entonces los ángeles salieron y fueron a un lugar donde ellos pudieran mirar a Sodoma, y Abraham fue también.
Y el Señor le dijo: “Yo no ocultaré a Abraham lo que voy a hacer. Sus descendientes construirán una gran poderosa nación, y a través de él Yo bendeciré todas las naciones. Yo lo he escogido para que pueda ordenar a sus hijos y a sus descendientes obedecerme y hacer lo que es correcto y justo. Si ellos lo hacen, Yo haré todo lo que he prometido”.
Entonces el Señor siguió diciendo a Abraham: “Hay imputaciones terribles contra Sodoma y Gomorra, y su pecado es muy grande. Debo bajar para averiguar si las imputaciones que he oído son verdad”.
Entonces los dos ángeles salieron y siguieron hacia Sodoma, pero el Señor permanecía con Abraham.
Se acercó Abraham al Señor y preguntó: “¿Vas realmente a destruir al inocente y al culpable? ¿Si hay cincuenta personas inocentes en la ciudad, destruirás la ciudad entera? ¿No les perdonarás a todos para evitar la muerte de esos cincuenta inocentes?”.
El Señor contestó: “Si yo encuentro a cincuenta personas inocentes en Sodoma, perdonaré a la ciudad entera”.
Abraham habló de nuevo: “Por favor, perdona mi intrepidez por continuar hablándote, Señor. Sólo soy un hombre y no tengo ningún derecho para decir algo. Pero si hay sólo cuarenta y cinco personas inocentes en lugar de cincuenta, ¿destruirás la ciudad entera porque faltan cinco?”.
El Señor contestó: “No destruiré la ciudad si encuentro en ella a cuarenta y cinco personas inocentes”.
Abraham habló de nuevo: “Quizá solamente haya cuarenta”.
Él contestó: “Yo no lo destruiré si hay cuarenta”.
Abraham dijo: “Por favor no te enfades, Señor, pero debo hablar de nuevo. ¿Qué pasaría si hay sólo treinta?”.
Él dijo: “No lo haré si encuentro treinta”.
Abraham dijo: “Por favor, perdona mi intrepidez al continuar hablándote, Señor. Supón que solamente encuentras a veinte”.
Él dijo: “No destruiré la ciudad si encuentro veinte”.
Abraham dijo: “Por favor no te enfades, Señor, pues sólo hablaré una vez más. ¿Qué pasará si encuentras sólo diez?”.
Él dijo: “No lo destruiré si hay diez”.
Cuando los dos ángeles llegaron de nuevo a Sodoma, Lot, el sobrino de Abraham, estaba sentado en la puerta de la ciudad. En cuanto los vio, se levantó y fue a su encuentro y les dijo:
“Estoy aquí para servirles. Por favor, vengan a mi casa para lavarse los pies y pasar la noche. Por la mañana pueden levantarse temprano y seguir su camino”.
Pero ellos contestaron: “No, nosotros no pasaremos la noche aquí en la ciudad”.
Él siguió insistiendo, y finalmente fueron a su casa. Lot dijo a los sirvientes que cocieran un poco de pan y preparasen una buena comida para los invitados. Después de comer y antes de que los invitados se acostaran, los hombres de Sodoma rodearon la casa.
Todos los hombres de la ciudad, jóvenes y viejos, estaban allí y preguntaron: “¿Dónde están los hombres que han venido a quedarse esta noche contigo? ¡Tráelos a nosotros!, pues los hombres de Sodoma quieren tener contacto carnal con ellos”.
Lot salió fuera y cerró la puerta tras de sí. Les dijo: “Amigos, os lo ruego, no hagáis semejante maldad. Si queréis, yo tengo dos hijas que todavía son vírgenes. Permitidme sacarlas para vosotros, y que podáis hacer cualquier cosa que deseéis con ellas. Pero no hagáis nada a estos hombres, pues son invitados en mi casa, y yo debo protegerlos”.
Pero ellos dijeron: “¡Sal de aquí extranjero! ¿Quién eres para decimos lo que podemos hacer? Fuera de aquí o te trataremos peor que a ellos”.
Empujaron a Lot y abrieron la puerta, pero los dos ángeles metieron a Lot dentro de la casa y cerraron la puerta. Luego, volvieron a todos los hombres ciegos para que no pudieran encontrar la puerta.
