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Las novatadas están presentes en una gran variedad de contextos e instituciones como colegios, centros de enseñanza media, internados, colegios mayores, universidades, equipos deportivos, instituciones militares o clubes y organizaciones privadas. A pesar de tratarse de una problemática sólidamente arraigada en nuestra sociedad, cuyas consecuencias atentan la dignidad y la salud de las personas, apenas existen investigaciones y publicaciones que analicen este fenómeno de manera que puedan visibilizarse sus raíces, sus efectos, así como sus diferencias con otros tipos de abuso entre iguales. Con este estudio pretendemos aportar claves que permitan comprender lúcidamente este fenómeno con el fin de contribuir a su erradicación.
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Seitenzahl: 114
Veröffentlichungsjahr: 2013
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Portadilla
NOvatadasComprender para actuar
Portada
ANA AIZPÚN MARCITLLACH y ANA GARCÍA-MINA FREIRE
NOvatadas
Comprender para actuar
2013
Créditos
Esta guía es fruto de una investigación realizada gracias a la financiación del Consejo Nacional de Colegios Mayores de España y a la Universidad Pontificia Comillas
Esta editorial es miembro de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE), lo que garantiza la difusión y comercialización de sus publicaciones a nivel nacional e internacional
© 2013 Consejo de Colegios Mayores Universitarios de España© 2013 Ana Aizpún Marcitllach y Ana García-Mina Freire© 2013 Universidad Pontificia ComillasUniversidad Comillas, 328049 Madrid
Diseño de cubierta: Belén Recio Godoy
ISBN (impreso): 978-84-8468-483-1ISBN (e-Pub): 978-84-8468-485-5ISBN (Mobipocket): 978-84-8468-486-2
Depósito Legal: M. 19182-2013
Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier sistema de almacenamiento o recuperación de la información, sin permiso escrito de la UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS.
ÍNDICE
ÍNDICE
NOVATADAS. COMPRENDER PARA ACTUAR
Portadilla
Portada
Créditos
PRÓLOGO
¿POR QUÉ ESTUDIAR LAS NOVATADAS?
CAPÍTULO 1. HISTORIA DE LAS NOVATADAS
1. SUS ORÍGENES
2. PENNALISM: LOS RECIÉN LLEGADOS DEBEN SER CIVILIZADOS POR LOS VETERANOS
3. FAGGING: RELACIÓN AMO-ESCLAVO
CAPÍTULO 2. APROXIMACIÓN CONCEPTUAL AL TÉRMINO NOVATADA
1. ¿QUÉ ES UNA NOVATADA? DE LO GENERAL A LO PARTICULAR
1.1. LA NOVATADA COMO FENÓMENO GRUPAL
1.2. LAS NOVATADAS, UN RITO DE INICIACIÓN
1.3. UNA RELACIÓN BASADA EN UNA DINÁMICA DE PODER-SUMISIÓN
2. LAS NOVATADAS DESDE SUS PROTAGONISTAS
2.1. LAS VÍCTIMAS
2.2. LOS AGRESORES
2.3. LAS INSTITUCIONES
3. DEFINICIÓN FORMAL VS DEFINICIÓN INFORMAL: TEORÍA Y REALIDAD
4. TIPOS DE NOVATADAS
CAPÍTULO 3. TEORÍAS EXPLICATIVAS SOBRE LAS NOVATADAS
1. ORIGEN Y MANTENIMIENTO DE LAS NOVATADAS
1.1. LOS RITOS DE INICIACIÓN Y LA NECESIDAD DE PERTENENCIA
1.2. EL ABUSO DE PODER Y LA INFLUENCIA SOCIAL
1.2.1. ¿Cómo es el poder que los veteranos tienen sobre los recién llegados?
1.2.2. ¿Qué ocurre cuando el poder ostentado es ilegítimo?
1.3. LA DISONANCIA COGNITIVA Y EL CICLO DE LA VIOLENCIA
2. LAS VÍCTIMAS
2.1. ¿POR QUÉ ACEPTAN LAS NOVATADAS?
2.2. ¿POR QUÉ APENAS LAS DENUNCIAN?
3. LOS AGRESORES
3.1. ¿POR QUÉ LAS REALIZAN?
