Hacer clic con los niños - Silvana Myriam Bellotti - E-Book

Hacer clic con los niños E-Book

Silvana Myriam Bellotti

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Beschreibung

Este libro es una invitación a repensar el abordaje terapéutico de niños en la actualidad, ya que se presentan desafíos nuevos (contexto histórico, pandemia, telepsicología). Considera y aplica los conceptos del enfoque gestáltico. Muestra testimonios de sesiones en la virtualidad. Se abordan diferentes temáticas como emociones, resiliencia, empatía, autoestima, responsabilidad, el valor del esfuerzo, de la amistad, entre otras. No sólo pretende dar herramientas para el trabajo del terapeuta, de docentes, sino también a los padres. Está escrito desde una mirada positiva del niño, que tiende a desarrollarse en su plenitud si se lo acompaña saludablemente. Su lectura intenta incentivar a que estemos despiertos y atentos a escuchar sus verdaderas necesidades, para Hacer clic con los niños y puedan convertirse en adultos preparados para afrontar con satisfacción sus vidas. …Toda la producción de Silvana se percibe y palpa llena de amor. Sin embargo su trabajo no descansa sólo en su afecto por los pequeños, a lo largo de los años se ha destacado también por su búsqueda de capacitación y formación académica, por lo que sus acciones como psicoterapeuta son muestra de una excelente integración de afecto, intelectualidad y formación responsable. Magister Sonia Giménes Bawden (Psicoterapeuta, Investigadora y Docente Universitaria)

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SILVANA MYRIAM BELLOTTI 

HACER CLIC CON LOS NIÑOS 

Bellotti, Silvana Myriam

Hacer clic con los niños. Psicoterapia Gestáltica más allá (y más acá) de la presencialidad / Silvana Myriam Bellotti. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2021.

170 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-87-1382-3

1. Ensayo Sociológico. I. Título.

CDD 150.1982

Editorial Autores de Argentina

www.autoresdeargentina.com

Mail: [email protected]

Ilustración de portada: Prof. Mariana Alaniz Quiroga

Queda hecho el depósito que establece la LEY 11.723

Impreso en Argentina – Printed in Argentina

Índice de contenido
PORTADA
CRÉDITOS
ÍNDICE
PRESENTACIÓN
PRÓLOGO
CAPÍTULO 1 LA MIRADA POSITIVA DEL NIÑO
CAPÍTULO 2 LOS NIÑOS EN LA ACTUALIDAD. DESAFÍOS NUEVOS DE LOS TERAPEUTAS
2.1- Volvemos a la Edad Moderna…
2.2- Ahora vamos al niño de nuestro presente…
2.3- Los niños en la pandemia del covid-19…
CAPÍTULO 3 ABORDAJES TERAPÉUTICOS. LA BÚSQUEDA
3.1- Los comienzos, la terapia individual…
3.2- El grupo nos conecta con la experiencia humana de necesitar a los demás
3.3- Algunas cuestiones técnicas… cómo acompañar a hacer clics
Capítulo 4 LA TELEPSICOLOGÍA O TELETERAPIA: UNA OPCIÓN PARA CONTINUAR LAS SESIONES
4.1- Origen
4.2- Guías de buenas prácticas para la telepsicología
4.3- Sobre el terapeuta en las sesiones grupales virtuales
4.4- Uso del Zoom meeting
4.5- Sistematización de las sesiones
4.5.1- Actividades previas a las sesiones
4.5.2- Registro de emociones y sensaciones
4.5.3- Desarrollo de temas. Que permiten la posibilidad de hacer clic
El manejo saludable del enojo
La responsabilidad
La capacidad del humor. La actitud positiva
La empatía
El valor del esfuerzo
El valor de las pequeñas cosas. El agradecimiento
Mi lugar seguro
La autoestima. Mis cualidades personales
El aburrimiento y el uso excesivo de la tecnología
La amistad
El registro de nuestro cuerpo desde el movimiento
Las mascotas
Los miedos
4.5.4- Juegos
4.5.5- Resumen del trabajo desde la telepsicología
Capítulo 5 Y REGRESÓ LA PRESENCIALIDAD
NOTAS FINALES
AGRADECIMIENTOS
BIBLIOGRAFÍA

A mi familia (Luis, mi esposo. Hijos: Pauli, Igna, Gabi y Luchi), por acompañarme siempre a cumplir mis sueños y enseñarme cada día a ser mejor persona y terapeuta.

