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Un título tan ambicioso como Modernidad mediática mexicana: cine, humor y masculinidades es tentativamente sano que se dé en un volumen breve que abra la discusión. Nacimos modernos y excéntricos: desde el águila sobre el nopal hasta la 4T, la "x" de México y el mestizaje. Aunar a la modernidad mexicana el adjetivo mediática nos sitúa históricamente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la necesariamente optimista continuidad civilizatoria. Como telón de fondo abstracto, aparece el cine educando a todos: analfabetas y letrados, en educación sentimental y lúdica. Apela este título, asimismo, a una comprensión de nuestro país y de nuestra historia que, así se trate de una comunidad remota en donde una radio trasmita saludos entre rancherías y conceda complacencias musicales, el emisor y receptor de ese proceso se vuelven conscientes de que los medios de comunicación masiva y los medios masivos de comunicación comunican modernidad: modos, estilos de vida, nuevas costumbres y tradiciones, más la consabida e inevitable modificación de hábitos. La preservación y mantenimiento de ellas mismas, su difusión y divulgación. Su discusión, análisis y crítica. Su eventual caricaturización y hasta su ridiculización. Burla y mofa, aspectos de nuestra cultura local que existen aunque ocasionalmente se les soslaye. Las masculinidades, como tema de estudio, le temen o tratan de evadir el asunto del humor, pues la cultura humorística pone de cabeza el orden del mundo a niveles absurdos. Sin embargo, todos lo saben: hasta en los asuntos más serios y de mayor gravedad, surge el humor para intervenir en la autorregulación. En el contraste o contrapunto se da el alivio a tensiones. El consuelo que produce la risa permite el relevo de energías para volver irremediablemente a lo serio, lo productivo: el trabajo. En ese sentido, este texto forma parte de una investigación sobre cultura audiovisual, para disfrute de los estudiantes universitarios –especialmente, sudcalifornianos– que estudian la licenciatura en comunicación y público en general sensible a estas causas.
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Seitenzahl: 112
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Introducción
Glosario
Nota sobre metodología
Crisis de contenidos en la cultura audiovisual
La pantalla a juicio
El flujo televisual
Humor burlesco y la elocuencia de la vulgaridad
La confrontación
Burlas y veras
El acento local: lo sudcaliforniano
Una cuestión baladí: de México para el mundo
Un extenso epílogo: La risa de la Malinche
¿Quién diablos es Juliette?
El otro sueño americano
Roma
El día comenzó ayer
Bibliografía
Referencias electrónicas
Referencias filmográficas
Acerca del autor
Portada
Introducción
Un título tan ambicioso como Modernidad mediática mexicana: cine, humor y masculinidades es tentativamente sano que se dé en un volumen breve que abra la discusión. Nacimos modernos y excéntricos: desde el águila sobre el nopal hasta la 4T, la “x” de México y el mestizaje. Aunar a la modernidad mexicana el adjetivo mediática nos sitúa históricamente tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la necesariamente optimista continuidad civilizatoria. Como telón de fondo abstracto, aparece el cine educando a todos: analfabetas y letrados, en educación sentimental y lúdica. Apela este título, asimismo, a una comprensión de nuestro país y de nuestra historia que, así se trate de una comunidad remota en donde una radio trasmita saludos entre rancherías y conceda complacencias musicales, el emisor y receptor de ese proceso se vuelven conscientes de que los medios de comunicación masiva y los medios masivos de comunicación comunican modernidad: modos, estilos de vida, nuevas costumbres y tradiciones, más la consabida e inevitable modificación de hábitos. La preservación y mantenimiento de ellas mismas, su difusión y divulgación. Su discusión, análisis y crítica. Su eventual caricaturización y hasta su ridiculización. Burla y mofa, aspectos de nuestra cultura local que existen aunque ocasionalmente se les soslaye. Vaya que no es un proceso fácil de encarar, o de reprimir, ni de superar sin sacrificios. ¿Acaso estemos destinados a experimentarlo repetidamente? Ojalá no.
