Estilo Smart Beauty - Elisa Bonandini - E-Book

Estilo Smart Beauty E-Book

Elisa Bonandini

0,0
9,95 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

¿Qué es el estilo? ¿Cómo puedo crear mi estilo personal? ¿Qué comunico a través de mi estilo?
A estas preguntas da respuesta Estilo Smart Beauty, un manual concreto y práctico, válido tanto para la mujer como para el hombre, que no impone reglas, sino que analiza las percepciones transmitidas a través del lenguaje de la ropa, complementos, maquillaje, corte de pelo y, en definitiva, todo lo que es y conforma la imagen de cualquier persona. La armonía de color, así como las formas del rostro y del cuerpo, temas ya tratados en el primer volumen de la colección Smart Beauty, se retoman ahora en profundidad con un enfoque más perceptivo comunicativo.
Exploraremos el mensaje transmitido por cada opción, de modo que puedas conocer qué es lo más acorde a tu personalidad y gusto estético, para que seas capaz de crear un código de estilo propio que, teniendo también en cuenta imperfecciones y contrastes, sea verdaderamente tuyo, que te haga sentir radiante y feliz con tu aspecto en cada momento.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2023

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



COLECCIÓN

Natural Beauty

EIFIS Ediciones

¡Llena tu vida de nueva energía!

Título original en italiano: Smart Beauty Stile

Primera edición: Marzo 2023

© Copyright 2023

EIFIS Ediciones

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de este libro podrá reproducirse bajo ninguna forma salvo autorización escrita del editor.

Texto: Elisa Bonandini

Diseño de cubierta: Virginija Vaiciulyte

Imágenes: Shutterstock.comTraducción: Manuel Sánchez Galvez, [email protected] Art Director: Davide Cortesi

Proyecto Gráfico: Golden.Brand CommunicationProducción digital: Davide Rosati by Marmellata Comunica

© EIFIS Editore srl

Viale Malva Nord, 28

48015 Cervia (RA) – Italia

www.eifis.es - [email protected]

Edición Digital

ISBN: 978 88 7517 416 3

Impreso en Lineagrafica srl (PG) - Italia

Los editores no se hacen responsables del empleo de la información contenida en este libro. Antes de comenzar cualquier régimen de alimentación o programa de ejercicio físico, recomendamos consultarlo previamente con el médico de cabecera y hacerse un chequeo médico completo.

Índice

Introducción08

1 - Presupuestos del estilo

Presupuestos del estilo18

Elegancia, estilo y moda26

Las líneas, formas y colores son arquetipos30

Teorías de estilismo y principales actores del sector36

Estilista de moda, estilista de famosos y asesor de imagen (o estilista personal): tres propósitos y tres

