La importancia de llamarse Fátima - José Ramón Celdrán Mallol - E-Book

La importancia de llamarse Fátima E-Book

José Ramón Celdrán Mallol

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Beschreibung

En él reúno una serie poemas, relatos, unas cartas al director de un periódico que escribí, citas de mis diarios que escribía, contenidos de algunas cartas dirigidas a o recibidas de amistades. Seminarios y propósitos para buscar el niño interior que cada uno tenemos, y escritos a una digamos a una Fátima, que bien pudo ser y no fue, acabando el libro con la recomendación de la lectura de tres libros como son: "La profecía Micaélica de Rudolf Steiner y los años 2012 a 2033", de Steffen Hartmann , "Isis. María y Sofía" que reúne conferencias de Rudolf Steiner y "El misterio del Apocalipsis" de Arturo Blanco de la Lama. Sin otro particular y transcribiendo "Que el Amor es la luz que ilumina "la revelación de la verdad", porque es la luz que ilumina toda la historia de la Humanidad.

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Seitenzahl: 114

Veröffentlichungsjahr: 2025

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© José Ramón Celdrán Mallol

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de cubierta: Rubén García

Supervisión de corrección: Celia Jiménez

ISBN: 978-84-1089-812-7

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

.

Dedicatorias

A todos los que se consideren «mi familia», porque hay una familia de sangre y otra espiritual… y ambas cosas deben estar unidas…

A Rudolf Steiner, por su antroposofía y sus escritos sobre El misterio del Gólgota…

A Suzanne Powell.

A Eukene Escudero Rebollo (fallecida).

A Fátima1 Campaña Jiménez y a su hermano Miguel, que me escribió el siguiente correo: «Hola, José Ramón, por desgracia, falleció en febrero 2014. Gracias por acordarte de ella. Si la tienes en la memoria, sé que es por cómo era y cómo se implicaba en las cosas que quería como en la que os ocupó en sus años en Alicante. Espero que vaya muy bien. Gracias de nuevo. Ella nos ayuda desde otro plano…».

.

(San Mateo 4.1)

Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Acercóse el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se vuelvan panes». Pero Él respondió: «Escrito está: no de pan solo vivirá el hombre, sino de toda palabra salida de la boca de Dios».

Meditación de Micael

Actúa en mí la fuerza del dragón que quiere empujarme hacia abajo, no la veo, la siento como lo que quiere llevarme por debajo de mí. Pero contemplo en espíritu al Ángel luminoso cuya tarea cósmica siempre ha sido vencer al dragón. Concentro mi ánimo en esta figura luminosa, hago radiar su luz en mi ánimo.

Semana del 1 al 7 de septiembre (meditación de Rudolf Steiner)

La luz de las lejanías del Universo, interiormente, sigue viviendo con fuerza: será la luz del alma que resplandece en las profundidades del espíritu, para liberar frutos que en el curso del tiempo hacen madurar al yo del hombre desde el yo del mundo.

Semana del 29 de septiembre al 5 de octubre (disposición anímica de Micael)

Naturaleza, tu ser material. La porto en mi ser de voluntad y mi ardiente poder volitivo, forja el propósito de mi espíritu para que nazca el sentir del yo que en mí mismo me sostenga.

Voy a comenzar este libro con una carta al director en el periódico Información de Alicante, que publicaron el 11 de enero de 2016, dando unas directrices que creo que debían seguir los grupos emergentes como Democracia real YA, que fue germen del movimiento morado2 como Podemos. Que cada uno saque sus conclusiones si esas directrices se cumplieron.

Ruego la publicación de la siguiente carta:

¿Vamos hacia el fin de una época, en la que ha predominado un capitalismo salvaje, en el que el rico se ha hecho más rico, y el pobre se ha hecho más pobre? No tengo la respuesta, por mucho que la busco. Todo parece indicar que la aparición, en la escena pública, de unos partidos nuevos, y con un catálogo de buenas intenciones, parece indicar que sí, que vamos hacía el fin de una época y al principio de otra más justa y más equitativa, marchando a una sociedad más humanista, más sensible a los problemas individuales y colectivos que se plantean, más solidaria con las clases más desprotegidas, y contra unas personas en las que ha prevalecido la corrupción y el afán desmedido del enriquecimiento personal. ¿Serán, esos partidos, capaces de ir hacia una sociedad más transparente? No lo sé. Se hace camino al andar. Esos partidos, que ya gobiernan en algunos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas (Alicante y la Comunitat son buena prueba de ello), con el paso del tiempo, nos responderán a la pregunta. A pesar de ciertos desatinos que han hecho, les voy a dar un voto de confianza. Pero quiero hacer unas puntualizaciones y son aquellas en las que hay que ir unidos. Vivimos en un mundo globalizado, en que lo que pasa en un lugar alejado, tiene su repercusión en nuestro país. No hay que restar y dividir, hay que sumar y multiplicar, no hay que excluir, hay que integrar, no hay que destruir, hay que construir. Hay que aprender de los tropiezos pasados para no volver a tropezar. Hay que procurar, y es deseable por el bien de todos, que las generaciones futuras hereden un mundo más equilibrado, sin contaminación. No hay fórmulas secretas. Solo con la lucha de todos y todas, sin rencores ni odios, nos llevará a conseguir tales buenos propósitos puntuales. El capitalismo ni es bueno, ni es malo, existe y lo que hay que hacer es repartir la riqueza de una forma justa y más humana. No creo en las independencias y en las fragmentaciones de los países existentes. Creo en la internacionalización. No creo en lo que se han llamado partidos antisistema. No todo lo que existe, en los actuales modelos de organización, es malo. Hay que repartir la riqueza, no con un acelerado aumento de impuestos, sino con una educación ciudadana, concienciando y mentalizando a las gentes, en el que el amor al prójimo desfavorecido sea nuestro norte. En primer lugar, hay que cubrir las necesidades básicas del hombre de nuestro tiempo, para desde ahí escalar hacia unas autorrealizaciones de las personas, cada vez más elevadas, tal como dice Abraham H. Maslow en su libro El hombre autorrealizado. Hacia una psicología del Ser.

