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Cala es una mujer felizmente casada y con una vida familiar en apariencia perfecta, pero tendrá que afrontar los secretos desagradables del marido que acaba de perder y, siguiendo el arte del Kintsugi, reparar su vida como quien recompone un jarrón roto. En ese proceso descubrirá nuevas formas de amor y una mejor forma de vida. Mudit Grau es bailarina, coreógrafa y escritora. Bailarina en la compañía de Antonio Gades y coreógrafa multipremiada, ha sido profesora en el Institut del Teatre y dirige su propia escuela de danza. En la escritura ha encontrado una nueva vía para desarrollar, con delicadeza y elegancia, una creatividad desbordante. «Leer este libro es una delicia para los sentidos, un dejar atrás una vida para construir otra nueva, un saber hacer las paces con una misma, hallando la paz interior, echando a los fantasmas, con la mente tranquila y sabiendo que solo así se encuentra la felicidad.» Judit Mascó
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Seitenzahl: 63
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Primera edición: septiembre de 2020Primera edición en digital: diciembre del 2023
© Mudit Grau
© Prólogo: Judit Mascó
© Editorial Comanegra
Consell de Cent, 159
08015 Barcelona
www.comanegra.com
Traducción: Sandra Ruiz
Corrección: Nuria Ochoa y Gemma Sardà
Diseño de colección: Cómo Design
Diseño de portada y maquetación: Irene Guardiola
Producción del ePub: booqlab
ISBN: 978-84-19590-75-6
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La línea alba
Mudit Grau
Prólogo de Judit Mascó
Es bonito cuando alguien a quien no conozco me manda un e-mail y me cuenta cómo se fijó en mí y por qué decide pedirme que le escriba el prólogo de su libro.
También tiene algo de atrevimiento que a mí, sin conocer a la autora, Mudit Grau, me caiga en gracia y desee saber más sobre ella. Así fue como me puse a leer el texto adjunto al correo y aún sin corregir.
Mudit me escribe diciéndome que me recuerda sentada en la primera fila del Teatre Grec de Barcelona en julio del 2013. Me levantaba de la silla y bailaba con una alegría desbordante cuando ella era la coreógrafa y directora artística del espectáculo de danza fusión hip-hop-flamenco que yo estaba disfrutando tanto. Me confiesa que da mucha importancia a las imágenes que le quedan grabadas en la retina (debe de ser porque viene del mundo de la danza). Esa actitud fresca y natural era lo que quería, lo que buscaba, para su prólogo. La protagonista de su novela y muchas otras mujeres del mundo real, me dice, tienen que recorrer un largo camino para alcanzar esa espontaneidad.
Sorprendida y llena de curiosidad, me planteo soltarme un poco y aceptar un nuevo reto, porque ahora ya sé, por experiencia, que cuando me salgo del guion establecido es cuando me descubro y avanzo, incluso arriesgo, a sabiendas de que ya estoy ganando. Tal vez como Cala, nuestra protagonista, no sé mucho del destino, pero sí de las oportunidades que nos pasan por delante. Eso sucede de vez en cuando y sin llamar en exceso la atención. Y siento ahora un no sé qué en mi interior que me dice: «¿Por qué no? Si sigo con mi día a día, jamás sabré qué me he perdido».
Solo se obtiene algo nuevo al hacer algo nuevo. Y si compartimos, ganamos siempre.
¿Tal vez Mudit y Judit (nuestros nombres suenan y terminan igual) somos como ella, Cala? ¿Mujeres a quienes nos gusta dar forma y sentido a la vida? ¿Abandonar la zona de confort que nos hace sacar el espíritu de buscarnos, encontrarnos, hacernos más fuertes y resistentes? Edificando, recomponiendo piezas del pasado, construyéndonos un presente atractivo y activo. El presente que nosotras decidimos y deseamos, como Cala. Crear la buena suerte es preparar las circunstancias para las oportunidades, y estas no son cuestión de suerte o azar, ¡siempre están ahí!
