Milicia indiana - Bernardo de Vargas Machuca - E-Book

Milicia indiana E-Book

Bernardo de Vargas Machuca

0,0

Beschreibung

Milicia indiana, publicado en 1599, es un tratado de arte militar. Fue pensado para los capitanes o "caudillos" españoles en América, enfrentados a los inconvenientes geográficos, y a los aborígenes. Su autor, Bernardo de Vargas Machuca (1557-1622) vivió más de veinte años en América; y escribió una Defensa de la conquista en refutación de las ideas de Bartolomé de las Casas.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 297

Veröffentlichungsjahr: 2010

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Bernardo de Vargas Machuca

Milicia indiana

Barcelona 2024

Linkgua-ediciones.com

Créditos

Título original: Milicia indiana.

© 2024, Red ediciones S.L.

e-mail: [email protected]

Diseño de cubierta: Michel Mallard.

ISBN rústica ilustrada: 978-84-1126-821-9.

ISBN tapa dura: 978-84-1126-410-5.

ISBN rústica: 978-84-9007-826-6.

ISBN ebook: 978-84-9007-524-1.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar, escanear o hacer copias digitales de algún fragmento de esta obra.

Sumario

Créditos 4

Brevísima presentación 21

Prólogo del autor 23

Libro primero en que se tratan las partes de que ha de ser compuesto un buen caudillo 25

Exhortación 25

Armas usadas en Indias por españoles 27

Armas de los indios 28

Uso de los indios en la guerra 29

Los indios se pintan para salir a la guerra 29

Joyas de indios. Los indios usan colas de animales 29

Huida de los indios 30

Indios victoriosos 30

Prevención de indios para entrar en la pelea 30

Indios ágiles 30

Modo de avisarse los indios en la guerra 31

Valor de un indio. Persuasión de un indio 31

Las Indias fueron intratables antes de nuestros españoles 32

El indio se vale de sola su invención de armas 33

Hasta ahora no se ha hecho discurso de la Milicia Indiana. Por faltar conocimiento y práctica al caudillo o gobernador, sobran inconvenientes 33

En la milicia indiana el príncipe no hace el gasto. En la milicia de Italia el trabajo está repartido 34

En la milicia indiana el trabajo todo es del caudillo 35

Riqueza de las Indias 36

Quien quita el premio a los beneméritos, lo yerra. España se aflige si le falta el tributo de las Indias 36

Las partes que debe tener un caudillo en la milicia indiana y de cuántas debe ser compuesto 39

Para que las monarquías se hayan ensanchado, han sido necesarias las conquistas. Los reyes de España quitaron a los romanos la fortuna. Conviene que el caudillo conserve lo que poblare. La elección del caudillo ha de ser por las buenas partes que tuviere 39

Partes de un caudillo 40

El caudillo que más partes tuviere, mejores efectos sacará. Elección de los griegos y romanos 40

Cómo debe ser buen cristiano nuestro caudillo. El caudillo debe ser buen cristiano. Ninguna cosa acrecienta el ánimo, como es estar bien con Dios. Consejo de Platón 41

Prevención de David 41

Constantino llevaba la cruz por estandarte. Victorias de los Teodosios por la oración. Cuando Josué peleaba, Aarón y Moisés oraban. Antes que el caudillo salga a la guerra, haga sus sacrificios. El caudillo lleve sacerdote 41

Religión de los romanos 42

El caudillo se excuse de jurar 42

Permisión de Sócrates en el juramento 43

El caudillo no ha de estar amancebado 43

Ejemplo de Pompeyo. El remitir a Dios toda cosa tiene buen suceso 43

Cuánto importa ser noble nuestro caudillo 45

La nobleza importa mucho al caudillo 45

Poco estimada es la milicia. La virtud es premio de sí propia 45

Más importa en el caudillo la nobleza que la riqueza. El poco respeto es causa del desbarate 45

Pocas veces se ajusta el premio con el benemérito. Los gobernadores sin consideración eligen 46

Presunción de soldados de Indias 46

El caudillo tome consejo y haga lo que mejor estuviere. El buen pensamiento engendra buen ánimo 47

Sentencia de Platón 47

Jactancia de Mario. De más estima es la nobleza que se ha engendrado que la que se ha recibido de sus pasados 48

Teseo, Rómulo, Alejandro, fueron tenidos por dioses. La nobleza acompañada de virtud, jamás saldrá de su quicio 48

Cuánto importa a nuestro caudillo ser rico 49

La riqueza aprovecha para todas cosas 49

Por la riqueza rindió Hernando Cortés a Pánfilo de Narváez. Por la riqueza se descubren grandes reinos y por ella se conquistan 49

El caudillo gasta su hacienda sustentando la milicia 50

Riquezas de Creso. En faltando el posible para sustentar la milicia, se desbarata 50