Reparo en las 3M del título: modernidad mediática mexicana. Tres son también sus ejes relacionados entre sí como carrizos al arroyo o juncos al riachuelo: no se trata de que sean mutuamente excluyentes. Por ejemplo, que sin cine no haya humor o diversidad en el comportamiento de los hombres. Para el investigador es evidente que el cine es un medio en el que, por excelencia, se han reproducido los comportamientos de las masculinidades. Las representaciones del charro y del macho mexicano cantando alegremente al calor de unos tequilas hará palidecer la cornucopia de estereotipos asociados con los actuales videos del reguetón. El comediante sabe que su labor es ardua, porque todo suele ser extraoficial en el humor.
La contundencia del efecto va desde la leve sonrisa o la entusiasta y contagiosa risa hasta la sonora, estentórea carcajada.Por más mercadotecnia invertida, nunca se sabe –ni en el propio Hollywood– si la película arrasará en taquilla o será un fracaso de crítica, o viceversa. Si obtendrá ambos reconocimientos o ninguno de los dos. El estrellato de una región, el reparto de una producción, están al servicio de un director y su equipo para contar una historia de manera amena, atractiva. No siempre se alinean los astros. Años después de su fracaso, películas dignas de estudio suelen ser rescatadas del olvido. Un caso especial en México es Los olvidados (1950), de Luis Buñuel.
El respetable es el respetable y no suele ser tan predecible como algunos suponen. Más subjetivo es aún el sentido del humor, el concepto de comedia, la trayectoria de los comediantes en relación a sus gracias, sus frases, vestuario, modismos, gestos, lenguaje corporal, bailoteos, acrobacias, manías, tics fingidos, galanura o guapura, simpatía o el looksexy, su melodiosa voz, imitaciones, entonación, acentos, timbre, volumen, coloratura. Su delgadez, gordura o musculatura. La mirada pícara. Calvicie, peinados, pelucas, bigote y hasta lo largo de las pestañas. Maquillaje o pastelazo. Mancuerna, secuaz, compinche, “patiño”, pareja de toda la vida. Desmesura o tartamudeo… Además, si se obsesiona e insiste demasiado, se vuelve pesado para el público. Si su vida se vuelve demasiado privada o pública, nunca se sabe del todo qué combinación es lo que vuelve genial a una persona para representar/encarnar el sentido del humor de un pueblo o nación. Misterios que se van solucionando sobre la marcha, la rueda imparable en el paso del tiempo.
Las masculinidades, como tema de estudio, le temen o tratan de evadir el asunto del humor, pues la cultura humorística pone de cabeza el orden del mundo a niveles absurdos. Sin embargo, todos lo saben: hasta en los asuntos más serios y de mayor gravedad, surge el humor para intervenir en la autorregulación. En el contraste o contrapunto se da el alivio a tensiones. El consuelo que produce la risa permite el relevo de energías para volver irremediablemente a lo serio, lo productivo: el trabajo. Posteriormente, ya vendrá el descanso y con él, el placer y la posibilidad de volver a reír. Por supuesto que hay gente amargada y amargura en el mundo. Los estados de ánimo de las personas fluctúan en una dinámica que es difícil estudiar porque es de naturaleza huidiza y poco aprehensible. Quizá haya pocas escenas tan conmovedoras como observar en cámara lenta cuando una persona que ha sufrido muchas penalidades (inventadas o reales) vuelve a esbozar una sonrisa franca hasta llegar a las lágrimas por permitirse volver a sentir con intensidad la gama de emociones que la vida conlleva. Equivale a liberarse, perdonar, a perdonarse a sí mismo. Renacer por un instante, recuperar la capacidad de asombro.
