La fórmula de la longevidad - Avanti Kumar-Singh - E-Book

La fórmula de la longevidad E-Book

Avanti Kumar-Singh

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Beschreibung

Descubre el secreto de una vida larga, plena y saludable con la sabiduría ancestral del ayurveda. La doctora Avanti Kumar-Singh nos invita a replantear la manera en que percibimos el envejecimiento y nos muestra cómo podemos abrazar la segunda mitad de la vida con vitalidad, energía y claridad. Con su enfoque práctico y accesible, revela cómo pequeñas pero poderosas acciones diarias pueden promover la reparación celular, reducir la inflamación y mejorar el bienestar general. Con años de experiencia en la medicina occidental y una profunda conexión con el ayurveda, la autora ha diseñado un plan basado en la nutrición, las rutinas diarias y el yoga, para ayudar a restablecer el equilibrio natural del cuerpo. Llena de consejos sencillos y prácticas transformadoras, esta guía nos permitirá construir hábitos sostenibles para alcanzar una vida llena de energía y armonía.

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Seitenzahl: 306

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Índice

NOTA DE LA AUTORA

INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

PARTE 1 ¿QUÉ ES LA LONGEVIDAD?

1. LA FÓRMULA DE LA LONGEVIDAD

2. LOS MECANISMOS DEL ENVEJECIMIENTO

3. TUS TEJIDOS SON EL PROBLEMA

4. CÓMO REPONER TUS TEJIDOS

PARTE 2. LAS PRÁCTICAS PARA LA LONGEVIDAD

5. TOXINAS

6. CÓMO AÑADIR PRANA

7. CÓMO MOVER EL PRANA

8. CÓMO SINCRONIZARSE CON LA NATURALEZA

9. CÓMO ALIMENTAR EL SISTEMA

CONCLUSIÓN

AGRADECIMIENTOS

GLOSARIO

Notas

Titulo original inglés: The Longevity Formula.

© del texto: Avanti Kumar-Singh, 2023. © de la traducción: Beatriz Villena Sánchez, 2025.

Traducción publicada bajo licencia exclusiva de Sounds True, Inc.

© de esta edición: RBA Libros y Publicaciones, S. L. U., 2025.

Avda. Diagonal, 189 - 08018 Barcelona.

www.rbalibros.com

Primera edición: marzo de 2025.

REF.: OBDO467

ISBN: 978-8410-981-92-8

Composición digital: www.acatia.es

Queda rigurosamente prohibida sin autorización por escrito del editor cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47). Todos los derechos reservados.

PARA MAMÁ, PAPÁ Y ANJALI... VOSOTROS

SOIS EL MOTIVO POR EL QUE ESTOY AQUÍ.

PARA KANWAR... ERES EL MOTIVO

POR EL QUE EMPECÉ.

PARA ISHA Y ZAYN... VOSOTROS SOIS

EL MOTIVO POR EL QUE CONTINÚO.

NOTA DE LA AUTORA

Antes de que comencemos juntos este viaje hacia la salud y la longevidad, me gustaría que tuvieras presente un par de cosas. Para empezar, las prácticas para la longevidad incluidas en este libro proceden del ayurveda y el yoga, rica herencia de mis antepasados. Aunque los ejercicios aquí descritos se hayan adaptado al mundo moderno, sus raíces se hunden en una sabiduría ancestral que trasciende el ámbito de este libro, por lo que te animo a profundizar en ella para obtener una perspectiva más completa de por qué funcionan y han superado la prueba del tiempo.

En segundo lugar, reconozco que no todas las prácticas estarán disponibles o serán útiles para todo el mundo, aunque he intentado que sean lo más accesibles posible. Además, la información aquí recogida no debe considerarse asesoramiento sanitario o médico. El contenido de este libro es meramente informativo y no pretende diagnosticar, tratar, curar ni prevenir afección o enfermedad alguna. Consulta a tu médico antes de empezar cualquier nueva práctica o sugerencia.

