Los 7 Elementos y el Hombre - Debora Colagreco - E-Book

Los 7 Elementos y el Hombre E-Book

Debora Colagreco

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Beschreibung

Luego de su primera obra, El Camíno Iniciático al Corazón Cósmico, Debora Colagreco nos sorprende nuevamente con este libro en el cual, a través de un viaje onírico vivido por la autora misma, nos encontramos en un sueño en un sueño hasta llegar al mundo real, o lo que así parece. En esta obra, Colagreco interactúa, a travéz de dialogos imaginarios, con mentes sublimes como Pitágora, Einstein, Prometeo, Jung, Steiner, ecc., así como con personas cercanas a ella no más en vida. Pero los siete Elementos Arquetípicos son los verdaderos protagonistas. Ellos envían mensajes importantes para todo lo que el hombre necesita a fin de sostener su evolución. De la Física Cuántica al Chamanismo, da la Filosofía a la Psicología, los tema argumentatos dejan una gran enseñanza que conecta al lector con su interior.     El libro contiene fotografías evocativas. La lectura puede ir acompañada por el escucho de 22 temas musicales originales compuestos specialmente por Fabrice Quagliotti, Marcelo García, Edgar Cavallera y Andrea Pagani. Voz, Graciela Mendoza. El CD o los distintos temas se pueden adquirir en Amazon, Spotify, iTunes, Google play.Debora Colagreco nace en Roma en agosto de 1963. Es licenciada en Lenguas y Literaturas Extranjeras Modernas por la Universidad LUMSA (Roma). En la adolescencia estudia música (guitarra clásica) y demuestra un gran amor por el arte, la naturaleza y la espiritualidad. Profundiza estudios de filosofía, psicología, psicofisiología, teología, musicoterapia y metafísica. Habla y escribe perfectamente cuatro idiomas.Por trabajo viaja por todo el mundo. Alterna su vida entre Roma y París hasta que, en el 2008 se muda a Uruguay y funda en el 2011 la Editorial Zadkiel.En el año 2017, junto a su prima, Francesca Romana Pistoia (periodista y escritora), decide de dar a la luz a la fundación Zadkiel Onlus (Org). Actualmente vive en Roma y sigue viajando por todo el mundo.

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Veröffentlichungsjahr: 2017

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Debora Colagreco

LOS 7 ELEMENTOS Y EL HOMBRE

La conciencia humana en el espejo de los siete elementos

Traducción: Luciano Giusti

 

Título original: I 7 Elementi e l’Uomo – La coscienza umana nello specchio dei sette elementiPrimera edición 2017

Versión en inglés: The 7 Elements and Man - Human consciousness in the mirror of the seven elements

Copyright – Todos los derechos reservados

ISBN: 9788822819741

Traducción: Luciano Giusti

Diagramación interior y de portata: Editorial Zadkiel

Imagen de portada de Sandrine Van Kerckhoven – Derechos adquiridos

Fotografias interíores del libro de Jimmy Baikovicius – Derechos adquiridos

Formato digital a cura de Rosso China

Impreso en Italia – Roma. 2da edición ampliada y revisada – 2017

Editorial Zadkiel www.editorialzadkiel.com

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A la memoria de mis queridos primos:

Carlo, Stefano y Marco

El pensamiento de Dios es amor.

Desde siempre materializado en la Naturaleza a través

de los siete elementos le susurra al hombre que siempre fue y será parte de Él.

El Siete es la expresión de la mediación entre lo humano y lo divino.

PREFACIO

Fons et Origo

(Fuente y Origen)

Leí este libro por primera vez de un tirón.

Luego quise volver a leerlo con más calma, con más desapego, en busca de un hilo conductor, una clave de lectura, y encontré una palabra: “amalgama”.

Sí, creo que la palabra clave que nos puede ayudar y guiar en la lectura, o, mejor dicho, en la lectura entre líneas de Los siete elementos y el hombre es “amalgama”.

Como género literario es al mismo tiempo ensayo y cuento.