Con las dádivas se inclinan los indios a la contratación con los cristianos 51

El caudillo, aunque sea rico, viene a ser siempre pobre. Los gobernadores premian mal a los conquistadores. Prefieren los indignos a los dignos 51

El rey manda premiar 51

El caudillo debe gastar y guardar 52

Cuánto importa a nuestro caudillo ser liberal con sus soldados 53

La riqueza se ha de distribuir conforme a lo que dice Aristóteles. La liberalidad se debe saber usar de ella 53

Opinión de Agesilao 53

Sentencia de Alejandro Magno 54

El que da, al que lo merece, dando, recibe 54

Opinión de Salustio. Por la codicia de los españoles se han alzado los indios. Quien lo quiere todo, lo pierde todo. Los indios han hecho beber oro derretido a algunos españoles 54

Cuánto importa a nuestro caudillo ser de buena edad para sufrir los trabajos ordinarios 57

El caudillo tiene necesidad de buena edad 57

Trabajos y peligros del caudillo 57

Comidas en el hambre 59

Cuánto importa tener fortaleza en el trabajo y calamidades 60

Sin la fortaleza interior, la exterior no es del momento 60

Fortaleza de Colón 60

Fortaleza de Hernando Cortés 60

Fortaleza de Francisco Pizarra 61

Fortaleza de don Gonzalo Ximénez de Quesada. La sobra de ánimo suple la falta de la fuerza corporal 61

El ánimo excluye cobardía 62

Al que le falta ánimo el trabajo le rinde 62

Valor de Cayo Mario 62

Esfuerzo de Alejandro 62

Cuán importante será la diligencia a nuestro caudillo 65

La diligencia es madre de la buena ventura 65

Dicho de Alejandro 65

La diligencia es necesaria en la milicia indiana más que en otra 65

Los indios son como aves nocturnas. Diligencia de los indios en tiempo de guerra 66

Riesgo que corre el que se descuidare. La diligencia del indio es grande 66

Diligencia de Marco Catón 67

Consideración de Homero 67

Los indios son repentinos 67

Cuánto le importa a nuestro caudillo ser prudente 68

Sentencia de Boecio 68

La prudencia es llave de las demás partes 69

Quien repara el mal pequeño, no lo ve grande. Asegurar lo adquirido 69

No se muestre parcial el caudillo 69

Nadie se fíe de amigo reconciliado 70

No se asegure la paz para dejar las armas 70

Prudencia es conocer el tiempo 70

Quien sabe hacer gente, con pocos habrá hecho muchos 70

Quien con prudencia funda, asegura su hecho 70

Inquietar al enemigo y disciplinar al amigo. Quien sabe gozar del triunfo obliga al enemigo. Preferido es el prudente al robusto 71

La experiencia es suficiente a hacer arte 71

De cuánta consideración será a nuestro caudillo ser afable 73

Siendo afable un caudillo, se conserva. En los señores se halla la afabilidad. En gente baja se halla la malacrianza 73

El padre debe mostrar al hijo ser bien criado 73

Plinio dice que para tener buenos sucesos, es necesario ser afable el hombre 74

Lo que falta en la paga al soldado, es bien le sobre en el tratamiento 74

Ejemplo de Marco Catón. Por falta de afabilidad han sucedido alzamientos y otros daños 75

Enemigos descompusieron los Colones. La afabilidad resplandeció mucho en Hernando Cortés 75

Alejandro Magno fue muy afable con sus soldados 76

Amor que tenían los soldados al marqués de Pescara 76

Cuánto importa ser determinado nuestro caudillo 79

Dicho de Julio César 79

Con prudencia y buen orden se alcanza la victoria 79

Acometimiento de Alejandro Magno 79

La determinación acobarda al indio 79

A los indios falta prudencia y ánimo 80

Victoria de Francisco Pizarra 80

Victoria de Hernando Cortés 80

Victoria de don Gonzalo Ximénez 80

Las restantes partes que se le añade a nuestro caudillo, por ser convenientes a la milicia de que se trata, diremos brevemente 83

La dicha es muy importante 83

No por ser un caudillo desgraciado desmerece haciendo el deber 83

Opinión de César 84

Los romanos hacían templos a la Fortuna 84

Fortuna de Pompeyo 84

Fortuna de Julio César 85

La buena dicha viene del cielo 85

Dicha de Hernando Cortés 85

Fortuna de don Gonzalo Ximénez 85

Cuando se eligiere el caudillo, se debe considerar la dicha que tiene 86

El secreto nunca dañó. Opinión de San Agustín 86

La estimación en que los romanos ponían el secreto 86

Tiberio se preciaba mucho del secreto. Rebelión de Nápoles 87

Será cauteloso nuestro caudillo 87

Será ingenioso el caudillo 88

Será honesto el caudillo 88

Libro segundo en que se advierte el modo de hacer soldados y prevenir sacerdotes, medicinas, armas, municiones, herramientas y matalotaje 91

