Nuevas técnicas de terapia del duelo - Robert A. Neimeyer - E-Book

Nuevas técnicas de terapia del duelo E-Book

Robert A. Neimeyer

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Beschreibung

· Un enfoque transformador para acompañar el duelo desde la creatividad y la evidencia clínica. Si desea conocer las herramientas innovadoras para abordar las múltiples formas de pérdida, desde el fallecimiento de un ser querido hasta rupturas, enfermedades graves o transiciones vitales que afectan profundamente la identidad personal, ha llegado al libro indicado. Pensado como una guía práctica y una fuente de inspiración, este libro es un recurso imprescindible tanto para profesionales del ámbito clínico, psicosocial y del desarrollo humano como para cualquier persona que desee comprender mejor la experiencia del duelo y acompañar a quienes la atraviesan. Sus propuestas terapéuticas, claras y accesibles, ofrecen caminos creativos y eficaces para afrontar pérdidas de todo tipo con sensibilidad y profundidad. Sin duda, este es un libro que abre caminos de comprensión, consuelo y acción ante lo más humano: la experiencia de perder y volver a encontrar sentido. Una obra que marcará la diferencia en su forma de acompañar el duelo y que pone en sus manos los medios transformadores para hacerlo con empatía y resultados positivos. Robert A. Neimeyer, doctor en Psicología y profesor emérito de la Univ. de Memphis, dirige el Portland Institute for Loss and Transition, especializado en formación online en terapia del duelo. Ha publicado 37 obras, editado la revista Death Studies y escrito más de 600 artículos y capítulos de libros. Ha sido reconocido en el Top 2% de Científicos según la Univ. de Stanford y Elsevier, con 57,968 citas en Google Scholar. Actualmente trabaja en el desarrollo de una teoría más adecuada del duelo. Es miembro de la APA y ha recibido premios a su trayectoria de la ADEC y la INPM.

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Seitenzahl: 835

Veröffentlichungsjahr: 2025

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Los profesionales clínicos quieren, y necesitan, algo más que una teoría para guiarse en su trabajo con las personas en duelo. Buscan información práctica y eficaz para ayudar a quienes se enfrentan a todo tipo de duelo, ya sea provocado por fallecimiento o por pérdida no mortal. No existe otra publicación especializada donde los profesionales puedan encontrar tal variedad de intervenciones que ayuden a las personas en duelo a identificar, expresar y transformar sus respuestas ante la pérdida, reafirmar el significado, renovar las narrativas de la vida y desarrollar una conexión sana y continua con los seres queridos fallecidos. Este libro es imprescindible; es una auténtica mina de oro para todos los que tratan a personas en duelo, desde estudiantes más novatos hasta terapeutas más experimentados.

—Therese A. Rando, Ph. D., BCETS, BCBT, autora de Treatment of Complicated Mourning y coautora de Treating Traumatic Bereavement: A Practitioner’s Guide

Robert Neimeyer nos presenta una tercera colección excepcional dentro de su excelente serie sobre el asesoramiento y la terapia de duelo. Cuenta con cincuenta y nueve capítulos escritos por autores de todo el mundo; aborda diversos retos a la hora de aprender a vivir con significado, no solo con el duelo, sino también con pérdidas no relacionadas con la muerte; y se centra en técnicas concretas (ilustradas con ejemplos de la vida real) para ayudar a los demás a afrontar esos retos. Contiene métodos innovadores para profesionales, comprensión para estudiantes avanzados, y sabiduría para ambos.

—Thomas Attig, Ph. D., autor de How We Grieve: Relearning the World

¡Por fin! Un texto que trata el dolor por fallecimiento y el que surge tras una pérdida no mortal. Ofrece una amplia variedad de métodos para ayudar a las personas que están pasando por transiciones normativas y traumáticas en su vida. Junto a docenas de colaboradores creativos, Bob Neymar nos ofrece su larga experiencia clínica, su talento artístico y sus novedosos métodos educativos, que enriquecen el ámbito y las vidas de aquellos a quienes dedica su trabajo.