Antes de terminar voy a despedirme con aquello que decían los Beatles en su canción All you need is love3. Quizás entonces comprendamos mejor nuestro destino. Atentamente.

.

A José Espronceda (1808-1842) por sus ideas libertarias de cambiar el mundo, siempre con el permiso del Ser Supremo, llamémosle DIOS, AMOR UNIVERSAL, y por su poema La canción del pirata. (Refranero español: «El que roba a un ladrón, tiene 100 años de perdón»).

La canción del pirata (I)

De José Espronceda

Con diez cañones por banda,

viento en popa, a toda vela,

no corta el mar, sino vuela,

un velero bergantín.

Bajel pirata que llaman,

por su bravura, el Temido,

en todo mar conocido

del uno al otro confín

La Luna en el marriela,

en la lona gime el viento

y alza en blando movimiento

olas de plata y azul.

Y va el capitán pirata

cantando alegre en la popa,

Asia a un lado, al otro, Europa,

y allá, a su frente, Estambul.

Navega, velero mío,

sin temor, que ni enemigo navío

ni tormenta ni bonanza

tu rumbo a torcer alcanza

ni a sujetar tu valor.

Veinte presas hemos hecho

a despecho del inglés

y han rendido sus pendones

cien naciones a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,

que es mi Dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

Allá muevan feroz guerras

ciegos reyes por un palmo más de tierra,

que yo aquí tengo por mío

cuanto abarca el mar bravío.

A quien nadie impuso leyes

y no hay playa, sea cualquiera,

ni bandera de esplendor

que no sienta mi derecho

y dé pecho a mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,

Que es mi Dios la libertad;

mi ley, la fuerza y el viento;

mi única patria, la mar.

1

EL VIEJO Y GRUÑÓN CAMPESINO

se acostó tarde.

La faena de hoy

había sido más dura

que como de costumbre.

Las inclemencias del tiempo

hicieron que tuviera que sacar

fuerzas de flaqueza

para poder laborar

el extenso terreno

que su señor de la masía

le había encomendado

y cuidar

por tres míseros sestercios.

2

DURANTE UN CORTO INSTANTE,

dudó en matar y no matar,

después, prefirió el color negro

de duelo

que el color rojo

de sangre.

3

LAS ARTERIAS

del desfigurado

cuerpo humano,

flagelado por terribles azotes,

explotaron de repente,

al mismo tiempo

que cohete espacial,

explorar e investigar

extraños y lejanos mundos

de otras galaxias,

a muchos años luz

de nuestro sistema solar.

Los dos no pudieron soportar

la presión de la atmósfera.

4

YA ESTÁ BIEN DE CREER

lo que quieren que creamos.

Ya va siendo hora de rebelarse

contra todo lo que está mal constituido,

tomar las armas de la razón

y salir a la calle sin miedo

para hacer nuestra guerra,

la del amor,

la que nos liberará de la gente

que atenta con nuestra paz

y la de nuestros hijos.

5

NO PUDE CONTAR

el número de personas

que se habían congregado

en las aulas del importante

centro docente religioso

en los alrededores de la ciudad

disponiendo de toda clase de lujos:

aulas amplias,

pupitres de alta calidad,

encerados de panavisión,

capilla a lo pop,

pero sin gran barroquismo,

con grandes y nítidos ventanales,

grandes campos deportivos,

fútbol,

tenis,

balonmano,

hockey,

baloncesto,

piscina olímpica,

donde los colegiales

practicaban sus deportes favoritos.

Alguien me dijo

que se presentaban

unos mil opositores

para cubrir cinco plazas

de auxiliar administrativo

que el importante banco local

ofrecía al público.

