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Esta obra es un compendio de herramientas tecnológicas que contiene los trucos necesarios para dominar la computadora desde cero, con el sofware y el hardware, hasta los entornos de traducción más usados del momento, como SDL Trados Studio, memoQ y Wordfast. Además, los traductores conocerán las herramientas más importantes que deben tener y usar en su tarea profesional, lo cual convierte a este libro en la guía definitiva de la informática aplicada para los traductores de todas partes del mundo hispanoamericano. Esta segunda entrega del Manual, corregida y actualizada, incluye todo sobre la última versión de SDL Trados Studio, la 2017, y también sobre la última versión de ABBYY FineReader, la 14.
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Seitenzahl: 328
Veröffentlichungsjahr: 2022
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María Eugenia Cazenave, Analía Bogdan, Sol Brienza, Matías Desalvo, Gabriel Fuentes, Héctor Gomá, Mariana Rial, María Eugenia Torres y Cinthia Zapata
Buenos Aires, Argentina, 2017.
Santilli, Damián
Manual de informática aplicada a la traducción / Damián Santilli ; María Eugenia Cazenave ; Analía Bogdan ; coordinación general de Damián Santilli ; prólogo de Jost Zetzsche. - 2a ed revisada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, 2022.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-1763-32-0
1. Traducción. 2. Computación. I. Cazenave, María Eugenia. II. Bogdan, Analía. III. Jost Zetzsche, prolog. IV. Título.
CDD 418.02
© Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, 2017
Sede de Avda. Corrientes 1834. (C1045AAN) Buenos Aires, Argentina.
Tel./Fax: (54-11) 4373-7173
Sede de Avda. Callao 289, 4.o piso. (C1022AAC) Buenos Aires, Argentina.
Tel./Fax: (54-11) 4371-8616/4372-2961/4372-7961
www.traductores.org.ar
Coordinación y revisión general: Damián Santilli
Comisión de Recursos Tecnológicos del CTPCBA
Consejero a cargo: Damián Santilli
Coordinadora: María Eugenia Cazenave
Secretaria: Analía Bogdan
Miembros de la Comisión: Sol Brienza, Matías Desalvo, Gabriel Fuentes, Héctor Gomá, Mariana Rial, María Eugenia Torres y Cinthia Zapata
Diseño y diagramación: Laura Kucka y Mara Joubert (Publicaciones y Diseño del CTPCBA)
Corrección: María Cielo Pipet
Libro de edición argentina.
Reservados todos los derechos.
Hecho el depósito que dispone la Ley 11723.
Prohibida la reproducción, alquiler, préstamo, canje o reproducción pública.
Primera edición en formato digital: agosto de 2022
Versión 1.0
Digitalización: Proyecto451
ISBN edición digital (ePub): 978-987-1763-32-0
A la memoria de Héctor A. Gomá
Por Damián Santilli
La traducción es una de las profesiones más solitarias del mundo. Esto no es ninguna novedad. Por eso, los traductores siempre hemos buscado diferentes lugares de pertenencia en donde coincidir con colegas para no sentirnos tan solos y para intercambiar ideas sobre aquellos temas de los cuales solo los traductores quieren hablar.
Y si de lugares de pertenencia hablamos, sin duda, las comisiones de trabajo del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires (CTPCBA) son uno de los lugares de convergencia más importantes que tienen sus matriculados. La gran variedad de comisiones hace que prácticamente todos los intereses estén cubiertos y se pueda encontrar el espacio para aportar en las áreas que más nos gustan.
Entre las diferentes comisiones que me han tocado en mi gestión como miembro del Consejo Directivo del Colegio, la Comisión de Recursos Tecnológicos es la que les ha brindado el espacio a los traductores más geeks de todos. Los miembros de la Comisión no solo son fanáticos de la traducción (lo cual ya es mucho decir), sino que también son adictos a la tecnología, y eso los convirtió en los autores ideales para esta obra.
Pero si hemos de destacar algo acerca de ellos, no es justamente su interés por formar parte de la Comisión, sus locuras traductoriles y tecnológicas o su conocimiento técnico. Lo que corresponde resaltar es su generosidad. No es fácil encontrar un grupo de personas que dediquen desinteresadamente su tiempo al servicio de los demás sin ningún tipo de rentabilidad propia. El grupo que ha escrito este libro quitó tiempo a su vida personal, a sus horas de ocio y a su trabajo para lograr una obra que intente cubrir todas las necesidades tecnológicas de los traductores profesionales argentinos. Créanme cuando les digo que no es fácil encontrar colegas que se sumen a un proyecto como este con tanto esmero, dedicación y compromiso. Gracias, Analía Bogdan, Cinthia Zapata, Gabriel Fuentes, Héctor Gomá, Mariana Rial, María Eugenia Cazenave, María Eugenia Torres, Matías Desalvo, Sol Brienza. Esta obra les pertenece para siempre.
