Match Love 2.0 - T. J. Chairman - E-Book

Match Love 2.0 E-Book

T. J. Chairman

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Beschreibung

Vivimos una era convulsa en lo referente al amor y a la manera en la que nos relacionamos. Los llamados "adelantos tecnológicos", también íntimamente ligados a la irrupción de las redes sociales y páginas de contacto, han tenido como consecuencia añadida una cultura de hedonismo y culto al ego. En una sociedad actual en la que el número de divorcios supera con creces el de nuevas relaciones, tal y como se han concebido desde siempre, pueden observarse formas recientes de enfermedad y distintas patologías asociadas. Este narcisismo "impuesto" desde diferentes ámbitos como pueden ser el de la publicidad, los medios de comunicación o el mundo empresarial, más interesados en crear personas insatisfechas y manipulables que individuos sanos, fomenta la aparición de soledad extrema amorosa y superficialidad absurda en las relaciones de todo tipo. Ante esta disyuntiva, este libro es un alegato en favor del amor vintage, del amor de siempre. Ante la dificultad actual para vivir en primera persona relaciones auténticas y duraderas, la única solución pasa por armonizar nuestro mundo afectivo, social, mental y amoroso, y con ello obtener más salud en todos sus niveles. De este modo, podremos afrontar con seguridad y entusiasmo los retos que conlleva la vida actual, que tiende a alejarnos de nuestra propia esencia.

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Veröffentlichungsjahr: 2020

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MATCH LOVE 2.0

T. J. CHAIRMAN

TODO LO QUE NECESITAS SABER SOBRE

EL MUNDO DE LAS CITAS ONLINE

© MATCH LOVE 2.0

© T. J. CHAIRMAN

ISBN

Editado por Tregolam (España)

© Tregolam (www.tregolam.com). Madrid

Calle Colegiata, 6, bajo - 28012 - Madrid

[email protected]

Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Diseño de portada: © Tregolam

Imagen de portada: © Shutterstock

1ª edición: 2020

Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o

parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni

su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico,

mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por

escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos

puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

El hombre vende amor para tener sexo;

la mujer vende sexo para tener amor.

(O eso dicen).

AGRADECIMIENTOS

Agradezco a mis padres, Gabriel y Manuela, la educación recibida.

Debo agradecer a mi hermano Jordi el entusiasmo que me regala en cada uno de mis retos.

Agradezco profundamente la dedicación y cariño de Mercè, cuyas sugerencias y propuestas me han servido para mejorar aspectos de este libro.

Agradecimientos a todas las personas que he conocido en esta aventura que es la vida, muy especialmente a Solete y María Luisa; también a todos aquellos que de forma anónima escriben en foros, pues con sus opiniones y experiencias me han ayudado notablemente.

Por último, y no por ello menos importante, me felicito a mí mismo.

PRÓLOGO

He tardado en concretar y dar forma a este proyecto pero al final lo he conseguido. Atrás han quedado las dudas iniciales respecto a mi capacidad literaria, pues nunca me había enfrentado a semejante empresa.

Diseccionar en un libro los datos más relevantes de las publicaciones científicas consultadas, los libros y artículos de todo tipo en los que me he tenido que sumergir, y la experiencia obtenida de las múltiples personas con las que he compartido trayecto vital ha resultado ser un trabajo mucho más arduo de lo previsto inicialmente.

Si bien en su concepción pretendía ser un libro dirigido al público masculino —las estadísticas oficiales confirman que el hombre lee menos que la mujer1—, pienso sinceramente que muchas lectoras también podrían obtener cierta «clarividencia» con su lectura, pues hay cuestiones universales referentes al varón, para las que no parecen tener una respuesta satisfactoria. Es como si el hecho de poder comprender ciertos comportamientos masculinos resultara ser una misión imposible, y eso que hay un runrún en el aire respecto a que el hombre es demasiado «simple»2.

Escrito desde mi faceta curiosa y analítica, este es un libro que pretende plasmar las idiosincrasias que gobiernan el cortejo y las relaciones amorosas de nuestro tiempo.

Soy consciente de lo difícil que es mantener una equidistancia entre los dos sexos sin tomar partido por ninguno de ellos. En cuanto que sujeto, y por tanto subjetivo, he tratado de destripar la «realidad» con la crudeza de los datos estadísticos en una mano y un mensaje personal que invita a la reflexión y al optimismo en la otra.

