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Milicia indiana, publicado en 1599, es un tratado de arte militar. Fue pensado para los capitanes o "caudillos" españoles en América, enfrentados a los inconvenientes geográficos, y a los aborígenes. Su autor, Bernardo de Vargas Machuca (1557-1622) vivió más de veinte años en América; y escribió una Defensa de la conquista en refutación de las ideas de Bartolomé de las Casas.
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Seitenzahl: 297
Veröffentlichungsjahr: 2010
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Bernardo de Vargas Machuca
Milicia indiana
Barcelona 2024
Linkgua-ediciones.com
Título original: Milicia indiana.
© 2024, Red ediciones S.L.
e-mail: [email protected]
Diseño de cubierta: Michel Mallard.
ISBN rústica ilustrada: 978-84-1126-821-9.
ISBN tapa dura: 978-84-1126-410-5.
ISBN rústica: 978-84-9007-826-6.
ISBN ebook: 978-84-9007-524-1.
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Créditos 4
Brevísima presentación 21
Prólogo del autor 23
Libro primero en que se tratan las partes de que ha de ser compuesto un buen caudillo 25
Exhortación 25
Armas usadas en Indias por españoles 27
Armas de los indios 28
Uso de los indios en la guerra 29
Los indios se pintan para salir a la guerra 29
Joyas de indios. Los indios usan colas de animales 29
Huida de los indios 30
Indios victoriosos 30
Prevención de indios para entrar en la pelea 30
Indios ágiles 30
Modo de avisarse los indios en la guerra 31
Valor de un indio. Persuasión de un indio 31
Las Indias fueron intratables antes de nuestros españoles 32
El indio se vale de sola su invención de armas 33
Hasta ahora no se ha hecho discurso de la Milicia Indiana. Por faltar conocimiento y práctica al caudillo o gobernador, sobran inconvenientes 33
En la milicia indiana el príncipe no hace el gasto. En la milicia de Italia el trabajo está repartido 34
En la milicia indiana el trabajo todo es del caudillo 35
Riqueza de las Indias 36
Quien quita el premio a los beneméritos, lo yerra. España se aflige si le falta el tributo de las Indias 36
Las partes que debe tener un caudillo en la milicia indiana y de cuántas debe ser compuesto 39
Para que las monarquías se hayan ensanchado, han sido necesarias las conquistas. Los reyes de España quitaron a los romanos la fortuna. Conviene que el caudillo conserve lo que poblare. La elección del caudillo ha de ser por las buenas partes que tuviere 39
Partes de un caudillo 40
El caudillo que más partes tuviere, mejores efectos sacará. Elección de los griegos y romanos 40
Cómo debe ser buen cristiano nuestro caudillo. El caudillo debe ser buen cristiano. Ninguna cosa acrecienta el ánimo, como es estar bien con Dios. Consejo de Platón 41
Prevención de David 41
Constantino llevaba la cruz por estandarte. Victorias de los Teodosios por la oración. Cuando Josué peleaba, Aarón y Moisés oraban. Antes que el caudillo salga a la guerra, haga sus sacrificios. El caudillo lleve sacerdote 41
Religión de los romanos 42
El caudillo se excuse de jurar 42
Permisión de Sócrates en el juramento 43
El caudillo no ha de estar amancebado 43
Ejemplo de Pompeyo. El remitir a Dios toda cosa tiene buen suceso 43
Cuánto importa ser noble nuestro caudillo 45
La nobleza importa mucho al caudillo 45
Poco estimada es la milicia. La virtud es premio de sí propia 45
Más importa en el caudillo la nobleza que la riqueza. El poco respeto es causa del desbarate 45
Pocas veces se ajusta el premio con el benemérito. Los gobernadores sin consideración eligen 46
Presunción de soldados de Indias 46
El caudillo tome consejo y haga lo que mejor estuviere. El buen pensamiento engendra buen ánimo 47
Sentencia de Platón 47
Jactancia de Mario. De más estima es la nobleza que se ha engendrado que la que se ha recibido de sus pasados 48
Teseo, Rómulo, Alejandro, fueron tenidos por dioses. La nobleza acompañada de virtud, jamás saldrá de su quicio 48
Cuánto importa a nuestro caudillo ser rico 49
La riqueza aprovecha para todas cosas 49
Por la riqueza rindió Hernando Cortés a Pánfilo de Narváez. Por la riqueza se descubren grandes reinos y por ella se conquistan 49
El caudillo gasta su hacienda sustentando la milicia 50
Riquezas de Creso. En faltando el posible para sustentar la milicia, se desbarata 50
Con las dádivas se inclinan los indios a la contratación con los cristianos 51
