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Basado en hechos reales, este libro ofrece una mirada profunda sobre cómo convertir la visión personal en resultados concretos a través del liderazgo, la comunicación, la estrategia y la perseverancia. Dirigido a quienes buscan mejorar su desempeño y el de sus equipos, presenta herramientas aplicables al ámbito profesional y personal, inspiradas en experiencias reales de superación y liderazgo transformador del primer Argentino en crear su propia carrera Universitaria
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Seitenzahl: 235
Veröffentlichungsjahr: 2025
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Alejandro Gabriel Lopez
López, Alejandro Gabriel
Liderazgo : herramientas para el liderazgo personal y de equipo de trabajo / Alejandro Gabriel López. - 1a ed. - La Plata : Arte editorial Servicop, 2025.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-631-310-083-5
1. Liderazgo. I. Título.
CDD 158.4
EDITORIAL SERVICOP®
Producción gráfica: Servicop
Diseño de cubierta e interiores: Servicop
© 2025, Alejandro Gabriel Lopez
E-mail: [email protected]
Web: www.contatuhistoria.com.ar
Hecho el depósito que establece la Ley 11.723
Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización del autor.
Primera edición en formato digital
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto451
Portada
Portadilla
Legales
Agradecimientos
Prólogo
El ser
Virtudes cardinales
Iniciativa del liderazgo
Actitud de liderar
Pensamientos positivos para liderar
El pensamiento y la acción
El líder, la creatividad y la neurociencia
El camino de las acciones
La estrategia
El líder y la estrategia dinámica
Focalización de las energías
El líder y la comunicación
El líder es un buen vendedor
Discurso de ascensor
Perseverancia
Activos psicológicos de la perseverancia
Ley de la perseverancia
Desarrollo de la perseverancia
El líder escucha
El líder debe oír o escuchar
Escucha activa
Técnicas de la escucha activa
El liderazgo y el trabajo en equipo
¿Qué es un equipo de trabajo?
Tipos de equipo de trabajo
Formación del equipo de trabajo
Sinergia en el trabajo en equipo
El líder naciente y el líder designado
La confianza: el motor emocional que une al equipo
La credibilidad del liderazgo
El ego, mal consejero del liderazgo
Creación de redes
Mindfulness y liderazgo
El líder en los momentos de cambios
El arte de delegar
La mente en el proceso
Vínculo entre liderazgo y resultados
Liderazgo personal
Comentarios
Bibliografía
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Tabla de contenidos
Comienzo de lectura
A mi madre, “Chiche”, que me enseñó que, con trabajo, constancia y esfuerzo, los frutos llegan en algún momento de la vida.
El liderazgo y la creación están íntimamente conectados, ya que un buen liderazgo no solo guía a las personas hacia objetivos específicos, sino que también fomenta un entorno donde la creación de nuevas ideas, productos o soluciones pueden prosperar. La creación implica el uso de la imaginación, la habilidad, el conocimiento y, a menudo, la innovación para transformar conceptos abstractos en realidades tangibles. Una idea es el puntapié inicial de una posible innovación o creación, las cuales, en primer lugar, siempre están destinadas al servicio de la sociedad o del prójimo. La lista de figuras históricas que han sido ampliamente reconocidas por su creatividad y sus invenciones es bastante extensa; entre ellas podemos mencionar a Leonardo da Vinci, con su aporte en el campo de la ciencia, la ingeniería y el arte; Nikola Tesla, con su influencia en el campo de la electricidad a partir del desarrollo del sistema de distribución de corriente alterna; Thomas Edison, con su primera lámpara de luz y el fonógrafo; Alexander Graham Bell, que revolucionó el área de las comunicaciones con la invención del primer teléfono; eIsaac Newton, que contribuyó al campo de la matemática y la física formulando las leyes del movimiento y la gravitación.
Cada uno de estos íconos de la historia hizo contribuciones únicas y fundamentales en sus respectivos campos y su impacto sigue resonando en la tecnología, la ciencia y la cultura contemporáneas. En la sociedad actual, se requieren cada vez más de líderes capaces de fomentar la innovación y ejercer una influencia positiva sobre las personas. Estos líderes no solo deben buscar nuevos descubrimientos que mejoren la vida humana o dirigir de manera eficiente organizaciones públicas o privadas para alcanzar los mejores resultados, sino que también deben poner su mente, corazón y alma en su labor, sin importar su posición, ya sea como presidentes de un país, directores, gerentes generales de una industria o simplemente como ciudadanos. El objetivo es ofrecer siempre la mejor versión de sí mismos y ponerla al servicio de los demás, tanto en el ámbito profesional como personal.
