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El trío de eclipses más esperado de la península Ibérica llega en 2026, 2027 y 2028! Dentro de muy poco, en nuestro país, tendremos La gran suerte de ver tres eclipses de Sol: dos totales y uno anular. Los tres dejarán su rastro de sombra atravesando de punta a punta la península ibérica. Hay personas que hacen miles de kilómetros cada año para poder presenciar un eclipse total de Sol en algún Lugar remoto de nuestro planeta. Nosotros tendremos La ocasión de verlo desde nuestra casa o haciendo cortos desplazamientos. Y dará igual que Le interese o no La astronomía, porque Lo verá y participará por unas horas de este espectáculo celeste. Le aseguro que no Le dejará indiferente. De hecho, La visión de un eclipse total de Sol es uno de Los espectáculos naturales más impactantes que podemos ver en nuestro planeta. iY gratis! Este libro le dará Las pautas necesarias para observarlo con seguridad. Le indicará Los mejores Lugares de nuestro territorio para verlo con garantías y Le explicará de manera sencilla qué son Los eclipses y por qué se producen. Además, incluye una entrevista a Josep Masalles, el español que ha visto más eclipses por el mundo.
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Seitenzahl: 105
Veröffentlichungsjahr: 2025
A Ferran Grau Horta,
amigo y compañero de astronomía,
deseando que se cumpla su sueño:
descubrir un día un exoplaneta
Manual de observación de eclipses de Sol
El trío de eclipses de la península Ibérica 2026-2027-2028
© 2025 Jordi Lopesino
Primera edición: noviembre 2025
© 2025 MARCOMBO, S.L. www.marcombo.com
Gran Via de les Corts Catalanes 594, 08007 Barcelona
Contacto: [email protected]
Diseño de cubierta: ENEDENÚ DISEÑO GRÁFICO
Maquetación: Coopera editorial
Corrección: Nuria Barroso
Directora de producción: M.a Rosa Castillo
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra
ISBN del libro en papel: 978-84-267-4082-3
ISBN del libro electrónico: 978-84-267-4146-2
Producción del ePub: booqlab
Cubierta
Título
Créditos
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
El Universo más cercano
1. COSMOLOGÍA ANTIGUA
India
China
Antiguo Egipto
Grecia clásica
Mayas
Renacimiento
Volvemos al presente
2. PRINCIPALES ACTORES DE UN ECLIPSE
La Tierra
La Luna
El Sol
3. CÓMO FUNCIONA UN ECLIPSE TOTAL DE SOL
Fases de un eclipse
Otros fenómenos destacados en un eclipse total de Sol
¿Por dónde entra la Luna en un eclipse?
¿Cuánto dura un eclipse de Sol?
4. HERRAMIENTAS PARA MEDIR EL CIELO
5. CÓMO OBSERVAR EL SOL CON SEGURIDAD
Observación del eclipse con prismáticos
Proyector solar
Telescopio
Montura altazimutal motorizada
Montura ecuatorial alemana
Ópticas especiales para observar el Sol
6. CÓMO FOTOGRAFIAR EL ECLIPSE
Con teléfono móvil
Telescopio y cámara DSLR
Fotografía con telescopio y cámaras planetarias tipo Cmos
7. PLANIFICACIÓN DEL ECLIPSE
Cómo escoger un buen lugar para observar el eclipse
Asegurarnos un buen lugar de observación del eclipse
Cálculo de la posición del sol por día espejo
8. CICLO DE SAROS
9. TRÍO DE ECLIPSES
Eclipse total de Sol, 12 de agosto de 2026
Eclipse total de Sol, 2 de agosto de 2027
Eclipse anular de Sol, 26 de enero de 2028
10. CAZADORES DE ECLIPSES
CONCLUSIONES
Una advertencia final
ANEXO
Eclipses de Luna
AGRADECIMIENTOS
Cubierta
Título
Start
Este libro contiene mapas para la mejor comprensión de los eclipses. Para verlos con más detalle y ampliación le recomendamos utilizar los QR anexos a los mapas.
Algunos le mostrarán los mapas y datos de interés con una ampliación adecuada en su teléfono, tableta u ordenador.
Otros le enviarán directamente a las fuentes originales donde podrá manipular los mapas a su conveniencia.
Por muy poca astronomía que sepamos somos muy conscientes de la parte más cercana de nuestro Universo. El Sol, por ejemplo, es la estrella más próxima a la Tierra. Lo vemos cada día saliendo por el Este, surcar el cielo y ponerse por el Oeste. Hasta la última persona de nuestro planeta sabe lo que eso significa: día y noche.