Pese a ser un libro contextualizado en las relaciones heterosexuales que tienen lugar entre los treinta y sesenta años aproximadamente en la España de hoy, pienso que muchas personas de otros países —con los que compartimos historia y cultura—, podrían beneficiarse también de alguna manera.

He procurado ser deliberadamente directo en todo momento, y no he dudado en utilizar un lenguaje claro y contundente, frente a la hipocresía que puede observarse en los medios de comunicación (y también en las relaciones humanas actuales).

Cualquiera que investigue con cierta objetividad en foros (lugares donde la gente se siente libre de publicar de forma anónima y despreocupada sus opiniones) y tenga cierta habilidad para relacionarse con personas de diferentes estratos sociales y económicos podría llegar a la conclusión que este disfraz afectivo arranca en el hecho de que el papel del hombre local se ha visto relegado hasta el absurdo por la influencia de los mass media (al servicio de la clases políticas y grupos de presión), y también por el declive de los valores morales en la sociedad3.

La opinión mayoritaria entre los foreros es que estamos siendo gobernados por unos lobbies(los políticos actuales serían simples marionetas) que quieren imponer un nuevo paradigma social destinado a fomentar la substitución étnica4 en España (y buena parte del mundo desarrollado) utilizando, entre otras acciones, el movimiento feminista.

No pretendo agradar a nadie ni decir nada políticamente correcto. Es un intento, quizá ingenuo, de poner por escrito una realidad ampliamente silenciada, para que cada cual tome las decisiones que crea oportunas.

Me sentiría satisfecho si una parte de los lectores pudieran encontrar un pequeño provecho personal en esta lectura.

1. Vázquez, C. (٢٨ de abril de ٢٠١٨). ¿Por qué las mujeres leen más que los hombres? [Artículo en prensa]. El diario. Recuperado de: https://www.eldiario.es/consumoclaro/vida_sexual/mujeres-leen-mas-libros-hombres_٠_٧٦٥٣٧٤٥٥٧.html

2 G. Portalatín, B. (٢٨ de diciembre de ٢٠١٣). Ni ellos son simples, ni ellas retorcidas. [Artículo en prensa]. El Mundo. Recuperado de: https://www.elmundo.es/salud/٢٠١٣/١٢/٢٧/٥٢bdbbde٢٦٨e٣e٠٣٠c٨b٤٥٧٦.html

Aramb Nuruzabala, I. (٢٠٠٥). Lo complicado de la complejidad femenina. Universidad Complutense de Madrid. Recuperado de: https://webs.ucm.es/info/especulo/cajetin/comfemen.html

3 Blanco García, B. (٢٥ de febrero de ٢٠١٦). La pérdida de valores, principal causa del aumento de las rupturas matrimoniales. [Artículo en prensa]. La opinión de Zamora. Recuperado de: https://www.laopiniondezamora.es/zamora/٢٠١٦/٠٢/٢٥/perdida-valores-principal-causa-aumento/٩٠٧١١٩.html

Ceballos Castillo, G. (١٢ de abril de ٢٠١٨). ¿Una sociedad con crisis de valores, o con pérdida de virtudes? [Artículo en prensa]. El digital. Recuperado de: https://www.elconfidencialdigital.com/opinion/gerardo-castillo-ceballos/sociedad-crisis-valores-perdida-virtudes/٢٠١٨٠٤٠١١٩٣٦١٥١٠٨٩٠٧.html

4 Honsik, G. (٢٠٠٥). Adiós Europa. El plan Kalergi. Un racismo legal. Las ٢٨ tesis para acabar con nuestros pueblos. Barcelona: Bright-Rainbow.

(٢٦ de septiembre de ٢٠١٩) El genocidio invisible. La población blanca mundial estará virtualmente extinta para el año ٢٣٠٠. [Artículo en prensa] Alerta Digital. Recuperado de: http://www.alertadigital.com/٢٠١٩/٠٨/٠٦/el-genocidio-invisible-la-poblacion-blanca-mundial-estara-virtualmente-extinta-para-el-ano-٢٣٠٠/

1. DATOS DE INTERÉS Y PERFILES FEMENINOS MÁS HABITUALES

«Aquel que es prudente y

espera a un enemigo que no lo es

saldrá victorioso».

El arte de la guerra, Sun Tzu5

He constado, a través de las distintas fuentes de información que he utilizado para escribir este libro, que la mayoría de mujeres al inscribirse en las páginas de citas obtiene dos grandes beneficios de manera inmediata.

