Mujer con estilo - David Navarro Martínez - E-Book

Mujer con estilo E-Book

David Navarro Martínez

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Beschreibung

Mujer con estilo no es un libro más de imagen personal. Es un verdadero viaje de transformación, que nos da las herramientas para que nos decidamos a mostrarle al mundo quiénes somos y a sentirnos orgullosas de nosotras mismas. ¿Quiénes están invitadas? Mujeres de todas las edades, tallas y estilos. Porque como explica David Navarro, no es cuestión de tener el cuerpo perfecto, o el peso ideal. O de intentar transformarnos en otras personas a través de la ropa o el maquillaje. El secreto de la imagen personal está en aprender a conocerte por dentro (en tu autoestima y la seguridad de ser tú misma) y conocerte por fuera (identificando la forma de tu cuerpo y cara), para descubrir un estilo propio. Y así acercarte a ser tu mejor versión todos los días, no solo para acudir a un evento o un día especial. Descubrirás los grandiosos consejos de imagen que nos comparte el autor, con un estilo cálido y divertido. Todos ellos podrás aplicarlos de inmediato para pasar del "No me gusto" al "¡Me encanta cómo soy!".

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Seitenzahl: 205

Veröffentlichungsjahr: 2022

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DAVID NAVARRO

MUJER CON ESTILO

Del No me gustoal ¡Me encanta cómo soy!

Navarro Martínez, David Mujer con estilo : del no me gusto a me encanta cómo soy / David Navarro Martínez. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Autores del Mundo, 2022.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-4947-53-6

1. Desarrollo Personal. I. Título. CDD 158.1

EDITORIAL AUTORES DEL [email protected]

Tabla de contenidos

INTRODUCCIÓN

Cómo empezó todo

TU IMAGEN INTERNA: PRIMERA PARTE

El estilo no tiene talla ni edad

¿Por qué un libro de imagen para mujeres?

Tu corazón y mente expresan tu exterior

El poder de tu autoestima

TU IMAGEN EXTERNA Y FORMA DE VESTIR: SEGUNDA PARTE

Los cuatro pilares de la imagen femenina

Identifica la forma de tu cuerpo y cómo vestirlo

Identifica qué colores te favorecen

Haz una limpieza de tu guardarropa

La elegancia y los códigos de vestimenta

Identifica qué corte de cabello y tinte te favorecen

El poder del maquillaje y cuidado de tu piel

La importancia de los accesorios

Logra tu nuevo estilo con compras inteligentes

Cómo lograr que tu nueva imagen se mantenga

Viste bien todos los días de tu vida

AGRADECIMIENTOS

A mi esposa, Phanny, quien me ha impulsado a llegar hasta aquí.

A mi madre, por enseñarme a hacer todo con excelencia y heredarme su gran sensibilidad.

A mis hermanas, por hacer de mi vida una experiencia única. Sin ellas, mi presente sería muy diferente.

A todas las mujeres que han creído y confiado en mí.

INTRODUCCIÓN

Cómo empezó todo

La profesión de asesor de imagen me encontró por sorpresa. Jamás había sido parte de mis sueños de juventud. ¿Cómo fue que todo comenzó? Déjame contarte un poco de mi historia personal.

Desde niño había sido muy tímido, aunque fui un muy buen estudiante con excelentes notas y, sin saber por qué, los profesores me elegían para ser jefe de grupo. Mis compañeros me respetaban mucho. Además, esto se repetía año con año.

De niño fui en extremo travieso. Se combinaba en mí el ser muy inquieto y el amor por la escuela. Con los años descubriría que tener una hermana mayor y otra menor tuvo una gran influencia en mí. Mi papá trabajaba fuera de casa casi todo el día, así que mi convivencia siempre estuvo rodeada de mujeres. Mi madre había sido costurera y nos hacía ropa a mis hermanas y a mí. Cada semana íbamos a comprar telas al mercado. A través de los años, descubrí que mi conocimiento acerca de las telas, la textura y sus nombres lo aprendí de niño, sin saber que ese conocimiento me serviría en mi edad adulta. Hoy puedo distinguir una tela de algodón, poliéster, nylon, satín, lino, lana o seda con solo tocarla y verla.

