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¿Qué es el Ser Humano moderno? ¿Es un Ser libre? ¿Es capaz de forjar su propio destino? La Teoría de los Flashes se plantea estos interrogantes y otros tantos que tienen sumida a la humanidad en una eterna disyuntiva entre libertad y prisión. La historia, analizada desde un punto de vista crítico, del Paleolítico hasta la actualidad, permite establecer determinados patrones reguladores de la conducta que han conducido al Ser Humano hacia un camino demasiado estrecho como para ser transitado. Utilizando un criterio analítico innovador, buscando como un astrónomo los destellos más significativos, el autor recorre el camino que debe ser recorrido para encontrar los orígenes y causas de los males que padece la humanidad hoy en día. El Ser ha dejado paso al Poseer y la Libertad ha cedido ante la Ceguera. El hombre ha sido quebrado internamente al punto de desconocer su propia naturaleza. Pero, ¿cuál es el motor de esta realidad? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Qué podemos hacer para enfrentarnos a "nuestras" prisiones? La Teoría de los Flashes logra poner en palabras lo que todo individuo siente en la actualidad y no logra comprender, dándole voz a quienes diariamente viven bajo reglas y verdades impuestas. El lector encontrará en estas páginas respuestas a sus interrogantes, así como preguntas que jamás se ha realizado, enfrentándolo, en definitiva, a una realidad que le es propia pero que nunca ha elegido.
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Seitenzahl: 253
Veröffentlichungsjahr: 2016
LA TEORÍA
DE LOS FLASHES
tres escisiones · tres falacias
la ceguera y la existencia
Editorial Autores de Argentina
Rodríguez Seglie, Ignacio
La teoría de los flashes / Ignacio Rodríguez Seglie. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores de Argentina, 2016.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-711-565-9
1. Filosofía. 2. Filosofía Contemporánea. 3. Ensayo Filosófico. I. Título.
CDD 190
Editorial Autores de Argentina
www.autoresdeargentina.com
Mail:[email protected]
Diseño de portada: Justo Echeverría
Diseño de maquetado: Maximiliano Nuttini
"A mi familia"
Índice
Prefacio
CAPÍTULO PRIMERO
Introducción
CAPÍTULO SEGUNDO
Limitaciones al análisis crítico de nuestra realidad
CAPÍTULO TERCERO
El Flash · Luminiscencia y repetición · El quantum del flash
CAPÍTULO CUARTO
El Devenir de la Historia · El flash constante e imperceptible.
Hombre y Mujer como Medios de Producción
Hombre como esclavo de su inteligencia
La Continua Evolución
Hombre y conocimiento. Conocimiento y aplicación
Suposición de quiebre. Presupuesto de continuidad
Economía Cuántica, Nuestra Economía
CAPÍTULO QUINTO
Luminiscencia "1" · Expansión, vacío e internalización · El valor como irrealidad
Valor Vida. La Vida para y por el Estado
Propiedad Privada. Respeto, sumisión, inexistencia del Ser
Nuestro Destino, la Proyección y su contracara. Crecer bajo la imposición
CAPÍTULO SEXTO
La tercera escisión · El individuo y su subconsciente
CAPÍTULO SÉPTIMO
Conductores · Amplificadores de luminiscencia · La Familia, la Cultura, la Educación · La lupa, no para ver, sino para no ver.
CAPÍTULO OCTAVO
La Maquinaria y la Oscuridad
CAPÍTULO NOVENO
La levedad de nuestra época · El Flash constante · Nuestra «realidad»
CAPÍTULO DÉCIMO
El Equilibrio · La Ceguera Definitiva · ¿El fin de la Humanidad?
Prefacio
¿Quam multa fieri non posee, priusquam sint facta, judicantur?
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Cuántas cosas se juzgan imposibles de hacer antes de que se hayan hecho?
plinio
Reconociendo que el científico debe tener un conocimiento preciso y concreto sobre la materia a referirse, me permito hacer en esta obra una salvedad a esta regla, salvedad consciente, basada en el estudio y el trabajo aplicado en forma responsable.Noblesse oblige, me entrometeré en temas que pueden exceder, en cuanto a la complejidad, mi conocimiento. Sin perjuicio de ello, debo señalar que todo lo que en esta obra se presenta ha sido concebido y estructurado de acuerdo al mayor rigor científico, apuntando al entendimiento del Ser Humano, su conducta, su historia y su presente.