Por último, dada la naturaleza dinámica y en constante evolución de la investigación científica, es posible que surjan nuevos descubrimientos entre la escritura y la publicación de este libro. Las ideas y datos presentados reflejan las investigaciones más recientes disponibles en el momento de redactar esta obra. Me he esforzado por buscar un equilibrio entre la ciencia moderna y la sabiduría ancestral, integrando los conocimientos de ambos mundos para ofrecerte una guía completa. El objetivo de este libro es ser riguroso a la vez que accesible, informativo a la vez que práctico para su aplicación en la vida real. Y aunque creo haber cumplido todos estos criterios, en última instancia, serás tú quien lo juzgue.

INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

A pesar de vivir más que nunca, también estamos más enfermos que nunca. Este extraño enigma ha creado una importante crisis sanitaria, sobre todo en el mundo occidental. Las enfermedades crónicas prevenibles han aumentado considerablemente, agravadas por la pandemia de la COVID-19, que se prolongó durante años. Y todo eso tiene un coste.

A medida que envejecemos, tendemos a acudir más al médico y a los servicios de urgencias, consumimos más medicamentos, pasamos más tiempo en el hospital y necesitamos rehabilitación tras el alta. Uno de cada seis estadounidenses padece una enfermedad crónica, definida por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) como una afección de un año o más de duración que limita las actividades de la vida diaria o requiere atención médica continua.1 Según el National Council on Aging, el 80 por ciento de los adultos mayores de sesenta y cinco años padece, al menos, una enfermedad crónica, y el 68 por ciento dos o más.2 Para 2027, se prevé que el gasto sanitario nacional alcance el 19,4 por ciento del PIB (6 billones de dólares), debido en gran parte al envejecimiento de la población y a las enfermedades relacionadas con la edad.3

Debemos encontrar una forma mejor de hacerlo.

Aunque, como colectivo, vivimos más, no nos mantenemos sanos todo ese tiempo. Y, a diferencia de lo que se pueda llegar a creer, no es lo mismo la esperanza de vida que el lapso de salud. La esperanza de vida es el tiempo que pasamos vivos, mientras que el lapso de salud es el periodo de la vida que pasamos con buena salud. Con las herramientas adecuadas, tu lapso de salud no tiene por qué verse interrumpido, sea cual sea tu edad. Es posible experimentar la longevidad, y vivir con vitalidad y funcionalidad hasta bien entrada la tercera edad. Esto se produce cuando la esperanza de vida se equipara al lapso de salud.

Desde un punto de vista occidental, el envejecimiento se asocia al deterioro: pérdida de capacidades físicas y mentales, de relevancia en roles profesionales y personales, y de apoyo familiar y comunitario. A medida que envejecemos, tendemos a perder nuestro propósito como ciudadanos y nos pasamos los días tomando pastillas, viviendo en residencias de ancianos y enfermando cada vez más mientras esperamos lo inevitable. Esa calidad de vida a la que una vez aspiramos y por la que tanto nos hemos esforzado no parece llegar nunca. Como resultado, muchos ancianos en la sociedad occidental se sienten defraudados, pero están demasiado enfermos para cambiar su situación.

Sin embargo, desde la perspectiva oriental, los ancianos permanecen funcionales a medida que envejecen, aunque sean algo más lentos o débiles. Envejecer no es algo que deba temerse, sino algo que merece ser abrazado. Las personas mayores siguen siendo figuras importantes para sus comunidades y familias, personas a las que los más jóvenes acuden en busca de consejo y opinión. Como resultado, los mayores tienden a seguir sintiendo que tienen un propósito, suelen vivir en grupo y dedican su tiempo a sentirse bien, en lugar de enfocarse en lo que no funciona.