Los dos ángeles dijeron a Lot: “Si tienes a otros parientes aquí en esta ciudad, sácalos porque vamos a destruir este lugar. El Señor ha oído las terribles palabras de estas personas y nos ha enviado para que destruyamos Sodoma”. Entonces Lot fue a buscar a los hombres con los cuales se iban a casar sus hijas y les dijo: “¡Deprisa, salid de aquí, pues el Señor va a destruir este lugar!”. Pero ellos pensaron que Lot estaba hablando en broma.
Al alba los ángeles intentaron que Lot se apresurara. “¡Rápido!”, dijeron. “Toma a tu esposa y a tus dos hijas y sal fuera, para que así no pierdan sus vidas cuando la ciudad sea destruida”.
Lot dudó. El Señor, sin embargo, se apiadó de él y para que todos salieran de la ciudad envió de nuevo a los ángeles. “Corred para salvar la vida”, les dijeron. “No miréis atrás y no os detengáis en el valle. Correr a las colinas”.
Pero Lot contestó: “No, por favor, no nos hagas hacer esto, Señor. Me has hecho un gran favor y has protegido mi vida, pero las colinas están demasiado lejos; el desastre me dará alcance y me moriré antes de llegar allí. ¿Ves ese pueblo pequeño? Permíteme ir allí, pues en ese lugar estaré seguro”.
El ángel le contestó: “Bien, estoy de acuerdo, no destruiré ese pueblo pequeño. ¡Deprisa! ¡Corre! No os haré nada, pero no miréis atrás”.
Génesis
*Pero el Ángel del Señor le llamódesde el cielo: “¡Abraham, Abraham!”.
Él contestó, “Sí, aquí estoy”.
“No hieras al muchacho, ahora sé que eres honrado y obedeces a Dios, porque ni siquiera has ocultado a tu único hijo”. Abraham echó una mirada alrededor y vio un carnero atrapado en un arbusto por sus cuernos.
Lo cogió y se lo ofreció como ofrenda en lugar de su hijo. El Ángel del Señor llamó a Abraham desde el cielo nuevamente: “Yo te bendigo y te daré bienes, pues no ocultaste a tu único hijo de mí. Te prometo que te daré tantos descendientes como estrellas hay en el cielo o granos de arena a lo largo de la costa. Tus descendientes conquistarán a sus enemigos y todas las naciones me pedirán que los bendiga como he bendecido a tus descendientes”.
Génesis
*“Alrededor de él estaban de pie las criaturas, cada una de ellas con seis alas. Cada criatura cubría su cara con dos alas, su cuerpo con dos, y usaban las otras dos para volar. Todos estaban convocando a los hombres: “¡Santo, santo, santo! ¡El Señor es omnipotente y santo! ¡Su gloria llena el mundo!”.
El sonido de sus voces sacudió el templo, y el propio templo se llenó de humo.
Yo dije: “No hay esperanza para mí, pues me condenaré porque cada palabra que sale de mis labios es pecadora, y vivo entre personas cuyas palabras son pecadoras”.
Entonces una de las criaturas voló abajo y llevando un carbón ardiente que había cogido del altar, tocó mis labios y dijo: “Esto ha tocado tus labios, y ahora tu culpa y pecados han sido perdonados”.