A mis padres (Mirta y Jorge): porque gracias a ellos y sus ejemplos soy en gran parte la persona de este presente.

A mi Andrea Ana Lía Muñoz Pérez(secretaria del consultorio por 18 años) que se nos adelantó en la partida. Llenaba el consultorio de risas y calidez. Todavía escucho sus palabras de aliento hacia mi tarea.

A mi querida suegra Haydée, por su apoyo en la escritura y por su actitud positiva frente a la vida.

A mis hermanos (Mirta y Jorge): por su compañía.

A mis preciados pacientes niños (a los presentes y a los que estuvieron en el consultorio durante estos casi 25 años de profesión) que son mis maestros de vida y de mi ser terapeuta.

A Mabel, por estar con su actitud de servicio.

PRESENTACIÓN

Es un honor y responsabilidad presentar o comentar la obra de alguien a quien se aprecia y con quien se ha compartido tanto tiempo y espacio profesional. Tal es el caso de mi relación con la Lic. Bellotti, a quien quiero, admiro y agradezco su acompañamiento profesional y personal.

Considero que el libro logrado constituye un importante aporte a la Terapia Gestáltica en general y al abordaje en niños y adolescentes en particular.

En efecto, en el testimonio aquí plasmado Silvana nos permite repensar la noción de “Campo”, despegándola de lo espacial geográfico como es sencillo concebirla y evidenciando, con la tarea ejemplificada, que su estructuración se logra también incorporando el espacio devenido de la virtualidad, donde se produce el encuentro que da lugar al hacer terapéutico. 

A través de las imágenes ofrecidas como muestra de las sesiones terapéuticas, puede verse cómo los niños integraron su espacio familiar y sus recursos y recíprocamente, cómo las consignas, las tareas compartidas, las vivencias de los compañeros terapéuticos llegaron a sus hogares, enriqueciendo la matriz del grupo y la experiencia individual.

En este modo de ajuste creativo que ofrece la terapeuta como respuesta posible a la demanda de sus pacientes en tiempos de pandemia, se muestra también cómo el contacto trasciende los sentidos y que el verdadero contacto sanador se logra cuando desde la relación Yo-Tu, que incluye el respeto en este caso por el niño o adolescente, el terapeuta acompaña sus necesidades y procesos, permitiendo que lo organísmico busque su camino. Por eso creo que la obra deja un legado no limitado a los tiempos pandémicos y que lo expuesto, si bien mostró su eficacia para la época que tuvimos que transitar como humanidad, permite la tranquilidad de saber que se cuenta con una herramienta terapéutica valiosísima cada vez que los protagonistas, pacientes o terapeutas, no puedan o no elijan reunirse presencialmente.

Pero la originalidad del recurso virtual y tecnológico como figura, no debiera distraer del fundamental aporte y trabajo que la autora viene ofreciendo desde hace años, que es el abordaje terapéutico en grupo con niños y adolescentes. Desconozco bibliografía específica sobre este tema con encuadre gestáltico, por lo que los aportes técnicos del libro al respecto, a mi criterio, serán un material muy valioso para los terapeutas en formación o los que quieran adentrarse en el universo infantil al que Silvana presenta con tanta naturalidad y lleno de recompensas para el hacer terapéutico.

A través de las páginas el lector puede recorrer temas universales no sólo en niños, como el enojo, responsabilidad, fortaleza, empatía, autoestima, seguridad, entre otros, ejemplificando cómo el proceso terapéutico transita entre las diversas necesidades humanas para completarlas o desbloquear sus interrupciones, lo que será posible si el niño o adolescente es acompañado con actitud responsable y amorosa.

