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El libro incluye los elementos conceptuales, metodológicos y epistemológicos que los alumnos de Trabajo Social y áreas afines deben reconocer para la reflexión e intervención ante una realidad o problemática social.
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Seitenzahl: 250
Veröffentlichungsjahr: 2022
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La comunidad terapéutica. Guía para el consejero terapéutico en adicciones
Simón Tavera Romero
Coordinador: Edgar Zamora Carrillo
Universidad Nacional Autónoma de México
Escuela Nacional de Trabajo Social
Dirección General de Asuntos del Personal Académico
Proyecto PAPIME PE310418
2021
...
Catalogación en la publicación UNAM. Dirección General de Bibliotecas y Servicios
Digitales de Información
Nombres: Tavera Romero, Simón, autor. | Zamora Carrillo, Edgar, editor.
Título: La comunidad terapéutica : guía para el consejero terapéutico en adicciones / Simón Tavera Romero ; coordinador: Edgar Zamora Carrillo.
Descripción: Primera edición. | Ciudad Universitaria, CDMX : Universidad Nacional Autónoma de México, Escuela Nacional de Trabajo Social, 2021. | Serie: Temas selectos de trabajo social. | “Proyecto PAPIME PE310418”.
Identificadores: LIBRUNAM 2121917 (libro electrónico) | ISBN 9786073047111 (libro electrónico).
Temas: Abuso de drogas — Prevención — México. | Terapéutica de la comunidad. | Abuso de drogas — Aspectos sociales — México.
Clasificación: LCC HV5801 (libro electrónico) | DDC 362.29—dc23
Esta edición en formato e-Pub de un ejemplar de 2.16 MB fue editada por la Escuela Nacional de Trabajo Social con apoyo del Programa de Apoyo a Proyectos para la Innovación y Mejoramiento de la Enseñanza (PAPIME) de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico (DGAPA).
Responsable del proyecto PE310418: Mtro. Edgar Zamora Carrillo
Primera edición: 2021.
ISBN: 978-607-30-4711-1
D. R. © 2021, Universidad Nacional Autónoma de México.
Escuela Nacional de Trabajo Social
Ciudad Universitaria, Alcaldía Coyoacán, C. P. 04510, Ciudad de México.
Esta edición y sus características son propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México. Las opiniones expresadas en este libro, así como los contenidos, son responsabilidad exclusiva del autor y no contienen información que por su naturaleza pueda considerarse confidencial y reservada.
Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales. Todos los derechos reservados.
Hecho en México
Créditos de portada
Collage de vectores, diseñada por Alejandra C. Ramírez y Lizbeth Meléndez Carrillo
Elaborada con vectores recuperados de Freepick, https://www.freepik.es/
Asesoría y apoyo pedagógico a profesores: Stefany Vázquez López.
Universidad Nacional Autónoma de México
Dr. Enrique Graue WiechersRector
Dr. Leonardo Lomelí VanegasSecretario General
Dr. Luis Agustín Álvarez Icaza LongoriaSecretario Administrativo
Dra. Patricia Dolores Dávila ArandaSecretaria de Desarrollo Institucional
Lic. Raúl Arcenio Aguilar TamayoSecretario de Prevención, Atención y Seguridad Universitaria
Dr. Alfredo Sánchez CastañedaAbogado General
Mtro. Néstor Martínez CristoDirector General de Comunicación Social
Escuela Nacional de Trabajo Social
Mtra. Carmen G. Casas RatiaDirectora
Mtro. Efraín Esteban Reyes RomeroSecretario General
Mtro. Jorge Hernández ValdésSecretario Académico
Lic. José Armando Hernández GutiérrezSecretario Administrativo
Lic. Juliana Ramírez PachecoSecretaria de Planeación y Vinculación
Lic. Norma Angélica Morales OrtegaSecretaria de Apoyo y Desarrollo Escolar
Lic. David Martínez DorantesOficina Jurídica
Dra. Julia del Carmen Chávez CarapiaCoordinadora del Programa de Maestría en Trabajo Social
Mtra. Carmen Gabriela Ruíz SerranoJefa de la División de Estudios de Posgrado
Lic. María Eunice García ZúñigaJefa de la División de Estudios Profesionales
Dr. Pedro Isnardo de la Cruz LugardoCoordinador de Investigación
Lic. Alma Gloria Pérez GarcíaCoordinadora del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia
Lic. Teresa Gabriela González TorresCoordinadora del Centro de Educación Continua
Mtra. Jimena Camacho TorresCoordinadora de Comunicación Social
