Entretejiendo teorías - Pablo Slemenson - E-Book

Entretejiendo teorías E-Book

Pablo Slemenson

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El presente libro intenta abordar el comportamiento de la mente humana desde una perspectiva transdisciplinaria, desde la etología al psicoanálisis, desde la teoría de sistemas, el almacenamiento y la compresión de datos, la representación distribuida, efectos de la propaganda y el marketing en la formación del inconsciente, etcétera. El autor se apoya en dos modelos desarrollados por Freud: el primero en Proyecto de psicología para neurólogos y el segundo el de la metapsicología en sus tres dimensiones: tópica, dinámica y cuantitativa (económica).  Conceptos como representación distribuida y almacenamiento y compresión de información, así como modos de almacenar y acceder en bases de datos son muy similares a los usados por Freud para el tratamiento de la formación de huellas mnémicas y representaciones. A su vez esto mismo se enlaza con los desarrollos de Bion sobre el aprendizaje y la capacidad de pensar. Las formulaciones metapsicológicas, especialmente las económicas, el seguimiento de los caminos de la energía psíquica o su equivalente en ansiedad o angustia son una interesante guía para explorar los caminos del psiquismo y sus transformaciones. Permite hacer hipótesis sobre las pulsiones y las vías que la sociedad va forjando y habilitando. En los capítulos finales se formulan hipótesis acerca de la operación de factores sociales en la evolución de los individuos y las tendencias que se están viviendo actualmente como los efectos de la incertidumbre, de las fake news o las posibles guerras. Si llegáramos a comprenderlas podríamos intentar modificarlas.

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Seitenzahl: 224

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Pablo Slemenson

ENTRETEJIENDO TEORÍAS

Aportes para una ingeniería de la mente

PRIMERA EDICIÓN

Índice

CubiertaPortadaAgradecimientosIntroducciónUna convicción y una intuiciónCapítulo 1. El origen de la energía libre (etología y neodarwinismo)Capítulo 2. Efectos de la informaciónDescripción dinámicaCapítulo 3. Principio de displacer - placerInjerencia de la realidad materialCapítulo 4. Distribución de la Energía libre y angustiaCapítulo 5. Desarrollo filogenético y dependenciaVínculos tempranosCapítulo 6. Lógica de lo preconsciente-Lógica de la intuiciónPropuestaModeloConclusionesCondensaciónDesplazamientoEl sueño como planificación de acciónCaracterísticas de lo preconsciente, inconsciente y conscienteConsecuencias técnicas y clínicasConsecuencias en la educaciónCapítulo 7. ¿A qué llamamos una madre suficientemente buena?Capítulo 8. Objetos y dependenciaVicisitudes de los objetos internos y externosCapítulo 9. Culpa, responsabilidad y reparaciónConflicto edípico - Complejo de EdipoNarcisismo e identidadCapítulo 10. Complejo de Edipo en el varónComplejo de Edipo en la mujerCapítulo 11. El tercer tiempo (cronológico) del Edipo AdolescenciaDe la niñez a la adolescencia¿A qué llamamos sepultamiento del complejo de Edipo?Comunidad del mundo adultoComunidad del niño en el ámbito familiarLa comunidad adolescenteIntegrando nivelesCapítulo 12. Introducción teóricaDimensión filosófico-epistemológicaDimensión socio-políticaCapítulo 13. Inestabilidad contextualInestabilidad contextual y sus efectosContinente o contextoSíntomasConclusionesCapítulo 14. 24 de Marzo. Revisión de los efectos en/de nuestra cultura - Superyó social Planteo del problemaPropuestaCapítulo 15. Mentiras, verdades y falsedades¿Qué es lo verdadero y qué es lo falso?Capítulo 16. Ideas en pandemiaFormación del inconsciente actual. Trauma o acontecimiento o crisis. Sistema complejo y feedback negativoCapítulo 17. Vórtices caóticosVórtices caóticos y el porqué de la guerraAcerca del porqué de la guerra¿Y ahora, qué hacemos?BibliografíaSobre este libroSobre el autorOtros títulos de nuestra editorialCréditos

Agradecimientos

A las integrantes del Seminario de integración del psicoanálisis en curso desde 2017 en la AEAPG: Marisa Federici, Franca Del Santo, Laura Marchese (a quien debo el título), Adriana Ades, Andrea Vinue, Sebastián Siemprevivo, Silvina Ferreira Dos Santos, Susy D’Ambrosio, que me acompañaron y estimularon en este recorrido.