figuras profesionales diferentes44

La belleza de la imperfección, mano de santo para el estilo45

El estilo de tus sueños: ¿utopía o realidad?52

2 - ARMONÍA DE COLOR Y ESTILO

Colores, sociedad y tendencias58

Color y estilo personal61

Paletas de temporada y personalidad64

Los maestros del color en el mundo de la moda66

Detección de paletas de color74

Estampados que hacen volar92

Rainbowmanía: el boom del arcoíris en la moda94

3 - BEAUTY LOOK Y ESTILO

Estilos de maquillaje107

El cabello y la impresión que causa121

Estilos de corte de pelo124

El color del pelo y la impresión que produce134

El antes y el después: 4 ejemplos de éxito138

La manicura 146

4 - VESTIMENTA Y ESTILO

Escoger y combinar los colores154

Elegir y combinar los tejidos159

Elegir y combinar la ropa163

Introducción - 5

5 - COMPLEMENTOS Y ESTILO

Gafas179

Joyas y bisutería199

Fulares y bufandas218

Accesorios para el pelo222

El sombrero224

El bolso231

Los zapatos246

Complementos vintage267

Perfume268

6 - ICONOS DE ESTILO273

Conclusiones296

Agradecimientos298

Seguimos en contacto300

Introducción - 7

Introducción

Un trabajo en el mundo de la moda

En mis comienzos en esta profesión, pasé casi dos años en los que mis ganancias eran realmente escasas, durante ese periodo tuve que complementar mi ocupación actual con otros trabajos que me proporcionasen algunos ingresos fijos. Además, en aquella época, la de asesor de imagen no era en absoluto la profesión consolidada que es hoy en día. Mucha gente pensaba que se trataba más bien de un hobby, ni siquiera mi familia o amigos más cercanos creían de verdad que podría convertirla en un trabajo estable y mucho menos en una fuente de ingresos. Me desesperaba a menudo, pero no quería rendirme. Por eso busqué siempre, ante la necesidad de complementar mis exiguos ingresos, ocupaciones relacionadas con mi trabajo y que me permitiesen al mismo tiempo seguir aprendiendo. Puesto que vivía en Milán, ¿qué mejor que buscar trabajo en el sector de la moda?

Terminé trabajando para dos conocidas casas demoda italianas durante sus campañas de ventas en showroom, que es el lugar donde se recibe a los clientes interesados en adquirir las colecciones al final de los desfiles. Fue esa necesidad imperiosa de ganarme la vida lo

8- Estilo Smart Beauty

que me llevó a adaptarme al trabajo de ayudante de vestuario, único empleo disponible en ese momento. Consistía, en teoría, en vestir a las modelos para mostrar los conjuntos a los posibles compradores durante su visita al showroom. En teoría, digo, porque esta no era más que una de las múltiples tareas que desempeñaba, ya que se trataba de un empleo muy exigente que también incluía el apoyo en el montaje de la sala de exposición y ventas, la presentación de la colección y los accesorios, el fotografiado de los modelos para los catálogos y muchas otras tareas que había que terminar en esos veinte o treinta días que duraba una campaña de venta.

Toda la maquinaria que se esconde tras la venta de una colección de moda es realmente compleja y, para mí, haber sido una pieza de ese engranaje, fue una experiencia desconcertante y, al mismo tiempo, muy ilustrativa. Fueron dos años de locura, es cierto, alternaba el trabajo en el showroomcon el de asesora de imagen por mi cuenta y llegué a hacer cuarenta días consecutivos de trabajo sin descanso. Buscaba huecos durante las escasas pausas del showroom para atender a mis clientes particulares, a quienes no quería perder de ningún modo.

Introducción - 9

En el showroomde una gran firma de moda, durante estas campañas de ventas, que incluyen los desfiles de presentación de la temporada, se alternan momentos de mucho estrés con otros de diversión, y con otros en los que se llega al delirio colectivo. Parecía que vivía en una realidad paralela, una especie de ensoñación que empezaba a las nueve de la mañana y no se sabía cuándo terminaba, porque en el showroomno hay horarios ni límites conocidos. En una ocasión recuerdo haber entrado al showrooma las nueve y no salir hasta las cinco de la madrugada del día siguiente, ¡y sin dejar de correr de una punta a otra del palacio de muestras! Fue un caso excepcional provocado por una (famosísima) estilista, de esas que ganan en un día lo que cualquier persona en un año, que decidió probar cada lookque se le ocurría en unas ochenta modelos, antes de elegir el definitivo para el desfile. Cuando más desesperada me encontraba, rodeada de mesas repletas de sushi y copas de champán que, por supuesto no se me permitía probar, decidí ir personalmente al salón donde las modelos malpasaban la noche. Quería hacer el recuento de las chicas solo para hacerme una idea de hasta qué hora duraría aquella tortura china. El propio diseñador, a las cuatro de la madrugada, terminó por tirar la toalla. Dejó el champán en la mesa y, con los ojos inyectados en sangre, dijo: «Me voy». Me dieron ganas de abrazarlo porque, ilusa de mí, pensé que al irse él marcharíamos todos. No fue el caso.

