El sello y la pluma - Carlos Ibañez - E-Book

El sello y la pluma E-Book

Carlos Ibañez

0,0

Beschreibung

La emisión de un sello postal siempre obedece a un motivo: conmemora un episodio en particular y lo fija en el tiempo. Coleccionar es un instinto humano básico y muy antiguo. La filatelia es más que una mera afición o hobby: es una verdadera pasión que revela mucho más que lo que cada estampilla conmemora en sí misma. Los sellos postales nos permiten viajar a cualquier país sin necesidad de pasaporte; de su mano se podrá conocer al hombre y su entorno: la aldea, la populosa ciudad, el orbe; pisar su suelo, contemplar sus paisajes, su flora, su fauna; adentrarse en su historia, con sus luces y sombras; conocer su cultura, sus ritos, su música… Desde una perspectiva simple, un sello postal es un pequeño trozo de papel impreso con un valor por el servicio de correo de un destino a otro. Pero no es sólo eso. Para el coleccionista, los sellos postales son un universo de relojes detenidos en un tiempo preciso, cada uno contiene una historia. La filatelia es una guía que conduce a los libros y en ellos se aprende a mirar intelectualmente los hechos, la sociedad, el mundo… la vida. A educarse con lucidez, a reconocer los valores, las luces y las sombras de los pueblos y de los hombres en el devenir de su historia. El estudio de las estampillas, es la puerta de entrada a un mundo de realidades, mitos y leyendas. Un mundo que puede abordarse desde la historia o la ficción, lo abstracto o lo específico; un mundo que involucra tanto al individuo como a la colectividad en su relación con sus tradiciones o sus ideas de avanzada. Un mundo que reviste un interés particular precisamente por su capacidad de descubrir, de extraer del objeto coleccionado historias apasionantes que revelan el espíritu por preservar la memoria que da sentido a la efeméride.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 334

Veröffentlichungsjahr: 2021

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



El sello y la pluma

© 2020: Carlos Ibañez & Martín Ibañez

Diseño y maquetación: Martín Cairns y Pilar Serrano

Ediciones LiliumBuenos Aires, Argentina

www.edicioneslilium.com.ar

[email protected]

Nº ISBN: 978-987-8344-37-9

Buenos Aires, Argentina en Enero 2021

LIBRO DE EDICIÓN ARGENTINA

Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723

No se permite la reproducción total o parcial, el almacenamiento, el alquiler, la transmisión de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del Autor. Su infracción está penada por las leyes 11.723 y 25.446.

Ibañez, Carlos Enrique

El sello y la pluma / Carlos Enrique Ibañez ; Martín Ibañez. - 1a ed. - Olivos : Lilium, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-8344-37-9

1. Filatelia. 2. Historia Argentina. 3. Estampillas. I. Ibañez, Martín. II. Título.

CDD 769.569

A mi esposa Elena, a mis hijos Georgina y Martín,A mis nietos Juan Bautista y Joaquín.

A los familiares, parientes y amigos que tanto queremos… y ellos lo saben.

A Papá por introducirme al coleccionismo de sellos e invitarme a participar del libro.

A Mamá por la valiosa tarea de lectura y corrección de texto.

A Euge mi amor y compañera de ya tantos años; a la familia toda.

A mis amigos coleccionistas y a todos los que aman la filatelia y la lectura.

A Alicia, in memoriam.

Índice

Introducción

Prólogo

Ajedrez

Antonio Berni –Pintor de marginados–

Año Mundial de la Física (2005)

Atentado a Sarmiento

Bandera Argentina

Darwin –El naturalista del Beagle–

El Caballo y el Hombre

El pensamiento económico de Belgrano

El sable de San Martín

El Tranvía

El Truco

El Vino

Ferrocarriles en Argentina

Florencio Molina Campos y sus paisanos

Folklore: Instrumentos y Danzas, su evolución

Frondizi y el encuentro con el Che

Gardel muere en Medellín

Guillermo Brown –El hombre y su destino–

Illia –El presidente honesto–

Indios, Caciques y malones

Jorge Newbery –El deportista–

Juegos de antaño

Juegos Olímpicos

La Caricatura Política

La herida de Mitre

La prensa en los tiempos de la emancipación

La Radio

Las Bibliotecas

Lavalle–El primer espada del Ejército Libertador–

Libreta de Ahorro

Litografías de Géricault

Mafalda –El personaje que pudo no haber sido–

Mariano Moreno muere en alta mar

Meditación de Navidad

Patoruzú… ¡Canejo!

