7,99 €
"Las generaciones y las épocas que ellas atraviesan son de mucha importancia e influyen en la igualdad o en la desigualdad" y es importante que "cuando miremos hacia atrás en la hora del atardecer veamos que hemos cumplido la tarea: que dejamos un mundo mejor que el que recibimos. Que hemos unido nuestra juventud y nuestra edad madura al trabajo y a las esperanzas de las que ya fueron y a la de los que vendrán". En Generaciones, el autor nos invita a creer que "la antorcha de la historia humana continuará pasando de generación en generación" con el objetivo de mejorarla y continuar en la búsqueda de valores de nuestra sociedad. "Cuando se trata de promover cambios profundos es necesario mirar también hacia atrás y, por cierto, hacia al futuro, desde lo que se está viviendo".
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 224
Veröffentlichungsjahr: 2021
GENERACIONESAutor: Marco Antonio Rocca Santelices Editorial Forja General Bari N° 234, Providencia, Santiago-Chile. Fonos: 56-224153230, [email protected] Diseño y diagramación: Sergio Cruz Primera edición: junio, 2021. Prohibída su reproducción total o parcial. Derechos reservados.
Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. Registro de Propiedad Intelectual: N° 2021-A-8296 ISBN: Nº 9789563385298 eISBN: Nº 9789563385304
Quién ha estadosolitario en este mismo lugarhace cien años,en quién pensaba el solitarioo si mirabaun vacío rodeado por la noche,y quién estaráen cien años másen el lugar que ahora llamo yo mi casacuando yo no sea sino el silencio…Quién ha estado aquí,Jorge Teillier.
Esta obsesión generacional es algo a lo que nos aferramos cuando el mundo está cambiando y no sabemos adónde va. Vincent Cocquebert
El análisis lo comencé con mi esposa y colega María Antonieta Cañón. Me ha enriquecido lo que aprendí de mis maestros, de mis camaradas, de compañeros de otras miradas, de mis alumnos. De Juan Gómez Millas, de Jaime Castillo Velasco y de Eduardo Frei Montalva, quienes no son responsables de lo que aquí escribo, pero sin su cercanía otra sería la extensión de mi visión que ellos me permitieron ampliar.
Expreso mi agradecimiento por su importante contribución a Renée Viñas.
Agradezco a mis hijas Marcela, antropóloga, y Ana María, educadora, los conocimientos especializados y las experiencias valiosas que me han aportado.
El concepto de generación ha sido un tema relevante en las ciencias sociales y las humanidades. Como metáfora de la construcción social del tiempo ha sido una de las categorías más influyentes, no solo en el debate teórico sino también en la esfera pública de la investigación sobre juventud. Aunque los usos y abusos que ha tenido el concepto están bien enraizados en el contexto europeo durante el periodo entre las dos guerras mundiales, ha tenido importancia en los debates ideológicos y políticos de otras regiones. Este es un intento de retomar el concepto de generaciones desde una perspectiva histórica, subrayando su importancia en los debates contemporáneos.
En el libro Presencia de la FECH en la vida nacional 1955-1961 traté de presentar un esbozo de la época que nos recibió y de cómo tratamos de cambiarla hacia un país más justo, libre, democrático y solidario desde nuestras posiciones muy ideologizadas, demócratas cristianos, laicos radicales, liberales, socialistas y comunistas. Discrepando, peleando a veces, pero luchando juntos con fuerte sentimiento de generación. He tratado ahora de profundizar en ciertas materias de alcance más general.
Las generaciones y las épocas que ellas atraviesan son de mucha importancia e influyen en la igualdad o en la desigualdad. Este no es un texto académico, aunque se ha tratado de analizar los hechos con metodología y se ha aprovechado en lo posible la documentación disponible.
Se relata y se opina. Se trata de mantener siempre viva la fe en que la antorcha de la historia humana continuará pasando de generación en generación para mejorar y alcanzar para siempre la libertad, la igualdad, la paz y la fraternidad.
Está especialmente dirigido a los y las jóvenes de la generación chilena actual. Pero también a las muchas cohortes de quienes fueron jóvenes antes que los de ahora y que en el más delicado y a la vez más fuerte rincón de su espíritu lo siguen siendo.
Al autor lo mueve luchar por la igualdad, por la justicia social, los derechos humanos y la democracia en la sociedad. Ha procurado hacerlo durante toda su vida adulta. Cuando se trata de promover cambios profundos es necesario mirar también hacia atrás y, por cierto, hacia al futuro, desde lo que se está viviendo.
