Mi historia - Mauricio Arroyo Paniagua - E-Book

Mi historia E-Book

Mauricio Arroyo Paniagua

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Beschreibung

Mi Historia. Relato basado en una experiencia de la vida real, en la cual una persona común y corriente narra la experiencia de recibir por parte del Universo una de las mejores oportunidades de poder navegar entre lo real y lo espiritual en muchos sucesos posteriores a su fallecimiento por una negligencia médica. El universo le da la oportunidad de regresar al plano de los vivos y nos platica con lujo de detalle las experiencias recibidas después de levantarse y empezar nuevamente con una nueva vida. Cambios en su vida, nuevas percepciones, cambios en la religión y un final nada esperado en este viaje que llega a tocar lo más profundo de los sentimientos humanos. Una historia adictiva y con la opción de hacer preguntas al autor.

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Seitenzahl: 133

Veröffentlichungsjahr: 2022

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Mauricio Arroyo Paniagua

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de portada: Rubén García

Supervisión de corrección: Ana Castañeda

ISBN: 978-84-1144-544-3

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

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Antes de empezar, quiero agradecer a todos los que estuvieron, por sus bendiciones en esta historia; su apoyo a través de la energía y, sobre todo, a mi Dios.

Esta… espero sea una historia que les pueda alimentar y ayudaren cualquier situación por la cual estén pasando, ya sea de felicidad; incertidumbre, etc.

No soy escritor ni mucho menos… soy un simple ser humano queriendo compartir sus vivencias, las cuales han sido intensas, pero con mucho contenido.

Todo empezó un 16 de julio del 2016 yo iba rumbo a mi trabajo, era una clásica mañana de viernes en la que todos acostumbramos a ir a trabajar para cerrar la semana. En esa ocasión, mi hijo el mayor me acompañaba, ya que él vivía en el DF y me pidió que le diera un aventón para acercarlo a su casa.

En el camino, como siempre, íbamos platicando de cosas de padre e hijo cuando, de repente, me da un dolor muy fuerte debajo del ombligo, y déjenme decirles que para míera muy fuerte; ya que en todos los años que llevaba ni siquiera al Dr. Simil había ido. Realmente me sorprendió, ya que, en ese tiempo, yo era una persona muy activa en la parte del deporte y podría asegurar que mi condición física estaba muy al día.

El dolor continuaba y le pedí a mi hijo que mejor manejara, estábamos muy cerca del Naucalli y le pedí que me llevara al hospital que estaba en Lomas Verdes para llegar lo más rápido posible. El dolo era muy fuerte… Llegamos a urgencias y fue cuando ahí me dieron un diagnóstico de un problema con una hernia Inguinal, la cual tenía que ser operada inmediatamente, pero que al ser una operación de trámite, en cuarenta y ocho horas estaría fuera del hospital… Jamás pensé lo que se me venía en las siguientes horas… Ya saben, uno sin saber de términos médicos y mucho meno de todos los riesgos que puede haber en cualquier intervención… Hoy, al recordar este inicio me doy cuenta de que las casualidades no existen, por algo ese Dr. tenía que estar dentro de mi vida,¿quéme iba a enseñar?¿Para qué? ¿Por quéen esa etapa de mi vida se daba este acontecimiento? Aún sigo tratando de encontrar la respuesta, el porqué de esta situación… No sé, me llegan tantas cosas a la mente, me imagino que a ustedes también… Pero bueno, analicen y, después, continúo con otra parte de este relato…

Positivo de mis pensamientos, después de salir del quirófano, una voz me decía que, después de la operación, en veinticuatro horas regresaría a mi vida normal. Una operación de tramite cómo dicen en el medio médico.

Ese mismo día por la tarde empecé a tener fiebre y un dolor abdominal impresionante, el cual solo me permitía estar sentado en una taza del baño para evitar contacto alguno con mis genitales, loscuales estaba muy afectados. Inmediatamente, se le marcó al Dr. Indicando que él ya había girado instrucciones a las enfermeras sobre mis cuidados y así poder salir al día siguiente alrededor de las 5 pm.