Y ustedes, los lectores, sepan que los temas que se encuentran en este Manual de informática aplicada a la traducción representan las áreas de la tecnología que todos debemos dominar. Es un (gran) primer paso para suplir las necesidades de formación de grado y posgrado que todavía son evidentes en la Argentina. Es una ayuda, una pequeña biblia informática para traductores, para quitarse los miedos y dominar la tecnología de una vez por todas. Hace cinco años, cuando la Comisión editó su primera obra, el Cuaderno de herramientas informáticas, ya se sabía que la informática aplicada a la traducción tenía un papel preponderante en nuestra vida profesional. Hoy, ya no alcanza con saber utilizar algunos programas. A menos que solo trabajemos en traducción creativa, la tecnología es lo que nos permitirá ser los traductores profesionales especializados que el futuro de la traducción necesita. Todas las demás áreas de la traducción nos exigen que usemos la tecnología y que acompañemos su constante desarrollo. Este es el gran desafío que nos espera. Aquí estamos para ayudarlos.
DAMIÁN SANTILLI
Marzo 2016
Por Jost Zetzsche
En mis dos visitas a la Argentina, siempre como invitado del Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, me sorprendió la pasión por la informática aplicada a la traducción que tienen los traductores argentinos. Y me impresionó el amplio consenso que existe entre ellos con relación al hecho de que la informática aplicada no solo significa instalar una herramienta de entorno de traducción (el término que uso para referirme a las herramientas TAC) y conocer más o menos cómo usar la función de memoria de traducción. Por el contrario, entienden que significa usar las herramientas como expertos, además de usar otros software o trucos que los ayuden a trabajar de manera más eficaz con las computadoras.
En cierta forma, esto no debería sorprenderme. No solo existen muchísimos traductores muy buenos en la Argentina, sino que también —en general— han recibido una educación excelente que los preparó para ejercer su profesión. (Esto es lo opuesto a lo que ocurre en mi país de residencia, los Estados Unidos, en donde muchos traductores no han tenido educación formal en traducción).
Por lo tanto, es evidente que no hacen falta libros para convencer a los traductores argentinos de que usen la tecnología; eso es historia del pasado. Necesitamos recursos como este, libros que les enseñen cómo usar las herramientas de entorno de traducción para obtener el mayor beneficio posible, que les enseñen a configurar sus computadoras para trabajar de manera eficaz como traductores y que les enseñen cómo armar una recopilación de herramientas diseñadas específicamente para ayudarlos en los diferentes aspectos de la traducción. En los últimos doce años, he intentado hacer algo parecido con mi Translator’s Tool Box, y me alegra saber que ahora también existirá una publicación que apunte a las necesidades específicas del mercado argentino.
Y quisiera aprovechar esta oportunidad para hacer un «llamado a la acción».
Pienso que todos coincidimos en que nos encontramos en un punto importante de la historia de la informática aplicada a la traducción. Hay una cantidad enorme de nuevos formatos con los que lidiar, especialmente multimedia. El concepto de memoria de traducción cambió por completo, puesto que las diferentes herramientas miran los datos de las memorias con más detalle. Cada vez crece más la tendencia de virar hacia soluciones de software como servicio que usan la nube como ámbito de almacenamiento principal y el navegador web como el entorno de edición principal. Y, quizás principalmente, la traducción automática tiene el impacto laboral más grande que haya tenido para nosotros como traductores. En cierta forma, estamos viviendo un época de cambios trascendentales similar a la que vivimos cuando las herramientas de entorno de traducción aparecieron hace veinte años.
En aquel entonces, la mayoría de los traductores no se llevaron muy bien con estos cambios. Y no solo me refiero a que demoraron en adoptar y usar las nuevas tecnologías. Esta afirmación en sí misma no constituye una acusación. Después de todo, la tecnología por sí misma no tiene valor alguno. El error que cometimos fue no esforzarnos por ser parte del proceso de modificar la tecnología para que se convirtiera en un beneficio para los traductores. ¿Esto significa que la tecnología que usamos actualmente no es útil? No, es útil, pero ciertos desarrollos se podrían haber dado más rápido o de manera distinta si nos hubiésemos involucrado.
Ahora que la tecnología está a punto de dar otro gran salto, sería inteligente de nuestra parte recordar lo que ya ocurrió. ¿Y qué significa esto en la práctica?
Hay muchos que dicen que, si uno no se adapta a los cambios de la tecnología, se queda en el tiempo. En el caso de la traducción automática, por ejemplo, esto suele significar lo siguiente: «Será mejor que aceptes la posedición de traducción automática como una de las formas de trabajar como traductor o te quedarás sin trabajo». Estoy de acuerdo en que es necesario estar al día con la tecnología; de hecho, creo que nosotros deberíamos ser los que realizan los avances en ella. Pero decir que simplemente debemos aceptar lo que ya existe es algo con poca visión de futuro. Ese tipo de actitudes nos obligan a aceptar la tecnología solo porque es tecnología, sin considerar las repercusiones que puede tener para nosotros como comunidad o sin pensar en el éxito de los proyectos personales.