3.1.1. Porque las aprenden
3.1.2. Porque las justifican
3.1.3. Porque aumenta su sensación de poder
4. EL CONSUMO DE ALCOHOL COMO FACILITADOR
CAPÍTULO 4. HACIA UNA CULTURA ANTI-NOVATADA
1. UN PROBLEMA MULTIFACTORIAL
2. UNA ESTRATEGIA PLANIFICADA Y COORDINADA
3. ALGUNAS CLAVES DE INTERVENCIÓN
3.1. EL PROBLEMA DE LA DEFINICIÓN
3.2. UNA CULTURA PRO-NOVATADAS
3.3. DOS TIPOS DE NORMAS INCOMPATIBLES
3.4. CREAR ESPACIOS QUE FACILITEN LA REFLEXIÓN Y EL DESARROLLO MORAL DE LOS JÓVENES
4. NO SÓLO, PERO ES FUNDAMENTAL SANCIONAR
5. UN EJERCICIO RESPONSABLE DE LA AUTORIDAD
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO
PRÓLOGO
¿POR QUÉ ESTUDIAR LAS NOVATADAS?
Año tras año, al comienzo de cada curso, asistimos en las universidades españolas –lo mismo que en las de países de todos los continentes– a la perpetuación del ritual de las novatadas y sus perversas consecuencias. Un simple paseo por internet entre los meses de septiembre y noviembre de cada año puede dar una idea de la magnitud y gravedad que este fenómeno tiene a nivel global, y el reflejo que de esto queda en la red y en los medios.
La presente investigación –una iniciativa del Consejo Nacional de Colegios Mayores de España conjuntamente con la Universidad Pontificia Comillas– responde a la creciente preocupación que por este problema existe en el seno de nuestras instituciones universitarias, y que se extiende también de manera general a la sociedad española, sobre todo en aquellas familias cuyos hijos alcanzan la edad universitaria.
Pero ante esta iniciativa cabría preguntarse: ¿Por qué estudiar las novatadas? Una pregunta que puede responder a dos actitudes prácticas distintas y relativamente frecuentes en nuestro entorno:
1. ¿Por qué preocuparse de algo tan poco importante como unas simples e inocentes bromas?
2. ¿Por qué preocuparse por explicar el delito o la falta cuando lo que se necesita es perseguirlo legalmente?
En efecto, como dice un autor clásico, “no hay nada más práctico que una buena teoría”, y en el caso que nos ocupa eso significa que un estudio serio de las novatadas es requisito indispensable para responder a las dos cuestiones anteriores.
Sólo la investigación puede sacar a la luz las múltiples implicaciones de las novatadas, que nada tienen de jocoso. Porque cuando, como es el caso, un gran número de países no consideran las novatadas como perseguibles legalmente, ¿no será que desconocen su verdadera naturaleza y sus perniciosos efectos, que sólo una investigación seria puede desvelar?
El fenómeno de las novatadas, mal conocido en general, está poco o superficialmente desarrollado a nivel teórico. Las mayores aportaciones han sido hechas, principalmente desde un enfoque psicológico, en universidades estadounidenses. En España las investigaciones han sido prácticamente inexistentes hasta ahora.
Nos enfrentamos –y la elección de este verbo no es gratuita– a un problema ciertamente complejo. Hay quienes sencillamente encuentran divertidas las novatadas; sus valedores las consideran necesarias por unas supuestas virtudes “integradoras y educativas”; algunos las definen como excesos de acciones que en sí son inocuas; otros, en fin, las condenan sin paliativos. ¿Nos referimos a lo mismo en EE.UU., en Marruecos, en Ceilán o en España cuando hablamos de novatadas? ¿Son lo mismo en contextos residenciales y no residenciales, en colectivos masculinos, femeninos o mixtos, en universidades, cuarteles, asociaciones deportivas y estudiantiles, en bandas callejeras…? Además, para complicar más el escenario, nos movemos en un terreno en el que impera la “ley del silencio” tanto entre quienes realizan las novatadas (como medida defensiva), como entre quienes las sufren (fundamentalmente por miedo). Son escasísimas las denuncias (en el plano que sea), un porcentaje insignificante en relación a las novatadas que se sabe que se cometen cada año.