Prevenciones para hacer soldados 91

Oficiales para la conquista 92

Necesaria es la gente baquiana. Soldados chapetones corren riesgo 92

No se debe admitir bubosos en esta milicia 92

Edad del soldado 93

Hombres gordos no son de provecho 93

No se debe recibir soldado inquieto 93

Alejandro Magno sujetó a Oriente con gente muy poca 94

Aníbal despedía los soldados inútiles 94

Juan de Médicis escogía los soldados de ordinario 94

Mujeres no se deben llevar en las jornadas 94

Prevención de sacerdotes 95

Los sacerdotes han de ser reverenciados 95

Milagro 96

El respeto que tenía el marqués del Valle a los sacerdotes. Ejemplo muy digno de imitar 97

Cuidado del caudillo con su gente y campo en el servicio de Dios 98

Cuidado que el caudillo tendrá en atraer los indios a nuestra fe 98

Prevención de medicinas y aplicación de ellas 99

Bizarría de un soldado 101

Prevención de armas 109

Prevención de municiones 115

Municiones 115

Salitre 116

Pólvora 118

Prevención de herramientas 118

Prevención de bastimentas 119

Ayuda de los perros 120

Suerte de un perro 121

Libro tercero en que se trata la obligación del soldado, el sacar la gente de tierra de paz, el marchar por tierra de guerra, atravesar rios, alojarse con fuerza, dar trasnochadas, emboscadas, guazavaras y recibirlas 125

Obligación del soldado 125

Ejemplo de Manlio Torcato 125

El que no guarda la orden de su caudillo pierde reputación. El soldado guarde la orden que se le diere 126

El soldado que guarda el secreto será estimado. El soldado no debe huir el trabajo. El soldado debe ejercitarse en las armas 126

No se duerma el soldado en la centinela 127

Ejemplo de Epirates. No debe ser el soldado chismoso. El soldado debe huir del motín. El soldado ha de ser defensor de la honra de su caudillo y camarada 127

El soldado está obligado a no consentir motín 128

El soldado sea leal a su rey 128

Caso sucedido entre dos camaradas 129

Mal parece al soldado jurar 129

Parece bien ser el soldado honesto 130

El soldado no tenga por uso el juego 130

Es mal hecho sonsacar el servicio ajeno 130

El soldado debe ser curioso en las armas 130

El soldado no dé alarma incierta 131

El soldado en la ocasión, muestre brío y coraje 131

El soldado sea partido con su caudillo 131

Entre los soldados debe haber mucha paz. El soldado no burle de manos 132

El modo que ha de tener nuestro caudillo en sacar su gente de tierra de paz sin que haga daño a los naturales 133

Marchar sin hacer daño en tierra de paz 133

Remedio para no hacer daño al marchar. En cuadrillas se debe marchar por la tierra de paz para excusar daño 134

El caudillo desagravie a los agraviados 135

A río revuelto ganancia de pescadores 135

Hombre apercibido medio combatido 136

Aviso 136

Recato con que nuestro caudillo marchará por tierra de guerra, llevando su gente siempre en orden 137

El caudillo debe entrar en la tierra en la vanguardia y salir en la retaguardia. Tocará a marchar 137

El ganado camine siempre detrás 138

Modo de llevar el bagaje sin caballos 138

Los soldados marchen con sus armas 139

Cuerdas encendidas 139

El silencio al marchar importa mucho 140

No se dispare arcabuz hasta ser sentido 140

Siempre marche haciendo altos para que no se quiebre la orden. Es bueno refrescar la gente 141

Las cargas grandes son muy dañosas 141

Aviso al marchar 141

Los caminos se deben reconocer 142

Caminos de indios 143

Pasos peligrosos 144

Los pasos peligrosos se deben reconocer 145

Buena prevención 146

Abrir caminos 147

Modos de atravesar ríos caudalosos y medianos 149

Asegurar los pasos de los ríos 149

Canoas 151

Balsas 152

Modo extraordinario para hacer balsas 152

Modo de puente 153

Otro modo de puentes 153

Modos de pasar ríos 154

Aviso 157

Modos de alojarse un campo con fuerza 159

Ejemplo de los griegos. Romanos y griegos siempre se ampararon, como gente de tanto gobierno, de fortaleza o ciudadelas. Los romanos con fortalezas mantuvieron su Imperio y patria 159

El turco. Persianas 159

En tierra rasa es buen alojamiento 160

Modos de sitiar el Real 161

Al caballo de noche no se le echen cascabeles 162

El palenque asegura el campo 162

Forma de palenques 162

El mejor fuerte para indios es de tapia 163

Reparos para una noche de necesidad 163

Ardides para alojarse poca gente 164

Avisos al caudillo 165

Débese trabajar porque el enemigo no se glorie de llevar despojo. Ejemplo de Julio César 168