¡Petróleo!

Primer Sello Postal

Pulperías y postas

Quinquela Martín –Profeta en su tierra–

Se levanta a la faz de la tierra…

Fangio –Su secuestro en Cuba–

Tango, origen y nacimiento

Teatro, La comedia espejo de la vida

Tragedia en el Ballet Nacional

José María Paz –Un tiro de boleadoras–

Una vieja polémica educativa – ¿Laica o Libre? –

Vida de Perros

Vuelta de Obligado

Yerba Mate –Leyendas–

Introducción

Escribimos en tiempos de pandemia, el llamado Covid-19 ha obligado a la población mundial a aislarse y, paradójicamente, a repensar sus vínculos con el otro. Cosa curiosa, si creemos estar ante una sociedad hipertecnológica, que concibe un cambio profundo en la forma en que convive y trata con las cosas a través de una especie de “realidad virtual”, que supone la ausencia de las dimensiones física y biológica de los seres. Un ser humano perpetuamente abstraído, un homo absortus que concentra su atención, su actividad y su pensamiento en lo que ocurre en una pequeña pantalla, aislándose de lo que lo rodea encerrado en su propia burbuja, ahora añorando, reclamando y revalorizando el contacto físico.

Este comentario es reflexivo. Tal vez esta especie de plaga bíblica que hoy asola al planeta, signifique para la sociedad en que vivimos un recordatorio de que el verdadero mundo es el natural, un mundo que tiene sus ciclos, su viento, su agua, sus aromas… Ese mundo que nos espera afuera y merece ser vivido.

La emisión de un sello postal siempre obedece a un motivo: conmemora un episodio en particular y lo fija en el tiempo. Desde una perspectiva simple, un sello postal es un pequeño trozo de papel impreso con un valor por el servicio de correo de un destino a otro. Pero no es sólo eso. Para el coleccionista, los sellos postales son un universo de relojes detenidos en un tiempo preciso, cada uno contiene una historia. La filatelia es una guía que conduce a los libros y en ellos se aprende a mirar intelectualmente la historia, la sociedad, el mundo… la vida. A educarse con lucidez, a reconocer los valores, las luces y las sombras de los pueblos y de los hombres en el devenir de su historia.

Los temas abordados en el trabajo, como en toda selección son arbitrarios, sin embargo, nos hemos preocupado de incluir entre ellos a aquellos que permitieran transmitir aspectos quizá poco conocidos, o tal vez olvidados. Hemos considerado que la forma más práctica de presentarlos era por orden alfabético; el uso de la cronología o la temática para agruparlos hubiera sido engorroso. Hemos tratado de plasmar en los escritos una mirada ecuánime, despojada de chauvinismo y demagogia. El lector sabrá perdonarnos si no lo hemos logrado, al fin la forma en que se percibe la realidad está determinada por la historia de cada uno y su modo de ver la vida.

Ojalá es una interjección que denota el deseo de realización de algo. La expresión proviene del árabe “in sha’a Allah” que significa “si Dios quiere”. Tenemos la esperanza de que cuando pase esta pandemia podamos construir un mundo “algo” mejor. Y también el deseo de que algunas de estas líneas hayan sido del agrado del lector. ¡Ojalá así sea!

Prólogo

La voz filatelia define al coleccionismo de sellos postales, más comúnmente denominados “estampillas”. Dicho término fue propuesto por el francés G. Herpin en el periódico La Collectionneur de Timbres Poste, de París, del 15 de noviembre de 1864.1 El vocablo filatelia se conforma a partir de dos palabras griegas: philos, que significa amante o amigo, y atelia, derivado de atéles, que significa pagado de antemano.