Mtra. G. Araceli Borja PérezCoordinadora del Centro de Información y Servicios Bibliotecarios
Lic. María Reyna Ramos MartínezCoordinadora de Gestión
PLAN DE ESTUDIOS 1996
Nombre: Necesidades y Problemas Sociales
Clave de asignatura: 1115
Semestre: Primero
Créditos: 6
Nombre: Teoría Social I, Teoría Social II, Teoría Social III
Clave de asignatura: 1111- 1211- 1311
Semestre: Primero, segundo y tercero
Créditos: 8-8-8
Nombre: Población y Medio Ambiente
Clave de asignatura: 1215
Semestre: Segundo
Créditos: 8
Nombre: Investigación Social I, Investigación Social II
Clave de asignatura: 1216- 1316
Semestre: Segundo y tercero
Créditos: 8-8
Nombre: Teoría de Grupos y Trabajo Social
Clave de asignatura: 1310
Semestre: Tercero
Créditos: 6
Nombre: Problemática Urbana
Clave de asignatura: 1411
Semestre: Quinto
Créditos: 6
Nombre: Psicología Social
Clave de asignatura: 1314
Semestre: Séptimo
Créditos: 8
PLAN DE ESTUDIOS 2019
Nombre: Necesidades y Problemas Sociales
Clave de asignatura: 1122
Semestre: Primero
Créditos: 6
Nombre: Teoría Social I- Teoría Social II- Teoría Social III
Clave de asignatura: 1124- 1223- 1324
Semestre: Primero, Segundo y Tercero
Créditos: 6-6-6
Nombre: Investigación Social Cuantitativa
Clave de asignatura: 1220
Semestre: Segundo
Créditos: 8
Nombre: Investigación Social Cualitativa
Clave de asignatura: 1320
Semestre: Tercero
Créditos: 8
Nombre: Psicología social
Clave de asignatura: 1323
Semestre: Tercero
Créditos: 8
Nombre: Metodología de Trabajo Social con Grupos
Clave de asignatura: 1321
Semestre: Tercero
Créditos: 8
Índice
¿Qué incluye este libro?
¿Qué hacer para la organización de los saberes y construcción de los nuevos aprendizajes?
Acerca del autor
Presentación
Introducción
Objetivo del libro
Unidad IPanorama epidemiológico y situaciones críticas asociadas
Alcohol
Tabaco
Drogas ilegales
Necesidades de intervención para la atención de las adicciones
El caso de la Ciudad de México y la población en situación de calle
La población en situación de calle
Una aproximación a la complejidad de las adicciones
Unidad IIEl modelo de comunidad terapéutica (CT)
Historia de la comunidad terapéutica
Synanon, el comienzo
Daytop, la consolidación
La comunidad terapéutica de Maxwell Jones, la raíz
México, la llegada tardía de la CT
Marco conceptual y metodológico
La ayuda mutua o relación colaborativa entre pares
El aprendizaje social y la relevancia del grupo
Sobre las competencias del consejero terapéutico en adicciones
Pasos para la implementación del modelo de CT
El primer contacto
Las primeras entrevistas
Firma del contrato terapéutico e inicio de la rehabilitación
Presidir el encuadre
Primer pasaje: la pertenencia
Segundo pasaje: la individuación
Tercer pasaje: la socialización
Cuarto pasaje: la separación
Seguimiento y evaluación de impacto
Unidad IIIReflexiones sobre la CT
Comunidad terapéutica y psicología. Reflexiones sobre el proceso de integración
Pasos hacia la integración
Sobre la psicoterapia
Sobre el rol del psicólogo
Tratamiento de adicciones mediante métodos combinados psicoanalíticos y autoayuda
Sobre la oferta existente de tratamientos institucionales para adicciones
Grupos de autoayuda y psicoanálisis grupal
Definición de grupos de autoayuda
Clasificación de los grupos de autoayuda
Origen histórico de los grupos de autoayuda
Capacidad de cambio de los grupos sobre sus miembros
Causas del cambio en los grupos de autoayuda
Mecanismos de curación en grupos de autoayuda y psicoanalíticos
Enfoque psicoanalítico de los grupos
Comparación entre grupos de autoayuda y psicoanalíticos
Especificidades de cada enfoque
Tratamientos combinados, psicoanalíticos y de autoayuda
Tratamiento directivo por profesionales
Seminario sobre las farmacodependencias y relaciones patológicas de dependencia. Elementos conceptuales
La organización borderline de personalidad
Retos y desafíos de la comunidad terapéutica en el momento actual
Glosario
Referencias
El libro incluye los elementos conceptuales, metodológicos y epistemológicos que los alumnos de Trabajo Social y áreas afines deben reconocer para la reflexión e intervención ante una realidad o problemática social.