El hecho de que, como se ha apuntado, no exista unanimidad entre los distintos países, ni siquiera dentro de una misma sociedad como la española, en la condena de estas conductas constituye un motivo más para incidir en la necesidad de una investigación como esta. Hay que decirlo sin ambages: es necesario (y urgente) explicar claramente por qué hay que combatir las novatadas. Y para combatirlas, para actuar, hay que comprender.
El maltrato, el acoso, el abuso el sometimiento gratuito, la humillación, la vejación… nunca pueden estar justificados, y menos aún por diversión o en aras de una malentendida integración. Si de verdad queremos una sociedad más sana y más justa, tenemos que erradicar cualquier comportamiento que atente, aunque sea mínimamente, contra la libertad y la igualdad de donde sabemos que existen y están asentados.
Más allá de proporcionar al universitario un alojamiento digno, la vocación y el trabajo de los Colegios Mayores apuntan a una formación integral –cultural, social, humana– de los estudiantes, que complemente los estudios universitarios que realizan. Nuestro empeño es que de nuestros centros salgan hombres y mujeres que colaboren en la construcción de una sociedad mejor. Así, aunque la lacra de las novatadas (extendida por muchos otros ámbitos) no sea privativa de nuestro entorno, los Colegios Mayores, particularmente sensibles hacia este mal que sufrimos, hemos dado un paso al frente para combatirlo.
No parece que la investigación, dentro o fuera de nuestras fronteras, haya respondido hasta el momento adecuadamente a la alarma social que las novatadas generan y la gravedad de sus consecuencias. Por eso, aplaudimos y apoyamos esta iniciativa de investigación que agradecemos especialmente y esperamos pueda tener continuidad y ser ampliada en el futuro.
Madrid, mayo de 2013Consejo Nacional de Colegios Mayores de España.
HISTORIA DE LAS NOVATADAS
HISTORIA DE LAS NOVATADAS
Las novatadas son unos hechos extraordinarios que, cuando ocurren a menudo, se vuelven perversamente cotidianas puesto que los que participan en ellas,se desensibilizan de su inhumanidad
HANK NUWER
1. SUS ORÍGENES
El filósofo griego Platón, está considerado como el primero en reflejar en sus escritos la violencia con la que los recién llegados a La Academia (387 AC) eran tratados por los veteranos. Los comportamientos que observa y describe Platón en sus obras en los jóvenes de su época, recuerdan mucho a lo que hoy en día consideramos una novatada[1].
Tiempo después de la primera fundación de la Academia, en el año 350 DC, alumnos destacados de la Academia Nueva como Gregorio Nacianceno o Basilio de Cesarea describen las pesadas y humillantes bromas que tenían lugar y a las que eran sometidos los alumnos de nuevo ingreso, que se enfrentaban a estas bromas en ocasiones de manera voluntaria y en otras forzada.
“La primera medida que se tomaba (...) consistía en conducir al recién llegado hasta la casa de algún conocido, un amigo, un pariente, un ciudadano, o uno de los que destacaban en el arte de la sofística. Se entablaba una especie de juego de intercambio de preguntas ingeniosas y comprometidas, del que el novato debía salir bien. De resultar airoso se le admitía en el círculo de los más espabilados, de los cabecillas, de modo que esa prueba determinaba sus compañeros futuros y se evaluaban en cierta medida también sus capacidades”[2].
El resultado de esta prueba era determinante para sus futuras amistades, sus actividades, su posición social y también servía como reflejo a ojos de la sociedad para saber cuáles eran sus capacidades y competencias. El nuevo miembro entonces pasaba a ser considerado como una persona merecedora de dignidad al mismo nivel que los demás. La actitud oscilaba siempre entre el tono jocoso y la humillación.
En el año 530 DC, durante el Imperio Bizantino, el emperador Justiniano decreta la primera ley contra las novatadas hacia los estudiantes de primer año de Derecho:
“Prohibimos también con penas severas a aquellos estudiantes en esta muy espléndida ciudad (Ciudad de Constantinopla) o en la de Béryte, que se abandonan a estos juegos indignos propios sólo de esclavos, y que terminan siempre por perjudicar a alguien; y cometer algún otro delito contra sus profesores y compañeros de estudios, especialmente aquellos que son novatos en los estudios de las Leyes. De hecho, ¿podemos denominar juegos a algo que es el origen de crímenes? No vamos a soportar de ninguna manera este tipo de asuntos y deseamos establecer el buen orden entre los estudiantes, para el tiempo presente y para la posteridad. Es necesario sobre todo formar su espíritu y procurar, a continuación, que devengan hábiles en las ciencias”[3].