Se dice que la filatelia nació en los años cuarenta del siglo XIX con la aparición del primer sello postal adhesivo, el “Penny Black” de Inglaterra. Antiguamente, el costo del servicio de correo debía abonarlo el destinatario quien podía negarse a aceptarlo, con lo cual el servicio resultaba ineficaz. La creación del sello postal invirtió el orden: ahora el costo debía asumirlo el remitente. Pero bien pronto se generalizó la práctica de reutilizar la estampilla, razón por la cual, el correo ingles comenzó a intervenir el sello postal marcándolo a “pluma” invalidando de esa manera su uso posterior. Con el tiempo, la acción de obliterar los sellos a pluma, fue derivando en la aparición del “matasellos” tal como se lo conoce hoy. En Argentina pueden encontrarse cancelaciones a pluma sobre sellos emitidos por la Provincia de Corrientes.2

El sello y la pluma. La abstracción de estos términos da título a nuestro trabajo.

El diccionario de la Real Academia Española, define a la filatelia como: “Coleccionismo y estudio de sellos de correos por afición”3.

Coleccionar es un instinto humano básico y muy antiguo. Ya sea de estampillas o de cualquier otra cosa, una colección puede convertirse en una pasión de por vida, con todo lo que ello implica. La “llamada” del coleccionismo está sin duda muy ligada a aspectos de personalidad. El perfil del coleccionista es propio de personas organizadas, extremadamente ordenadas y cuidadosas, aunque no se puede hablar de un patrón estricto, pero si de una característica muy propia de los auténticos coleccionistas.

Si bien la filatelia concede libertad en el armado de la colección, el coleccionismo de sellos tiene una metodología que requiere técnica, disciplina y tiempo, al coleccionista le motiva la búsqueda y sabe esperar pacientemente esa pieza que anhela así fuera por muchos años. Tal constancia amolda el carácter.

En la experiencia personal de quien esto escribe, la filatelia es más que una mera afición o hobby: es una verdadera pasión que revela mucho más que lo que cada estampilla conmemora en sí misma. Y tal vez es mucho más que eso; el estudio de las estampillas, es la puerta de entrada a un mundo de realidades, mitos y leyendas. Un mundo que puede abordarse desde la historia o la ficción, lo abstracto o lo específico; un mundo que involucra tanto al individuo como a la colectividad en su relación con sus tradiciones o sus ideas de avanzada. Un mundo que reviste un interés particular precisamente por su capacidad de descubrir, de extraer del objeto coleccionado historias apasionantes que revelan el espíritu por preservar la memoria que da sentido a la efeméride.

Los sellos postales nos permiten viajar a cualquier país sin necesidad de pasaporte; de su mano podrá conocer al hombre y su entorno: la aldea, la populosa ciudad, el orbe; pisar su suelo, contemplar sus paisajes, su flora, su fauna; adentrarse en su historia, con sus luces y sombras; conocer su cultura, sus ritos, su música…

Como todo coleccionismo, la filatelia reconoce otro aspecto de su actividad, quizá más prosaico, que es su relevancia en el ámbito económico: todo coleccionismo promueve diversidad de negocios. La universalización de la filatelia ha ido conformando un movimiento comercial de importancia: negocios especializados, casas de subastas, fabricantes de insumos, editores de álbumes, eruditos catálogos y bibliografía especializada.

Podemos decir, a modo de cierre, que el presente trabajo no intenta ser un manual o compendio sobre filatelia, los sellos postales han sido, en todo caso, la guía para la creación del contenido, aunque también contenido en sí mismos. Los datos “técnicos” que acompañan a los sellos aquí incluidos y que se exhiben son mínimos, pudiendo el lector interesado recurrir a bibliografía especializada para ampliar información específica si tal fuera su interés.

Sello postal:Día del Filatelista Argentino

Sello conmemorativo del Día del Filatelista Argentino instituido el día 21 agosto, en homenaje a la impresión del primer sello postal argentino en el año 1953. Viñeta: reproducción de una “Cabecita” del año 1859; impresión offset en verde claro y azul. Leyenda: “DIA DEL FILATELISTA”. Valor: 1 Peso. Fecha de emisión: 21 de noviembre de 1959.