Los contenidos de este libro electrónico permitirán que los alumnos de Trabajo Social o interesados en consultarlo adquieran conocimientos metodológicos y epistemológicos acerca de las adicciones. Al concluir su revisión, el alumno será capaz de identificar los aspectos esenciales con los que se debe contar para generar una intervención a los individuos que sufren alguna adicción, brindando un panorama con base en retos y desafíos que enfrentan las comunidades terapéuticas, en la actualidad.
Por ello, es necesario que el alumno o interesado cuente con habilidades de intervención social, investigación social, lógica y epistemología, metodología, problemáticas y necesidades sociales, puesto que se enfrentará a generar intervenciones con realidades concretas, las cuales se caracterizan por ser cambiantes y multicausales en la sociedad a estudiar.
Simón Tavera Romero es licenciado en Sociología por la Universidad Nacional Autónoma de México.
Es especialista en diseño, gestión y coordinación de proyectos de prevención y tratamiento de las adicciones, prevención social de la violencia y situaciones críticas asociadas.
Cuenta con experiencia en programas de atención a población en situación de calle, tratamiento a las adicciones en comunidad terapéutica y tratamiento de base comunitaria, prevención social de la violencia y la delincuencia.
Recorrer nuestra América Latina nos pone frente a una enorme diversidad cultural, política, económica y social. Creencias, tradiciones y costumbres ancestrales que sobreviven con gran vitalidad se entremezclan con la fuerte impronta de la modernidad y la globalización en una síntesis única y a la vez múltiple e inabarcable. Podemos intentar comprender el consumo de sustancias psicoactivas en nuestro continente enmarcado en esta matriz: prácticas que tal vez hunden sus raíces en muchas de las prácticas culturales y religiosas de nuestros ancestros, pero que en su forma actual –toxicomanías, drogodependencias o consumos problemáticos, según el modo en que se las conceptualice– son, indiscutiblemente, un fenómeno moldeado por la modernidad que se consolida con la globalización de imágenes, discursos y prácticas de la sociedad de consumo.
Pensar la cuestión de las drogas en América Latina plantea el desafío de captar lo específico de nuestras sociedades y desde allí resignificar modelos y estrategias de trabajo que surgieron en contextos diferentes, a la vez que desarrollar herramientas propias que permitan estar a la altura de los actuales desafíos que se nos plantean.
Ésta es la tarea que nos hemos propuesto quienes conformamos la Federación Latinoamericana de Comunidades Terapéuticas y por ello la importancia de este libro. Una reflexión sobre el modelo de comunidad terapéutica a la luz de la experiencia desarrollada en México se torna un punto de referencia muy importante para nuestro trabajo y nos invita a continuar esta reflexión en cada uno de nuestros países. Reflexión que necesariamente partirá de aspectos metodológicos y formales, pero nos obligará a ir un paso más adelante. El cambio en los patrones de consumo y la emergencia de nuevas sustancias de abuso constituyen una de las líneas sobre las cuales reflexionar.