Isaías
*“Yo buscaba cobijo y vi un huracán que venía del norte. Los relámpagos provenían de una nube grande, y el cielo a su alrededor brillaba. Donde el relámpago estaba encendido, algo brilló de un intenso color bronce. En el centro de la tormenta vi lo que parecían cuatro criaturas vivientes con forma humana, pero cada una de ellas tenía cuatro caras y cuatro alas. Sus piernas eran rectas, y tenían pezuñas como la de los toros. Todos brillaban de un bronce pulido. Además de sus cuatro caras y cuatro alas, cada uno tenía cuatro manos humanas, una bajo cada ala. Dos de las alas de cada criatura se extendieron fuera para formar un cuadrado, con sus alas inclinadas tocándose. Cuando se movieron lo hicieron como si fueran un solo cuerpo. Cada ángel, pues eso es lo que eran en realidad, tenía cuatro caras diferentes: una cara humana delante, la cara de un león a la derecha, la cara de un toro a la izquierda, y la cara de un águila en la parte de atrás. Se levantaron dos alas de cada ángel para tocarse por las puntas y sus otras dos alas se plegaron contra sus cuerpos. Cada ángel se puso enfrente a una de las cuatro direcciones. Entre los ángeles había algo que parecía una antorcha llameante y en constante movimiento. El fuego ardía y disparaba fuera las llamaradas, mientras que los ángeles iban de un lado a otro con la velocidad del relámpago. Cuando yo estaba mirando a los cuatro ángeles, vi cuatro ruedas que tocaban la tierra, una al lado de cada uno de ellos. Las cuatro ruedas eran iguales; cada una brillaba como una piedra preciosa, y cada una formaba un ángulo recto para que las ruedas pudieran entrar en cualquiera de las cuatro direcciones. Se cubrieron entonces los márgenes de las medas con ojos y siempre que las criaturas se movían las ruedas lo hacían con ellos, y si los ángeles subían lo hacían las ruedas. Los ángeles iban dondequiera que deseaban, y las ruedas hacían lo mismo porque los ángeles las controlaban. Sobre las cabezas de los ángeles había algo que parecía una cúpula hecha de cristal deslumbrador. Había estado protegida por los ángeles, cada uno con dos alas para cubrirla. Oí el ruido de sus alas en vuelo; parecía el rugido del mar, como el ruido de un gran ejército, como la voz de Dios Omnipotente. Cuando dejaron de volar, plegaron sus alas, pero todavía estaba la gran cúpula cubriendo sus cabezas. Sobre ella estaba un trono hecho de zafiro, y sentada en el trono había una figura que parecía un hombre. La figura brillaba de color bronce en medio de un fuego, con una luz luminosa que tenía todos los colores del arco iris.”
Ezequiel
*“Le preguntó el ángel: “Señor, ¿qué significan estos caballos?”. Él contestó: “Yo te mostraré lo que quieren decir. Han sido enviados para inspeccionar la tierra. He estado recorriendo el mundo y encontrado que el débil está desvalido y dominado”. Entonces le preguntaron: “Señor omnipotente, has estado primero a favor y ahora enfadado con Jerusalén y las ciudades de Judá, ¿cuánto tiempo debe pasar aún para que les muestres misericordia?”.
El Señor contestó al ángel con palabras reconfortantes, y el ángel me dijo que proclamara lo que el Señor había dicho: “Tengo un amor profundo por Jerusalén, mi ciudad santa, y estoy muy enfadado con las naciones que disfrutan callando. Pero mientras yo estoy deteniendo mi enojo contra esas personas, las naciones han hecho sufrir más a otras personas. Cuando yo regrese a Jerusalén para mostrar misericordia a esta ciudad, mi templo se restaurará, y la ciudad será reconstruida”. El ángel también me dijo que proclamara: “El Señor dice que sus ciudades serán de nuevo prósperas y que Él ayudará a Jerusalén una vez más”.
En otra visión vi cuatro cuernos de buey y pregunté al ángel que había estado hablándome: “¿Qué significan estos cuernos?”. El contestó: “Simbolizan los poderes mundiales que han esparcido a las personas de Judá, Israel y Jerusalén”.
Zacarías
*“En el sexto mes Dios envió al arcángel Gabriel a un pueblo en Galilea llamado Nazaret. Tenía un mensaje para una muchacha prometida en matrimonio a un hombre de nombre José que era descendiente del Rey David. El nombre de la muchacha era María.
El ángel llegó hasta ella y dijo: “¡La paz esté contigo! ¡El Señor está contigo y te ha bendecido grandemente!”. María se atemorizó profundamente por el mensaje del ángel, y preguntó lo que significaban sus palabras.
El ángel le dijo: “No tengas miedo, María; Dios te ha bendecido con su gracia. Te quedarás embarazada y darás a luz a un hijo, al que llamarás Jesús. Él será grande y se llamará Hijo de Dios. El Señor Dios le hará un rey, como su antepasado David lo era, y será para siempre el rey de los descendientes de Jacob y su reino nunca acabará”.