1 Cómo Coleccionar Sellos, José Repollés, Editorial Bruguera, 1980

2 Filatelia Afición sin Barreras, Alfredo M. Seiferheld, Mundo Filatélico, 1975. Stamp Collector’s Handbook, Samuel Grossman, Grossman Stamp Co. Inc., 1975

3 https://dle.rae.es/

Ajedrez

Sello postal:XXIII Juegos olímpicos ajedrecísticos en Buenos Aires

Sello emitido con motivo de los XXIII Juegos Olímpicos ajedrecísticos celebrados en Buenos Aires en 1978. Viñeta: damero y piezas de ajedrez; impresión offset multicolor. Leyenda: “FIDE – XXIII JUEGOS OLIMPICOS AJEDRECISTICOS – FADA – 1978”. Valor: 200 Pesos. Fecha de emisión: 8 de octubre de 1978.

Historia

Muchos son los trabajos publicados que aportan su versión sobre el origen del ajedrez. Se dice que en la antigua Roma se jugaba. Los chinos han jugado un ajedrez nada parecido al occidental, ni en cuanto a la marcha de los peones ni al valor de las piezas. Según todas las probabilidades, el juego habría sido introducido por los árabes, cuyos autores atribuyen su invención a los indios. Lo cierto es que el juego se cuenta desde hace muchos siglos como distracción de los más ilustres personajes, entre ellos Gottfried W. Leibnitz quien se dice habría sido el primero en llamarlo “juego ciencia”.

En el año 1984 la empresa en que trabajaba, Diners Club Argentina, realizó un encuentro de ajedrez en el cual el Maestro Internacional, Jorge Alberto Rubinetti4, haría una exhibición simultánea ante veinticinco tableros. El encuentro fue el 29 de noviembre de 1984 y tuve el honor de participar del mismo. Tengo fresco el recuerdo, jugaba con las piezas negras —como es de práctica en las partidas simultáneas, quien las brinda tiene la “ventaja” de jugar con blancas—. En la jugada veinte venía parejo y se me ocurrió ofrecerle tablas (no lo hacía por vanidad sino para tener el recuerdo), el gran maestro las rechazó y me dijo que todavía había mucho que jugar. Abandone en la jugada treinta y cuatro; estaba perdido. Aún conservo la anotación de la partida firmada por Rubinetti.

La mayoría de los aficionados al ajedrez lo cultivan desde su aspecto más ortodoxo, es decir, en la competencia individual, tablero por medio, a través de la partida viva. El análisis teórico y el estudio de las variantes en la búsqueda del perfeccionamiento, es otra de las facetas inherentes al desarrollo del conocimiento del juego ciencia. Esto se realiza mediante el estudio de partidas disputadas, en las cuales puede aprenderse cómo fueron resueltas las mismas. También mediante el estudio de las partidas puede profundizarse el conocimiento de aperturas y de finales, éstas últimas, a veces, liberadas a la mente del lector con la única ayuda de explicitar que: las blancas o las negras, según sea, dan mate en tantas jugadas. Y así se aprende.

En su obra Análisis del Juego de Ajedrez, Filidor5 sostenía que: “La teoría y la práctica del ajedrez es ejecutar las partidas sobre el tablero, examinar bien cada jugada penetrando su intención y ensayar cómo jugaría uno en tal situación, comparando su jugada con la del autor y verificando porqué una es preferible a la otra… sólo ejercitándose así pueden hacerse progresos sensibles… siendo seguro que con este método se aprenderá mucho más que jugando años enteros sin guía y sin principios”.

Fui un estudioso del ajedrez, recortaba partidas de los diarios, las pegaba en un cuaderno y las analizaba; a veces buscaba libros en bibliotecas públicas. Jugué varios años hasta que un día reconocí que estaba obsesionado. No volví a jugar más.