El caudillo debe acudir en persona a todo lo importante. Al soldado se le ha de castigar con la espada 169

El caudillo no ha de escribir contra soldados, salvo para quitarle la vida por traición o motín. Si el caudillo admite chismes se descompondrá y perderá 169

El modo que nuestro caudillo tendrá en dar trasnochadas 171

Las trasnochadas son importantes. Modo de trasnochadas 171

Por qué se debe dar trasnochada y a qué tiempo 172

Otro modo de trasnochada 173

Ocasión en que se debe dar trasnochada 173

Advertimiento 173

La trasnochada en noche lluviosa es la mejor 173

Avisos al caudillo 174

Advertencias 174

Advertimientos 175

Modos de trasnochadas 178

Aviso al caudillo 178

Modo de dar y recibir emboscadas 179

Emboscada universal 179

Emboscada 181

Modo de emboscada 181

Otros modos de emboscada 181

Aviso a los soldados 183

Advertimiento 183

Costumbre de indios en sus emboscadas 183

Aviso al arcabucero 185

Emboscadas de indios 185

Riesgo de emboscada de indios 186

Emboscadas que echa el indio 187

Aviso al caudillo 188

El caudillo que cae en emboscada merece gran culpa 189

Aviso al caudillo 189

Modo de dar guazavaras y recibirlas, con otros avisos importantes en defensa natural 191

La guerra más hidalga que el indio hace 191

Aviso al caudillo. En la guazavara no es permitido el retirarse 192

Ejemplo de Calceratidas 192

Dicho de Aníbal 193

El marqués del Valle. Quien acomete puede tomar consejos arriscados. El buen consejo asegura la victoria. El caudillo que no toma consejo merece culpa 193

Consejo de Artabano 193

El que tuviere práctica de la cosa puede dar consejo 194

La ventaja conocida asegura la victoria 194

Por qué han tenido los turcos victorias 194

Aníbal usó mucho de la industria 195

El caudillo ha de ser desenfadado 195

Donaire de Aníbal 195

Avisos al caudillo 195

El cantar victoria desanima al contrario 196

Aviso al caudillo 196

Orden de guazavara 197

Rehúsen de llegar a las manos 197

Avisos al caudillo 198

Obligación del caudillo 199

Orden de los indios en dar la guazavara 199

Aviso al caudillo 202

Opinión del Epirota 202

Opinión de Aníbal 202

Remedio al mal suceso. Dicho de Séneca 203

Libro cuarto en el cual se trata como se han de asentar las paces, y de como se ha de poblar una ciudad, y como se ha de repartir la tierra, y el buen tratamiento que se debe al indio, con el premio de conquistadores y pobladores 205

Asentar paces 205

Ejemplo de César 206

Las espías son provechosas 207

El conservar la paz es felicidad 207

La paz se debe considerar con quien se asienta 208

Apercibimiento que se hace al indio 208

La paz sin armas es muy flaca 209

El modo que nuestro caudillo tendrá en conservar lo que pacificare y poblare Modo de poblar 211

Para poblarse debe granjear la voluntad al indio 211

Poblando en el riñón de la tierra se asegura mucho. El caudillo pueble en sitio de mejores comodidades 211

Primero que se pueble den el voto los señores. De repente el indio no apercibe cautela. El secreto se guarde y si se echare de la boca sea obrando 212

La fuerza de poblar una ciudad 213

Ceremonia. Protestación 213

Reto 214

Posesión 214

Fundación de la iglesia 214

Elección del cabildo 215

Juramentos 215

Bando 216

Medida del pueblo que se poblare 217

Padrón y regimiento de solares 217

Repartimiento de indios para hacer la iglesia y ciudad 218

Aviso al caudillo 218

Prevención 219

Posesión de la iglesia 219

Conveniente cosa es correr la tierra. Débese dar el agua del bautismo a los principales que lo pidieren 220

Siempre se deben procurar los secretos de la tierra 220

Aviso 221

Advertencias 221

Con el engaño suele el enemigo allanar más que con las armas. Ejemplo del engaño que vio Sopiro 223

Avisos 223

La agricultura es de gran provecho a las Repúblicas 223

Los romanos. Dicho de la Reina doña Isabel 223

Don Dionisio, rey de Portugal 224

Selim, primer emperador de Turquía 224

La industria es de más momento que la agricultura 224

Advertencia al caudillo 225

Costumbre de los Lacedemonios 225

La cuenta con que se debe repartir la tierra entre los pobladores 227

Mala práctica de caudillos. La fe se debe guardar en todo tiempo 229

Riesgos que corre un inconsiderado caudillo 230

Rómulo se preció de gente humilde 231

Buen remedio para premiar en la conquista 231

Advertimiento 232

Advertencia 232

Aviso 232

El vecino cumpla con el feudo. Al indio se le debe la doctrina. El indio debe el tributo en razón del vasallaje y administración. Ejemplo de lo que sucedió a los primeros conquistadores 233