Las sustancias psicoactivas –legales e ilegales– se han tornado mediatizadoras de las relaciones interpersonales entre los jóvenes en diversos contextos y adquieren un lugar relevante como parte de sus prácticas culturales. Y en muchos casos, los procesos de naturalización de determinados consumos –por ejemplo, de alcohol o marihuana– han contribuido a la baja en la percepción del riesgo y el aumento de la tolerancia social hacia esas sustancias. ¿En qué términos debe plantear la comunidad terapéutica un diálogo con los jóvenes que transitan estos procesos?
Por otra parte, la diversidad de los problemas que surgen relacionados con el consumo de sustancias psicoactivas hacen necesario el desarrollo de diferentes dispositivos con características, alcances y objetivos diferentes (desde las intervenciones de muy baja exigencia vinculadas habitualmente a estrategias territoriales y comunitarias, hasta las de alta especialización, como la comunidad terapéutica y otros dispositivos residenciales). Ello plantea la cuestión de la inserción de la comunidad terapéutica en diferentes redes de servicios de salud con actores que presentan diversidad de intereses y de criterios de trabajo. Esto último abre otra de las líneas de reflexión, que hace a la relación de las comunidades terapéuticas con el Estado su lugar en el diseño e implementación de políticas públicas y su reconocimiento como actores formales del sistema público de salud y acción social.
Por todas estas razones recibimos con mucha alegría la publicación de este material. Las comunidades terapéuticas de América Latina han sido históricamente una respuesta muy efectiva al problema de las drogas. Esta historia nos compromete a continuar siendo actores sociales destacados poniendo al servicio de la sociedad nuestra experiencia y nuestro compromiso.
Fabian Chiosso
Presidente de la Federación Latinoamericana
de Comunidades Terapéuticas, FLACT.
Hoy el tratamiento integral a las adicciones es inconcebible sin el método participativo. El gran aporte que realizaron los grupos de ayuda mutua y el enfoque de salud comunitaria en psiquiatría nos proporcionaron evidencia suficiente para saber que el tratamiento a los trastornos graves de personalidad, incluyendo las adicciones, puede tener éxito si el modelo de atención implica un conocimiento adecuado del trastorno y procesos participativos en la construcción del programa de tratamiento.
En estos términos, fue fundamental contar con un marco explicativo que corresponda a la complejidad de problemas sociales, como el consumo de drogas, bajo una mirada sistémica y focalizada que aborde, al mismo tiempo, los ámbitos individuales (orgánica y psíquica), familiar, comunitario y social. Por otro lado, se requería contar con un modelo de intervención con base en evidencias que demostraran sus resultados a través de evaluaciones de impacto.
Éste fue el camino que siguieron las comunidades terapéuticas, desde Maxwell Jones con pacientes psiquiátricos hasta Charles Diederich y Daniel Casriel con personas dependientes al consumo de drogas. Es justo decir que con sus aportes se construyó un modelo original e innovador bajo un nuevo paradigma en la salud mental. Este nuevo modelo de tratamiento no se limitó a los procesos autogestivos de la ayuda mutua ni a la intervención hospitalaria manicomial, sino que encontró una síntesis alternativa en la democratización del hospital y el protagonismo de los pacientes en el tratamiento. Esta síntesis es la comunidad terapéutica actual.
La comunidad terapéutica. Guía para el Consejero Terapéutico en Adicciones, desarrolla un breve recorrido por estos temas históricos y explica cómo se fue construyendo el modelo de atención. En particular, intenta conjuntar las principales intervenciones que deben aplicar los consejeros terapéuticos para su adecuada implementación, de tal forma que se propone como una guía que respalde el trabajo cotidiano en los establecimientos de tratamiento.
En el primer capítulo se aborda el panorama epidemiológico del consumo de drogas en México y las necesidades de intervención. Se identifican las necesidades prioritarias, como la prevención con adolescentes y el tratamiento con la población privada de su libertad y la que se encuentra en situación de calle, para el caso de la Ciudad de México.