La situación seguía empeorando y se insistió en localizar al Dr., jamás volvió a contestar hasta la fecha. Lo anterior empujóa que el personal del hospital empezase a ver opciones y se logró contactar a un urólogo (al cual llamaremos Dr. Xpara evitar nombres por cuestiones legales) quien, al verme, inmediatamente mandóhacerme estudios de urgencia, ya que lo que leía en el historial médico y lo queél veía no eran nada alentador.

Los dolores y la situación no mejoraban, los diagnósticos eran muy variados; se dan cuenta de que no se debió hacer la operación inguinal, ya que no era necesaria y proceden a operar un cálculorenal, que debió de ser el diagnóstico inicial.

Lamentablemente, no se tenía idea de que en mi interior, por la primera operación, yo estaba infectado de una bacteria llamada pseudomona, que estaba haciendo estragos en mí.

Al siguiente día, me vuelven a internar, ya que el apéndice empezaba a fallar y era necesario removerlo, detectan una hernia ahora en el ombligo y proceden a curarla… todo lo anterior tenía muy preocupados a los doctores, ya que mi salud se estaba deteriorando muy rápido y es cuando me trasladan a terapia media. Los resultados en ese momento hicieron que el Dr. X abriera los ojos de una manera impresionante, mis estudios reflejaban un«choque séptico» (un choque séptico puede causar el síndrome de disfunción multiorgánica, conocido anteriormente como fallo multiorgánico, y la muerte. Fuente: Wikipedia) y fallas respiratorias, por lo cual me mueven nuevamente; pero ahora a terapia intensiva… Los doctores no podían detener esa bola de nieve que cada vez crecía conmásrapidez, el cuerpo me imagino que se estaba defendiendo con lo poco que le quedaba y al siguiente día deciden inducirme un coma, ya no había nadamásque hacer… El estrés de mi cuerpo y el cerebro no se entendía, los medicamentos no funcionaban y esto se movía muy rápido a un final cada vez más claro, el porcentaje de vida en un choque séptico era del 2 %, y el tiempo en ese momento no estaba de mi lado.

Me detengo aquí para hacer una reflexión: quéimpresionante es el cuerpo humano, cómo reacciona de diferentes maneras, cómo soporta tanto maltrato, embates, sensaciones, etc. Hoy agradezco al ejercicio por haberme fortalecido en ese tiempo… sin él, no estaría contando esta segunda parte.

Regreso a esta tercera parte, la cual es una de lasmásfuertes para mi y la gente a mi alrededor. Es cuando descubro a mi Dios en plenitud. Al darme cuenta de que el tiempo no me favorecía y al ser la inducción al coma la única opción viable en ese momento, el ambiente se empezaba a tornar de una manera nunca experimentada y sumamente extraña.

Los doctores le piden a mi esposa firmar el consentimiento para realizar el coma, pero ella, en ese momento, sintió que estaba firmando mi condena de muerte, ya que le habían explicado que era posible que no despertara y lo peor aún era que, si despertaba, había un porcentaje muy alto de que no quedara bien en todas mis funciones. Ella, en ese momento, no sabía qué hacer y yo me encontraba inconsciente desde varios días atrás. Caminaba ella entre los cuartos de terapia intensiva tratando de encontrar una respuesta, sin poder lograrlo. En ese momento, se dirige a mi cuarto y es cuando empieza la vida con sus sorpresas, se me queda mirando y abro los ojos… me quedo mirándola y ella, apresurada, me dice que necesita firmar el consentimiento, pero que no quería hacerlo por todo lo que me podía pasar, para esto le pido que me explique qué era lo que me pasaba y rápidamente me cuenta lo sucedido… Lógicamente, hablamos de que el tiempo se acababa y solo le comenté lo siguiente:

—Lo que vas a hacer no te condena para nada y tampoco me das el tiro de gracia. En sí,es la única posibilidad de vida que me das en este momento.