Esos momentos de desesperación son bastante frecuentes en el sector de la moda. Un día, por ejemplo, creí que me moría porque en el

10- Estilo Smart Beauty

trayecto a pie hasta la lavandería con las prendas de la colección, se me cayó al suelo sin darme cuenta una camisa de seda que costaba un ojo de la cara. Cuando en la lavandería me di cuenta de que faltaba, mi primera idea fue no volver nunca más al showroom: cambiaría de vida, de ciudad y de identidad con tal de no contarle a nadie mi fechoría. Pero dios me vino a ver e hizo que la encontrase tirada en mitad de la carretera: la vi desde lejos como un espejismo en el desierto, resplandecía, blanca y sedosa. Debí parecer Usain Bolt corriendo a por la camisa. Casi me desmayo cuando la cogí por una manga y la salvé por los pelos de que un coche la destrozase.

Por el contrario, la semana anterior al desfile, trabajar en el showroomresultaba de lo más estimulante. Todo el equipo de la oficina de estilo, así como costureras y bordadoras, se desplazaba para preparar in situ la ropa del desfile. Verlos trabajar era realmente una experiencia única. Con el trasfondo del traqueteo de las máquinas de coser, ¡cuánto arte, qué minuciosidad, qué cantidad de ideas y habilidades desplegadas para que todo quedase a la perfección!

En esos días, llega un momento en el que tu único pensamiento es cuándo llegará la hora de comer. Caes en la silla y, durante media hora, te olvidas de quién eres y de lo que haces, solo te dedicas a disfrutar de la comida. Las modelos también se dan auténticos atracones, puedo asegurarlo. Esas pobres criaturas se cambian de ropa cientos (y no es una cifra al azar) de veces al día. Terminan agotadas a fuerza de vestirse, cerrar los vestidos, abotonarlos, desfilar,

Introducción - 11

caminar y mostrarse siempre bellas y elegantes para los clientes. La venta de trajes depende en gran medida de cómo se luzcan. Durante la campaña, están siempre llenas de rasguños y moratones, porque siempre hay un hueso que sobresale al subir una cremallera de un vestido de una talla que bien serviría para una Barbie. Era allí, en la mesa, en el comedor del showroom, donde todas nos volvíamos iguales: vendedoras, modistas y modelos, solo mujeres desesperadas, hambrientas, muertas de sueño y con ganas de quedar libres al fin.

Contar todas estas experiencias viene al caso para retomar el tema de este libro: el estilo. Trabajar en la venta de prendas te obliga a razonar exhaustivamente sobre cómo presentarlas de la mejor manera y tener siempre en mente su público objetivo y también las ocasiones en las que se utilizarán esas prendas. Pasé tardes interminables con el equipo comercial asistiendo en silencio a la selección de prendas para la campaña de ventas. Si algo aprendí, es que no hay nada como la ropa para transmitir impresiones y sensaciones asociadas inmediatamente a la persona que la usa. Calificativos y expresiones referidas a la personalidad de alguien, a veces hirientes y otras desternillantes, se sueltan de tal manera en esas reuniones que parecen análisis socioantropológicos dignos de un doctorado de investigación. En resumen, lo que he aprendido trabajando en este entorno es que tener estiloo emular el de otra persona es algo que, por desgracia, no se puede aprender. Cuando una persona logra crear un estilo personal único, este no se puede reproducir. Son muchos los valores propios y personales que lo componen, está

12- Estilo Smart Beauty

salpicado de detalles que ni siquiera se pueden describir, pero que se perciben. Es lo que lo franceses llaman un je ne sais pas quoi.

El estilo personal está relacionado con conceptos complejos como la cultura de cada uno, las raíces, y el contexto social de referencia, pero también tiene que ver con la creatividad, el sentido de la estética, el carácter, la conciencia de uno mismo y del papel que uno juega en el mundo, las ambiciones personales y, además, ¡una pequeña dosis de insolencia!