Espero que no me malinterpreten. Hay proyectos en los cuales la posedición de traducción automática puede ser de utilidad e incluso generar resultados óptimos. Pero no es adecuado considerarla el modo predeterminado de traducir. En parte por las dudas que tienen muchos traductores ante la posedición de traducción automática, muchos desarrolladores han ideado formas de integrarla directamente al flujo de trabajo del traductor. Por ejemplo, tenemos las sugerencias automáticas de subsegmentos de segmentos de traducción automática parcial, la «reparación» de coincidencias parciales de memorias de traducción, la validación de las sugerencias de traducción automática con la ayuda de coincidencias de memorias de traducción, la identificación de subsegmentos de memorias de traducción con coincidencias de traducción automática, las sugerencias interactivas de traducción automática basadas en lo que ya se escribió y la edición automática del formato de los textos de destino basada en búsquedas de traducción automática. La lista será cada vez más larga.
Es esto en lo que debemos trabajar. No solo debemos apoyar los primeros intentos para hacer que la traducción automática funcione mejor para nosotros con nuestro aporte económico, sino que debemos comunicarles a los desarrolladores de software, de manera eficaz y convincente, qué otras características podrían sernos útiles y, luego, apoyar sus esfuerzos.
Y este es solo un ejemplo de lo que podemos hacer.
No se me ocurre un mejor grupo de personas para llevar este esfuerzo adelante que los traductores argentinos.
JOST ZETZSCHE
Marzo 2016
Por Héctor Gomá
El hardware y el software son dos elementos disímiles, pero vinculados estrechamente, puesto que ninguno podría cumplir con sus funciones sin la presencia del otro.
Comenzaremos con el hardware. ¿Qué es? La Real Academia Española (RAE) nos responde que es el conjunto de los componentes que integran la parte material de una computadora.
Poco podemos entender con esta sucinta definición. Ensayemos una más completa. El hardware básicamente se refiere a los componentes materiales de un sistema informático.
Con esta descripción, a todas luces aún escasa, avanzaremos en la clasificación.
Una búsqueda rápida arrojará diferentes clasificaciones (hardware de entrada, salida o entrada/salida, según su funcionalidad básica, etcétera).
Por razones de espacio, hemos elegido separar al hardware en básico y complementario.
Hardware básico: incluye todos los componentes indispensables para el funcionamiento mínimo de un sistema informático. Según nuestro criterio, forman parte de esta clasificación los siguientes elementos:
— CPU: la unidad central de procesamiento, conocida por la sigla CPU (Central Processing Unit), es, más que el corazón, el cerebro de una PC. Su tarea es realizar todas las operaciones aritmético-lógicas de un sistema informático.
— Memoria RAM: es la memoria de acceso aleatorio, disponible para las operaciones de lectoescritura dictadas por la interacción del procesador con el software.
— Placa base (motherboard): permite la interconexión de todos los dispositivos internos esenciales para el correcto funcionamiento de la computadora. La placa incluye la ROM y el BIOS, fundamentales para la configuración inicial del sistema.
— Dispositivo de salida de datos: exhibe lo que la computadora procesa. Esta función la pueden realizar tanto un monitor como una impresora. En el caso de los monitores táctiles, vemos la conjunción de un dispositivo de entrada/salida.
— Dispositivo de entrada de datos: permite introducir la información que el sistema usará. El ejemplo más común es el teclado, aunque hay otros medios, como un escáner o un lector de códigos de barras.
Hardware complementario: incluye aquellos componentes que cumplen tareas específicas, aunque no indispensables, que agregan diversas funcionalidades al sistema. Sin embargo, a pesar de la definición anterior, la división a veces resulta tenue.
En este subconjunto, podemos incluir los parlantes, el mouse, el escáner, la impresora, la cámara web, los discos rígidos, las unidades lectoras de DVD/Blu-ray, etcétera.
Ahora que hemos ordenado, si bien de manera somera, los componentes del hardware, definiremos la composición estándar de una PC de escritorio y daremos algunos consejos que bien merecen ser tenidos en cuenta antes de embarcarse en la compra de componentes informáticos.
Típicamente, una computadora cuenta con los siguientes elementos:
Gabinete
Placa de sonido
Fuente
Placa de red
Procesador
Dispositivos de almacenamiento: disco rígido, disco de estado sólido (SSD), CD/DVD-ROM o Blu-ray
Placa madre
Impresora
Placa de video
Escáner
Monitor
Parlantes
1. 1.1. Gabinete y fuente
Una elección que no solía serlo, debido a que se usaban ampliamente componentes compatibles, que incluían una fuente de calidad estándar. Con el paso del tiempo y el advenimiento de placas de video más potentes y otras nuevas tecnologías, como las conexiones USB, la adquisición de un gabinete ha dejado de ser un trámite. Incluso, ya es normal que se compren gabinete y fuente por separado, claro está, según las exigencias del resto de la computadora. ¿Cuáles son las razones para invertir en un producto de alta gama? Varias: un diseño visual más logrado; la calidad de los componentes, en especial, los ventiladores; la ausencia de tornillos para su armado; una mejor circulación del aire, que evitará el recalentamiento de las piezas; una mejor disposición interna para un fácil acceso a las piezas y el cableado, etcétera.