Sirva ésta de humilde justificación en aquellos casos en los que el lector se encuentre con términos poco frecuentes, o con la utilización de analogías no convencionales. Sin embargo, el impulso por escribir esta obra, y poder plantear mi punto de vista, ha sido más fuerte que las convenciones que sobre la materia existen. Espero sepan entender algunas de las dificultades a las cuales me he enfrentado, las que he debido sortear básicamente con estudio y, asumo, un poco de astucia.
La vida contemporánea impone, sin pausas, interrogantes a los cuales me he avocado con pasión, ya que no solo interfieren con la cotidianeidad de todo Ser Humano sino, que como veremos, tienen su raigambre en lo más profundo de un sistema económico que, en los últimos años ha mutado de composición, de forma, pero que mantiene su esencia de explotación. Es por ello que mi intención al presentar esta obra, es que podamos entender, a partir del análisis histórico y científico, las causas y los efectos de lo que hoy denominamos Humanidad.
No hay azar en la historia humana y, como veremos, somos sólo resultado premeditado de entes y fuerzas sobre los que ni siquiera conocemos su naturaleza.
Estos entes o fuerzas a las que hago referencia no pueden ser fácilmente identificados, atento existir EN un proceso de mutación constante y veloz, por lo que ha resultado necesario diseñar un método crítico de la realidad que implique la «crítica crítica» de todo lo que somos y todo lo que nos rodea.
La naturaleza humana será puesta en juicio, juzgaré su condición de tal, sus valores, adoptando un criterio científico basado en la unidad, dejando de lado la dualidad, la confrontación y las disyuntivas.
Deseo asimismo aclarar que la presente obra no pretende constituirse en un dogma a seguir, ni debe ser interpretado como una negación de la vida en sociedad. Al contrario, debemos reconocernos como parte de una sociedad, con sus particularidades, sus características y sus deficiencias.
El punto de vista adoptado en la obra puede parecer, en algunos momentos, pesimista, pero esta apreciación deriva de la propia resistencia, de la instintiva reacción humana a negar sus prisiones, sus condicionamientos y sus limitaciones. He buscado interpelar la realidad, analizar la historia, entendiendo al hombre como resultado, por más crudo que dicho término pueda parecer.
Por último quiero aclarar que la presente obra no apunta a la destrucción de las estructuras humanas actuales, sino a su entendimiento, y a la posible construcción de una sociedad más natural, menos quebrada, más unida; una humanidad que se aferre a sus sentimientos y no a sus bienes, que busque la felicidad en el hermoso arte de amar, y no en la sabiduría del consumo. He intentado explicitar de la forma más cruel posible los condicionamientos que como seres humanos hemos sufrido y sufrimos en la actualidad, no para dirigirnos hacia la desaparición de la humanidad sino, al contrario, para encontrar un nuevo rumbo, recuperar aquello que hemos perdido, y poder avanzar hacia una realidad más justa, más equitativa, menos destructiva, menos determinada, mas verdadera, más humana.
Intentaré hacer un aporte que nos permita, a fin de cuentas, recuperar algo de nuestra libertad, de nuestra humanidad, de nuestra capacidad. Ese es mi propósito y mi meta.
Ignacio Rodríguez Seglie
La Plata, Febrero 2016
CAPÍTULO PRIMERO
Introducción
«En nada piensa menos el hombre libre que en la muerte: su sabiduría consiste en reflexionar, no sobre la muerte, sino sobre la vida.»
spinoza, ética
La Teoría de los Flashes surge como una necesidad de entender, en la medida de lo posible, la existencia humana. No existe pretensión de generar una explicación unívoca de la naturaleza humana, tan solo he tomado consciencia de que nos hallamos en una era en la cual el Ser Humano se encuentra rodeado de múltiples micro universos, de zonas en las cuales no puede encontrar más que inquietud y malestar. Ante esta particular situación es que surge la idea primigenia de lograr entender la humanidad, o al menos algunos aspectos de ella, partiendo de la premisa del Ser Humano como «objeto» de estudio, de los condicionamientos a los que ha sido sometido sistemáticamente, las prisiones que ha debido soportar y el maltrato del individuo por el individuo. Esta autoflagelación de especie es única en el mundo, y no encuentra paralelo alguno en la Naturaleza.