El caudillo, aunque sea rico, viene a ser siempre pobre. Los gobernadores premian mal a los conquistadores. Prefieren los indignos a los dignos 51
El rey manda premiar 51
El caudillo debe gastar y guardar 52
Cuánto importa a nuestro caudillo ser liberal con sus soldados 53
La riqueza se ha de distribuir conforme a lo que dice Aristóteles. La liberalidad se debe saber usar de ella 53
Opinión de Agesilao 53
Sentencia de Alejandro Magno 54
El que da, al que lo merece, dando, recibe 54
Opinión de Salustio. Por la codicia de los españoles se han alzado los indios. Quien lo quiere todo, lo pierde todo. Los indios han hecho beber oro derretido a algunos españoles 54
Cuánto importa a nuestro caudillo ser de buena edad para sufrir los trabajos ordinarios 57
El caudillo tiene necesidad de buena edad 57
Trabajos y peligros del caudillo 57
Comidas en el hambre 59
Cuánto importa tener fortaleza en el trabajo y calamidades 60
Sin la fortaleza interior, la exterior no es del momento 60
Fortaleza de Colón 60
Fortaleza de Hernando Cortés 60
Fortaleza de Francisco Pizarra 61
Fortaleza de don Gonzalo Ximénez de Quesada. La sobra de ánimo suple la falta de la fuerza corporal 61
El ánimo excluye cobardía 62
Al que le falta ánimo el trabajo le rinde 62
Valor de Cayo Mario 62
Esfuerzo de Alejandro 62
Cuán importante será la diligencia a nuestro caudillo 65
La diligencia es madre de la buena ventura 65
Dicho de Alejandro 65
La diligencia es necesaria en la milicia indiana más que en otra 65
Los indios son como aves nocturnas. Diligencia de los indios en tiempo de guerra 66
Riesgo que corre el que se descuidare. La diligencia del indio es grande 66
Diligencia de Marco Catón 67
Consideración de Homero 67
Los indios son repentinos 67
Cuánto le importa a nuestro caudillo ser prudente 68
Sentencia de Boecio 68
La prudencia es llave de las demás partes 69
Quien repara el mal pequeño, no lo ve grande. Asegurar lo adquirido 69
No se muestre parcial el caudillo 69
Nadie se fíe de amigo reconciliado 70
No se asegure la paz para dejar las armas 70
Prudencia es conocer el tiempo 70
Quien sabe hacer gente, con pocos habrá hecho muchos 70
Quien con prudencia funda, asegura su hecho 70
Inquietar al enemigo y disciplinar al amigo. Quien sabe gozar del triunfo obliga al enemigo. Preferido es el prudente al robusto 71
La experiencia es suficiente a hacer arte 71
De cuánta consideración será a nuestro caudillo ser afable 73
Siendo afable un caudillo, se conserva. En los señores se halla la afabilidad. En gente baja se halla la malacrianza 73
El padre debe mostrar al hijo ser bien criado 73
Plinio dice que para tener buenos sucesos, es necesario ser afable el hombre 74
Lo que falta en la paga al soldado, es bien le sobre en el tratamiento 74
Ejemplo de Marco Catón. Por falta de afabilidad han sucedido alzamientos y otros daños 75
Enemigos descompusieron los Colones. La afabilidad resplandeció mucho en Hernando Cortés 75
Alejandro Magno fue muy afable con sus soldados 76
Amor que tenían los soldados al marqués de Pescara 76
Cuánto importa ser determinado nuestro caudillo 79
Dicho de Julio César 79
Con prudencia y buen orden se alcanza la victoria 79
Acometimiento de Alejandro Magno 79
La determinación acobarda al indio 79
A los indios falta prudencia y ánimo 80
Victoria de Francisco Pizarra 80
Victoria de Hernando Cortés 80
Victoria de don Gonzalo Ximénez 80
Las restantes partes que se le añade a nuestro caudillo, por ser convenientes a la milicia de que se trata, diremos brevemente 83
La dicha es muy importante 83
No por ser un caudillo desgraciado desmerece haciendo el deber 83
Opinión de César 84
Los romanos hacían templos a la Fortuna 84
Fortuna de Pompeyo 84
Fortuna de Julio César 85
La buena dicha viene del cielo 85
Dicha de Hernando Cortés 85
Fortuna de don Gonzalo Ximénez 85
Cuando se eligiere el caudillo, se debe considerar la dicha que tiene 86
El secreto nunca dañó. Opinión de San Agustín 86
La estimación en que los romanos ponían el secreto 86
Tiberio se preciaba mucho del secreto. Rebelión de Nápoles 87
Será cauteloso nuestro caudillo 87
Será ingenioso el caudillo 88
Será honesto el caudillo 88
Libro segundo en que se advierte el modo de hacer soldados y prevenir sacerdotes, medicinas, armas, municiones, herramientas y matalotaje 91
Prevenciones para hacer soldados 91
Oficiales para la conquista 92
