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Fernando Fariñas, es un experto en el sistema inmunitario, o también llamado, sistema inmunológico. El autor, como doctor en Medicina, Veterinaria y Biología, demuestra su gran talento al escribir, y su capacidad de hacernos comprender la ciencia en general, y la especialidad inmunológica en particular. Todo ello a través de un modelo de expresión didáctico y fácil. Fernando Fariñas, en su faceta de comunicador, persigue con este libro hacer comprender a los lectores conceptos como el funcionamiento del sistema inmune en las distintas fases de la vida, su relación con la nutrición, el estrés, la contaminación ambiental, y las enfermedades que afectan a la inmunidad como las enfermedades autoinmunes, inmunodeficiencias, alergias o el cáncer. Y todo ello a través de un lenguaje fácil, y al alcance de personas sin conocimientos sobre ciencia. Por tanto "En defensa propia", es un título que ilustra la esencia de este libro, nos ayuda a ser más conscientes de los hábitos de vida y sus consecuencias, las buenas y las malas. Y se concluye esta presentación parafraseando al autor: Cuídese e intente disfrutar de la VIDA, su sistema inmunitario se lo agradecerá eternamente.
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Veröffentlichungsjahr: 2017
Es propiedad de:
© 2016 Amazing Books S.L.
www.amazingbooks.es
Editor: Javier Ábrego Bonafonte
Centro de Arte y Tecnología
Avenida Ciudad de Soria, N º8
50003 Zaragoza - España
Primera impresión: Septiembre 2016
ISBN: 978-84-945421-7-6
Diseño, Preimpresión e Impresión - Cudipal
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Agradecimientos
En primer lugar quisiera agradecer a Editorial Amazing Books, y sobre todo a su editor, Javier Ábrego, la disposición, entusiasmo y facilidades proporcionadas a la hora de editar esta obra.
Quiero agradecer también la colaboración prestada en la elaboración del capítulo sobre células madre a mi compañero, amigo y experto en Terapia Celular, el Dr. Antonio J. Villatoro, desde estas líneas mi más profundo agradecimiento.
Igualmente me gustaría mostrar mi más enfático agradecimiento a mis amigos y familia, por todo el ánimo que he recibido para confeccionar esta pequeña obra y muy especialmente a Belén Amaro, por el ánimo y el impulso que siempre me ha dado para éste y otros proyectos. Se lo agradeceré siempre e infinitamente; gracias por confiar tanto en mi trabajo.
Para finalizar, agradecer a todos y cada uno de los lectores de esta obra el que hayan hecho igualmente el esfuerzo de asomarse a las páginas de este libro para enfrentarse a ese gran desconocido y sin embargo vital SISTEMA INMUNOLÓGICO de mis amores.
Fernando Fariñas Guerrero
Presentación del Autor
Fernando Fariñas Guerrero ha cursado estudios y doctorado en Medicina, Veterinaria y Biología. Es un reconocido experto en los campos de la Inmunología Clínica y las Enfermedades Infecciosas. Ha sido fundador y Presidente de la Fundación “IO”, dedicada al desarrollo de proyectos de lucha internacional frente a brotes de zoonosis y enfermedades infecciosas emergentes. Es diplomado internacional en Virología Médica, en Medicina Tropical y en Leprología, habiéndose dedicado principalmente a las enfermedades zoonósicas en el ámbito de la Patología Infecciosa y a la Inmunoinfectología, Vacunología, Autoinmunidad e Inmunodeficiencias en el terreno de la Inmunología Clínica. Asesor médico y veterinario de diversos organismos públicos y privados a nivel nacional e internacional, forma parte de grupos de estudio especializados como el de Inmunoterapia (GEIT) y de Inmunodeficiencias (GEID), así como a diversos grupos relacionados con las enfermedades infecciosas vectoriales y zoonosis. Como docente imparte numerosas conferencias, masters y cursos de especialización relacionados con la inmunología clínica, Vacunología y las enfermedades infecciosas. Autor de varios libros sobre el tema y de numerosos artículos en revistas de carácter nacional e internacional, actualmente co-dirige el Instituto de Inmunología Clínica y Terapia Celular, sito en Málaga. Igualmente, en la actualidad desempeña el cargo de Presidente de la Asociación Española “Ynmun” para el Estudio de las Enfermedades Inmunológicas e Infecciosas. En los próximos meses está prevista la publicación de un nuevo libro, dedicado a Inmunología Clínica Pediátrica. Ha recibido numerosos premios a nivel nacional e internacional tanto en el ámbito médico como veterinario.