Y cuando el Sol no está brillando en el firmamento el cielo nos brinda miles de estrellas. Son otros soles, algunos parecidos al nuestro, que brillan en la lejanía.
¿Y la Luna? Nuestro satélite natural, con sus fases, es imposible no verla. Le debemos mucho a la Luna. Sin ella no existiríamos porque ha estabilizado el eje de rotación de nuestro planeta.
Es evidente que la humanidad siempre ha sido consciente de estos elementos. De hecho, el Sol, la Luna y las estrellas han sido nuestro primer reloj y calendario. Eso significa que desde los albores de la humanidad millones de personas han observado estos elementos y han tomado buena nota de lo que sucedía con ellos y entre ellos. Y los eclipses de Sol y de Luna no pasaban desapercibidos. Pasado el primer momento de desconcierto o terror, ¿qué interpretación le daban al fenómeno?
Una cosa es observar y estudiar el cielo y otra muy diferente es que nuestros ancestros entendieran cómo funcionaba. Cada época y cada civilización antigua ha tenido su versión de cómo funcionaba el Universo. Y cuando digo Universo me refiero a lo más cercano, pues el concepto de Universo vasto e infinito es algo muy moderno. Para ellos el Universo era el mundo donde vivían y lo que les rodeaba. Para ellos el Sol, la Luna, las estrellas estaban muy cerca. Casi los podían tocar con las manos.
Hagamos un repaso de las diferentes concepciones cosmológicas de nuestros ancestros y veamos qué pensaban algunas civilizaciones antiguas sobre el cielo y los eclipses.
Los antiguos hindús creían que la Tierra tenía forma abombada y que se sostenía sobre cuatro elefantes gigantes que a su vez estaban sobre una gigantesca tortuga marina que nadaba en el mar de la eternidad. Dicho mar se representaba por una serpiente gigantesca que se mordía la cola y que representaba el cielo. Los hindús creían que un eclipse de Sol sucedía cuando el dios Rahu devoraba nuestra estrella.
En la antigüedad, China dedicó muchos esfuerzos a la observación de los cielos. La concepción de la Tierra y sus alrededores era bien curiosa, creían que el mundo estaba rodeado por una cáscara (el firmamento) de una manera muy similar a la cáscara de un huevo. La antigua civilización China tenía diversos observatorios y gente dedicada a observar el cielo cada noche. Poseían un calendario muy preciso y muy parecido al nuestro, con un año de 366 días. Eran capaces de predecir eclipses y se sabe que llegaron a condenar a muerte a unos astrónomos, 2200 años antes de nuestra era, por haber fallado en una predicción. O sea, que se lo tomaban muy en serio. Tenían la creencia de que los eclipses los ocasionaba un dragón que se comía al Sol.
Los antiguos egipcios eran grandes astrónomos. Llegaron a calcular y predecir las crecidas del Nilo con la observación de algunas estrellas. Poseían un extenso conocimiento de la bóveda celeste y la habían parcelado en constelaciones. Su creencia de cómo era la Tierra y su entorno más cercano era muy simple: plana y rodeada de un río misterioso e infranqueable al otro lado del cual había cuatro columnas que soportaban el cielo rígido y lleno de lámparas que se encendían de noche. La concepción religiosa del cosmos la representaba Nut, diosa madre del firmamento. Su cuerpo era el cielo; las estrellas, el Sol y la Luna viajaban a través de ella. A pesar de estas creencias crearon un calendario muy preciso. Tenían tal conocimiento astronómico que las famosas pirámides están perfectamente orientadas a los puntos cardinales y algunos conductos de ventilación señalan puntos importantes del firmamento, como las estrellas del cinturón de Orión. Poseían también la curiosa creencia de que los eclipses se producían porque un dragón se tragaba al Sol representado por el dios Ra. ¿Una coincidencia con sus contemporáneos chinos?
La concepción más antigua de los griegos era que la tierra era plana y redonda y que flotaba en un mar universal. Después evolucionó a una Tierra cilíndrica donde la parte superior, redonda y plana, era la habitada. Más tarde, Eratóstenes demostró que la Tierra es una esfera. El cielo estaba formado por esferas concéntricas que contenían el Sol, la Luna, los planetas y las más alejada, las estrellas. La concepción del Universo era geocéntrica: la Tierra se hallaba en el centro del Universo y el resto giraba a su alrededor. Descubrieron el periodo de Saros, que les permitía predecir eclipses.