Necesaria es la gente baquiana. Soldados chapetones corren riesgo 92
No se debe admitir bubosos en esta milicia 92
Edad del soldado 93
Hombres gordos no son de provecho 93
No se debe recibir soldado inquieto 93
Alejandro Magno sujetó a Oriente con gente muy poca 94
Aníbal despedía los soldados inútiles 94
Juan de Médicis escogía los soldados de ordinario 94
Mujeres no se deben llevar en las jornadas 94
Prevención de sacerdotes 95
Los sacerdotes han de ser reverenciados 95
Milagro 96
El respeto que tenía el marqués del Valle a los sacerdotes. Ejemplo muy digno de imitar 97
Cuidado del caudillo con su gente y campo en el servicio de Dios 98
Cuidado que el caudillo tendrá en atraer los indios a nuestra fe 98
Prevención de medicinas y aplicación de ellas 99
Bizarría de un soldado 101
Prevención de armas 109
Prevención de municiones 115
Municiones 115
Salitre 116
Pólvora 118
Prevención de herramientas 118
Prevención de bastimentas 119
Ayuda de los perros 120
Suerte de un perro 121
Libro tercero en que se trata la obligación del soldado, el sacar la gente de tierra de paz, el marchar por tierra de guerra, atravesar rios, alojarse con fuerza, dar trasnochadas, emboscadas, guazavaras y recibirlas 125
Obligación del soldado 125
Ejemplo de Manlio Torcato 125
El que no guarda la orden de su caudillo pierde reputación. El soldado guarde la orden que se le diere 126
El soldado que guarda el secreto será estimado. El soldado no debe huir el trabajo. El soldado debe ejercitarse en las armas 126
No se duerma el soldado en la centinela 127
Ejemplo de Epirates. No debe ser el soldado chismoso. El soldado debe huir del motín. El soldado ha de ser defensor de la honra de su caudillo y camarada 127
El soldado está obligado a no consentir motín 128
El soldado sea leal a su rey 128
Caso sucedido entre dos camaradas 129
Mal parece al soldado jurar 129
Parece bien ser el soldado honesto 130
El soldado no tenga por uso el juego 130
Es mal hecho sonsacar el servicio ajeno 130
El soldado debe ser curioso en las armas 130
El soldado no dé alarma incierta 131
El soldado en la ocasión, muestre brío y coraje 131
El soldado sea partido con su caudillo 131
Entre los soldados debe haber mucha paz. El soldado no burle de manos 132
El modo que ha de tener nuestro caudillo en sacar su gente de tierra de paz sin que haga daño a los naturales 133
Marchar sin hacer daño en tierra de paz 133
Remedio para no hacer daño al marchar. En cuadrillas se debe marchar por la tierra de paz para excusar daño 134
El caudillo desagravie a los agraviados 135
A río revuelto ganancia de pescadores 135
Hombre apercibido medio combatido 136
Aviso 136
Recato con que nuestro caudillo marchará por tierra de guerra, llevando su gente siempre en orden 137
El caudillo debe entrar en la tierra en la vanguardia y salir en la retaguardia. Tocará a marchar 137
El ganado camine siempre detrás 138
Modo de llevar el bagaje sin caballos 138
Los soldados marchen con sus armas 139
Cuerdas encendidas 139
El silencio al marchar importa mucho 140
No se dispare arcabuz hasta ser sentido 140
Siempre marche haciendo altos para que no se quiebre la orden. Es bueno refrescar la gente 141
Las cargas grandes son muy dañosas 141
Aviso al marchar 141
Los caminos se deben reconocer 142
Caminos de indios 143
Pasos peligrosos 144
Los pasos peligrosos se deben reconocer 145
Buena prevención 146
Abrir caminos 147
Modos de atravesar ríos caudalosos y medianos 149
Asegurar los pasos de los ríos 149
Canoas 151
Balsas 152
Modo extraordinario para hacer balsas 152
Modo de puente 153
Otro modo de puentes 153
Modos de pasar ríos 154
Aviso 157
Modos de alojarse un campo con fuerza 159
Ejemplo de los griegos. Romanos y griegos siempre se ampararon, como gente de tanto gobierno, de fortaleza o ciudadelas. Los romanos con fortalezas mantuvieron su Imperio y patria 159
El turco. Persianas 159
En tierra rasa es buen alojamiento 160
Modos de sitiar el Real 161
Al caballo de noche no se le echen cascabeles 162
El palenque asegura el campo 162
Forma de palenques 162
El mejor fuerte para indios es de tapia 163
Reparos para una noche de necesidad 163
Ardides para alojarse poca gente 164
Avisos al caudillo 165
Débese trabajar porque el enemigo no se glorie de llevar despojo. Ejemplo de Julio César 168
El caudillo debe acudir en persona a todo lo importante. Al soldado se le ha de castigar con la espada 169