¿Qué es el tiempo? Hay varias aproximaciones al concepto de tiempo. No todas concordantes, aunque de distintas maneras ayudan a su comprensión.
El tiempo es un concepto que se utiliza para describir la experiencia de duración y de sucesión temporal. Gyarmati precisa que: “La experiencia más elemental relativa al tiempo consiste de antes, ahora y después, o del pasado (lo que se recuerda), del presente (lo que se experimenta) y del futuro (lo que se espera) como una sucesión de etapas distintas separadas entre sí”1.
“A primera vista, el asunto parece ser bastante sencillo. Pues bien, dista mucho de serlo. El concepto de tiempo no es simplemente una idea abstracta suspendida en el vacío. Es, como todos los conceptos, un instrumento intelectual creado por el hombre, que este usa no solo para interpretar el mundo, sino que, sobre la base de esta interpretación, para organizar sus relaciones con la naturaleza y con los otros seres humanos”2.
Juan Gómez Millas señaló que “el examen histórico-biográfico de las generaciones nos puede proporcionar nuevas medidas del tiempo social humano”3. “El tema de las generaciones interpretado a la luz de la cultura, la política y en general a la vigencia de valores, ha sido con frecuencia analizado por críticos literarios o del arte plástico o historiadores y aún en temas de epistemología; así por ejemplo, el deductismo de Popper y el inductismo de Kurn han sido considerados como posiciones rejuvenecidas de la antigua polémica lógica acerca de los métodos de investigación en las ciencias naturales”4.
La idea de generaciones se vincula naturalmente al transcurso del tiempo. Se trata de contenidos dinámicos que son relativos a las personas, al total de las personas actuantes en una fase predeterminada de manera convencional y que se suceden unas a otras.
El diccionario la R.A.E. dice: Generación. Sucesión de descendientes en línea recta. Conjunto de personas que por haber nacido en fechas próximas y haber recibido educación e influjos culturales y sociales semejantes, se comportan de manera afín o comparable en algunos sentidos.
Según Strauss y Howe, “Una generación es la cohorte de todas las personas nacidas en un lapso de aproximadamente 20 años que comparten creencias, actitudes, conductas, sentirse miembros de una misma generación y haber experimentado tendencias y eventos históricos significativos mientras se encontraban en la misma fase de la vida”.
El autor de este libro agrega la siguiente proposición: La pertenencia a una generación cuando se asume, es una demostración de libertad. Nadie se afilia ni se desafilia de una generación. Hay una apreciación personal de lo que cada uno considera su generación. Las generaciones se señalan por lo general “durante” o “después” de su presencia, nunca “antes”.
Ambos conceptos intentan definir e incluso medir los tiempos de la humanidad. El de “era” se utiliza también para aplicarlo a cada uno de los periodos de la evolución geológica o cósmica anterior a la aparición de la especie humana.
Para el diccionario de la RAE, Era es un extenso período histórico caracterizado por una gran innovación en las formas de vida y de cultura. Enuna segunda acepción agrega que: Era es cada uno de los grandes períodos de la evolución geológica o cósmica.
Afirma que Época es un periodo de tiempo que se distingue por los hechos históricos en él acaecidos y por sus formas de vida.
En este escrito consideramos a las “eras” como mucho más extensas que las “épocas”. La sucesión de Eras anteriores a la aparición de la vida y, específicamente de la vida humana en este planeta, exceden los propósitos del presente libro.
Desde que el primer grupo de humanos –teniendo por tal al “homo habilis”– comenzó a caminar desde su lugar de origen en el sudeste de África, para extenderse por todo el planeta hace cerca de 1.800.000.000 años, se podría considerar la primera era. Se puede situar el inicio de la segunda era con el descubrimiento del manejo del fuego, hace aproximadamente unos 790.000 años. La tercera era de la humanidad coincide con la invención de la agricultura ocurrida aproximadamente unos 10.000 años a.C. La siguiente –que marca el final de la prehistoria– puede considerarse iniciada con la invención de la escritura alrededor del año 3.900 a.C.
En cuanto a las “épocas” desde la invención de la escritura, haremos referencia a ellas utilizando los criterios generalmente aceptados por los historiadores, no siempre acordes de manera exacta por la diversidad de tiempos de desarrollo en las diferentes partes de la tierra. Para Europa es habitual distinguir como épocas diferentes y sucesivas, la Antigüedad, la Edad Media, la Edad Moderna y la Edad Contemporánea. En América se distingue entre las civilizaciones precolombinas y las posteriores al encuentro.