Los consejos de estilo estandarizados que se pueden encontrar en muchos libros no siempre pueden aplicarse. Estas soluciones precocinadas son, en realidad, lo opuesto a lo que significa el estilo de verdad. Por poner un ejemplo, el famoso vestidito de tubo negro (la muy aclamada petite robe noir), puede ser un must-havepara cierto tipo de mujer, pero resultar incómodo y poco adecuado para otra, con lo que, el mero hecho de mencionarlo como el santo grial del fondo de armario de toda mujer, no deja de ser más que un cliché.

Introducción - 13

El estilo en Milán

Milán es una ciudad en la que la gente se alimenta de pan y de estilo. Es algo de lo que te das cuenta cuando vuelves de algún viaje fuera (incluso aunque sea a Roma). En Milán la gente viste, en general, de un modo mucho más sobrio, empezando por los colores: si aplicásemos un filtro de extracción de color a una fotografía de una multitud milanesa, solo obtendríamos negro, azul, gris y beige. Puede parecer aburrido, pero también resulta relajante a la vista. En Milán, cuando ves a alguien que lleva tres colores no neutros en un mismo outfit, lo primero que te preguntas es de que parte exótica del mundo vendrá: ¿México, Perú, Miami? Aunque últimamente la situación ha cambiado porque el colorido se ha puesto de moda, como suele suceder en todos los tiempos oscuros. Son sobre todo las mujeres, quienes, subyugadas por la potencia de los llamados colores amistosos, llaman más la atención con sus outfitscoloridos, como aves del paraíso sobre el gris del asfalto.

No olvidemos, además, que «Milangeles» (así llamada por su mezcla de moda y famoseo) sigue siendo la capital de una especie humana muy particular: la gente de la moda. Duendes que solo salen durante la noche porque pasan el día entero enterrados entre montañas de tela. Se los reconoce porque siempre van con lookscompletamente negros o muy holgados o muy ajustados, o bien porque parece que hayan cogido lo primero que tenían a mano en el armario, con combinaciones que parecen totalmente descuidadas (en realidad están estudiadísimas). La gente de la moda no sonríe casi nunca,

14- Estilo Smart Beauty

siempre mantienen expresiones impenetrables al límite del enfado, pero no porque estén realmente enfadados (o quizá sí), sino porque esa actitud completa a la perfección ese tipo de outfit. Para ellos, es inconcebible mostrarse abiertos y accesibles mediante el uso, por ejemplo, de colores llamativos.

Milán es también ese lugar en el que te puedes encontrar mujeres con las piernas al aire en un evento en diciembre, aunque esté nevando. Me encontré a una así en la presentación de un libro, lo juro. Yo llegue en tranvía, calada hasta las rodillas de aguanieve y barro, y ella con su vestido de noche de terciopelo, piernas desnudas y calzando slingbacks. O si no cuando en pleno febrero, con un aire tan frío que te hiela hasta los huesos, te encuentras a chicas medio desnudas en las vías del tren fotografiándose en poses inverosímiles, solo porque es la Semana de la Moday no puedes dejarte ver abrigada como un Yeti. Luego, cuando me encuentro las fotos en Instagram, me acuerdo de que ese día estábamos bajo cero y, a veces, no sé si admirar a las chicas por su fuerza de voluntad o salir huyendo de Milán para siempre.

Sin embargo, a pesar de todo, adoro Milán. No podría vivir en ningún otro lugar del mundo. Vivir en Milán me permite exprimir mi trabajo al máximo, hasta sus últimas posibilidades. Es como un libro de historia de la moda a cielo abierto, allí se trabaja en un entorno en el que el cuidado personal, el estilo y la moda son parte integrante del propio espíritu de la ciudad, que, además, con el paso del tiempo

Introducción - 15

se confirma una y otra vez como una de las capitales mundiales de la moda. Cada día, solo paseando, captas nuevos estímulos y tendencias, me electriza la energía de todo el mundo para hacer cosas. Aquí, en Milán, me siento en mi sitio.