El catálogo de comportamientos masculinos ha incluido al heroísmo y al estoicismo a lo largo de distintas épocas de Occidente, así como a la doble moral y el desenfreno (asociado éste al ímpetu juvenil). El repertorio es amplísimo: el control de las emociones; el sacrificio, la frialdad o indiferencia; la violencia no sólo contra las mujeres sino también hacia el propio género; el respeto a los mayores, a lo sagrado, a la naturaleza, etc. El inventario de gestos cargados de significados es múltiple. Mas es la sexualidad uno de los campos que conviene nutrir de ciencia, como el de la salud mental. La excesiva represión sexual conlleva, gradualmente, consecuencias en el equilibrio mental del individuo. El humor permite, precisamente, restaurar en la cotidianeidad el equilibrio emocional de una persona que se ha visto sometida a fuertes cargas de estrés y alienación (el no ver ni saber qué parte cumple el “yo” en los procesos productivos). Por ello, las comedias cinematográficas o meras escenas humorísticas, resultan peculiarmente atrayentes a las audiencias y efectivas en nuestro estudio. Además, desde su surgimiento, generan conversación, creando un efecto colectivo de consenso.
Escribo este prólogo en tiempos particularmente relevantes en cuanto al cine de comedia y su vínculo con el comportamiento del mexicano: recientemente fue publicado el libro ¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano, del historiador Rafael Barajas (editado por El Estanquillo y Cineteca Nacional en 2018), resultado de una magna exposición, curada por él mismo, en ese recinto dedicado a la difusión y conservación del cine. Edición limitada que representa un hito para quienes consideren que buena parte de la grandeza mexicana reside en nuestra cultura humorística.
Por otra parte, la película Polvo (José María Yazpik, 2019) cuenta cómo la tranquilidad de San Ignacio, localidad sudcaliforniana, se ve afectada por un cargamento de cocaína pura, caída accidentalmente de una avioneta en los años ochenta. Esta comedia cinematográfica tuvo un éxito sin precedentes en la ciudad de La Paz, capital de Baja California Sur, sin necesidad de campaña, con la recomendación de boca en boca. El relato de cómo una risueña comunidad pierde su inocencia vía una sustancia tóxica externa ilegal, adictiva y comercializable toca, evidentemente, fibras sensibles de un tejido social que se supone invisible pero que el arte cinematográfico pone en circulación con contundencia.
Además, la extraordinaria contingencia sanitaria por el nuevo coronavirus ha significado un parteaguas en la vida cotidiana e institucional como la concebíamos antes y durante. Eso sí, tristemente, en México los reportes de aumento en la violencia doméstica (de hombres hacia mujeres, niñas y jóvenes) fueron oportunamente dados a conocer por la prensa, en diarios como La Jornada y medios en general. La violencia machista es otra pandemia. Después de esta crisis, queremos pensar, la normalidad será otra y mejor. En ese sentido, este texto forma parte de una investigación sobre cultura audiovisual, cuya metodología, marco teórico-conceptual y estado del arte, de acuerdo a una bibliografía seleccionada, se dará a conocer en las siguientes páginas. Este libro tiene en mente a los estudiantes universitarios sudcalifornianos que estudian la licenciatura en comunicación y público en general sensible a estas causas.
Glosario
Modernidad
La modernidad es un estadio histórico caracterizado, entre otras cosas, por una acumulación de estímulos. La modernidad es un modo, un estilo, una escuela artística, un movimiento artístico e intelectual. Las personas nacen en la modernidad pero también se hacen modernas. Varios factores intervienen en esa circunstancia. La tecnología que ha acompañado la historia de la humanidad contribuye a esa sensación placentera de experimentar y comprobar que el ingenio y la inteligencia humanas logran que la vida sea más disfrutable. El inventario es enorme: el fuego, la electricidad, las microondas, la energía transformada y transformadora. La piedra, la rueda, la punta, el cuchillo, los utensilios de labranza y cocina. Todo apuntando al confort, a la sistematización, a la uniformidad y a la estandarización. Nómadas que se volvieron sedentarios, chamanes que sanaron dolencias e interpretaron el cosmos. Sabios que presagiaron catástrofes y vaticinaron un mejor futuro: el realismo pesimista y el optimismo realista. Se fundaron ciudades, universidades, pequeños talleres y grandes factorías. Actualmente, la pantalla táctil se nos ha vuelto una extensión emocional, una prolongación de nuestra autoestima y nuestro sistema nervioso, un estado de ánimo variante que persevera en la optimización.