Se puede estimar que la Edad Media constituyó una época que fue sustituida en diversas fechas aproximadas según los componentes que se tomen en cuenta; en todo caso ya en los siglos XVI y XVII se iba configurando otra época. Dos elementos nos interesan particularmente en este trabajo. Ellos son la llamada “revolución científica”5, por una parte; y el otro, los remotos antecedentes de lo que siglos después vino a dar en la creación y desarrollo de la informática.
La revolución científica abarcó especialmente como objetos de estudio a la astronomía, la física, la química, la biología y la medicina. Trajo consigo un nuevo procedimiento que iba más allá de la sola observación y especulación que había predominado hasta entonces. Los historiadores de la ciencia actuales no concuerdan en un punto que divide opiniones y es lo referente a la importancia que se atribuye a lo que ya se había elaborado por la ciencia en la Edad Media. En todo caso la visión del mundo cambió dramáticamente. Copérnico propuso la teoría que el centro de nuestro sistema de cuerpos celestes no era la tierra sino el sol. Kepler escribió sobre las leyes de los movimientos planetarios. Galileo mejoró el telescopio y descubrió nuevos detalles de nuestro sistema planetario. Newton quien aprovechó estos aportes para la presentación de la ley de gravitación universal, insistía además en que las teorías científicas debían ser acompañadas de una experimentación rigurosa. Gilbert dio las bases para una teoría del magnetismo y la electricidad. Van Leeuwenhock construyó microscopios de una sola lente; se le considera el precursor de la microbiología. En la medicina Vesalius montó el primer esqueleto humano y determinó que la circulación de la sangre provenía del corazón. William Harvey descubrió la entera circulación de la sangre.
De modo que, el antecedente de las ciencias de la vida es muy lejano. En una determinada etapa se identifica como ciencia a una de sus componentes fundamentales: la biología y esta se asocia con la medicina en uno de los progresos más espectaculares del género humano hasta nuestros días y hacia el futuro. Hay quienes consideran que la publicación en 1543 por Andreas Vesalio de su texto de anatomía humana es uno de los signos del nacimiento de la ciencia moderna. Otros escogen como precursor también al ya mencionado William Harvey y a la circulación de la sangre como una de las puntas del hilo de la ciencia biológica cuyo desarrollo brillante no se extinguirá hasta el final… si lo hay. Los fundamentos formulados por Galeno se habían mantenido en Occidente por cerca de mil años, cuando Harvey, un inglés nacido en el sur de Gran Bretaña educado en Canterbury y Cambridge y también bajo el sol en la Universidad de Padua en la meridional Italia, describió la circulación de la sangre por todo el cuerpo al ser bombeada por el corazón. Esto ocurría en 1628. Los estudios de anatomía humana dieron lugar a la publicación de textos cada vez más completos. El Traité d’anatomie humaine (Tratado de anatomía humana) de Leo Testut en los últimos años del siglo XIX fue utilizado en la enseñanza de la medicina hasta mediados del siglo XX.
La aceleración de los tiempos entonces es muy bien representada por las ciencias de la vida. Los rayos X fueron descubiertos por Röntgen en 1895; la resonancia magnética estuvo disponible desde 1972. Se ha caminado de la cirugía a los trasplantes de órganos. En el combate a las enfermedades infecciosas, el paso de las sulfas a los antibióticos y a la actual diversidad y potencia de los nuevos fármacos ha sido rápida. Las vacunas, la actual traumatología, el avance en odontología, todo camina velozmente. El desciframiento del genoma humano, el tratamiento de las enfermedades, la neurociencia, abren nuevas fronteras. Naturalmente, es necesario agregar la creación conceptual y práctica de los sistemas de salud pública.
De manera que –en resumen– en este campo de las ciencias de la vida el siglo XX y el actual siglo XXI han presenciado un espectacular desarrollo de la medicina y de las ciencias que la apoyan, que ya ha influido decisivamente en el alargamiento de la vida de las personas. Este es un hecho que obliga a cambiar muchas políticas públicas y presenta grandes interrogantes para la vida familiar y social.