A mis profesores de la AEAPG y de APdeBA, muy especialmente al Dr. R. Horacio Etchegoyen quien me confirmó, como supervisor, la sustentabilidad científica del psicoanálisis y me mostró las distintas líneas teóricas en psicoanálisis como ramificaciones de un mismo árbol.

A mi esposa, la Lic. Alcira Baldin, quien me escucha y alienta permanentemente a pensar, con sus preguntas cotidianas.

A mi padre, el Ingeniero Boris Slemenson, quien me inculcó el amor por la ciencia y las relaciones causales múltiples de los hechos, a quien está dedicado el subtítulo.

Introducción

Este libro intenta esbozar una teoría general sobre el comportamiento de la mente humana en ligazón y colisión con su entorno desde una perspectiva transdisciplinaria. Para eso usare una serie de conceptos epistemológicos y de filosofía general. Conceptos metapsicológicos, consideraciones clínicas, consideraciones sociales, teoría de los instintos, etología, informática, almacenamiento de datos y representación distribuida.

Una convicción y una intuición

Esta propuesta surge dentro mío de la intersección de dos corrientes, una convicción y una intuición.

La convicción es que la ciencia es una sola. Consiste en la observación cuidadosa y detallada de los hechos reales, en la identificación de los mecanismos que producen esos hechos, en la formulación de hipótesis causales, en la predicción de los efectos que produciría una intervención sobre los hechos y, por último, en la verificación de esos efectos y la producción de nuevas hipótesis que expliquen los desvíos hallados respecto de la predicción.

En ese sentido la división de la ciencia en disciplinas es solo un procedimiento metodológico que tiene que ver con las limitaciones cognitivas de nuestra mente. Por el contrario, el mundo real es un continuo, no homogéneo, con distintos niveles de organización y complejidad. El hecho de que no lo podamos abarcar no hace que se fragmente. La idea de la inconmensurabilidad entre teorías de distintos campos disciplinares, a priori, no es válida para esta concepción. Es posible que no estén aún conceptualizados los puentes entre los distintos niveles de integración (Bleger, 1963), sin embargo, eso no invalida el criterio de que deban existir y que su ausencia constituya un déficit de nuestro desarrollo científico hasta el momento.

La interpenetración entre los desarrollos de distintas disciplinas y su extensión a materias colindantes es una estrategia metodológica valiosa en el proceso de validación de la propia especialidad y en la integración de la ciencia como un todo. En este sentido, no hago más que seguir la línea metodológica propuesta por Einstein al buscar la teoría del campo unificado.

A lo largo de este libro, el lector notará que utilizo conceptos de diversas disciplinas. No lo hago metafóricamente, sino como integración de niveles de complejidad, como si se tratara de muñecas rusas.

La intuición, en el mismo sentido, es que las distintas líneas teóricas dentro del campo del psicoanálisis corresponden a piezas de una única teoría1. El problema radica en los territorios conceptuales o los puentes entre los campos que abarcan las distintas teorías psicoanalíticas. Todas ellas se ramifican a partir de un mismo tronco común que es Freud. Y luego tienden a autonomizarse y a cortar los puentes entre unas y otras. Lo mismo ocurre en otros campos con las especializaciones y subespecializaciones en ciencias. Se van generando dialectos propios de la disciplina que coagulan conceptos hasta configurar un mundo dentro del que se mueven sus integrantes evitando interactuar entre sí y con la realidad material de los hechos.

El objetivo del presente libro es construir algunos de estos puentes, mediante la revisión de determinadas formulaciones axiomáticas que pretenden sellar límites teóricos, la propuesta de conceptos que permitan explicar algunos fenómenos y la equiparación de términos distintos que revisten fenómenos similares.