Mediática
Lo mediático determina lo moderno. No sólo en apariencia. Si charlamos y escucho una frase ingeniosa, útil, práctica, la memorizaré y la incorporaré a mi repertorio conversacional. El medio es el mensaje. El medio es el masaje. Los medios son extensiones humanas. La teoría de medios tuvo en Marshall McLuhan a su iniciador, su principal representante. Su atención a las implicaciones de los medios en la vida moderna inspiraron su obra. La modernidad se vuelve mediática porque la modernidad ha sido mediática. Europa colonizando América. Occidente occidentalizando al mundo. Al orbe entero. Con ideales de justicia y con prácticas inequitativas. Teoría y praxis. La teoría de medios no puede garantizar la calidad del contenido pero sí apela al contenido en su justo valor, porque si una idea es atendida e incorporada a la vida es porque ha demostrado ser valiosa, útil y funcional, es porque ha contribuido al bien común. Si un hábito es fuente de conflicto y controversia, es estudiable, digno de análisis, y en la práctica, probablemente, un día desaparezca o se transforme en algo radicalmente distinto, novedoso.
La modernidad mediática utiliza varios medios. Es multimediática. El dispositivo mismo es multimedia. Por ejemplo, el teléfono celular inteligente comunica y hace las veces de diversos medios. Concentra videos, audios, textos. Es cámara. Registra lo efímero. También almacena lo que deseamos conservar en nuestra memoria interna.
Mexicana
El proyecto de nación mexicana incluye un vasto territorio pleno en riqueza de recursos naturales y humanos. México es hoy un país que por fin atiende sus problemas. Algunos de ellos son rezagos urgentes y otros problemas son recientes, urgentes también. La rica historia de México va más allá de sus límites territoriales, porque su vecindad con los Estados Unidos genera tensiones y colaboraciones que apuntan a una integración. Por el momento dicha integración es comercial, sin embargo, la dinámica poblacional y social incluye otras esferas. El contexto geopolítico otorga a México un rol relevante en la cuenca del Pacífico, en Centroamérica, en el Caribe y el resto del mundo. Durante la Colonia, México fue la Nueva España. Hoy día que España forma parte del proyecto de la Comunidad Europea, los vínculos crecen. Una posición subalterna ante el “imperio” de Estados Unidos –por otra parte, en crisis de autoridad– es una lectura sesgada que no resiste mayor análisis. La relación México-Estados Unidos es intensa y la modernidad mediática mexicana es y será bilingüe por un buen tiempo. Personalmente sostengo que la praxis anglolatina es el diálogo entre norte y sur, entre las cosmovisiones y éticas tanto nórdicas como mediterráneas, en el entendido de un todo que ha sido crucial para la forja de la civilización occidental. La crisis civilizatoria, por tanto, debe, además de obviamente preocuparnos, también de ocuparnos en promover soluciones pacíficas para las nuevas generaciones. México, en muchos aspectos, es ejemplar para el mundo y puede, ha de, seguir siéndolo.
Cine
El cine es el software cultural. Comprime con elocuencia gozosa una síntesis de gran estética visual y de contenido informativo y formativo, ya que es objetivo y apela, asimismo, a la subjetividad. Imagen en movimiento y sonidos que le acompañan generan atmósferas emocionales que constituyen la educación sentimental de pueblos enteros. Es una dinámica, un diálogo constante, un corpus de obras abiertas a la comprensión del público, tanto para su interpretación como para su investigación. El cine es entretenimiento cuya calidad de contenido puede lograr que sea el mejor medio de entretenimiento del que se tenga registro y memoria, ya que combina información y goce estético de manera integral. Por lo tanto, es de un gran valor educativo democrático, pues favorece el debate, la discusión de temas recurrentes y nuevas apreciaciones.
Hitler se rió de Chaplin cuando fue objeto de una parodia del gran comediante. La magia del cine hace que Chaplin se siga riendo de Hitler, y nosotros con él, en El gran dictador