Un ensayo que reflexiona sobre filosofía y ciencia, analiza sus muchas teorías, la más antiguas y las más modernas, las conecta, las compara y las coteja; se podría decir que es un ensayo de filosofía teórica o filosofía de la ciencia, que propone una concepción personal y original de la vida, el mundo y su lugar en él, es decir, una “Weltanschauung” (visión del mundo) en su sentido más profundo y filosófico, pero también en el sentido más literal de la palabra intuición, visión de la existencia y su propósito, representados precisamente en el “contenido” del libro.

Es un cuento que narra un viaje, al mismo tiempo interior y lejano en el cosmos, en el que la autora habla de muchos encuentros y se encuentra a sí misma, nos habla de lugares, mitos, recuerdos y afectos.

Es al mismo tiempo una visión, un sueño que se ancla y concluye en la realidad, en el presente.

Al final de la lectura, este libro, con su léxico simple y su estilo directo, sin duda despertará en cada lector, dependiendo de su personalidad, sensaciones, reflexiones y emociones fuertes pero diferentes.

En el “mundo de Debora”, sin embargo, seguramente todos nos sentimos más cerca, de hecho, estamos todos más cerca.

Gracias, Debora.

Maria Gabriella Marsala

(Doctora en Filosofía, profesora de Letras)

PRÓLOGO

Videmus nunc per speculum et in aenigmate

(Ahora vemos como a través de un espejo, de manera confusa)

En la naturaleza, la estructura cíclica del Infinito, el mito del “eterno retorno”, es aquel movimiento continuo de la Unidad de las dos fuerzas de la Energía, la positiva y la negativa, o más bien energía pesada y ligera. Entre ellas se produce una interacción constante siempre en equilibrio y ninguna resulta más importante que la otra. Los siete elementos – Tierra, Agua, Fuego, Aire, Sonido, Luz y Pensamiento – son también manifestaciones de este aspecto dual de la Energía y siguen, cada uno, sus propias transformaciones cíclicas. Respectivamente, representan los principios universales de la gravitación, la polaridad, la combustión, el equilibrio, la vibración, la luminiscencia y del conocimiento mismo. Cuando las dos fuerzas en los elementos alcanzan el grado más intenso, comienzan a debilitarse o, para usar un término cuántico, a decaer, así como las cosas de la Naturaleza, una vez cosechadas, comienzan a dispersarse y transmutar.

El hombre sigue los mismos ritmos de la Naturaleza, dado que nace con la inhalación y muere con la exhalación y sigue los mismos patrones, ya que cada punto energético y cada órgano de su cuerpo se corresponde con uno de los siete elementos de la Naturaleza. Por ejemplo, la piel, nuestro órgano sensorial más grande y extendido y el primero que se forma en el embrión, se ve afectado por las emociones, así como éstas están directamente relacionadas con la espalda, y como esta misma no se puede separar de los riñones, ni los riñones de la fuerza de voluntad y de la ambición. La voluntad y la ambición, a su vez, no se separan del bazo, ni el bazo se separa de la serenidad sexual.

¿Qué significa todo esto?

Somos un microcosmos del universo. Nuestras funciones vitales corresponden a una constante cósmica y la diferencia es una mera cuestión de escalas: la parte superior de nuestro cuerpo vive y funciona en armonía con el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol. La parte inferior está relacionada con el movimiento de rotación del eje terrestre alrededor de la elíptica. Pero las sorpresas continúan: escuchen esto. Así como el piano tiene varias octavas por encima de la octava 0, también las tiene el campo energético humano (Aura). Así como la luz es onda y corpúsculo, también nosotros lo somos. ¿Esto nos lleva a pensar que podemos estar en cualquier parte del universo? Por supuesto, porque somos su minúsculo y perfecto duplicado. El universo físico es solo un aspecto del universo real.

Pero ¿qué es la realidad?

A esta pregunta, sin embargo, nadie ha logrado dar realmente una respuesta. Nuestra realidad es ficticia, completamente relativa y parcial. Si por real nos referimos a lo que percibimos con nuestros cinco sentidos, la realidad no es más que una señal eléctrica interpretada por el cerebro. A partir de nuestra experiencia sensorial, podríamos pensar que somos una especie avanzada. Sin embargo, tenemos un conocimiento muy limitado del mundo que nos rodea. Basta con pensar que no tenemos la capacidad, que en cambio muchos animales tienen, de percibir los infrarrojos o los ultrasonidos. ¿Qué otras cosas están más allá de nuestros sentidos? Si supiéramos desarrollar el potencial de las esferas de energía superior, la radiación de nuestra mente podría ir más allá de los límites de nuestro organismo físico, tanto en términos de espacio y tiempo.