Es así, que partiendo de la unicidad humana, de la unicidad intrínseca como premisa, iré evaluando y analizando los procesos a los que se ha sometido al Ser Humano a lo largo de su historia, proceso que ha involucrado la aceptación de reglas que contradicen su propia «naturaleza», de prisiones que atacan el punto que debe considerarse verdaderamente esencial, y que es, ni más ni menos que la libertad humana.
Soy consciente de las limitaciones que me acechan, y la dificultad de encarar un análisis filosófico que sin dudas me involucra, por lo cual he diseñado la Teoría de los Flashes (denominación que surge por la particular ceguera producida por el flash de una máquina fotográfica) como un método que no pretende imponer verdades, sino por el contrario, entender cuál ha sido la realidad que nos ha sido inculcada.
Cualquier hombre o mujer de nuestra época ha estado sometido, en alguna oportunidad, a la luminosidad del flash de una máquina fotográfica, por lo cual el término, así como su contenido de luz, me han resultado esclarecedores a la hora de aplicar esta particular visión del devenir humano. El efecto del flash en la vista es enceguecedor, y su duración limitada, pero no caben dudas del poder de la luz sobre nuestra retina, sobre nuestros reflejos y nuestras defensas.
El flash es aplicado aquí como fuerza, como el símbolo representativo de la limitación, como un haz que se desprende de una maquinaria encargada de enceguecer, que persigue un propósito definido, y que requiere del Ser Humano para subsistir.
El mundo no es más ni menos que una representación, siendo en esta concepción el hombre el único ser viviente que puede llevar aquello quepercibeal mundo de lo cognoscible, al mundo de la reflexión filosófica1. El flash no es más ni menos que un término fácilmente asequible, ejemplificador y demostrativo que puede ser conocido y llevado al ámbito de la filosofía así como al de la vida cotidiana.
Pero el fin perseguido excede la ejemplificación, e intenta explicar los fenómenos a los cuales ha sido sometido y es sometido actualmente el Ser Humano, reconociendo aquellos destellos que con mayor incidencia han afectado el entramado social humano. Pero a la par de buscar una razón que permita entender al ser individual, buscaré atacar con fuerza aquellas instituciones que se nos han impuesto como ciertas, aquellas verdades internalizadas, los valores aprehendidos y la cesión de la libertad como premisa de la vida en sociedad.
Por ello hablaré de tres escisiones, ya que todo individuo ha sido despojado de la unidad, de su carácter esencialmente libre y natural. Pero al mismo tiempo se han instaurado tres falacias, tres premisas de vida fundamentales, tres verdades irrefutables que el hombre ha debido abrazar, ya sea mediante el adoctrinamiento, ya sea impuestas por la fuerza. Estas tres escisiones y tres falacias fundamentan esta obra, y sobre ellas elaboraré todo análisis y aplicaré la crítica.
La crítica surge aquí como el único medio capaz de lograr un despertar, de aniquilar la mentira, de comprender lo aparentemente incomprensible, de hacer de la realidad nuestra realidad, de la experiencia, nuestra experiencia, de la unidad, nuestra unidad.
Debo en esta breve Introducción realizar algunas aclaraciones al lector:
En primer lugar, se utilizarán a lo largo de la presente obra referencias científicas, específicamente relacionadas con la Física, la Antropología, la Matemática y el estudio de la luz. Por este motivo ruego leer con detenimiento aquellos capítulos relacionados con términos propios de la Física, ya que a simple vista pueden resultar ininteligibles. En tal sentido, debo advertir que el Capítulo Tercero, referido al Quantum del Flash, introduce términos de gran complejidad, por lo que su lectura debe ser encarada considerando tal particularidad, obviando las fórmulas expuestas si así lo considera el lector, pero deteniéndose en las explicaciones que sobre las mismas se efectúan, atento que implican la base del entendimiento del flash, de su luminosidad, y las distintas variables que afectan su potencialidad.