El caudillo no ha de escribir contra soldados, salvo para quitarle la vida por traición o motín. Si el caudillo admite chismes se descompondrá y perderá 169
El modo que nuestro caudillo tendrá en dar trasnochadas 171
Las trasnochadas son importantes. Modo de trasnochadas 171
Por qué se debe dar trasnochada y a qué tiempo 172
Otro modo de trasnochada 173
Ocasión en que se debe dar trasnochada 173
Advertimiento 173
La trasnochada en noche lluviosa es la mejor 173
Avisos al caudillo 174
Advertencias 174
Advertimientos 175
Modos de trasnochadas 178
Aviso al caudillo 178
Modo de dar y recibir emboscadas 179
Emboscada universal 179
Emboscada 181
Modo de emboscada 181
Otros modos de emboscada 181
Aviso a los soldados 183
Advertimiento 183
Costumbre de indios en sus emboscadas 183
Aviso al arcabucero 185
Emboscadas de indios 185
Riesgo de emboscada de indios 186
Emboscadas que echa el indio 187
Aviso al caudillo 188
El caudillo que cae en emboscada merece gran culpa 189
Aviso al caudillo 189
Modo de dar guazavaras y recibirlas, con otros avisos importantes en defensa natural 191
La guerra más hidalga que el indio hace 191
Aviso al caudillo. En la guazavara no es permitido el retirarse 192
Ejemplo de Calceratidas 192
Dicho de Aníbal 193
El marqués del Valle. Quien acomete puede tomar consejos arriscados. El buen consejo asegura la victoria. El caudillo que no toma consejo merece culpa 193
Consejo de Artabano 193
El que tuviere práctica de la cosa puede dar consejo 194
La ventaja conocida asegura la victoria 194
Por qué han tenido los turcos victorias 194
Aníbal usó mucho de la industria 195
El caudillo ha de ser desenfadado 195
Donaire de Aníbal 195
Avisos al caudillo 195
El cantar victoria desanima al contrario 196
Aviso al caudillo 196
Orden de guazavara 197
Rehúsen de llegar a las manos 197
Avisos al caudillo 198
Obligación del caudillo 199
Orden de los indios en dar la guazavara 199
Aviso al caudillo 202
Opinión del Epirota 202
Opinión de Aníbal 202
Remedio al mal suceso. Dicho de Séneca 203
Libro cuarto en el cual se trata como se han de asentar las paces, y de como se ha de poblar una ciudad, y como se ha de repartir la tierra, y el buen tratamiento que se debe al indio, con el premio de conquistadores y pobladores 205
Asentar paces 205
Ejemplo de César 206
Las espías son provechosas 207
El conservar la paz es felicidad 207
La paz se debe considerar con quien se asienta 208
Apercibimiento que se hace al indio 208
La paz sin armas es muy flaca 209
El modo que nuestro caudillo tendrá en conservar lo que pacificare y poblare Modo de poblar 211
Para poblarse debe granjear la voluntad al indio 211
Poblando en el riñón de la tierra se asegura mucho. El caudillo pueble en sitio de mejores comodidades 211
Primero que se pueble den el voto los señores. De repente el indio no apercibe cautela. El secreto se guarde y si se echare de la boca sea obrando 212
La fuerza de poblar una ciudad 213
Ceremonia. Protestación 213
Reto 214
Posesión 214
Fundación de la iglesia 214
Elección del cabildo 215
Juramentos 215
Bando 216
Medida del pueblo que se poblare 217
Padrón y regimiento de solares 217
Repartimiento de indios para hacer la iglesia y ciudad 218
Aviso al caudillo 218
Prevención 219
Posesión de la iglesia 219
Conveniente cosa es correr la tierra. Débese dar el agua del bautismo a los principales que lo pidieren 220
Siempre se deben procurar los secretos de la tierra 220
Aviso 221
Advertencias 221
Con el engaño suele el enemigo allanar más que con las armas. Ejemplo del engaño que vio Sopiro 223
Avisos 223
La agricultura es de gran provecho a las Repúblicas 223
Los romanos. Dicho de la Reina doña Isabel 223
Don Dionisio, rey de Portugal 224
Selim, primer emperador de Turquía 224
La industria es de más momento que la agricultura 224
Advertencia al caudillo 225
Costumbre de los Lacedemonios 225
La cuenta con que se debe repartir la tierra entre los pobladores 227
Mala práctica de caudillos. La fe se debe guardar en todo tiempo 229
Riesgos que corre un inconsiderado caudillo 230
Rómulo se preció de gente humilde 231
Buen remedio para premiar en la conquista 231
Advertimiento 232
Advertencia 232
Aviso 232
El vecino cumpla con el feudo. Al indio se le debe la doctrina. El indio debe el tributo en razón del vasallaje y administración. Ejemplo de lo que sucedió a los primeros conquistadores 233
Advertencias 234
El buen tratamiento que se le debe al indio 237