Pero ¿qué es esta energía superior?

La nueva ciencia la llama Fuerza débil. Es un nuevo concepto que, en filosofía, hoy podríamos definir como idealista, pura e infinita conciencia no manifestada, multidimensional, que fluye en el pensamiento y desciende a la materia. Para entender más, podemos empezar por el concepto teosófico de la emisión de las mónadas, que en mi opinión son los ardientes rayos de la divinidad solar (de la cual nuestra esencia forma parte), que al descender sobre todas las esferas de la conciencia de vida cósmica alcanzan el plano físico. Esto nos lleva a decir que todo lo que experimentamos es el resultado de una parte invisible de nosotros mismos. La estabilidad (Tierra), la emoción (Agua), la intención (Fuego), el deseo de amar (Aire), la coherencia (Sonido), la toma de decisiones (Luz), la imaginación (Pensamiento), todos nacen de nuestra alma y no de nuestro cerebro, que es solo el organizador del conjunto.

La ciencia oficial dice que los átomos se crean en las estrellas y que en las estrellas se destruyen; que el átomo es la cantidad más pequeña de materia en una sustancia y que permanece inalterable en el tiempo. Si es verdad que estamos hechos de átomos, esto significa que una parte de nosotros nunca va a morir, y que por lo tanto un fragmento de las personas que tanto quisimos y que ahora se han ido existe y siempre existirá. La muerte es un pasaje que en realidad renueva. Solo cuando nos demos cuenta de que estamos volviendo a la Origen, a Dios del que pensamos no pertenecer más, entonces vamos a entender por qué hemos alimentado la impresión de que el tiempo fluye siempre hacia adelante, de forma lineal, hacia un futuro que, en realidad, no existe. Solo entonces podremos entender que vivimos en el no-tiempo, porque el Universo ya está dentro de nosotros. La Onda de Vida, la circularidad de los eventos inmutables, se origina en el Uno y de octava en octava resuena en el universo.

En este libro, a través de un viaje onírico lleno de diálogos imaginarios con mentes sublimes, surgen reflexiones sobre el Universo, la Naturaleza y el Hombre, donde el lenguaje de los siete elementos es simbólico. Aprender a identificarse y reflejarse en ellos significa enriquecerse internamente, con el fin de profundizar y conectarnos con nuestro interior.

En el mundo en que vivimos, el amor parece estar desapareciendo. Atrapados, hemos terminado ignorando la Inteligencia de la Naturaleza y a nosotros mismos. El espacio en el cielo nos separa del Sol. La materia nos separa del Espíritu. Cuando podamos romper nuestras cadenas y sanar de la inconsciencia, el mundo real se dará a conocer. Como escribió San Pablo en Primera de Corintios 13:12, en el mundo material vemos como a través de un espejo, de manera confusa.

La alquimia es una transmutación nuclear esencial para quien quiera volver a nacer con una nueva conciencia.

De la Unidad, Dios, emanan las seis dimensiones

y las seis fases del Tiempo. Ahí radica el secreto del número Siete.

Clemente de Alejandría (150 d.c.)

Es a partir de esta visión que daremos juntos

los primeros pasos en las páginas de este libro.

“EL AMOR QUE MUEVE AL SOL Y LAS DEMÁS ESTRELLAS”

La Divina Comedia – Paraíso XXXIII, 145 – Dante Alighieri

El soñar despiertos no es un vacío mental.

Más bien es el don de un ahora que conoce la plenitud del alma.

