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"Nuestros ojos, pensamiento y palabra, saben ponerse de pie, cuando las letras que entran por nuestros poros, nos conmueven, pero más allá de ese sentimentalismo al que nos puede transportar la lectura poética, las palabras de “Mi vida en soledad”, nos convocan a releer, reencontrarnos, y escribir sobre sus recuerdos. Una poesía que detona la escritura, una poesía de la nostalgia hecha movimiento y palanca de voces, rueda que sincroniza con nuestro pensamiento para continuar nuestra propia historia hecha de las lecturas de este libro. Por eso, al adquirir este libro que usted sostiene, usted no pierde, usted Lector-escritor: gana un detonador de escritura."
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Seitenzahl: 35
Veröffentlichungsjahr: 2014
© Juan Carlos Padilla Jiménez.
©Rodrigo Porrúa Ediciones
Facebook: www.facebook.com/Mividaensoledad
Twitter: @Mividaensoledad
E-mail: [email protected]
Primera edición: 2014
Todos los derechos conforme a la ley
Responsable de la edición: Rodrigo Porrúa del Villar
Diseño editorial: Rodrigo Porrúa del Villar
Corrección ortotipográfica y de estilo: Felipe Casas
Características tipográficas y de edición:
Fuente de las Pirámides 1-304
Col. Tecamachalco, Edo. de Méx.
(55) 6638 6857
ISBN: 978-607-96655-2-4
Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales.
Índice
Prólogo
El papelerito (triste ilusión)
La distancia
Alberto
Triste figura
El desorden de mi vida
Paloma
El puente
Mi abrazo no lo logró
Maestro
Noche triste
Soy yo
Hoja en blanco
Recuérdame por siempre
Farolitos
Morir a diario
Traición
Ojos verdes
Nada importa
Acertijo
Agua maldita
Elección
Ayer
Judas
Consentido corazón
Vagabundo
Dedo de fuego
Conjuro
Desaliento
Sepulcro
Ecos de tu voz
El Final
Cementerio de condenados
Mentiras
Triste adiós
Rosa de los vientos
El primer beso
Disfraz de escritor
La noche
Adobe terrenal
Mi vida en soledad
A mi esposa,
a mi madre,
a mi hija…
Mi santísima trinidad.
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Prólogo
Paso los ojos por los versos de Juan Carlos, y todos (ojos, manos, corazón y pies) caminamos con el equipo trabajado y la piel reseca con la escritura cosida a la soledad que, en vez de hacer querella en las nostalgias, nos regresa con la emotividad de ser reflejo en los espejos movedizos de una feria de pueblo infantil, un carrusel con caballitos que giran en sentido contrario comprobando en esta lectura que la máquina al pasado sí existe y altera la realidad cada vez que nos subimos en las líneas de este libro. Regresar sin morir un poco más, pero regresar sin sufrir, es el principio del cambio. La balanza se ajusta a las manecillas infames que nos ponen a mitad de las congojas. De pronto, todos somos esa mano que se ajusta al hombre que es el poeta, somos retina e hipotálamo cuando repasamos sus palabras, repasadas ya por su hipotálamo y retina suelta. Somos todos uno, con su niño que quiere crecer apresuradamente para correr a los brazos de su adulto y ser, fortaleza y cambio, sin saber aún, que las leyes de atracción y los tratados de evolución, empiezan dentro y en el poema.
Todos los regalos que uno desea, los da; todas las palabras que uno implora, las busca. Juan Carlos es su propio diablo guardián haciendo eco en sus noches de escritura a solas, hablándose ya no por los sueños, sino a través de sus saltos en el tiempo:
Me tomó de la mano
me propuso con la mirada
que con ella escapara
hacia la noche infinita
Entonces, no puedes seguir de poema a poema sin entrar en el cuestionamiento de la misma vida: ¿Y qué tal si me tomó de la mano solo para cruzar el puente, la noche, su vida, este instante, y yo me convertí en mi mago que inventó al amante eterno? ¿O tal vez me tomó de la mano pero no había propuestas porque las miradas no hablan y son reflejo del otro? ¿Tal vez el escape fue entregarte mis muñecas, con falanges, brazos y temblores para no ser el maraquero que desentona la fiesta del propio pueblo?
Esas respuestas las tendremos cada lector cuando después de leer a J. C. Padilla se vuelve un deber, correr, recordar, avanzar y escribir.
Elizabeth Sobarzo Gaona
Puerto de Ensenada, 2014
El Papelerito (triste ilusión)
El papelerito soy
pues vendo periódicos
necesito comida
y un poco de bebida
Vivo yo solo
y en la calle sueño
algunas cosas bellas
como las estrellas
A nadie le preocupo
pues soy el papelerito
y de padre y madre
soy yo huerfanito
Camino por la calle
pero no estoy paseando
con mis periódicos en la mano
algo más estoy deseando
Siempre estoy soñando
tengo una gran ilusión
el ser poeta
mi gran pasión
No sé leer
tampoco escribir
pero algún día espero recibir
De este mundo, la ilusión
la gran alegría
la gran canción
la gran poesía
Al otro mundo quisiera saltar
lleno de gloria
por mi gran andar
En este mundo hay que pasar