En segundo lugar, la obra se desarrolla de forma asistemática para los ojos conservadores, siguiendo los lineamientos del método analítico propio de la Teoría de los Flashes. Recomiendo leer el libro consecutivamente, pero aquel que desee seguir un orden diferente, podrá relacionar todos los capítulos, sin que pierda en ese intento, parte alguna de la teoría.
Por último, me tomo el atrevimiento de aconsejar que el libro sea visto con ojos ascéticos, sin prejuicios, ya que el prejuicio conduce al error, a la incorrecta interpretación, y sobre todo, a considerar la creencia de superioridad por parte de quien escribe esta obra. Es éste mi único límite: no existe en mi superioridad sobre ningún Ser Humano.Poseo lo que todo Ser Humano posee, y carezco de lo que todo individuo carece.
Simplemente he decidido recorrer el camino que debe recorrerse, por más dificultoso que se presentase, a los efectos de lograr comprender por qué somos lo que somos, vivimos como vivimos, y nunca alcanzamos la plena libertad.
1 Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación, Buenos Aires, Losada (2 tomos): Volumen I {2009, ISBN 978-950-03-9590-8}, Volumen II: complementos {2008, ISBN 978-950-03-9594-6}
CAPÍTULO SEGUNDO
Limitaciones al análisis crítico de nuestra realidad
«El propio perfeccionamiento es la antítesis misma de la libertad y del aprender. Descubra cómo vivir sin comparar y verá que ocurre algo extraordinario»
krishnamurti
La tarea que me he propuesto en esta obra implica el entendimiento de nuestra realidad, con sus peculiares características y encuentra en su finalidad su propia limitación. Toda crítica que pretendamos hacer sobre el Universo, posicionándolo como un ente externo, partirá de la premisa errónea de la dualidad científica, en la cual estaremos obligados a situarnos como espectadores en un espectáculo del cual somos actores principales. Esta distinción básica entre observador y objeto observado, solo permite un abordaje conceptual limitado, ya que al analizar y criticar el objeto estudiado, nos excluimos a nosotros de ese objeto. Sin perjuicio de lo expuesto, no es posible escapar de los límites que la propia realidad nos marca, atento que somos, en esencia, esa misma realidad. Este doble carácter de críticos y objeto de crítica que debemos aplicar, se contradice con los medios científicos utilizados habitualmente, en los cuales el estudio completo de la realidad nunca puede ser abordado. A este punto se refieren los físicos que propugnan la teoría de la física cuántica, intentando conceptualizar, sin eliminar, ya que es imposible, las barreras que la misma realidad impone.
Existen así, dos modos de saber, uno basado en la diferenciación como premisa, en la dualidad entre objeto observado y observador, adoptada como única forma científica de saber la realidad. Esta postura analítica abstracta es herencia de miles de años de construcción de una metodología científica, en la cual se han radicalizado las dualidades como único medio de conocer, estudiar y analizar el Universo. La postura aquí adoptada es opuesta en lo conceptual a la planteada en primer término, constituyéndose ésta en la segunda forma de saber, conteniendo igualmente algunos de los límites señalados, radicando la diferencia en la consciencia de las limitaciones que nos rodean. Esta concientización de una realidad que no puede diferenciarse entre objeto y sujeto, ya que ambos términos son partes de un mismo todo, nos otorga una cierta libertad, una liberación interna, un sinceramiento con nuestra propia cárcel. No habrá en esta obra superioridad del hombre crítico sobre el objeto criticado, básicamente porque somos parte esencial de ese universo criticado. Más allá de lo expuesto, los límites siguen presentes, lo que permitirá únicamente un análisis y una crítica parcializada de la realidad, de la que debemos ser absolutamente conscientes, de la que no intentaremos escapar, la cual utilizaremos a nuestro favor en la medida de las posibilidades. No pretendo, entonces, convertirnos, a quien escribe y al lector, en simples observadores, sino que deberemos asumir la idea de que somos observadores y objeto observado. Sobre esta dualidad, explica G. Spencer Brown2:
Consideremos, por un momento, el mundo tal como lo describe el físico. Consiste en cierto número de partículas fundamentales que, propulsadas a través de su propio espacio, aparecen como ondas y están por consiguiente dotadas de una estructura laminada como la de las perlas o las cebollas, y otras ondas electromagnéticas que es útil considerar, según la norma de Occam de no multiplicar innecesariamente los entes conceptuales, que se desplazan por el espacio a una velocidad constante. Todas ellas parecen estar vinculadas entre sí por ciertas leyes naturales que indican su forma de relación.