En el segundo capítulo se realiza un breve recorrido histórico del surgimiento de la comunidad terapéutica y su metodología. Además, se da especial relevancia a los pasos metodológicos que debe realizar el consejero terapéutico para la implementación del modelo con el fin de que se convierta en herramientas de apoyo para el seguimiento de los procesos de cambio.
Para el tercer capítulo contamos con los excepcionales trabajos de Elena Goti, Mario Campuzano y Efrem Milanese, quienes abordan temas sustantivos como la intervención de la psicología con la comunidad terapéutica, la evolución de los grupos de ayuda mutua y el psicoanálisis, así como un acercamiento psicodinámico al diagnóstico y tratamiento de los trastornos borderline de personalidad.
Finalmente, en el capítulo cuarto se señalan los principales retos y desafíos para el fortalecimiento de las políticas públicas y los establecimientos de tratamiento de las adicciones en México.
Esperamos que este trabajo logre contribuir a la reflexión teórica y metodológica sobre el tratamiento de las adicciones e impulse el crecimiento profesional de los consejeros terapéuticos en adicciones, como una nueva identidad sustantiva en el campo de la salud mental.
Que el alumno logre identificar los pasos estratégicos para la intervención en población con algún tipo de adicción con el fin de agilizar la reinserción social mediante tratamientos y terapias.
El fenómeno social del consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es uno de los grandes acontecimientos epidemiológicos de nuestro tiempo y uno de los principales problemas de salud pública que padece la sociedad mexicana.
Los resultados de las últimas investigaciones muestran, de manera general, que las prevalencias en el consumo de los diferentes tipos de drogas han aumentado, que las edades de inicio son cada vez menores y que la diferencia en el consumo por género tiende a disminuir. En particular, es de resaltar el hecho de que cada vez más mujeres adolescentes se ven involucradas en el consumo (en relación con los hombres) y se han perfilado como el grupo de mayor vulnerabilidad en cuanto a la exposición y consumo de éstas.
En este sentido, una política pública de prevención y tratamiento a las adicciones debe orientarse a revertir estos factores y proteger a las niñas, niños y jóvenes en situación de riesgo; evitar que quienes se encuentran en un consumo experimental deriven en situaciones de abuso o dependencia, y brindar servicios especializados de tratamiento a quienes lo requieran, así como programas de reinserción social y reducción del daño.
Hasta hace algunos años el problema del consumo de sustancias psicoactivas tenía una expresión predominantemente masculina; sin embargo, en los últimos años ha sido cada vez más evidente la implicación de las mujeres en este problema. Entre los principales hallazgos que nos proporciona la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (ENA, 2008), se encuentran las siguientes tendencias.
El principal problema de consumo de drogas en México está relacionado con alcohol y tabaco, es decir, las denominadas drogas legales. En lo referente a la distribución y venta de alcohol, en el país existe una normatividad que establece regulaciones como el pago de impuestos, control sanitario, restricción a la publicidad, no venta a menores de edad y horarios de consumo en bares y restaurantes, entre otras. Sin embargo, son frecuentes los casos en que este control no cuenta con los mecanismos de verificación adecuados para su aplicación. Existen varios ejemplos de ello: menores de edad consumiendo en “antros”, vinaterías con “ventanitas” funcionando las 24 horas, ofertas de 2x1 y “no cover” para mujeres, así como una gran variedad de anuncios televisivos con las mejores estrategias de publicidad.
Una mención especial la merece el cine, pues no hay película en donde los grandes momentos de la vida no sean acompañados de un trago de alcohol o un cigarro, infalible acompañante de la vida moderna.
La ENA 2008 nos señala que el patrón de consumo típico en la población mexicana es beber en grandes cantidades por ocasión o consumo explosivo. En total, casi 27 millones de mexicanos entre 12 y 65 años beben de esta manera, lo que significa que consumen con poca frecuencia, pero cuando lo hacen ingieren grandes cantidades. Esta dimensión del consumo de alcohol lo sitúa como el principal problema de abuso de sustancias psicoactivas en el país, sin pasar por alto que es la primera causa de muerte prevenible en jóvenes, debido a los accidentes automovilísticos bajo sus efectos, según el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes de la Secretaría de Salud.