Los descubrimientos científicos basados en los nuevos métodos se extendieron incesantemente a otros nuevos campos de las ciencias y fueron acompañados por un desarrollo de múltiples técnicas aplicadas. Es así como se llegó a otra nueva época, la de la Revolución Industrial y específicamente de la Primera Revolución Industrial. Este proceso contiene transformaciones económicas, sociales y característicamente tecnológicas. Se inicia en el Reino Unido en la segunda mitad del siglo XVIII. Se extendió después a gran parte de Europa occidental y de América del Norte y aproximadamente entre 1820 y 1840 dio paso a la Segunda Revolución Industrial, periodo en el cual se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico. Hay autores que lo consideran claramente un cambio no solo de época sino de era. Entre otros cambios se pasó desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, mecanizada y progresivamente industrializada. De la mano de obra exclusivamente basada en el trabajo manual y en el uso de la tracción animal, que tenía siglos de duración, a las máquinas para la producción industrial y también para el transporte.
La extracción de carbón y su utilización fue, junto a la industria textil, de las primeras en utilizar las máquinas hacia 1790. Luego vinieron las vías férreas y los trenes a vapor que influyeron en el comercio y el transporte de personas; la energía eléctrica, los nuevos barcos, la construcción de mejores carreteras y de canales y otros adelantos que tuvieron consecuencias en la economía y en la sociedad. Tony Judt ha escrito que: “Más que ningún otro proyecto técnico o institución social, el ferrocarril representa la modernidad”6.
“Hasta 1830 pocas personas sabían cómo eran los paisajes desconocidos, las ciudades distantes o las tierras lejanas porque no tenían la oportunidad o una razón para visitarlos”7.
“…fueron las compañías ferroviarias las primeras en afrontar y resolver la mayor parte de los desafíos técnicos de la modernidad industrial: la comunicación telegráfica a larga distancia; la utilización del agua, el gas y la electricidad para usos domésticos e industriales, el drenaje rural y urbano, la construcción de grandes edificios; la reunión y transporte de gran número de personas”8.
Se configuró como nuevo grupo o nueva clase social el proletariado compuesto por trabajadores industriales y campesinos pobres. La burguesía procuró continuar como dueña de los medios de producción y poseedora de la mayor parte de la renta y el capital. Hubo protestas populares. Mientras se consolidaba el capitalismo, se desarrollaron el sindicalismo y el cooperativismo como defensa y promoción de las clases más perjudicadas. El pensamiento laico y su correspondencia política se generan en Chile en el siglo XIX. Después se extendieron ideologías como el marxismo en sus diferentes expresiones. El socialismo, el comunismo y también el anarquismo se estructuraron como organizaciones de lucha para tratar de sustituir el capitalismo en el siglo XX. La Revolución rusa es de 1917. La izquierda con base en el pensamiento cristiano es bastante posterior9. En Chile está representada por la Falange Nacional, después Democracia Cristiana hacia 1938. Sin embargo, la desigualdad continúa presente.
La denominación “era” se aplica tanto a la acaecida en el neolítico como a otras muy posteriores. En el neolítico se produce el establecimiento de grupos humanos sedentarios lo que es posible porque se ha descubierto la agricultura. Con anterioridad existían solo la caza y la recolección como fuentes de alimentos. Ahora se agrega el proceso de sembrar y cosechar.
La llamada Revolución Agrícola se sitúa en Europa a partir del siglo XVIII. Tuvo un importante desarrollo en los Países Bajos donde se introdujo el sistema de rotación de cultivos: trigo, nabos para alimentar al ganado, cebada y forraje. Así se inició el barbecho. Se produjo con esto un incremento importante de los rendimientos de la tierra. Se incorporaron herramientas aun cuando no se llegó a la mecanización.
A mediados del mencionado siglo XVIII se generan en Inglaterra cambios de gran importancia. Los campos abiertos son sustituidos por terrenos cercados. Esto privaba a los campesinos de sus derechos de cultivo en los campos abiertos y de sus derechos de usar las tierras comunales y pastizales pasando por encima del uso de la costumbre.
En el siglo XIX una Segunda Revolución Agrícola se desarrolla en Europa, Canadá y Estados Unidos. Lo mismo acontece en Australia y en el sur de Rusia. Esto va a converger con la Revolución Industrial.
Hay que considerar también el progreso de la agricultura en América en las culturas prehispánicas. Al momento del contacto con el hombre europeo, la agricultura mesoamericana proveía los elementos básicos para la dieta alimenticia contando con especies desconocidas en el viejo continente. Es el caso del maíz, el frijol o poroto, tomate, cacao, calabaza, vainilla, camote, piña y otros.
