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La palabra Éter hace alusión a aquel elemento que todo lo permea, que es aún más brillante que el aire y donde todo nace, se mantiene y se transforma. Simboliza la luz que se expande, nacida de la oscuridad. El éter representa lo intangible, lo sin forma que fluye desde las profundidades del Universo. Es un elemento que está identificado con el espacio, el más sutil de todos y aquel que nos abraza, que nos compone y nos rodea, del que surgimos y al que volvemos. Este manuscrito es un reflejo de este simbolismo, es un trabajo de integración de todas nuestras partes, una invitación a la reflexión y al autodescubrimiento personal cuyo más profundo fin es traernos a la conciencia profunda de lo que es. Una propuesta para trascender los procesos mentales tales como las suposiciones, las expectativas y las proyecciones, y un sendero directo al ser que da luz a nuestra vida. Haciendo simple lo complejo y observando la complejidad de lo simple, ejercitando la disciplina de darnos espacio para conocernos, es que aparece Éter en nuestro camino. Nosotros mismos somos nuestro más preciado proyecto, fuente de asombro y autoconocimiento. Si hoy te miraras al espejo, ¿qué sensaciones te devolvería tu reflejo? Conocer nuestro ser es la vía directa a la expansión de nuestro corazón, ¿nos acompañamos en este proceso?
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Seitenzahl: 64
Veröffentlichungsjahr: 2024
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María Victoria Vidal
Vidal, Maria Victoria
Éter Vitalitá : desde las entrañas, amen y amen / Maria Victoria Vidal. - 1a ed - Berazategui : libella, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-631-6600-19-6
1. Desarrollo Personal. 2. Filosofía Yoga. I. Título.
CDD 158.125
Editado en 2024 por Ediciones Libella
Editora Natalia Alterman
www.libellaediciones.com.ar
© MARÍA VICTORIA VIDAL
Diseño de tapa: Julieta Ramirez Borga
Diseño de interior: Marco Javier Lio
Queda hecho el deposito que marca la ley 11.723.
Esta publicación no puede ser reproducida, en todo ni en partes, ni registrada en o transmitida por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni ningún medio, sea mecánico, fotoquímico, electrónico, magnético, por fotocopia o cualquier otro, sin el permiso previo por escrito de la autora.
Primera edición en formato digital: abril de 2024
Versión 1.0
Digitalización: Proyecto451
ISBN edición digital (ePub): 978-631-6600-19-6
Para sus ojos luminosos, su sonrisa radiante y sus manos tiernas, sus abrazos imborrables. Para mí familia y compañeros de camino, que me abrazan y me sostienen desde siempre. Para vos, mí y para el mundo. Al fin y al cabo, somos lo mismo.
Existe una única fuerza naciente del centro de nuestro corazón: el amor. El amor expresado en nuestra acción representa la perfección.
Este amor tiene tantas maneras de expresarse como personas, emociones y situaciones en el mundo entero.
Nuestra práctica personal, la que sea que utilicemos para alcanzar este estado y esta perspectiva de vida donde el amor prima, ha de ser constante.
Esta práctica es siempre hacia afuera y hacia adentro, tal como lo indica la ley de correspondencia. Principio de vida por excelencia.
El camino trazado desde y hacia el autoconocimiento, haciendo frente a los tironeos internos.
Nuestro cuerpo como vehículo, como herramienta y como espejo.
Nuestra mirada que se desconcentra y que con un poquito de esfuerzo, vuelve hacia el entrecejo, donde se aquieta y calma los fantasmas con los que nuestro guerrero interno lucha dentro.
Otra vez el cuerpo, que se siente a cada momento. Otra vez esta sensación y seguridad de que existe ese “algo” que está observando todo lo que siento, pienso y creo.
Otra vez las emociones, las sensaciones y los pensamientos.
Volver a la práctica de una vida consciente es el eterno juego.
A veces, me pregunto cómo ser más humana. Entonces, una voz en mí me susurra y responde: “ser más natural es todo lo que se necesita”. Y por natural me refiero a esa expresión de nosotros mismos libre de juicios, de etiquetas y valores. Esa versión de nosotros mismos que se esfuerza por despojarse de lo que le impone el mundo externo y que crea su mundo interno desde las cualidades del alma (ya veremos a qué me refiero).
Escribiendo esto, una sonrisa y una lágrima se me escapan al mismo tiempo.