Al llegar al bachillerato, mi timidez se intensificó. Me era muy difícil relacionarme con los demás. El único talento que yo identificaba en mí era ser muy aplicado para la escuela. Recuerdo muy bien que se acercaba el momento de elegir carrera universitaria. Sin embargo, no tenía idea de cuál me convenía. Me ayudó el participar en una prueba de orientación vocacional que consistía en una serie de muchas hojas con preguntas y respuestas de opción múltiple. Los resultados que arrojó la prueba me sorprendieron. De acuerdo a los talentos identificados, en la prueba me recomendaban elegir entre las carreras de Fotografía, Comunicación, Diseño Gráfico o Publicidad. Me quedé atónito. Yo esperaba que me recomendaran elegir una carrera científica. Incluso, llegué a creer que la prueba era un total fraude. Empero, algo había descubierto en mí esa prueba de talentos que yo no había visto. Las notas debajo de las recomendaciones de carrera decían algo parecido a esto: Tiene agudeza visual, observa y analiza. Además, le agrada comunicarse (lo que la prueba no sabía era mi gran timidez), es creativo, observador, imaginativo e independiente.

Elegí la carrera de Comunicación, pues englobaba las demás áreas (fotografía, publicidad, creatividad, diseño y radio, la que más me atraía, sin duda). ¿Qué fue lo más curioso? Que una persona tan tímida (y además tartamuda) deseara dedicarse a la comunicación con un nivel muy bajo de extroversión. Tenía todo en contra y, no obstante, aún vuelvo a sentir el fuego en el estómago por la decisión que había tomado.

Tal vez pienses que al menos me vestía bien o que tenía buen gusto. Para nada. Quien ha visto mis fotos de niño y adolescente se dará cuenta de que no nací con un amor o talento por el buen vestir. Ni siquiera me atraía. ¿Cómo es posible que ahora sea un asesor de imagen consolidado de manera internacional? Te lo dije. Esta profesión me tomó por sorpresa. No estaba en mis planes.

Un año después de terminar la carrera de Comunicación había decidido poner mi propia empresa, con tan solo 23 años de edad. Una agencia de diseño gráfico y publicidad. Uno de mis mejores amigos se unió a trabajar conmigo y una tarde me comentó que iría a una sesión informativa para conocer la maestría en Imagen Pública. Recuerdo las palabras que le dije: La imagen es superficial, ¿qué vas a hacer ahí? Aun así, lo acompañé por curiosidad. Sin embargo, me atrapó el perfil que podría desarrollar al terminar esos estudios. Englobaba la comunicación y lo visual. Me inscribí. Lo demás es historia.

¿Qué significó para mí estudiar una maestría en Imagen? Me inscribí por curiosidad y visión (al ser una carrera muy nueva en México, en aquel entonces). Me gusta ser visionario y sabía que si tenía éxito sería uno de los primeros en destacar, al menos en mi país y Latinoamérica. Lo que yo jamás imaginé es que aprender todo lo relacionado a la imagen, la proyección de seguridad, el lenguaje corporal, la psicología humana, la vestimenta, el hablar en público, aprender a identificar la personalidad y cómo se expresa el estilo en la manera de vestir de la gente; me ayudaría primero a mí. Me dio mucha confianza y seguridad. Había llegado a una profesión donde mi ojo fotográfico, mi gran sensibilidad, diseño gráfico, creatividad, el gusto por la armonía visual, curiosidad y deseo por comunicarme iban a germinar. Lo apliqué de inmediato y vi una transformación maravillosa en mí. De ser un hombre inseguro, tímido y callado, me convertí en uno seguro y elocuente. Dejé de pensar que la imagen era algo superficial. Así, decidí especializarme en Imagen Personal y Ejecutiva. Mi segundo despegue fue el amor por la comunicación verbal. Fui uno de los mejores alumnos en la materia de Imagen Verbal. ¿Irónico? Mucho.

Lo curioso es que al terminar la maestría en Imagen mi primer pensamiento fue dedicarme a asesorar a los hombres, pensé que era lo más lógico, pues no sabía de moda femenina, maquillaje ni peinado. Aunque crecí con mis hermanas jamás las maquillé o les di mis sugerencias para vestirse. No olvides que para mí el arreglo personal no estaba dentro de mis intereses.