Intenté usar un lenguaje llano, cercano al lenguaje natural, respetando el principio de la navaja de Ockham que reza así: en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable. Es decir, si dos teorías, en igualdad de condiciones, tienen las mismas consecuencias (el mismo poder explicativo y predictivo), la teoría más simple (con menos principios supuestos, menos entidades, menos axiomas) tiene más probabilidades de ser más ajustada a los datos disponibles hasta el momento. La explicación más simple y suficiente es la más probable.

En otras palabras, traté de utilizar un lenguaje despojado de dialectos a fin de facilitar el intercambio con personas que no comparten ni la misma teoría ni la misma disciplina científica.

A lo largo de estas páginas, me apoyo en dos modelos desarrollados por Freud: el primero en Proyecto de psicología para neurólogos (Freud, [1895] 1992) y el segundo el de la metapsicología (Freud, [1914] 1985) en sus tres dimensiones: tópica, dinámica y cuantitativa (económica).

El modelo del Proyecto tiene la ventaja de que permite enlazar los desarrollos freudianos con otros muy posteriores, como por ejemplo el del campo de las neurociencias o la teoría de los sistemas (feedbacks). Conceptos como representación distribuida y almacenamiento y compresión de información, así como modos de almacenar y acceder en bases de datos son muy similares a los usados por Freud para el tratamiento de la formación de huellas mnémicas y representaciones. A su vez esto mismo se enlaza con los desarrollos de Bion sobre el aprendizaje y la capacidad de pensar.

Las formulaciones metapsicológicas, especialmente las económicas, no son suficientemente apreciadas por los psicoanalistas porque exigen una rigurosidad de balance energético que es difícil de cumplir. Sin embargo, el seguimiento de los caminos de la energía psíquica o su equivalente en ansiedad o angustia es una interesante guía para explorar los caminos del psiquismo y sus transformaciones.

Resulta sumamente desafiante abordar, aunque sea de manera superficial, las formulaciones de las diversas corrientes y su interrelación con disciplinas afines. Sería redundante repetir aquello que ya está explicado, de manera más completa, por los respectivos autores.

Mi enfoque se centrará en incluir aportes que no han sido resaltados en los textos que he revisado. Asimismo, procuraré introducir formulaciones necesarias para establecer puentes entre teorías o disciplinas. Además, propondré modificaciones que considero pertinentes en función de la particular integración que estoy intentando lograr.

Espero que estas exploraciones resulten útiles.

1 Debo buena parte de esta concepción al Dr. Horacio Etchegoyen, quien fuera mi profesor de Historia de las primeras ideas psicoanalíticas. Él me mostró el desarrollo del psicoanálisis como un árbol ramificado.

CAPÍTULO 1 El origen de la energía libre (etología y neodarwinismo)

Imaginemos un organismo vivo, simple, en un medioambiente determinado y con alguna mínima capacidad de retener experiencias. Como todos sabemos, la capacidad de dicho organismo para obtener alimento lo dotará de una mayor eficacia competitiva en relación a otros individuos de su especie. Asimismo, tener acceso a más y mejor alimento aumentará sus probabilidades de reproducirse y de transmitir su material genético con todas sus características, inclusive las que les permitieron perfeccionar sus capacidades.

Pensemos, ahora, los distintos escenarios en los que nuestro organismo vivo desarrolla sus capacidades. Por ejemplo, al límite de la supervivencia2. Los organismos de esta especie desarrollan un patrón conductual o instintivo que les permite obtener la energía necesaria tanto para la conservación como para la reproducción. Si se aparta de ese patrón va a desviar su energía hacia algo distinto de estos dos objetivos. Por otro lado, si alguno de ellos no se cumpliera, la información incorporada como producto de la experiencia realizada por fuera de los patrones instintivos no sobreviviría y no se transmitiría. Por lo tanto, en este modelo, la invariancia del patrón instintivo es una máxima obligatoria. Es decir, conlleva una constante de la energía requerida para la obtención de alimento, que a su vez depende de la configuración de la conducta instintiva y continua.