“El cultivo en asociación persiste entre los agricultores indígenas y campesinos tradicionales, pues por ella logran reducir los riesgos de pérdidas totales en el ciclo agrícola, manipular el microclima y garantizar la sostenibilidad y mejoramiento de los recursos”10.
“La rotación es una práctica de manejo utilizada por los agricultores indígenas del siglo XVI y aún constituye una práctica dentro de la agricultura tradicional de Mesoamérica, sobre todo en aquellas zonas donde la diversidad de cultivos y la presión por el uso de la tierra lo permiten”11.
Se habían desarrollado técnicas referidas a las rotaciones y el barbecho. Se hizo sobre ello una observación permanente. Ha persistido la alternativa de quemar o no el rastrojo después de la roza. “La buena quema da lugar a la buena milpa” es la afirmación extendida hasta nuestros días.
Los instrumentos de trabajo agrícolas eran fundamentalmente de uso manual y eran elaborados a partir de madera y pedernales. El único metal disponible que utilizaron fue el cobre y después el hierro introducido por los europeos.
En Tiwanaku, “aunque se cultivó en andenes situados en las laderas de los cerros y en grandes depresiones cavadas en el suelo denominadas qochas, el fuerte de su actividad agrícola estuvo basado en los camellones, una tecnología que heredó de la cultura Chiripa y que consistía en excavar zanjas para acumular la tierra a los lados y construir así largas plataformas cultivables. Estos campos elevados, conocidos localmente como sukakollos, ponían a salvo los cultivos de las inundaciones. Las aguas contenidas en las zanjas, junto con servir como reservorios para la estación seca, producían un efecto moderador sobre las temperaturas, atenuando las heladas. Originaban, asimismo, un ambiente propicio para el crecimiento de plantas fijadoras de nitrógeno y para el desarrollo de diversos organismos. Al cabo de la cosecha, las zanjas eran limpiadas, sacando el barro rico en nutrientes y colocándolo sobre la superficie de los campos agrícolas, a modo de fertilizante natural”12.
Las fechas precisas del comienzo de la Primera Revolución Industrial son objeto de discusión entre historiadores y también economistas. Por citar algunos: Eric Hobswan historiador marxista sostenía que el comienzo de la Revolución Industrial debía situarse en la década de 1780, pero que sus efectos no se sentirían claramente hasta 1830 o 1840. T.S. Ashton historiador económico inglés, en cambio, declaraba que la Revolución Industrial tuvo sus inicios entre 1760 y 1830.
En cuanto a la denominada Segunda Revolución Industrial, a nuestro juicio es una prolongación de la primera y, por lo tanto, ambas conforman una sola época. Los supuestos básicos y sus consecuencias nos parecen inseparables. Asumiendo entonces que la era de la Revolución Industrial se prolongó en sus especificidades hasta después de la Primera y Segunda Guerra Mundial, parece de especial importancia tener en cuenta que estas son décadas en que se dan también grandes cambios revolucionarios en lo social y político. En efecto, suceden la Revolución francesa, la Independencia de las colonias norte y latinoamericanas de los imperios europeos, la Revolución mexicana con un fuerte y decisivo componente campesino que no había tenido la francesa ni tendría la bolchevique en Rusia, pero sí la Revolución china de Mao. Se formula y se organiza el Estado de Bienestar principalmente en la Europa nórdica. Suceden la descolonización en África y Asia y la “guerra fría” que marca la posguerra después de 1945. La desigualdad está presente en los procesos mencionados.
Es muy importante anotar también que durante el siglo XIX y principios del XX se desarrolla la primera ola del movimiento feminista que alcanza una expresión icónica en la lucha de las “sufragistas” inglesas por “el voto para la mujer”. El movimiento se extendió desde 1905 a 1914 liderado por Emmeline Pankhurst. Después de la Segunda Guerra Mundial –ya en otra época– se logrará uno de los éxitos de cambio más profundos en la historia de la humanidad: la revolución por la liberación de la mujer.
La nueva ciencia experimental, sus propuestas y grandes hallazgos a partir de los siglos XIX y XX, el acceso a la energía atómica, la creación de organizaciones internacionales y otras forman parte de la época que comenzó en la Revolución Industrial.
Probablemente dicha época tuvo el comienzo del final con las dos guerras mundiales y su cortejo siniestro de las mayores matanzas de la historia y con el horror sin límite del Holocausto. También con la existencia de dictaduras ideológicas que vulneraron y arrasaron con los derechos humanos antes de desaparecer.