El vasallo nuevamente conquistado es bien reciba beneficio 237
Por qué perdió el francés a Sicilia 237
Los milaneses. Los ingleses 238
El caudillo se mueve con justificación al castigo 238
César siempre convidaba con la paz 239
Nerón ganaba las voluntades de todos 239
El hacer interesado al indio, asegura la paz 239
Modos de interesar a los indios 240
Advertencia. Importa mucho cumplir lo prometido al indio. Con facilidad se rendían a Norandino viendo el buen tratamiento que hacía a los rendidos 242
Premio de pobladores 243
El premio que se debe a quien bien sirve 243
Si se gratifica al benemérito se levanta la virtud 243
Gratificación 244
Mucho importa que el soldado sirva de gana 244
Ejemplo de Julio César 244
Premio de los antiguos 245
Premio de los romanos 245
El soldado es defensa del reino. Favorécese poco al soldado 245
Alejandro Magno honró a sus soldados en vida y muerte 246
En Atenas cantaban alabanzas a los soldados 246
Licurgo fue muy cuidadoso en honrar soldados 246
Roma honró y premió a sus soldados 246
Crueldad de indios 247
Alabanzas de romanos a los soldados 247
Los romanos elegían siempre soldados robustos 248
Premio de Escipión 248
Diferencia por un premio 249
No por falta de valedores se deje de premiar la virtud 249
Consideración que el caudillo debe hacer 249
Libros a la carta 251
Milicia indiana, publicado en 1599, es un tratado de arte militar pensado para los capitanes o «caudillos» españoles en América, enfrentados a los inconvenientes geográficos, y a los aborígenes. Su autor, Bernardo de Vargas Machuca (1557-1622) vivió más de veinte años en América y se opuso a las ideas de Bartolomé de las Casas.
Cuando de un reloj se considera con especulación su todo, fuerza será dar gusto al entendimiento; pero si le dividen en partes, echando mano de un solo hierrezuelo, no pueden dejar de dar con él en un rincón, juzgándole cada uno por cosa sin provecho. Curioso lector, los libros tienen a este reloj gran semejanza, que leyendo su todo, no pueden dejar de dar gusto su artificio y doctrina; pero si se leen en parte, también será fuerza arrinconarle juzgándole sin provecho. Yo no pienso pasar sin entrar en juicio; ni tampoco quiero pedir que el que hubiere de ser juez de este libro curse veintiocho años de esta escuela, como yo lo he hecho, para que derechamente lo pueda ser, o que después de cursada se ponga a escribir y trabajar otro, en tanta calamidad de tres años de pretensiones como yo he tenido. Pero a lo menos suplicarle he que, primero que adicione, haya pasado todo el libro, para que cada parte se incorpore en el intento, que espero en Dios que en la especulación cada uno hallará el todo del reloj y le parecerá bien: así, el que tuviere la práctica de lo que se trata, como el de teórica. Las causas queme obligaron a escribir este libro, la principal fue, servir a la Majestad Real, alentando aquella milicia que tan dejativa está, y también dar escuela de ella a muchos caudillos que en aquellas partes emprenden conquistas y pacificaciones sin ningún conocimiento, que son causa de que se pierdan mal nuestros españoles no quedando ellos ganados. Obligóme asimismo la afición que a este arte de la milicia he tenido desde el día que ceñí espada, siguiéndola en Italia, y armadas, y en Indias, donde comencé con el cargo de maestre de campo, y entrando en el de caudillo general, fueron por mi cuenta y riesgo todas las jornadas y conquistas que se me encargaron, que no fueron pocas. Por la manera que fabriqué este libro, fue el darle nombre de Milicia y descripción de las Indias, repartiéndolo en cuatro libros, poniendo por principio una exhortación para mover y dar lumbre al intento; y por postre añadida la descripción de las Indias. Obligóme a lo hacer, el ver algunos libros que de ello tratan, que comprenden poco, y como son escritos por relaciones, tienen muchos errores, y para que los que viven en estas partes alcancen las cosas con la misma verdad que allá pasan. Asimismo añadí un breve Compendio de la Esfera, porque el discurso con que trato toda cosa de Indias en la descripción me obligó a lo hacer, tratando tan solamente lo necesario, porque mi intento no fuese, y también por engolosinar a los que siguen aquella milicia, que tanto carecen de su compuesto, obligándoles a que la estudien aprovechándose de Sacrabosco y otros autores graves. Vale.