La cultura mexicana no tiene el hábito del consumo diario, como sucede con la europea, que acostumbra acompañar la ingesta de alimentos con vinos de mesa; el sector de la población que bebe diario es mínimo, pues sólo ocho de cada mil personas informaron consumir todos los días. Sin embargo, el tomar una vez por semana o más, es significativo en casi 4 millones de personas. Además, éste es más frecuente entre hombres que entre mujeres (en una proporción de 5.8 hombres por una mujer). El grupo de edad que muestra los niveles más altos de consumo es el de 18 a 29 años y los resultados indican que los adolescentes están copiando los patrones de consumo de los adultos.
La cifra más preocupante se refiere a la población que cumple con los criterios de abuso/dependencia y que es de poco más de 4 millones de mexicanos, de los cuales 3.5 millones son hombres y más de medio millón son mujeres. Este dato se traduce en una necesidad de servicios de tratamiento con una cobertura mínima de 15% para las personas que cumplen con los criterios de abuso/dependencia y solicitan ayuda, o sea para 600 mil.
Es importante señalar que esta tendencia general de no pedir ayuda cuando la persona está en una situación de dependencia se relaciona, en muchos casos, con la falta de conciencia de enfermedad, combinada con la ausencia de servicios públicos profesionales, así como una representación social del tratamiento como sistema de “castigo” a la persona con dependencia.
Gráfica 1. Problemas relacionados con el consumo de alcohol.
Fuente: Encuesta Nacional de Adicciones, 2008.
Por otro lado, una de cada ocho personas que cumplen con los criterios de dependencia es mujer, por lo que se requieren servicios especializados para ellas con las evidentes diferencias en los programas de rehabilitación determinados por la condición biológica como mujer y una perspectiva de género como construcción social. Según informaciones de la Central Mexicana de Alcohólicos Anónimos, existen alrededor de 15 000 grupos de ayuda mutua y muy pocos de ellos son servicios exclusivos para mujeres, siendo éstos la principal opción de tratamiento y, en muchos casos, la única.
Esta forma de beber en la cultura mexicana se asocia con una proporción importante de problemas y las dificultades más frecuentes que ocurren son con la familia (10.8%) y a continuación aparecen las peleas (6%). Los problemas con la policía son menos frecuentes (3.7%), pero en una proporción importante se encontraron personas que fueron detenidas bajo los efectos del alcohol (41.3%). Los problemas laborales no son muy comunes (3.7%) y en una proporción aún menor están los problemas que derivaron en la pérdida del empleo o en la posibilidad de perderlo (1.4%). Como era de esperarse, la población que calificó para el trastorno abuso/dependencia requiere de servicios especializados de tratamiento y modelos de atención evaluados y con base en evidencia.
El tabaco es la segunda droga de mayores daños económicos y sociales en México (después del alcohol) y su consumo precoz es considerado un factor de riesgo para el consumo de otras drogas.
Casi 27 millones de mexicanos entre 12 y 65 años han probado alguna vez en su vida el cigarro. De este rango de edad, 48.8% son hombres y 23.4% son mujeres, y el promedio de consumo por primera vez en adolescentes fue de 17 años. Por otra parte, 27 millones son presa del humo de tabaco ajeno, es decir, que inhalan lo que otros fuman. De esta forma, en nuestro país casi la mitad del total de la población se encuentra expuesta al humo de tabaco. Esta situación resulta más preocupante si consideramos que el inicio precoz en el consumo de alcohol y tabaco eleva hasta 13 veces la probabilidad de consumir otras drogas, según estimaciones de Conadic. Ello genera un mecanismo de reproducción cultural del consumo por su elevada prevalencia y normalidad de uso, favoreciendo la repetición de este patrón de generación en generación.