Imaginemos ahora un segundo escenario originado en dos situaciones distintas:

Uno de estos individuos, aun a riesgo de gastar la energía de su reproducción o de su búsqueda de alimento, ensaya una conducta distinta de la instintiva

3

. Frente a esto hay tres opciones:

Es menos eficaz que la instintiva y el individuo muere o no se reproduce pues ha consumido parte de la energía imprescindible sin mayor rédito.

Es igual de eficaz que la instintiva, pues obtiene y consume la misma cantidad de energía (aunque no sea totalmente neutra).

Es más eficaz para el contexto ambiental y por lo tanto coloca al individuo en una situación de ganancia energética que lo saca de la situación límite de supervivencia.

La segunda situación es que, por alguna condición medio ambiental favorable, todos los individuos de la especie, siguiendo el patrón conductual instintivo establecido obtengan mayor disponibilidad energética con el mismo consumo. También en esta situación saldrían del límite de la supervivencia.

Sea como fuere, en ambas situaciones se ha generado un factor que es la energía libre. Sin embargo, en la primera, el individuo posee más de un engrama de patrón conductual, dado que se ha introducido un nuevo factor que es la información. Mientras que en la segunda situación la ventaja comparativa depende de un agente externo que puede revertirse aleatoriamente. En este caso, si las condiciones de escasez se restituyen y el individuo vuelve al límite de la supervivencia.

En resumen, tenemos dos factores nuevos: energía libre e información, veamos ahora cómo interjuegan y qué puede ocurrir entre ellos. La energía libre puede ser usada siguiendo el patrón conductual, ya sea acumulando alimentos o aumentando la actividad sexual y la capacidad reproductiva. Por otro lado, las actividades variables, aleatorias, pueden o no tener eficacia alimenticia o reproductiva aunque no sigan el patrón conductual original (juego). Según el modelo etológico post darwiniano esta situación generaría una mayor probabilidad de multiplicación del genoma de aquellos individuos que utilicen el excedente energético en uno de los dos primeros sentidos.

Ahora bien, en cualquiera de las posibilidades abiertas por las actividades variables (alcanzar o no la eficacia) se incrementa la información acumulada. Es decir, adquirir un nuevo patrón conductual mediante información puede ser un factor multiplicador en la eficiencia del uso de la energía generando nuevos excedentes energéticos de forma exponencial. Esta formulación es cierta sólo para aquellos casos en que las experiencias acumuladas,4 en lo que denominé laxamente juego, tuvieran eficacia alimentaria o sexual. Sin embargo, esto es sólo aparente, dado que formulé un modelo teórico en el que supuse un medio ambiente estable y homogéneo, que existe teóricamente pero no en la realidad. El medio ambiente real no es homogéneo y varía en forma constante y con distinto ritmo, es inestable5.

Supongamos otro modelo teórico en donde una variación brusca y de carácter adverso del medio ambiente configura una situación por debajo del límite de supervivencia para el patrón conductual original. Expresado de otra manera, en el nuevo contexto, es muy baja la probabilidad de encontrar un orden tal que ponga en marcha el único patrón de conducta con el que cuenta el individuo para producir el suministro energético necesario. Para aquellos individuos que dispongan de más de un patrón conductual, la probabilidad de que existan configuraciones medioambientales que coincidan con algunas de las archivadas se incrementa en relación directa a la cantidad de engramas perceptuales y motores y al grado de integración de los mismos. Esto ocurre aun con aquellas estructuras guardadas a raíz de la experiencia de juego que en el contexto original no tenían una ventaja de eficiencia o eran indiferentes a los efectos energéticos. El cambio en los contextos medioambientales significa que el medio ambiente no presenta aquellos elementos que originarían percepciones sensoriales, que activarían huellas mnémicas, que debieran poner en marcha el patrón conductual.

En este punto es necesario definir el concepto de acción específica, tal como se usa en psicoanálisis. Acción específica es aquella que, llevada a cabo en el mundo real, satisface una necesidad. Patrón conductual y acción específica difieren en que el primero es la acción específica para un contexto dado fijo, por lo tanto, en un contexto estable, patrón conductual y acción específica coinciden. El grado en que un patrón conductual coincide con la acción específica dependerá de la variabilidad del medio ambiente y del rango de flexibilidad del patrón conductual almacenado.

