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La vida moderna, en la que indefectiblemente nos encontramos inmersos, no se halla exenta de paradojas. Una de ellas es que, mientras desde los medios y la publicidad las imágenes de un supuesto placer no dejan de bombardearnos, no se nos enseña cómo acceder al goce. Además, esos objetos de deseo y de placer imposibles de alcanzar, nos colocan una y otra vez en un lugar de frustración. A modo de contrapartida y como forma de despojarse de la responsabilidad de esa frustración, la sociedad actual nos propone un modelo de vida sana, en el cual el vivir mejor se encuentra carente de un contenido filosófico que lo sustente desde la base. La perspectiva oriental sobre el placer propone otra mirada: reconocer el propio cuerpo y el del otro, en tanto territorios privilegiados de placer, jugar con las diferencias, disfrutar de las disparidades y acercarse a las coincidencias. En el presente volumen, la autora relata su experiencia personal y, a modo de "curso", describe cómo vivir plenamente la vida sexual, de qué forma aprovechar la perspectiva oriental sobre la práctica del sexo y cómo lograr orgasmos múltiples, con el fin de afianzar los lazos afectivos y reconvertir la energía.
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Veröffentlichungsjahr: 2016
SOF ÍA KATZ
MULTIORGASMO Hacia una experiencia de pareja
Katz, Sofía
Multiorgasmo : hacia una experiencia de pareja . - 1a ed. - Buenos Aires : Pluma y Papel, 2016. - (Natío; 8)
E-Book.
ISBN 978-987-648-065-9
I. Título
CDD
© 2016 de esta edición Marcelo Caballero
Primera edición eBook revisada: Marzo 2016
www.pampia.com
www.ebookargentino.com
Alberdi 872, C1424BYV, C.A.B.A., Argentina
Director Editorial: José Marcelo Caballero
Coordinadora de edición: Marcela Serrano
Ilustraciónes de cubierta: Departamento creativo Pampia.com
Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.
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Published under the Copyright Laws 11.723 Of The Republica Argentina.
Hecho en Argentina – Made in Argentina
En cuanto a las relaciones amorosas, con mi compañero, nos sorprendíamos al ver el egoísmo con el cual las personas se relacionan. La gran necesidad de amor y la poca disposición para amar y dejarse amar. Por un lado, las mujeres quieren “tener” un hombre comprometido y, por otro, los hombres escapan al compromiso. Como si el compromiso fuera una virtud y no la consecuencia del crecimiento y desarrollo de una relación. Amar compromete a las personas y cada persona tiene una forma de amar y de comprometerse con sus sentimientos. El problema reside en la confusión respecto de los sentimientos, la falta de distinción entre estar enamorado, amar, querer, gustar, atraer, excitar; esta confusión es principalmente interna, ya que, en general, las personas no pueden discriminar lo que realmente sienten, entonces qué derecho tienen a exigir un compromiso o cómo decidir un compromiso. Hay muchos tipos de relaciones y de cada una surge un determinado compromiso. Lo central es poder disfrutar los momentos de encuentro, y lograr que esos encuentros sean veraces, placenteros y fructíferos, que permitan acrecentar la experiencia de vida y, si en algún momento concluyen, queden como un buen recuerdo.
Estas líneas de pensamiento enriquecieron la experiencia que estábamos viviendo. Nos gustábamos mucho mutuamente. No necesitábamos demasiadas cosas para sentirnos bien y plenos. El afecto surgía sin necesidad de apurar los compromisos y, de hecho, no nos sentíamos maniatados el uno al otro. Una de las bases de esta relación era el aspecto sexual: cada uno se sentía en armonía con el tiempo interno, los encuentros íntimos eran intensos y por demás creativos.
Aun así, pasamos por momentos de desencuentros y eso nos desafió a una búsqueda mayor de placer y armonía. Queríamos aprender a disfrutar al máximo de nuestro propio cuerpo y también del cuerpo del otro.
Hace un tiempo, una amiga me comentó que después de cumplir 40 años se sentía muy plena, principalmente en sus relaciones se xuales, y que tenía varios orgasmos antes de que su compañero llegara al suyo. Mi amiga era multiorgásmica sin saberlo. En mi caso, estos orgasmos múltiples habían sido el resultado de una búsqueda. Por otro lado, y con motivo de una charla muy íntima, un amigo me confesó que con su última compañera se había enterado de su condición de multiorgásmico, siempre lo había sido y él lo ignoraba; de hecho, sus anteriores compañeras de algún modo lo desprestigiaban como hombre; por el contrario, la nueva compañera apreciaba en gran medida haber encontrado a un hombre multiorgásmico que la acompañara también en su multiorgasmia y en la práctica conjunta del Tantra.
Lo único que tenemos es a nosotros mismos. Nadie tiene derecho a decidir mis deseos ni mis gustos, ni intervenir en mi búsqueda de la felicidad. Nada debe interferir ni determinar mis gustos, mis deseos, mis placeres.