Comencé a enfocar mi estrategia para presentarme como asesor en imagen masculina. Tuve respuesta, aunque al poco tiempo las mujeres me pedían que también las asesorara. Yo estaba aterrado, pues pensaba que yo no sería bueno para ellas.

Poco a poco más mujeres pedían mi asesoría. Tiempo después había sido contratado por Nuestra Belleza México para asesorar a las dos reinas nacionales de belleza que competirían en Miss Universo y Miss Mundo. Etapa que marcó mi vida como asesor de imagen. Mi observación y análisis agudo me harían darme cuenta de algo sorprendente (te lo contaré más adelante).

Después de esta experiencia creé mis primeros cursos de imagen exclusivos para mujeres: Los 7 secretos de la imagen femenina, asimismo comencé a estructurar mis servicios personalizados de asesoría de imagen. Profundicé en darme el tiempo para conocer más a las mujeres, escucharlas e identificar su personalidad. Al observarlas imaginaba cómo se verían mejor al modificar su corte de cabello, colores en la ropa, estilo y, sobre todo, ayudarles a sentirse más seguras de ellas. Mi servicio se convirtió poco a poco en una guía personalizada que les explicaba desde sus características físicas, cuáles atributos de su personalidad y físico estaban dejando en el olvido, cómo mejorar su estilo al vestir, las combinaciones de colores y accesorios que debían hacer, y hasta qué ropa les hacía falta comprar para proyectar, con confianza y seguridad, quiénes eran y mostrarlo al mundo con la libertad de sentirse orgullosas de ser ellas mismas.

Hoy en día muchas mujeres latinas en todas las partes del mundo contratan mi asesoría de imagen online. He tenido clientas de Estados Unidos, Canadá, México, Guatemala, Honduras, Paraguay, Ecuador, Perú, Colombia, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. He asesorado también a mujeres de España, y a latinas viviendo en Alemania y Austria. Mes con mes más países de América me contratan, aunado a todas las mujeres que siguen mis consejos de imagen en mis redes sociales, principalmente en YouTube. Para mí es increíble saber que me siguen en Japón, Australia y Uganda.

Estoy convencido de que la imagen es una herramienta de éxito para cualquier mujer que esté dispuesta a crecer en su vida personal y profesional.

Si este es tu caso, he escrito este libro para ayudarte a lograrlo.

Así como yo lo experimenté, déjame guiarte en tu viaje de transformación personal que hará que tu vida cambie cuando decidas cambiar tú.

TUIMAGENINTERNA

PRIMERA PARTE

El estilo no tiene talla ni edad

Si estás leyendo este libro es porque te interesa crecer en tu vida personal o profesional. Sabes que tu imagen importa y tal vez ya hayas intentado antes cambiar tu corte de cabello, vestir diferente y no conseguiste los resultados que esperabas. O tal vez es la primera vez que estás decidida a invertir en ti. Quieres que, en verdad, ese cambio se note y perdure el efecto. A diferencia de cada ocasión en la que fuiste al salón de belleza, disfrutaste de la magia de un cambio de imagen, pero lo viste desvanecerse en una semana o un mes. En esta ocasión será diferente porque te guiaré paso a paso en el proceso que debes seguir para conseguir los resultados que deseas.

Antes de iniciar, quiero compartir contigo algunas de las creencias que te han impedido crecer con tu imagen, ya sea porque te lo han dicho, lo escuchaste en una conversación con tus amigas, lo leíste en algún artículo o lo viste en alguna película.

¿Cuáles son los mitos de la imagen que, a veces, han impedido que avances?

1. Solo si eres delgada puedes vestir bien

Este es el mensaje que nos han hecho creer los medios de comunicación, la publicidad, el cine, las series de internet, etc. Ves de manera constante que la mujer ideal es delgada, que aquellas con unos kilos de más no pueden aspirar a sentirse ni a verse bien. No es así, lo he comprobado. Para mí, el estilo no tiene talla. He sido testigo de la transformación de muchas mujeres que, no siendo delgadas, han logrado vestir muy bien, sin intentar copiar la vestimenta de las mujeres en el peso ideal, disfrutando ser ellas mismas, aceptando su cuerpo y vistiendo con estilo. Así que, si esta es la razón por la que estás leyendo este libro, te tengo buenas noticias. Más adelante compartiré contigo paso a paso cómo vestir a tu cuerpo.