No es ningún secreto que existen grandes diferencias entre la medicina occidental y la oriental. He tenido la suerte de experimentar ambas como médica de urgencias y como practicante del sistema de curación de mis antepasados. En vez de decantarme solo por uno, he optado por abrazar ambos, por tender un puente entre ellos en busca de una salud vibrante y duradera. Y todo empieza con algo llamado ayurveda.

¿QUÉ ES EL AYURVEDA?

Con más de cinco mil años de antigüedad, el ayurveda es uno de los sistemas de sanación más antiguos. Su existencia está documentada en los textos védicos indios del año 3000 a. C. La esencia del ayurveda, que se suele traducir como «la ciencia de la vida» o «el conocimiento de la longevidad», es que no estamos separados de la naturaleza, que de hecho somos un microcosmos dentro del macrocosmos. Dado que el ayurveda es la base de muchos otros sistemas de sanación, como la medicina tradicional china y la medicina occidental, son muchos los que lo consideran la «madre de toda sanación».

A pesar de que hace siglos que existe, muchos de nosotros no comprendemos la multitud de beneficios que ofrece para la salud y la longevidad. En los tiempos que corren, con frecuencia solo nos fijamos y tenemos en cuenta los datos y los estudios científicos para saber qué hacer para aliviar nuestros síntomas y reducir enfermedades. Pero ¿y si también recurrimos a la experiencia humana colectiva para que nos diga qué debemos hacer para curarnos y aumentar nuestra salud en general?

A diferencia de otras modalidades, el ayurveda nos enseña a convivir con los ritmos diarios y estacionales de la naturaleza, a usar la alimentación como medicamento y a aumentar el flujo de energía vital (prana) para equilibrar nuestros síntomas a través de medios médicos, naturopáticos y anecdóticos. Es una verdad universal y colectiva que se ha transmitido durante miles de años y forma parte de nuestra esencia y humanidad, lo usemos de forma intencionada o no. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos creen, el ayurveda no se opone a la medicina occidental. De hecho, dado que es un sistema holístico, abraza la integración de fármacos, procedimientos y cirugías si pueden ayudar al paciente. Tampoco es sinónimo de medicina natural, alternativa o complementaria, aunque puede emplear este tipo de tratamientos junto con los convencionales.

En 2017, se otorgó el Premio Nobel a científicos que investigaron la medicina circadiana, cuyos principios están presentes en el reloj ayurvédico, el cual detalla cómo vivir en sincronía con la naturaleza (véase el capítulo 8). Las pruebas de la «conexión intestino-cerebro» se han multiplicado también en docenas de estudios, aportando pruebas científicas de que la digestión es realmente la sede de la salud (profundizaremos en este tema más adelante). Por su parte, las herramientas del yoga son quizás los tratamientos ayurvédicos más aceptados y estudiados en la medicina occidental actual. Existen pruebas innegables de los efectos curativos de la respiración, las posturas y la meditación en prácticamente todos los sistemas del cuerpo y la mente humanos, y el ayurveda ha tomado nota de estos beneficios durante milenios.

AYURVEDA ES CONEXIÓN

Si te preguntara qué es la naturaleza, probablemente mencionarías el sol, la luna, las plantas, los árboles, los lagos, los océanos, los animales y los insectos, ¿verdad? Y todo eso es correcto; la naturaleza son todas esas cosas. Pero ¿qué pasaría si te dijera que nosotros, como seres humanos, también somos naturaleza? En ayurveda, la naturaleza es todo lo que nos rodea, pero también nosotros. Somos un todo con la naturaleza al nivel más básico, porque estamos hechos de la misma materia prima: los cinco elementos (espacio, aire, fuego, agua y tierra) en diferentes combinaciones. Dicho de otra forma, nosotros, como seres humanos, somos un microcosmos dentro del macrocosmos de la naturaleza.

¿SABÍAS QUE...?