El primero es una increíble subida de autoestima debido a la gran cantidad de hombres que desean «conocerlas» (tiempo habrá para saber si esta inyección de moral es real o un regalo envenenado). Avalanchas de mensajes en forma de gigantescas bolas de nieve colapsan sus bandejas de correo con propuestas de lo más variadas, las que van desde el hombre sofisticado que les sugiere un encuentro casual en una bonita vinoteca, hasta el cachas de gimnasio que las invita a cenar en su loft a los treinta segundos. Correos de amor, insinuaciones sexuales, piropos sobre lo profundos que son sus ojos o lo bonita que es su sonrisa, adornado todo ello con poemas de algún escritor noruego al que nadie conoce, pueden completar el extenso abanico de posibilidades.

El segundo beneficio es la posibilidad real de tener una cita, y de manera rápida, con una gran cantidad de hombres que cumplen sus cambiantes requisitos en función de la edad, momento personal que atraviesen o estado anímico de ese día, y todo ello por supuesto con muy poco esfuerzo. Es decir, ¡un auténtico chollo!

A nivel emocional y psicológico descubren en estas páginas un mundo de alabanzas, peticiones originales para cenar en un restaurante de moda o caminar el domingo por una ruta preciosa en la montaña de tal o cual localidad; y lo que debería ser un duelo emocional se convierte automáticamente en una transfusión en vena de ilusión y fantasía, producto de la amplia y variada oferta de personas de todas las edades que dicen querer conocerlas (es decir, y resumido por si alguien no lo había pillado, tener sexo, aunque este aspecto el varón suele omitirlo deliberadamente).

La típica chica que ha estado toda su vida con alguien (da igual la edad que tengas, ahora somos todos chicos y chicas) y que se introduce por primera vez en este mundo (lo más habitual es escuchar que ella «no quería» pero que su mejor amiga la «ha empujado» a hacerlo) tiene, en muy pocas horas, propuestas de gente de diferentes edades y nacionalidades de lo más exóticas, que exaltan sus cinco sentidos hasta rallar lo absurdo y paranormal.

Estos «profesionales» que ya llevan tiempo en el mundillo y que saben cómo funciona todo esto le venden un presente apasionante y un futuro esperanzador, ya que han visto lo maravillosa y especial que es desde la coartada que otorga el anonimato, pues ella tiene unas fotos muy sensuales o una descripción en su perfil que automáticamente la convierte en única (aunque, en realidad, ella tenga como foto principal la imagen de una playa paradisíaca y en su descripción personal solo haya incluido dos líneas de texto que no aportan ningún dato relevante).

Ellos no dudan en insistir y dar su número de WhatsApp a la primera de cambio, y esto provoca que fácilmente ella pueda entrar en un estado de embriaguez emocional. Son tantos y tan variados en sus países de origen, razas, condiciones económicas, laborales y sociales, así como en edades y niveles de estudios, que resulta difícil no caer en un estado de borrachera afectiva y sexual.

Pronto se imagina que puede degustar una cerveza en compañía de un niñato de 23 años («fibrado» y simpático) o quedar con un madurito de 52 (interesante y montado en el dólar), que le ofrece un paraíso de sensaciones nuevas contemplando juntos el atardecer desde su imponente velero. Un conocido que acudió a un speed dating entabló conversación con los presentes después del evento y cinco varones de un total de doce decían disponer de velero propio. ¡Menuda estadística!

Entonces ella piensa —y sobre todo siente— que el estúpido de su ex no valoraba lo suficiente sus cualidades como mujer, pero que toda esta gente que le escribe sí sabe hacerlo (sobre todo aquellos que más insisten). «¿Por qué otro motivo, si no, van a querer conocerme?», se pregunta mientras se pinta las uñas de un nuevo color...

De las personas con las que he podido documentarme, extraigo que lo que acabo de narrar sucede independientemente del atractivo físico o la edad. Es decir, es suficiente el simple hecho de ser mujer para acceder a este mundo de propuestas irrenunciables y sin ningún tipo de limitaciones. Evidentemente, si las fotos del perfil sugieren una mujer atractiva y de fácil acceso, las ofertas tentadoras se multiplicarán por mucho.