2. Para lograr una buena imagen se necesita de mucho dinero

El dinero es esencial en todas las áreas de tu vida. No voy a decirte que tu nueva imagen será gratis, por supuesto que no. Deberás invertir; no obstante, te digo desde ahora que una buena imagen, antes que dinero, requiere de un compromiso de tu parte, dedicarte tiempo de calidad, cambiar tus hábitos de arreglo personal. Puedes vestir bien con ropa accesible y con ropa cara, la diferencia está en saber qué te favorece y qué no. Podrías tener el dinero para comprar la ropa que te parece bonita y no verte como esperabas. Pasa muy seguido, pues creemos que la marca provocará todo el efecto de transformación. Es el mensaje que te hicieron creer. Si así fuese, no existiría mi profesión de asesor de imagen.

3. Si estás casada y tienes hijos no puedes tener una buena imagen

Cuando llegas a esta etapa en tu vida, parece que has hecho un pacto con el universo para olvidarte de ti. Es normal que esto ocurra, pues tus prioridades cambian. Ves a las demás mamás pasar por lo mismo y das por hecho que así será tu vida hasta que tus hijos sean adultos. La mujer, literal, da todo por sus hijos. De manera instintiva se pone en último lugar, colocando como prioridad a sus hijos y después a su esposo, convirtiéndose ella en la menos importante. Lo más grave es que terminas por creerlo, asumes que es normal. Sin embargo, después de algunos años (cuando tus hijos han crecido) te das cuenta de que te quedaste con el hábito de no darte importancia a ti misma. Las consecuencias emocionales son muy caras, pues durante años te diste el mismo mensaje a ti misma yo no importo, son más importantes los demás.

He asesorado a muchas mujeres casadas y con hijos, a madres solteras que han asumido el papel de ser proveedoras de su hogar. En ambos casos, el problema no era ser madres, para poder mejorar su imagen, sino que no se daban su lugar en la familia. Cuando te pones en primer lugar asumes tu papel, te das la importancia que mereces, sin soberbia, y estás en la disposición de atenderte también a ti misma, de cuidarte, mimarte y dedicarte tiempo de calidad. Depende de ti buscar apoyo con las labores de la casa, negociar con tu esposo las responsabilidades y cuidados de los hijos, expresar cómo te sientes, crecer atendiendo de ti misma. Tendrás el tiempo para ti cuando te organices mejor. No condiciones darte importancia solo si te sobra tiempo, pues es muy probable que no lo tengas si no lo provocas.

4. Una buena imagen solo se logra si naciste con estilo

De este tema no se suele platicar en reuniones, es un mensaje que llegas a creer en las conversaciones que tienes contigo misma al ver que tus intentos por crecer en tu imagen no dieron el resultado que esperabas. Comienzas a aceptar que no sabes combinar la ropa, colores, accesorios, ni tienes sentido de la moda porque tú naciste sin estilo y deberás aceptar que nunca lo tendrás. Es un error. Ninguna mujer nace con ropa, ni sabiendo qué le favorece y qué no. Lo vas aprendiendo conforme vas creciendo, principalmente con el ejemplo que viste en tus padres y, si ellos tampoco tenían el conocimiento de la vestimenta, es lógico que tú no lo hayas aprendido. Aun así, te aseguro que toda mujer puede aprender a vestir bien, pues no es una habilidad reservada para solo unas cuantas.

He asesorado a mujeres que acudieron a mí con la advertencia de que eran un caso perdido porque nunca supieron vestirse bien. La sorpresa para ellas fue descubrir que aprendieron también las reglas de la imagen. Lo más importante es tener la actitud de desaprender parte de los mensajes que te has vendido a ti misma durante años. Recuerda las sabias palabras de Coco Chanel:

La moda se compra, la elegancia se aprende.

