Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
En este libro Marisol Salanova proporciona herramientas para conocer, cultivar y sacar el máximo partido a nuestra inteligencia artística, un tipo de pensamiento hasta ahora limitado a las élites. Porque, como bien argumenta la autora: «La inteligencia artística está desaprovechada, no hay que ser artista para tenerla y se trata de un valor que impulsa la creatividad». Con Inteligencia artística descubriremos cómo desarrollar nuestro potencial creativo para conocer aspectos fascinantes de nosotros mismos que probablemente no intuíamos. Al fomentar nuestra inteligencia artística no solo adquirimos cualidades que enriquecen cualquier experiencia vital, sino que también contribuimos a mejorar el mundo en más de un sentido.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 161
Veröffentlichungsjahr: 2023
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Inteligencia artística
Aprende a identificar y desarrollar tu potencial creativo
Marisol Salanova
Prólogo de Miguel Ángel Cajigal (El Barroquista)
Primera edición en esta colección: marzo de 2023
© Marisol Salanova, 2023
© del prólogo, Miguel Ángel Cajigal (El Barroquista), 2023
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2023
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99
www.plataformaeditorial.com
ISBN: 978-84-19271-90-7
Diseño de cubierta: Pablo Nanclares
Realización de cubierta y fotocomposición: Grafime Digital S. L.
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
A ti, que tienes en tus manos este libro y has decidido impulsar tu potencial a través del arte.
Los mecanismos y recetas de la creación artística son una cuestión relativamente alejada de la mayor parte de la sociedad.
Aunque en la actualidad se consume una cantidad de productos creativos muy superior a la de cualquier época pasada y a pesar de que la fase más dura de la pandemia por COVID-19 evidenció para millones de personas en qué medida son importantes los productos culturales en nuestras vidas, lo cierto es que las claves de la creatividad y las herramientas que dan acceso a ella se mantienen, casi siempre, como un conocimiento solo al alcance de personas iniciadas.
Quizás esto debiera movernos a una reflexión general, y de profundo calado, sobre la escasa (o nula) formación creativa que recibe la mayor parte de la población. Quizás debiéramos preguntarnos cómo es posible que un elemento tan consustancial al ser humano como es la expresión artística, uno de nuestros principales canales de comunicación, ocupe una posición tan lateral en buena parte de los planes de estudio básicos. Disfrutamos a diario de productos creativos, pero su desarrollo y construcción sigue siendo una suerte de ritual secreto para la mayor parte de quienes los consumen.
Esta línea de cuestionamiento conduciría, inevitablemente, a una revisión completa no solo del sistema de valoración de los productos artísticos por parte de una mayoría de la población, sino también a una convulsión en los caducos planteamientos educativos que, en países como España, todavía lastran el acceso al aprendizaje artístico de una amplia mayoría.
De manera consciente o inconsciente, estos problemas preocupan. De hecho, una de las preguntas que con más frecuencia respondemos aquellas personas que nos dedicamos a la comunicación artística gira en torno al papel que se le da al arte en la educación. Es casi un lugar común, que aparece de manera habitual en muchas conversaciones sobre el panorama cultural. Un síntoma de que, de una manera u otra, existe cierto malestar ambiental en torno a la manera en la que se plantea la educación artística en nuestro país.
La respuesta nunca es sencilla y resulta difícil su abordaje sin que el resultado sea el dibujo de un panorama catastrófico. La incomprensión de los mecanismos creativos está tan generalizada y la población en general cree tan poco en la utilidad de las formaciones artísticas que, cuando aparecen este tipo de cuestiones, se impone la prudencia de esquivarlas.
No es este prólogo el espacio para el desarrollo de estos debates, que ocuparían fácilmente varios volúmenes, pero considero necesario tenerlos en consideración para una correcta valoración de la compleja tarea que Marisol Salanova asume en el libro que tienes en tus manos.
Desde su experiencia múltiple, como comisaria de exposiciones, pero también con una importante trayectoria como crítica de arte de referencia, la autora disecciona los mecanismos con los que las personas creamos en los diferentes campos artísticos. Un planteamiento de partida casi subversivo, si tenemos en cuenta ese extrañamiento con la educación creativa que la mayor parte de la población padece.
Lo que Salanova denomina como «inteligencia artística» no es, ni más ni menos, que el acceso real y directo a los procesos creativos, que habría de ser democrático y transversal, pero que sufre de una patológica invisibilidad.
Contra ello se levanta este libro.