Otros dos conceptos que introduje en la definición fueron cantidad de engramas y grado de integración. El concepto de engrama coincide aproximadamente con el concepto psicoanalítico de huella mnémica y se halla constituido por todos los registros de percepciones sensoriales, percepciones cenestésicas y acciones motrices vinculadas a una experiencia dada. Se trata de una figura compleja, entrelazada, que podría ser evocada desde cualquiera de los puntos registrados. Si los engramas pueden ser activados desde distintos puntos, esto supone que la percepción sensorial de algún dato que coincida con algún punto de una huella mnémica podría poner en marcha un patrón conductual. Para que el patrón conductual sea una acción específica se requiere que el resto de los elementos del engrama estén presentes en algún grado. En consecuencia, cuantos más engramas de este tipo posea un individuo mayor será la probabilidad de una acción específica en un medio ambiente variable.

Hasta aquí tenemos una serie de patrones conductuales separados entre sí, que pueden ser usados en diferentes contextos. Esto produce simplemente un efecto de suma, que ya es una gran ventaja competitiva. ¿Pero qué pasaría si estos engramas estuvieran enlazados entre sí? El efecto multiplicador sobre la capacidad de respuesta sería abrumador. Y esto ocurre. Se observa, en lo que denominamos juego, una serie de acciones que no parecen estar destinadas a una acción específica sino a “practicar” acciones motrices y registrar sus efectos. Cada una de estas acciones constituye una experiencia y aun las que parecen simplemente repetitivas contienen pequeñas variaciones que permiten un registro de efectos sutilmente variables. Por otro lado, dos registros similares tienden a quedar enlazados tal como nos muestra el efecto de desencadenamiento de un patrón conductual ante un estímulo específico. La actividad de juego sin finalidad produce un aumento de la probabilidad de registros con pequeñas variaciones que se entrelazan distintas experiencias con muchas recursividades. De ese modo, los patrones conductuales lineales se transforman en una masa ideacional integrada. Metafóricamente, pasamos de cuantificar la capacidad de respuesta en términos de suma a vincular dicha capacidad al diámetro de la masa ideacional6. A su vez, podemos vincular dicha magnitud a la capacidad de respuesta específica en contextos cambiantes. Como también podemos suponer que puede ser un factor de la eficacia competitiva de este individuo en la especie.

2 Entiendo el concepto de límite de la supervivencia como aquella situación en la que un individuo necesita dedicar todas sus energías para obtener del medio el alimento que le permita alimentarse para reproducirse y garantizar la existencia de la misma cantidad de individuos en la próxima generación.

3 Este funcionamiento podría vincularse con la actitud que Hegel atribuye al amo, quien está dispuesto a arriesgar su vida.

4 Entiendo el término experiencia en el elemental sentido de capacidad para archivar un conjunto de percepciones sensoriales interconectadas, acciones motrices y efectos asociados.

5 Trabajo presentado en el Congreso Argentino de Psicoanálisis, en la ciudad de Rosario, los días 27 a 30 de mayo de 2010.

6 Tal vez, el lector tenga algunas objeciones para hacer a mi planteo, dado que algunas formulaciones están simplificadas. Espero que me concedan el desliz en pos de la claridad expositiva.

CAPÍTULO 2 Efectos de la información

En el capítulo anterior traté la adquisición de información; en este quisiera tomar en cuenta la particularidad de los efectos de la información en el balance energético.

Allí vimos cómo la adquisición de ciertas experiencias conductuales nuevas puede producir un incremento de la eficacia en la capacidad de respuesta de un individuo, tanto en contextos estables como en contextos cambiantes. Esto significa que el gasto energético necesario para obtener energía en forma de alimento disminuye y por lo tanto la disponibilidad de energía en forma de alimento aumenta. Dado que la adquisición de información también ha tenido un costo energético, podríamos conceptualizarla como energía acumulada. Si el costo de adquisición de la experiencia fuera igual a la ganancia energética, y si la información se consumiera en cada uso estaríamos en una situación de simples transformaciones de energía, una forma de acumulación para su uso en un momento más oportuno. Sin embargo, la característica peculiar de la información es que, a diferencia de la energía, no se consume en cada uso, es reutilizable. Por lo tanto, si la concebimos como energía acumulada se produce una paradoja pues se comporta como una energía que se reproduce.

