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El manual LETI (Lengua española para traducir e interpretar) es una obra colectiva, única en su género, contextualizada en el español actual, en sus diferentes variedades y registros, con la finalidad de proporcionar herramientas actualizadas para iniciarse en las profesiones de traductor e intérprete, como actores protagonistas en la compleja sociedad de la comunicación, caracterizada por la constante evolución tecnológica.
Las cuatro partes del volumen (Lengua, Instrumentos, Traducción e Interpretación) han sido coordinadas y realizadas por lingüistas expertos que han sabido transmitir al texto un planteamiento riguroso en el método y adecuado en su finalidad didáctica, a través de un enfoque contrastivo entre el español y el italiano.
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Veröffentlichungsjahr: 2022
LETILengua española para traducir e interpretar
coordinación y edición
Félix San Vicente, Gloria Bazzocchi
I contributi che costituiscono il volume sono stati sottoposti a procedure di referaggio esterno (double blind peer review).
ISBN 978-88-491-4010-1Progetto grafico di copertina: Oriano Sportelli (www.studionegativo.com)© 2021, Clueb, BolognaVia Marsala, 31 – 40126 [email protected] – www.clueb.it
Félix San Vicente, Gloria Bazzocchi
Università di Bologna
La idea de este volumen nació en el Departamento de Interpretación y Traducción (DIT) de la Universidad de Bolonia (Campus de Forlì), una estructura universitaria de excelencia en la formación de mediadores, traductores e intérpretes, como confirma la pertenencia a CIUTI (Conférence internationale permanente d’Institutes Universitaires de Traducteurs et Interprètes), al EMT (European Master’s in Translation) y al EMCI (European Master’s in Conference Interpreting), consorcios que garantizan la calidad de la oferta educativa de los programas de grado activados, en los que a un sólido conocimiento de lenguas extranjeras acompaña la adquisición de competencias específicas relacionadas con la mediación lingüística escrita/oral y los instrumentos necesarios para plantear la aproximación tecnológica adecuada. De ahí el proyecto de este volumen dedicado a la descripción de la lengua española en sus diferentes variedades y registros con la finalidad de proporcionar herramientas actualizadas para introducirse en las profesiones de traductor e intérprete, cuales actores relevantes en la compleja sociedad de la comunicación caracterizada por la constante evolución tecnológica.
Los contenidos propuestos intentan cubrir los diferentes campos de estudio lingüístico previstos en el curriculum de formación universitaria, con claros planteamientos sobre los procedimientos más actuales relacionados con la descripción de la lengua española y la mediación lingüística y cultural para estudiantes italófonos. El volumen está dirigido a estudiantes universitarios de español en los Cds en Mediación Lingüística (L12) y Traducción e Interpretación Especializadas (LM94); y se propone para que los profesores de lengua, traducción e interpretación, dispongan de una herramienta de reflexión metalingüística y crítica y de un apoyo útil, al estilo del manual, para la elaboración de itinerarios didácticos con un soporte previo de perfil metodológico.
Estructura
El volumen está dividido en cuatro partes fundamentales: dos destinadas a la descripción de la lengua española y otras dos que tienen por objeto la traducción y la interpretación. Antecede a la parte de traducción e interpretación otra denominada Instrumentos en la que se destacan y proponen la premisa del autoaprendizaje con el auxilio de la gramática descriptiva actual, el diccionario bilingüe y la instrumentación tecnológica.
Cada capítulo, responsabilidad de su autor/autora o autores y autoras, presenta una articulación uniforme con las siguientes partes: i. presentación del objeto de estudio con breve referencia al estado de la cuestión; ii. descripción del objeto a partir de la metodología adoptada, en perspectiva contrastiva; iii. actividad práctica, destacando las dificultades de traducción/interpretación y proponiendo soluciones (estudio de caso); iv. cierre con alguna consideración abierta a la posibilidad de estudios adicionales por parte del estudiante en referencia a un anexo final bibliográfico esencial. La impronta del estilo de cada capítulo lleva obviamente el sello del autor y es claramente didáctica, con referencias esenciales a las cuestiones teóricas (sin notas a pie de página) y dirigida, pues, a estudiantes universitarios que están aprendiendo el español para desarrollar una profesión.