Espero que mi serie de libros Smart Beautyte proporcione esos estímulos y consejos que te permitan convertirte, en primera persona, en artífice de tu propia forma de ser, con la seguridad de que nadie puede enseñarte a tener estilo (al menos esa no es mi pretensión).

La creación, evolución y afirmación de lo que somos pasa también por nuestro cuerpo y por cómo lo revestimos. Aportamos así nuestros propios principios, percepciones y valores en la relación con los demás. Por ello, mi cometido con este libro será el de guiarte en la lectura de las impresiones que un tipo de estética causa respecto a otras; te dejo a ti la tarea de averiguar con cuál te identificas y te sientes más a gusto, cuál resuena mejor con tu propia esencia.

Te deseo un buen viaje en busca de tu auténtico estilo y nos vemos al final del libro, donde, si quieres, podrás contarme qué tal te ha ido.

16- Estilo Smart Beauty

Introducción - 17

Foto de Virginija Vaiciulyte

01

El estilo es la huella que deja lo que eres en lo que haces. (René Daumal)

PRESUPUESTOS DEL ESTILO

La personalización de la imagen: una práctica muy antigua.

La personalización de la imagen es una práctica que data de la antigüedad. El ejemplo clásico es el de Cleopatra: no era una mujer de una belleza que podamos denominar canónica, sin embargo, estaba dotade de una gran personalidad y carisma, además de ser una hábil seductora. Fanática del cuidado de la piel, adoptó un estilo muy concreto tanto de peinado como de maquillaje que pasó a la historia. Sin embargo, el verdadero auge del cuidado de la imagen con objeto de personalizarla y realzarla, arranca, gracias al cine, a partir de los años veinte del siglo pasado. Es en este periodo también cuando nacen nuevas figuras profesionales dedicadas a la creación del look de las estrellas: son los maquilladoresy los diseñadores de vestuario. Los actores, desde el cine mudo y hasta llegar al technicolor, fueron sintiendo la necesidad de crear unos personajes para sus rodajes en estudio, pero también la de ser reconocidos y recordados fuera de él. ¿Qué mejor vehículo de promoción que una imagen exterior que hiciese soñar y despertase el deseo de imitación? En este sentido, se necesitaban auténticos profesionales.

Como dice la estilista Serena Ausoni, autora junto a Antonio Mancinellidel libro “L’arte dello styling: come raccontarsi attraverso i vestiti” (El arte del estilo, cómo contar tu historia a través de la ropa): «Según otras fuentes, la palabra estilista (stylist) comenzó a usarse en el Hollywood de los años treinta y cuarenta, en el momento de transición del cine en blanco y negro al color, cuando se comenzaron a estudiar las tonalidades que más favorecían a los actores y actrices en las diferentes tomas. Es la época en la que surge el star system y se insinúa una nueva figura de asistente de los actores, a caballo entre el diseñador de vestuario y el fotógrafo. Su función era la de crear looks característicos para las divas de la época, aconsejándoles sobre nuevos peinados, fórmulas de vestuario y complementos. Todo ello con la idea de convertir en inolvidable la imagen que la estrella comunicaba al mundo a través de sus películas, pero también del

20- Estilo Smart Beauty

Beauty look de Jean Harlow diseñado por Max Factor en los años veinte.

Jean Harlow

aparato publicitario compuesto por retratos en postales, afiches y fotografías pactadas con la prensa del corazón».

De este periodo histórico ya traté en el primer Smart Beauty, donde se mencionaba a Max Factor(maquillador) y Edith Head(diseñadora de vestuario) quienes, desde principio de los años veinte, fueron los creadores de los looks característicos de las más populares divas de Hollywood.

Como ya se ha mencionado, no pienso que nadie pueda enseñar a otra persona a tener estilo, porque el verdadero estilo, cuando existe, es extremadamente personal y no obedece a regla alguna, sin embargo, sí que podemos aprender a ajustar el tiro por nuestra cuenta.