5. Una buena imagen solo es para mujeres bonitas

Esta es una de las creencias más arraigadas. Como mujer te mides ante las demás por tu belleza. No estuvo en tu control haber nacido con una belleza suprema. No obstante, recuerda que la belleza depende mucho de los estereotipos de la cultura donde te desenvuelves.

¿Cuántas veces no has escuchado de la mujer latina que causa sensación en Europa debido a sus rasgos tan diferentes o de la chica rubia o pelirroja que causa sensación en los países latinos donde las mujeres suelen ser morenas? ¿Te estoy diciendo que te cambies de país? No, para nada. Te digo que toda mujer tiene un potencial enorme en su belleza. En ocasiones, lo único que se necesita es dejar atrás la creencia de que no eres tan bonita y darte la oportunidad de aprender qué corte de cabello te favorece, qué tipo de ropa le queda mejor a tu cuerpo, los colores que lucen mejor por tu tono de piel y, sobre todo, cuáles rasgos de tu personalidad son muy atractivos y no los muestras por la inseguridad que sientes.

¿Quieres saber un dato revelador? Te comparto uno de los eventos que más me impactó. Cuando fui contratado por Nuestra Belleza México, asesorando a las dos reinas nacionales de belleza, quedé sin palabras al darme cuenta de que ellas tenían muchas inseguridades acerca de su cuerpo y belleza. ¿Qué te quiero decir con esto? Incluso las mujeres que participan en los concursos de belleza llegan a sentirse feas. A partir de ese momento, mi camino como asesor de imagen se encontró con una nueva ruta, pues en mi formación jamás me hablaron de estas creencias en las mujeres.

En conclusión: he asesorado a mujeres que se consideran feas y después de mi asesoría no pueden creer que les digan lo guapas que se ven. Su autoestima se va por las nubes. Lo mejor de todo es que aprendieron a resaltar los rasgos más positivos de su belleza.

6. Cuidar la imagen es para mujeres superficiales

¿Cuántas veces has escuchado que aquella que cuida su imagen es superficial? Y las que dicen esto son las primeras en sentirse inseguras de sí mismas. Tal vez has comprado la idea de que si eres inteligente no puedes ser bonita y vestir con estilo. O eliges una u otra. ¿Sabes algo? Se pueden ambas cosas. ¡Por supuesto! Quererte a ti misma y procurarte en tu imagen no es ser superficial, es alimentar tu autoestima. Es decirte, sin palabras: Importo y me gusta ver el valor que me doy.

He asesorado a mujeres muy inteligentes que descuidaban su imagen y; sin embargo, acudieron conmigo. ¿Por qué lo hicieron? Porque el coeficiente intelectual no es suficiente para triunfar en la vida. Se requieren también habilidades sociales, saber relacionarse. Las clientas que habían comprado esta idea devoraron artículos, algunos libros y, antes de su transformación, me compartían convencidas que el buen gusto era algo con lo que no nacieron. Para su sorpresa, después de mi asesoría, vieron cómo aquella mujer inteligente se transformó en una persona más atractiva, proyectando seguridad y confianza a todos aquellos que la conocían (sin antes abrir la boca o demostrar cuánto sabe). Es el poder de una imagen auténtica, saber quién eres y, en consecuencia, comunicarlo sin temor.

7. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda

Esta creencia es tan fuerte que puede desanimar fácilmente a muchas. Me lo han dicho en comentarios una y otra vez en mis redes sociales y en mi canal de YouTube. Lo curioso fue descubrir la convicción con la que lo expresaron. Un dicho popular toma más fuerza cuando en tu entorno nadie es la excepción. Terminas por darle el poder de una ley, cuando no lo es. La mona se quedará siendo mona si permanece en su zona de confort, si no aprende nuevas habilidades, si no tiene metas para ser mejor, si espera ciegamente a que solo la ropa haga todo el trabajo. ¿Ves ahora mi punto? Recuerda que uno se convierte en aquello que piensa la mayor parte del tiempo.

