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Es una obra de teatro basada en hechos reales sobre la desconocida presencia del cuplé en la Venezuela de principios del siglo XX y de su tránsito hacia la industria cinematográfica venezolana.
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Veröffentlichungsjahr: 2023
¿LA VIDA? ¡UN TEATRO!
Obra de teatro basada en hechos reales
ELEONORA VILLEGAS
¿La Vida? ¡Un Teatro!
Eleonora Villegas
Diseño de portada y tratamiento fotográfico Jerán Herrera
Recopilación de Fotos por Eleonora Villegas
Asesoria General Eduardo Scull
Publicado por The Little French eBooks
Registro WGAW Nº 1684341
Eleonora Villegas Copyright 2023
License Notes
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***
PRÓLOGO
En la fachada de una casa del centro de Caracas, Venezuela, se ve un gran letrero: COMPAÑÍA INFANTIL DE ZARZUELAS DE LOS HERMANOS RUIZ CHAPELLÍN, CARACAS 1.895.
Frente a la casa una señora de unos 30 años, vestida modestamente toda de negro, se pasea agitada por la acera y mira hacia arriba mientras habla y gesticula como si hubiera enloquecido. Al fondo se oye un piano y voces infantiles que interpretan partes de la zarzuela “El Rey que Rabió”.
Señora: Virgencita del Carmen, óyeme por favor, soy Carmelita Medina, tú me conoces y sabes que nuestra situación no está nada bien desde que Diosito llamó a Blanco a su lado (se persigna) y yo me quedé con esta muchachera para alimentar… Si los hermanos Ruiz Chapellín escogen a mis niñas para trabajar en su Compañía, nos sería de gran ayuda en este momento… ¡Y es que a ellas se les da tan bien el canto…! Tienen talento pues, como dicen, (se detiene un momento a escuchar) escúchalas Virgencita… parecen unos angelitos. Y con tanto ensayo ya se saben “El Rey que Rabió” de cabo a rabo y dominan la escena a la perfección… modestia aparte, bajo mi supervisión… Ay, perdón Virgencita, que ya me estoy desviando… Te lo pido por favor, mi Virgen del Carmen, que las escojan, y tú, Blanco, intercede, mijo, que tengo ganas de preparar un buen asado para la familia…
Repentinamente se interrumpe cuando ve a 3 niñas de 13, 10 y 9 años respectivamente aparecer en la puerta de la casa. Las niñas permanecen inmóviles.
Señora: Blanca, Conchita, Ernestina…. ¿Qué pasó??
Niñas a coro: (Gritando) ¡¡¡Nos escogieron, mamá!!!!
Las niñas corren hacia la señora y las 4 se funden en un feliz abrazo. La señora levanta la cabeza y se dirige de nuevo al cielo.
Señora: Gracias mi Virgencita, yo sabía que no me ibas a fallar…
ESCENA 1
México D.F. (Nov 1.935) Luis Guillermo de 31 años y su amigo Pepillo, quien al hablar descubre su acento español, caminan por la Calle Antonio Caso mientras conversan animadamente. Se detienen frente al número 28 y tocan el eslabón del portón.
Pepillo: ya verás, amigo, es, como dicen aquí, rechula, el año pasado fue la reina de carnaval de Orizaba, su ciudad natal.
Luis Guillermo: (Tartamudea como cuando está nervioso) ¿T-tan bonita así?
Pepillo: Bueno… en este momento no la vas a ver tan bonita… es que tuvo un accidente y está toda amoratada.
Luis Guillermo: (Alarmado) ¿Un accidente? ¿Cómo fue?
Llegan al portón y tocan. Esperan que los atiendan.
Pepillo: ¡No te asustes, hombre, que no es para tanto! Se pegó en la cara y la tiene inflamada y amoratada. Es que yo estaba enseñando a conducir a su hermana María Luisa, que es la que me gusta a mí. Por cierto, en cuanto a conducir se refiere, ese fue su debut y despedida; chocamos y Aída, que iba detrás de chaperona, se golpeó la cara con el asiento delantero y se fracturó la nariz.
Luis Guillermo:¡Córcholis! Pobrecita!
Pepillo: Pero ya vas a ver los retratos, te juro que es muy bonita… además de ser muy simpática. Eso sí, María Luisa dice que tiene un carácter……
Doña Cata: Buenooo…
Pepillo: Qué hubo, Doña Cata, soy Pepillo, que vengo a visitar a las niñas con un amigo, si Ud. lo permite, claro está.