—J. Shep Jeffreys, Ed. D., FT, Departamento de Psiquatría y Ciencias del Comportamiento, Facultad de Medicina Johns Hopkins, y autor de Helping Grieving People: When Tears Are Not Enough

Este volumen continúa la búsqueda de Robert Neimeyer por aportar ideas creativas e intervenciones a los profesionales clínicos que trabajan con la pérdida y el duelo. El elenco internacional de colaboradores ofrece un amplio abanico de herramientas prácticas, junto con casos prácticos que consolidan la experiencia de aprendizaje. Si eres nuevo en este campo o si eres un profesional con mucha experiencia, este libro ampliará y profundizará tu perspectiva. Mi recomendación, ¡no lo dudes!

—Simon Shimshon Rubin, Ph. D., director del Laboratorio Internacional para el Estudio de la Pérdida, el Duelo y la Resiliencia Humana, y autor de Working with Loss and Bereavement

Este esperado volumen está lleno de ejercicios terapéuticos para personas que se enfrentan a pérdidas mortales y no mortales, y ofrece orientación experta sobre cómo, cuándo y para quién puede utilizarse. Estas técnicas versátiles para abordar acontecimientos vitales traumáticos serán herramientas esenciales en el kit terapéutico de todo profesional.

—Donna Schuurman, Ph. D., directora de Defensa y Formación, Dougy Center

Al igual que los dos volúmenes anteriores, Nuevas técnicas de terapia del duelo es un recurso imprescindible que ofrece técnicas prácticas y probadas en la vida real firmemente basadas en la teoría. Cada técnica se describe a la perfección y se ilustra con ejemplos prácticos. Independientemente de si eres estudiante, profesional clínico o investigador, encontrarás un tesoro de herramientas nuevas y útiles para ayudarles a entender a quienes están pasando por un duelo, tanto por fallecimiento de un ser querido como por otras pérdidas. Este volumen contribuye, en gran medida, a ampliar nuestras respuestas a las personas en duelo y a atenderlas de forma más creativa y eficaz.

—Christopher Hall, director ejecutivo, Centro Australiano para el Duelo

Primera edición original publicada en inglés por Routledge, un miembro de Taylor & Francis Group LLC., con el título New techniques of grief therapy: bereavement and beyond,

ISBN 978-0-8153-5202-0 © Robert A. Neimeyer, 2022.

Authorised translation from the English language edition published by Routledge, a member of the Taylor & Francis Group LLC. All Rights Reserved.

Título de la edición en español: Nuevas técnicas de terapia del duelo

© 2025 Robert A. Neimeyer

Primera edición en español, 2025

Directora de colección: Mercedes Bermejo

Directora de producción: M.a Rosa Castillo

Traducción: Alba Jiménez

Corrección: Héctor Tarancón

Diseño de la cubierta: cuantofalta.es

© 2025 Editorial Sentir es un sello editorial de Marcombo, S. L.

Avenida Juan XXIII, n.°15-B

28224 Pozuelo de Alarcón. Madrid

www.editorialsentir.com

Contacto: [email protected]