CAPÍTULO 1
CAPÍTULO 1LOS GUARDIANES DEL SISTEMA INMUNITARIO: LOS CUARTELES DE INSTRUCCIÓN
En este preciso instante, numerosos “bichitos microscópicos” están intentando adentrarse por varios lugares de su cuerpo. Sin embargo, y a pesar de esta “tentativa” constante, usted no percibe esta “invasión microbiana”. Y todo esto gracias a la existencia en su interior de un ejército que se encuentra en constante vigilancia, detectando y eliminando cualquier tipo de agresor antes de que pueda hacerse con el control de su cuerpo. Este ejército es el sistema inmune, ese gran desconocido que está alerta las 24 horas del día, 365 días al año.
Ser inmune significa estar protegido (etimológicamente “libre de carga” o “libre de servicio”). Por lo tanto, tiene sentido que el sistema corporal que ayuda a combatir las enfermedades se llame “sistema inmunológico”.
No existen dos sistemas inmunitarios idénticos. Algunas personas parecen exentas de contraer infecciones, alergias o tumores, mientras que otras enferman constantemente o, al menos, con bastante frecuencia. Con el transcurso de los años, el sistema inmunitario de las personas entra en contacto cada vez con más gérmenes y adquiere inmunidad contra ellos. Por este motivo, los adultos y los adolescentes tienden a resfriarse menos que los niños.
El sistema inmunológico está formado por una red de células, tejidos y órganos que trabajan en equipo para proteger el cuerpo. Los llamados genéricamente glóbulos blancos son células que forman parte de este sistema de defensa. También reciben el nombre de “leucocitos”.
Anatómicamente, el sistema inmunológico se encuentra localizado en unos “acuartelamientos” llamados genéricamente órganos linfoides. Los hay de dos tipos: unos que fabrican, producen e instruyen a todos los soldados (leucocitos) que van a formar parte de ese ejército inmunológico, y otros que alojan a estos soldados una vez han “madurado y aprendido”, para ejecutar allí sus labores de defensa.
1.1 Órganos linfoides primarios (Cuarteles de instrucción)
1.1.1 Timo
El timo (no el de la estampita sino la molleja por todos conocida y que bien cocinada constituye un delicioso manjar), es un órgano donde los futuros linfocitos T (T de Timo), aprenderán a diferenciar lo propio de lo extraño, lo que tienen que atacar de lo que tienen que defender. Se encuentra situado a la altura de nuestro pecho, y ocupa una posición destacada por encima del corazón. Nacemos con un timo bien grande y, conforme van pasando los años, este órgano se va “encogiendo” haciéndose cada vez más pequeño, hasta convertirse cuando llegamos a la adolescencia, en solo un cúmulo de grasa.
El timo es una escuela muy dura donde aquellas células aspirantes a linfocitos que “no aprenden”, son eliminadas, masacradas o defenestradas sin piedad. Esta eliminación es tan drástica, que sólo de un 5% a un 10% de las células aspirantes a linfocitos que ingresan en el timo, acaban “graduándose” y madurando, para ejercer después su función defensiva de forma correcta como linfocitos de pro. Como veremos más adelante, dentro de estos linfocitos T se incluyen distintos tipos. Entre ellos se encuentran “coroneles”, “boinas verdes” y “controladores”.
1.1.2 Médula ósea
Mientras los linfocitos T necesitan su propia escuela para madurar (el timo), el resto de las de las células defensivas, (también llamadas glóbulos blancos o leucocitos), que componen el ejército inmunitario son producidas y maduradas en la médula ósea: el llamado tuétano de los huesos. Las células producidas por este órgano son muchas y variadas. La médula ósea produce glóbulos rojos, plaquetas y un grupo de células defensivas entre las que se encuentran los llamados genéricamente células comedoras y otras de las que daremos cumplida cuenta en breve.
1.2 Órganos linfoides secundarios (Cuarteles de destino)
Una vez que estos soldados inmunológicos han madurado y aprendido las lecciones en el timo y la médula ósea, son destinados a diversos lugares o acuartelamientos donde van a poner en práctica todo aquello que han aprendido. Estos cuarteles de vigilancia son los ganglios linfáticos (llamados más correctamente linfonodos o nódulos linfáticos), el bazo (que se encuentra en el lado izquierdo del abdomen, justo al lado opuesto del hígado) y el tejido linfoide asociado a las mucosas (unos acuartelamientos situados a nivel digestivo, respiratorio y genito-urinario).