Primera parte: Lengua española
Al hilo de esta estructura, el volumen comienza afrontando la importancia de definir, en primer lugar, qué castellano/español aprender y cómo abordar, desde un punto de vista comunicativo, una lengua utilizada en contextos geográficos tan amplios y con culturas tan diversificadas. Es un tema delicado, que el autor del capítulo, H. E. Lombardini, aborda en su amplia extensión conceptual y dedica una reflexión sobre la actitud general más conveniente para un traductor o intérprete, a la hora de enfrentarse precisamente a las cuestiones relacionadas con las divergencias diatópicas. Por otra parte, en el contexto italiano en el que hay millares y millares de inmigrantes procedentes de Hispanoamérica (de primera y segunda generación), el tema del contacto lingüístico entre español e italiano adquiere, como señalan las autoras del capítulo, R. Ariolfo y L. Mariottini, claras connotaciones derivadas del intenso y plural proceso migratorio que han llevado a la conformación de patrones sociolingüísticos característicos del habla de las comunidades hispanoamericanas residentes en Italia; dicho fenómeno requiere un alto grado de sensibilidad crítica por parte de traductores e intérpretes hacia la variación y la contaminación lingüística.
Los aspectos de contrastividad presentes a la hora de afrontar el conocimiento del español por parte de hispanófonos se acrecientan por las profundas diferencias existentes entre los registros estándar y coloquial de ambas lenguas; del aprendizaje normativo a través de textos escritos, característico de la tradición didáctica institucional universitaria, se llega en este capítulo, como señala su autor P. Zamora, a cuestiones relacionadas ampliamente con la oralidad y sus diferentes modalidades (en las que no se excluyen las creativas literarias). El traductor/intérprete tiene que tener en cuenta en la reelaboración de los textos de llegada las dificultades (pragmáticas) que representa reproducir una mímesis de la conversación (espontánea), que no solo se circunscribe a películas, series audiovisuales y obras teatrales, sino que comprende otras tipologías textuales escritas, como son las novelas y todo el sector actual de obras de creación en el que se insertan diálogos junto a vídeos o imágenes.
Además, ante una tradición didáctica que ha favorecido el aprendizaje a través del registro escrito, será útil perfilar las características ligadas al registro juvenil, altamente productivo e influyente en el español actual y del que el autor del capítulo, I. Arroyo Hernández, da una amplia muestra de su vivacidad en el español peninsular y en especial en los planos léxico y morfosintáctico, descritos en relación con la elevada potencialidad identitaria y creativa. El avance en las interacciones va más allá de la simple oralidad por las posibilidades de comunicaciones reales escritas/orales mediadas por contenidos de referencia en vídeo o imagen.
Una vez descrito el español en su variedad diatópica, en su registro oral y juvenil (obviamente no se trata de una descripción completa ya que la reflexión y descripción podrían extenderse a sectores de interés, como el relativo a otros sociolectos: el habla de las mujeres, niños, ancianos, por ej.), se pasa a sectores lingüísticos y profesionales que tienen gran tradición, tanto diacrónica textual como profesional. Se inicia con las características del lenguaje científico-técnico, los procedimientos de creación léxica y su relación con el lenguaje común (ósmosis), en que, el autor del capítulo G. Trovato, describe sus requisitos y aspectos propiamente lingüísticos (léxicos y morfosintácticos) y pragmáticos con especial atención a algunos tipos de textos representativos de este lenguaje especializado (artículo, científico, manual de instrucciones, prospecto médico).
Siempre en el plano descriptivo de los lenguajes de especialidad (su traducción e interpretación se afrontan en la tercera y cuarta parte de este volumen), G. Garofalo, autor del capítulo, define el español jurídico en sus rasgos léxicos, morfosintácticos y estilísticos, consabidas complicaciones sintácticas (el abuso de subordinación), la oración-párrafo y la puntuación incoherente constituyentes del mayor obstáculo para la comprensión, la planificación de un mensaje claro y comprensible; la dificultad no afecta solo al nivel oracional, sino que abarca también la organización de la textualidad, fruto de una tradición discursiva de siglos de la que Garofalo analizará en el género sentencia judicial. Atendiendo al principio de multifuncionalidad el autor ofrece también ejemplos de las macrofunciones dominantes en los géneros jurídicos (narrativa, descriptiva, expositiva, persuasiva, exhortativa y dispositiva) y destaca, por último, la actual exigencia social hacia la modernización y clarificación del lenguaje jurídico, en beneficio de la ciudadanía.
De las consideraciones sobre el lenguaje técnico-científico y jurídico se pasa en el capítulo de L. Chierichetti al lenguaje turístico y a su complejidad de sectores y subsectores profesionales; entre los diferentes y actuales géneros textuales, Chierichetti prioriza el análisis de las guías turísticas y los géneros promocionales del turismo electrónico en los que la comunicación está evolucionando en su intento de captar un potencial cliente atento al vago mundo de las experiencias emotivas.
