Los chorotegas - Pedro Danilo Castillo Castro - E-Book

Los chorotegas E-Book

Pedro Danilo Castillo Castro

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Beschreibung

La historia contada desde el corazón y la memoria Tejiendo historia, crónica cultural y paisajes líricos, Los chorotegas: una historia de luchas y sobrevivencias recuerda y reivindica al pueblo chorotega, que ocupó el territorio centroamericano —hoy Nicaragua— y su legado. El casi exterminio de su raza, producto de la conquista española, se reflejan en estas páginas, que proponen un viaje más profundo que una simple cronología: la travesía de un pueblo. Desde los valles de Mesoamérica hasta las riberas del Cocibolca y el Xolotlán, los chorotegas caminaron siglos buscando un amanecer sin cadenas. Aquí se narra su éxodo y su llegada; su forma de habitar —ranchos, hornos, plazas—; su manera de sembrar el mundo en milpa —maíz, frijol y calabaza— y de convertir esos frutos en cocina, rito e identidad que todavía nos nombra. Alternando prosa, información fáctica y poemas, se presenta la vida social, religiosa y artística de las antiguas comunidades; así como los consejos de ancianos, los oficios, la cerámica policroma, los calendarios y las fiestas. Asimismo, la catástrofe demográfica y el despojo lingüístico que significó la Conquista y las huellas de ese tiempo que dieron forma a la idiosincracia de hoy. Esta obra describe e ilustra: El mundo nativo y chorotega de la época precolonial en Nicaragua La llegada del poderío militar del conquistador español, El desarrollo de los acontecimientos de la Conquista, sangriento pero también ambivalente —ya que los conquistadores vinieron a matar, pero los nativos remanentes recibieron sus avances lingüísticos, educativos y arquitectónicos, así como y las enseñanzas de los misioneros—.

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Seitenzahl: 219

Veröffentlichungsjahr: 2026

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C H O R O T E G A S

Noviembre 2025

ISBN eBook: 978-84-685-9317-3

ISBN papel: 978-84-685-9318-0

Depósito legal: M-26084-2025

Editado por Bubok Publishing S.L. [email protected]

Tel: 912904490

Paseo de las Delicias, 23

28045 Madrid © 2025 John Breiner Clavijo Yepes

Todos los derechos reservados.

Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

CHOROTEGAS

UNA HISTORIA DE LUCHAS

Y SOBREVIVENCIAS

Pedro Danilo Castillo Castro

Dedicatoria

Este libro es dedicado al noble pueblo de Nicaragua quienes merecen conocer al detalle posible la historia chorotega, una historia, raíz nuestra, de mucho de lo que llamamos “nicaraguanidad”. Somos nicas en diversas maneras porque somos chorotegas.

También lo dedico a todos los chorotegas o descendientes de chorotegas, a los nicaraos y los desaparecidos Maribios o lo que queda de ellos , donde quiera que estén, todos ellos, buscadores de respuestas. Tribus que llegaron a Nicaragua, la amaron y nos legaron tanto con tan poco. Cada uno de nosotros tiene algo en su A.D.N. , unos más que otros, de esa luchadora sangre nativa que desafiando el exterminio sigue , mestizo o no, su avance, a pesar de sus tantos retos, durante mucho tiempo.

Finalmente, dedico este libro a todos los ilustres personajes que han contribuido con sus especialidades en ayudarnos a descubrir las historias , culturas y legados de estas persistentes tribus nuestras y a todos aquellos que han sido protagonistas importantes en este libro. Al final del libro se los presento con una breve descripción.

Mi sincero agradecimiento, también, a las personas amigas que me han aportado, de una forma u otra, para ordenar y completar este libro.

1. Introducción

Los indígenas, de lo que llegó a ser Nicaragua , se presentan ante el mundo conocido mediante las sabias palabras del cacique Nicarao ante Gil González Dávila1, el conquistador español con el que hicieron primeros contactos. Ellos, nuestros indígenas, querían conocer y buscaban respuestas a tantas interrogantes en sus vidas.