Casi lo mismo que hemos explicado con respecto al gabinete puede aplicarse a la fuente de alimentación. Las fuentes compatibles o de marcas escasamente reconocidas ya no son suficientes para brindarnos prestaciones confiables. Además, los componentes de baja calidad aseguran una vida útil corta. Las fuentes de fabricantes ya establecidos son indudablemente más costosas, pero ofrecen un desempeño que nos protegerá más y mejor de caídas de potencia, golpes de corriente y otras anomalías. En general, si las características de la computadora apuntan a un perfil de oficina u hogareño, no será imprescindible contar con una fuente de alto rendimiento en watts. Pero si pensamos en un sistema para editar video o disfrutar de videojuegos de última generación, la inversión forzosamente tendrá que ser mucho más alta.
1. 1.2. Placa madre, memorias y procesador
El procesador es generalmente la gran incógnita y una elección que suele marear al neófito, sobre todo, por la amplísima variedad de modelos disponibles, aunque la elección de la marca se limita a los dos gigantes: Intel o AMD.
Se impone decidir fríamente y sin apuros, siempre con la idea de adquirir lo que realmente nos será útil. Es cierto que los procesadores Intel suelen ofrecer mejor rendimiento que los AMD, aunque estos últimos también son más económicos. AMD, a su vez, obtiene mejor rendimiento en su línea de placas de video ATI, mientras que Intel saca ventaja con las placas Nvidia.
En el caso de la placa base, es vital elegir una marca de óptima calidad para asegurarnos de que nuestra máquina funcione perfectamente. Acceso a las tecnologías vigentes (conectividad, puertos, etcétera) y materiales de buena calidad serán más que suficientes para satisfacer nuestras exigencias. Huelga decir que debe ser compatible con el procesador, por lo que habrá que verificar el zócalo que posee, que no es otra cosa que el espacio donde se instalará el procesador. Esto es particularmente importante cuando nuestro propósito es actualizar la máquina y no comprar una completa. Recomendamos una pequeña aplicación llamada CPU-Z para este trabajo (http://www.cpuid.com/softwares/cpu-z.html).
Llegado el turno de las memorias, recomendamos una configuración de 8 GB DDR3 en doble canal (dos módulos de 4 GB cada uno), que garantizará un largo tiempo sin necesidad de actualizaciones, ya que los nuevos módulos DDR4 aún no son tan populares ni baratos.
En ninguno de los tres casos es necesario comprar el modelo más caro, porque están pensados para los aficionados a los videojuegos o al overclocking, una técnica que permite ganar rendimiento extra del sistema, pero que exige componentes de altísima durabilidad, además de vastos conocimientos técnicos.
1. 1.3. Disco rígido de estado sólido
El disco rígido tradicional es el medio de almacenamiento básico y fijo en una computadora. La información que allí se guarda no desaparece cuando se apaga el sistema, como sucede con la memoria RAM. El dispositivo es, básicamente, una placa de metal con una cobertura magnética que almacena información de todo tipo.
En cambio, un disco rígido de estado sólido o SSD, por sus siglas en inglés, cumple con las mismas funciones que un disco rígido tradicional, con la diferencia de que la información se almacena en chips con memoria flash interconectados entre sí que retienen la información aun cuando no hay potencia presente. En el caso de algunas laptops y la mayoría de las denominadas ultrabooks, los chips se pueden instalar de forma permanente en la placa madre, o bien en una tarjeta PCI Express, entre otras opciones. Si bien estos chips funcionan de forma similar a los que se utilizan en las ranuras USB, son bastante más rápidos y confiables.
La velocidad es una de las principales ventajas de los discos de estado sólido. Los equipos que tengan esta configuración de almacenamiento se iniciarán en menos de un minuto y a menudo en segundos, sin importar qué sistema operativo utilicen. Esto se debe a que el disco rígido tradicional requiere de más tiempo para alcanzar ciertas especificaciones operativas y el disco de estado sólido no. Por otro lado, los discos tradicionales, al llenarse, hacen que los archivos grandes se dispersen alrededor del disco, lo que produce un efecto denominado «fragmentación». Si bien con el paso del tiempo esto se ha ido mejorando, el problema aún persiste. Los discos rígidos de estado sólido no padecen esta tendencia, ya que los datos pueden almacenarse en donde sea dentro de ellos.
Los discos rígidos tradicionales son conocidos por producir ciertos sonidos característicos de su estructura, sobre todo los que ya tienen un par de años en funcionamiento. Esto se debe a que las partes mecánicas que los componen, como el brazo de lectura que se mueve constantemente hacia adelante y hacia atrás para realizar la grabación de datos, nunca están del todo quietas. Los discos rígidos de estado sólido, por su parte, no producen ningún tipo de ruido, ya que no están compuestos por partes mecánicas móviles.