Los mensajes que te digas a ti misma son más poderosos que un dicho popular. ¿Quieres ser mejor? ¿Tener una mayor autoestima? ¿Aprender a vestir tu cuerpo? ¿Saber combinar colores? Pues se puede aprender como una habilidad. La única condición es que tengas la actitud para aprenderlo. Ser la mejor versión de ti misma es un compromiso a diario, no una frase publicitaria.

8. La buena imagen solo es para mujeres jóvenes

Hemos creído que la belleza y el buen vestir tienen una sola etapa en la vida de una mujer: cuando eres joven, a tus veinte o treinta años. Pues no es así. Las mujeres maduras de cincuenta, sesenta y setenta años también quieren verse bonitas y vestir con ropa agradable y moderna para su edad. Nuestro estilo de vida se ha transformado en las últimas décadas y la mujer madura ahora desea atenderse a sí misma, mimarse, amarse. Cada etapa de tu vida tiene su magia, ¿por qué no habrías de disfrutarla también con una imagen que te recuerde lo valiosa que eres?

He asesorado a mujeres de más de sesenta años y ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida porque he podido conocer de primera mano sus necesidades: aceptar su edad, disfrutarse a ellas mismas después de que los hijos han hecho su vida. Algunas decidieron divorciarse, otras son viudas. Lo interesante para mí fue descubrir que entre más edad tenían, deseaban arreglarse para ellas mismas, disfrutar de sus amigas y reunirse para compartir. No querían vestir bien para agradar a su esposo o porque quisieran la validación de los hombres. Puedes convertirte, a tus setenta años, en una mujer segura y orgullosa de ser quien eres, vestir bien con ropa moderna para tu edad sin intentar parecer que deseas regresar el tiempo.

¿Cuántos mensajes equivocados has recibido a lo largo de tu vida acerca de la imagen y el buen vestir? Si estás leyendo este libro es porque dentro de ti hay un deseo por crecer en tu vida, disfrutar quien eres y expresarlo al mundo con seguridad y confianza.

Recuerda esto a partir de hoy: El estilo no tiene talla ni edad.

¿Estás lista para comenzar este viaje de crecimiento? Iniciémoslo juntos.

¿Por qué un libro de imagen para mujeres?

La experiencia me ha enseñado que, asesorar en su imagen a una mujer, es muy distinto que asesorar a un hombre. Son mundos aparte.

Las mujeres, desde que son niñas, comienzan a relacionarse con la ropa como un medio de expresión de sí mismas. Dicha relación las acompañará por el resto de sus vidas (para bien o para mal). Al llegar a su vida adulta saben que una cita importante requiere de una ropa bonita, acorde a la ocasión.

Sin embargo, hay tantas opciones de ropa para elegir que es normal que se equivoquen varias veces. ¿Por qué pasa esto? Porque hay diferentes tipos de cuerpo femenino (de los cuales te hablaré en el capítulo seis). Lo que le queda a uno, al otro no le favorece. Lo que se ve bien en una mujer, es probable que a otra no se le vea igual. Termina por convertirse en una sensación de buena suerte, verse asombrosa.

Revisemos algunos de los errores más comunes que cometen las mujeres al vestir. Tal vez estés cometiendo algunos sin darte cuenta.

Los errores más comunes al vestir

Copiar la manera de vestir de una amiga

Toda mujer admira o desea tener el buen gusto de una de sus amigas. Cualquier ropa que se pone se le ve muy bien. Lo que desconoces es lo que ella sabe y tú no. No es que ella tenga el cuerpo perfecto (aunque a veces lo creas), sino que ha aprendido qué ropa le queda mejor y cómo combinarla con buen gusto. Ambas cosas pueden aprenderse, no son habilidades que aparecen sin razón. El error se da cuando crees que, copiar su manera de vestir, te dará los mismos resultados. No es así. Y ya lo has comprobado. Si tuviste la confianza de pedirle su consejo, con toda seguridad te ayudó en más de una ocasión a verte mejor; aún así, terminas por guiarte por su estilo. Sin querer, te conviertes en una copia de ella y no siempre te ves igual. Lo ideal es que aprendas a vestirte con la ropa que a ti te favorece y crees tu propio estilo. Toda mujer puede y debe crearlo.

2. Solo enfocarte en ocultar las imperfecciones de tu cuerpo