El espectáculo fue atroz,

desalentador,

cruento,

MIL PERSONAS

sin trabajo,

sin medios económicos suficientes

para poder vivir.

MIL PERSONAS

que se les ha negado

el derecho del vivir.

MIL PERSONAS

de distintos rostros,

caracteres y aptitudes,

sin estudios

o con bachiller elemental

o superior,

peritos,

abogados,

profesores mercantiles,

licenciados en ciencias económicas,

etcétera.

MIL PERSONAS

que no se les escucha

lo que piden

o desean a gritos desenfrenados.

Viva la paz que tenemos,

la paz labrada por nuestros progenitores,

la paz que asegura al trabajador,

que defiende los derechos de las personas,

que dice abrir sus brazos a los hombres,

que habla de justicia,

que sus principios se basan

en una doctrina esencialmente social,

que protege en caso de desempleo o infortunio.

¡Ay!,

si nos dejaran unirnos,

manifestarnos

y luchar sin armas,

a brazo partido,

contra los que no nos dejan vivir

y prometen cosas que luego no cumplen,

si pudiéramos empuñar una metralleta

para matar a la insensibilidad,

a la inhumanidad,

a la falta de compasión,

a la falta de amor fraterno,

a aquellos que dicen

que la paz de nuestros días

asegura la existencia del pueblo,

paz construida a base de golpes de fusil,

de exterminar a todo aquel que dice la verdad.

6

EL SEÑOR ERA ALTO,

delgado,

espigado.

Disfrutaba de los rails

que el automóvil club

organizaba todos los años

por distintos itinerarios,

seca y austera.

Desde su tierna infancia,

sentía loca pasión

por las carreras sobre vehículos

de ruedas.

Los Reyes Magos

le trajeron,

muchos años atrás,

como obsequio a su buen comportamiento

de hijo único

de padres bien situados

social y económicamente,

una bicicleta de carreras

que grandes corredores profesionales

ya quisieran poseerla.

Cuando la probó,

casi no llegaba a los pedales.

Pero… fue creciendo,

mientras que la bicicleta seguía igual,

con lo que llegó el momento

en que la bicicleta le venía pequeña,

consiguiendo una moto de gran cilindrada,

arreglando el tubo de escape

para que el ruido fuera mayor

y, de esa forma,

hacer notar su presencia.

Ahora luce un Cupé

último modelo

con el que participaba

en todos los rails

y, cuando no,

las niñas más hermosas del lugar

lo seguían para que las llevara de paseo

y poder decir a sus amigas

que han estado con ese buen señor,

alto,

delgado,

espigado…

Las niñas tenían gran pasión

por ir con tan importante personaje

de la provincia

para que, cuando caiga la tarde

y la noche haga acto de presencia,

dejarse rodear

por los brazos del atractivo caballero

y sentir que su beso suave

y sexual

durará una eternidad.

7

LA MÚSICA SUENA,

suena la canción

una vez más,

como ayer,

como anteayer,

como días pasados,

como años pasados.

Tiempo que se va

y la soledad o el silencio

siempre vuelve

con toda su mágica fuerza

de destrucción.

La música

suena a tristeza

de soledad,

de incomprensión.

Hay que luchar,

luchar,

luchar,

seguir siempre adelante,

caminando con el pecho al descubierto,

sentir las heridas

hasta lo más profundo del cuerpo,

sentirnos marcados

y, a la vez, embriagados,

sentir que cada día

nos hundimos un poco más.

8

(relato)

Marisa fumaba en silencio. José Luis miró y observó la expresión de su cara, era fría, rígida. ¿Por qué era así Marisa?, se preguntó a sí mismo. José Luis no comprendía o no entendía por qué necesitaba su presencia; tal vez, ese sentir que la soledad podía compartirla con otra persona.

Mientras tanto, Marisa fumaba tranquilamente, como si no le importara la presencia de José Luis, como si no estuviera concentrada en algún problema que la desestabilizara, por ejemplo, en cualquier otro muchacho por el que sintiera verdadero afecto…

José Luis se devanaba los sesos sobre cómo romper el silencio gélido. Se le ocurrió pedir un cigarrillo a Marisa; por algo se empieza. Después de conseguir el cigarrillo y habérselo encendido, continuó callado. Hay silencios que oprimen y ahogan. José Luis sintió de repente enormes deseos de hablar, de explicar a Marisa todo lo que sucedía en su terrible soledad. Una vez más, se fijó y observó los ojos de ella y comprobó, una vez más, que Marisa había supuesto (o suponía) algo en su vida, pero hoy, en la actualidad, había una barrera de incomunicación entre ambos imposible de destruir… Trató José Luis de volver hacia atrás en el tiempo, desandar los pasos ya dados. Era imposible retroceder. Los acontecimientos se habían precipitado últimamente.

Marisa seguía fumando pausadamente, sabía lo que José Luis estaba pensando, y a la vez José Luis sabía lo que Marisa estaba pensando…

8

(Otra versión)