Advertencias 234

El buen tratamiento que se le debe al indio 237

El vasallo nuevamente conquistado es bien reciba beneficio 237

Por qué perdió el francés a Sicilia 237

Los milaneses. Los ingleses 238

El caudillo se mueve con justificación al castigo 238

César siempre convidaba con la paz 239

Nerón ganaba las voluntades de todos 239

El hacer interesado al indio, asegura la paz 239

Modos de interesar a los indios 240

Advertencia. Importa mucho cumplir lo prometido al indio. Con facilidad se rendían a Norandino viendo el buen tratamiento que hacía a los rendidos 242

Premio de pobladores 243

El premio que se debe a quien bien sirve 243

Si se gratifica al benemérito se levanta la virtud 243

Gratificación 244

Mucho importa que el soldado sirva de gana 244

Ejemplo de Julio César 244

Premio de los antiguos 245

Premio de los romanos 245

El soldado es defensa del reino. Favorécese poco al soldado 245

Alejandro Magno honró a sus soldados en vida y muerte 246

En Atenas cantaban alabanzas a los soldados 246

Licurgo fue muy cuidadoso en honrar soldados 246

Roma honró y premió a sus soldados 246

Crueldad de indios 247

Alabanzas de romanos a los soldados 247

Los romanos elegían siempre soldados robustos 248

Premio de Escipión 248

Diferencia por un premio 249

No por falta de valedores se deje de premiar la virtud 249

Consideración que el caudillo debe hacer 249

Libros a la carta 251

Brevísima presentación

Milicia indiana, publicado en 1599, es un tratado de arte militar pensado para los capitanes o «caudillos» españoles en América, enfrentados a los inconvenientes geográficos, y a los aborígenes. Su autor, Bernardo de Vargas Machuca (1557-1622) vivió más de veinte años en América y se opuso a las ideas de Bartolomé de las Casas.

Prólogo del autor

Cuando de un reloj se considera con especulación su todo, fuerza será dar gusto al entendimiento; pero si le dividen en partes, echando mano de un solo hierrezuelo, no pueden dejar de dar con él en un rincón, juzgándole cada uno por cosa sin provecho. Curioso lector, los libros tienen a este reloj gran semejanza, que leyendo su todo, no pueden dejar de dar gusto su artificio y doctrina; pero si se leen en parte, también será fuerza arrinconarle juzgándole sin provecho. Yo no pienso pasar sin entrar en juicio; ni tampoco quiero pedir que el que hubiere de ser juez de este libro curse veintiocho años de esta escuela, como yo lo he hecho, para que derechamente lo pueda ser, o que después de cursada se ponga a escribir y trabajar otro, en tanta calamidad de tres años de pretensiones como yo he tenido. Pero a lo menos suplicarle he que, primero que adicione, haya pasado todo el libro, para que cada parte se incorpore en el intento, que espero en Dios que en la especulación cada uno hallará el todo del reloj y le parecerá bien: así, el que tuviere la práctica de lo que se trata, como el de teórica. Las causas queme obligaron a escribir este libro, la principal fue, servir a la Majestad Real, alentando aquella milicia que tan dejativa está, y también dar escuela de ella a muchos caudillos que en aquellas partes emprenden conquistas y pacificaciones sin ningún conocimiento, que son causa de que se pierdan mal nuestros españoles no quedando ellos ganados. Obligóme asimismo la afición que a este arte de la milicia he tenido desde el día que ceñí espada, siguiéndola en Italia, y armadas, y en Indias, donde comencé con el cargo de maestre de campo, y entrando en el de caudillo general, fueron por mi cuenta y riesgo todas las jornadas y conquistas que se me encargaron, que no fueron pocas. Por la manera que fabriqué este libro, fue el darle nombre de Milicia y descripción de las Indias, repartiéndolo en cuatro libros, poniendo por principio una exhortación para mover y dar lumbre al intento; y por postre añadida la descripción de las Indias. Obligóme a lo hacer, el ver algunos libros que de ello tratan, que comprenden poco, y como son escritos por relaciones, tienen muchos errores, y para que los que viven en estas partes alcancen las cosas con la misma verdad que allá pasan. Asimismo añadí un breve Compendio de la Esfera, porque el discurso con que trato toda cosa de Indias en la descripción me obligó a lo hacer, tratando tan solamente lo necesario, porque mi intento no fuese, y también por engolosinar a los que siguen aquella milicia, que tanto carecen de su compuesto, obligándoles a que la estudien aprovechándose de Sacrabosco y otros autores graves. Vale.