El texto que estás a punto de leer es una propuesta de liberación, en la medida en que no solo destierra tópicos y clichés, sino que además argumenta de manera sencilla cuestiones que se abordan con frecuencia de forma muy opaca y asegura el desmantelamiento de muchos de los más graves prejuicios que frenan la creación artística y vetan su acceso para una amplia mayoría.
Más allá de polémicas estériles y definiciones vacías, con su estilo habitual, franco y directo, pero con el armazón teórico que le aporta su fresca perspectiva y su robusta formación filosófica, la autora afronta en este libro algunas de las preguntas más frecuentes del mundo del arte con un tono didáctico y una orientación siempre constructiva. Con su conocimiento del panorama creativo desde dentro, desprograma muchos de los malentendidos que más circulan sobre la creatividad, el mercado artístico o la propia naturaleza del arte, y así promueve el desarrollo de toda una serie de herramientas que, bajo la etiqueta de inteligencia artística, permitan una mayor cercanía con el acto creativo en sí mismo.
Desde la estética hasta la neurociencia, de Altamira hasta Takashi Murakami, este libro pone a tu disposición toda la caja de herramientas creativas que facilitan una puesta a punto de tu inteligencia artística, pero también para un conocimiento más directo, funcional y asequible del funcionamiento de cualquier producto creativo.
Porque todo el mundo tiene la potencialidad de crear, pero también porque la participación en los rudimentos de la creación es uno de los mejores caminos para su disfrute, Marisol Salanova ofrece una palanca con la que abrir la puerta de acceso a la creatividad y sus claves. Una nueva ventana para colarnos en la cocina del talento, probemos sus ingredientes, trasteemos con sus cacharros y nos hagamos, en el proceso, parte activa de la cultura y la creación.
MIGUEL ÁNGEL CAJIGAL VERA (El Barroquista)
Tú y yo vamos a entendernos bien porque, entre otras cosas, tenemos un objetivo común: identificar y desarrollar tu potencial creativo. Sé que cuando termines de leer este libro conocerás aspectos fascinantes de ti que ahora tal vez ni intuyas. Al fomentar nuestra inteligencia artística no solo adquirimos cualidades que enriquecen cualquier experiencia vital, sino que también contribuimos a mejorar el mundo en más de un sentido.
No exagero cuando te digo que el arte puede revolucionar tu vida. La verdadera rebelión de nuestro tiempo germina de manera invisible en nuestro interior. El ser humano es creativo por naturaleza, desde que habitaba en cuevas hasta nuestro presente tecnológico. El arte tiene la capacidad de revolucionar nuestros sentidos y activar en nuestro cerebro ideas que seguramente no habrían emergido de otro modo. Vivimos en un mundo cargado de estímulos que nos conducen al consumo bajo la promesa de lograr nuestra realización, de conseguir una plenitud que dura el breve tiempo en el que conseguimos hacer acopio de esos objetos, pero que se desvanece com rapidez, y, en vez de la esperada felicidad, normalmente obtenemos un vacío que nos produce frustración. Sin embargo, cuando estimulamos nuestra inteligencia artística, encontramos caminos nuevos que impulsan nuestro desarrollo personal, con increíbles aplicaciones en nuestra vida cotidiana.
Prepárate para descubrir, en estas páginas, un potencial desconocido, para aprender a reinventarte o sacar el mayor partido a tu creatividad. La inteligencia artística se ejercita como un músculo, y se mantendrá adormecida si la ignoras. Sin embargo, el conocerla te llevará a descubrir a fondo tus aptitudes y, probablemente, a desarrollarlas en las mejores condiciones. Porque, una vez que pones en marcha el pensamiento artístico, los límites se desvanecen. ¿Qué es lo que siempre has querido hacer y todavía no has hecho? ¿Cómo te gustaría mostrarte al mundo? ¿Cuál es esa actividad que te encanta y que, sin embargo, pospones irremediablemente una y otra vez? ¿Te consideras una persona exitosa? La inteligencia artística no es solo crear, sino también saber interpretar. De hecho, no está en los nueve tipos de inteligencia que describe el célebre experto Howard Gardner, así que en este libro, justo a partir de este momento, intentaré formalizar el concepto. A través de pistas y ejemplos llegaremos a una definición concreta.