Entre los recortes de diarios conservo uno publicado en el matutino Clarín en el año 1973 (no tengo la fecha exacta) que es interesante compartir dados los personajes que participan. La columna se llama Jaque Mate con Najdorf6, la transcribo: “El ajedrez como entretenimiento ha sido una evasión para célebres personajes, quienes buscaron en el tablero el olvido a fatigantes problemas. Napoleón era asiduo concurrente al café de La Regence y se sabe que le dedicaba muchas horas al ajedrez en Santa Elena. También lo cultivaron Mischa Elman, David Ostraij, Kachaturian —quien luego de dar su concierto en el (Teatro) Colón llegaba en mi compañía al Club Argentino llevando su precioso Stradivarius—; a lo mejor un día escribo un libro con tantos recuerdos. Hoy quiero subrayar la enorme pasión que tenía por el juego ciencia Ernesto Che Guevara, con quien alterné muchas horas y hablé largamente, pero nada más que de ajedrez, pues le deleitaba conocer la historia del juego, pormenores de partidas que le reproducía y, sobre todo, confirmar sus conocimientos, pues deben saber que el Che tenía una biblioteca ajedrecística con más de quinientos volúmenes. ¡Más que yo! Se levantaba a las cinco y se acostaba temprano; sólo cuando tenía partidas de ajedrez se permitía trasnochadas. Le gustaba tanto que a Panno7 y a mí nos invitó a radicarnos en Cuba. Lo lindo del juego es que no tiene fronteras ni sabe de ideologías o religiones. ¿Cómo jugaba? (se refiere al Che) Era un jugador fuerte. Prefería el juego agresivo y era dado a los sacrificios, pero bien preparados, por lo que puedo ubicarlo como de primera categoría. Una vez me dijo ¡Qué lástima que Capablanca8 no atacara tanto como Morphy9! Con el Che jugué dos partidas y deploro no recordarlas en forma completa. Luego de ganar (se refiere a sí mismo) el torneo de 1962 en memoria de Capablanca, el Che me invitó a jugar diez simultáneas a ciegas contra el equipo ministerial. Acepté complacido. Él ocupó el tablero N° 3; también participaron Raúl Castro, Cienfuegos y otros. Con el Che yo llegué a estar un poco mejor y le ofrecí tablas. Las rechazó con estas palabras: “Mire Maestro, siendo estudiante de medicina yo perdí contra usted en una exhibición que dio contra quince tableros en el hotel Provincial de Mar del Plata, y ahora prefiero perder o buscar el desquite”. Acepté la invitación a la lucha y tuve que ganarle.”

Se acompañan dos sonetos dedicados al ajedrez, escritos por Jorge Luis Borges10.

Ajedrez–I

En su grave rincón, los jugadoresRigen las lentas piezas. El tableroLos demora hasta el alba en su severoÁmbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigoresLas formas: torre homérica, ligeroCaballo, armada reina, rey postrero,Oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,Cuando el tiempo los haya consumido,Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerraCuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.Como el otro, este juego es infinito.

Ajedrez–II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizadaReina, torre directa y peón ladinoSobre lo negro y blanco del caminoBuscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señaladaDel jugador gobierna su destino,No saben que un rigor adamantinoSujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero(La sentencia es de Omar) de otro tableroDe negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.¿Qué dios detrás de Dios la trama empiezaDe polvo y tiempo y sueño y agonías?

4 Jorge Alberto Rubinetti, falleció el 19 de septiembre de 2016 a los 71 años, había nacido el 19 de marzo de 1945. Alcanzó la jerarquía de Maestro Internacional de Ajedrez. Ganó cuatro veces el Campeonato Argentino de Ajedrez, participó en diversos torneos internacionales y representó a nuestro país en ocho Olimpíadas.

5 François-André Danican, apodado Filidor: Análisis del Juego de Ajedrez, Librería de la Vda. De CH. Bouret, París 1914, pág. IX. Filidor (07/09/1726—31/08/1795), músico y ajedrecista francés, es considerado uno de los mejores ajedrecistas del siglo XVIII

6 Miguel Najdorf, nació en Varsovia el 15 de abril de 1910 y falleció en Málaga el 4 de julio de 1997. Alcanzó el título de Gran Maestro Internacional. La variante Najdorf de la defensa siciliana es llamada así en su honor.

7 Oscar Roberto Panno, nació el 17 de marzo de 1935. Gran Maestro Internacional ganó múltiples torneos. Según el sistema de ranking Élő, Panno es considerado el segundo mejor jugador argentino de toda la historia, detrás de Miguel Najdorf.

8 José Raúl Capablanca, nació en La Habana el 19 de noviembre de 1888, falleció en Nueva York, el 8 de marzo de 1942. Campeón mundial de ajedrez de 1921 a 1927. Considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

9 Paul Charles Morphy (22/06/1837 – 10/07/1884). Estadounidense, se le considera el más grande ajedrecista de su época. Bobby Fischer lo incluyó en su lista de los diez mejores jugadores de todos los tiempos y lo describió como: “el jugador más preciso que haya existido jamás”.