1.2.1 Tejido linfoide asociado a mucosas (MALT)
Las membranas mucosas que cubren los tractos respiratorio, digestivo, urogenital, conjuntiva del ojo, conducto auditivo y todos los conductos de las glándulas se encuentran “blindadas” por una serie de mecanismos físicos y químicos que degradan y repelen la mayor parte del material “extraño” que es capaz de ocupar estos tejidos. Por si esto fuese poco, un imponente y especializado ejército de células y moléculas producidas por el sistema inmune protege a estas superficies y al compartimento interno corporal, del ataque de innumerables microbios y sustancias dañinas. En casi todas las especies mamíferas, este sistema contiene más del 70% de las células que componen el sistema inmunológico del individuo, siendo el sistema digestivo el que cuenta con más células o “soldada”, de acuerdo con el símil militar.
Debido a que el MALT está constantemente en contacto con innumerables sustancias extrañas (piense en la inmensa cantidad de moléculas de todo tipo que diariamente entran en su cuerpo a través de la alimentación o de la respiración), éste debe de ser capaz de economizar las respuestas defensivas con el fin de impedir una sobreactivación que pueda dañar los tejidos o bien agotar al sistema inmune.
La respuesta inmunitaria de las células inmunes intestinales frente a una sustancia o partícula extraña determina el desarrollo de tolerancia o de una respuesta dirigida a la eliminación del mismo, es decir, o le permite su “estancia” o lo repele de la forma más agresiva posible. Si bien la tolerancia es un estado de falta de reactividad específica, o sea de reacción, en realidad, la falta de tolerancia lleva a menudo al desarrollo de procesos inflamatorios que pueden conducir a una lesión excesiva de los tejidos, culminando con el desarrollo de una enfermedad importante. Por lo tanto, en estos lugares habría que adscribirse a la máxima de Gandhi: “resistencia pasiva y no violencia”. Así, por ejemplo, en las conocidas enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa, un grupo de enfermedades inflamatorias del intestino que muchas veces puede generar consecuencias graves, el sistema inmune de estos enfermos deja de tolerar a las bacterias beneficiosas intestinales (microbiota o “flora intestinal”), induciendo una respuesta “aberrante”, innecesaria y brutal frente a ellas, dando lugar a la eliminación en masa de muchas de estas bacterias y produciendo como efecto colateral la destrucción de la mucosa digestiva.
CAPÍTULO 2
CAPÍTULO 2LOS GUARDIANES DEL SISTEMA INMUNITARIO. LA “SOLDADA”: CÉLULAS DEL SISTEMA INMUNE
Las células del sistema inmune, llamadas genéricamente leucocitos o glóbulos blancos, se pueden encontrar en muchos lugares como en el bazo, un órgano ubicado en el lado izquierdo del vientre cuya función principal es depurar la sangre y ayudar a combatir las infecciones, o en la médula ósea. También encontramos a estas células almacenadas en los llamados ganglios linfáticos o nódulos linfáticos (seguro que recuerdas alguna vez cuando se te inflamaron los ganglios del cuello a causa de una infección de garganta). Estos ganglios linfáticos actúan como filtros y eliminan los gérmenes que pueden dañarnos. Existen cientos de ganglios linfáticos repartidos por todo nuestro cuerpo: unos son más superficiales y otros más profundos, y todos se encuentran cerca de los órganos principales.
Dentro de los leucocitos existen, según su función, dos tipos distintos: los fagocitos que devoran a los gérmenes invasores y la “basura celular”, y los linfocitos que permiten que el cuerpo recuerde a los invasores y los reconozca si regresan de nuevo.
Los fagocitos o “células comedoras” incluyen varios tipos de células diferentes:
1. Neutrófilos: Es el tipo más común. Ataca principalmente a las bacterias y a los hongos. Es la célula más “tonta” del sistema inmunológico porque come, come y come hasta que literalmente “revienta”, convirtiéndose en un material amarillento y espeso que conocemos como “pus”. Así que, cuando se sospecha de una infección por alguno de estos gérmenes, se suele pedir un análisis de sangre para saber si el número de neutrófilos del paciente ha aumentado o alterado su morfología, síntoma indicativo de la presencia de esta infección.
2. Eosinófilos: Son células que se encuentran cargadas en su interior de pequeños sacos repletos de diversas sustancias químicas. Su función primordial es la defensa frente a “parásitos gordos” (“gusanos” o, llamados de forma más técnica, helmintos). Tienen capacidad de comer, pero cuando no pueden hacerlo porque el enemigo es demasiado grande, liberan el contenido de sus bolsas y lo “escupen” encima del parásito intentando producirle el mayor daño posible.