Eran grandes astrónomos y matemáticos, crearon calendarios muy precisos. Conocían los planetas, sobre todo Venus, al que tenían por un dios terrible. También parcelaron el cielo creando sus propias constelaciones. La concepción del mundo de los mayas se basaba en que la Tierra era plana y la sostenían cuatro gigantes. El cielo estaba sostenido por Ceibas (árbol sagrado de los mayas), uno en cada punto cardinal y otro en el centro de la Tierra. Después de siglos de observar el cielo se dieron cuenta de la periodicidad de los eclipses lunares. Eran capaces de determinar periodos propicios para que sucedieran. A pesar de ese conocimiento, los tenían por peligrosos y celebraban ceremonias especiales para conjurar sus terribles consecuencias.
Con el Renacimiento la Tierra ocupa, finalmente, el lugar que le corresponde: orbitar alrededor del Sol. Este hecho se lo debemos a Nicolas Copérnico, cuya teoría se publicó tras su fallecimiento. En 1609, Galileo Galilei dirige por primera vez un telescopio al cielo y empieza la astronomía moderna.
Así se ve la Vía Láctea desde Sudáfrica.
Está claro que nuestros ancestros eran grandes observadores y conocedores de la bóveda celeste, otra cosa es la interpretación cosmológica de esas observaciones. Cada cultura tuvo su versión, aunque se pueden apreciar algunas coincidencias. Finalmente, la tecnología (telescopios) y la ciencia moderna nos han desvelado nuevos horizontes.
Con alguna excepción, claro. Hasta no hace mucho, una tribu de pigmeos del Sur de África, los bosquimanos del desierto del Kalahari, también conocidos como la tribu san, tenían un concepto de la Tierra y del Universo muy curioso.
Creían (es posible que aún lo crean) que los hombres vivimos dentro de un gigantesco animal. De noche podemos ver su espina dorsal (la Vía Láctea). Para ellos el fin del mundo y del Universo sucederá cuando muera este animal y se acabe pudriendo con nosotros dentro. Puede que algún lector haya sonreído al leer estas líneas, pero si alguna vez va al desierto del Kalahari y mira la bóveda celeste una noche sin luna, con esa Vía Láctea brillando en mitad del firmamento, entenderá perfectamente que los san hayan llegado a esa conclusión.
Y sin salir de África, el pueblo fon, grupo étnico mayoritario en Benín, cree que los eclipses suceden porque la Luna y el Sol se juntan para tener relaciones sexuales.
Y con la perspectiva que hemos tomado sobre nuestros ancestros es hora de volver al presente y de conocer “qué sabemos” en la actualidad sobre cómo funciona el mundo y sus alrededores. Conocimiento clave para saber cómo funcionan los eclipses.
Nuestro mundo es un planeta rocoso, pero el 71 % de su superficie está cubierta por el agua. Por eso también se le conoce como el planeta azul; que es del color que se ve desde el espacio. Eratóstenes tenía razón, nuestro planeta es esférico, con unos 12 756 km de diámetro ecuatorial, y ligeramente achatado por los polos.
Gira sobre sí misma (rotación) en unas 24 horas en sentido antihorario de Oeste a Este, visto desde el polo Norte. La Tierra gira a una velocidad de unos 1670 km/h en el ecuador.
Nuestro mundo es un planeta rocoso, pero el 71 % de su superficie está cubierta por el agua.
Movimiento de rotación.
VELOCIDAD ANGULAR. La velocidad angular de rotación de la Tierra es de 15 grados por hora. En 24 horas gira 360 grados y completa una vuelta sobre su eje de rotación. La velocidad lineal de rotación es una cosa distinta y varía dependiendo de la latitud. En el ecuador es de 1670 km/h pero va disminuyendo de velocidad hasta llegar a los polos, donde su valor en cero.
ROTACIÓN TIERRA. Desde nuestro punto de vista (Tierra), el Sol sale por el Este y se pone por el Oeste. Esto se debe a que el sentido de rotación de la Tierra es exactamente lo contrario: gira sobre su propio eje de Oeste a Este.
Hay que aclarar que la salida del Sol por el Este (Orto) y la puesta por el Oeste (Ocaso) solo se produce en los equinoccios, cuando la duración del día y de la noche se igualan. El resto del año el punto exacto de la salida del Sol deriva unos 30º al Norte o al Sur de los puntos cardinales Este y Oeste.
Es el tercer planeta en orden contando desde el Sol. Lo orbita, dando una vuelta completa (año) en aproximadamente 365 días y 6 horas. El sentido de giro es antihorario visto desde el polo Norte celeste. Estamos viajando a la sorprendente velocidad media de 107 280 km/h. Nuestra órbita es elíptica y la Tierra recorre 940 millones de kilómetros en su periplo alrededor del Sol.
Movimiento de translación.
Representación del Sistema Solar. No está a escala.
ÓRBITAS.
