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Este no es un libro de gestión de tiempo al uso. ¿Y si te dijera que lo que hace implementar tu productividad no es el buen uso del tiempo sino de tu voluntad? Con este método de gestión, tres herramientas ordenarán tu vida bajo tres sencillas preguntas. Aprender a manejar el tiempo no es lo prioritario, sino dar voz a tu propósito vital. Bajo el enfoque del minimalismo, te propongo un plan de acción en tu vida que abarca desde minimizar tu armario, mejorar tu alimentación, simplificar tu hogar y establecer fuertes lazos con aquellos que de verdad importan en tu vida. La felicidad es una decisión y tú puedes tomarla con las herramientas que ya posees de serie.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
© Bea Sánchez
© Ni todo tú ni todo hoy
Diseño de portada: Julia Llerena
ISBN formato epub: 978-84-685-1873-2
Impreso en España
Editado por Eris Ediciones
Reservados todos los derechos. Salvo excepción prevista por la ley, no se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos conlleva sanciones legales y puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
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Este es un manual para leer con calma.
No des apremio a algo que necesita ser masticado lentamente.
¿Qué voy a encontrar en este libro?
Este libro te propone un método de gestión de tiempo minimalista o lo que es igual: una manera de simplificar tu vida desde lo poco.
La multitarea es un fiasco y los métodos de gestión de tiempo al uso están tan extremadamente ligados al ámbito laboral que pierden de vista las relaciones sociales, la familia o el desarrollo interior de uno mismo.
Te propongo un acercamiento holístico donde el minimalismo sea la palanca para mejorar nuestro rendimiento.
Pero ¿a qué me refiero con minimalismo?
Bajo la máxima «Menos es más», el minimalismo abre las compuertas a una vida más plena a través de la suficiencia: no necesitas más cosas para ser feliz, sino comprender qué cosas son suficientes para ti. La felicidad, de hecho, no es una ensoñación, sino que está al alcance de cualquiera. Cualquiera que sepa distinguir sus necesidades reales y satisfacerlas de forma sencilla.
Esto es aplicable a las posesiones del hogar, vestimenta, alimentación, relaciones personales y, cómo no, a la productividad. Desde el minimalismo, ser productivo no es hacer muchas cosas, sino finalizar en buen tiempo y con calidad las cosas que eliges hacer.
Esto supone usar adecuadamente tres herramientas que ya tienes de fábrica y que conocerás en el libro. Estas herramientas son la Voluntad, el Tiempo y el Talento y la correcta alineación de las tres hará que tu productividad se dispare y tu felicidad sea la mejor decisión que tomaste en la vida.
¿Te apetece simplificar tus días?
ÍNDICE
Esto no es una carrera
No tengo tiempo
Minimalismo es la clave
La solución al maximizador
El propósito
Decir no
Mi viaje minimalista
Los métodos de gestión de tiempo
Proactividad vs. Procrastinación
Métodos de gestión: de Oriente a Occidente
Las 3 herramientas
Lo que buscas no está afuera
VOLUNTAD
El conocimiento de uno mismo
TIEMPO
El tiempo del otro
TALENTO
Distinguir lo urgente de lo importante
Descomprometerse
Aprender a priorizar
La herramienta más importante
El orden de los factores sí altera el producto
No eres tan importante como piensas
Desequilibrio de prioridades
El minimalismo en Las 3 herramientas
Cómo perfeccionar nuestras herramientas
Cómo simplificar y ser minimalista con las tres herramientas
150 amigos
Limpio de polvo y paja
Las tres herramientas en los demás
Bullet Journal minimalista
¿Cómo organizar un Bullet Journal?
‘El hacedor de tareas’
Recupera tu energía
Minimalismo en alimentación, hogar y armario
Minimalismo en la alimentación
Adictos a la comida
Qué comer para tener energía
Comer sin violencia
Comer un solo ingrediente
La cocina sencilla
Elige alimentos enteros
Alimentos muertos
Cocina menos
Reducir tu impacto
Una digestión fugaz
Alimentos vacíos
De cara a las emociones
Cómo elegir qué comer
Minimalismo en el hogar
Por qué una casa minimalista
Orden y función
El miedo a las cosas
El coleccionismo
Cada cosa a su lugar
Minimalismo en el armario
No eres tu ropa
Despreocúpate, nadie te mira
Tus colores
Ropa de calidad
Prendas íntimas
Pequeños grandes hábitos que mejorarán tu vida
Madrugar ¡o no!