Cuando conectamos con la naturaleza, en realidad nos estamos conectando con el pulso, o resonancia, de la Tierra, descubierto por el físico Winfried Schumann en 1952. La llamada resonancia Schumann, con una frecuencia de 7,83 hercios, coincide exactamente con las ondas alfa emitidas por el cerebro humano. En estado alfa, estamos más relajados y nuestra fisiología se equilibra. Por el contrario, pasar poco tiempo en estado alfa provoca desequilibrio, estrés y ansiedad, lo que debilita el sistema inmunitario.

La relación entre el «pulso» de la Tierra y los seres humanos se evidenció aún más en un estudio realizado por Rutger Wever veinte años después. Wever observó qué ocurría cuando alojaba a distintos sujetos en un búnker subterráneo durante cuatro semanas, impidiéndoles recibir la frecuencia natural de la Tierra de 7,83 hercios. Con el tiempo, desarrollaban cefaleas y sufrían angustia emocional. Sin embargo, los síntomas remitían cuando Wever introducía la frecuencia Schumann en el ambiente mediante un transmisor artificial sintonizado a 7,83 hercios.4

En resumen, cuando estamos conectados con el pulso de la naturaleza, nuestra salud se mantiene.

Por desgracia, muchos de nosotros hemos perdido esa conexión y, como resultado, también nuestra salud. Somos muchos los que vamos a trabajar a primera hora de la mañana, cuando todavía está oscuro, y salimos a última hora de la noche, cuando vuelve a oscurecer, por lo que literalmente nunca vemos la luz del sol. Nos pasamos el día entero mirando nuestros teléfonos y otras pantallas, intoxicándonos con la luz azul, que envía señales a las hormonas equivocadas (es decir, hormonas liberadas en el momento incorrecto y por motivos erróneos), lo que impide que nuestro organismo funcione como es debido. Comemos fresas y arándanos en invierno congelados en verano. Consumimos mangos que no crecen donde vivimos, porque nos los traen por avión. Para ahorrar tiempo, cocinamos con microondas y optamos por alimentos procesados almacenados en cajas o envoltorios. Subimos escaleras mecánicas y caminamos sobre cintas móviles para hacer ejercicio. Y la lista sigue y sigue. Nuestros días giran en torno a la comodidad y a una tecnología que se suponía que había llegado para mejorar nuestras vidas pero que, sin embargo, ha destruido nuestra salud. Y todo eso porque hemos perdido la conexión con la naturaleza.

Una de las claves de la sanación mediante el ayurveda es mantener nuestra conexión con la naturaleza y vivir en armonía con los ritmos diarios y estacionales generados por el movimiento de la Tierra alrededor del sol: unos ritmos creados por la propia naturaleza. Cuando nos despertamos, dormimos, comemos, jugamos y trabajamos en sincronía con la luz del día, la oscuridad de la noche y el cambio de estaciones, estamos conectados con lo que hay fuera de nosotros: el sol y la luna, las plantas y los árboles, los lagos y los océanos, los animales y los insectos... toda la naturaleza.

Cuando no lo hacemos, pasamos de la sobrecarga de toxinas a los síntomas, y de ahí a la afección y a la enfermedad crónica. En ayurveda, el camino que lleva de la salud a la enfermedad no es lineal, sino una progresión a través de seis etapas que forman parte de un continuo. Para el ayurveda, la salud y la enfermedad no son conceptos en blanco y negro, sino que tienen muchos matices de gris.

El trayecto entre la salud y la enfermedad empieza con la acumulación de toxinas (ama). Cuando estas saturan el sistema, aparecen los síntomas, que pueden ser de bajo grado y poco específicos, como «no sentirse bien» o «sentirse raro», o más concretos, como ansiedad, depresión, problemas gastrointestinales, aumento de peso, cefaleas, congestión nasal, dolor articular, entre otros. Si en esta fase del proceso corregimos el rumbo y empezamos a reducir la carga de toxinas, podemos evitar la progresión hacia la afección y la enfermedad crónica. En última instancia, este viaje ayurvédico es la práctica diaria de equilibrar entre la eliminación de toxinas, que genera salud, y la acumulación de estas, que conduce a la enfermedad.