10 Jorge Luis Borges: Obra Poética 1923–1967, Emecé Editores 1967, Pág. 175 y 176.

Antonio Berni –Pintor de marginados–

Sello postal:Centenario del nacimiento de Antonio Berni

Hoja block que integra la serie emitida en conmemoración del centenario del nacimiento del pintor argentino Antonio Berni. Viñeta: obra “Manifestación” del año 1934; impresión offset multicolor. Leyenda: “ANTONIO BERNI 1905-1981 “MANIFESTACIÓN”, 1934”. Valor: 75c + 75c. Fecha de emisión: 12 de marzo de 2005.

Historia

Delicio Antonio Berni nació el 14 de mayo de 1905 en la ciudad de Rosario. Su padre Napoleón Berni, inmigrante italiano ejercía el oficio de sastre, su madre Margarita Pico era costurera, oriunda de Santa Fe. En los tempranos años de su vida, recuerda el mismo Berni, “… mi padre había alquilado un local a un italiano inmigrado igual que él, que tenía una librería. Entonces la clientela era escasa y este hombre se la pasaba todo el día dibujando, viéndolo, yo me puse a hacer los mismo… él habrá visto algo especial en mí porque recuerdo que le dijo a mi padre que yo tenía “un don especial para el dibujo” y le aconsejó que me mandara a estudiar… yo tendría 10, 11 años. Este hombre conocía un taller de vitrales de unos catalanes; la firma era Buxadera y Cia… él o mi padre hablaron y me tomaron”. Berni ingresa como aprendiz al taller de vitrales, “fileteaba y arreglaba vidrios en horas en que la escuela primaria me lo permitía, luego pasé a la categoría de ayudante, lo que significó un mejor sueldito. En aquel taller trabajaba un pintor catalán Eugenio Fornells”. Luego comenzaría a tomar clases con el mencionado pintor Eugenio Fornells y con Enrique Juan Munne en el Centre Catalá de la ciudad. A los catorce años, con el apoyo de Fornells expuso diecisiete óleos y ocho retratos al carbón. Fue su primera muestra individual, comentada elogiosamente por periódicos y revistas de Rosario. Al año siguiente las galerías Witcomb le pidieron obras para exponer en Buenos Aires.

Cinco años más tarde viaja a Europa con una beca del Jockey Club de Rosario y, tras una breve estadía en Madrid, se instala en París, donde estudia en los talleres de André Lhote y de Othon Friesz. Su constante curiosidad lo lleva a experimentar en diversas direcciones durante este período de formación; así, entra en contacto con importantes movimientos plásticos de avanzada y frecuenta las bohemias artísticas, donde conoce a Horacio Butler y Héctor Basaldúa, entre otros artistas. Después viajará por Italia, Bélgica y Holanda. En 1927 Berni regresa a su ciudad natal, pero al poco tiempo vuelve a París con otra beca, esta vez otorgada por el gobierno de la provincia de Santa Fe. Asegurada la subsistencia, aprende técnicas de grabado en el Atelier de la Grand Chaumière; allí conoce a Paule Cazenave —estudiante de escultura y secretaria del escritor socialista Henri Barbusse—, con quien se casa a fines de 1929.

Durante esa época recibe estímulos de la Scuola Metafísica y también del movimiento surrealista, al que consideraba “toda una visión nueva del arte y del mundo, la corriente que representaba a toda una juventud, su estado anímico, su situación interna después de terminada la Primera Guerra Mundial. Era un movimiento dinámico y realmente representativo … un campo de experimentación para mí”.

En 1930 Berni regresa al país, que se halla sacudido por el golpe cívico militar del general Uriburu; la situación imperante marcará una impronta en su obra artística. Dicha transformación tiene lugar en un contexto mundial afectado por nacionalismos y crisis económicas que, en nuestro país, se ve agravado por el derrocamiento de un gobierno democrático. Expresa Berni: “Cuando regreso de Europa, me integro e identifico con el mundo del cual soy originario, del cual no he tenido tiempo de desarraigarme… Así que yo no hice más que asumir como artista mi compromiso con el país. El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y, en ese momento, la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares, eran una tremenda realidad que rompía los ojos”.