Luego se suceden preanuncios de que todo en el mundo está cambiando una vez más. La biociencia y la informática son parte fundamental en la nueva época. Biociencia es el conjunto de disciplinas que estudian el fenómeno de la vida.
En la nueva época que ya viene –que ya comenzó– estaremos y ya estamos de lleno sobre el desarrollo informático. Antes, puede ser de utilidad repetir una vez más, esquemáticamente, los primeros pasos previos al desarrollo del Internet. Existe en este proceso una confluencia entre la ciencia matemática y la tecnología.
Una computadora u ordenador es una máquina. Una máquina electrónica que recibe datos y que –esto es lo esencial– procesa esos datos y tiene la capacidad de convertirlos en información útil y es programable. Sus muy remotos antecesores están en los métodos y primeras herramientas para hacer cálculos, desde el ábaco prehistórico cuyo uso y utilidad se extendió por más de 3.000 años y que incluye a los quipus inventados y usados en el imperio quechua. En 1620 Edmund Gunter, inglés, inventa la regla de cálculo que es un instrumento manual que se utilizó hasta la invención de la calculadora electrónica. Al comenzar la Segunda Guerra Mundial a fines de los años 30 se aceleraron los intentos de contar con lo que se podría calificar de computadora. El ingeniero alemán Zuse en 1938 construye una con funcionamiento electromecánico y que usaba el sistema binario. En Inglaterra y Estados Unidos logran construir computadoras electromecánicas en el año 1944. En la Universidad de Pensilvania en 1947 se construye la primera computadora de uso general. Después se suceden avances que tienen por protagonistas a personas y empresas que hasta hoy son muy conocidas: IBM; Bill Gates; Microsoft; Apple; Steve Jobs, entre otros, hasta que en 1981 el IBM PC es puesto en el mercado y marca un hito en la computación personal. El sistema operativo Windows 1.0 es de 1985. La World Wide Web (www) es de 1990. Linux de 1991. Luego vendrán todos los avances que podemos considerar de la época presente.
Un paso decisivo de la matemática como ciencia fue la invención del número “0”. Sus primeros registros parecen indicar a la civilización india. Para llegar a Europa, pasó por los matemáticos árabes. También se inventó el número “0” en el continente americano: hacia el año 800 d.C. lo idearon y utilizaron los mayas. Se trae a colación lo del número “0” porque la computación utiliza el sistema binario.
1 Gyarmati, G. (1981). El tiempo en la Sociología. En El tiempo en las ciencias. Santiago. Editorial Universitaria. P.175.
2 Id.
3 Gómez Millas, J. (1981). Introducción. El tiempo en las ciencias. Santiago. Editorial Universitaria. P.18.
4 Gómez Millas, J. Ibíd. P.19.
5 El uso de esta denominación por primera vez se estima que correspondió a Alexander Koyré (1892-1964), quien fue historiador de la ciencia y filósofo.
6 Judt, T. (2015). Cuando los hechos cambian. P. 287.
7 Ídem.
8 Op cit. p. 288.
9 V. gr. la Encíclica Rerum Novarum sobre la Cuestión Obrera es de 1891.
10 Ardón Mejía, M. (s.f.) Agricultura prehispánica y colonial. Tegucigalpa, Honduras. Editorial Guaymuras. P. 96.
11 Ibíd.
12 Berenguer Rodríguez, J. (2000). Tiwanaku. Señores del Lago Sagrado. Santiago. Museo Chileno de Arte Precolombino. P.39.
Se sostiene que alrededor de 1930 el mundo habría comenzado a entrar en una nueva época global, pero ello no es completamente visible sino después de 1980.
En 1998 Manuel Castells entregó una visión amplia y de mucha riqueza intelectual de la que llamó “Era de la Información” en una extensa obra que exponía claramente lo que estaba sucediendo desde hacía menos de dos décadas131415. No deja de impresionarnos y de influirnos, como ya nos sucedió en su momento, a quienes nos encontrábamos entonces elaborando publicaciones de primera aproximación a los efectos múltiples que en algunos países de América Latina traían las Tecnologías de la Información y la Comunicación.16
El eminente sociólogo catalán ofrecía una nítida y multifacética mirada aun cuando todavía no se producía la explosión mayor del desarrollo del informacionalismo a nivel mundial. En lo fundamental, no dejaba duda alguna sobre que la humanidad estaba ya entrando en una nueva etapa, en la cual el manejo y aplicaciones de las tecnologías de información iban a tener una participación de la mayor importancia.