«El estilo es expresión de identidad, arte de diferenciar y caracterizar la propia imagen (…) El estilo no tiene cánones preconstituidos, no se ciñe a patrones ni a reglas de vestuario. Por el contrario, surge de la capacidades especiales y subjetivas para la transgresión, de elecciones impredecibles, de combinaciones inusuales de formas, patrones y matices. Es una certificación de libertad que proporciona indicaciones de tendencias o de diktat de temporada», estas son palabras de Angela Missonien el libro “Mix and chic, inventersi uno stile único” (Mix and Chic, inventa un estilo único), escrito por una de las firmas más importantes del periodismo de moda, Fabiana Giacomotti.

Belleza (entendida como belleza canónica) y estilo, pueden o no ir de la mano. A propósito de esta idea me viene a la mente un pasaje del estupendo libro de la periodista Elena Mora, “Wallis Simpson: una sola debolezza” (Wallis Simpson: una debilidad), la autora hace hablar a la protagonista en primera persona: «¿Que si yo era fea? Sí. Por eso tenía que ser la más encantadora (…) Con los años he afinado mi estilo hasta la sencillez más absoluta y elegante: nada fácil de conseguir (en ocasiones tenía que pedir a los estilistas

22- Estilo Smart Beauty

retirar algún bolsillo o detalle que, para mí, ensuciaban la línea de la ropa). Sin embargo, este estilo sencillo era perfecto para poner en valor las joyas que mi marido solía regalarme. (…) Los estilistas más importantes me adoraban por la forma en que vestía sus prendas…»

Wallis no era una de esas mujeres que podríamos definir como hermosas, pero era suficientemente inteligente y ambiciosa para darse cuenta de que su estilo, su personal buen gusto y agudísimo sentido de la estética, podían distinguirla y hacerla destacar tanto como una cara bonita.

Dado que los supuestos de estilo parecen ser todo al mismo tiempo y lo contrario, volveré por un momento a mi primer libro Smart Beauty, donde hablaba de la importancia de conocer tus propias características físicas y cómo armonizarlas con las líneas, formas y colores que mejor te sientan. Saber cómo tratar tu cuerpo y tu rostro es la base, el punto de partida. Sin embargo, encontrar tu código de estiloes una búsqueda que implica introducir en tu lookelementos personales, muchas veces rompedores, que no buscan la armonía sino el contraste. Pensemos en el arte de un pintor: es necesario que conozca la técnica, que domine el dibujo, el color, las reglas de composición de un cuadro, pero su sello personal, aquello por lo que se le recuerda, es algo propio de él. Es él mismo quien establece las reglas con su particular visión estética.

En el libro “Le promesse della bellezza” (Las promesas de la belleza) de Stefano Zecchi, encontramos otro interesante apunte sobre el concepto de estilo y sobre cómo este marca la diferencia a igualdad de belleza, o cuando esta no es canónica: «…es el estilo lo que representa la belleza, si esta se aparece en formas e imágenes diversas es porque estilos diversos la representan. La diferencia está en el estilo, no en la belleza. ¿Acaso Julia Roberts y Sharon Stone no son ambas mujeres hermosas? Es el gusto subjetivo e individual lo que nos hace preferir un estilo a otro. No debemos olvidar que somos nuestro estilo, que nuestro cuerpo y nuestro carácter se expresan a través de lo que muestra el estilo, que nos abre al mundo, que es la

PRESUPUESTOS DEL ESTILO - 23

IRIS APFEL

Internacionalmente conocida por su estilo excéntrico, rico en complementos, supercolorido y… ¡muy alegre!

primera representación de nosotros mismos, la que captan los demás en primer lugar (…). El estilo no es algo que se cambie de un día para otro, ya que no solo expresa características permanentes del carácter, sino también el tipo de comportamiento que nos enseñaron de niños, el que adquirimos en un determinado contexto social, el que buscamos al imitar a una persona a la que admiramos. El estilo se puede educar, es fruto del aprendizaje, de la cultura. (…) Una mujer guapa que ríe groseramente, habla vulgarmente y se viste sin gusto alguno, seguirá siendo guapa, pero no tendrá estilo. Por el contrario, todos conocemos ejemplos de personas con mucho estilo que no son guapas en absoluto».