Así han sido sus caminares, así han sido sus luchas, nunca en paz, siempre en movimiento, buscando respuestas, desde que cruzaron el estrecho de Bering, o bien, cualquier otro lugar perdido en el tiempo, camino hacia nosotros. En cada lugar, buscando respuestas que son, en su mayoría, de una eternidad.2

Pues la raza humana así es, siempre buscando como avanzar y descollar; desafortunadamente, en algunos casos, aún a costa de otros. Y nuestros españoles o bien nuestros indígenas no son excepción. Pero el Humano llegó a estas tierras americanas hace 12,000 a 14,000 años, al menos treinta mil años después que ellos poblaron las 3 Europas.

Y el tiempo no es lineal, pero como si lo fuera, y treinta mil años es mucho tiempo y conlleva mucho avance , mucho desarrollo.

No es de extrañarse que ese choque entre estas culturas tan diferentes y distantes, en todos los sentidos, fuera tan violento a como lo fue, a como lo podrán apreciar al leer las páginas de este libro.

Ante ese enorme ,tan inesperado e impresionante evento que los confrontó, aquellos indígenas que sobrevivieron si encontraron algunas respuestas al cuestionamiento de Nicarao y, además, múltiples beneficios tecnológicos, para ellos desconocidos, que les costaron muy caro: la casi destrucción de su floreciente civilización, inclusive su idioma. Esa tierna civilización en desarrollo que ,con la llegada de los españoles, sufrió un terremoto, dio, de golpe, un salto enorme de descubrimientos científicos, materiales y religiosos, pero que, igualmente, recibió una puñalada a su vida, a su libertad y a su cultura con la que ellos habían vivido y de la que ellos se nutrían.

Así mismo, los conquistadores. o más bien, algunos de ellos, en su afán por dominar o bien por enriquecerse, irrespetaron a los nativos en todo sentido, mancillaron la lengua chorotega , su cultura en general , su estilo de vida. El resultado último fue la casi pérdida del auto respeto , identidad y la triste realidad de la esclavitud para los chorotegas.

Es cierto que la Corona Española , reinando de largo , y digo de largo por que aquí no vino nunca alguno de sus reyes o reinas, mandaba escritos y buenas intenciones. Pero de buenas intenciones no se vive. Podemos estudiar el caso de las encomiendas en León y Granada y el caso del Presbítero Valdivieso ( expuesto más adelante en este libro ) , quien remó con firmeza y grandes deseos de enderezar las cosas, pero contracorriente, afrontándose con valentía inusual a los usureros Contreras y a sus secuaces, hasta que el heroico Valdivieso naufragó en ese mar de intrigas que era nuestro León Viejo Colonial.

Los Chorotegas siguen en su caminar4, pero ahora mayormente como mestizos, es decir personas provenientes de otros genes ,que se han desarrollado bajo la cuna de dos civilizaciones, mayormente nativos y europeos o españoles, que se mezclaron. Y aunque la cultura española los ha enriquecido en: lenguaje, tecnología y una religión que aboga en principio por el respeto a la vida, perduran en ellos y en nuestra sociedad muchísimas muestras de esa rica y variada cultura nativa, chorotega, nicarao, maribia: comidas, prácticas medicinales, alfarería, bailes, dichos, actitudes, teatros callejeros, vestimentas, etc. Todo esto ha permeado en nuestro ser y hoy es parte del ser nica o tico. A como Uds. podrán apreciar al leer este libro.