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

ISBN del libro en papel: 978-84-267-4022-9

ISBN del libro electrónico: 978-84-267-4117-2

Producción del ePub: booqlab

Índice

Cubierta

Título

Créditos

Índice

Introducción

Prólogo

Cómo utilizar este libro

Prólogo de la serie

DARCY HARRIS

Colaboradores

Parte I. Enmarque de la obra

1. Reconstrucción del vínculo continuo: Análisis del proceso de la terapia del duelo

ROBERT A. NEIMEYER Y AN HOOGHE

2. El significado del grupo de pérdidas: Principios, procesos y procedimientos

ROBERT A. NEIMEYER, EVGENIA (JANE) MILMAN Y EDITH MARIA STEFFEN

3. Enfoques culturalmente sensibles para encontrar significado al duelo traumático

GEERT E. SMID Y PAUL A. BOELEN

4. Sentir un deseo de muerte: La psicología de la asistencia médica para la muerte

CHRISTOPHER J. MACKINNON, DEBORAH UMMEL, FLORENCE VINIT Y ERICA SRINIVASAN

5. El duelo tras pérdidas no mortales

DARCY HARRIS

6. Crecimiento postraumático y compañía experta en la terapia de duelo

RICHARD G. TEDESCHI Y LAWRENCE G. CALHOUN

Parte II. Evaluación del duelo

7. Inventario de Duelo Complejo Persistente (PCBI)

SHERMAN A. LEE Y EVGENIA (JANE) MILMAN

8. La Escala sobre el Sentido de la Vida (SMILES)

BENJAMIN W. BELLET

9. Inventario de calidad de las relaciones: versión de duelo (QRI-B)

JAMISON S. BOTTOMLEY Y ROBERT A. NEIMEYER

10. Escala sobre imágenes de la muerte

JOAH L. WILLIAMS, EDWARD K. RYNEARSON Y ALYSSA A. RHEINGOLD

Parte III. Superación del duelo

11. La cuadrícula de estilos de duelo

ROBERT A. NEIMEYER

12. La danza del duelo

ANDRIA WILSON

13. Caminando por el laberinto

JANE WILLIAMS

14. Dibújalo

CINDY S. PERKISS

Parte IV. Expresar pérdidas ambiguas

15. ¿Qué has perdido?