En la actualidad, si bien los discos rígidos de estado sólido llegan hasta los 4 TB de capacidad, aquellos que reúnen estas características son excesivamente caros (entre 1500 y 2000 dólares, aproximadamente). Lo más común es encontrarse con discos de estado sólido de 500 GB y 1 TB en ultrabooks y laptops de mediana y alta gama, y de 128 GB en equipos de menor costo.
La mayoría de los fabricantes más renombrados de computadoras de escritorio y laptops continúan apostando al sistema de almacenamiento tradicional, pero cada vez es mayor el número de modelos de computadoras más compactas que incluyen de fábrica discos de estado sólido de 256 y 512 GB.
1. 1.4. Placa de video y monitor
La placa de video suele ser la gran culpable del aumento del presupuesto informático. Esto también es alimentado por vendedores sagaces que pregonan los beneficios de la compra de una placa poderosa para sacarle el jugo a la computadora. El criterio para resolver este dilema es relativamente simple: ¿vamos a usar videojuegos con gráficos 3D de última generación? ¿Editaremos video o material audiovisual HD/3D? Si la respuesta para ambas preguntas es negativa, ya sabremos que una placa de video integrada será más que suficiente para trabajar y disfrutar del ocasional video, incluso en alta definición. Sí es importante que la placa, sea del tipo que fuere, cuente con una salida HDMI para contar con la posibilidad de conectar la PC al televisor. Cabe señalar que aquí existe una suerte de interdependencia con la fuente. Mientras más potente sea la placa de video, más watts deberá entregar la fuente. También es recomendable que la placa incluya como mínimo un par de salidas DVI si es nuestra intención conectar dos o más monitores a la PC.
El monitor no presenta grandes particularidades. Además de la obligatoriedad, en estos días, de que sean Full HD, también es deseable que cuenten con una tasa de refresco del orden de los 5 milisegundos, para asegurarnos un óptimo desempeño en la reproducción de videos. Las pantallas IPS brindan la mejor fidelidad, superior incluso a los LED, pero el costo también es mayor. Para aquellos que hagan de su PC un sistema de entretenimiento multimedia y estén dispuestos a desembolsar más dinero, es ideal adquirir un monitor con soporte 4K.
1. 1.5. Impresora
Hay dos tipos de modelos que lideran las preferencias: las láser, que imprimen a través de un tóner; y las de chorro a tinta, que lo hacen mediante el uso de cartuchos de tinta. La elección dependerá, una vez más, de las preferencias personales del usuario. Las impresoras láser son más caras, pero ofrecen más velocidad, más perdurabilidad en los materiales impresos y mejor relación de costo por página de impresión. Las impresoras de chorro a tinta brindan resolución fotográfica (siempre y cuando se imprima en papel fotográfico) y color. En estos últimos años, sin embargo, han surgido nuevos modelos de impresoras láser color más asequibles para el bolsillo de los potenciales compradores.
Al igual que lo hicimos con el hardware, recurrimos a la RAE para obtener una definición, que es la siguiente: conjunto de programas, instrucciones y reglas informáticas para ejecutar ciertas tareas en una computadora.
Nuevamente, la definición resulta demasiado espartana. Cuando nos referimos al software, hablamos del soporte lógico que funciona como nexo con el hardware y nos permite completar diversas tareas, desde enviar un correo electrónico hasta —¿alguien lo duda?— traducir un documento con un programa de traducción asistida por computadora (TAC). Entonces, enunciada esta definición más completa, concluiremos que el software, como soporte o componente lógico, incluye una miríada de aplicaciones que nos ofrecen la posibilidad de interactuar con el hardware mediante una interfaz, que se tornó más amigable con el paso del tiempo. Procesadores de texto, herramientas TAC, sistemas operativos, entornos de programación, videojuegos, todos ellos son compañeros de nuestras tareas diarias y hasta de nuestro esparcimiento.
Llegado el momento de clasificar el software, concordaremos en que es esta una tarea arbitraria, tanto como lo fue elegir una clasificación de hardware.
Por lo tanto, haremos una distinción, a nuestro juicio la más sencilla de entender, entre tres grandes grupos: software de sistema, software de programación y software de aplicaciones.
1. 2.1. Software de sistema
Funciona como el primer ámbito de interacción entre el usuario y el hardware, y provee un marco para el funcionamiento básico del sistema. La aplicación típica de este grupo es, sin duda, el sistema operativo. Windows, Linux y Mac OS son los tres gigantes, pero no debemos olvidarnos de los sistemas operativos de dispositivos móviles (celulares, tabletas, etcétera), como Android, Windows Phone y iOS. Forman parte de este conjunto los controladores, que son aplicaciones de bajo nivel que administran la conexión y el funcionamiento de diversos componentes informáticos. ¿Quién nunca entabló una desesperada batalla con el controlador de una impresora o un escáner? Sabemos que esta mención generará más de una amarga sonrisa entre nuestros lectores. Esta clasificación, además de los sistemas operativos y controladores, también comprende las herramientas de mantenimiento y optimización del sistema (desfragmentadores de archivos, aplicaciones de diagnóstico, etcétera).