Sabida cosa debió ser entre todo género de gentes y particularmente en los que Dios quiso dar razonable talento y discurso, la división de los orbes celestes y elementales, y su compuesto: que considerada esta máquina; la habrá hallado dividida por sus zonas, paralelos, meridianos, círculos mayores y menores y horizontes: y la gente que habita la máquina terrestre, cada uno con su correspondiente antípoda, anteco y pirieco, piriseo y anfiseo, la influencia, calidad y asiento que cada parte de éstas tiene por las alturas que distan de los polos Ártico y Antártico y Línea equinoccial: y así mismo habrá considerado los mares y caudalosos ríos, reinos, provincias, ciudades, villas y aldeas: las sierras, montañas y campos rasos: el valle caliente, el medio templado y el alto frío: el número de gentes: las leyes naturales, divinas y humanas: las sectas, los ritos y ceremonias: y de las personas, sus facciones, colores, estaturas, ánimos, entendimientos e inclinaciones: los trajes, costumbres y disposición de armas: y en los mares y ríos, la disformidad y variación de peces, casi con la misma división de la tierra: en cuyos y diferentes centros están por sus géneros repartidos, a cuya causa difiere el artificio de pescarlos, Con las cuales consideraciones pienso yo debe cualquier buen republicano dividir y desmenuzar, teniendo conocimiento de cualquiera y toda cosa, para gobernar con policía y buen orden su república; poniendo en ello de ordinario vigilante cuidado; pues no con unas mismas ordenanzas se gobiernan los reinos, ciudades y pueblos menores, aunque militen debajo de una ley divina y humana; porque ya que frisen en parte, no en el todo. Y así vemos que en cada república tienen sus ordenanzas acomodadas; porque mal se gobernará Sevilla con las ordenanzas de Madrid, ni Burgos con las de Bilbao, ni una aldea con las de una ciudad populosa. Y así el príncipe debe gobernar sus reinos diferenciando las ordenanzas Reales, acomodando sus causas y calidades. Y para esto es conveniente cosa, que así el príncipe, como sus gobernadores tengan práctica y conocimiento de ellas, general y particularmente; por donde conservarán y gobernarán reinos y provincias ensanchándolas cada día más, sin demasiado trabajo; pues siendo así, que todas las cosas difieren conforme sus causas, de creer es, las guerras también tendrán diferente modo y práctica, cuanto fueren diferentes las tierras, las gentes, los ánimos y las armas con que pelearen a su invención.
Romanos
Y así sabemos que los romanos se aprovecharon en sus guerras antiguas de ballestas, dardos y rodelas, escudos y capacetes; también corazas, brazaletes y grevas, arcos y hondas, y sus escuadrones los formaban a la consideración de semejantes armas.
Griegos
Los griegos usaron picas y algunas armas de los romanos.
Franceses
Los franceses, los de a caballo, usaron saetas, y los de a pie, rodelas y estoques, y en el acometer grandes alaridos y voces.
Africanos
Los africanos se aprovecharon de camellos, como los orientales de elefantes, en que se encastillaban, usando armas arrojadizas.
Españoles
Nuestros españoles usaron grandes carros de fuego y armas arrojadizas; y las que ahora usan en las partes de Levante y en nuestra España más de ordinario, es la pica, alabarda y la espada que inventaron los suizos; también arcabuces, coseletes; los piqueros y los hombres de armas, arneses y lanzas de enristre; los jinetes, lanza y adarga; usan artillería gruesa y menuda mosquetería, arma provechosa, y en las fuerzas, murallas y fosos, y para las bolas con fuego el enemigo hace minas y los de dentro se defienden haciendo sus contraminas..