De esta manera, la grandeza de la humanidad reside en la capacidad que tiene cada individuo de transformar su entorno y satisfacer sus propias necesidades y las de los demás a través de la colaboración hacia un objetivo común. Este proceso sinérgico demuestra que las relaciones interpersonales son fundamentales para lograr lo que a primera vista puede parecer inalcanzable.
La historia que voy a narrar, de la que soy protagonista, aborda numerosos aspectos relacionados con el liderazgo, las relaciones interpersonales, la colaboración, el trabajo en equipo, la resolución de problemas y la inteligencia emocional. Estos elementos fueron clave para el desarrollo de la primera carrera universitaria de grado en Argentina ofrecida completamente a distancia (online): la Licenciatura en Seguridad Alimentaria dictada por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Santa Fe.
Durante mi formación militar como soldado en el Ejército Argentino y los tres años en la Escuela de Oficiales de Policía, aprendí los principios de la conducción. Uno de esos principios —que siempre ha estado presente en mi vida cotidiana— es la voluntad de vencer. Esta se define como la capacidad de emplear todos los recursos en la búsqueda incansable de la victoria, sin importar el esfuerzo o la energía necesarios para alcanzarla. Desde que di el primer paso en este camino para lograr la meta que visualicé, mi mente ha estado guiada por una única fuerza: la voluntad de vencer.
Esta actitud de superación también fue ejemplificada por el presidente del Banco Santander, don Emilio Botín, quien, en 2011, durante una conferencia en la Academia General Militar de Zaragoza, España, destacó que el liderazgo alcanzado por la entidad bancaria se logró mediante la aplicación de principios basados en el arte de la guerra. En sus palabras:
“Para ganar, hay que tener voluntad de vencer”.
Desde que nací, escuché a mis mayores decir frases como:
“Venimos a este mundo a sufrir”.
“Parece que el mundo está en mi contra”.
“Todo me sale mal”.
“Siento que todos están en mi contra y no logro lo que quiero”.
“No soy rico y nunca podré estar donde quiero”.
“No tengo los contactos o parientes como aquellos que logran sus metas”.
“Es lo que me tocó; hay que conformarse con lo que tienes”.
El cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino Facundo Cabral una vez dijo:
“Somos inevitablemente ricos. Tenemos alma, corazón, cerebro, espíritu; estamos rodeados de cinco continentes. Entonces no entiendo por qué hay gente que se siente pobre o desdichada. Jamás lo voy a entender. Somos realmente ricos”.
Estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento. Somos triunfadores. Para llegar a este mundo, recorrimos un camino muy complejo, enfrentando grandes batallas a nivel celular hasta transformarnos en un organismo vivo y luego nacer. Nos constituimos como seres humanos que llevan la victoria en su ADN. Realmente somos verdaderos campeones, capaces de afrontar todas las dificultades y obstáculos que este mundo nos presenta. Es necesario despejar la telaraña que los pensamientos negativos tejen en nuestra mente, aquellos que nos dicen: “No puedo”, “Esto es demasiado difícil”, “No tengo las habilidades para alcanzar la meta”, etc. La idea de crear mi propia carrera universitaria estaba rodeada de pensamientos negativos. No tenía claro el objetivo ni el camino que debía seguir para lograrlo. Los obstáculos que enfrentaba a nivel mental eran los siguientes:
1. No conocía a nadie en el ámbito universitario, como rectores o decanos, que pudieran ayudarme con el proyecto.
2. No existían antecedentes ni una guía de alguien que hubiera creado su propia carrera universitaria.
3. ¿Cómo podría reunir a personas que me apoyaran en esta cruzada?
4. Eran las universidades las que siempre habían decidido sus ofertas académicas; así había sido siempre. Parecía casi imposible que una persona propusiera a una universidad una carrera académica, como lo es una licenciatura.
