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En la época de la globalización y de la migración, la comunicación intercultural ya no es un tema especial que fuere relevante sólo para algunas personas. Hoy en día, la comunicación intercultural afecta (casi) a todos, aún a los que nunca salieron de su tierra natal. El libro “La Comunicación Intercultural” trata el desafío de la comunicación entre dos culturas y ofrece una introducción comprensible del tema. “La Comunicación Intercultural” ayuda a comprender las diferencias culturales, y explica, de qué manera están influyendo en el estilo de comunicación. El objetivo de este libro es, ayudar a los lectores en el desarrollo de su competencia intercultural, contribuyendo de esta manera a una mejor comprensión de las personas de otras culturas.
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Seitenzahl: 195
Veröffentlichungsjahr: 2014
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www.basics-interkultureller-kommunikation.de
Prefacio de la edición en español (por René Mansilla)
Prefacio del autor
1. Introducción: La comunicación dentro y fuera de la cultura propia
1.1. El modelo del emisor y del receptor
1.2. El mensaje y maneras diferentes de interpretación
1.3. El desafío de la comunicación intercultural
2. ¿Qué es cultura?
3. Cultura y valores
3.1. El uso del tiempo
3.2. Manejo de las diferencias entre las personas
3.3. La relación entre el individuo y el grupo
3.4. Manejo del éxito, el fracaso y conducta errónea
3.5. La importancia de lograr los objetivos
3.6. Enfrentando posibles crisis
3.7. Diferencias en la forma de pensar
3.8. El uso del espacio
4. Otros factores importantes
4.1. La cultura y el idioma
4.2. La comunicación directa e indirecta
4.3. La comunicación no verbal
5. Estrategias para aprender y/o mejorar la comunicación intercultural
5.1. La actitud correcta
5.2. Desarrollar competencia intercultural
5.3. Tratar con dificultades
Bibliografía
Cuando llegué a Alemania, mi mayor reto sin lugar a dudas, era aprender el idioma. Si quería alcanzar mis metas en el país, debía entender lo que la gente decía y ellos a su vez debían entenderme.
Con el paso del tiempo y las experiencias propias y la de otros, entendí que el idioma es la llave que abre la puerta para ingresar al país y para integrarse a la sociedad.
En el transcurso del tiempo comprendí también, que si bien el dominio del idioma es fundamental, no era suficiente para "comprender" a los alemanes y sentirme plenamente a gusto en la nueva cultura.
Habían tantas cosas que no comprendía del actuar de la gente, y ya no se trataba de entender su idioma sino también el pensamiento de la gente, sus valores y sus tradiciones. En otras palabras, debía aprender a entender su cultura.
Antes de venir a Alemania participé en muchos congresos misioneros en mi país y también en el extranjero, y además, el tema de las culturas foráneas siempre fueron de mi interés, aún así, nunca escuché hablar acerca de la "comunicación intercultural". Fue en el marco de mis estudios teológicos donde comencé a conocer y comprender la importancia de esta materia.
Comprendí que la comunicación intercultural no es sólo hablar un idioma extranjero, es mucho más que esto. Y de esto precisamente trata este libro.
Cuando uno vive en una cultura tan distinta a la propia, es inevitable hacer comparaciones, lo cual puede ser positivo, pero a la vez puede ser perjudicial.
Lo positivo se da cuando esto me lleva a analizar las diferencias entre las culturas (La propia y la extranjera). En mi caso me llevó primeramente a analizar mi propia cultura, la chilena. Nunca antes había meditado al respecto. ¿Por qué pienso así respecto a ciertos valores? En comparación a los alemanes ¿por qué soy así o pienso de esta manera y no como ellos? Así me di cuenta que mi conducta y forma de pensar es común en mi país, "los chilenos somos así".