Libro primero en que se tratan las partes de que ha de ser compuesto un buen caudillo

Exhortación

Sabida cosa debió ser entre todo género de gentes y particularmente en los que Dios quiso dar razonable talento y discurso, la división de los orbes celestes y elementales, y su compuesto: que considerada esta máquina; la habrá hallado dividida por sus zonas, paralelos, meridianos, círculos mayores y menores y horizontes: y la gente que habita la máquina terrestre, cada uno con su correspondiente antípoda, anteco y pirieco, piriseo y anfiseo, la influencia, calidad y asiento que cada parte de éstas tiene por las alturas que distan de los polos Ártico y Antártico y Línea equinoccial: y así mismo habrá considerado los mares y caudalosos ríos, reinos, provincias, ciudades, villas y aldeas: las sierras, montañas y campos rasos: el valle caliente, el medio templado y el alto frío: el número de gentes: las leyes naturales, divinas y humanas: las sectas, los ritos y ceremonias: y de las personas, sus facciones, colores, estaturas, ánimos, entendimientos e inclinaciones: los trajes, costumbres y disposición de armas: y en los mares y ríos, la disformidad y variación de peces, casi con la misma división de la tierra: en cuyos y diferentes centros están por sus géneros repartidos, a cuya causa difiere el artificio de pescarlos, Con las cuales consideraciones pienso yo debe cualquier buen republicano dividir y desmenuzar, teniendo conocimiento de cualquiera y toda cosa, para gobernar con policía y buen orden su república; poniendo en ello de ordinario vigilante cuidado; pues no con unas mismas ordenanzas se gobiernan los reinos, ciudades y pueblos menores, aunque militen debajo de una ley divina y humana; porque ya que frisen en parte, no en el todo. Y así vemos que en cada república tienen sus ordenanzas acomodadas; porque mal se gobernará Sevilla con las ordenanzas de Madrid, ni Burgos con las de Bilbao, ni una aldea con las de una ciudad populosa. Y así el príncipe debe gobernar sus reinos diferenciando las ordenanzas Reales, acomodando sus causas y calidades. Y para esto es conveniente cosa, que así el príncipe, como sus gobernadores tengan práctica y conocimiento de ellas, general y particularmente; por donde conservarán y gobernarán reinos y provincias ensanchándolas cada día más, sin demasiado trabajo; pues siendo así, que todas las cosas difieren conforme sus causas, de creer es, las guerras también tendrán diferente modo y práctica, cuanto fueren diferentes las tierras, las gentes, los ánimos y las armas con que pelearen a su invención.

Romanos

Y así sabemos que los romanos se aprovecharon en sus guerras antiguas de ballestas, dardos y rodelas, escudos y capacetes; también corazas, brazaletes y grevas, arcos y hondas, y sus escuadrones los formaban a la consideración de semejantes armas.

Griegos

Los griegos usaron picas y algunas armas de los romanos.

Franceses

Los franceses, los de a caballo, usaron saetas, y los de a pie, rodelas y estoques, y en el acometer grandes alaridos y voces.

Africanos

Los africanos se aprovecharon de camellos, como los orientales de elefantes, en que se encastillaban, usando armas arrojadizas.

Españoles

Nuestros españoles usaron grandes carros de fuego y armas arrojadizas; y las que ahora usan en las partes de Levante y en nuestra España más de ordinario, es la pica, alabarda y la espada que inventaron los suizos; también arcabuces, coseletes; los piqueros y los hombres de armas, arneses y lanzas de enristre; los jinetes, lanza y adarga; usan artillería gruesa y menuda mosquetería, arma provechosa, y en las fuerzas, murallas y fosos, y para las bolas con fuego el enemigo hace minas y los de dentro se defienden haciendo sus contraminas..

Armas usadas en Indias por españoles

En las partes de Indias usaron al principio ballestas, cotas y corazas, y pocos arcabuces, también rodelas; y ahora en este tiempo con la larga experiencia, reconociendo la mejor arma y más provechosa, usan escopetas, sayos de armas hechos de algodón, espadas anchicortas, antiparras y morriones del dicho algodón y rodelas; y los de a caballo, lanzas y en algunas partes cotas, y cueras de ante y sobrevistas de malla. Los unos y los otros usan trompetas. Estas armas, así de a pie, como de a caballo, las acomodan a la furia y arma del indio, a la aspereza o llanura de la tierra, al calor o al frío, y conforme a la invención con que pelea el indio: así reparten y forman su gente y campo (como adelante se dirá) procurando andar con el movimiento del indio, porque es tan vario que de una provincia a otra y de un valle a otro, sin intervenir diez leguas de latitud o longitud, hallan nuevo modo de armas, a cuya causa conviene variar también nuestros españoles, y en general se aprovechan de la ayuda de perros, por haber hallado de cuánta importancia son para su defensa y vela en los Reales y para descubrir emboscadas. Estas armas no todas se usan en un reino, porque así conforme la tierra demanda, así se aprovechan de ellas. En la Nueva España, se usarán en parte; pero no en el todo. Lo mismo en el Perú y Nuevo Reino de Granada; y aún en cada uno de estos reinos, en sus provincias hay diferencia, que por no ser a tiempo para desmenuzado, paso sucintamente, por tratar de los indios, su invención de armas.