1. 2.2. Software de programación
Todas las utilidades que, mediante el trabajo de uno o varios programadores, son la base de la creación de otras aplicaciones. El programador introduce instrucciones, que deben seguir un proceso lógico y respetar la sintaxis y la semántica propias de cada lenguaje. Este conjunto de comandos se denomina código fuente. ¿Cuál es el lenguaje más difundido? Java, C, C++, Python y C# son los más usados, pero la cantidad de opciones en este campo es enorme y la elección dependerá de la adaptabilidad del lenguaje a los objetivos del desarrollador. En esta clasificación también se incluyen no solo los entornos de programación, compiladores y depuradores, sino también aquellos programas auxiliares como los editores de texto (como, por ejemplo, Notepad++). Actualmente, los lenguajes más difundidos cuentan con entornos integrados, que unifican y normalizan todas las tareas de desarrollo de una aplicación a través de diversas interfaces gráficas, amén de contar con poderosas herramientas de depuración y edición.
1. 2.3. Software de aplicaciones
Esta distinción se traza debido a que este tipo de software se ejecuta normalmente en el entorno de sistemas operativos como Linux o Windows.
Son estas las aplicaciones con las que más solemos interactuar directamente. Se trata de los programas que usamos para trabajar, comunicarnos y disfrutar de un momento de esparcimiento. A este nicho pertenecen nuestras apreciadas herramientas TAC (Trados, memoQ, Wordfast, OmegaT, etcétera).
En este conjunto, sin duda uno de los más diversos, encontramos todo tipo de aplicaciones, como procesadores de texto, planillas de cálculo, compresores, reproductores multimedia, utilidades varias, editores de imágenes, programas de diseño gráfico y videojuegos, software lúdico por excelencia.
Se ha considerado que ciertos tipos de programas ameritan clasificarse en un grupo de aplicaciones específicas (software médico, de automatización y control, etcétera). Sin embargo, creemos que agruparlos dentro de la categoría de aplicaciones es correcto y contribuye a una mayor claridad conceptual.
SDL Trados Studio 2017
Todo esto nos hace pensar en cuánto dinero nos costará hacernos de aplicaciones, pero es aquí donde entra en juego el concepto de software libre y software gratuito, en contraposición con el software pago o comercial.
El software pago es el más conocido: se abona por la obtención de una licencia, que garantiza la posibilidad de instalarlo en una o más máquinas.
El software gratuito (freeware) es todo programa distribuido sin costo alguno. Sin embargo, si bien no se debe pagar por él, el desarrollador no permite modificaciones ni comparte el código fuente, entre otras limitaciones. También puede tratarse de adware, que básicamente es gratis, pero exhibe publicidad, a veces incluso de manera intrusiva.
El software libre, por su parte, les ofrece a los usuarios la libertad de ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, modificar y mejorar el software, según reza la definición acuñada por la Fundación para el Software Libre. Este es el concepto más amplio y altruista de todos, ya que la idea subyacente es la libre circulación y uso de información y recursos.
En años pasados, era impensable contar con una mayoría de aplicaciones gratuitas o libres. Afortunadamente, hoy es posible pensar en gastar poco o nada y, aun así, contar con todos los programas necesarios para nuestra actividad diaria. Eso lo veremos en las páginas siguientes.
Por Gabriel Fuentes
La versión 8 de Windows es un intento audaz de Microsoft de darle una nueva imagen a su sistema operativo estrella. Con el objetivo de ganar el mercado de las tabletas y otros dispositivos móviles, la interfaz de Windows 8, denominada Metro, está especialmente diseñada para pantallas táctiles, aunque el tradicional mouse en computadoras portátiles o de escritorio también se puede utilizar sin mayores inconvenientes. Para los usuarios más tradicionales, la opción de volver al antiguo escritorio está disponible, aunque con algunas modificaciones, como la ausencia del botón Inicio.
2. 1.1.La pantalla de bloqueo
Windows 8 se sincroniza con la cuenta de Outlook o Windows Live; en caso de que el usuario no cuente con una, sería conveniente crearla para disfrutar de todas las funcionalidades que ofrece el sistema operativo. Lo primero que se ve tras la instalación de Windows 8 es la pantalla de bloqueo, en donde el usuario debe introducir su contraseña para poder ingresar a los archivos. Si bien esta función de colocar una contraseña es optativa, viene marcada por defecto durante la instalación y es conveniente que así quede para proteger la computadora de manera eficiente. A su vez, esta pantalla muestra la información de la carga de batería (en caso de que el equipo sea una computadora portátil), la cantidad de correos electrónicos sin abrir, mensajes directos e incluso información del clima y la hora de acuerdo con la zona horaria y geográfica que se haya configurado.