Segunda parte: Instrumentos
Una vez descritos el sistema lingüístico del español, su dimensión diatópica y sus principales sociolectos, inicia el capítulo pernio dedicado a los instrumentos habituales y necesarios para adquirir y consolidar en autonomía la capacidad comunicativa en español. Como señala su autora, S. Bailini, ni el aprendizaje autodirigido es una actividad solitaria, ni la autonomía es una habilidad innata. Se trata de habilidades que se pueden adquirir con una formación adecuada, en la que la interacción con el profesor y los compañeros resulta fundamental. Hoy en día, la formación en estrategias de aprendizaje y en el manejo adecuado de las herramientas tecnológicas es, por tanto, una actividad necesaria en cualquier programación didáctica y la condición sine qua non para el desarrollo de la autonomía.
La gramática, nos informa C. Castillo, es un género textual de larga tradición en la práctica didáctica, derivado tanto de la teoría que lo sustenta como de sus diferentes finalidades, por lo que tendremos gramáticas pedagógicas, contrastivas, etc. La gramática para las segundas lenguas, y también para las primeras, es un instrumento cuyos componentes estructurales y conceptuales, al igual que sucede con los diccionarios, necesitan una explicación por parte del profesor que la propone o bien del mismo libro de gramática, asunto no siempre claro por lo que conviene discernir entre pares conceptuales, como la diferencia entre adquisición y aprendizaje, entre gramaticalidad y corrección, entre normativismo y descriptivismo.
Las estructuras morfosintácticas del español presentan suficientes afinidades con el italiano para que el traductor o intérprete, una vez asentados este tipo de conocimientos a lo largo de su vida profesional, reformule contenidos en italiano sin que se pierda el objeto y finalidad del discurso. Estas afirmaciones no se pueden extender al léxico por las notables variaciones que ofrece la lengua en este sector, tanto en los más técnicos como en los referidos a usos y objetos cotidianos. De ahí que F. Del Barrio de la Rosa ofrezca las que son nociones fundamentales y básicas de la lexicología, atendiendo a la composición histórica del acervo léxico y en perspectiva contrastiva a los mecanismos formadores de nuevas palabras y a la adaptación de los préstamos tomados de otras lenguas, términos estos últimos tan divergentes entre español e italiano si nos referimos al anglicismo.
Queda pues abierto el camino hacia los diccionarios bilingües, instrumentos indispensables para el aprendizaje de L2, y como afirma la autora del capítulo, N. Peñín, el aliado primordial para los alumnos de traducción. Los diccionarios actuales del par de lenguas español italiano ofrecen buenas posibilidades en las tareas de descodificación y secundariamente de codificación, doble finalidad asumida a pleno título por la que se han convertido en instrumentos más complejos cuyas características y potencialidades es necesario que el alumno de traducción e interpretación conozca al constituir un texto conformado por una tradición histórica de presentación de resultados a los que se puede acudir para su consulta; pero estamos hablando del bilingüe general, obra que se actualiza (en relación con su potencialidad comercial) en sus sucesivas ediciones atendiendo a la neología: caudal hoy en continua renovación por lo que la documentación en corpus y el uso de tecnologías se ha convertido en necesario, como se evidencia en los capítulos relativos de traducción e interpretación.
El estudiante de traducción que accede a las aulas universitarias, a pesar de tratarse de un nativo digital, se encuentra en la actualidad ante sus ojos con un desarrollo tecnológico específico en el sector que no dejará de sorprenderle y al que dedicará buena parte de sus horas lectivas para lograr adquirir competencia en la traducción profesional. No se trata, como explica Lozano Zahonero en su capítulo “Traducción y tecnología”, de una mera y puntual competencia técnica, delimitada en el hic et nunc institucional, sino que afecta al proceso mismo de traducción y a sus productos, con tareas diferenciadas para cada fase y con competencias diferentes según los nuevos perfiles profesionales.
Tercera parte: Traducción
La tercera y cuarta parte del volumen se centran en la mediación oral y escrita entre español e italiano, es decir en la adquisición y el desarrollo de competencias específicas en la formación de traductores e intérpretes que trabajen con este par de lenguas. Retomando las presuposiciones teóricas descritas en la primera parte del volumen y teniendo en cuenta los estudios más avanzados de tipo traductológico, cada capítulo presenta, de forma contrastiva, recorridos didácticos innovadores proponiendo materiales y herramientas útiles para conseguir una formación eficaz, actualizada y al paso con los cambios que las nuevas tecnologías han aportado.