Gaston Bachelard

Es de noche. Un viernes de marzo. En casa todos duermen. Cierro la cortina de la sala no sin antes observar a mis perros que duermen plácidamente en su cucha bajo la luz de la luna. Unas pocas gotas de lluvia intensifican el verde del césped. Apago las luces del jardín. Me tomo mi taza de leche tibia y, después de darle un beso en la frente a mi hija, voy a mi habitación. Mi marido duerme. La manta envuelve su cuerpo como un capullo, que descansa en posición fetal. Pienso: “También él fue un niño”. Me acuesto en la cama, pero no puedo dormir. Siento cercana la inspiración para escribir un nuevo libro, pero mi mente, distraída, se pierde, vagando entre las ideas que descienden lentamente en mi corazón. Percibo su latido. Me hace pensar sobre el significado de la vida y me vienes a la mente tú, querido primo. Con los ojos medio cerrados, comienzo a recordarte y a hablarte con el pensamiento…

***

El sonido incesante de Skype, es tu hermana tratando de comunicarse conmigo desde Italia. Atiendo la llamada y la noticia de que estás en coma, en una cama de hospital, hace que mi corazón se ahogue en el dolor. La Fuerza del Amor, esa energía que prorrumpe y transmuta, comienza a calentar mis manos. A la distancia rozo tu pecho y llego a tu corazón atravesado por un infarto. Durante un entrenamiento deportivo, tu Ser decidió cortar para siempre la relación con el Mundo perceptible.

Durante la noche me visitas en un sueño. Te ves hermoso, envuelto por esa luz tan clara que ya conozco. Me sonríes. Tu mirada me habla. Eres feliz. Estás en la Verdad que tanto anhelabas en cálculos matemáticos y ecuaciones.

Mis labios insinúan una sonrisa al recordar las lecciones de Física en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Roma. Me explicabas de qué manera para ti la verdadera Física era la que estudia las vibraciones, que considera la realidad como compuesta de Ondas o Átomos, campos electromagnéticos que generan un sonido; cada sonido diferente genera una realidad dimensional diferente, con una mayor o menor longitud de onda.

Con tu explicación aferré el concepto de que las diferentes formas de onda son las que diferencian los diversos planos dimensionales. Mientras se sube de plano, esta se acorta y la cantidad de energía aumenta. Si se desciende, sin embargo, se da exactamente lo contrario, hasta llegar al plano de existencia donde aún me encuentro en este momento.

Si, Carlo, estás dentro de la Verdad. Has alcanzado la dimensión donde todo el espacio te envuelve. Estás allí y aquí al mismo tiempo. Ahora puedes escuchar y distinguir el espacio en el cielo, el compuesto de su energía y el concepto de tiempo aquí en la Tierra, donde los eventos localizados nos dan la ilusión colectiva del paso del tiempo y el desplazamiento del espacio. Pero para ti ahora está claro: Todo ya está en Todo. Todo ya está vivo en la eternidad, por lo tanto, la muerte no es muerte.

Pura Energía, vibras en la Armonía del Cosmos. Puedes sentir el Amor que mueve todo el universo, esa Energía invisible e inmanente. El Amor que mueve el corazón de las estrellas y conmueve el corazón del hombre. Percibirlo significa sentir la unidad con el todo, sentir el Amor sin fronteras y que somos inmortales.

Desde tu dimensión puedes ver, por desgracia, el enorme caos en que se encuentra la Tierra. La corrupción y el engaño alimentados por todos los sistemas paralizan los sueños de cada individuo. Vivimos en un mundo manipulado, ilusorio. Vivimos en el miedo.

Querido primo, me enseñaste a conducir el coche, tenía solo catorce años. Ahora condúceme tú, sugiéreme la mejor manera de componer este libro, sé tú mi guía.

Carlo, te quiero.

***

Me percato de que mi cuerpo descansa en posición fetal. Afuera, el fragor de la lluvia aumenta. Sobre el techo es como música. Mis labios semiabiertos insinúan una sonrisa e inmediatamente me rindo a un sueño profundo.

 

Todo progreso, en la experiencia y el conocimiento,

significa un paso más en el desarrollo de la visión del mundo.

Cambiando la imagen que él se crea del mundo

el hombre pensante también se cambia a sí mismo.

Carl Gustav Jung

MensLuxSonus

La tríada energética-espiritual se asocia con los tres elementos y las correspondientes facultades perceptivas:

Pensamiento, Luz, Sonido

(En Alquimia se denominan los tres principios creativos de la existencia).