Leer este libro es una delicia para los sentidos, un dejar atrás una vida para construir otra nueva, un saber hacer las paces con una misma, hallando la paz interior, echando a los fantasmas, con la mente tranquila y sabiendo que solo así se encuentra la felicidad tan buscada. Porque este libro me ha contado que a veces hay que estar rota para convertirte en la mejor versión de una misma, haciendo de nuestra vida el arte de reparar o el arte de la resiliencia, elkintugiokintsukoroi.
Gracias, Mudit, por transmitir a través de la protagonista de tu novela que el mundo puede ser como queramos que sea, sin avergonzarnos de cicatriz alguna, física o emocional, del pasado, mostrando lo mejor de nosotros mismos, disfrutando, porque vivir es que te pasen cosas y ya sabemos que no tenemos vidas perfectas y seguramente jamás las tendremos, pero solo depende de nosotros aceptarlas y transformarlas.
La línea alba es una novela llena de emociones y crecimiento personal. Gracias, Cala, por compartir pedazos de tu vida. Gracias, Mudit, por confiar en mí.
Judit Mascó
El torno gira demasiado rápido. Se le descompensa y la pieza no acaba de tomar forma, pero ella insiste. Quizás si girara con menos intensidad y colocara la mano en otra posición... Todo son pruebas de aprendiz. Vuelve a desmontarse, vuelve a empezar. Quiere acabarla, quiere conseguirlo. No es necesario correr y no desea nada más.
Podría haber escogido otro oficio, pero las circunstancias la han llevado hacia la arcilla y el caolín. Quién sabe si por aquello de la dureza, la durabilidad y, a la vez, la porosidad. O quizás porque ensuciarse, enfangarse, como cuando era pequeña y jugaba a hacer pulseras, platos y ollas con el barro de la calle de sus padres, la transporta donde quiere estar ahora. Ensuciarse, embarrarse partiendo de esa masa fangosa, informe, a veces viscosa, para darle forma y encontrarle sentido. No se trata de tocar solo los bordes para que no salpique. Ahora ya no siente miedo. Las burbujas de protección hace días que se rompieron. Es la única manera de jugar la partida de verdad. Bienvenido sea el lodo. Bienvenida la línea alba. Ahora recapitula para poder cerrar la herida y hacer las paces. Los recuerdos no son una figura perfecta como la que está a punto de terminar, sino un quebradizo cuarteado.
Camina arriba y abajo por la planta de la UCI del hospital, ya ha hecho cinco veces el mismo recorrido y el cuerpo todavía le pide más. Nadie la ha informado de nada y no soporta esta espera eterna. El personal sanitario entra y sale por la maldita puerta abatible como si fueran los portadores del nombre de un premiado en un concurso cualquiera; la puerta bate y el nombre no llega, y cada vez ella tiene la sensación de no ser la afortunada y de tener que esperar un rato más hasta ver si, por fin, en algún momento, acaba consiguiendo el premio UCI. Tres pasillos más, tres veces más de recorrido. No hay cansancio, solo tensión y nervios para hacer un maratón por todas las plantas del hospital. Llega Adrià y enseguida la abraza, el cuerpo de Cala se destensa y el abrazo de su sobrino se alarga hasta que las lágrimas llenan sus ojos sin ningún control.
—He venido en cuanto he podido. Mi padre está de camino. ¿Te ha llamado Magda? —Adrià le aparta tiernamente el pelo de la cara, pegajoso de lágrimas y sentimiento.
—Sí, están al llegar. No puedo más. Ya no sé cuántas horas llevo aquí y el único pronóstico que me han dado es que espere, que es demasiado pronto para poder decir algo. Tiene muchos órganos internos afectados, el choque ha sido frontal, parece que es muy grave.
Cala vuelve a llorar, Adrià le pasa el resto de un paquete de pañuelos.
—Tampoco sé por qué ha decidido alquilar un coche y no ha cogido el vuelo; tenía que ir a Toulouse en avión. Si hubiera volado…