María dijo al ángel: “Yo soy una virgen, ¿cómo, entonces, puede suceder esto?”. El ángel contestó: “El espíritu santo vendrá a ti y el poder de Dios descansara en ti. Por esa razón el niño santo se llamará Hijo de Dios”.
María dijo: “Soy la sirviente del Señor; hágase en mí cuanto Él ha dicho”. Y el ángel la dejó.
Lucas
II – Clasificación y jerarquía angélica
No todos los ángelestienen las mismas características ni gozan de la misma jerarquía. Dionisio Aeropagita, un ateniense convertido al cristianismo que finalizó sus días martirizado y muerto por el emperador Domiciano, fue quien estableció la clasificación definitiva sobre las jerarquías de los ángeles en el Cielo.
De acuerdo a ella, existen Nueve Coro de Ángeles, jerarquías u órdenes angélicas que son las siguientes:
• Serafines
• Querubines
• Tronos
Esta primera tríada o jerarquía se dedica de manera exclusiva a amar, glorificar y alabar a Dios en su presencia.
• Dominaciones
• Virtudes
• Potestades
Son responsables del Universo entero, gobernando el espacio y las estrellas.
• Principados
• Arcángeles
• Ángeles
La tercera y última tríada es quien interviene en todas nuestras necesidades, cada uno de acuerdo a una misión determinada dada por el mismo Dios.
Serafines
Ángeles del amor, la luz y el fuego, el nombre de estos seres celestiales deriva de seraph, término que admite múltiples traducciones, todas ellas relacionadas entre sí: “quemar”, “ardiente” e, incluso, “ruedas de fuego”. Siguiendo esa misma línea, Dionisio Areopagita, por su parte, afirmó que el nombre dado a esta inteligencia celeste refiere a los diferentes modos de recibir la impronta de Dios y que serafín equivale a decir “inflamado” o “incandescente”.
Ocupan la posición celestial máxima, la más próxima al mismísimo Dios y la razón de ello parece residir en que es posible que no hayan sido creados a imagen y semejanza de Dios (tal como lo fueron los seres humanos) sino que tengan parte o esencia de Él, como si fueran hijos divinos, en el sentido biológico del término.
Es precisamente esa filiación la que los impulsa a cuidar con esmero la obra de la Creación toda. Son considerados los seres más bellos del Cielo y están por encima de las rencillas o problemas más mundanos. También se considera que tienen seis alas, son cantantes notables (especialmente en loas a Dios) y son fuente de luz y calor para el Padre. Estas dos últimas características se originan en el hecho de que poseen una gran movilidad en torno al trono divino, lo cual genera calor y una luz que nunca cesa y que sirve para ahuyentar la oscuridad.
También se caracterizan por la pasión con la que aman las cosas divinas y por elevar a Dios los espíritus de menor jerarquía.
Querubines
También conocidos como “sabios” o “maestros celestiales”, Dionisio Areopagita afirma que su nombre significa “plenitud de conocimiento o rebosante de sabiduría a quienes su extrema inteligencia les permite conocer a Dios como ningún ser humano puede hacerlo”.
Los querubines son criaturas celestiales aladas (concretamente, cuatro alas), si bien no tienen el aspecto humano de los ángeles. La forma más común de representarlos suele ser un rostro rodeado de alas.
Sus misiones son: preservar el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal en el Jardín del Edén, ser objeto de adorno en el templo de Salomón, servir de ilustración a la tapa del Arca de la Alianza, recoger la sabiduría de los Serafines y distribuirla (cosa que hacen delegando el trabajo concreto sobre otros ángeles) y ser acompañantes en el trono de Dios y en su vehículo, el carro alado de fuego.
Por un lado, se los considera un tanto infantiles en tanto se sienten atraídos por los juguetes, los dulces y los objetos de colores brillantes.
Pero, por otro, se los reconoce como seres muy sabios, nada envidiosos y altamente capaces de enseñar a quienes no saben, de allí que también se los nombre “maestros celestiales”. Debido a esa gran capacidad didáctica y pedagógica es que la posibilidad de que seres los humanos admitamos la presencia y el legado de Dios depende esencialmente de ellos.
Tronos
Dionisio Areopagita dice acerca de su denominación: “El nombre de los sublimes y más excelsos tronos indica que están muy por encima de toda deficiencia terrena: han entrado por completo a vivir para siempre de aquel que es el Altísimo”.