Toda la producción de Silvana se percibe y palpa llena de amor. Conozco muy pocas personas con tanta capacidad amorosa; su manifestación es confirmada por las respuestas dadas por los niños a sus intervenciones. Sin embargo su trabajo no descansa sólo en su afecto por los pequeños, a lo largo de los años se ha destacado también por su búsqueda de capacitación y formación académica, por lo que sus acciones como psicoterapeuta son muestra de una excelente integración de afecto, intelectualidad y formación responsable.

Ojalá el lector disfrute tanto la lectura como yo.

Mg. Sonia Giménes Bawden. (Argentina) 

Psicóloga.Psicoterapeuta. 

Presidente A.Ge.Sa. Asociación Gestáltica de San Juan. 

Investigadora y Docente Universitaria. 

Supervisora y asesora en el ámbito Clínico.

Es un honor presentar este valioso libro de Silvana Bellotti, profesional de la psicoterapia infantil. A quién aprecio por su estilo tan auténtico, cálido y paciente al tratar a los niños, con un profundo conocimiento de la psicoterapia Gestalt. Su amistad y cordialidad en el trato me convence de que es posible hacer terapia con la mínima frustración indispensable hacia los niños, particularmente, y con la amorosa dulzura al comprenderlos. 

La conozco desde hace algunos años por nuestra amiga mutua, Sonia Giménes, fundadora y presidenta actual de la Asociación Gestáltica de San Juan Argentina y que además comparte conmigo esta presentación. Hemos mantenido un contacto académico desde nuestros primeros encuentros por la similitud de nuestra formación y ejercicio gestáltico. 

El acompañamiento en línea que nos describe en este libro es un reto para el terapeuta, para el niño y sus familias. La manera paciente y atinada como ella ha ido trabajando con los niños, sus padres y hermanos ofrece una gran oportunidad de aprendizaje. 

La psicoterapia cambió. Hemos tenido que adaptarnos a las redes sociales, que al utilizarlas como recurso se han convertido en una excelente estrategia. Silvana con actitud amorosa y estilo resiliente favorece la mirada positiva hacia los niños y sus historias. Nos muestra el acompañamiento desde la aceptación de ellos mismos y su realidad actual. Y así, obtiene el máximo fruto del trabajo en línea, nos describe técnicas psicoterapéuticas para que transiten sus experiencias en aceptación y resignificación. 

Los chicos han resuelto; la experiencia de permanecer en casa, de tener poco espacio, de no ver a sus familiares y amigos o hacerlo a la distancia, las noticias alarmantes del virus y sus consecuencias, la muerte de sus seres queridos, sin los rituales de duelo. Los ha acompañado a validar sus sentimientos, asimilarlos y digerirlos a través de las plataformas digitales. Esto es un gran mérito. 

Los desafíos de los psicoterapeutas son gratamente superados por ella y nos invita a que utilicemos las plataformas digitales, extrayendo de ellas los mejores recursos como el pizarrón, el compartir dibujos, las burbujas de jabón coloridas, y tipo mandala, etc. Así mismo como preparar las sesiones con materiales muy interesantes y con la participación activa de sus familias. Al entrar a la casa de sus pacientes ha convertido las sesiones en psicoterapia familiar

Hacer clic con los niños es una académica aportación que ofrece técnicas comprobadas para las intervenciones psicoterapéuticas novedosas, en esta época que nos llevó a aprender de manera intensiva el manejo de las redes como recurso psicoterapéutico.

Sí es posible. Silvana nos lo demuestra al crear en línea, un campo unificado de energía en los grupos de niños que se unen con un objetivo común y con una guía, profesional y humanista para acompañarlos a evolucionar en el aquí y ahora y en esta historia que les ha tocado experimentar. 

María Guadalupe Morales Plesent (México)

Psicóloga, clínica y educativa– Maestría en Psicoterapia Gestalt.– 

Especializada en Psicoterapia Gestalt individual y grupal, y en PsicoterapiaGestalt Infantil. Doctorada en Psicoterapias Humanistas. 

Catedrática invitada en Posgrado en psicoterapia gestalt en Instituciones Españolas y Sudamericanas. Directora de los Posgrados en Psicoterapia de la Universidad Santa Fe, en Aguascalientes, México. Autora de libros. 