ROBERT A. NEIMEYER

16. Cartas al amor, al tiempo y a la muerte

ROBERT A. NEIMEYER Y KATHLEEN ROGERS

17. El vínculo entre humanos y animales

SARA GODY JACKSON BYBEE

Parte V. Practicar el autocuidado

18. Apoyo en línea MyGrief.ca

SHELLY CORY, CHRISTOPHER J. MACKINNON, ANDREA WARNICK Y FRED NELSON

19. La diferencia entre duelo y depresión

ELIZABETH SHEPPARD HEWITT

20. Concentración de la mirada

ANTONIO SAUSYS

21. Danza y movimiento para al autocuidado del terapeuta

SARA GODY JACKSON BYBEE

Parte VI. Fomentar la compasión

22. Terapia del perdón

JUDY CHEW

23. Escribir una carta de condolencia

LISA L. CLARK Y JESSICA SAWYER

24. Análisis temático

JUDY CHEW

Parte VII. Trabajar con la emoción

25. Equilibrio entre el cuidado y la audacia

JAKOB VAN WIELINK, LEO WILHELM Y DENISE VAN GEELEN-MERKS

26. Externalizar conversaciones

CAROLYN NG

27. El castillo

RIET FIDDELAERS-JASPERS

28. Redecisión y reafirmación

GILBERT FAN Y GEOK LING LEE

29. Historias figurativas

RIET FIDDELAERS-JASPERS

Parte VIII. Uso de las imágenes

30. Fotografía consciente

JESSICA THOMAS

31. Mi casa tras la pérdida

AN HOOGHE, NELE STINCKENS Y NILS VAN UFFELEN

32. La isla virgen

GEOK LING LEE

33. La puerta de mi corazón

RIET FIDDELAERS-JASPERS

Parte IX. Revisión del significado personal

34. Recomponer el yo tras una pérdida

AGNIESZKA KONOPKA Y ROBERT A. NEIMEYER

35. Reconsolidación de la memoria

JAKOB VAN WIELINK, LEO WILHELM Y DENISE VAN GEELEN-MERKS

36. El ejercicio de la constelación de identidad

CHRISTOPHER J. MACKINNON, DINA SZYNKARSKY Y LEIGH STEPHENS

37. Diálogo interior

JAKOB VAN WIELINK Y ANITA BAKKER

38. Reformulación simbólica

JUDY CHEW

39. Terapia con monedas

GILBERT FAN

Parte X. Reafirmación del apego

40. El ciclo de transición

JAKOB VAN WIELINK Y LEO WILHELM

41. Creación de un portal sensorial

DIANA C. SANDS

42. Trabajo con bloques

AN HOOGHE Y PETER ROBER

43. El mapa de base segura

JAKOB VAN WIELINK, LEO WILHELM Y DENISE VAN GEELEN-MERKS

44. Jugador de la vida

CAROLYN NG Y JOANNE NG

45. Hábitos del corazón

JOSHUA MAGARIEL

Parte XI. Hablar con la persona fallecida

46. Consulta al fallecido

WENDY G. LICHTENTHAL, ALIZA A. PANJWANI Y MELISSA MASTERSON

47. Entrevista al otro internalizado

NANCY J. MOULES Y KENNETH J. DOKA

48. Comunicación después de la muerte inducida

CÉSAR VALDEZ, JOHN R. JORDAN Y ALLAN BOTKIN

Parte XII. Validación de vidas

49. Terapia de dignidad

HARVEY MAX CHOCHINOV Y LORI MONTROSS

50. Una excursión para recordar

ERICA D. HUBER Y LAURIE A. BURKE

51. El plato compartido

CYNTHIA LOUISE HARRISON

52. Lecciones de vida aprendidas

KENNETH J. DOKA

Parte XIII. Reinterpretar la historia

53. Diálogos sobre el duelo

ELIZABETH COPLAN

54. Diálogos para escribir respuestas

KATARZYNA MAŁECKA Y JANIE TAYLOR

55. Escritura de sanación

RHONDA DAVIS

56. Cartas Karuna

CLAUDIA COENEN

Parte XIV. Facilitar apoyo

57. Previsión de transiciones

ROBERT A. NEIMEYER Y DORIS CHAMBERS VAUGHANS

58. La conversación significativa

WENDY G. LICHTENTHAL, MELISSA MASTERSON Y ALIZA A. PANJWANI

59. Mirada diádica

RICKIE SIMPSON Y KERRY-LYN STANTON-DOWNES

Índice de nombres

Índice de temas

Guide

Cubierta

Título

Start

Introducción

Nuevas técnicas de terapia de duelo tiene un enfoque innovador para atender las necesidades de las personas cuyas vidas se han visto entorpecidas por la pérdida, ya sea por un duelo, una enfermedad grave, una ruptura de una relación u otra pérdida complicada o intangible, como de una carrera que define la identidad.

El libro comienza con diversos capítulos de destacados teóricos que ofrecen una orientación general sobre el trabajo de duelo, y continúa con un amplio conjunto de técnicas terapéuticas creativas descritas con detalle y ancladas en estudios de casos ilustrativos para transmitir su uso en la práctica real. Nuevas técnicas de terapia de duelo es un recurso imprescindible para profesionales que trabajan en hospicios, hospitales, cuidados paliativos y atención a personas mayores; profesionales clínicos en ámbitos más amplios de atención sanitaria y salud mental; coaches ejecutivos; y estudiantes en el campo de la terapia de duelo.

 

 

 

Robert A. Neimeyer, PhD, es profesor emérito de psicología en la Universidad de Memphis y director del Instituto de Pérdida y Transición de Portland, donde ofrece formación en línea y presencial en terapia de duelo para una comunidad internacional e interdisciplinar de profesionales. Neimeyer ha publicado más de treinta libros, incluidos Techniques of Grief Therapy: Assessment and Intervention y Grief and the Expressive Arts: Practices for Creating Meaning, este último junto con Barbara Thompson. Es editor de la revista Death Studies. El autor de más de 500 artículos y capítulos de libros, y ponente habitual en talleres, actualmente trabaja para desarrollar una teoría más adecuada de duelo como proceso de búsqueda de significado. Neimeyer ocupó el cargo de presidente en la Asociación para la Educación y el Asesoramiento sobre la Muerte (ADEC), y de presidente del Grupo de Trabajo Internacional sobre la Muerte, el Procesamiento de la Muerte y el Duelo. En reconocimiento a sus contribuciones académicas se le ha concedido el Eminent Faculty Award por la Universidad de Memphis, se le ha nombrado miembro de la División de Psicología Clínica de la Asociación Americana de Psicología, y se le ha galardonado con los premios Lifetime Achievement Awards, tanto por la Asociación para la Educación y el Asesoramiento sobre la Muerte como por la Red Internacional sobre el Significado Personal.

Prólogo

La humanidad está programada para el apego en un mundo de impermanencia. Esta afirmación concisa resume una verdad fundamental de la condición humana que el budismo, en particular, entre otras tradiciones de sabiduría, reconoce en su totalidad. Es decir, que al final todas las personas, lugares, proyectos, posesiones y posiciones que se aprecian desaparecerán, aunque solo sea cuando las personas lo hagan, al menos en un sentido terrenal. Si vivir bien implica un compromiso con la vida y con los demás, también implica cultivar la gracia de renunciar a la expresión concreta de los apegos de cada mundo y reconstruirlos en términos más sostenibles a medida que cada individuo avanza a través de una serie interminable de transiciones vitales.