Tenemos una historia en común que es distinta incluso a la de nuestros países vecinos de habla hispana.1
Esto ha sido enriquecedor para mi vida y me ha ayudado también a comprender y analizar mejor la cultura alemana. A medida que más tiempo paso con los alemanes, conozco más acerca de su cultura y puedo -si bien no aceptar todo los aspectos de su cultura-entenderles mejor, el porqué piensan así, o porqué valoran estos aspectos de la vida más que otros.
El problema puede surgir -cosa que he visto en muchas personas extranjeras viviendo en Alemania- cuando al comparar ambas culturas (la propia y la extranjera) se considera como correcta y absoluta la conducta y manera de pensar de la propia cultura. Esto les impulsa a rechazar los aspectos divergentes de la cultura del país anfitrión y querer cambiarlos.2
Esto por supuesto, puede ser muy frustrante. Algunos incluso hasta pueden deprimirse y amargarse, actitud que les impide no solo integrarse a la sociedad, ya que por lo general se aislan y se refugian en la comunicación diaria con sus amigos y familiares en sus países de origen (Facebook, teléfono, etc.), sino que hacen de su tiempo de residencia en el país foráneo, un sufrimiento constante, que les puede traer incluso diversos problemas, como pueden ser del tipo familiar (por ejemplo en el matrimonio y más si este es bicultural), laboral (no llevan una buena relación con los colegas debido a las diferencias culturales) e incluso de salud (deprimirse y vivir con un espíritu negativo y amargado).
En mi labor como pastor de dos iglesias hispanas en Alemania, he visto esta realidad a menudo. Por eso cuando conocí a Jürgen Schmidt y me comentó de su disponibilidad de ofrecernos un seminario de comunicación intercultural en nuestras iglesias (seminarios para la rama hispana y alemana en conjunto), lo invitamos enseguida, ya que para nosotros era una necesidad de primera línea, puesto que la mayoría de nuestros matrimonios son biculturales (latino-alemán), y además nuestras propias iglesias alemanas tienden a desarrollarse cada vez más en el área internacional.
Adquirir competencia en la comunicación intercultural, no sólo es importante en países con idiomas diferentes, sino que incluso en los que tienen el mismo idioma.
Por ejemplo, recuerdo cuando hace unos años fuimos a España con un equipo de jóvenes hispanos y alemanes a apoyar el trabajo misionero de unos amigos en la región de Andalucía. Una de las primeras "tareas" que tuvimos, antes de ir a la gente, fue sentarnos a escuchar al misionero local acerca de la historia del desarrollo religioso del país. Comenzó desde la época antes de la inquisición, pasando por los tiempos de la reforma protestante, hasta la época republicana y la reciente. Esta historia era desconocida para mí obviamente.
El misionero quería que entendiéramos el porqué de la dureza del corazón español, incluso el miedo de la sociedad frente a la labor misionera evangélica, y para esto debíamos conocer y entender su historia. Personalmente sentí que se abrieron mis ojos y mi manera de ver a las personas cambió, así como mi manera de conversar con ellos acerca del Evangelio. También pude entender de mejor manera la necesidad espiritual del pueblo español y del porqué la labor misionera entre los españoles es tan lenta3 y entender el motivo por el cual años atrás, se le llamaba a España el cementerio de los misioneros. Comprendí que aunque la necesidad espiritual de las personas era muy grande, la preparación del misionero no bastaba con un buen conocimiento teológico o hablar perfectamente el idioma, había que conocer su historia para poder entender su idiosincrasia, identificarse con ellos y poder llegar a su corazón.4
En este libro Jürgen trata las implicancias de la comunicación intercultural, qué cosas hay que tener en cuenta al enfrentar una cultura extranjera y sobretodo ayudas prácticas para el desarrollo de esta competencia.
Pienso que este libro viene a contribuir a un vacío que existe acerca de este tema en el mundo hispano hablante.
Si bien Jürgen ha escrito este libro originalmente en alemán y esta es la traducción al español, sus experiencias se han dado en buena parte en nuestro mundo hispano parlante. Además los que le conocemos podemos afirmar que Jürgen tiene un corazón peruano.