Otras estimaciones de la Secretaría de Salud sobre el costo de las enfermedades asociadas al consumo de tabaco calculan que se gastan 30 000 millones de pesos anualmente. Sin embargo, esos cálculos no incluyen los servicios proporcionados por el ISSSTE y están hechos con sólo cuatro de las 80 enfermedades asociadas al tabaquismo, por lo que el costo de esta enfermedad en el sistema de salud debe ser aún mayor.
El consumo de drogas en México ha adquirido dimensiones alarmantes en la última década, principalmente por los niveles extremos de violencia y muertes ocasionadas por la guerra contra el narcotráfico.
Estos fenómenos de violencia impactan en forma dramática toda la dinámica del consumo y configuran entornos sociales excepcionales de inseguridad, de tal forma que es casi imposible aplicar estrategias universales para la reducción de la demanda, pues no corresponden a la realidad de las localidades. Este contexto de violencia extrema (en donde el consumo regulado de drogas permite al ciudadano portar las cantidades autorizadas para consumo personal, pero al mismo tiempo genera la oportunidad de vincularse con el traficante ilegal para adquirir la droga) crea una situación contradictoria y perversa, como la posibilidad de involucrarse con las organizaciones criminales. Lo anterior obliga a desarrollar programas innovadores de prevención y atención integral de las adicciones, necesariamente vinculados con políticas de seguridad ciudadana y en correspondencia a cada contexto cultural de las diferentes localidades del país. Lo anterior, sobre todo, para atender las situaciones asociadas al consumo, como la inseguridad, la violencia, el tráfico de armas de fuego y drogas.
En lo que se refiere al consumo de drogas ilegales (por lo menos una vez en la vida), éste pasó de 3 millones en 2002 a 4.5 millones de personas en 2008, en una proporción de 4.6 hombres por 1 mujer; es decir, que la prevalencia ha aumentado 50% en un periodo de 6 años. Por otro lado, el índice de crecimiento es mayor en las mujeres entre las cuales el consumo de drogas ilegales casi se duplicó, aumentando de 1% en 2002 a 1.9% en 2008, mientras que el consumo en hombres solamente se incrementó de 8 a 8.8% (ENA, 2008).
Si relacionamos el resultado:
Las nuevas generaciones tienen un mayor nivel de exposición al consumo que las anteriores.El consumo de al menos una vez en la vida también ha aumentado en forma significativa.Lo anterior proporciona suficiente evidencia para saber que se dará un incremento en el número de casos de abuso/dependencia, ya que a mayor exposición y experimentación mayor abuso y dependencia, además del consecuente aumento de la necesidad de infraestructura de tratamiento.
Con base en lo anterior, es posible inferir que en caso de no tomarse las debidas precauciones, el Sistema de Salud tendría aún más problemas de cobertura de atención en un futuro cercano.
En cuanto a sustancias de preferencia, la mariguana y la cocaína son las de mayor consumo y predilección entre la población. El consumo de la primera aumentó de 3.5 a 4.2%; el aumento en el consumo de la segunda fue mayor, pues pasó de 1.2% en 2002 a 2.4% en 2008, es decir, que se duplicó entre ambas mediciones (ENA, 2008).
Es importante señalar dos características importantes de estas sustancias: la marihuana es la droga de mayor consumo, pero la cocaína es la de mayor impacto para asistir a un programa de tratamiento, es decir, que los procesos disruptivos más significativos y de mayor deterioro en las personas se dan con el consumo de esta última droga.
Respecto a la edad de inicio, la ENA 2008 muestra dos grupos de drogas: aquéllas con un inicio más temprano (anterior a los 18 años) y las que inician en la edad adulta. En el primer grupo encontramos los sedantes (50.9% de quienes informaron haber usado estos medicamentos fuera de prescripción médica lo hicieron por primera vez en la adolescencia), la mariguana (55.7%), los inhalables (63.3%) y las metanfetaminas (46.5%). En el segundo grupo encontramos los estimulantes usados fuera de prescripción cuyo uso inicia más frecuentemente entre los 18 y los 25 años (35.9%). A esta edad también se suele iniciar el uso de cocaína (48.5%), alucinógenos (53.1%) y heroína (45.7%). Esto señala el grupo en que deben de concentrarse los esfuerzos preventivos. La edad de inicio para el consumo de drogas es típicamente temprana: la mitad de los usuarios de mariguana (55.7%) se inicia antes de la mayoría de edad; en tanto que la cocaína es más tardía: sólo 36.4% la había usado por primera vez antes de los 18 años; esto se observó para 50.8% de los usuarios de drogas. En total, 89.7% de los consumidores de drogas lo habría hecho antes de cumplir los 26 años.