Lo escribo en medio de un vuelo que siento turbulento, por una vieja impresión que se me viene en este momento. Una situación tan normal como tomar un avión o subirme a un auto está aún nublada por el miedo de los sacudones que en la vida me sucedieron.
Eso es. Una situación incómoda que generó emociones de esas que nos estrujan el corazón. Que nos despierta de la inercia. Que nos entrega, en el mejor de los casos, un aprendizaje lleno de conciencia.
Nuestra vida es tan valiosa que sólo le debemos honor, respeto y goce. A veces siento que la única manera de atravesar estas situaciones es con la práctica y con el tiempo, confiando en la perfección de cada proceso interno, reflejado en el espejo del mundo externo.
Paciencia, tiempo y amor. La manera más efectiva de curar las heridas del corazón. Esas que nos convierten en los guerreros que somos hoy.
Y es que de eso se trata este libro, de acompañarnos en un camino eterno. De hacer uso de los espejos que te traerán la historia que cuento y las herramientas que ahora pongo a tu disposición para que nuestra vida sea una expresión del amor, que enciende la llama que llevamos dentro. La unión entre la filosofía yóguica y técnicas de autoconocimiento abordadas desde la psicología crean este manuscrito. Psicología, yoga y palabras del corazón, santísima trinidad que me guía hoy.
El agradecimiento brota desde mis entrañas y ahora siento. El camino es el autoconocimiento.
Renaciendo me encuentro. Estoy sentada en una alfombra, entre velitas y altares. Confiando en la espiritualidad conscientemente como quizá no lo había hecho antes. Salto de fé, le dicen en la sociología. Nos agarramos de aquello que nos aferra a la vida, que nos aliviana las heridas. Cada quién encuentra su salida. O mejor dicho, su espacio en la vida.
A veces, necesitamos intensos sacudones para honrar este camino. A veces, somos un poco hijos/as del rigor. ¿Será por eso que todavía se piensa que solo acuden a terapia quiénes están en crisis? Por suerte, por gracia, por lo que sea, eso hoy está cambiando. Ya no pedimos ayuda exclusivamente cuando estamos ahogados y en pánico. Pero bueno, en mi caso, fue un poco así.
Descubrí el autoconocimiento entre lágrimas y dolores en el pecho. Ahora me atraviesa un poco más el conocimiento de la formación que estoy haciendo en Psicología y observo el cuadro con un poco más de tecnicismo. Les juro, igual, que hablar desde las entrañas, desde el estómago, es más honesto. Nuestra cabeza es fascinante, contempla un infinito de oportunidades, de misterios. ¿Hacia dónde voy con este cuento?
En fin, o en inicio, voy a explicarles un poco de qué va el autoconocimiento.
Honrando las palabras de mi maestra, a quien dedico este primer manuscrito, es el autoconocimiento, el camino que nos permite trabajar en nuestro interior para responder esta auténtica pregunta que muchos, en algún momento nos hacemos: “¿Quien soy?” Cuestionamiento que hace temblar las cuerdas que manejan nuestra dirección. Paciencia. Mirar hacia adentro nos permite descubrir cómo está compuesta nuestra personalidad, cuáles son nuestras debilidades y cuáles nuestras fortalezas. Qué es aquello que nos encanta, o simplemente nos gusta, y qué no. Qué es lo que queremos y qué es lo que no.
Claramente, nos brinda un espacio de consciencia. Nos permite reconocernos, diferenciar quiénes creemos que somos de quién sabemos que somos. Déjenme decirles que implica un montonazo de esfuerzo y de trabajo personal. Animarnos a mirar hacia adentro, es, sin duda alguna, una labor intensa que implica mirarnos, observarnos, escucharnos y escuchar también, lo que nuestro entorno piensa y ve de/en nosotros.
De todas maneras, contemplar la opinión de los otros no tiene la función de sacudirnos como títeres. Mas nos presenta una posibilidad de registrar con claridad la opinión para observar si está en concordancia nuestro actuar con los latidos de nuestro corazón.
En criollo, mostrarnos auténticos nos va a permitir reflejar una imagen honesta, sincera, una posibilidad de reflexionar sobre la forma en la que nos mostramos con ese mundo exterior.
¿Qué sucede cuando nuestro mundo externo no está en concordancia con nuestros anhelos internos? Aparecen las luchas y los tirones internos.