PRÓLOGO

Desde hace tiempo tenía deseos de plasmar mi experiencia sobre el trabajo terapéutico con niños. Soy terapeuta gestáltica que avizora la infancia desde sus postulados. En casi 25 años de profesión fui reflexionando e innovando la manera de ir acompañándolos. Deseo compartir con ustedes mis descubrimientos y vivencias. Ellos han sido mis MAESTROS. Contemplarlos, escucharlos, observarlos me guió a “verlos” y transitar mi profesión de terapeuta según sus realidades. La pandemia del covid-19 me alentó a concretar esta escritura y aumentó mi toma de conciencia de que los niños me van diciendo cómo necesitan ser acompañados. Juntos vivimos sesiones creativas, conectadas y emocionantes, más allá de todas las dificultades que se presentaron en este contexto.

Me reconozco amante y apasionada de mi trabajo con niños. Siempre me pregunté de dónde surgió esta “vocación”, porque así lo considero, sin tener la intención de ser presumida. Creo que aparece desde muy pequeña: fue entonces cuando se manifestó mi afecto por ellos. Mis juegos preferidos de la infancia: ser la mamá de muchos hijos, arropar y cuidar muñecas, las cuales cada una tenía su nombre, velar por todas sus necesidades. También ser la señorita (maestra) de grado, buscaba en el colegio a pequeños para enseñarles y protegerlos.

He ensoñando tantas veces en convertirme en madre y que sería la persona más feliz del universo. ¡Los niños…! Ni yo muchas veces entiendo cuánto significan para mí… He revisado mi niña interior: una pequeña muy responsable que soñaba con la misión de proteger la infancia, con la capacidad de admiración de cada detalle, especialmente de la naturaleza, que era muy feliz con lo simple, para la que el juego era lo más importante, sin dejar de disfrutar las tareas del colegio. Y así crecí pensando que la niñez es la etapa más hermosa e inocente, es la conexión pura con la vida.

Ella me regaló siempre estar rodeada de niños. Desde los 12 años y toda la adolescencia fui dirigente de pequeños en una institución religiosa. Los estudios de música, mientras asistía al nivel medio de educación, me permitieron trabajar desde muy joven en un colegio como maestra en esta área. Luego, los pasos por la Facultad de Psicología y la elección de ser terapeuta infantil. Mi mayor regalo fue ser mamá de cuatro hijos, mi sueño se convirtió en realidad, me sentí plena, los disfruté tanto en sus infancias. Ellos son mis maestros de esta etapa evolutiva. Su crecimiento lo viví como un duelo importante, pero al mismo tiempo me siento tan feliz de contemplarlos y admirarme de la fuerza de la vida, de los frutos de la crianza, de acompañarlos en el proceso de convertirse en bellos adolescentes. Muchas veces me detengo a maravillarme del ser humano, tan chiquito e indefenso en un comienzo y que si estamos como él necesita, desde el amor, la contención y los límites se transforman en adultos preparados para afrontar con satisfacción sus vidas.

Los niños son para mi ALEGRÍA, no dejo de sorprenderme, los escucho, los acompaño, intento comprenderlos. En estos momentos me faltan palabras para expresar lo que vivencio cuando permanezco con ellos y es un honor estar en sus vidas, aunque sea un poco de tiempo.

Estoy siempre intentando innovar cómo acompañarlos mejor, cómo ajustarme a las realidades que les toca vivir. Comprendo que tienen nuevos desafíos, inquietudes, que presentan diferencias respecto a la infancia que me tocó transitar.

A lo largo de mi experiencia, observé que el trabajo terapéutico era más productivo y de mayor disfrute en los grupos de pares. Por eso, hace más de 13 años, me animé a armarlos. Me conforta cuando expresan que tienen ganas de venir a terapia y cuando preguntan: “¿Es solo una vez por semana?”.

Con el paso del tiempo, el consultorio se convirtió en un “laboratorio de experiencias”, con actividades muy diversas, para que el niño amplíe su darse cuenta y ensaye otras alternativas o resoluciones.