La revolución de 1930 había provocado el derrocamiento de un gobierno constitucional legitimado por el voto democrático, en manos de golpe cívico militar que fue convalidado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Un acontecimiento catastrófico por las consecuencias que tuvo a futuro para el sistema democrático de nuestro país. Aunque pasaba por una etapa de mediocridad Yrigoyen era un hombre honesto. En su gestión de gobierno intentó arbitrar entre intereses contrapuestos de la comunidad, tratando de introducir un poco más de justicia social en la distribución de los ingresos, y de llevar a cabo una política económica más orientada a lo nacional. Había emergido una incipiente clase media. Pero, su figura estaba desgastada y él envejecido.

La intención conspirativa estaba presente y era fogoneada por algunos diarios. Yrigoyen sufrió un atentado al salir de su casa, rumbo a la Casa Rosada, su agresor fue muerto por la custodia. Había un clima de violencia política. En septiembre renunció el ministro de Guerra, impotente para contener la conspiración. La mecha estaba encendida, el 4 de septiembre hubo manifestaciones donde se produjo una víctima fatal; se dijo que era un estudiante (luego resultó ser un empleado bancario). El estudiantado se levantó en huelga. El general Uriburu se sublevó y avanzó sobre Buenos Aires con los cadetes del Colegio Militar; era una fuerza escasa, pero ya no había capacidad de resistencia. Yrigoyen, que estaba enfermo, delegó el mando en el vicepresidente Martínez. Finalmente, Uriburu, luego de un breve tiroteo, llegó al Congreso y obligó al vicepresidente a dimitir.

Estos fueron los hechos. Las consecuencias han sido las sucesivas rupturas de los ciclos constitucionales que hemos sufrido hasta el año 1983. Un período ominoso para las instituciones de nuestro país.

La aguda crisis económica y social de ese entonces impulsa a Berni a redefinir sus planteos estéticos. En 1933 funda, con otros artistas, el grupo Nuevo Realismo, tendencia que define como “un determinado tipo de humanismo” y con el cual busca abordar “el drama de los pueblos de América Latina hundidos en el coloniaje”, para concentrarse en una ética de las relaciones sociales y una observación crítica del poder. Los grandes óleos que pinta Berni formarán, en adelante, una galería de los desheredados y oprimidos argentinos de la época.

El andamiaje intelectual del artista, producto de la experiencia vivida hasta ese momento, se conmueve con la contrastante realidad nacional, que le presenta la tragedia rural de chacareros empobrecidos y peones sin trabajo, las huelgas y las luchas obreras. Él sostenía: “… pienso que la lectura política de mi obra es fundamental, que no se la puede dejar de lado, y que si se la deja no puede ser comprendida a fondo, es más, creo que una mera lectura esteticista sería una traición”. En suma, para Berni el arte político no sólo indaga la realidad, sino que además la cuestiona y la muestra.

A fines de la década del 50, empieza a ocuparse de los marginados que habitan la periferia urbana. Pero se sirve, para ello, de una rara trasmutación de materiales de desecho, a los cuales da nueva vida por medio de collages. Crea dos personajes arquetípicos de los migrantes internos, moradores de las villas miseria distribuidas en el Gran Buenos Aires, son: Juanito Laguna y Ramona Montiel, que abandona la periferia convertida en prostituta. Con estas obras obtiene, en 1962, el Gran Premio de Grabado de la XXXI Bienal de Venecia. En una entrevista realizada días antes de su muerte, el 13 de octubre de 1981, expresa claramente su compromiso como artista: “El arte es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura, es una forma de amor, de trasmitir el amor a través del arte”. En 1976 había dicho “Si no hay amor que transmitir, no hay pintura, no hay arte, no hay nada”. 11

11 Fuentes consultadas: Textos de los Volantes filatélicos N° 831 del 5 de junio de 1999 y N° 995 del 12 de marzo de 2005. Héctor J. Zinni: La Ciudad oculta – Memorias de Rosario – Homo Sapiens Ediciones, 1999, Pág. 135/138.

Atentado a Sarmiento

Sello postal:Centenario del nacimiento de Sarmiento

Sello conmemorativo emitido con motivo del primer centenario del nacimiento de Don Domingo Faustino Sarmiento. Viñeta: busto de Sarmiento; tipografía en sepia y negro. Leyenda: “SARMIENTO – 1ER CENTENARIO”. Valor: 5c. Fecha de emisión: 15 de mayo de 1911.