El éxito es cuestión de constancia, pero también de autoconocimiento. A mí el arte siempre me ha llamado la atención, y por eso me decanté por la filosofía, ya que lo incluía como especialización y en algunas materias, aunque también abarcaba otros ámbitos. Esa visión holística que me proporcionó la época estudiantil me llevó a querer realizar prácticas en un museo, y de ahí a trabajar para una prestigiosa galería de arte, revistas especializadas, centros culturales... Me fui guiando por lo que despertaba mi interés y hacía vibrar algo dentro de mí, lo que me dirigía hacia donde intuía que tenía algo que aportar. Esa actitud ha hecho que congenie en diferentes ambientes laborales y que haya desarrollado un gusto por formarme constantemente. Así, he trabajado con numerosos artistas y coleccionistas de todo tipo de técnicas, edades y nacionalidades, a los que he asesorado en sus trayectorias y objetivos con notable éxito.
Saber cuáles son las metas que te emocionan y satisfacen es importante. La inteligencia artística nos conecta con los estímulos del ambiente en que nos movemos, ya sea en solitario desde nuestro escritorio, desde el dormitorio, desde la oficina o desde un establecimiento lleno de gente. Reaccionamos con sensibilidad a los sonidos, los aromas, los colores, las formas. Elaboramos mapas mentales y figuras originales que mezclan ideas en un plano abstracto al que llamaré, a partir de ahora, «pizarra interior».
En esa pizarra interior que todos tenemos, y que te invito a imaginar de forma gráfica dentro de ti, dibujamos objetos y personajes disparatados. Escenas rocambolescas, divertidas, conmovedoras, deseables. Nadie más que uno mismo tiene acceso a las ideas que allí se cuecen. Puede que una pizarra vacía te intimide de entrada. ¡Ráyala! No necesitas dibujar; escribir conceptos o listados de cosas es un buen comienzo. Empieza ya mismo, en este preciso instante, mientras lees. Dibuja en tu pizarra interior. ¿Cuánto has dejado de hacer por considerarlo fuera de tu alcance? Quiero que sepas que no lo está, y que la pizarra aguarda gratas sorpresas.
Así que me gustaría que comenzaras por realizar este pequeño ejercicio: imaginar una situación que te encantaría que te ocurriese hoy. Quizás la visita de un familiar, encontrarte con un amigo, comer un alimento en concreto, darte un capricho, cruzarte con alguien especial que te dedique una sonrisa, recibir un regalo... ¿Qué hay dentro de ese regalo? Piensa que viene en una caja, roja, de tamaño medio. Dibuja esa caja como un cubo en tu pizarra interior, y hazle un lazo arriba. Ahora borra el lazo con la yema de tus dedos, como si lo estuvieses abriendo o desempaquetando. Marca una X en el centro del cubo. Ahí está exactamente tu objetivo de hoy, lo que quieres conseguir como logro cotidiano, lo que está al alcance de tu mano. De manera muy gráfica lo estás viendo al alcance de tu mano, casi es tuyo ya. Esto te animará a perseverar para conseguirlo.
Persigue tus sueños y el resto vendrá detrás. Ignora los pensamientos intrusivos sobre tu talento, porque, al margen del talento con el que cuentes de base, la perseverancia siempre triunfa antes que el talento. Ese es un pensamiento artístico. Como en El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, cuando el protagonista pide que le dibujen un cordero pero la persona a la que se lo pide recuerda que una vez le dijeron que no valía para dibujar. Tal historia, que quizás recuerdes haber leído durante tu niñez, se resuelve al dibujarle una caja y señalar que el animal está dentro. O sea, la imaginación del pequeño se pone en marcha y la caja resulta más importante que el aspecto que llegue a tener el corderito, porque, de hecho, la caja puede contener cualquier cosa, incluso el cordero perfecto para el principito. El propio autor de la novela se había dedicado ser piloto, pero también dibujó y escribió, algo que en principio le era ajeno y que, sin embargo, terminó por caracterizarlo.
Seguramente te han hecho creer que el arte y la creatividad no tienen nada que ver contigo, que es cosa de ricos que compran en subastas millonarias. También puede que tengas la idea de que los artistas son seres extravagantes y bohemios, o que la gente de la cultura es estirada y petulante. Lo cierto es que detrás de todas esas ideas preconcebidas hay vidas dedicadas a lo creativo, personas capaces de aportar a nuestra realidad nuevas lecturas, de añadir ingredientes que enriquecen el relato que la especie humana va escribiendo con cada cosa que hace. De la misma forma que somos capaces de causar dolor, voluntaria o involuntariamente, somos capaces de realizar delicadas creaciones que nos conmueven a través de una pintura, una película, una obra de teatro, un concierto o un libro. Mientras que una persona se aburre porque no trabaja la inteligencia artística, una que ha descubierto su capacidad creativa mantendrá su mente activa y aportará positividad a su paso.