Por último, resalta que en el país hay más de 400 000 personas que cumplen con los criterios de abuso/dependencia al consumo de drogas ilegales. Ello significa que se requiere, por lo menos, de una cobertura de atención para 60 000 personas, o bien, más de 2 000 establecimientos de tratamiento con capacidad para atender a 30 personas en promedio. De esta forma se cubriría a 15% de las personas que solicitan ayuda y están dispuestos a ingresar a un programa de tratamiento.
Estos servicios son proporcionados principalmente por organizaciones de la sociedad civil que operan con recursos propios, con una infraestructura inadecuada, utilizando un modelo comunitario de ayuda mutua y que funciona de manera autogestiva. En este contexto, es necesario aplicar una política pública que promueva el fortalecimiento institucional de esta infraestructura de tratamiento con acciones de capacitación, verificación en el cumplimiento de la normatividad establecida y financiamiento a la operación de programas, así como la investigación.
Los datos expuestos dan muestra de la urgencia en contar con profesionales capacitados para el ejercicio de la práctica clínica especializada en adicciones, bajo una visión multicausal en su etiología, multidisciplinaria en su marco explicativo y multisectorial en su intervención. Es decir, éste es un problema complejo en el que deben existir múltiples respuestas y una coordinación de la participación multisectorial que incluye instancias de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, la academia y las mismas comunidades.
La mayoría de los expertos en la materia concuerdan en que la principal solución al problema del consumo de drogas está en las acciones de prevención. Uno de los principales argumentos está sustentado en la relación costo-beneficio, pues no hacer nada frente al problema resulta más caro que otorgar tratamiento especializado tardío. De esta forma, cuestan más los servicios de procuración de justicia, la cárcel, servicios médicos de tercer nivel y en general el impacto en la seguridad social que los servicios de rehabilitación. De igual manera, cuesta más el tratamiento especializado tardío que la detección temprana e intervención oportuna. La diferencia consiste en un tratamiento, en la mayoría de los casos con internamiento, con una duración de varios años para personas con adicción severa o crónica a un tratamiento breve de algunas semanas. En el mismo sentido, resulta más caro una detección temprana e intervención oportuna que una prevención eficaz que fortalezca los factores de protección y disminuya al máximo posible el consumo.
A manera de conclusión se puede decir que cuando no se invierten presupuestos para la operación de programas sociales de prevención y tratamiento, el Estado y la ciudadanía tienen que pagar mucho más por una solución tardía y por no realizar una intervención oportuna.
A partir de los resultados estudiados es posible identificar con mayor precisión las diferentes necesidades de intervención en el país y en cada una de las entidades federativas. Este panorama epidemiológico nos permite ponderar y dar prioridad, con base en evidencia, a los programas que van desde la prevención universal, la detección temprana e intervención oportuna, el tratamiento en establecimientos especializados, el tratamiento de base comunitaria, los programas de reinserción social y profesional, los programas de prevención de recaídas y los programas de reducción del daño.
Cuadro 1. Tipología de acciones de prevención y tratamientos.
Prevención primaria o universal.
Este nivel de intervención está centrado en acciones dirigidas a toda la población para fortalecer los factores de protección y contrarrestar los factores de riesgo que favorecen el consumo de drogas y las adicciones
Detección temprana e intervención oportuna.
Este segundo nivel, también denominado prevención secundaria o selectiva, está dirigido a personas, grupos y comunidades en donde ya existen riesgos evidentes de iniciar el consumo o bien ya existe un consumo experimental, con la posibilidad de derivar en situaciones de abuso o dependencia
Tratamiento especializado a personas con dependencia.