Protégete
Mantente desconectado
Inbox zero o bandeja de entrada vacía
La noche, revisión y lectura
10 actitudes mentales que implementarán tus días
1. Sé agradecido
2. Huye de ‘los supresores de energía’
3. Regala tu tiempo para tener más tiempo
4. Eres una persona inteligente
5. La felicidad es una decisión
6. El momento perfecto es ahora
7. Aléjate de la perfección, abraza la imprevisibilidad
8. No te compares
9. Cuida tu pensamiento
10. Confía en tu parte más genuina
No tengo tiempo
Estoy segura de que si has llegado a este libro es porque, como yo, tienes la radio de tu cabeza todo el día encendida y estás suplicando por un respiro. Parece que la vida nos sobrepasa, nos abruma un exceso de información, un exceso de estímulos y un exceso de tareas. No llegamos al final del día con la satisfacción de haber realizado todas nuestros quehaceres. No alcanzamos la tranquilidad de estar bien con nuestra productividad, nuestra labor o nuestras relaciones. En suma, vivimos a remolque.
Esta es la era de la infoxicación: como seres humanos deseábamos tenerlo todo, deseábamos poder alcanzar cualquier conocimiento. Y, ahora que tenemos todo a nuestra demanda, somos conscientes de que no aprendimos a manejar esa información que ahora deviene en sobrecarga. La información en exceso se ha convertido en contenido tóxico para nuestra mente al igual que un exceso de comida (por muy saludable que esta sea) se convierte en toxemia para el cuerpo. Sin un trabajo personal para manejar esta entrada de contenido, nuestra vida ve mermada su calidad, no solo a nivel cerebral sino en relación a nuestro tiempo y a nuestra relación con los demás y el entorno. Es momento de poner freno.
Nos encantan las metáforas. ‘Coger frío’, ‘ponerse las pilas’, ‘levantar el ánimo’ o ‘perder el tiempo’. Perderlo, tenerlo, gastarlo, ganarlo, prestarlo… como si el tiempo fuera una prenda que podamos manejar a nuestro antojo. Cuando dices que no tienes tiempo, estás usando una metáfora, puesto que nadie posee tiempo y, por ende, nadie tiene más o menos tiempo en sus días. Compartimos 24 horas y, sin embargo, hay personas que parecen doblarlas y otros que necesitan que el mundo vaya más despacio. ¿Te reconoces en este segundo tipo?
Siento decirte que cuando usas la frase ‘No tengo tiempo’, estás usando un eufemismo para autocompadecerte, cuando la realidad es que no sabemos administrarlo.
Abusamos de la frase metafórica ‘No tengo tiempo’ pero lo primero que te pediré es que elimines esta frase de tu vocabulario porque es falaz e impropia. El tiempo no se posee, se administra. En función de esto sí que podemos afirmar que aún no sabemos manejar con efectividad el tiempo. Pero el tiempo no es una posesión, ni tuya ni de nadie, con lo que no es algo que pierdas, algo que te roben o algo que te falte. En este libro te enseñaré a enfocar el tiempo como una herramienta más y estoy segura de que ello le dará un giro a la visión de tus días y al enfoque de tu productividad.
Administrar una hacienda de mil empleados difiere mucho de administrar el jardín de una casa. Por lo mismo, gestionar treinta tareas en un solo día es inviable en lo cualitativo e inútil en lo cuantitativo. No eres más productivo por hacer muchas cosas si la mayoría de ellas son insustanciales.
Sería genial que cambiaras honestamente el uso de la fase ‘No tengo tiempo’ por ‘Aún no administro bien mi tiempo’. Además el adverbio ‘aún’ es más clemente contigo mismo, bastante estrés traen los días como para fustigarnos por lo que no hemos aprendido todavía.
Minimalismo es la clave
Tenemos abundancia de cosas innecesarias. Los estímulos sobrepasan nuestra capacidad de atención, nuestras expectativas sobrepasan nuestra capacidad de acción. Afrontar una vida minimalista me trajo el descargo de liberarme de lo superfluo, conocer mi identidad para identificar qué cosas, personas y actividades eran realmente esenciales en mi vida y productoras de felicidad. Y entonces, eliminar lo sobrante.
Lo cierto es que no necesitamos más horas en el día, sino menos tareas en esas horas. Veinticuatro horas al día son suficientes para encontrar el equilibrio, ser generosos con el mundo y estar satisfechos con nuestro desarrollo. Lo único que necesitamos es eliminar lo accesorio para focalizar nuestras acciones en el camino que hemos venido a vivir. Nadie es accesorio: estás aquí para algo y en el fondo de ti, aunque a veces te infrinjas castigo mental, lo sabes. Si lo sabes y quieres potenciarlo, este método de gestión de tiempo minimalista será un gran punto de inflexión.
