Liberación - Javier Martínez Calderón - E-Book

Liberación E-Book

Javier Martínez Calderón

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Beschreibung

La madurez es una aventura que implica romper definitivamente con nuestra antigua personalidad para comenzar un nuevo ciclo. El reciclaje de nuestra mente es un evento de tal magnitud que cada cambio, por mínimo que sea, desencadena un terremoto de pensamientos y emociones que pueden llevarnos a la locura. El camino hacia la liberación personal nos dirige hacia un viaje donde nos empezamos a conocer mental, emocional, física y espiritualmente. Descubrir que la separación es simplemente una creencia y que no necesitamos absolutamente nada del exterior para alcanzar la plenitud es un paso esencial para la integración de todas nuestras capacidades mentales. Estas son necesarias para afrontar los obstáculos que van apareciendo durante el proceso de conocernos cada día mejor. Redescubrir nuestra esencia no es un camino sencillo. Caídas y recaídas son más que probables. Por ello, es natural que a lo largo de nuestro camino es nos preguntemos ¿por qué me ha tocado a mí? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Está sirviendo para algo este esfuerzo? Estamos en una carrera de fondo. La persistencia es esencial para redescubrir nuestra autosuficiencia y nuestro potencial como seres humanos. Saber que todo lo que nos pasa tiene un sentido y un propósito nos relaja y nos marca un camino. El amor y la libertad van de la mano, nunca lo olvidemos. Disfrutemos cada conversación, mirada, beso o abrazo que experimentemos, por efímero que sea. No intentemos cambiar ni adoctrinar a nadie. Cada persona debe ser responsable de su camino. La experiencia de volver a conocernos puede ser la más complicada de nuestra vida, pero es sin duda, la aventura más fascinante.

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Seitenzahl: 69

Veröffentlichungsjahr: 2023

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LIBERACIÓN

Javier Martínez Calderón

© Javier Martínez Calderón

© Liberación

Junio 2023

Diseño de la portada: María Ríos Palomo

ISBN ePub: 978-84-685-7514-8

Editado por Bubok Publishing S.L.

[email protected]

Tel: 912904490

Paseo de las Delicias, 23

28045 Madrid

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

La liberación personal es un camino solitario. Sin embargo, cuando te encuentras con tus compañeros de evolución, el camino se hace más ameno y divertido. Gracias a los dos por elegirme cada día, por estar ahí.

Índice

Prólogo

Ignorancia

Pensamientos

Limpieza

Bloqueos

Prisionero

Control

Impaciencia

Victimismo

Exigencias

Dudas

Apegos

Etiquetas

Extremos

Ideales

Dolor

Miedos

Silencio

Sabiduría

Confianza

Simplifica

Soledad

Compromiso

Aceptación

Amor

Sentido

Epílogo

Prólogo

Experimentar la plenitud, dándole un sentido y un propósito a nuestra vida, no es una utopía. La vida no tiene nada que ver con lo que nos han contado. La vida no tiene extremos. Vivir se encuentra en el centro de la balanza. La vida no es estar en constante sufrimiento. Tampoco es el concepto de felicidad que nos han vendido y nos hemos creído. En ocasiones, tenemos el privilegio de experimentar una sensación que no se puede explicar con palabras. Son estos momentos en los que nos damos cuenta de que ser felices va mucho más allá de estar alegres o eufóricos.

La soledad, la paz, la independencia o la simplificación son claves en la liberación personal. Desafortunadamente, hemos interpretado erróneamente sus enseñanzas, llevándolas en algunos casos al extremo. En realidad, existen ciertas cosas y personas que necesitamos para que nuestro bienestar físico, mental y espiritual se estabilice. ¿No necesitamos agua y comida para sobrevivir? ¿No necesitamos dormir para recuperar la energía? ¿No necesitamos interactuar con otros individuos para crecer como seres humanos? Si verdaderamente queremos aspirar a desarrollarnos como personas, tenemos que tomar la decisión de reiniciar nuestra vida como si de un periodo de amnesia se tratase. Necesitamos desarrollar nuestra propia filosofía de vida. Tal vez, esta nueva vida no sea tan glamurosa o eficaz como las expectativas sociales o nuestros propios ideales habían dictaminado. Sin embargo, nuestra vida será real y, por ello, una vida que merezca la pena.

Vivir es más sencillo de lo que creemos. Todo es necesario, pero, a su vez, todo es prescindible. Cuando vivimos estamos conectados con nosotros mismos. Sin esperar más, sin desear menos. El problema aparece cuando intentamos llevar una vida que no es la nuestra. Copiamos la vida de otros. No vivimos, sobrevivimos. A menudo, queremos emular la vida de nuestros padres, hermanos, amigos o personas que etiquetamos como «referentes». Cuando hacemos esto, solo copiamos una vida que creemos que nos llevará a la eliminación de la angustia y del vacío que estamos sintiendo. No nos conocemos, y nos da miedo hacerlo. Es aquí cuando nos perdemos en nuestros asuntos diarios, evitando disfrutar de aquello que nos gusta y nos aporta valor. Si nos olvidamos de nosotros, viviremos una vida reactiva dirigida por ese terremoto de emociones y pensamientos disruptivos que experimentamos cada día. ¿Nos suena de algo? Afortunadamente, los seres humanos estamos diseñados para reciclarnos y para estar continuamente desarrollándonos. Por ello, es el momento de salir de una vez por todas de las circunstancias que nos esclavizan.