 

2. Dura decisión

El viejo chorotega contemplaba el cielo estrellado. Tanto lo había contemplado, tanto había vivido, tanto había que contar, tantos habían muerto y él ahora vivía solo en su choza. Su mujer había muerto y sus hijos también, solo le quedaban dos de seis, el hijo mayor y una de sus hijas. El resto habían muerto a causa de las múltiples y sangrientas guerras del entorno, o bien habían sido tomados presos o sacrificados por las otras tribus más poderosas, sus fieros enemigos de turno. Mas su mujer lo calmaba. Es cierto que ella había muerto, pero sus cenizas descansaban en el interior de su cabaña, enterradas en un lugar de la pieza comunal de la cabaña, según sus costumbres, pues los muertos nunca mueren, solo descansan. Y la fértil imaginación del viejo la veía en sus sueños y en sus momentos de paz y contemplación.

Sus ancestros le contaron que ellos venían de algún lugar, de una región boscosa y helada o bien algo similar y habían tenido que cruzar en canoa o a pie, no estaba seguro, una inmensa fuente de agua salada y luego dulce y frío, mucho frío, o bien calor y mucho peligro. Ellos se desplazaban, siempre se desplazaban, eran nómadas en busca de la tierra ideal que nunca llegaba. Siempre encontraron peligros, acosos, persecuciones, y ellos huían y huían. Eran un pueblo que huía, los chorotegas se desplazaban y huían.5

Se cree que los chorotegas que llegaron a Centro América provenían de esta última de sus tantas estaciones, Cholula, en el Estado de Puebla, México.6

En esta región del sur de México, Cholula, donde esta vez vivían, ellos tenían ya cienes de años de habitar allí, pero no era nada fácil, el peligro siempre acechaba y los chorotegas, aunque fuertes, no eran tan fuertes como otras tribus que les rodeaban, los mataban o esclavizaban y ellos aguantaban, aguantaban y perseveraban.

A pesar de esos hostiles ambientes, el viejo chorotega aún tenía espíritu para filosofar y le gustaba saborear con sus memorias e ideas los momentos nocturnos de silencio, solo interrumpidos por el canto de las múltiples aves selváticas, incluido el pocoyo7 que timbraba los oídos.

Pero esta vez fue diferente. Se trataba de un eclipse lunar que siguió a un eclipse solar, durante las horas anteriores. En la claridad del día, el sol se ocultó y luego se tiñó de rojo. Por la noche, la luna se escondió y luego se mostró con un aura de luz resplandeciente y redonda que la rodeaba.

En su soledad, el viejo chorotega ahora contemplaba ese aro redondo de luz, alrededor de la vieja luna.

¿Qué significaría? Según el viejo Chorotega, el eterno cielo nos mostraba que estaba llegando, una vez más, la hora de partir. Este lugar ya no los acogía. ¡Les había arrebatado tantos muertos y esclavos!

Aunque la dureza de sus vidas les había formado a los Chorotegas un carácter resiliente y llegaron a ver la muerte como algo natural, ellos siempre buscaban su paraíso terrenal que les permitiera desarrollarse mejor y algún dichoso día ser respetados, no esclavizados, vivir en paz.

Había que seguir buscando, había que partir, una vez más, había que convocar al consejo de ancianos de la tribu y al consejo de las mujeres. ¡Había que preservar su tribu de la destrucción total que, de permanecer aquí, seguro llegaría !.

El viejo chorotega lloró. Sabía que él tendría que quedarse. Ya él estaba muy viejo para ese viaje, sus cansados pies y rodillas ya pedían descanso, su rostro estaba cercado por múltiples arrugas, testigos de tantas luchas y sufrimientos. Pero aún estaba aquí, aún podía ser parte de lo que significaba gobernar.

Y gobernar significaba en este momento proteger su raza del exterminio y, por ende, proceder a contactar al consejo de ancianos y también al consejo de mujeres para comunicarles su visión y obtener sus aprobaciones para esta nueva huida. Es importante mencionar que los chorotegas se gobernaban, entonces, por un cierto número de viejos y viejas, escogidos por votos.

La decisión del momento no era del todo fácil, pero sería peor quedarse y someterse al exterminio total. El viejo chorotega aún podía evitarle esto a su tribu, mediante su planteamiento basado en su sabia y prudente visión del futuro cercano.

La noche procedió su curso y el nuevo día llegó y con él los preparativos para una nueva huida.

Los ancianos lo escucharon con creciente preocupación. Todos estaban afligidos, pues todos sabían de los preparativos extraordinarios para la guerra que llevaban a cabo, desde hace días, las tribus nahuas dominantes o en ascenso en ese momento.8. Pero, además, ya los chorotegas estaban al borde de la desesperación por los continuos acechos a los que eran sometidos de parte de las otras tribus.9 Los chorotegas pretendían vivir con más paz y en un lugar más productivo y tranquilo.

Además, seguramente las feroces tribus nahuas del entorno no tardarían, una vez más, en llegar donde ellos, con sus despliegues de guerra, esclavitud y muerte. Todos los del consejo de ancianos de la tribu chorotega comprendían a cabalidad esta dura amenaza y estuvieron de acuerdo con el planteamiento del viejo líder.

Las mujeres convocadas también estaban de acuerdo y discutían entre sí. Ellas comprendieron que era imperativo prepararse para esta nueva huida. Todas las que estaban allí nunca lo habían hecho, pues estas tierras habían sido su único hogar, desde hace más de 300 años y ellas solo habían escuchado historias de sus anteriores huidas. Pero, si sabían que todos se tendrían que preparar de inmediato.

Ellas habitualmente estaban a cargo de la selección de los mejores granos para las siembras y de la confección de las cerámicas con sus respectivos tintes, al igual que de las hierbas para la cocina y los remedios. Estas labores extraordinarias se sumaban a las labores diarias de: Cocinar, limpiar, procrear y educar a los hijos. Las mujeres chorotegas eran algo especial. Incluso en emergencias ellas participaban en las labores propias de los hombres, como la vigilancia, la cacería y en casos extremos, también la guerra.

 

3. Huida

Hombres y mujeres preparándose para la guerra y la huida

El día siguiente fue único, todo el mundo se movía. Las mujeres, particularmente preparaban los granos y hierbas a transportar, pues no sabían hacia donde iban ni que encontrarían. Ellas, además, secaban y salaban carne para llevar comida para el camino. En jícaras pusieron agua. Hicieron lo que pudieron antes de que, de pronto, llegaran las tribus dominantes en busca de prisioneros para reforzar sus filas o sacrificar a sus dioses.

Huida

El calor sofocante ahuyentaba la brisa.

Los sudores y miedos se mezclaban en prisa.

El verdor infinito se extendía por doquier.

Pero era más fuerte el vivir y el querer.

Xóchitl percibía que los minutos eran dueños,

de la vida o de la muerte, de ella y sus pequeños.

No podía perder, no debía tener algún descanso:

Era imperativo que todos, alcanzaran remansos.

Los pasos de la muerte timbraban más cercanos.

Y su mundo se sentía cada vez más lejano.

Ya casi no podía vencer al cruel letargo.

Cada paso que daba se sentía más amargo.

Y su niño lloraba y callaba, aferrado a la vida,

entre esas espesuras, cada vez más perdidas.

Pero el peligro corría, con ahínco, perseguía.

Y la madre sudaba, aferrada a la esperanza.

Quizás esté paso más les brindaría confianza,

en un mundo mejor para sus crianzas.

Los niños se apretujaban, asustados, llorando.

Pegados a sus madres, el paso apurando.

Mientras en los cielos, una negra nube subía.

Y la tristeza reinaba, se había ido la alegría.

Otras madres, otros niños cruzaban espesuras.

Igual sus prisas, igual sus llantos y amarguras.

Entregados cada vez más a  futuros inciertos.

Dejando sus poblados, dejando a sus muertos.

Corrían sin saber por dónde. ¡Un cuadro atroz!.

No tenían ya nada, solo tenían a su Dios.

Pero corrían por lo que quedaba…de la vida.

Y poco de lo pasado tenían, poco les servía.

Y el día avanzaba, la noche les llegaba.

La triste desesperación les inundaba.

Y ante tanto dolor, el cielo lloraba.

Sin ver atrás, se llevaban sus memorias.

Hasta cuando…hasta cuando vivirá esta historia.

Ya sus alientos fallaban, se les diluía la vida.

En la selva, unos cuantos hombres se les juntaron.

Por buscar leña, de la gran matanza ellos se capearon.

Con entrega, a las desplazadas mujeres y niños, ayudaron.

Otros guerreros también se les juntaron.

Los que quedaron atrás

Atrás quedaron las tantas luchas e historias,

que no murieron, pues van en sus memorias…

Algunos guerreros y los padres y los ancianos.

Algunos enfermos y pocos…pocos sanos.

Todos se sacrificaron para preservar su esencia.

Las mujeres y niños huían, no pedirían clemencia.

Los guerreros cubrían con honor sus retiradas.

Sus pechos henchidos y sus armas preparadas.

Así fueron cayendo uno y tantos luchadores,

ante las lanzas y flechas de los agresores,

buscando esclavos con sus ojos de maldad.

Que destruían, con sus almas sin piedad.

 

¿Cuándo sucedió ese trágico evento? ¿Porque sucedió? Hay varias versiones, solo sabemos que sucedió. Se dice que en los alrededores entre los siglos VI a VIII, después de Cristo. Algunas versiones señalan al Siglo VIII, por la antigüedad de las cerámicas ya hechas en Nicaragua y Costa Rica.10

Desde entonces y aún antes, mucho antes, en los tiempos que se desgastaron, los nativos nuestros, los llamados chorotegas o nagrandanos11 o bien manques, han luchado contra todo para sobrevivir y los pocos que quedan siguen luchando, pero ahora es una lucha diferente, es una lucha para adaptarse, educarse, ser respetado y progresar en la nueva sociedad actual.

Este es un escrito que pretende mostrar una visión de su historia y sus múltiples esfuerzos internos y externos para conservar su raza y su cultura. Una batalla cambiante y a veces cada vez más difícil, cuesta arriba, pero , después de miles de años de historia, ellos son unos luchadores, ellos son unos valientes, nuestros antepasados los chorotegas.

 

4. Procedencia

Los chorotegas eran un pueblo indígena que procedía de Cholula, Estado de Puebla, en el centro de México. (Ver Página 8). Ellos eran un pueblo más entre los muchos que poblaban el fértil valle de México, lo cual contribuía a las múltiples luchas entre las muchas tribus, por territorio, por poder, por dominio y por esclavos que fueran sus sirvientes o sus ofrendas en sacrificios a sus dioses.

Unos tenían más éxitos que otros y en esa época ( Períodos clásico y posclásico) descollaron los Teotihuacanos, lo Toltecas y posteriormente los Aztecas. Era una vida entre naturaleza variada ,esplendorosa, pero una vida de sobrevivencia, muy riesgosa. Había múltiples tribus y pobladores compitiendo por dominio, poder, esclavos y alimento.12

Como parte de esas estratégicas luchas, se dice que los chorotegas fueron desplazados por otras tribus13 y huyeron, primero a Soconusco, en el sur de Chiapas y luego migraron hacia el sur.

El poema que se presenta al inicio es un esbozo de lo que pudo haber sido el espectro de esa huida. Un violento desplazamiento hacia lugares menos riesgosos, que les permitieran vivir con menores peligros y libres del sacrificio humano hacia ellos y sin la continua amenaza de esclavitud.

 

5. Su recorrido

Ellos, el grupo de chorotegas, continuaron su camino migrando hacia Centro América alrededor de los siglos 6 y 8 y ,eventualmente, llegaron a El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guanacaste, Costa Rica

Este desplazamiento único los obligó a recorrer alrededor de 1,300 millas, atravesando una infinidad de territorios, peligros y luchas, hasta llegar a su destino actual en la franja del Pacifico nicaragüense y centroamericano.

Aunque la distancia no parece tan grande para nuestra época, si lo era en ese entonces: Un recorrido a pie de un numeroso grupo de hombres, mujeres y niños y quizás ancianos, enfermos y aterrados.

¿Cuánto tiempo les tomó? De seguro que no menos de tres o cuatro meses de peligros e incertidumbres. Definitivamente que el grupo tuvo que hacer varios altos y acampar para dormir y cazar por comida, o curar enfermos.

El recorrido los obligó también a atravesar territorio Maya.

Y quizás ellos optaron por seguir la ruta costera que bordea el Océano Pacífico para evitar las ciudades Mayas, altamente pobladas, del Centro y Este de Guatemala.

Los que iban quedando de la tribu se dirigieron siempre hacia el Sur, buscando rutas cercanas al Mar Pacífico, pues la topografía de los terrenos era menos selvática y más plana y cubierta de praderas, menos propicias a esconder pumas, culebras venenosas y otros animales peligrosos.

De esa manera, el grupo Chorotega fue adentrándose en el territorio Maya, aún por ellos desconocido.

Aunque los Mayas eran, en general, pacíficos, ellos no verían con agrado la invasión de su territorio por tribus mexicanas. Y el recorrido más hacia la costa tenía la ventaja adicional de evitar los grandes asentamientos Mayas del centro y este de Guatemala, a como hemos mencionado.

Era claro, para ellos, que deberían continuar avanzando hacia el Sur, hasta encontrar un sitio más seguro.

De esta forma, el grupo llegó a lo que es ahora El Salvador y, algunos de ellos, allí se establecieron.

La mayoría siguió adelante bordeando el Golfo de Fonseca, a como se le conoce en la actualidad. Otro grupo se asentó en los que es ahora Honduras, en un lugar que ahora se conoce como Choluteca.

 

Se desplazaron buscando …y buscando.

Todos caminando, los niños llorando.

Los mojó la lluvia, los saludó el sol brillante.

La selva cubrió a todos esos caminantes.

Cruzaron ríos, pasaron pantanos y… seguían.

Cansados, dormían, comían lo que podían.

Unos tantos se quedaron, otros siguieron.

Muchísimos peligros todos ellos conocieron.

Mas el peligro era parte de sus vidas, día a día.

Trabajo y paz ellos buscaban, ellos querían.

Luego de mucho, a un gran mar dulce llegaron.

Sonrieron. A ellos les gustó y allí se asentaron.

 

6. Su llegada a Nicaragua y Costa Rica

Pero muchos continuaron siempre hacia el Sur y allí se encontraron con una tribu llamada “Chontales”14, quienes no estaban dispuestos a cederles su territorio. Los Chorotegas lucharon y lograron desplazar a los Chontales hacia el Norte del territorio, que ahora se conoce como el departamento de Chontales, Nicaragua.

Los migrantes chorotegas se establecieron, entonces, en la franja de tierra del Pacífico que incluye los lagos ahora conocidos como Cocibolca y Xolotlán. Una tierra fértil y con abundancia de agua.

Finalmente, otro grupo continuó más al Sur y se adentró y estableció en lo que es hoy Nicoya y Guanacaste, Costa Rica.

Los que se quedaron en lo que se conoce ahora como Nicaragua, se enamoraron de estas tierras llenas de verdor y abundante agua. A pesar del gran cansancio y la tristeza, también, de haber perdido muchos miembros de su tribu en el camino, estas tierras los nutrían de esperanza.

Unos querían asentarse cerca de lagunas o bien lagos, otros en las áreas fresca de la meseta, de lo que es ahora los pueblos blancos, o bien en la parte norte de los lagos, una zona más fresca.

Otros, aún, continuaron hacia el Sur, buscando lo que luego se conoció como el Golfo de Nicoya. Quizás para entonces quedaban unos cienes o talvez miles de chorotegas que se fueron distribuyendo en estas frescas y fértiles tierras centroamericanas.

 

Sobrevivencia

¡Oh persistente nativo, déjame sobar tus desgastados pies!

Y ya, descansa…… tus agotados ojos quieren ver la mies.

Pero, construiste, trabajaste, y… nada. Valiente, ya ves.

Chorotega, rodeado de enemigos, pero resistes…resistes.

Quizás llegue tu día, quizás, no se. ¿Se agota tu tiempo?

Has luchado las plagas, has desafiado tantos vientos.

Pero, llega la mano, te quitan tu lenguaje, ¿será ese momento?

No desmayes, valiente guerrero, levántate, no pierdas tu aliento.

¡Y vive! …aunque sea por un tiempo. Muestra tu contento.

 

7. La escala social en la tribu15

En su desesperada huida, la tribu dejó por un lado todas las diferencias sociales: Su objetivo era sobrevivir y continuar avanzando, haciendo uso de lo y de los que pudieran.

Una vez establecidos, surgieron de nuevo sus costumbres y sus escalas sociales.

Al inicio, no había esclavos ni extranjeros, pero con el avance de la vida, estos fueron apareciendo.

Con el tiempo, se conformó de nuevo “el Consejo de Ancianos” . La necesidad de establecerse y organizarse en la nueva tierra era cada vez más imperativa. Así se fueron definiendo: los Caciques y Guerreros. Los Sacerdotes venían , como un legado de sus tiempos en México, y esa casta se aseguró de continuar su función hacia futuro mediante nuevos reclutas jóvenes. Darle continuidad a La función de seguir permeando en al alma de la tribu sus hábitos y creencias religiosas y salvajes. No tardaron mucho en demandar y obtener la construcción de pirámides para reforzar las prácticas de sacrificios al dios sol.

 

8. Sus Ranchos, Rancherías y Hornos

Una vez establecidos ,ellos procedieron, entonces, a construir sus ranchos habitacionales y sus hornos, quizás unos de sus más descollantes legados , que ahora es parte de nuestra cultura.

 

Y te fincaste, Chorotega, con determinación.

Bien dispuesto a forjarte una valiente nación.

Hombres, viejos, mujeres, niños, caminantes,

todos con derechos a futuros fulgurantes.

Y juntaron manos para forjar sus ranchos.

Y juntaron esperanzas a lo largo y lo ancho.

En estas tierras de fuego, agua y verdor.

Con sus almas fijas en un nuevo esplendor.

 

Los ranchos habitacionales16

Se arma la estructura del rancho con diversos tamaños de troncos y ramas de madera rústica. Luego se procede con el empajado.

El zacate jaragua17 es parte esencial de este trabajo.

El empajo es el vestimento del rancho y es una tradición que aún se mantiene en diversas localidades; por ejemplo, en el lugar de Guanacaste llamado Matambú, Costa Rica, así como en múltiples lugares de Nicaragua, Honduras y El Salvador.

La paja se va colocando sobre la estructura de madera, ya que para la comunidad es una fiesta. La gente dona su mano de obra. La paja se corta y se deja asoleando no menos de ocho días.

En el interior piso de tierra, el área de sociabilizar en comunidad y convivir con, lo que ellos llaman, el hermano fuego, se encuentran los hornos y hornillas que son hechos de ladrillos de barro y barro puro y en ellos se preparan los alimentos. Allí se dan los convivios, las pláticas, la hermandad familiar y de amistad.

En el interior, una escalera conduce a un segundo piso en la que se encuentran las habitaciones.

 

Los Hornos. Los hornos se construyen y se construían de barro y tenían o tienen en general una forma de semi círculo, y una puerta abierta de entrada para introducir los alimentos a calentar.

 

Se reunían felices alrededor de sus hornos.

Mientras las mujeres palmeaban tortillas,

los niños corrían y corrían con alegría

y la bella naturaleza regalaba sus adornos.

Los viejos se sentaban en sus petates.

Platicaban y recordaban sus combates

Que no se iban, no, pero que se diluían.

Y así en familia vivían y amanecían

Ya sus vidas en México las veían lejanas.

Ahora, ellos gozaban de tranquilas mañanas.

Cazaban y pescaban desde horas tempranas.

Y el fresco amor al amanecer los saludaba.

La ranchería chorotega

Y los troncos de diversos grosores les fueron dando forma,

a sus vidas a sus almas a sus risas y a sus alegrías que adornan…

nuevas esperanzas que poco a poco con madera y paja renacían:

El hermano fuego se prendía. Mientras los niños corrían con alegría

y los animales del corral y de la casa venían y entre ellos corrían.

La hermana tinaja labrada de barro por manos amorosas,

era la cuna de la hermana agua que en sus manos fluían sabrosas.

Y al caer la noche, sus cantos se diluían entre matorrales,

con los sonidos de los encantos del bosque y sus animales.

Animales domésticos

Los pueblos chorotegas tenían varios animales domésticos incluyendo gallinas, patos, chompipes. Además, se sabe que utilizaban perros (nampi en chorotega).

Animales Domésticos de los Chorotegas:

Gallinas: Para la producción de huevos y carne.

Chompipes:  Otra fuente de carne y huevos.

Patos: Igualmente

Perros: Utilizados como mascotas o para otras funciones (nampi en chorotega).

Ellos no tenían animales grandes, como caballos o ganado, pues se habían extinguido hace tiempo de estas tierras, por razones de los fenómenos naturales .18

Sus poblados no eran compactos pues los ranchos habitacionales se encontraban sumamente esparcidos, según la descripción que hace Oviedo19de Managua que consistía en “un barrio o plaza delante de otro con harto intervalo”.

Las plazas estaban rodeadas por templos y palacios del cacique y de los nobles. Pedro Mártir afirma que: había grandes calles frente la corte del rey y casas pequeñas en donde se hacía comercio.20

Los nobles vivían alrededor de la calle real en cuyo centro realizaban su comercio los orfebres.

 

9. Lo que quedó de sus pirámides

Los sacerdotes eran parte de la clase dominante (Ver Sección “ La escala social de la tribu “) y ellos se aseguraban de que todos en su tribu estuvieran compenetrados “en sus ritos y creencias religiosas. Era su trabajo.

La construcción de pirámides era fundamental para mantener a la población impresionada y comprometida, lo cual incluía sacrificios humanos para producir sangre humana, de sus víctimas. La sangre que alimentaba al Dios Sol y lo mantenía vivo, que, a su vez, mantenía vivo a todo ser y al mundo, según sus creencias adquiridas en México. Esa era, en esencia, su cosmovisión, por así decirlo. Fue parte de la herencia cultural que trajeron de México, legado de las tribus más poderosas y antiguas.

Las sencillas pirámides chorotegas fueron de las primeras destrucciones realizadas por los españoles , pues representaban al paganismo , o la idolatría indígena, o bien , la barbarie de una civilización cuya religión se alimentaba de la sangre de víctimas humanas y que estaría confrontando a una civilización venida de ultramar , los españoles de corazones ambivalentes, con la cruz que representa entrega a los otros, pero también, con la espada que igualmente se teñía de sangre.

George Squire, un científico que recorrió Nicaragua (1821-1888) encontró residuos amontonados de escombros de lo que una vez fueron pirámides en Ometepe21. Esos escombros son piedras sueltas y sin pulir .

Y dice Squire: “Pero, aunque ahora no se pueda comprobar, es indudable que originalmente tuvieron forma rectangular, de ello dan relatos los primeros cronistas quienes manifiestan que los teocalis22