La mirada oriental del placer
Cuando nos propusimos investigar sobre el tema de mejorar nuestros encuentros amorosos, con mi compañero recurrimos a algunos amigos y profesionales. Unos nos dijeron “¿Para qué?” otros nos proveyeron libros que tratan el tema del placer, entre muchos libros dirigimos nuestra atención a aquellos que hablan sobre la mirada oriental del placer.
Los orientales tienen una postura muy diferente ante la vida que nosotros. Son más tenaces a fuerza de observar y vincularse más con la naturaleza. Esto no significa que pasan sus días meditando debajo de un árbol con la vista fija en un punto del horizonte sin hacer nada. Los orientales, en esencia, conciben la vida humana como parte del universo y la incluyen espiritual y carnalmente dentro de la armonía producida entre el Yin y el Yang. El placer es una condición intrínseca de la vida, ya que está ligado al amor, y a su vez, la idea de amor también incluye al sexo.
Las religiones orientales están sumamente arraigadas en las costumbres, y esto es así porque estos pueblos han vivido intensamente por miles de años imbuidos de sus creencias. Además, todos los proverbios y sentencias conllevan una práctica aplicable a la vida cotidiana, basados en la concepción de que cualquier acto personal, individual, influye en el universo en su totalidad.
Hoy en día llega a occidente la idea de que los orientales viven mejor que nosotros. Esto probablemente no sea así, tal vez los orientales sientan que nosotros vivimos mejor que ellos. Probablemente, sería más acertado decir que ambas culturas tienen mucho para aportarse mutuamente, para mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos.
Una de las cosas que más nos llamó la atención respecto del Tao del amor es que la vida sexual está íntimamente ligada con la longevidad. Bien se sabe que para los orientales la extensión de la vida conlleva el mérito de la sabiduría, de modo que las prácticas alimentarias y todas las referidas al control y salud corporal están arraigadas, precisamente, en este propósito: para el varón con respecto a permanecer potente la mayor parte de su vida, no solo en función de la procreación sino también en función de vivir palcenteramente hasta el último día de su vida; en tanto que para la mujer, una vida sexual plena y satisfactoria no sólo la embellece y le brinda mayor felicidad sino que mejora sobremanera el vínculo con el varón y el universo.
Mi compañero y yo, después de leer y meditar acerca de la concepción oriental de la vida, nos propusimos compatibilizar nuestras costumbres con las de la cultura oriental. No es muy fácil, pero tampoco es imposible. En esa oportunidad nos planteamos el hecho de ser rigurosos o no con las prácticas alimentarias; uno decidió adoptar, al menos por un tiempo, esos hábitos; en cambio el otro consideró que lo importante era mantener una dieta saludable y evitar excesos, ya que no era necesario un cambio rotundo porque esta búsqueda de ninguna manera debía significar un “sacrificio”.
En primer lugar, nos compenetramos con el sentido del tiempo: cambiamos la frase “no tengo tiempo” (que en general significa otra cosa) por otras opciones más veraces, por ejemplo “no tengo ganas” o “no es el momento”. Nos hacíamos tiempo para estar juntos. A pesar de que nuestros horarios libres eran muy diferentes, siempre hallábamos un tiempo para compartir, y la consigna principal era “deseo verte”. Esto redundó en gran beneficio para ambos, porque no importaba la cantidad numérica del tiempo sino la calidad, y tampoco importaba qué hacíamos con ese tiempo, sino que lo compartido era verdaderamente placentero. El tiempo dedicado a los encuentros sexuales se convirtió en un tiempo sumamente especial.
En segundo lugar, el sentido de la palabra: las palabras debían reflejar la verdad. Esto nos permitió aprender a escuchar lo que nos decíamos, y por otro lado, valorar aquello que cada uno tenía para decir. De modo que sea lo que fuere, si se refería a nuestra relación, había que decirlo sin miedo, y esas verdades nos acercaron mucho más que cualquier mentira o mentirita.
En tercer lugar, el sentido del conocimiento, Un ejercicio muy interesante fue: nunca decir “yo soy así o asá” sino preguntarle al otro “¿cómo soy?”. Cuando uno se despoja de los prejuicios a cerca de uno mismo y permite que otro nos muestre nuestras actitudes y conductas frente a las distintas situaciones, nos sorprendemos de quién y cómo somos. En cuanto a las relaciones sexuales, muchas veces nos relatábamos mutuamente los gestos, los movimientos que reflejaban las sensaciones. Este conocimiento nos ayudó a estar más en armonía física y espiritualmente, y mejoró en forma notable nuestra satisfacción sexual. Él sabía y yo sabía, y también siempre hay más para conocer, incluso las formas de búsqueda de este conocimiento son infinitas y cada uno debe encontrar la suya.
Acerca de este libro
En este libro propongo una serie de ejercicios, surgidos de la experiencia propia y de otras personas, para acrecentar el placer sexual, el goce del propio cuerpo, y para mejorar la comunicación en los encuentros amorosos de todo tipo.