Su misión celestial es lograr la paz y la calma que el lugar y sus moradores requieren y son también los consejeros personales de Dios, función que pueden cumplir eficientemente debido a su serenidad y su equilibrio. Controlan el orden universal, el tiempo y el espacio, ejercen como jueces y otorgan la máxima categoría de bondad y pureza al Cielo.
Iconográficamente no resulta fácil identificarlos; a veces, se ven como “ruedas” que conducen el carro de Dios.
Dominaciones
Suelen llevar corona y cetro y a veces se los identifica porque visten como soldados y llevan una espada en la mano. Son de carácter melancólico, conocen a fondo los misterios de la Creación y se sienten a gusto en los ambientes místicos. Son iluminados por velas blancas y perfumados con incienso y mirra. Por ser tan profundos conocedores de la obra de la Creación, tienen el poder de delimitar el lugar en el cual se van a producir los acontecimientos, creando leyes dinámicas y físicas para que eso pueda hacerse posible. A través de estos seres el Universo todo está perfectamente sincronizado y en plena actividad.
Virtudes
Tradicionalmente se decía que los ángeles que presidieron la ascensión de Cristo fueron virtudes, lo que parece confirmarse por el olor a incienso que rodeaba la tumba de Cristo. En un principio, formaron parte de esa dimensión intermedia y desconocida que no es el Cielo ni la Tierra y que esperaba su momento para manifestarse.
Las virtudes tienen la función de materializar los deseos divinos, otorgar la forma, el color y el olor adecuado a cada cosa de manera tal que pueda ocupar su lugar en el Universo, efectuar milagros y ser las portadoras de la gracia y el valor.
Potestades
Resulta difícil distinguirlas y es por ello que en ocasiones suele confundírselas con las dominaciones. Sin embargo, se acuerda en que tienen las siguientes funciones: gobernar las estrellas y los elementos de la naturaleza, proporcionar energía a todos los seres vivientes y delimitar el tiempo que dispondrán de ella, cuidar el mundo en general y reprimir a los poderes adversos.
Principados
Estas entidades tienen como principal misión cuidar a la Humanidad y presidir a los buenos espíritus. Según algunos eruditos muy especializados en la cuestión angélica, los principados tienen la capacidad de orientarse de manera plena hacia el Principio y, como príncipes, guían a Otros hacia Él.
Su morada habitual lo constituyen el reino vegetal y mineral. En relación a su aspecto, en algunas pinturas aparecen vestidos también de guerreros y sosteniendo una flor de lis.
Arcángeles
Los arcángeles son los oficiales del Cielo, los mensajeros de asuntos elevados, los príncipes guerreros del ejército de Dios, los que entablan luchas con los demonios. Ellos serán los encargados de organizar el Apocalipsis, batalla cósmica final entre las fuerzas del mal y del bien. Los principales cuatro arcángeles tienen la característica de ser reconocidos y nombrados individualmente: Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel.
• Miguel: su nombre significa “Quien como Dios” y es el arcángel de mayor jerarquía, el máximo encargado de luchar contra las fuerzas del mal. Es más conocido bajo la denominación “San Miguel Arcángel” y constituye el mejor protector del ser humano contra los elementos perturbadores. Por eso, sueleencontrarse su imagen en casas y portales. Se lo representa con armadura y espada (que, eventualmente, puede tratarse de una lanza). Este último elemento representa la fuerza de Dios y le permite matar demonios, dragones y cualquier otro representante de las fuerzas oscuras. Esta espada, además, es capaz de atravesar sin problemas cualquier armadura metálica, ofrecer luz en caso de oscuridad y convertirse en llama para arrojar a los incrédulos. La armadura, representa la humildad y el lugar donde se apagan los dardos encendidos del infierno. Su imagen se vincula a la comprensión de las cosas, a la justicia, a los cambios importantes y al alineamiento apropiado con el Universo.