Ahora bien, el propio físico que lo describe, según su versión de los hechos, está él mismo construido de igual modo. Es, dicho brevemente, una conglomeración de las mismas partículas que describe, vinculadas ni más ni menos entre sí y gobernadas por las mismas leyes generales que él mismo ha logrado descubrir y definir.
Por tanto, resulta ineludible que el mundo que conocemos ha sido construido con el fin (y por consiguiente la capacidad) de verse a sí mismo.
Esto es realmente asombroso.
No tanto por lo que ve, ya que de por sí puede parecer bastante fantástico, sino por el hecho de que sea realmente capaz de ver.
Pero, para lograrlo, es evidente que antes debe dividirse a sí mismo en por lo menos un estado que ve y por lo menos otro estado que es visto. En dicho estado, desunido y mutilado, lo que ve sólo puede ser parte de sí mismo (es decir, indistinto de sí mismo); sin embargo, todo intento de verse a sí mismo como objeto debe provocar irremediablemente una distinción de sí mismo y por consiguiente falsa consigo mismo. En dicho estado, siempre se eludirá parcialmente a sí mismo.
Debo asimismo recordar las palabras de Erwin Schroedinger, quien afirma que la barrera entre sujeto y objeto no puede ser destruida porque jamás ha existido3. Materia, energía, cuerpo, sujeto, objeto, pueden ser observados de diferentes maneras, lo que no implica que seancosas distintas. No darse cuenta de esta situación, intentando enfrentar los términos «opuestos» determinando cuál es verdaderamente «real», culmina sencillamente en la frustración4, en la eliminación de la unicidad natural, suplantándola por una dualidad forzada.
El biofísico L. L. Whyte afirma:
Así, la mente inmadura, incapaz de escapar de sus propios prejuicios en favor de la permanencia, incluso al acercarse al aspecto olvidado del proceso de la experiencia, no sabe reconocer la forma auténtica del proceso de desarrollo, y queda condenada a luchar en la camisa de fuerza de sus dualismos: sujeto/objeto, tiempo/espacio, espíritu/alma, libertad/necesidad, libre albedrío/ley. La verdad, que debe ser única, está plagada de contradicciones. El hombre es incapaz de pensar dónde se encuentra porque ha creado dos palabras de una sola5.
Cuanto más intentemos separarnos de nuestro universo, del objeto observado, resultará más probable que todos nuestros esfuerzos culminen en el fracaso. Pero como veremos a lo largo de toda esta obra, esta dualidad de origen, que aquí se aborda en el ámbito científico, traspasa
los límites de la ciencia, haciéndose carne en la esencia del Ser Humano, y en su relación consigo mismo. La dualidad nos hace pobres, nos encierra, nos ciega y nos desprotege.
La meta será incorporarnos al objeto observado, analizar la luminiscencia en todos sus aspectos, aniquilar la dualidad como medio analítico y escisión interna, hacernos Uno con el universo, y realizar nuestra crítica, criticándonos a nosotros mismos como parte del todo, como realidad humanizada.
2 G. S. Brown, Laws of Form (Nueva York, Julian Press), p. V.
3 Erwin Schroedinger, My View of the World (Londres, Cambridge University Press, 1964), p. 21.
4 Ken Wilber, El Espectro de la Conciencia, Editorial Kairos, 3ra Edición
5 L.L. Whyte, The Next Development in Man (Nueva York, New American Library, 1950), p. 106