En las partes de Indias usaron al principio ballestas, cotas y corazas, y pocos arcabuces, también rodelas; y ahora en este tiempo con la larga experiencia, reconociendo la mejor arma y más provechosa, usan escopetas, sayos de armas hechos de algodón, espadas anchicortas, antiparras y morriones del dicho algodón y rodelas; y los de a caballo, lanzas y en algunas partes cotas, y cueras de ante y sobrevistas de malla. Los unos y los otros usan trompetas. Estas armas, así de a pie, como de a caballo, las acomodan a la furia y arma del indio, a la aspereza o llanura de la tierra, al calor o al frío, y conforme a la invención con que pelea el indio: así reparten y forman su gente y campo (como adelante se dirá) procurando andar con el movimiento del indio, porque es tan vario que de una provincia a otra y de un valle a otro, sin intervenir diez leguas de latitud o longitud, hallan nuevo modo de armas, a cuya causa conviene variar también nuestros españoles, y en general se aprovechan de la ayuda de perros, por haber hallado de cuánta importancia son para su defensa y vela en los Reales y para descubrir emboscadas. Estas armas no todas se usan en un reino, porque así conforme la tierra demanda, así se aprovechan de ellas. En la Nueva España, se usarán en parte; pero no en el todo. Lo mismo en el Perú y Nuevo Reino de Granada; y aún en cada uno de estos reinos, en sus provincias hay diferencia, que por no ser a tiempo para desmenuzado, paso sucintamente, por tratar de los indios, su invención de armas.
Los indios, así antiguamente como en nuestros tiempos, han usado y usan lanzas de treinta palmos, son de palma, tostadas las puntas, y en la dureza no hace diferencia a un hueso. Otras usan de hierros que han ganado y rescatado a nuestros españoles, cosa bien digna de castigo ejemplar que casi es traición o especie de ella, porque aunque se rescatan a indios de paz, y con sano intento, son arcabuces por donde pasan a las manos de sus enemigos, con los cuales han ya quitado muchas vidas a los nuestros (cosa en que se debería mirar y poner remedio en ello para no lo hacer, y los gobernadores para lo castigar). Usan también unas macanas, como montantes o espadas de mano y media, son de palmas y juéganlas a dos manos. Usan las flechas con puntas de pedernal y púas de rayas, que son muy enconosas, y otras con puntas de palma enervadas con yerba de veinticuatro horas. Dardos y rodelas, morriones y coseletes de cuero de toro. De esto solo usan los de Chile. Otros indios usan la cerbatana con saetas de yerba. Otros estólicas y tiraderas, púas, estacones, hoyos, trampas, galgas y puentes falsos. Usan también hondas, esta es arma dañosa, dan emboscadas muy a menudo; cuando acometen dan grandes voces y alaridos.
Unos traen el cabello largo y suelto, como mujeres, otros lo traen trenzado, otros cortado y rapado. Estos son los mejores guerreros, porque se excusan cuando vienen a las manos con los españoles, de que les hagan presa de ellos, y como no lo tengan y estén en cueros, se deslizan sin que se puedan asir a manos. Cada nación se aprovecha de parte de estas armas conforme a su aplicación y disposición de tierra.
Salen a sus guerras en cueros, muy pintados rostro y cuerpo para parecer más feroces: píntanse con vija, que es una color como alheña; y otros de jagua, que es una tinta que se hace de fruta, que en nueve días no se quita.
Salen los más principales, donde la alcanzan con varia plumería y cargados de joyas de oro a su modo, como son caracuries en las narices, chagualas, orejeras, medias lunas, y brazaletes y cuentas: pónense manos de leones y tigres en la cabeza; y en la cintura las colas de estos animales que les cuelgan por detrás.
Usan instrumentos para levantar los ánimos, como son caracoles, fotutos, tamboretes y trompetillas. Y en las montañas usan para recogerse de lejos y avisar y tocar a arma, unos atambores grandes de palo.
Es gente que en las guerras y guazavaras que tienen, si comienzan a huir, se desbaratan con facilidad, sin esperanza de remedio alguno para poderse tornar a reformar, recoger y fortalecer.
También es gente que si reconocen la victoria no tiene el mundo guerreros que mejor la sigan, porque sin comer ni descansar siguen un alcance tres y cuatro días, sustentándose solamente de una coca que mascan.
Todas sus peleas son fundadas en traiciones; sino es cuando representan Guazabra, que nuestro castellano llama batalla, que confiados en la fuerza de su gente y en la comodidad del sitio, vienen a campo abierto, dejando, cuando entran en ella, hecha y reconocida la huida: y Jo mismo guardan en las emboscadas y asaltos, porque sin esta prevención no es gente que se aventura, aunque más preciso sea el caso y ocasión, ora sea en sabana rasa o en montaña alta y fragosa.
Son ágiles por el hábito y costumbre que tienen hecha, y así, por aliento alcanzan un venado y no hay perro que más suelto sea y que menos se embarace en la corrida, así en pajonal de sabana, como balsar o arcabuco, ni que mejor tome un rastro de gente que haya pasado aunque sea de ocho días, así por caminos como por trochas o quebradas de agua. Sus viviendas las tienen muy como guerreros; aquellos que siguen la guerra, tiénenlas por los altos divididas por parentelas; cada parentela tiene su cabeza conocida, aunque la respetan muy poco.