5. ¿Cuántos recursos económicos, tiempo y energía tendré que invertir para llevar a cabo este proyecto?
6. ¿Vale la pena hacer tanto esfuerzo, teniendo en cuenta que seguramente encontraré muchas trabas en el camino?
Todos estos pensamientos que invadían mi mente generaban un sentimiento de frustración y confusión que paralizaba mi accionar. Para disipar y eliminar esa maraña de pensamientos y sentimientos negativos, comencé por definir correctamente el objetivo, para poder tener una imagen clara en mi mente del camino que debía recorrer y así alcanzar el sueño deseado. Una de las técnicas más difundidas para establecer objetivos se denomina SMART, y a mí me permitió tener mayor caridad sobre mi meta.
Crear una carrera universitaria de ciclo de complementación, en una facultad nacional o privada, para la obtención del título de licenciatura en el área de la seguridad alimentaria. La carrera tendrá una duración de dos años y un cuatrimestre, se ofrecerá en modalidad virtual y se vinculará con títulos de técnico universitario o terciario en áreas relacionadas con los alimentos.
El avance del proyecto podrá medirse a través de los siguientes indicadores: aceptación de la propuesta académica por parte de la autoridad universitaria; elaboración del plan curricular, el cual incluirá las asignaturas, la carga horaria y las incumbencias profesionales del título; identificación de una lista mínima de alumnos interesados, estimada entre 70 y 100 participantes. Además, se considerará la designación de un director y del cuerpo docente de la carrera, y la posterior aprobación por parte del consejo directivo de la universidad, entre otros aspectos clave.
Para evaluar la factibilidad de la propuesta académica, debí realizar un análisis preliminar para saber si había profesionales técnicos con interés en complementar su formación académica a través de un programa virtual. Además, analicé las universidades nacionales y privadas que contaban con la infraestructura necesaria para ofrecer carreras a distancia, poniendo especial foco en aquellas relacionadas con la alimentación y el ámbito de la salud.
La relevancia de este proyecto radicaba en que no existía en la República Argentina un ciclo de complementación virtual para técnicos profesionales en áreas como la seguridad alimentaria, la bromatología y otras especialidades afines a la agroindustria. Este programa no solo mejoraría el capital humano involucrado en la producción de alimentos, sino que también contribuiría a elevar el nivel de aseguramiento en los sistemas de inocuidad alimentaria. Esto es fundamental para incrementar la competitividad de los productos nacionales y garantizar la seguridad y calidad de los alimentos que llegan a los consumidores.
El componente de tiempo para transformar esta idea en la creación tangible de la Licenciatura en Seguridad Alimentaria era difícil de especificar con exactitud debido a la complejidad del proceso. Se establecieron algunos supuestos clave: un plazo de un año calendario para diseñar el plan curricular de la oferta académica, y hasta tres años para realizar un análisis y relevamiento de datos sobre el interés de potenciales estudiantes, así como para identificar las universidades nacionales o privadas que pudieran aceptar la propuesta. Posteriormente, el tiempo que la universidad requeriría para la creación de la licenciatura dependería de sus procesos administrativos, que podrían ser entre cuatro y ocho años aproximadamente.
Aunque al principio solo se describen algunos aspectos en cada apartado, la relevancia y efectividad aumentan significativamente cuando cada elemento de esta herramienta para la definición de objetivos se detalla de manera exhaustiva y precisa.
Aristóteles expresó: “El pensamiento condiciona la acción, la acción determina el comportamiento, el comportamiento repetido crea hábitos, el hábito estructura el carácter y el carácter marca el destino”. Para alcanzar el objetivo o la meta de un proyecto, es fundamental nutrir el subconsciente de manera entusiasta, deseosa y positiva, a fin de generar un comportamiento enfocado en lograr el propósito definido —en mi caso, la creación de la Licenciatura en Seguridad Alimentaria—. Existen innumerables historias sobre el poder de enfocarse en lo que se desea. Una de ellas es la del empresario Henry Ford, quien en una ocasión decidió desarrollar un motor denominado V-8, compuesto por ocho cilindros fundidos en un solo bloque. Ford presentó la idea a sus ingenieros, quienes, sorprendidos, le dijeron que era imposible fundir un bloque de motor con esas características en una sola pieza de metal. Sin embargo, a pesar de la negativa de su equipo, Ford insistió en su pedido y, meses después, los ingenieros volvieron a informarle que no lograban obtener el resultado que buscaban. Ford, sin inmutarse, les pidió que siguieran trabajando. Finalmente, tras un año de esfuerzo, el motor V-8 salió a la luz y se convirtió en un ícono a nivel mundial.