Este es un primer fenómeno vinculado a la información.

Un segundo fenómeno tiene que ver tanto con la forma de guardar como con la forma de transmitir la información. Veamos primero lo que tiene que ver con la transmisión.

Así como la mayor disponibilidad energética puede ser utilizada para aumentar el número de descendientes o para aumentar la capacidad de supervivencia de cada uno de ellos, realizando actividades que implican un gasto en beneficio de ellos, así también es posible transferirles información que implica una ganancia energética sin el costo correspondiente a su obtención.

Por lo general, se observan patrones de conducta en los cuales un individuo invierte energía al llevar a cabo acciones que benefician a otros, generando un costo para el que dona. Sin embargo, al considerar la información como una especie de reserva energética y al reconocer su capacidad intrínseca para replicarse indefinidamente, la transmisión de información podría interpretarse como un suministro de energía sin costos para el emisor, tal como sugerimos anteriormente.

El proceso de transmisión de información no necesariamente conlleva una herencia genética, sino más bien una imitación por parte del receptor, quien al ser capaz de retener esta experiencia, adquiere lo que podríamos llamar un patrón identificatorio, que se traduce en un comportamiento característico. A través de este proceso, el receptor evita repetir las experiencias de prueba y error necesarias para la adquisición inicial, lo que supone un ahorro energético significativo.

Esta formulación sugiere dos puntos importantes: primero, que si la capacidad de multiplicar la información es considerable, su impacto en la acumulación de energía es proporcional; segundo, que si la transmisión ocurre de manera identificatoria en lugar de genética, su ritmo no está limitado por la secuencia temporal de generaciones, sugiriendo que el desarrollo de la eficacia de una especie podría seguir una tendencia exponencial.

No obstante, es importante considerar algunas objeciones a este proceso que aparenta ser lineal. Las discrepancias se centran en las implicaciones del modo de transmisión y recepción de la información, así como en su almacenamiento. Mientras describíamos cómo se adquiere la experiencia y la información, mencionamos la acumulación de una gran cantidad de datos sensoriales, propioceptivos y motores, tanto del individuo como del entorno, junto con los efectos de las acciones motoras. Estos datos forman una red interconectada de múltiples accesos, cada uno asociado a una experiencia exitosa, fallida o corregida, y constituyen puntos de conexión para posibles combinaciones con otras experiencias.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando esta información se transmite como un patrón de comportamiento identificatorio? En este proceso, el receptor primero incorpora los datos derivados de observar la conducta del donante, lo que activa engramas motores similares a patrones motores previamente utilizados, explicando la inclinación a la imitación. Luego, durante un segundo o tercer momento de adquisición de datos, el receptor utiliza este patrón de comportamiento, enriqueciéndolo con sus propias experiencias. Aunque este proceso aumenta la cantidad de datos y accesos, no incluye todos los registros de ensayos y modificaciones presentes en la información original del donante. En consecuencia, la cantidad de contribuciones a este patrón identificatorio es notablemente inferior a las de la información original, lo cual resulta en comportamientos más aislados y menos susceptibles a recombinaciones.

Existen otros factores adicionales que contribuyen a mantener cohesionados estos patrones conductuales, los cuales exploraremos más adelante. Este es un problema derivado de la transmisión de la información cohesionada. Desde la perspectiva del desarrollo del proceso cognitivo, la asimilación de información a través de la imitación no representa un avance sustancial, sino más bien una acumulación gradual de datos y un incremento significativo en la eficiencia. Esto se traduce en un aumento de la disponibilidad de energía y, por ende, en una mayor capacidad para la actividad, tal como se discutió en el capítulo anterior.

Por otro lado, existe una manera común de descohesionar estos patrones, que consiste en emplear el patrón conductual en actividades de ensayo. Las actividades añaden datos al patrón original, compensando así la reducción sufrida durante la transmisión (siempre y cuando el compactado del patrón conductual sea susceptible a nuevas experiencias, como veremos más adelante).