Hubiese deseado haber tenido este libro antes de llegar a Alemania, me hubiese ahorrado varios conflictos y malos ratos. Por eso estoy convencido de que será de gran ayuda para todos aquellos que se están preparando para vivir (trabajar o servir) por un tiempo en el extranjero, o también para aquellos que desean trabajar en su propio país con extranjeros (nuestro mundo se vuelve cada vez más global) y por supuesto para las parejas biculturales que enfrentan aún más íntimamente el desafío de la comunicación intercultural.
Por mi parte, sé que será una herramienta para ayudar a nuestros hispanos (latinos y españoles) que llegan por diversas razones a Alemania y se enfrentarán al desafío de vivir en una cultura muy distinta a la propia, pero que quieren integrarse y sacarle el mayor provecho posible a la posibilidad de vivir en otro país.
1 Sin duda alguna los países de habla hispana tenemos muchas cosas en común, ya que como fue España quien conquistó nuestros países, no solo nos transmitió su idioma, sino que también muchos aspectos culturales.
2 Cabe señalar que aquí se trata de aspectos culturales y no de aspectos morales de la cultura.
3 Si bien las iglesia españolas han experimentado un gran crecimiento en la última década, no ha sido por el aumento de españoles en las iglesias necesariamente, sino por la llegada y conversión al cristianismo de extranjeros, en especial venidos de países latinoamericanos.
4 Al menos en los pueblos españoles, donde hay poca presencia extranjera fundamental identificarse con ellos.
Este libro trata sobre los principios básicos de la comunicación intercultural. Hasta no hace mucho tiempo, ésta era considerada un tema especial del que se ocupaban solamente profesionales internacionales. Mientras tanto, la comunicación intercultural ocurre en muchos encuentros cotidianos dentro de Alemania (la patria del autor). Durante las décadas pasadas, gente de distintas nacionalidades y culturas llegaron a nuestro país. Vinieron por motivos distintos como el estudio, el trabajo, la huida o la expulsión de su patria, la reagrupación familiar o para casarse, etc. Por otra parte hay muchos niños de padres inmigrantes que nacen y crecen en nuestro país. De esta manera experimentan desde su nacimiento el impacto de dos culturas: tanto de la cultura original de sus padres como de la cultura alemana. El porcentaje de gente con trasfondo migratorio en nuestra sociedad seguirá aumentando, tanto a través de la inmigración, así como por una tasa de natalidad más alta que se da entre los inmigrantes en comparación a los padres alemanes sin trasfondo migratorio. Mientras tanto es normal en Alemania, escuchar en zonas peatonales a personas conversando en idiomas extranjeros – y eso aún en ciudades pequeñas. Si alguien, que vive en una zona rural, y se va a una gran ciudad, tendrá la impresión de escuchar más conversaciones en otros idiomas que en alemán.
A causa del desarrollo social que acabo de describir, en Alemania diariamente hay incontables encuentros entre personas con distintos trasfondos culturales. Eso significa que se da lo que llamamos la “comunicación intercultural”. Sucede en tiendas, en el puesto de trabajo, en la escuela, en el club, etc. Según el grado del dominio del idioma del país de la otra persona, uno ni se da cuenta de que personas con distintos trasfondos culturales se están comunicando entre si.
A causa de la globalización, se da a la vez otra tendencia más: Cada vez más alemanes tienen contactos (privados o a causa del trabajo) con el extranjero, sea por viajes de negocio o de vacaciones, sea por emigrar o por ser enviado temporalmente al extranjero, sea por el intercambio estudiantil o el estudio en el extranjero, sea por tener pareja o casarse, etc. En estos casos, uno normalmente está más consciente que ocurre una comunicación intercultural, porque uno mismo está cruzando las fronteras entre países y entrando en otro ambiente cultural.