Así mismo, perfiles sin ninguna foto y con muy pocos datos personales también obtienen «recompensa». Hace poco he leído que a la dama que aparece en un cuadro de finales del siglo XIX en Facebook le han llovido las peticiones de cita6, pues hay quien no diferencia a una mujer pintada al óleo de una fémina real de carne y hueso. Pues sí, señores, ¡a esto se ha llegado también!

A algunos nos llama poderosamente la atención el modo en el que los demás se expresan y se comunican (personalmente me fijo bastante en este aspecto de manera casi innata, pues suele revelar datos interesantes sobre cómo actuamos inducidos por nuestro subconsciente). Por ejemplo, cuando escucho cosas como «me escriben muchos hombres», me pregunto si habrá una interpretación de rebaño detrás de la afirmación o si es un eximente de responsabilidad el hecho de que alguien se haya apuntado a una app solo porque otra persona la ha empujado a hacerlo.

Como ya he de dicho le doy una importancia especial a la manera en la que hablamos, y casos como los que acabo de comentar (aunque podría hacer una larga lista al respecto) hacen que me chirríen los oídos habitualmente. El lenguaje, tanto verbal como corporal, es en sí un acceso instantáneo a lo más profundo de la persona si se sabe interpretar.7

Después de terminar con su matrimonio o relación de convivencia (interesante ver las estadísticas de solicitudes de divorcio en España —en comparación con otros países—, diferenciadas por sexos y por quién rehace antes su vida y por qué)8, los miembros de una pareja suelen decir que saben «lo que no quieren», pero no tienen claro «lo que quieren». Desean recuperar los años perdidos y se entregan como si no hubiera un mañana a la sensación de vivir todo aquello que antes se les había sido negado, dejando constancia de que la responsabilidad de este aspecto es de la expareja de turno.

Algunas frases que suelen escuchar sistemáticamente los hombres, como si de un mantra con el que ellas pueden alcanzar la inmortalidad (en el reino de los cielos color rosa chicle) se tratara, son:

«¡No busco sexo!».

«¡Le pego una patada a una piedra y me salen veinte!».

«Busco alguien que me haga reír, ji, ji, ji».

«Haz espacio en tu vida para alguien que te quiera, porque en su cama te lo hace cualquiera».

«¡Pero si podría ser su madre!». (Entre cierta sonrisilla y cara de porque yo lo valgo, cuando alguien veinte años más joven le «entra»). Me parece que el fanfarroneo ha cambiado de sexo; como apuntaba aquella canción de Scorpions, Winds of change...

«¡Los hombres mienten!» o, lo que es lo mismo, «se quieren acostar contigo tras una gran inversión en forma de mensajes de amor —y cenas— y, una vez tienen lo «que querían», cambian su actitud y desaparecen sin decir adiós».

«No me gustan los cachas de gimnasio, no tienen conversación, ji, ji, ji».

«No soy de irme a la cama el primer día, ni con el primero que pasa». Esto lo dicen con cierta rotundidad antes de quedar por primera vez para, horas después (y tras varios mojitos), mostrarse sorprendidas al despertarse por la mañana desnudas en la cama de su nuevo «amigo»; situación que corrigen con un: «No te lo vas a creer, es la primera vez que me pasa, ji, ji, ji». Parece de chiste, ¿eh?

«No soy de las que buscan, prefiero que me encuentren».

«¡Yo no voy detrás de nadie!».

«¡Los hombres van a lo que van!».

«Solo busco amistad, entré por curiosidad ji, ji, ji». (Por eso en la mitad de sus fotos pueden aparecer en bikini y en la otra mistad postureando o poniendo morritos...).

«¡El mercado está muy mal!».

«Por cierto, ¿cuánto mides? ji, ji, ji». Y esto lo preguntan en el minuto uno, como si toda la posible relación dependiera de ese factor tan importante (eso sí, ellas, en su perfil, dejan bien claro que no quieren conocer a hombres superficiales que solo miran el físico).

Las redes sociales (además del uso para el que fueron desarrolladas) se usan para que muchos de los que encuentran en ellas la excusa perfecta para probar suerte (como si de una máquina tragaperras se tratase) liguen, con la remota esperanza de que los tres jockers se alineen, y obtener el premio gordo. Si a esto le sumamos las páginas de contacto, cada vez más y más variadas (las hay dedicadas en exclusividad a personas casadas que buscan una infidelidad puntual, por ejemplo), podría decirse que la vanidad y soberbia femeninas pueden verse agrandadas hasta el punto de crear una adicción difícil de superar.9