Creemos que somos la especie dominadora, pero estamos muy equivocados. Nos encontramos más perdidos que la mayoría de las especies de este planeta. Al menos, ellos viven en paz y con un propósito diario. Dentro del laberinto en el que nos encontramos, no hay que negar que intentamos esforzarnos por encontrar una salida. Queremos ser libres y luchamos por ello. Desafortunadamente, dirigimos la energía en la dirección incorrecta cuando buscamos nuestra libertad. ¿Nos habremos equivocado en la definición de este concepto? ¿Seguimos realmente nuestra libertad o emprendemos el mismo viaje que muchos ya han realizado? ¿No estamos copiando nuevamente la vida de otros? La libertad es inherente al ser humano, pero insistimos en buscarla a través de la obtención de logros como el dinero, las experiencias, el poder o la fama. Esta falsa sensación de libertad nos lleva a vivir una vida basada en la consecución. Nos importa más la cantidad que la calidad de nuestros actos. Esto favorece nuestra incapacidad para llevar una vida basada en la moderación y el equilibrio. Tenemos una idea de felicidad y de plenitud que no existe. Es un ideal. La búsqueda incansable por experimentar un concepto cuya existencia es una utopía nos conduce hacia un resultado inesperado: el sufrimiento. La vida es mucho más simple. Todo tiene un principio y un final. Así de simple y de complejo. Liberarse implica aceptar el equilibrio de la vida. Sin esperar más, sin desear menos.

Ignorancia

Tenemos una habilidad que es muy posible que ninguna otra especie pueda desarrollar: la reflexión. Sin embargo, ¿reflexionamos sobre nuestros actos? Somos capaces de aprender, de crear objetos y de vivir experiencias que superan todo pronóstico. Nuestra innovación está alcanzando un nivel de desarrollo que parece no tener límites. Hemos inventado vehículos que nos transportan por el aire y por los océanos. Hemos construido instrumentos que nos permiten observar otros lugares del universo. Hemos elaborado cálculos matemáticos que nos permiten comprender algunos de los misterios de la vida. Hemos conceptualizado teorías y manuales prácticos que han ayudado a otras personas a conocerse mejor y a sanarse. Tenemos todo a nuestro alcance para experimentar una vida fructífera y sin catástrofes provocadas por nuestras acciones. A pesar de todos estos avances, nuestra ignorancia va en aumento. No evolucionamos: involucionamos.

Actualmente, existe un problema que supera cualquiera de los asuntos por los que nos solemos preocupar. Nos encontramos completamente identificados con nuestro diálogo interior. Esto nos lleva a validar casi cualquier cosa que sentimos o pensamos, por lo que somos seres vulnerables y muy influenciables. La expresión «la realidad supera a la ficción» es vivida por muchas personas todos los días. Cada uno vive en su propia realidad. Prácticamente todo lo que experimentamos se encuentra, en mayor o menor medida, condicionado por nuestras creencias. Al no conocernos, ignoramos las señales que nos muestran aquellas respuestas que necesitamos para llevar una vida con sentido. La ignorancia está mutilando nuestra capacidad de intuición.

La vida es muy simple; el problema surge debido al desconocimiento que tenemos sobre nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu. Vivimos constantemente en un estado de alerta e hipervigilancia sin saber realmente el motivo por el que nos sentimos así. Creemos que todo y todos son el enemigo. Esta batalla sin descanso alimenta al gladiador mental que tenemos y que lucha por nuestra supervivencia: el ego. A menudo nos preguntamos cómo podríamos librarnos de este luchador que no tiene descanso. Sin embargo, una mejor pregunta sería: ¿por qué lo necesitamos?, ¿por qué sentimos que todo a nuestro alrededor es tan peligroso?, ¿de qué tenemos tanto miedo? Al no plantearnos estas preguntas, no somos conscientes de la desorganización y el desequilibrio que presentan nuestras emociones y pensamientos. Esto se traduce en apegos, envidias, ideales, miedos irracionales, pensamientos catastróficos o remordimientos. Si reflexionamos sobre esto, entenderemos que nos aterra la idea de aceptar que nuestros actos se basan a menudo en la ignorancia.

Nos da mucho miedo comprender que muchas de las cosas que nos han hecho sufrir no servían absolutamente para nada. No queremos responsabilizarnos de la vida que llegaría si diéramos un paso al frente. Es triste, pero muchos no somos más que mentes infantiles sobreviviendo en cuerpos adultos. Burlas, comparaciones, críticas, quejas, discusiones o enfrentamientos físicos son nuestro pan de cada día. ¿No se parece a lo que hacen muchos niños en el patio del recreo? Tenemos que ser conscientes de que las repercusiones de nuestros actos son mucho más problemáticas que las de los niños. Somos esclavos y presos de nuestras creencias y pensamientos. Hasta que no aceptemos lo ignorantes que somos, seguiremos siendo esas personas infantiles que viven en cuerpos de adultos.