Tantas veces he observado cómo quedaba el consultorio, dentro de los límites del encuadre (cuidar instalaciones, no agresiones, etc.) y sentir satisfacción: Expresarles: “¡Hoy han trabajado hermoso!” A pesar de que el piso estaba lleno de recortes, arena, arcilla, detergente de las burbujas de la tranquilidad, perlitas y tantos otros elementos. No importaba, todo se limpiaba, se ordenaba y cada uno se iba con su producción.

Y un día vino la pandemia… por el COVID-19 (denominación de la Organización Mundial de la Salud, 11 de febrero de 2020), coronavirus o SARS-CoV-2 (Comité Internacional de Taxonomía de Virus) y el consultorio se cerró. Personalmente fue tan impactante y triste. No dejé de comunicarme por audios, mensajes con mis queridos niños, escuchaba sus vocecitas y las cosas que me decían, después les cuento de esta experiencia. Les pedía a los papás que los protegieran, les acercaba pautas psicológicas para cuidarlos en esos momentos. Y así pasaron cuatro semanas con esta modalidad.

Uno de los pacientes manifestó su deseo de vernos en el grupo y si podía hacer algo. “Silvana, quiero ver a los chicos, necesito verlos, ¿vos podés hacer algo?”. Es cuando comenzó a desarrollarse la idea de seguir buscando modos de acompañarlos. Así surgió armar videollamadas, todo un desafío de cómo sostener la sesión teniendo en cuenta las características de la edad. Pero ellos “se extrañaban”, es cuando se me ocurrió hacer teleterapia (o telepsicología) en grupo por la aplicación Zoom.

En el capítulo correspondiente relataré la metodología. Hemos crecido a lo largo de esas sesiones. Me inspira escribir estas experiencias como una nueva modalidad que puede surgir en el trabajo terapéutico con niños. La actualidad impuso que sea el único modo que teníamos de encontrarnos.

Con este abordaje, han surgido algunas veces inconvenientes, que hemos intentado solucionar, pero creo que han sido muchas más las satisfacciones, que se vieron reflejadas en la espera de las sesiones, en las propuestas que hicieron y en sus expresiones: “Menos mal, chicos y Silvana, que los tengo a Uds. por acá”. “Nos vemos la semana próxima”. “Mi hijo está muy contento con el Zoom”. 

Después de tres meses retomé la escritura, vivencié en mis entrañas el dinamismo de la vida y la invitación permanente a la capacidad de adaptación y ajuste creativo. En cuanto a mi trabajo, con el correr de los días volvimos a la fase presencial, con un protocolo para seguir. Después les cuento esta nueva experiencia, también con satisfacciones. En lo personal, estoy viviendo un proceso de duelo ante la partida de mi querida Andrea, después de un cáncer de varios años. El trabajo en el consultorio no hubiera sido posible muchas veces sin la ayuda de mi secretaria. Ella también disfrutaba la presencia de los pacientes. Creaba un clima familiar y ameno cuando llegaba cada pequeño, eran habituales sus chistes, su buen humor. Dieciocho años fuimos un equipo, cuánto la extrañamos. Por gracia de Dios, fui la última en despedirla en la terapia intensiva (cuidados críticos), me pedía suplicante: “Silvana, llevame al consultorio, ¿quién les da la merienda a los chicos?”, ya con su cuerpo muy deteriorado le pregunté si se quería ir, a lo que ella me respondió: “Sí”. Y hablamos de que podía partir tranquila y todo lo que nos amábamos. Andreíta, cumpliste tu misión. Al otro día se fue…

No es posible despertar a la conciencia sin dolor… Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino por hacer consciente la oscuridad. Karl Gustav Jung. Y aquí me encontré atravesando mi dolor.

Y la vida no deja de darme aprendizajes, al poco tiempo enfermé de covid-19. Sentí el miedo profundo de contagiar a mis seres amados. Pero todo pasa y la vida me invita a vivirla intensamente. Creo que esto es lo que más me conecta con los niños: la fuerza que tienen para hacerlo.

Y aquí estoy…