Puestos a elegir, ¿qué prefieres? Yo prefiero ser de las personas que aportan amor y alegría al mundo, de las que disfrutan con la belleza de una puesta de sol, de esas personas a las que no les pasa inadvertida la bondad en los ojos de alguien que nos atiende en la caja de un supermercado. Porque, puestos a elegir, te invito a estar en el bando de quienes suman, y para eso hay que ser lo bastante valiente para dar rienda suelta a la sensibilidad.
Ya sé que nos han enseñado a ocultar nuestras emociones, a retener nuestros sentimientos y a moderar nuestra expresión, pero nuestro tiempo es limitado y ha llegado el momento de empezar a desatar todos esos nudos que nos acaban bloqueando. La clave está en potenciar nuestra inteligencia artística. Todas las personas poseemos talentos ocultos que permanecen latentes hasta que somos capaces de pulsar el interruptor que los pone en marcha y los hace visibles para nosotros mismos y para los demás. Quiero acompañarte en ese proceso y creo que este libro es el impulso que estabas buscando. Todos necesitamos en algún momento un empujoncito y poner en marcha tu inteligencia artística te resituará en muchos aspectos.
Tener objetivos es una decisión personal. Las personas con objetivos claros piensan estrategias, aunque unas veces logran lo que desean y están muy contentas, mientras que otras fallan y sienten frustración. Manejar esas sensaciones e interpretar los supuestos fallos o las pérdidas como una lección de vida que nos enriquece lo cambiará todo. Cuando somos pequeños, los adultos marcan nuestros objetivos, pero, al crecer, te toca a ti decidir qué objetivos servirán para desarrollarte: profesional o emocionalmente. También puedes mirar a tu alrededor y observar cómo asumen los retos y los objetivos propios las otras personas, tener la capacidad de empatizar y aprender de la experiencia de los otros es una ventaja estupenda. La paciencia y la observación te darán ventaja, las comparaciones te aportarán humildad y la experimentación... el éxito.
Quien es realmente humilde tiene mentalidad de principiante, o sea, puede ser un premio Nobel y escuchar tus ideas como si fuese tu alumno. Si comete un error, no se apresura en buscar, sino en averiguar qué es lo que ha ocurrido. Siempre pensando en mejorar, las grandes mentes son mucho más humildes, científicas y curiosas que una mentalidad enjuiciadora o envidiosa. Porque, si tienes la mente abierta y tropiezas con una piedra, probablemente estarás dispuesto a reconocer que necesitas ayuda, herramientas para apartar ese obstáculo e incluso crear un equipo para evitar que otros tropiecen con la misma piedra. La inteligencia artística está ligada a la humildad y a la generosidad, a dejarse asesorar, preguntar sin complejos, escuchar, pedir ayuda y jamás sucumbir ante la soberbia.
Vamos a entendernos porque ni tú ni yo somos personas soberbias, de esas que se creen superiores a quienes les rodean por su posición social o económica o por alguna cualidad especial, y que lo demuestran con un trato distante, despreciativo hacia los demás. Porque, si tú fueses una persona engreída, no tendrías la certeza de poder mejorar y ampliar tus cualidades, por lo que no estarías leyéndome ahora mismo. No te interesaría el crecimiento ni aprender cosas nuevas, no tendrías la mente inquieta que sé que tienes. Yo también la tengo, soy como tú... Ya lo irás viendo.
Tenemos mucho en común. Por eso he escrito este libro. ¿Acaso no es para celebrarlo? El arte nos ha reunido y acabamos de emprender un camino sin vuelta atrás. Nos divertiremos en el proceso, también nos conmoveremos y terminaremos tan renovados como reforzados. Me gustaría tomarte de las manos y darte las gracias por creer en tus potencialidades. Confío plenamente en que sabrás aplicar en tu día a día lo que vas a aprender y que esta no será la única vez que me leas. De hecho, recordarás momentos concretos de tu lectura la próxima vez que entres en un museo, que crees una obra de arte o que conozcas a un artista.
A través de las manifestaciones artísticas plasmamos nuestros pensamientos, relatamos lo que ocurre a nuestro alrededor, incluso expresamos sueños y esperanzas desde lo más profundo. O sea, que el aspecto comunicativo suele estar muy presente en el quehacer del artista. Sin embargo, muchas obras son creadas sin tener en cuenta quién va a verlas, por puro disfrute o necesidad de quien las genera. Pero de lo que podemos estar seguros es de que viajarán en el tiempo. Así que cada época condicionará su interpretación, su valor y, en última instancia, si realmente se considera «arte».