2. 1.2.La pantalla de inicio
El Inicio de Windows 8 puede llegar a ser muy familiar para los usuarios de Windows Phone, pero no para los usuarios tradicionales de Windows. Lo bueno es que la pantalla es absolutamente personalizable y permite que el usuario agregue allí los programas que utilice más seguido para acceder a ellos de manera más ágil. Esta sección muestra también información en tiempo real; por ejemplo, la aplicación de correos indica cuántos correos están pendientes de respuesta, el calendario refleja eventos importantes, el reproductor multimedia detalla el nombre de la canción que se está reproduciendo, etcétera.
Al deslizar el cursor sobre la derecha, aparecerá una barra lateral con opciones, entre las cuales se encuentra la opción de búsqueda, con la practicidad de poder realizarla de forma local o en la web y de personalizar algunas opciones generales, además de ser el lugar desde donde se suspende o se apaga el dispositivo.
Uno de los paneles dentro del Inicio muestra el escritorio; si el usuario selecciona esa opción, ingresará al entorno más familiar de las otras versiones de Windows.
2. 1.3.El escritorio
La ausencia más notoria en esta versión de Windows es la del botón Inicio, algo que se solucionaría con la actualización de Windows 8.1. En el escritorio se encuentran la barra de tareas; los íconos trascendentales, como la Papelera de reciclaje; y el resto de las ventanas con aplicaciones. Para utilizar las funcionalidades que se encontrarían dentro del ausente botón Inicio, en Windows 8 se debe colocar el cursor del mouse sobre el extremo izquierdo o utilizar la tecla Windows desde el teclado, lo cual es muy conveniente para buscar aplicaciones de manera más rápida que desde la pantalla de inicio.
2. 1.4. El Explorador de Windows
El Explorador de Windows presenta en esta versión del sistema operativo una interfaz mucho más parecida a la de Office. Menús tradicionales como Ver fueron remplazados por paneles, que permiten acceder a funcionalidades que anteriormente se encontraban en el menú correspondiente. Ciertos tipos de carpetas de archivos, como las que contienen imágenes, habilitan paneles adicionales con funciones exclusivas para el tipo de archivo.
El Explorador permite también montar unidades de disco virtuales directamente sin necesidad de utilizar aplicaciones de terceros, como PowerISO o Alcohol 120%, y grabar cualquier imagen directamente en CD o DVD. Realizar esta tarea es muy sencillo; tan solo con hacer clic derecho sobre la imagen deseada aparecerá el menú contextual en donde se encuentra la opción Montar o Grabar.
En caso de estar montando una imagen, tras haber realizado esta operación, el sistema mostrará la unidad virtual recién creada con la imagen montada. Para eliminar la unidad, solo restará hacer clic con el botón derecho y seleccionar la opción Expulsar.
Para grabar una imagen una vez seleccionado el archivo, basta con hacer clic con el botón derecho sobre él y después seleccionar la opción Grabar imagen en disco, para luego seleccionar la grabadora de preferencia y presionar el botón Grabar.
2. 1.5.El Administrador de tareas
Microsoft decidió simplificar el complejo Administrador de tareas para darle al usuario promedio una experiencia más rápida y clara a la hora de terminar procesos o simplemente poder ver el consumo de memoria que utiliza el equipo. Una de las funcionalidades más útiles del Administrador es poder eliminar aquellas aplicaciones que se inician con Windows y ralentizan el equipo de manera considerable.
Para utilizar el Administrador de tareas, se puede hacer clic derecho sobre la barra de tareas de Windows y luego seleccionar Administrador de tareas, o bien presionar las teclas Ctrl + Alt + Supr.
2. 1.6.Antivirus
Uno de los problemas más recurrentes en esta era es la forma de proteger la información que se almacena en la computadora. Para protegerse de los virus y otros ataques, el usuario tiene una variedad muy extensa de soluciones, mas Windows 8 ofrece de manera nativa y sin cargo adicional Windows Defender, un antivirus de Microsoft con una base de virus muy completa y actualizada que protege al usuario de cualquier tipo de virus o malware que pueda atentar contra la seguridad de su información.
Windows Defender se ejecuta de manera automática y las notificaciones que muestra se producen al detectar cualquier anomalía; sin embargo, el usuario puede revisar cualquier archivo manualmente en el momento que lo desee.
Para eso, en la ventana principal del programa se debe marcar la casilla Personalizada en Opciones de examen y presionar el botón Examinar ahora para ubicar el archivo o la carpeta por analizar.
2. 1.7. Compresión de archivos
Al trabajar con múltiples archivos, es factible que en el momento de compartirlos sea necesario agruparlos para su posterior envío y también reducir su tamaño en caso de tener que enviarlos por correo electrónico a un colega o cliente.
Para eso, no son necesarias aplicaciones de terceros como Winzip, Winrar o 7zip, ya que desde el propio entorno de Windows el usuario puede seleccionar cualquier carpeta o grupos de archivos desde el Explorador de Windows y, una vez seleccionados, hacer clic en la opción Compartiry luego Comprimir. En caso de ya tener un archivo comprimido, un doble clic mostrará el contenido y simplemente con arrastrar los archivos a otro destino se habrán descomprimido.