Enfocarse en algo que deseamos implica un trabajo constante, en el que dirigimos nuestra energía, tiempo y pensamientos hacia una acción que sea productiva para el proyecto que el líder, el equipo de trabajo o la organización están persiguiendo. La clave para lograr un enfoque efectivo radica en realizar una tarea o actividad de manera eficiente, eficaz y excepcional, en lugar de hacer varias cosas al mismo tiempo de manera mediocre. Como dijo Confucio: “El hombre que persigue a dos conejos no atrapa a ninguno”.
Otro aspecto fundamental para mantener el enfoque es centrarse en lo que realmente debemos hacer, evitando distracciones con actividades que no son esenciales ni prioritarias para alcanzar el objetivo deseado.
Todo líder que quiera llevar adelante un proyecto o una organización debe tener siempre el objetivo en mente, ya que es fundamental para avanzar con claridad y propósito. El objetivo actúa como una guía que orienta nuestras acciones, decisiones y esfuerzos hacia un fin concreto. Tener una meta clara nos permite avanzar paso a paso hacia su logro, lo que facilita un trabajo más eficiente y con mayor motivación. Además, contar con un objetivo nos ayuda a medir el progreso, lo que nos permite ajustar la estrategia cuando es necesario para asegurarnos de que seguimos en el camino correcto.
Un líder creativo tiene la capacidad de inspirar y motivar a las personas, cultivando un entorno propicio para que las ideas innovadoras prosperen. Una de las herramientas fundamentales del liderazgo es la generación de ideas, que permite clarificar la visión en medio del caos o frente a un desafío.
La creatividad es una de las capacidades más importantes que nos diferencian de otras especies. Nuestro cerebro se divide en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo, cada uno con sus características y funciones específicas. Sin embargo, los procesos creativos no se localizan en un solo lugar ni en un único hemisferio. Durante el proceso creativo, diferentes áreas del cerebro se activan simultáneamente, lo que significa que ambas regiones trabajan en conjunto, como un equipo, coordinando paso a paso el proceso creativo. Por lo tanto, lo fundamental no radica únicamente en las áreas del cerebro, sino en las redes neuronales que permiten a una persona llevar a cabo la idea o la creación que está gestando en su mente.
Las tres redes neuronales a gran escala relacionadas con la creación son:
1. La red de atención ejecutiva: que se encarga de mantener la atención focalizada y la concentración. Esta red es fundamental en la resolución de problemas complejos y en el razonamiento, ya que requiere un considerable esfuerzo de memoria. Su estructura neuronal implica una comunicación activa entre la corteza prefrontal y las áreas de la parte posterior del lóbulo parietal.
2. La red de imaginación o por defecto: es un conjunto de áreas del cerebro que se activa cuando la mente divaga, sueña despierta o se involucra en la creación de escenarios hipotéticos. En este sentido, esta red desempeña un papel crucial en el proceso creativo, ya que facilita la generación de nuevas ideas y la conexión de conceptos aparentemente no relacionados. Desde un punto de vista anatómico, esta red involucra áreas profundas de la corteza prefrontal y el lóbulo temporal, y se comunica con diversas regiones de la corteza parietal, tanto internas como externas.
3. La red de saliencia o relevancia: está compuesta por la corteza cingulada anterior y la ínsula anterior. Esta red desempeña un papel crucial al dirigir la atención hacia los estímulos más relevantes, facilitando así la toma de decisiones y la planificación de acciones. Su función principal es identificar qué información es más pertinente para nuestras metas y necesidades en un momento determinado.
Como puede observarse, la neurociencia nos ayuda a visualizar que una simple actividad creativa requiere el esfuerzo de muchas áreas de nuestro cerebro, en especial del área frontal. Además, establece algunas premisas para ayudar a ese proceso creativo, tales como:
1. Experiencias previas:
