Mi hija tiene anorexia - Caroline Anem - E-Book

Mi hija tiene anorexia E-Book

Caroline Anem

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Beschreibung

Este libro describe una historia real y desgarradora de lo que significa la anorexia para una joven en Chile. Muestra los descubrimientos de la madre en el proceso y los aprendizajes de vida para la familia, los padres o cuidadores. Espero que sirva para que muchas madres y padres pongan atención a sus hijas y no piensen que todos los cambios que se aprecian en su desarrollo son producto de la adolescencia. Espero profundamente que, al mismo tiempo, sea capaz de entregar un mensaje de esperanza, porque el amor incondicional todo lo puede.

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Seitenzahl: 111

Veröffentlichungsjahr: 2022

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Mi hija tiene anorexia De la impotencia a la esperanza

© Caroline Anem 2022

© Pehoé ediciones, 2022

Pehoé ediciones San Sebastián 2957, Las Condes Santiago de Chile

I.S.B.N. Digital: 978-956-61-3154-0

Diagramación digital: ebooks [email protected]

La reproducción total o parcial de este libro queda prohibida, salvo que se cuente con la autorización del editor.

ÍNDICE

Prólogo

Introducción

Capítulo 1: La personalidad de Maquita

Capítulo 2: Mi historia personal

Capítulo 3: Descubriendo la enfermedad

Capítulo 4: Terapias y tratamientos

Capítulo 5: Mensaje final

Agradecimientos

Prólogo

Me gustan las historias: siempre me atrajo esa fuerza indomable de algunas personas que son capaces de cambiar los hechos y enfrentar tareas imposibles. Ellos nacieron igual que cada uno de nosotros, seguramente vivieron episodios parecidos en sus infancias. Esto me hace pensar que esa chispa de acciones épicas está en cada ser humano.

El libro de Caroline me ha hecho entender una nueva perspectiva revelándome que las grandes batallas también pueden estar en nuestras propias casas y que los héroes o heroínas, en este caso, también se dan en estos entornos, con igual fuerza que la que tuvo Carlomagno, el Mio Cid o Prat, solo que en escalas distintas, pero se necesita la misma determinación, pasión por el objetivo y fuerza para no decaer, para mantenerse entero frente a los demás, para perseverar y levantarse cada mañana.

Este libro muestra un camino que Caroline define como el de enfrentar la anorexia, pero que en realidad es mucho mas que eso, es una guía para enfrentar problemas en una familia, son profundas reflexiones nacidas de la impotencia, pero con esperanza, del dolor, pero con alegría por los pequeños triunfos y de la oscuridad, pero con luz a lo lejos, que es el rumbo que cada mañana decide seguir.

Tuve la fortuna de no haber vivido el flagelo de esta enfermedad en mis hijas o en alguien cercano, pero en las palabras de Caroline pude reconocer las mismas situaciones con otras enfermedades, demencia senil, Alzheimer, alcoholismo, drogadicción, donde parece que el objeto de nuestra preocupación y cuidado –un hijo, madre, padre, amigo, pareja– juegan en nuestra contra y, muchas veces, parecen nuestro enemigo.

No encontrarán en estas páginas recetas mágicas ni listas de chequeo para lo que debemos hacer, lo que Caroline nos entrega es un relato de los hitos que una familia, y ella en especial, van encontrando en cada etapa de esta lucha partiendo de la negación inicial, que incluye el típico ¿por qué a mí?, por las culpas que uno cree tener, lo que debería haber hecho y no hice, y luego va mutando a enfrentar de verdad este tema con las pequeñas victorias de cada día y el desconcierto por las muchas batallas perdidas también; todo esto con una constante, perseverar. Caroline nos invita también a recorrer los hitos de su propia vida, desde su infancia y de su familia actual, con una descripción de algunos hechos relevantes que nos permitan entender algunos detonantes de la situación actual, pero también el temple que se ha forjado a la luz de esas dificultades siempre, como constante, al fuego del Amor.

Como tantos héroes y heroínas que tienen sus batallas épicas al interior de sus hogares, Caroline, al comienzo, también se aisló con esto decidiendo llevar sola (junto a su familia) su dolor, su cansancio, su desesperanza y la sonrisa de sus logros, al principio con una postura impenetrable frentes a quienes la rodeamos en el trabajo, actividades académicas y sociales. Entiendo que hay un tipo de guerrero que no le gusta pedir ayuda, que luchan solos con sus propios fantasmas y por eso este libro presenta una perspectiva distinta al querer compartir esta historia que, por un lado, inspire a otros, que transmita que, si se puede, que es el momento de unirse en el amor como familia, de enfrentar esto juntos y por otro un desahogo al mostrar a los padres una realidad que puede estar ocurriendo frente a nuestros ojos y no la vemos.

Si bien es una historia cruda y ruda, contada en primera persona, no por eso deja ser una historia hermosa, llena de la grandeza de las buenas personas, aquellas comprometidas que siempre estarán contigo. Es una historia que llena el corazón pues con personas así, ¿cómo podrías perder?

Si tuviera que precisar el mayor impacto que este libro dejó en mí, es el comprender que la enfermedad (Anorexia, Alcoholismo, depresión, etc) es que habla por el paciente y no es el paciente en sí. Esto es realmente un tema pues si comprendes esto, tu relación con el paciente cambia, ya que no sientes que te engaña, te miente o tiene malos sentimientos hacia ti, es la enfermedad que habla.

Claro que este libro es mucho más que solo el mensaje de que la enfermedad es la que habla, no la persona afectada. Nos enseña la importancia de observar, de aceptar las diferencias, de la comunicación con nuestros hijos, de estar atentos, de comprender el mundo en el que viven y no simplemente descalificarlos porque no los entendemos. Es una forma profunda de respetar al otro. Nos enseña también lo importante que es documentarse respecto a la enfermedad y a todo lo que lo rodea, como el ejemplo de páginas construidas especialmente para potenciar la enfermedad y que enseña a las afectadas a engañar a padres y médicos.

Qué duda cabe que ha sido este un camino tortuoso digno de las epopeyas de los héroes que leía de niño, como los doce trabajos de Hércules, claro que cambiamos el matar el león de Nemea por el darte cuenta de que es una enfermedad, el Matar a la hidra de Lerna con saber qué ayuda buscar, o la captura de la cierva de Cerinea con el perseverar cada día o el capturar el toro de Creta con darte cuenta que esta enfermedad no tiene que ver con lo material, si no con la aceptación.

En fin, tienen ante ustedes un interesante relato de un viaje que aun no termina, pero que da muestras de los riesgos del camino, de las competencias que debes desarrollar, de aquello que no debes olvidar si quieres llegar con éxito a puerto sin dejar a nadie atrás, porque este es un viaje de la familia y todos deben poder llegar.

Para Caroline, mi más profunda admiración y respeto, así como los mejores deseos de éxito en esta Empresa. Además, mis agradecimientos por lo que he aprendido al leer su libro y mi compromiso para compartirlo.

Manuel Labbé A.

Introducción

Inicio estas líneas al más puro estilo de Humberto Maturana, mi escritor favorito. Quiero contar los hechos importantes de mi vida: sucesos que me permitieron soportar el dolor, empatizar con la tristeza, superar la incertidumbre, acompañar el proceso de mi hija y perdonarme como madre.

Hace un tiempo camino un sendero desconocido e incierto por la enfermedad de Maquita. Después de varios meses en esto, siento la necesidad de compartir con otras madres y familias nuestro proceso. He vivido horrores, dolores y tristezas inmensas. También he sentido impotencia, soledad, miedo a perder a mi hija: despertando cada mañana sin saber cómo la encontraré; si ha estado bien o mal o si lo que me dice es verdad. Siento que vivo en guerra con un enemigo desconocido, invisible, aterrador y miserable que habita en ella. Un fantasma que sólo Maquita ve y escucha, que le habla, la domina y transforma. Vivir esto es estar en una dimensión desconocida de la mente, que supera lo material y me mantiene en alerta constante.

Pese a todo, no hay fuerza más grande que la de una madre y un padre que luchan por salvar a su hija. No importa cuántas veces debamos levantarnos y caer, todas valdrán la pena por ella. Quiero mostrarles el camino que estamos recorriendo día a día, transmitir a los padres que debemos saber escuchar a nuestros hijos. No es suficiente un “estoy bien”. Siempre será importante legitimar sus sentimientos y emociones, más allá de lo que nosotros percibamos. Jamás debemos minimizar lo que les sucede.

La aventura es incierta, porque los misterios de la mente y del pasado de otros son múltiples; porque hay que reconstruir y aprender desde la herida y la incertidumbre, pero el camino nos lleva a comprender que las personas lastimadas pueden repararse con amor y volverse más fuertes. Quiero que mi hija vuelva a nacer mostrando su fragilidad y lo hermoso del aprendizaje que viene después de tanto sufrir. Deseo que pueda caminar con la frente en alto y sentir el valor de su existencia y de la guerra que estoy segura va a ganar.

Mi hija, que en este libro llamaré Maquita, fue diagnosticada durante el 2020 con anorexia nerviosa, es decir, un trastorno de la conducta alimentaria, TCA. Esta enfermedad no es un capricho ni una moda, sino que encubre una realidad de profundo dolor y tormento en la mente de quienes lo padecen. Hay un antes y un después del diagnóstico, tanto para ella como para nuestra familia.

Necesitamos conocer el fantasma que la mortifica, aunque nosotros no lo veamos. Él está en todas partes: antes y después de la ingesta de alimentos, por las noches, en la mañana. Siempre debemos estar atentos porque ahí está, silencioso, hablando con ella, atormentando su mente, distorsionando su mirada. La enfermedad cohabita, empieza a formar parte de su personalidad.

Al principio, los padres sentimos resistencia. En la actualidad muchos padres normalizan esta conducta y lo ven como un capricho o “mañas” de niña. Con el paso del tiempo, entiendes que la enfermedad no tiene que ver solo con la comida, sino con la experiencia de situaciones no tratadas y nunca superadas que se manifiestan en la comida, pero también a través de cortes en los brazos o lugares del cuerpo que no se ven. Cuando la sensación de ansiedad aumenta, buscan otros caminos, incluso más dañinos, para superar ese momento. Todo se oculta detrás de ropa over size, sonrisas, un “no tengo hambre” o “estoy cansada”.

Creo firmemente que todo es transitorio en la vida, lo bueno y lo malo. Debemos ser firmes y saber que, a pesar de las recaídas, lo intentaremos varias veces. Lo importante es estar ahí y manifestar el amor de madre, padre y/o familia.

Aprendí que hay distintos tipos de trastornos alimentarios: la anorexia, la anorexia nerviosa, la bulimia, entre otros. Y lastimosamente vi que mi hija ha pasado por todos ellos.

Es muy fácil juzgar algo cuando no lo entendemos, y olvidamos que lo único que nos diferencia de un monstruo es la empatía y la bondad hacia otros. Nunca estamos preparados para recibir un diagnóstico de este tipo.

Como padres, no podemos juzgar a Maquita por no haber tenido las herramientas para superar los traumas que derivaron en esto. La anorexia genera en ella temor a ganar peso porque ve en el espejo alguien que no existe, alguien distorsionado; aunque esté como un esqueleto, seguirá viendo un cuerpo deforme porque el dolor tiene que ver con la aceptación personal.

Un peso tan bajo provoca riesgos significativos y por eso nunca debemos bajar la guardia. Entre algunas consecuencias del bajo peso: afecta el sistema reproductivo, produce anemia, genera problemas cardiacos, problemas cerebrales por la falta de azúcar, pérdida de masa ósea, fatiga, insomnio, mareos y un problema sistémico. La anorexia es una enfermedad mental grave que puede llegar a ser mortal y debe ser tratada.

Este es un libro dedicado a tantas madres y padres que han vivido o que comienzan a vivir algo similar. Cuento lo descarnada que es esta enfermedad, cómo te eleva hasta lo más alto y de pronto te deja caer en las profundidades del abismo. Creo firmemente que la única forma de levantarse desde ahí es el amor que sentimos como padres. Nosotros somos el soporte de nuestros hijos y debemos comprender que sólo podemos dar amor, paciencia, fuerza, fe, comprensión, tesón y coraje.

En la medida que reconozcamos la gravedad de esta enfermedad, podremos ser capaces de enfrentarla y ganar. La esperanza debe ser lo que nos mueve, lo que nos habilita a combatir al enemigo, porque no solo está dentro de mi casa, sino también dentro de la mente de mi hija. Espero transmitir lo que nos está ocurriendo, tal vez empatizar con otras madres y transformarlo en un desahogo que tanta falta nos hace cuando nos vemos superados por la incertidumbre.

Capítulo 1: La personalidad de Maquita

Maquita pasó de ser una niña feliz a una agresiva. Pasó bastante tiempo hasta que entendí que esos cambios eran parte de la enfermedad.

Para otras personas, ajenas a la familia, la primera impresión de ella es que es una persona fuerte, autocontrolada, independiente y que no se deja pasar a llevar. Con el paso de los años, de ser una niña dulce y alegre, se transformó en esta súper niña, muy segura e indiferente de lo que pudiera opinar el resto de las personas.