En la actualización de Windows 8.1, Microsoft se enfocó en los usuarios que utilizan Windows desde computadoras no táctiles. Por eso, mejoró la reacción de los movimientos del mouse y los comandos del teclado, además de agilizar aún más los procesos del sistema operativo en computadoras no tan potentes.
Una vez iniciada la computadora, la versión 8.1 lleva al usuario directo al escritorio en lugar de a la pantalla de inicio, un cambio fundamental para quienes se veían desconcertados con una pantalla no muy familiar para ellos. Si bien la primera versión de Windows 8 permitía realizar una configuración para que al iniciar se mostrase el escritorio, la actualización 8.1 configura por defecto esta opción.
2. 2.1. El botón Inicio
A simple vista, lo que más resalta es la inclusión del aclamado botón Inicio, que regresó para los usuarios que lo reclamaban, mas con algunas funciones no tan tradicionales; por ejemplo, al hacer clic sobre él, se despliega la nueva pantalla de inicio. Con el botón derecho del mouse se activa un menú reducido que posee algunos ajustes adicionales y accesos directos para apagar y reiniciar el equipo.
2. 2.2. Tienda nueva
La interfaz de la tienda de Windows se renovó para lograr una navegación más sencilla por listas de aplicaciones, lo cual permite una búsqueda más precisa por interés, y lo más importante de este campo es que las aplicaciones se actualizan de manera completamente automática.
2. 2.3. Windows 10
Microsoft propone remediar con su nuevo sistema operativo los inconvenientes que se presentaron en la versión anterior. Para eso, tomaron en cuenta los comentarios de miles de usuarios que, entre otras cosas, solicitaron que volvieran el botón Inicio convencional y la vista clásica del escritorio. Windows 10 logra amalgamar la vanguardia visual que introdujo la versión 8 con los elementos clásicos de las mejores versiones del sistema operativo.
2. 3.1. El botón Inicio
El botón que tanta falta hizo en Windows 8 regresa en esta versión con todas las funciones de Windows 7 sumadas a un apartado visual dinámico y moderno con la interfaz de típicas baldosas de Windows Phone, que se pueden configurar como accesos rápidos y algunas de las cuales muestran información en vivo, como la temperatura, noticias y hasta resultados deportivos, entre varias otras cosas. Sobre la izquierda del menú se destacan el nombre del usuario que inició sesión en la computadora, las aplicaciones más utilizadas, el Explorador de Windows y las opciones de apagado del equipo. Adicionalmente, una de las curiosidades de esta versión del menú Inicio es que le permite al usuario modificar el tamaño de ancho y alto de acuerdo con su gusto, con solo colocar el puntero del mouse sobre el borde y estirar el dedo a gusto.
2. 3.2. El escritorio
Windows 10 trae de regreso el escritorio clásico, para un entorno de trabajo intuitivo como en la versión 7 y anteriores, junto con la barra de tareas y el ya mencionado botón Inicio. A su vez, la interfaz gráfica de Windows 8, también llamada Aero, fue relegada a un segundo plano en pos de un aspecto más tradicional.
2. 3.3. Edge, el reemplazo de Internet Explorer
La caída en la popularidad de Internet Explorer de Microsoft no es algo nuevo. Desde hace varios años los usuarios se han decantado principalmente entre dos opciones para navegar por internet: Google Chrome y Mozilla Firefox. Windows 10 pretende volver a entusiasmar a los usuarios con una nueva opción para visualizar páginas web. El nombre del navegador por defecto de Windows 10 es Microsoft Edge (a pesar de que Internet Explorer sigue presente) y funcionará tanto en computadoras como en celulares y tabletas.
Edge fue concebido con un diseño simple con pocas opciones, como lo son los íconos avanzar, retroceder, actualizar; la barra donde ingresar la dirección web; el modo de lectura; la lista de lectura; los favoritos; la escritura en páginas web; los comentarios y las configuraciones. En la parte superior se gestionan las pestañas y las opciones de la ventana del navegador.
Una de las funciones más originales que presenta Edge es la posibilidad de poder hacer anotaciones en los textos de las webs y utilizarlo para buscar información relacionada con palabras o frases que estén en pantalla, algo que puede ser de gran utilidad para los traductores.
Para comenzar con el tomado de notas en la página que se está visualizando, el usuario debe dirigirse hacia el extremo superior derecho y seleccionar el ícono Crear una nota web (Make a Web Note, si está en inglés).
Una vez hecho esto, el navegador desplegará una paleta de colores y herramientas en el extremo izquierdo, de donde se pueden seleccionar diversas preferencias, como el tipo de trazo para escribir.
La opción lápiz permite escribir con la pantalla táctil o con el mouse, el resaltador destacará con un color a elección el texto seleccionado, la nota escrita creará una suerte de post-it y la herramienta de recortar habilita al usuario a quedarse con la parte de la pantalla que más le interese.
Edge permite no solo guardar las webs con sus modificaciones de forma local en OneNote o agregarlas a Favoritos, sino también compartirlas con otros usuarios sin salir del navegador, a través del botón Compartir (o Share