Es muy probable que la migración y la globalización continuarán en los próximos años. Esto implica, que cada vez es más importante adquirir para el encuentro y el trato con gentes de otras culturas las capacidades necesarias para comunicarse. En este contexto se suele hablar del “desarrollo de competencia intercultural”. Es muy importante comprender, que desarrollar competencia intercultural es un proceso que dura toda la vida. El desafío personal para cada uno es, mantener la disposición de aprender y de ser flexible. Además es importante recordarse de vez en cuando, que todos los conocimientos que uno ha adquirido en el transcurso del tiempo, son solamente partes. La vida humana es sumamente compleja. No somos capaces de captar la diversidad individual y cultural en su totalidad. A pesar de eso vamos a encontrar en el transcurso de este proceso de aprendizaje, que durará toda la vida, de vez en cuando piezas, como de un rompecabezas, que cuadran. Con el tiempo, estas piezas formarán un cuadro más grande que tiene sentido.
Permítame hablar brevemente sobre mi vínculo personal con el tema de este libro. Nací en el año 1966 y crecí en una aldea pequeña al borde de la Selva Negra en el sur oeste de Alemania. Durante mi niñez venían muchos extranjeros para trabajar en Alemania. Sin embargo, en nuestra aldea vivían muy pocos de ellos, y fue una excepción tener a niños extranjeros como compañeros en el jardín infantil o en la escuela. Durante mi capacitación profesional y ejercitando mi profesión como agente bancario, ya tenía más trato con gente que venía de países ajenos. Llegué a conocer una gran diversidad: había personas que ya habían vivido por treinta años en Alemania y que todavía no podían comunicarse de una manera entendible; ¡pero también había personas que dominaban el dialecto de nuestra región perfectamente! Otro aspecto interesante fue, que podía observar como agente bancario, la manera como la gente maneja su dinero. Comprendí que no depende de la nacionalidad, si una persona es digna de confianza o no, si es honesta o un estafador, si paga su crédito o no.
Cuando tenía veinte años comencé a hacer muchos viajes al extranjero. Así se ampliaba mi horizonte y mi interés por otros países y culturas. Algunos años más tarde hubo un cambio en mi carrera profesional estudiando teología en un Seminario teológico. Al terminar mi capacitación teológica comencé a estudiar el español. En total pasé diez meses estudiando en academias de idioma, tanto en España como en la sierra del Perú. Después viví y trabajé durante siete años en un centro de capacitación de la Misión Suiza en la Amazonía del Perú. En este centro de la Misión se capacita a indígenas de unos treinta grupos étnicos de la selva peruana en varios oficios: carpintería, mecánica, crianza de animales menores y teología. Yo me dedicaba a la capacitación teológica de pastores indígenas. Mis colegas eran peruanos (de diferentes regiones del país con distintos trasfondos culturales), suizos, alemanes, brasileños y estadounidenses. La comunicación intercultural era mi pan diario – con todos los desafíos que implica: el peligro de "meter la pata" y posibles conflictos por las diferencias culturales. Sin embargo, el tema de la “interculturalidad” no solo tenía un impacto fuerte en la vida de mi esposa y en la mía, sino también en la vida de nuestros tres hijos – y eso de maneras diferentes: Nuestro hijo mayor asistió – siempre por algunos meses – a un jardín infantil español, alemán, peruano y suizo. Él y nuestra hija recibieron una parte de su formación escolar en un colegio suizo para hijos de misioneros en la selva peruana. Nuestro hijo menor nació en el Perú y tiene también la ciudadanía peruana. Pero como regresó a la edad de seis años a Alemania, nunca ha conocido otro sistema escolar; el comenzó su carrera escolar en Alemania. Nuestros hijos pasaron la mayor parte de su niñez en el extranjero, junto con niños peruanos, alemanes y suizos. Mientras que nosotros, como padres, reflexionábamos de vez en cuando muy conscientemente acerca de la convivencia intercultural en la Misión, nuestros hijos crecían de una manera natural en este ambiente. El desafío grande para nuestros hijos fue su regreso a su “patria”, que en realidad no fue su patria sino la patria de sus padres. Para ellos significaba adaptarse a la vida de un país ajeno. Como son “niños con una tercera cultura” (“Third-Culture-Kids”), ellos son algo así como “inmigrantes clandestinos”5. Por fuera no se nota ninguna diferencia (en su aspecto físico) en comparación con otros niños alemanes; pero por adentro, ellos perciben la vida en Alemania con una perspectiva, que muchas veces es distinta a la forma, como se piensa en la cultura alemana.