Nuevas técnicas de terapia de duelo se basa en la comprensión. La vida es, por naturaleza, transitoria y transicional, y enfrenta a los humanos casi continuamente tanto a la pérdida de las conexiones anteriores que daban sentido a su existencia como a la apertura de nuevas conexiones potenciales con personas y proyectos que pueden revivir ese sentido a medida que avanzan hacia un futuro diferente. Pero, casi inevitablemente, la pérdida cíclica de tales inversiones trae consigo el dolor, ya que uno se ve obligado a revisar, reafirmar o reconstruir el mundo de significados anclado en cada una de ellas en el momento en el que desaparecen de forma concreta. La construcción de recursos personales y sociales para aceptar estos cambios es, por supuesto, un objetivo central de la terapia orientada a la pérdida y al duelo, independientemente del contexto disciplinario, institucional o social en el que se realice. El objetivo de este volumen, al igual que los anteriores, es enriquecer el fondo de ideas creativas, recursos y prácticas que puedan aportar sustancia y novedad a este trabajo.

ORGANIZACIÓN DEL LIBRO

Los 59 capítulos breves se dividen en 14 partes, cada una centrada en un objetivo compartido, que encuentra su expresión en los distintos capítulos que lo componen. La Parte I, “Enmarque de la obra”, sitúa muchas de las técnicas que se describen a continuación tanto en el flujo espontáneo de la terapia individual receptiva e improvisada como en la organización estructurada de las intervenciones grupales planificadas, y tiene en cuenta perspectivas culturalmente coherentes para encontrarle un significado a la pérdida. Hay capítulos en esta sección que reflejan las complicaciones éticas de las decisiones al final de la vida, la ambigüedad y la importancia de las pérdidas no mortales y las perspectivas de crecimiento tras dichas pérdidas. La Parte II, “Evaluación del duelo”, presenta cuatro medidas nuevas para evaluar las complicaciones personales y sociales en el duelo y la pérdida en función de la sintomatología asociada; el impacto de una pérdida a veces traumática en el mundo de significado de los supervivientes; las relaciones previas de los dolientes con la persona fallecida y las respuestas de otras personas al intento del doliente de dar sentido a dicha pérdida. La Parte III, “Superación del duelo”, destaca varios procesos creativos para identificar y procesar los estilos distintivos del duelo de las personas, lo que ayuda a fomentar una mayor conciencia de cómo atraviesan el panorama de la pérdida y cómo podrían hacerlo de forma más centrada y consciente.

La Parte IV, “Expresar pérdidas ambiguas”, aborda directamente los retos únicos que plantea expresar y validar pérdidas más abstractas, sutiles y omnipresentes, asociadas con la muerte de una mascota, así como un amplio ámbito de transacciones vitales indeseables que carecen de claridad y reconocimiento del duelo. La Parte V, “Practicar el autocuidado”, ofrece el primer compendio en Internet de prácticas basadas en la evidencia, estudios de casos en vídeo y psicoeducación sobre la pérdida en la vida de los adultos y niños. También incluye capítulos para los clientes y terapeutas con el objetivo de ayudarles a distinguir entre el duelo y la depresión, y atender con recursos adecuados las necesidades implícitas en ambas experiencias, así como a utilizar el yoga, la danza y el movimiento como medios de autocuración. La Parte VI, “Fomentar la compasión”, amplía la capacidad de los lectores para empatizar consigo mismos y con los demás mediante el fomento de prácticas moralmente responsables hacia los vivos y los muertos, lo que incluye formación específica en la redacción de cartas de condolencia a personas en duelo.

En la Parte VII, “Trabajar con la emoción”, los colaboradores ayudan a los terapeutas a encontrar un delicado equilibrio entre ayudar a los clientes que sufren y desafiarlos a enfrentarse a su dolor de forma distinta, practicar los diálogos creativos con su sufrimiento exteriorizado y utilizar una variedad de procedimientos metafóricos para reconocer y abordar su renuencia a renunciar a un sentimiento angustioso, pero familiar, para aceptar así la vulnerabilidad y la posible transformación. La Parte VIII, “Uso de las imágenes”, se inspira en imágenes fotográficas literales y en las evocadas a través del dibujo o la fantasía para explorar las secuelas emocionales y relacionales de la pérdida. La Parte IX, “Revisión del significado personal”, presenta e ilustra procesos simples y más sustanciales para fomentar la reflexión del cliente, el reposicionamiento, la reconstrucción de sí mismo y la reconsolidación de la memoria en el crisol de la conversación terapéutica y la composición de la identidad.