Cuando les conviene juntarse o darse algún aviso, se entienden por los atambores dichos. Y cuando la distancia es larga, que el eco de los atambores no alcanza, hacen humos de tal manera y tal modo que un mensajero no podría mejor dar a entender la causa. Casi en parte siguen este aviso las atalayas de la costa de España, otros las tienen en lagunas con mil varios modos: y en la gente que vive de esta manera han durado y durarán (a lo que de experiencia se tiene) algunos años sus conquistas, como más largamente adelante trataremos, que los que se han hallado y hallan en junta de república, han sido y son conquistados con facilidad.
Es gente de behetría toda ella, sin consideración ni valor, y así, si se ven presos se dejan morir miserablemente en dos días; y si notablemente ha habido algunos valerosos y que en sus infortunios han mostrado fortaleza, han sido y son muy contados, como lo fue aquel Araucano de quien cuenta Alonso de Ercilla que antes y después de cortadas las manos por nuestros españoles, prometía grandes daños, con grandes oprobios que les decía si con vida le dejaban, como así sucedió, cosa que el caudillo debe excusar, dejando libre de sus miembros al que derechamente no mereciere muerte, y al que la mereciere dársela con la ley en la mano; y al que se hubiere de soltar, obligándole con buenas obras a la amistad, porque al que le cortaren la fuerza de las manos, se la multiplican en la lengua, que viéndose tan lastimado, cualquiera sabe bien persuadir y mover los de su bando a coraje y lástima, como en éste se vio bien el efecto que hizo con sola su lengua, que con sus parlamentos y exhortaciones alcanzó aquella nación tantas victorias y nombre, con tanta ruina y daño nuestro. Otros ha habido valerosos, pero han sido pocos, y esos sin discurso y siguiendo su gentilidad arrebatados de una cólera bárbara. Y si mostró discurso y valor aquel famoso Lautaro con tan memorables hechos, se puede atribuir al tiempo que cursó entre nuestros españoles sirviéndolos; y no es mucho que entre tan gran número de gente se hallen algunos como yo los he topado en el discurso de mis conquistas y jornadas.
Volviendo a nuestro propósito, digo que habiendo tanta diferencia así en armas como en las demás cosas, diferente práctica y milicia será fuerza tengamos en aquellas partes y diferentemente se habrán nuestros españoles con gente que después que Dios crió el mundo no tuvieron comunicación con las partes septentrionales o, por mejor decir, volvieron a ellas, por la distancia tan grande que de una parte hay a otra: y que las Indias todas es una isla en cuyo cuerpo se abraza Perú, Nuevo Reino de Granada, Brasil, Tierra firme y Nueva España, y Florida y Nuevo México, tierras que fueron siempre intratables hasta que nuestros españoles las hollaron y descubrieron.
Si es verdad que pasaron apóstoles a predicar el Santo Evangelio, como yo lo creo, y de ello hemos hallado señales, aunque no hay escritura divina ni humana por donde se pueda probar que los apóstoles fueron a las Indias Occidentales, pero piadosamente se puede creer, no los enseñarían invención de armas y modos y práctica de guerra, más de tan solamente tratar las cosas de nuestra santa fe, y así queda probado se valen de sola su invención de armas y natural, y que nuestros españoles también se habrán acomodado a la misma tierra y a lo que su disposición da lugar, y para esto habrán hecho nuevo discurso y nueva práctica, dejando la de Italia en mucha parte, no por carecer de ella, porque entre tanto número de gente, bien se debe creer habrán pasado soldados que la pudieran practicar, pero como no es conveniente en el todo para contra aquellas naciones en sus conquistas, no se trata de ella.
Bien que cuando unos españoles se han con otros o con otras naciones enemigas en las costas, se aprovechan, y no porque algunos preceptos dejen de frisar, como este dechado descubrirá, cosa que después que se descubrieron las Indias, nadie ha querido ni ha hecho este discurso ni escuela de él, siendo tan importantísimo y no menos digno de saber que otro. Norte del soldado, del capitán, del gobernador, para aquel que gobierna sin experiencia y práctica, gobierne por la teórica y conocimiento de cosas, aunque no las tenga presentes, que con ellas resolverá con presteza y certidumbre, que los que han escrito, solo han tratado las conquistas, los hechos y los famosos capitanes y soldados, las calidades, tierras y asientos, sin descubrir el modo y práctica de milicia con que allá se han nuestros españoles, por cuya causa resultan muchos inconvenientes en las elecciones que hacen, proveyendo muchos que carecen de toda práctica y teórica; y es enviar muchos ciegos para dos que acaso acertaron a tener vista, que cuando los tales vienen a abrir los ojos, han perdido ya la ocasión, que vuelta la cara no se puede asir.