Por supuesto, se podría decir mucho más sobre mi trasfondo personal y mi vínculo con el tema. Pero creo que ha sido suficiente para permitirle echar un vistazo a mis propias experiencias con el tema. Mi intención es ayudarles a comprender mejor, tanto lo que voy a decir en este libro, como la perspectiva que tengo al acercarme al tema.
Mi objetivo al escribir este libro es poner fundamentos para mejorar la comunicación intercultural, enseñando los principios básicos más importantes. No es mi objetivo tratar el tema de una manera académicamente amplia y completa. Mi trasfondo es la práctica, y por eso también enfoco más la práctica. El grupo de lectores que tengo en mente, son todos aquellos interesados en el tema. Es mi objetivo, entregar a todos, los que enfrentan el desafío de la comunicación intercultural, una introducción al tema y una ayuda de entenderlo mejor. Voy a tratar ciertos aspectos, que pueden ayudarle en el desarrollo de su competencia intercultural (son aspectos que me ayudaron personalmente), y que le dan una perspectiva más amplia a la temática. Usted va a encontrar una serie de preguntas en este libro con el objetivo de ayudarle a reflexionar tanto de su propio trasfondo cultural como de sus experiencias.
Agradezco muchísimo a mi hija Janina; ella dibujó algunas ilustraciones para este libro. También doy muchas gracias a mi esposa Martha y a Elisabeth Flaig; las dos corrigieron el manuscrito original en alemán. Un agradecimiento muy especial le doy a mi amigo chileno René Mansilla. Él no solamente tiene “la culpa” de que me he dedicado más a este tema, además me animó a publicar una versión en español y me apoyó mucho encargándose de las correcciones y escribiendo el prefacio para esta edición en español. ¡Un abrazo fuerte, amigo!
Además estoy agradecido a los muchos que me ayudaron a comprender mejor a otras culturas. Realmente es imposible hacer una lista completa con todos los nombres de los que pertenecen a este círculo de personas. Sin embargo, quiero mencionar por lo menos los nombres de algunos, que me ayudaron a encontrar piezas importantes para el desarrollo de la competencia intercultural: María del Mar Fernández Ruiz (España), Edgar Quispe (Perú), Friedrich “Federico” Dittmer (Alemania), Ezequías Malpartida Sánchez (Perú), Christa Tödter (Alemania), Rafael Ahuanari Arimuya (Perú, grupo étnico Shipibo), Andreas “Andrés” Zollinger (Suiza), Josué Sergio Ríos (Perú, grupo étnico Caquinte), René Mansilla (Chile). ¡Muchas gracias!
Hardt (Alemania), en abril 2014 Jürgen H. Schmidt
5 David C. Pollock, Ruth E. Van Reken, Georg Pflüger, Third Culture Kids. Aufwachsen in mehreren Kulturen. (Marburg an der Lahn: Francke, 2003), pág. 69. Lamentablemente todavía no hay una traducción de este libro al español; originalmente fue publicado en inglés (vea la Bibliografía).
En este capítulo introductorio vamos a tratar primeramente el tema de la comunicación de una manera general. ¿Cómo funciona la comunicación? ¿Qué ocurre durante el proceso de comunicación? ¿Qué tiene de especial la comunicación entre personas, que pertenecen a culturas distintas?