Historia

El 11 de septiembre de 1888, muere en Asunción del Paraguay, serenamente, de muerte natural Domingo Faustino Sarmiento. Dicen que lo último que pidió fue que lo ayudaran a darse vuelta hacia la ventana para ver el amanecer. Este fue su destino final, sin embargo, bien pudo haber sido distinto.

El sábado 23 de agosto de 1873, Sarmiento, por entonces presidente de la República, salía de la casa donde se hospedaba —domicilio de su prima Eloísa Salcedo de Carrié, en la calle Maipú al 700—, en un carruaje no oficial para dirigirse a la casa del doctor Dalmacio Vélez Sarsfield, que vivía en el cruce de dicha calle con la calle Cangallo. Algunos historiadores sostienen que lo hacía con el propósito de visitar a Aurelia, la hija de éste, con quien mantenía una relación sentimental. Sucedió entonces que, al pasar la bocacalle de Corrientes, se escucharon detonaciones de armas de fuego. Como veremos luego Sarmiento no llegó a enterarse.

Algunos vigilantes que estaban en la zona persiguieron a unas personas que se daban a la fuga y los capturaron cuando penetraban a una casa en la calle Corrientes 145. Estos hombres resultaron ser Pedro y Francisco Güerri (que no eran hermanos sino del mismo pueblo, según esta fuente), marineros italianos tripulantes del barco Paulita anclado en la Boca del Riachuelo. Uno de ellos, Francisco Güerri presentaba una herida en la mano y brazo izquierdo, con pérdida de varios dedos. Además, se secuestraron armas que habían sido arrojadas en la persecución: dos pistolas, un puñal y un trabuco estallado, el que habría producido las heridas al mencionado individuo. Cuando el Jefe de Policía, señor O’Gorman, se comunicó con Sarmiento, éste le manifestó que si bien escuchó las detonaciones no pensó que hubiera sido objeto de un atentado.

En su declaración los Güerri confesaron que el domingo previo al hecho, un individuo al que conocían como “Aquiles” les había pagado diez mil patacones para disparar sobre un carruaje cuando él se los indicara y que no conocían contra quién sería. El día previsto “Aquiles” les entregó las armas y se dirigieron al café de Violeta Passadori en la calle Corrientes 147, allí aguardaron instrucciones. Un rato después “Aquiles” los hizo ir a la esquina de Maipú y Corrientes y, cuando apareció el carruaje, les dio la orden de disparar. El destino quiso que el trabuco reventara por exceso de pólvora. Averiguaciones posteriores llegaron a establecer que el tal “Aquiles” era de apellido Segabrugo16 y que habría fugado a Montevideo.

Investigaciones conjuntas con la policía uruguaya dieron como resultado descubrir el lugar donde se hospedaba Segabrugo pero, al llegar al sitio se encontraron con su cadáver que presentaba varias heridas de bala. Se había acallado a quién podía revelar la identidad de los instigadores del atentado a Sarmiento. Considerando concluida la misión, los investigadores argentinos se embarcaron en el vapor Porteña de regreso a Buenos Aires.

Sucedió entonces un hecho insólito, el vapor Porteña fue tomado por las armas por un grupo de personas a las órdenes del general Ricardo López Jordán17 con el objeto de usarlo como custodia de otras embarcaciones cargadas con armas que se intentaban desembarcar en la provincia de Entre Ríos, con propósitos revolucionarios. Parte del pasaje y de la tripulación fue desembarcada en el pueblo de San José. Fue un error, el rápido aviso a las autoridades posibilitó que la Porteña fuera perseguida por el buque Garibaldi. En su huida, la Porteña quedó encallada en la frontera brasileña, donde los revolucionarios fueron detenidos y trasladados a Río Grande do Sul donde, con sugestiva rapidez, fueron dejados en libertad. Pero esa es otra historia.

Pedro Güerri falleció el 30 de abril de 1883 en la Penitenciaría Nacional. Francisco Güerri fue indultado el 4 de enero de 1890 por decreto de Juárez Celman, presidente de la República. El 8 de mayo del mismo año volvía a la cárcel por robo y lesiones.18