Doña Cata: No faltaba más, Pepillo, ¡pásenle! A Luisita la llamo ahorita, pero Aída no sé si querrá salir. La pobre parece un monstruo…y no sé si lo querrá ver a usted que es en parte el causante de su accidente. (Risas) ¡Mire que querer enseñar a manejar a María Luisa que es tan distraída! (Risas) Espérense tantito que las llamo…
Luis Guillermo: Pepillo, será en otra ocasión, porque hoy la moza como que no se va a dejar ver…
María Luisa: (Entrando) Buenas tardes tengan ustedes, ¿qué les ofrezco?, ¿un té o una taza de chocolate caliente? También hice unos pastelillos que quedaron deliciosos. Mi mamá está convenciendo a Aída de que salga, la pobre está muy aburrida pero primero muerta antes de dejarse ver así…Además, está muy molesta conmigo, ¡como si yo tuviera la culpa!
Luis Guillermo: (Dándole la mano): Mucho gusto, María Luisa, soy Luis Guillermo Blanco, un amigo de Pepillo, venezolano, pero trabajo aquí en México.
María Luisa: Pos ya conocemos a muchos venezolanos. Aquí en nuestra pensión se hospedan varios exiliados políticos de su país, está Arturo Uslar Pietri, Miguel Otero Silva… ¿Los conoce?
Luis Guillermo: De nombre, mucho, pero es que tengo muchos años fuera de mi país.
María Luisa: Vamos, Pepillo, ayúdame con la merienda.
María Luisa y Pepillo salen a buscar los pastelillos y el té.
Doña Cata: (Entrando): Parece que la convencí… ¿Y en qué trabaja usted, joven?
Luis Guillermo: Soy empresario de teatro. Represento a la Compañía Cómica de Lupe Rivas Cacho, ¿la conoce?
Regresan María Luisa y Pepillo con las bandejas y las colocan sobre la mesa.
Doña Cata Y María Luisa: Hombre, claro, es increíble que usted trabaje en tan exitosa compañía, sobre todo siendo extranjero. Y si es así nos encantaría ir a una función. Nos gusta mucho cuando presentan “Las Chiapanecas”. Es una pieza tan alegre que nos encanta. ¡La Rivas Cacho o Pingüica (… ¿así es que le dicen?...) es fenomenal!
En ese momento se asoma Aída cubriendo su cara con un antifaz de palito y actitud avergonzada.
Luis Guillermo: Pues ni una palabra más, quedan todas invitadas…
Luis Guillermo se detiene al ver a Aída con el antifaz y, conteniendo la risa, continúa sin remedio.
Luis Guillermo: …pero iremos cuando usted se mejore, señorita...
Aída: Aída… Ahoritita parezco elefante, pero ni cuando mejore iría a ver a la Rivas Cacho! Está más loca que una cabra. Yo no sé cómo usted puede trabajar con semejante…

Aída, Reina de Carnaval de Orizaba, Veracruz, México, 1.934
Luis Guillermo: (Cortando pone cara de asombro al principio) ¡Qué casualidad, adoro los elefantes!… Aunque nunca había visto un elefante con antifaz. ¿Será por eso que Ud. me ha cautivado? (Todos ríen) Y en cuanto al espectáculo de Lupe Rivas Cacho, es fenomenal, de veras lo recomiendo… y la invitación sigue en pie.
Doña Cata Y María Luisa: (Al unísono) Aída, por Dios, no seas imprudente, ¿no ves que Luis Guillermo es su representante??
Aída: Bueno, es que esa es mi opinión y me gusta decir lo que pienso.
Luis Guillermo: Claro, claro, todos somos libres de decir lo que pensamos. A mí me gustan las personas sinceras…
Pepillo: (En secreto) Te dije que te iba a gustar… y ¡de verdad tiene carácter!!
Aída: Jajaja, (A María Luisa en secreto) Gracias a Dios que tengo este antifaz y no pueden ver lo colorada que estoy.
María Luisa se ríe a carcajadas mientras todos se sientan en la sala y se enredan en una amena conversación mientras toman el té. Luis Guillermo y Aída quedan en sillas contigüas y el spot light se concentra en ellos dos que se enfrascan en un pequeño juego en el que Luis Guillermo, atrevido, trata de apartar el antifaz y ella, en una actitud de EXAGERADA TIMIDEZ, rayando en la coquetería, no se deja. Parece que nadie más existiera a su alrededor. La escena queda oscura.
Prende spotlight sobre Aída sentada con la bandeja con tazas en su regazo. María Luisa entra y se sienta a su lado a conversar en un rincón de la sala.
Aída: (Suspirando) Ay, María Luisa, ¡qué hombre tan encantador…!! Me cautivó…
María Luisa: Pero Aída, no te reconozco, si tú tienes novio, ¿qué vas a hacer con Don Francisco? Es muy gentil, tiene buena posición y te trata como a una reina…Este está guapo pero en cuanto a posición económica….
Aída: Pos si tanto te gusta Francisco, ¡quédatelo!!