Le pedí que fuera a firmar y que regresara para que me explicara conmáscalma lo que estaba sucediendo conmigo. Ella se alista y sale disparada a firmar el consentimiento, después de unos minutos finalizando los trámites, regresa y se da cuenta de que ya no iba a despertar; me había quedado inconsciente nuevamente. Se siente un ambiente de preocupación entre todos los familiares y la gente que amablemente me fue a visitar, el proceso de inducción al coma no tardaba en empezar y todos se seguían preguntando quéfue lo que pasó.«Mauricio siempre tan sano y en menos de cuatro días estáa punto de fallecer».La incertidumbre al cien y, sobre todo, no se sabía quéesperar.

El relato que sigue es en parte de un gran enfermero que me ayudó mucho (y que, lamentablemente, después despidieron) y de mi familia, ya que yo estaba inconsciente.

Llega el camillero con el enfermero y me llevan al quirófano para empezar con el proceso, el Dr. a cargo le pide al enfermero que me coloquen en la plancha. Entre varios enfermeros y doctores se empieza con el entubamiento y preparación de mi cuerpo; el cual estaba más ya de un lado que de otro esperando que seguía y sin saber quéera lo que me esperaba. Un cuerpo todavía fuerte y algo sano en condición aeróbica, ya que no dejéde hacer ejercicio, y que podía resistir todavía algún tipo de intervención.

Ya en el proceso, entre jeringas, aparatos médicos, luces, etc. se empieza a introducir un tubo por mi boca, el cual, en el camino hacia su objetivo, se desvía y al no poder corregirse, me genera un paro cardiaco que me hace fallecer en ese momento. Los doctores, inmediatamente, empiezan con el proceso de resucitación y logran levantarme después de haber pasado siete minutos, con la lógica preocupación de cómo despertara y comóquedómi cerebro.

Me dejan en coma y de ahí, ya con vida, me trasladan a mi cuarto de terapia intensiva, iniciando un periodo de monitoreo intenso y con mucha ansiedad de saber si podría salir adelante… Cada vez llegaban más familiares, esto hacíaa un ambiente de mucha esperanza para los míos.

Antes de continuar, quiero agradecer a todas esas personas que han estado leyendo detenidamente este relato, me complace que hayan elegido emprender este viaje conmigo. Es mucho más fácil y divertido con ustedes. No tienen idea de cómo día a día descubro el porqué de seguir en esta vida.

En esta parte del relato, daré un giro que, espero, les sea interesante, porque no solamente esta historia se basa en mi experiencia, sino en la influencia que mi energía y el universo afectaron a todas la gente a mi alrededor. Lo que sigue son hechos que mi familia y amigos me aportaron en el momento que yo estaba en coma y que no sabía quéestaba pasando.

Como comentaba al final de la tercera parte, la llegada al hospital de todos los amigos, familiares y gente que estaban pendientes ayudaban a dar soporte a mi familia. Para esa hora (alrededor de las 7 pm), fuera de la sala de operaciones la gente no sabía quéera lo que estaba pasando(en el relato anterior por mi parte ya les había descrito el proceso que estaba viviendo en la inducción al coma y mi fallecimiento temporal por la falta de cuidado en el entubamiento)y esta espera de información empezaba a mostrar señas de cansancio en los presentes, mucha gente iba y venía y mi familia empezaba a dormitar.

En un sillón de la sala de espera mi esposa y mis dos hijos estaban a la espera de noticias, pero el cansancio no perdonó y se quedaron dormidos. En medio del amanecer, mi esposa es despertada por una sensación extraña, sentía que se le quedaban mirando muy de cerca, como queriendo reconocerla insistentemente; pero ella, al abrir sus ojos, ve que esta presencia se esfuma inmediatamente.

Se levanta y camina hacia terapia intensiva para irme a ver, interesante; pero en esta ocasión ella no vio ningún Dr. y mucho menos alguien que le impidiera entrar a verme… Ella no paraba de caminar y fue cuando ve mi cama vacía y solo una voz en su oído le decía:«Regresa, duerme, lo necesitarás…».En ese momento, y sin saber cómo, ella se vuelve a ver recostada y es cuando entra el Dr. indicando que ya estaba en mi cuarto y en coma. Que las siguientes horas eran lasmásimportantes para mi salud.