Empezando por la mediación escrita, después de un capítulo más genérico, dedicado a los problemas que plantea la traducción editorial y a las habilidades que el futuro traductor va a aprender a través de la práctica didáctica en este sector, se profundizan dos ámbitos específicos, como el de la traducción periodística y el de la traducción turística, identificando las peculiaridades, los principios metodológicos, las estrategias y técnicas traductoras que se deben aplicar para resolver los problemas que cada uno de ellos conlleva. Lo mismo ocurre en los capítulos dedicados a la traducción científico técnica y a la traducción jurídica, en los que se añaden aspectos caracterizantes, como el tratamiento de la terminología, la importancia de la fase de documentación y la aplicación de las herramientas tecnológicas. Por último, se propone ahondar en lo que se conoce como traducción multimodal en la que el texto se encuentra acompañado por más códigos, como el visual y/o el sonoro, lo que impone al traductor la adquisición de técnicas y habilidades especiales, como las que atañen a dos de las modalidades propias de la traducción audiovisual: el subtitulado y la audiodescripción.
Se comienza con el ámbito editorial o mejor dicho con una aproximación al mismo, ya que como señala la autora del capítulo, G. Bazzocchi, la complejidad de géneros y subgéneros que caracteriza el sector impone un enfoque de tipo general que sirva para poner de relieve aspectos transversales relacionados con textos caracterizados, en gran medida, por un uso estético de la lengua. Después de un ejemplo de análisis pretraslativo que sirva para asimilar principios metodológicos de fondo, se presentan algunas peculiaridades de la traducción de la Literatura Infantil y Juvenil cuya aplicación didáctica resulta muy útil para la formación del traductor editorial. Por último, se insiste en la importancia de aprender a (para)traducir los paratextos editoriales para adquirir una habilidad fundamental para el futuro traductor profesional.
Los dos capítulos que siguen también tienen que ver con el ámbito editorial, ya que se centran, en un caso, en la traducción de textos periodísticos, en el otro, en la traducción de textos turísticos. Con respecto a la traducción periodística se trata de un tipo de traducción caracterizada por el respeto de las normas y los requisitos espaciales y temporales del nuevo medio en que se publica. Como bien demuestra S. Bani, a través de una interesante selección de ejemplos auténticos, el traductor debe aprender a ajustar el texto a las necesidades informativas y a los conocimientos del nuevo público, aplicando las técnicas de traducción más adecuadas, según el contexto y la naturaleza de los géneros (informativos, interpretativos o de opinión).
La traducción de textos turísticos presentada en el capítulo de R. Tonin se basa, en particular, en el tratamiento de los culturemas, es decir, aquellos elementos culturoespecíficos que caracterizan la comunicación en ámbito turístico, con las correspondientes técnicas de traducción empleadas para acortar las distancias culturales e interculturales en función del destinatario del texto meta. En este sentido, a través de ejemplos auténticos, se demuestra también cómo la traducción automática, en este campo, presenta todavía límites importantes que requieren una atenta revisión por parte del traductor humano.
Pasando al ámbito científico-técnico, G. Trovato en la primera parte de su capítulo aborda los principales problemas que caracterizan la traducción de este tipo de lenguaje especializado, así como los aspectos metodológicos que la atañen y las competencias específicas que se tienen que desarrollar. Entre ellas, sin duda, muy importante va a ser la adquisición de una adecuada competencia de documentación, fundamental en el proceso de traducción de textos caracterizados por la presencia de terminología específica y especializada. La segunda parte incluye unas muestras de textos originales con su traducción y un comentario en el que se ponen en evidencia cuestiones de tipo léxico y terminológico, sin olvidar la vertiente morfosintáctica, en clave contrastiva español-italiano.
Continuando con la traducción de textos que forman parte de un campo temático especializado, en el capítulo de G. Pontrandolfo, se profundizan las especificidades de la traducción jurídica. Después de una descripción del perfil del traductor jurídico, de los contextos en que opera y de los géneros discursivos con que trabaja, se dan las coordenadas metodológicas para traducir textos del ámbito del derecho. Todos los principios identificados como característicos de este tipo de traducción se ejemplifican a través de la propuesta de una actividad práctica basada en un género prototípico de la comunicación jurídica, es decir, un poder especial.
Los dos últimos capítulos tienen que ver con la traducción audiovisual. En el primero, de R. Tonin y R. Tortosa, después de una introducción en la que se demuestra cómo la traducción del cómic puede resultar propedéutica a la de productos fílmicos, por la estrecha relación que une las dos modalidades expresivas y comunicativas, se pasa a la descripción de la práctica del subtitulado en otras lenguas y para sordos, ofreciendo una panorámica de las dimensiones espaciales y temporales que rigen el subtítulo y de las restricciones que las mismas acarrean durante la transferencia lingüística. Con M. Valero, en cambio, a través de una propuesta didáctica para el aprendizaje del español, se aborda una de las modalidades más innovativas de la traducción audiovisual, es decir, la audiodescripción.