Armas de los indios

Los indios, así antiguamente como en nuestros tiempos, han usado y usan lanzas de treinta palmos, son de palma, tostadas las puntas, y en la dureza no hace diferencia a un hueso. Otras usan de hierros que han ganado y rescatado a nuestros españoles, cosa bien digna de castigo ejemplar que casi es traición o especie de ella, porque aunque se rescatan a indios de paz, y con sano intento, son arcabuces por donde pasan a las manos de sus enemigos, con los cuales han ya quitado muchas vidas a los nuestros (cosa en que se debería mirar y poner remedio en ello para no lo hacer, y los gobernadores para lo castigar). Usan también unas macanas, como montantes o espadas de mano y media, son de palmas y juéganlas a dos manos. Usan las flechas con puntas de pedernal y púas de rayas, que son muy enconosas, y otras con puntas de palma enervadas con yerba de veinticuatro horas. Dardos y rodelas, morriones y coseletes de cuero de toro. De esto solo usan los de Chile. Otros indios usan la cerbatana con saetas de yerba. Otros estólicas y tiraderas, púas, estacones, hoyos, trampas, galgas y puentes falsos. Usan también hondas, esta es arma dañosa, dan emboscadas muy a menudo; cuando acometen dan grandes voces y alaridos.

Uso de los indios en la guerra

Unos traen el cabello largo y suelto, como mujeres, otros lo traen trenzado, otros cortado y rapado. Estos son los mejores guerreros, porque se excusan cuando vienen a las manos con los españoles, de que les hagan presa de ellos, y como no lo tengan y estén en cueros, se deslizan sin que se puedan asir a manos. Cada nación se aprovecha de parte de estas armas conforme a su aplicación y disposición de tierra.

Los indios se pintan para salir a la guerra

Salen a sus guerras en cueros, muy pintados rostro y cuerpo para parecer más feroces: píntanse con vija, que es una color como alheña; y otros de jagua, que es una tinta que se hace de fruta, que en nueve días no se quita.

Joyas de indios. Los indios usan colas de animales

Salen los más principales, donde la alcanzan con varia plumería y cargados de joyas de oro a su modo, como son caracuries en las narices, chagualas, orejeras, medias lunas, y brazaletes y cuentas: pónense manos de leones y tigres en la cabeza; y en la cintura las colas de estos animales que les cuelgan por detrás.

Usan instrumentos para levantar los ánimos, como son caracoles, fotutos, tamboretes y trompetillas. Y en las montañas usan para recogerse de lejos y avisar y tocar a arma, unos atambores grandes de palo.

Huida de los indios

Es gente que en las guerras y guazavaras que tienen, si comienzan a huir, se desbaratan con facilidad, sin esperanza de remedio alguno para poderse tornar a reformar, recoger y fortalecer.

Indios victoriosos

También es gente que si reconocen la victoria no tiene el mundo guerreros que mejor la sigan, porque sin comer ni descansar siguen un alcance tres y cuatro días, sustentándose solamente de una coca que mascan.

Prevención de indios para entrar en la pelea

Todas sus peleas son fundadas en traiciones; sino es cuando representan Guazabra, que nuestro castellano llama batalla, que confiados en la fuerza de su gente y en la comodidad del sitio, vienen a campo abierto, dejando, cuando entran en ella, hecha y reconocida la huida: y Jo mismo guardan en las emboscadas y asaltos, porque sin esta prevención no es gente que se aventura, aunque más preciso sea el caso y ocasión, ora sea en sabana rasa o en montaña alta y fragosa.

Indios ágiles

Son ágiles por el hábito y costumbre que tienen hecha, y así, por aliento alcanzan un venado y no hay perro que más suelto sea y que menos se embarace en la corrida, así en pajonal de sabana, como balsar o arcabuco, ni que mejor tome un rastro de gente que haya pasado aunque sea de ocho días, así por caminos como por trochas o quebradas de agua. Sus viviendas las tienen muy como guerreros; aquellos que siguen la guerra, tiénenlas por los altos divididas por parentelas; cada parentela tiene su cabeza conocida, aunque la respetan muy poco.

Modo de avisarse los indios en la guerra

Cuando les conviene juntarse o darse algún aviso, se entienden por los atambores dichos. Y cuando la distancia es larga, que el eco de los atambores no alcanza, hacen humos de tal manera y tal modo que un mensajero no podría mejor dar a entender la causa. Casi en parte siguen este aviso las atalayas de la costa de España, otros las tienen en lagunas con mil varios modos: y en la gente que vive de esta manera han durado y durarán (a lo que de experiencia se tiene) algunos años sus conquistas, como más largamente adelante trataremos, que los que se han hallado y hallan en junta de república, han sido y son conquistados con facilidad.