Por otro lado, mi hijo el mayor, en su estadía en el hospital siempre sentía una gran intensidad en la energía que se estaba viviendo, no sabía quéera lo que iba a pasar, la preocupación y la falta de información eran un peso muy grande en ese momento, pero sin saber por qué y en paralelo tantoél como su hermano sentía una gran paz interna… sentían que no iba a pasar a más.

Mi hijo me comenta que solo hubo un momento en el cual aélle dijeron que había un 50 % de que sobreviviera y un 50 % de que falleciera, pero que si quedaba dentro del 50 % de sobrevivencia estaban seguros de que quedaría con alguna discapacidad, por lo anterior para mi hijo (y para como vivo hoy) es un milagrocómo salí de ese estado. Sus sentimientos en ese momento no sabía cómo definirlos, paraél todo cambió, se sentía solo en ese plano y solo pudo llamar a su tía, la cual lo apoyóal desahogarse, lloró y logrósacar esa tristeza cuando, de repente, toma valor y se acerca conmigo, sin saber… Se le hizo fácil ponerme las rolas (comoél dice) de los 80, que tanto me gustaban. Se dio cuenta de que mis latidos cambiaban y empezó a sentir una paz nuevamente, platicaba conmigo y ya presentía que iba a salir de esto, ya que veía que mi cuerpo se movía con la música y con lo queélme decía.

Lo anterior le ayudó a enfrentar lo que posiblemente podría suceder si yo fallecía y agarróvalor para apoyar a su hermano y a su madre… pero, al final, como él decía, había una calma y un sentimiento de esperanza que cada vez crecía más y más.

En lo que respecta a mí,en ese momento fue cuando estoy seguro de que mi relación con Dios se estrechó, ahí comprendí la fuerza que tiene y lo poderoso que es… Yo estaba en un plano neutro, no rezaba desesperadamente por salvarme, pero tampoco estaba tirando la toalla, ahí sentí que mi Dios le pidió a mi alma que decidiera quéhacer conmigo, y mi alma, que es el cúmulo de experiencias, fue cuando decidió dejarme seguir adelante, había que aprendermásy, sobre todo, seguir creando más cosas para ser feliz.

Después de la decisión que mi alma tomó de que me quedaba en este plano, mi hijo, el menor, estabamásexpuesto, un muchacho con menos experiencia y aél le tocaron las primeras noticias de que mi estado empeoraba, no sabía cómo reaccionar y empezaba a entender el significado de la palabra«preocupación»a su corta edad.

Estaba con gripey no podía entrar a verm,e ya que en terapia intensiva no se permitía a gente enferma, lo cual le ponía muy triste, pero mejor paraél, verme entubado y en un estado terminal no iba ser agradable. Pasaba mucho tiempo en el club tratando de distraerse, pero la vida le tenía preparado una gran lección y le estaba preparando.

La primera vez que entra y me puede ver quedó impactado en el estado en que estaba, la bacteria me carcomía y bajaba de peso de una manera impresionante, en ese momento, al verme de esa manera, no entendía como una persona con tanta actividad, trabajador, etc. le pasa eso y fue cuando comprendió que su padre era vulnerable y que él, al estar sano, podía salir adelante también, que era joven y que no dejaría de luchar por lo que deseaba.

El tiempo empezó acomodar las cosas y mi salud comenzaba a mejorar…

DEL CIELO A LA TIERRA SOLO HAY UN PASO

Cómo olvidar esa parte en la cual seguía la batalla interna entre mi cuerpo físico y la parte espiritual; estaúltima ya había salidotriunfante. En esos tiempos, recuerdo muy bien que durante esos días estaban por empezar las Olimpiadas y yo, como buen deportista, no me las quería perder. Revisaba cada vez que podía cómo estaba y cada vez que levantaba la sábana no entendía claramente como el cuerpo humano puede aguantar tanto maltrato… pero más tarde comprendería que no solo es un maltrato físico, si no el peor de todos, el mental.