Cuarta parte: Interpretación
La cuarta y última parte del volumen afronta el tema de la mediación oral en relación a las características lingüísticas señaladas en la primera parte. Después de una reflexión sobre las características generales y los elementos distintivos de la interpretación, se trata la modalidad de la interpretación dialógica declinada en los diferentes ámbitos en que suele emplearse hoy en día: empresarial, turístico, social, sanitario y legal. En cada uno de dichos contexto se ejemplifica cómo adquirir la formación adecuada para poder abordar los problemas lingüísticos, pragmáticos e interculturales que se presentan a la hora de mediar de forma bilateral entre italiano y español. Por último, hay un capítulo dedicado a una modalidad de interpretación dialógica que se está desarrollando cada vez más en la actualidad, es decir, la que prevé la interacción a distancia mediada por intérprete.
El capítulo de M.J. González Rodríguez funciona como introducción general a las demás partes, ya que después de un breve recorrido sobre las modalidades y los tipos de interpretación que existen, se concentra en las características distintivas de la interpretación dialógica, en las estrategias y técnicas utilizadas en su práctica para llegar a una descripción del proceso de aprendizaje e indicaciones de buenas prácticas, con ejemplos concretos en el par de lenguas español-italiano.
A renglón seguido tenemos el capítulo de E. Flores Acuña quien describe la interpretación dialógica en los ámbitos turístico y empresarial, sectores que ofrecen interesantes oportunidades laborales pero también exigen formación y competencias muy específicas. En particular, en el ámbito empresarial el intercambio comunicativo persigue un objetivo externo en el que confluyen intereses tanto contrapuestos como compartidos entre las partes. Son diferentes pues las expectativas de los que intervienen en la comunicación, así como el contexto y las diferencias pragmático-culturales (cortesía), cuestiones afrontadas mediante varios casos prácticos.
El capítulo sucesivo, a cargo de N. Spinolo, continúa con la interpretación dialógica de ámbito sociosanitario, sector de gran interés institucional. La formación del intérprete en este ámbito requiere una competencia básica transversal y otra específica dedicada a cada encargo; el intérprete afronta situaciones humanamente delicadas (con casos de emergencia) por lo que es necesario atender de manera puntual al contexto y espacio en el que se desarrolla la interacción, al posible rol desde el punto de vista de los tipos de prestación interpretativa y a la de la gestión de la comunicación y del registro con la que mediar en diferentes planos de asimetría comunicativa, privacidad y sensibilidad de los temas y datos tratados. N. Spinolo toma también en consideración cómo la traducción a la vista puede aparecer en este tipo de interpretación y ofrece un planteamiento didáctico con diferentes ejemplos y ejercicios.
Unos de los sectores más complejos de la interpretación dialógica es, sin duda, el de ámbito legal, debido a las implicaciones éticas y deontológicas a la hora de intervenir en este sector y a la especialización que supone, por ej., el conocimiento de los ordenamientos jurídicos de los diferentes países y lenguas que se hallan involucrados en el proceso de interpretación. Como señala M. Russo, la descodificación y codificación semántica tiene que ir acompañada por la exacta reformulación de la intención comunicativa, lo que requiere, además de un conocimiento lingüístico especializado en el sector y en ambas lenguas, una formación especializada en documentación y una familiaridad con contextos comunicativos específicos. M Russo presenta una buena práctica señalando para el juicio penal propuestas de actividades basadas en un juicio real celebrado en Italia que implicó a testigos y acusados latinoamericanos. Cierra el volumen el capítulo de N. Spinolo y M.J. González Rodríguez dedicado a la interpretación dialógica a distancia (teléfono y videoconferencia), modalidad con pautas comunicativas propias (aperturas, cierres, turnos) en las que el canal constituye un factor clave junto con la distribución y colocación de los participantes primarios y de la intérprete en los contextos, es decir, lo que se suele denominar la constelación de la comunicación. Las autoras ilustran tres constelaciones básicas aplicables tanto a la interpretación telefónica como a la interpretación por videoconferencia, observando cómo las características de cada una de ellas influyen en la toma de decisiones de la intérprete a la hora de llevar a cabo su labor.
Félix San Vicente y Gloria Bazzocchi
diciembre 2021