La Parte X, “Reafirmación del apego”, comienza con una conceptualización integral del ciclo de transición, que integra las fases esenciales del apego, la pérdida y la reconstrucción de significado que sustentan la vida, y ofrece diversas herramientas prácticas para honrar las dificultades que plantea el duelo, superarlas y construir nuevas conexiones con las personas fallecidas y los demás. La Parte XI, “Hablar con la persona fallecida”, profundiza en este tema de reorganizar los apegos a través de una variedad creativa de conversaciones imaginarias guiadas. La Parte XII, “Validación de vidas”, presenta métodos concretos para articular y dignificar la vida de los pacientes en cuidados paliativos y duelo, desde entrevistas bibliográficas hasta la afirmación simbólica de la persona fallecida en el contexto de la terapia de duelo. La Parte XIII, “Reinterpretar la historia”, incluye un modelo de procedimientos teatrales, narrativos y expresivos que fomentan un reconocimiento más profundo de las propias necesidades y valores de los clientes, ya sea en el ámbito privado de la escritura de un diario, en el proceso terapéutico con el terapeuta o, en algunos casos, en el contexto colectivo de la comunidad. Por último, la Parte XIV, “Facilitar apoyo”, ofrece recursos reflexivos para fomentar conexiones más profundas y compasivas con los seres queridos con los que se negocia una transacción complicada, ya sean familiares mayores que ingresan en centros de asistencia, seres queridos que se enfrentan a la muerte o personas cercanas que sufren la misma pérdida. En conjunto, el volumen complementa a los anteriores, y aumenta en gran medida el conjunto de herramientas y técnicas disponibles para los terapeutas especializados en el duelo.

AGRADECIMIENTOS

Para terminar, quiero expresar mi gratitud a los compañeros de todo el mundo que han contribuido con entusiasmo y esfuerzo en este proyecto, en especial, a los trabajadores en primera línea en los campos de la psicoterapia, el asesoramiento, la formación y las artes expresivas, a quienes se les suele brindar poca oportunidad de compartir las prácticas inteligentes e inspiradoras que conforman su trabajo con los clientes. Del mismo modo, a los reconocidos teóricos e investigadores cuyas contribuciones también llenan el volumen, han ayudado a que la terapia de duelo se convierta en un elemento fundamental de las artes curativas, tal y como se ilustra en este volumen. Estoy orgulloso de llamar a muchos miembros de estos grupos mis amigos.

También me gustaría dar las gracias a Anna Moore, mi editora de adquisiciones en Routledge, cuyos incansables esfuerzos por defender este volumen y sus predecesores han contribuido a que esta “serie dentro de una serie” sea una realidad. Finalmente, quiero extender mi sincera gratitud a los numerosos clientes cuyas historias, dolor y esperanza compartidos en estas páginas ofrecen inspiración para aquellos de nosotros que trabajamos junto a ellos para reafirmar o recuperar vidas significativas tras una pérdida. En muchos aspectos son nuestros mejores maestros.

Robert A. Neimeyer, Ph. D. Portland, Oregón, EE. UU.

Cómo utilizar este libro

Dado el alcance de este volumen, los lectores pueden abordar su contenido de distintas formas dependiendo de sus contextos personales y profesionales. Por tanto, voy a ofrecer varias sugerencias para tres audiencias potenciales en concreto: (a) profesionales clínicos y coaches, (b) investigadores y (c) educadores.