María Luisa: Claro que no, está enamorado de ti, no de mí…
Aída: Ya lo sé, pero al conocer a Luis Guillermo me dí cuenta de que no estoy enamorada del viejo Francisco, como le dicen ustedes. Le escribí (enseña el sobre) terminando la relación y ¿sabes que hice ya? Tiré por el excusado la cadena de oro que me regaló.
María Luisa: ¡¡¿Qué hiciste qué?!! Pero me la hubieras dado…o por lo menos se la hubieras devuelto.
Aída: No, es que en la carta le digo que no quiero verlo nunca más… y también le cuento lo que hice con la cadena para que no tenga la excusa de venirla a buscar…
María Luisa: ¡Aída! ¡Qué grosería! ¡Tú estás loca!!
Aída: ¡Loca por este hombre!! Si vieras qué vida tan interesante ha tenido, las anécdotas que me contó, los lugares que ha visitado, toda la gente que ha conocido, también es muy trabajador y eso me encanta. Es bien parecido, elegante…y todo un caballero…aunque presiento que ha sufrido mucho.
María Luisa: Ay, Diosito y Virgen de Guadalupe, ahora sí que estamos en problemas…
Aída: ¿Quieres que te platique algunas de las cosas que me dijo?
María Luisa: Sí, sí, dime.
Aída: Está bien, pues te cuento que en la Venezuela de 1.900, su abuela Carmelita Medina y sus 3 jóvenes hijas Blanca, Conchita y Ernestina, presentaban su espectáculo de vodevil en pequeños teatros de la ciudad y del interior del país.
María Luisa: ¿Vodevil? ¡A mí me suena a burdevil!
Aída: ¡María Luisa! ¡Más respeto! Es la familia de Luis Guillermo de la que estoy hablando! Blanca es su madre…
María Luisa: ¡Qué te importa, ni los conoces!
Doña Cata: (Entrando) ¡Luisa! Después no te quejes si no te quiere contar nada!
María Luisa: Bueno, perdón, pero lo que estoy oyendo no suena muy bien, sobre todo si pensamos que esa será la familia de Aída si se llegaran a casar.
Doña Cata: (Risas) ¡Santo Dios! ¿Y ya tú hablando de matrimonio? ¡Acabas de decir que ni los conoce!!
Aída: ¡Pos sin conocerlo me enamoré! ¡Cuando lo conozca mejor me caso con él!
Doña Cata: Uuuuuuu, cuando a esta niña se le mete algo en la cabeza…..
María Luisa: De acuerdo, sigue, prometo no interrumpir…
Aída: Florángel, otro hijo de Carmelita, hacía las veces de presentador, pianista y asistente.
María Luisa: Juummm
Aída la mira amenazadora y María Luisa calla. La escena se va a negro.
ESCENA 2
Caracas (1.900) En un pequeño teatro de Caracas, en un escenario y con un vestuario que dejan mucho que desear, Carmelita y sus hijas Blanca, Conchita y Ernestina, presentan su exitoso espectáculo de vodevil. El Presentador entra en escena.
Florángel: Buenas, noches, damas y caballeros, ya vamos a dar comienzo al divertido espectáculo de Carmelita Medina y sus hijas Blanca, Conchita y Ernestina (Ellas van apareciendo en el escenario y tomando su lugar). El cuplé que les presentaremos los hará reír y olvidar todos sus problemas, al menos momentáneamente…Pero antes ¿qué tenemos aquí? Ah, sí, un ejemplar de “La Linterna Mágica”(Aplausos). Si bien es cierto que todos nos asustamos con el terremoto que nos sacudió en días pasados, no es menos cierto que el más asustado, según leo aquí (alza el panfleto), fue nuestro querido presidente, que se tiró del balcón de la Casa Amarilla y cayó en plena calle…y ¡ayyy, pobrecito! se dobló el tobillo! (Risas del público) ¿Y qué dijo el valiente Cipriano? (Lee de manera burlona):
“Cuando el ruido terrible sentí y morir aplastado pensé,
Fue tan grande el crujido que oí, que de Zoila, por Dios, me olvidé…
En carrera abierta salí como un rayo
Y en la misma calle grité a Guacamayo, quien me dijo
“Cipriano, si te has de enmendar, ten presente que el pueblo perece
Y el hambre no puede ya más esperar”” (Risas y aplausos del público)
Un grupo de policías entra al teatro y se dirige al escenario. Florángel arruga la hoja que arranca del panfleto y se lo mete en la boca. Casi sin poder hablar, continúa…El público ríe a carcajadas.
Florángel: Ahora sí, nuestro primer número es importado de Italia, ¿o de Francia? ¡O será de España! No importa…El caso es que ya comienza a picar… ¡“La Pulga”!!!
Risas del público.

Florángel, el Presentador, corre hacia el piano y comienza a tocar. Las tres jóvenes mujeres representan y cantan el cuplé anunciado.