• Rafael: su nombre significa “Dios cura” y es por esa razón que se le atribuye la capacidad de curar a los enfermos, tanto a aquellos cuya dolencia se aloja en el cuerpo, como a los que poseen males de espíritu. Es considerado el médico celestial y la protección e inspiración de todos los galenos; entre sus enseñanzas más importantes se encuentra aquella que sostiene que todo buen médico se sostiene sobre la base de pobreza y humildad. Se lo suele representar con un bastón en forma de cetro en su mano derecha, objeto que simboliza el poder, el apoyo, la seguridad y el sostén que Rafael concede a todos aquellos que lo requieren. Su imagen representa fuerza física, cuerpo sano y espíritu saludable.
• Gabriel :el nombre del tercer arcángel significa “Varón de Dios” o “Fortaleza de Dios” y es considerado, básicamente, mediador privilegiado entre el Cielo y el género humano y mensajero y propagador de las palabras divinas. Precisamente, ese papel de mensajero fue el que hizo que el Padre Creador lo eligiera y le confiara la misión de anunciarle a María que el hijo de Dios estaba en su seno. A menudo, se lo representa con un lirio en su mano derecha, flor que es símbolo de la pureza; en otras imágenes, aparece con una azucena, otro emblema floral de la misma idea. Se trata de una entidad que proporciona alivio a aquellas personas que están inmersas en el sufrimiento, ya sea éste de índole físico, moral o psicológico.
• Uriel: el nombre del cuarto de los arcángeles principales significa “Luz de Dios” o “Fuego de Dios”. Tal vez por su último lugar entre los arcángeles mayores, es aquel acerca del cual menos se ha escrito y representado. Habitualmente, se lo visualiza con un pie calzado y otro descalzo, un cetro, un libro que simboliza la sabiduría y una rama de olivo que alude a la paz. Se lo considera guardián de las emociones y del corazón y ángel del arrepentimiento, aunque también es pródigo en crueldad a la hora de imponer castigos.
Los cuatro arcángeles principales y las antiguas escuelas mágico-cabalísticas
La concepción antigua y medieval consideraba que el mundo estaba compuesto por cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra y que cada uno de ellos estaba regido por un arcángel, con lo cual la consecuencia era que los arcángeles regían sobre todo lo visible e invisible.
Miguel era considerado el arcángel del elemento Fuego, su punto cardinal era el Sur y los magos cabalistas lo visualizaban vestido de color rojo, con rayos complementarios de tonalidad verde. Su área de acción se vinculaba a la voluntad, el coraje, el entusiasmo, la dirección, la libertad y el valor.
Rafael era el arcángel del elemento Aire y del punto cardinal Este. Los cabalistas lo visualizaban en dicha dirección, sobre el cielo, vestido con una túnica amarilla que, moviéndose a merced del viento que sopla desde atrás suyo, forma pliegos que ostentan un tono purpúreo. Su área de influencia era la sabiduría, la armonía, la comprensión, la fe, la esperanza y la alegría.
Gabriel era el arcángel del elemento Agua. Su lugar era el Oeste y los magos cabalistas lo visualizaban con su brazo derecho extendido hacia el frente y portando en la mano una copa de la que fluye el líquido vital. Su túnica era de color azul, con reflejos naranja. Su esfera de influencia correspondía a las áreas relacionadas con lo sentimental y lo emocional y tenían poder sobre la limpieza, la renovación, el renacimiento y el poder interior.
Por último Uriel era el arcángel de la Tierra y los cabalistas lo visualizan situado al Norte, vestido con los colores ocre, oliva, bermejo y negro y llevando un pentáculo o escudo. Lo consideraban el arcángel encargado de las luminarias y también desempeña funciones de justicia. Influía sobre la estabilidad, la persistencia, la abundancia, la concentración y la disciplina.
Ángeles
Finalmente, los ángeles propiamente dichos, son también mensajeros, aunque de cuestiones menos importantes que los arcángeles. Se dividen en dos grupos: constructores y custodios. Los constructores tienen como misión controlar todo lo referente al éter, al espíritu y a los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Los segundos, esto es, los pertenecientes al grupo de los custodios, se ocupan básicamente de los seres humanos y de su naturaleza. Precisamente, por encontrarse en el escalafón más bajo de la jerarquía celestial y, por lo tanto, más alejados de Dios, son los más cercanos a los seres humanos. Se los representa como simples soldados en túnicas que, eventualmente, portan palmas de triunfo o velas.
El Ángel de la Guarda