A partir de las formulaciones aquí presentadas, podemos derivar un par de conceptos para evaluar el desarrollo: en primer lugar, como se planteó anteriormente, podemos cuantificarlo considerando el tamaño de la masa ideacional. Un segundo factor es la conectividad, que podemos definir como la cantidad de interrelaciones que presenta esta masa ideacional (aquellas conexiones que suelen ser cortadas por sujetos obsesivos). Al combinar ambos, obtenemos el grado de interconectividad, el cual puede calcularse como un cociente entre la conectividad y el volumen de la masa ideacional. Estas formulaciones son aplicaciones del concepto de huella mnémica propuesto por Freud. Sin embargo, mi descripción es estática. Exploremos ahora su funcionamiento dinámico.

Descripción dinámica

Imaginemos un individuo cuyo organismo lo estimula a sentir hambre. En un primer modelo teórico simple, del tipo descrito como acto reflejo, esto genera una acción motriz que podemos asimilar a un primer patrón conductual. En cambio, en el modelo modificado, entre el estímulo interoceptivo y la acción motriz comienzan a incluirse intermediarios. Esto ocurre porque el estímulo interno activa no solamente los engramas de la acción motriz sino todos los registros asociados a todas las experiencias anteriores que se produjeron frente al mismo estímulo. En dichos registros se hallan incluidos los engramas motores, las percepciones sensoriales del medio ambiente y las sensaciones propioceptivas de las consecuencias de la acción.

Es plausible suponer que el diámetro de la masa ideacional activada dependa de la intensidad del estímulo interno. Incluso es razonable pensar que la intensidad de la activación de un punto de recuerdo específico será decreciente en función del cubo de la distancia del centro de la estimulación al punto de este recuerdo.7 En este modelo estamos suponiendo lo siguiente:

una masa ideacional suficientemente extensa como para no poder ser activada uniformemente en su totalidad por la intensidad del estímulo y

una difusión homogénea.

Estas condiciones son hipotéticas y su modificación nos abre otras perspectivas. Por ejemplo, si revisamos la primera condición y mantenemos la segunda, esto significa que para una determinada estimulación habrá zonas de la masa ideacional donde la magnitud del estímulo tienda a 0. Para dicho estímulo la magnitud real de la masa ideacional no es importante pues equivale a tender al infinito. Si pensamos, en cambio, en un estímulo constantemente creciente, nos encontramos con un punto en donde la intensidad del estímulo comienza a ser significativa en cualquier punto de la masa ideacional. A partir de este punto pasa a ser relevante la magnitud real de la masa ideacional. Además, tiene sentido diferenciar monto (Q) de estímulo de intensidad de estimulación de los recuerdos.

Recapitulando, hemos definido tres rangos de Q delimitados por un primer punto en que la estimulación alcanza el límite de la masa ideacional y un segundo punto a partir del cual la intensidad se ha hecho homogénea. Estos tres rangos serán importantes cuando examinemos la formación de objetos.

En este análisis establecimos como constantes por lo menos dos variables:

La masa ideacional no crece.

La difusión es homogénea.

La primera variable no es cierta y su desarrollo comencé a describirlo antes8. El efecto de la intensidad de la estimulación dependerá, por un lado de la magnitud del estímulo, sea este externo o interno, y por otro lado de la cantidad e interconexión de las experiencias previas guardadas en la memoria. Si la estimulación se incrementa, llegaríamos a un punto en el cual comienza a ser significativa en cualquier punto de la masa ideacional. A partir de ese punto se torna relevante la magnitud real de la masa ideacional. Inclusive tiene sentido diferenciar Q de estímulo de intensidad de estimulación de los recuerdos. Podríamos expresarlo de la siguiente manera: el efecto del estímulo no es un valor absoluto, sino que sus consecuencias serán inversamente proporcionales a la masa ideacional.

La segunda variable tampoco es cierta, pero lo analizaremos con detalle en el próximo capítulo9.

7 Importante para la delimitación de responsabilidades indirectas vinculadas a la posición depresiva.

8 El juego.

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