Valor de un indio. Persuasión de un indio

Es gente de behetría toda ella, sin consideración ni valor, y así, si se ven presos se dejan morir miserablemente en dos días; y si notablemente ha habido algunos valerosos y que en sus infortunios han mostrado fortaleza, han sido y son muy contados, como lo fue aquel Araucano de quien cuenta Alonso de Ercilla que antes y después de cortadas las manos por nuestros españoles, prometía grandes daños, con grandes oprobios que les decía si con vida le dejaban, como así sucedió, cosa que el caudillo debe excusar, dejando libre de sus miembros al que derechamente no mereciere muerte, y al que la mereciere dársela con la ley en la mano; y al que se hubiere de soltar, obligándole con buenas obras a la amistad, porque al que le cortaren la fuerza de las manos, se la multiplican en la lengua, que viéndose tan lastimado, cualquiera sabe bien persuadir y mover los de su bando a coraje y lástima, como en éste se vio bien el efecto que hizo con sola su lengua, que con sus parlamentos y exhortaciones alcanzó aquella nación tantas victorias y nombre, con tanta ruina y daño nuestro. Otros ha habido valerosos, pero han sido pocos, y esos sin discurso y siguiendo su gentilidad arrebatados de una cólera bárbara. Y si mostró discurso y valor aquel famoso Lautaro con tan memorables hechos, se puede atribuir al tiempo que cursó entre nuestros españoles sirviéndolos; y no es mucho que entre tan gran número de gente se hallen algunos como yo los he topado en el discurso de mis conquistas y jornadas.

Las Indias fueron intratables antes de nuestros españoles

Volviendo a nuestro propósito, digo que habiendo tanta diferencia así en armas como en las demás cosas, diferente práctica y milicia será fuerza tengamos en aquellas partes y diferentemente se habrán nuestros españoles con gente que después que Dios crió el mundo no tuvieron comunicación con las partes septentrionales o, por mejor decir, volvieron a ellas, por la distancia tan grande que de una parte hay a otra: y que las Indias todas es una isla en cuyo cuerpo se abraza Perú, Nuevo Reino de Granada, Brasil, Tierra firme y Nueva España, y Florida y Nuevo México, tierras que fueron siempre intratables hasta que nuestros españoles las hollaron y descubrieron.

El indio se vale de sola su invención de armas

Si es verdad que pasaron apóstoles a predicar el Santo Evangelio, como yo lo creo, y de ello hemos hallado señales, aunque no hay escritura divina ni humana por donde se pueda probar que los apóstoles fueron a las Indias Occidentales, pero piadosamente se puede creer, no los enseñarían invención de armas y modos y práctica de guerra, más de tan solamente tratar las cosas de nuestra santa fe, y así queda probado se valen de sola su invención de armas y natural, y que nuestros españoles también se habrán acomodado a la misma tierra y a lo que su disposición da lugar, y para esto habrán hecho nuevo discurso y nueva práctica, dejando la de Italia en mucha parte, no por carecer de ella, porque entre tanto número de gente, bien se debe creer habrán pasado soldados que la pudieran practicar, pero como no es conveniente en el todo para contra aquellas naciones en sus conquistas, no se trata de ella.

Hasta ahora no se ha hecho discurso de la Milicia Indiana. Por faltar conocimiento y práctica al caudillo o gobernador, sobran inconvenientes

Bien que cuando unos españoles se han con otros o con otras naciones enemigas en las costas, se aprovechan, y no porque algunos preceptos dejen de frisar, como este dechado descubrirá, cosa que después que se descubrieron las Indias, nadie ha querido ni ha hecho este discurso ni escuela de él, siendo tan importantísimo y no menos digno de saber que otro. Norte del soldado, del capitán, del gobernador, para aquel que gobierna sin experiencia y práctica, gobierne por la teórica y conocimiento de cosas, aunque no las tenga presentes, que con ellas resolverá con presteza y certidumbre, que los que han escrito, solo han tratado las conquistas, los hechos y los famosos capitanes y soldados, las calidades, tierras y asientos, sin descubrir el modo y práctica de milicia con que allá se han nuestros españoles, por cuya causa resultan muchos inconvenientes en las elecciones que hacen, proveyendo muchos que carecen de toda práctica y teórica; y es enviar muchos ciegos para dos que acaso acertaron a tener vista, que cuando los tales vienen a abrir los ojos, han perdido ya la ocasión, que vuelta la cara no se puede asir.

En la milicia indiana el príncipe no hace el gasto. En la milicia de Italia el trabajo está repartido