La teoría de la comunicación es un campo amplio, extenso y complejo. Hay mucha literatura sobre esta temática. También hay muchos modelos e intentos de acercarse al tema. En este libro vamos a recurrir de vez en cuando a algunos modelos. Un modelo es algo muy práctico y útil; sirve para ilustrar y para hacer comprensible ciertos aspectos del tema. Para una mejor comprensión se hace la presentación gráfica de un modelo en forma simplificada. Hay que tener en cuenta que los modelos son limitados, porque sólo representan algunos aspectos del tema y así corren el peligro de simplificarlo demasiado. Al utilizar modelos, siempre vamos a tener en mente estos límites y peligros.
El siguiente modelo del emisor y del receptor es muy común para ilustrar, lo que ocurre durante el proceso de la comunicación. El modelo utiliza términos de la comunicación por radio.
En la ilustración vemos a dos personas que se comunican entre si. ¿Qué sucede en la comunicación?
Primero, tenemos dos interlocutores: el que habla y el que oye. Al que habla, se le denomina “emisor”. El otro, el que escucha la información, se le denomina “receptor”.
La información que se transmite se llama “mensaje”.
“¡Hace buen tiempo hoy!”
El emisor codifica el mensaje; es decir le da cierta forma (en este caso, se grafica de manera circular). Al codificar el mensaje, el emisor utiliza un código. Este código consiste en las palabras del idioma que se utiliza, pero también en otras señales no verbales como la mímica, los gestos etc.
Para poder entender el mensaje, es necesario que el receptor lo descodifique. Para hacerlo tiene que conocer y saber aplicar el código que utiliza el emisor. Solamente en este caso la comunicación entre los dos interlocutores tendrá éxito. El término “comunicación” viene de la palabra latina “communis” (común, universal). Esta palabra expresa muy bien la esencia de la comunicación: para poder comunicarse con otra persona es necesario tener algo en común, necesitamos un código común.
El modelo del emisor y del receptor nos explica de una manera comprimida, que un mensaje es codificado por el emisor y descodificado por el receptor, con la ayuda de un código, durante su camino del emisor al receptor. La pregunta determinante es, ¿ha llegado al receptor exactamente lo que el emisor quería decirle? – Como sabemos todos por nuestra experiencia personal, lamentablemente no siempre es así. Como en el caso de una radioemisora, a veces hay interferencias que causan que el mensaje, o partes del mensaje, no lleguen al receptor o que éste se entienda incorrectamente.
Por supuesto, el modelo del emisor y del receptor presenta el proceso de comunicación muy simplificado. En el caso de un programa de radio o de televisión, en realidad la comunicación va en una sola dirección. En cambio, durante una conversación siempre6hay un diálogo, es decir, la comunicación es como un circuito cerrado: El receptor del mensaje reacciona y llega a ser el emisor de otro mensaje, el emisor original llega a ser el receptor etc.
Otro aspecto, que falta en la presentación gráfica del modelo, pero que juega un papel importante en el proceso de comunicación, es el contexto. La comunicación nunca sucede en un espacio neutral; siempre sucede dentro de cierto contexto (el ambiente, el marco social). El código que se utiliza depende del contexto. Se ha mencionado ya, que el código no sólo consiste en las palabras de cierto idioma, sino también en otros aspectos como la mímica, los gestos, el tono de voz, el volumen etc. Es decir, la comunicación no se limita a lo que se expresa (explícitamente) pronunciando palabras. También lo que se expresa de una manera no verbal, por ejemplo por medio de una sonrisa7, forma parte (implícitamente) del proceso de comunicación. Especialmente la parte no verbal del mensaje puede causar malentendidos (y desorientación o frustración), por ejemplo si los gestos del emisor contradicen sus palabras, o si el receptor no reacciona al “mensaje entre líneas”, que fue expresado de una manera no verbal, así como lo espera el emisor.