En mi anterior libro, Smart Beauty, evocábamos diferentes categorías de estilo, cada una de ellas con unas características bien precisas, a menudo recurrentes. Teníamos el clásico tradicionaldel personaje político, el clásico contemporáneo y sofisticado a lo Meghan Markle, el fashionistade Sarah Jessica Parker o también el grunge de Johnny Depp o el casual deportivode Steve Jobs, por citar algunos. Es cierto que dentro de estas categorías hay estilos recurrentes y que cada uno de nosotros, por nuestro modo de vestir, nos ubicamos en una de estas categorías, pero también es cierto que siempre hay un cierto margen de maniobra para conseguir un estilo personal.

Mi objetivo con este libro no es darte una lista de estilos preconfeccionados que puedas reproducir, sino estimularte a pensar que no existen colores, formas de vestir o estilos que sea obligatorio lucir o no lucir. Aquello que funciona para una persona, puede no servir para otra. Este hecho responde a una mezcla de factores no solo relativos a la forma del cuerpo o a los colores de temporada (que hemos dicho ya que son un buen punto de partida para recrear una cierta armonía), sino que tienen que ver con aspectos mucho más profundos, más próximos a la esencia misma de la persona y el mensaje que quiere transmitir.

PRESUPUESTOS DEL ESTILO - 25

Elegancia, estilo y moda

¿Tener estiloes lo mismo que ser elegante? ¿Ser elegante es lo mismo que tener estilo? Bajo mi punto de vista, una persona con un cierto estilo puede ser vista igualmente como poco elegante. Pongamos un ejemplo: si pensamos en un lookal estilo del actor Johnny Depp, seguramente no lo asociaríamos a la elegancia, ¿no es cierto? Johnny Depp en efecto tiene un estilo grungeque, por su propia naturaleza, rechaza cualquier conformismo o cliché. Sin embargo, no podemos decir que Johnny no tenga un estilo perfectamente reconocible. Nos guste o más o menos, su looksiempre es coherente y a menudo lo recordamos por ese estilo tan concreto. De Johnny Depp no diríamos que es alguien elegante, sino más bien que es una persona con estilo. De esta reflexión deducimos que el concepto de elegancia en el modo de vestir nos remite, a menudo, a conceptos como clasicismo y sobriedad.

Según la enciclopedia Treccani, el significado de elegante es «que tiene gracia y sencillez al mismo tiempo, mostrándose cuidadoso y con buen gusto sin excesivo refinamiento; se dice de los actos, del comportamiento de la persona; a menudo referido a un determinado peinado o forma de vestir».Si pensamos en una mujer con un vestido escotado de seda azul oscuro y con el pelo recogido en un moño, probablemente todos diríamos que está elegante, ¿no es cierto? Un ejemplo de eleganciaes la duquesa de Cambridge, Kate Middleton. Antes de casarse con el príncipe William no era elegante en su forma de vestir ni de maquillarse, ahora, gracias a un minucioso trabajo de estilismo personal realizado por profesionales, sí lo es. Kate es elegante y al mismo tiempo tiene estilo, porque su beauty look y sus outfits son siempre fieles a sí mismos y perfectamente reconocibles. ¿Verdad que distinguiríamos entre un millar esa faldita trapecio de Kate con sus tonos pastel o brillantes? Madame Geneviève Antoine Dariaux, directora de la marca Nina Ricci desde hace muchos años, es autora del libro “A guide to elegance: for every woman who

26- Estilo Smart Beauty

Kate y su notable elevación de estilo desde que, al entrar en la Familia Real, se puso en manos de la estilista Natasha Archer.