El ayurveda combina los cinco elementos de la naturaleza en tres humores o energías (doshas). El aire y el espacio se fusionan para crear vata, la energía del movimiento. El fuego y el agua se combinan para crear pitta, la energía de la transformación. Y, por último, el agua y la tierra se combinan para crear kapha, la energía de la estructura. Cada una de estas energías tiene una función primaria que se correlaciona con los elementos que se combinan para crearla. Estos tres doshas se corresponden con la forma en que un profesional de la medicina ayurvédica tradicional (vaidya) clasifica a los pacientes con el objetivo de recomendarles remedios para tratar esos desequilibrios que generan los síntomas.

Digo esto porque muchos de mis estudiantes me dicen que han respondido a «cuestionarios dosha», pero que no saben cómo utilizar esa información. Si nunca te has sometido a uno de estos cuestionarios, por favor, no lo hagas. Y si ya lo has hecho, no hagas demasiado caso a los resultados por ahora. En este libro, he presentado estos conceptos de una forma que resulte más accesible y útil a propósito, poniendo especial énfasis en sus cualidades en vez de en los propios doshas, porque comprender estas cualidades es lo que permite sanar con ayurveda (profundizaremos en este tema en el capítulo 4).

Pero ¿qué tiene que ver todo esto con la longevidad? Ahora voy a ello, lo prometo.

He dedicado toda mi vida al arte y la ciencia de la sanación, primero como profesional de la medicina occidental y, después, volviendo a mis raíces como practicante de ayurveda. Aunque ya he escrito un libro sobre medicina ayurvédica, empecé a pensar en este libro sobre longevidad al acercarme a mi quincuagésimo cumpleaños. Quise reflexionar sobre mi vida hasta el momento (la carrera que había elegido, la consulta que había montado, el libro que había escrito, el pódcast que había creado, la familia que había formado, los amigos que había hecho, las relaciones que había mantenido, los lugares que había visitado y las experiencias que había vivido) y me sentí ansiosa por la siguiente etapa de mi vida.

Cuando llevaba cuatro meses escribiendo este libro, noté un pequeño nódulo en el pecho derecho. Ningún otro indicio. Ningún otro síntoma. Pensé que no sería más que un quiste, ya que tenía antecedentes de mamas fibroquísticas desde los veinte años. Cuando fui a hacerme la mamografía de rigor, no me alarmé cuando el radiólogo me dijo que quería hacerme una ecografía de mama, ya que era el procedimiento que había seguido muchas veces debido a mi tejido mamario «denso». Sin embargo, cuando el radiólogo empezó a tomar más imágenes y medidas de lo normal, empecé a preocuparme, porque sabía que algo iba mal.

Dos días después, me hicieron dos biopsias en la mama derecha y otra en la axila. Una semana después, me reuní con un oncólogo convencional, un oncólogo integrativo y un cirujano de mama. Para mi gran desgracia, me diagnosticaron cáncer de mama y, de repente, todas mis creencias se pusieron a prueba. ¿Cómo alguien como yo, profesional de la medicina integrativa, con tantas herramientas para la sanación, que había vivido la vida basándose en los principios de este libro, podía tener cáncer?

Nunca he fumado, apenas bebo, sigo una dieta vegetariana sana y gestiono el estrés bastante bien. No tengo antecedentes familiares ni factores genéticos de cáncer de mama. Con este diagnóstico sorpresa, todo mi mundo se vino abajo y mi vida se detuvo. Me sentía confusa, asustada y abrumada por todo lo que conlleva la palabra «cáncer». Todo lo que le atribuimos. Todo lo que eso supone en nuestro mundo occidental. En vez de entrar en pánico, me paré y le pregunté a mi cuerpo qué estaba intentando decirme. ¿Había estado tan ocupada construyéndome una vida y una familia, escribiendo, enseñando, ejerciendo la medicina y avanzando, avanzando y avanzando que había dejado de prestar atención a mi curación? ¿Me había desconectado de la naturaleza sin saberlo?