Cada persona se halla en una etapa distinta de desarrollo de su sexualidad; las etapas nada tienen que ver con la edad, los tiempos internos y la capacidad de disfrute varían según cada persona, su educación, la capacidad personal de cuestionamiento, etc.; de modo que la estructura de este libro está pensada para que, luego de una primera lectura, el lector determine en qué situación se halla y qué ejercicios puede o quiere realizar.
Es importante meditar sobre la situación personal y el deseo de qué aprender. A veces queremos modificar nuestras vidas por completo y eso es imposible. Por eso lo mejor es determinar la situación personal y hacer una lista de prioridades. Un consejo: luego de elaborar la lista, comience a considerarla de abajo hacia arriba, pues por lo general las listas de prioridades expresan primero lo más difícil o lo que más nos aqueja, y es mi intención que quien se anime a recorrer este camino de mejoramiento de su calidad de vida vaya despejándolo poco a poco, y para despejar por ejemplo un terreno con yuyos, es más fácil sacar los yuyos más altos y visibles para luego agacharse y sacar los más complicados y arraigados. Este sistema evita la “frustración del primer intento”.
Quien lea este libro y se decida a vivir mejor, debe saber que ésta es una propuesta, no una receta. Ésta es una experiencia y probablemente un día puedas contar la tuya.
La intimidad es un tesoro
Debes considerar tu intimidad como un tesoro que no se comparte con cualquiera. Te recomiendo tener muy en cuenta que la vida sexual de cada persona pertenece estrictamente al área de la vida privada y que, cuando una persona hace alarde de su actividad sexual, suele referirse a ella con términos obscenos. En realidad no hace más que desvalorizar su vida íntima. Nada más lamentable, por cierto.
De modo que te aconsejo ser prudente al comunicar tus experiencias sexuales, que elijas a las personas adecuadas para conversar sobre el tema, que respetes tus experiencias y también las de los demás. Además, quiero decirte que para realizar los ejercicios busques un lugar privado, sin interrupciones, que tengas en cuenta el tiempo, la palabra y el conocimiento. Aunque los realices en soledad, no dejan de ser importantes, al igual que si son realizados en pareja. Conviene que este lugar privado esté provisto de objetos, música, luces, aromas que resulten agradables, que no perturben tu concentración, que alimenten tu imaginación y te provean de tranquilidad. Esta búsqueda hará que tu tesoro se enriquezca aún más.
Recuerda
Lo único que tenemos es a nosotros mismos. Nadie tiene derecho a decidir mis deseos ni mis gustos, ni intervenir en mi búsqueda de la felicidad. Nada debe interferir ni determinar mis gustos, mis deseos, mis placeres.
Somos seres únicos, irrepetibles y eso no es poca cosa. Si al leer este libro sientes la curiosidad de indagar tu propia intimidad, ya es suficiente para mí; porque ése fue el motivo de mi búsqueda. Estoy segura de que tarde o temprano, mediante este libro o no, vas a iniciarte en este maravilloso mundo de vivir plenamente tu vida sexual.
LA AUTORA
El encuentro sexual armónico entre el hombre y la mujer requiere de ciertos conocimientos previos. Cuanto más sabemos acerca del propio cuerpo y del cuerpo del otro, más placentero será el encuentro. Esto no es un dato menor: un encuentro amoroso no es una charla de café improvisada, sino que se trata de exponer la intimidad del cuerpo y este acto, en cierto sentido primario, no debe ser considerado como un acto meramente animal. En todo caso, debemos tenerlo como uno de los actos primarios centrales en nuestras vidas. Tu vida sexual es tan importante, el placer es tan maravilloso que no merece ser reducido a una escena teatral o de ficción; por el contrario, el argumento de este acto estará dictado por tus sentidos y conocimientos profundos de tu cuerpo.
Para lograr ese preciado placer y mejorar la salud física y mental, tanto hombres como mujeres deben acrecentar el conocimiento del cuerpo. No es indigno indagar en el propio cuerpo ni tampoco es vergonzoso investigar el cuerpo del otro.
“El saber no ocupa lugar” de modo que si nunca tuviste acceso a la información sobre la anatomía del cuerpo humano, ésta es tu oportunidad. Por otro lado, si eres una persona informada, nunca está de más refrescar conocimientos.
Esta sección está dirigida en particular a las mujeres. Lo que no significa que los varones deban evadir su lectura. Siempre recuerda que lo que es bueno para tu pareja, también lo será para ti y viceversa. Por otro lado, debes considerar que, de todos modos, cada persona es única en su especie, por lo tanto toma esta información como datos generales dentro del universo individual. Te recomiendo realizar la lectura acompañada de la observación de la figura 1 como guía. Observa bien la localización y el nombre de las partes de tu anatomía. Esto ayudará a tu búsqueda posterior en los ejercicios propuestos y por supuesto a su comprensión.
