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Liberar toneladas de dióxido de azufre hacia la atmósfera para mitigar el impacto del sol, transformar el dióxido de carbono en mineral y enterrarlo, o alterar las corrientes oceánicas, son algunas de las "soluciones", tan drásticas como peligrosas, que propone la geoingeniería. El discurso sobre el cambio climático podría ser un pretexto para el financiamiento millonario de una serie de iniciativas impulsadas muchas veces por los mismos actores que generan la mayor parte del problema.
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Veröffentlichungsjahr: 2021
Cambio climático y paradigma energético
El discurso del cambio climático se ha impuesto con la fuerza de la “evidencia” aun cuando, al interior de la comunidad científica, se discute la supuesta certeza de que el dióxido de carbono producido por la actividad humana provoque aumentos en las temperaturas. Pero tanto desde los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, el IPCC que de ella depende (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), los acuerdos internacionales como el de Paris (2015), organizaciones como el Foro Económico Mundial (World Economic Forum) y, desde luego, los multimillonarios más influyentes como Bill Gates y Elon Musk, todos ellos se alinean detrás del discurso del cambio climático y afirman que es necesario cambiar el paradigma energético, reducir las emisiones de dióxido de carbono y remover el dióxido de carbono existente en la atmósfera.
En este contexto, ha florecido lo que se conoce como geoingeniería: un enfoque científico-técnico para desarrollar estrategias de mitigación del cambio climático o bien, abiertamente, de manipulación del clima. Desde luego, son planes que para tener un impacto deben ser implementados a escala global. Los proyectos de geoingeniería en desarrollo abarcan distintas propuestas: liberar toneladas de dióxido de azufre en la atmósfera para mitigar el impacto del sol, transformar el dióxido de carbono en mineral y enterrarlo o alterar las corrientes oceánicas, entre otras iniciativas. Todas estas “soluciones” son tan drásticas como peligrosas, y son muchos quienes advierten que podrían empeorar aún más la situación medioambiental.
Incluso dentro del nutrido grupo de los ecologistas y defensores de la narrativa del cambio climático hay mucha resistencia respecto a la geoingeniería como “solución” a los problemas del calentamiento del planeta. ¿De qué servirían estos programas si las emisiones de gases siguen en aumento año tras año? Más allá del supuesto rol de la geoingeniería en términos de combatir el cambio climático, muchos afirman que la manipulación del clima y de los procesos naturales son armas potenciales, y que su uso sólo aumentará las desigualdades entre países o será un modo encubierto de ejercer poder y control. Otros afirman que estos experimentos en verdad son parte de un plan de colonización de otros planetas, y que en pos de resguardar la continuidad de la raza estaríamos dispuestos a experimentar globalmente con el único planeta en el que naturalmente se ha expandido la raza humana. Exploraremos en las páginas que siguen cuáles son los abordajes de la geoingeniería, cuáles son los programas en curso, cuál es el rol de Bill Gates en el asunto y cuáles son los argumentos de quienes se oponen férreamente a su implementación.
Más allá del planeta Tierra
La geoingeniería puede considerarse un área multidisciplinaria, ya que integra distintas ramas de la ingeniería con disciplinas como la química, la oceanografía, la ecología, etcétera. Si bien existen muchos antecedentes (por ejemplo la manipulación de los ríos), en las últimas décadas y en coincidencia con el discurso de cambio climático, la geoingeniería como área de desarrollo ha crecido hasta tomar el lugar que tiene en la actualidad: con el respaldo de la “ciencia” y la “ingeniería” como ramas respetables y casi “objetivas”, con la urgencia del cambio climático y la necesidad de implementar “soluciones”, la geoingeniería ha comenzado a ganar apoyo, a visibilizarse en los medios de comunicación y a instalarse en el entramado de las relaciones la humanidad con el planeta (o con los planetas). En la actualidad hay decenas de proyectos en desarrollo en distintas partes del mundo, algunos cuentan con modestos recursos pero otros son conducidos por grupos de científicos que trabajan en conjunto con universidades como Harvard y cuentan con abultados presupuestos financiados por ejemplo por Bill Gates.