KATE MIDDLETON

wants to be well and properly dressed on all occasions” (La guía de la elegancia: para mujeres que quieren ir bien vestidas siempre y en toda ocasión, 1964), define la elegancia como «una especie de armonía que se parece a la belleza, con la diferencia de que esta última es a menudo un regalo de la naturaleza, mientras que la primera es el resultado de un arte».

Esta cita nos debe hacer reflexionar sobre el hecho de que la elegancia tiene como prerrogativas la armonía, el equilibrio y la belleza, mientras que el estilo puede tener otros puntos de partida, como el inconformismo o un espíritu rompedor. El diccionario La Repubblicadefine el estilo como «el conjunto de caracteres lingüísticos y de los medios formales y expresivos que distinguen el modo en que una persona se expresa», de donde el concepto se ha extendido hasta referirse al modo de vestir y la estética de una persona. Podemos ver hasta qué punto el estilo está centrado en la expresión personal de uno mismo y cómo la elegancia a menudo coincide con el estilo. Por el contrario, el estilo no siempre coincide con la elegancia. Con esto no quiero decir que a una persona que tenga estilo, pero no posea una elegancia formal en los términos descritos más arriba, esté en falta respecto a quien tiene ambas; simplemente, tiene un modo distinto de expresar su propia personalidad con el lenguaje de la vestimenta y el look.

Como suelo repetir, no existe un estilo correcto y otro incorrecto, un (buen) gusto común y una objetividad en cuestión de estilo. Lo que existen son personas diferentes que, en base a su forma de ser, trabajos, estilos de vida y objetivos, tienen todo el derecho a expresarse como mejor les parezca.

Andrea Batilla, en su libro “Come ti vesti, cosa si nasconde dietro

28- Estilo Smart Beauty

gli abiti che indossi” (Como vistes, qué se esconde detrás la ropa que usas), hablando de elecciones estéticas, de buen y mal gusto y de hasta qué punto este es relativo, afirma: «Es evidente que Giorgio Armani representó en los años ochenta y noventa el buen gusto burgués, logrando dar un aire respetable incluso a personajes que de respetables tenían bien poco. Y es igualmente evidente que Gianni Versace representó su contraparte, la ausencia de buen gusto o, mejor dicho, lo que en mi opinión lo hace todo mucho más interesante, un buen gusto con raíces completamente diferentes, geográfica y culturalmente opuestas. Personalmente prefiero pensar que la mujer Versace (o Dolce&Gabbana, o Roberto Cavalli o de cualquiera de sus herederos) no surge de una completa falta de gusto, esto es, de una mala situación económica, cultural o social, sino de unas raíces completamente diferentes a las de Armani o Miuccia Prada, pero no por ello menos nobles».

¿Qué ocurre si al estilo y la elegancia le añadimos la componente moda? La moda, que es un fenómeno social, expresa el estatus de una élite, la afirmación y representación social de personas que, gracias a la elección de determinadas marcas, desean suscitar la admiración de los demás por medio de los códigos de ropa y complementos. Lo confirma Carine Roitfeld, exdirectora de Vogue Francia: «El objetivo de la moda es el de provocar el deseo (…) el de hacerte entrar en un club privado en el que nunca entrarías de otro modo». Por el contrario, Stefano Zecchi, a quien ya he citado, defiende que «la moda es la imagen de la belleza que se transforma rápidamente, que se hace apreciar durante un corto periodo de tiempo por gustos personales o colectivos para después desaparecer… sustituida por otra moda (…). La moda es, por supuesto, cultura, pero es, de hecho, una cultura de lo efímero». Con el adjetivo efímero, Zecchi no pretende en absoluto emitir un juicio negativo sobre la moda, sino describir el fenómeno. «Las imágenes y formas de la moda deben, de hecho, cambiar rápidamente, no pueden quedar fijadas en el tiempo con la intención

PRESUPUESTOS DEL ESTILO - 29