Al examinar mi vida, me di cuenta de que, aunque integraba herramientas saludables, también vivía en una ciudad urbana contaminada que, a veces, me impedía mantener esa conexión en mi día a día. Cada vez tenía una mayor carga de toxinas, una agenda más apretada y más estrés del que probablemente me habría gustado admitir. Tenía emociones a las que jamás me había enfrentado: rabia y soledad por mi infancia; ansiedad y miedo por los problemas de salud de mis hijos, ahora adultos, durante su adolescencia; y una profunda pena y tristeza por la pérdida de mi querida perra, Mia, apenas cuatro meses antes de mi diagnóstico. Mientras me afanaba por construir una vida de éxito, había pasado por alto algunos de los principios que sé que son ciertos.

Pensé en la progresión de la salud a la enfermedad que enseña el ayurveda. Tal vez la eliminación de toxinas a través de mi meditación diaria, una dieta sana y un trabajo profundamente significativo no bastara para contrarrestar la acumulación de toxinas creadas por mi entorno, mis horarios, el estrés y las emociones no procesadas. Fueran cuales fueran los motivos, mi diagnóstico era un recordatorio de que debía volver a mis raíces, a lo que conocía, y sanar mi cuerpo y mi mente.

Lo primero que hice fue despejar mi agenda: actos sociales, consultas con los pacientes, talleres con estudiantes, grabación de pódcasts e, incluso, escribir este libro. Durante casi seis meses, lo dejé todo y me centré únicamente en mi tratamiento y recuperación. Sin embargo, al hacerlo, me di cuenta de que mi vida también había dejado de fluir. Había dejado de moverme con la vida y había detenido el flujo de prana, la energía vital, siempre en movimiento y siempre creadora, que nos impregna a todos. Al igual que un río, si se bloquea, siempre encuentra otras vías de seguir adelante. Si se permite que fluya con libertad, arrastrará lo que no se necesita y proporcionará agua y nutrientes a lo que sí se necesita. Cuando nos movemos con la naturaleza, nos movemos con la vida. Es imperativo que nos movamos con la energía vital que hay dentro de nosotros y que quiere fluir a través de nosotros. Eso es lo que crea la salud. Porque cualquier vida es un viaje de sanación.

La longevidad exige este movimiento: el movimiento de nuestros cuerpos físicos, el movimiento de nuestros pensamientos, el movimiento y la evolución de nuestras almas. La longevidad también requiere conexión: con la naturaleza, con nosotros mismos, con los demás, con un poder superior, con la energía vital universal, con el prana. En realidad, el secreto de la longevidad se hace evidente cuando nos fijamos en modalidades curativas ancestrales como el ayurveda.

Y eso es justo lo que te enseñará este libro. Más allá de la ciencia de la longevidad y los mecanismos del envejecimiento, aprenderás a mover la fuerza vital que hay en ti para crear salud y vivir mejor durante más tiempo. Hizo falta un diagnóstico de cáncer para recordarme lo increíble que es nuestro cuerpo y la capacidad que tenemos todos de curarnos, ya sea de un simple dolor de estómago como de una enfermedad más grave.

Mientras escribo esto, sigo en tratamiento, pero confío en que estoy aprendiendo y reaprendiendo lo que necesito para vivir una vida más larga, mejor y más sana, y que si vuelvo a lo que sé, que soy naturaleza, la curación llegará.

Espero que también sea así para ti.

PARTE 1

¿QUÉ ES LA

LONGEVIDAD?

1

LA FÓRMULA DE LA LONGEVIDAD