Posteriormente no conocemos menciones escritas de este tipo de ritos de iniciación hasta la Edad Media donde la práctica de las novatadas se asienta en las universidades europeas.
2. PENNALISM: LOS RECIÉN LLEGADOS DEBEN SER CIVILIZADOS POR LOS VETERANOS
Durante la Edad Media las novatadas continúan y son utilizadas por los alumnos veteranos como una manera de demostrar experiencia y autoridad[4]. Estas conviven desde principios del siglo s.XII en las universidades europeas con prácticas conocidas como “pennalism”, muy presentes especialmente en universidades alemanas[5]. Estas prácticas eran aceptadas por las autoridades académicas y el alumnado. Se fundamentaban en que los novatos eran considerados salvajes e incivilizados y era por tanto el deber de los veteranos enseñarles el modo correcto de comportarse y pulir a los que aún no eran dignos de pertenecer a la institución académica. Para demostrar que eran merecedores de los beneficios y privilegios de ser estudiante debían someterse en ocasiones a duras pruebas que demostraran su compromiso y lealtad. Se describen de esta época algunas pruebas como disfrazarse, recibir palizas físicas, estar obligados a dar dinero o pagar comida para los veteranos. Para poder optar a los cursos superiores y finalmente graduarse era necesario probar con un documento, que esa persona había superado con éxito este periodo.
En esta época también están documentadas varias políticas sancionadoras de las novatadas. En el año 1340 la Universidad de París prohíbe estas prácticas bajo sanción de expulsión[6].
En España, encontramos algunos ejemplos de la “picaresca” estudiantil en la Universidad de Salamanca durante el s. XV. Estas “bromas” que eran cauce de agresividad y humillación tenían diferentes nombres:
“Trato o matraca”: Los estudiantes veteranos se burlaban de palabra de los estudiantes novatos.
“Nevada”: Consistía en una lluvia de salivazos y gargajos.
“Meter en rueda”: Golpear a los novatos con libros y carpetas.
“Patente”: Suponía el pago de propinas en dinero o especies que posteriormente los veteranos se gastaban en borracheras y juergas[7].
Quevedo, estudiante de Teología en la Universidad de Alcalá de Henares durante los años 1596-1600, describe en su novela El Buscón (1626) las bromas y novatadas a las que fue sometido Pablos cuando acompañaba a su amo Don Diego a la misma universidad a estudiar. Entre ellas, habla de “la gran nevada”.
La primera expulsión contra un alumno por cometer novatadas se produce en el año 1657 en la Universidad de Harvard[8]. Un estudiante procedente de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña es expulsado por realizar novatadas a dos estudiantes de primer año. Posteriormente este estudiante será readmitido después de arrepentirse de su acción.
A finales de los años 1600 y principios de 1700 estas prácticas son prohibidas debido a la gravedad de las consecuencias que algunas tienen, así como al incremento en el número de muertes que causaban[9].
3. FAGGING: RELACIÓN AMO-ESCLAVO
A pesar de considerarse prácticas condenadas y prohibidas por las instituciones, durante los siglos XVIII y XIX estas persisten y un nuevo estilo de novatada, “fagging”, cuyo origen está en Gran Bretaña, se extiende por las universidades norteamericanas y europeas.
Se denominó “fagging” a un nuevo tipo de abuso en el que los estudiantes de los cursos superiores, utilizaban a los alumnos recién llegados (los fags) como sus sirvientes, ordenándoles todo tipo de actividades desde atarles los zapatos hasta llevarles los libros de un lado al otro. Cada alumno veterano elegía a un novato como su sirviente personal y durante un año, además de darles órdenes, en caso de no obedecer, de ser demasiado lentos o de fallar en el encargo, los sirvientes eran castigados con una patada u otro tipo de castigo físico. Esta relación amo-sirviente que incluía maltrato físico y psicológico se justificaba como una manera legítima de enseñar humildad y buenos modales. A menudo otras consecuencias de esta situación eran agresiones físicas arbitrarias e incluso desgracias como la muerte o el suicidio de los recién llegados[10].