En el primer caso, profesionales clínicos y coaches, en un sentido amplio, que incluye a psicólogos, consejeros, terapeutas, trabajadores sociales, capellanes, coaches de vida y otras personas que trabajan con la pérdida y la transición en diferentes entornos, pueden considerar este volumen como una fuente de orientación conceptual para el trabajo de la terapia de duelo, así como una guía con varias docenas de métodos prácticos para añadir fuerza y novedad al proceso de asesoramiento. Empezando con la Parte I, los lectores encontrarán numerosos capítulos que ayudan a situar técnicas específicas en contextos tales como la terapia de duelo para casos de pérdida complicada; un protocolo sistemático de trabajo grupal orientado al significado; intervenciones culturalmente sensibles; asistencia médica al morir; pérdidas ambiguas no relacionadas con la muerte y crecimiento postraumático. Los recursos de evaluación (en la Parte II) amplían la utilidad clínica del libro al hacer accesibles las escalas y cuestionarios importantes (con leyenda de puntuación), que ayudarán a los profesionales a identificar las vulnerabilidades individuales y sociales de los clientes, así como a documentar la eficacia de las intervenciones terapéuticas. Basándose en una amplia gama de enfoques experienciales, verbales, expresivos, cognitivos y orientados al cuerpo, las docenas de capítulos técnicos que constituyen el núcleo del libro (Partes III a XIV) invitan a navegar por las instrucciones clínicas y la inspiración, al tiempo que se organizan en grupos de secciones que facilitan búsquedas específicas de orientación concreta para abordar cuestiones terapéuticas y objetivos concretos.

Los investigadores pueden encontrar en el material de la Parte I una introducción útil para los modelos basados en la evidencia sobre el duelo y el crecimiento tras la pérdida, y ampliar así los estudios bibliográficos ofrecidos en volúmenes anteriores (Neimeyer, 2012, 2016; Neimeyer, Harris, Winokuer, & Thornton, 2021). Probablemente, la Parte II tenga un valor especial para este público, ya que incluye una presentación basada en datos psicométricos de nuevas medidas que pueden ayudar a abordar los retos psicosociales específicos a los que se enfrentan las personas en duelo, a la vez que proporciona medios válidos y fiables para evaluar la eficacia de las intervenciones específicas. El resto de los capítulos, desde el punto de vista de la investigación en psicoterapia, representan una especie de manual o guía de procedimientos terapéuticos que invitan a seguir estudiándolos e investigándolos, lo cual podría avanzar mucho gracias a la claridad con la que están redactados. Por ello, desde el punto de vista teórico, técnico y psicométrico, el contenido de este volumen, al igual que el de sus predecesores, debería contribuir a perfilar la agenda científica del ámbito y a fomentar una práctica más creativa.

Por último, es probable que los educadores encuentren los textos de este volumen, al igual que los dos anteriores, atractivos para clases avanzadas de grado y, especialmente, de posgrado sobre el duelo y la terapia de duelo. Además de la introducción a las prácticas basadas en el significado que se ofrece en la Parte I, el resto del libro plasma instrucciones detalladas sobre métodos concretos de intervención, lo que alivia en gran medida la ansiedad de los estudiantes que luchan por cerrar la brecha entre la teoría y la práctica. Del mismo modo, la estructura del libro invita al aprendizaje experimental mediante la asignación de lecturas relevantes para la historia personal de las pérdidas de los alumnos, así como para la de sus clientes. Por ejemplo, las 14 partes del libro son aptas para incorporarlas como lecturas semanales en un programa que estructura un semestre habitual: Parte I en la primera y segunda semana, Parte III en la segunda semana, Parte IV en la tercera semana, etc., combinando de forma ocasional partes más cortas y distribuyendo las escalas de medición de la Parte II a lo largo de semanas con contenidos similares para facilitar la autoevaluación de los alumnos. Como muchos capítulos presentan técnicas sencillas de hacer, como ejercicios en grupo o tareas individuales, se puede animar a los alumnos a que prueben uno de los métodos de su elección de la mayoría de las unidades teniendo en cuenta su aplicación a una pérdida relacionada, o no, con la muerte que hayan sufrido. Un breve trabajo reflexivo sobre la experiencia del alumno al hacerlo, con las garantías adecuadas en cuanto a la divulgación de sus datos personales, puede profundizar en gran medida en la comprensión práctica de un concepto, proceso o técnica determinados antes de que intenten aplicarlos en situaciones reales, y puede dar lugar a debates animados y, a menudo, conmovedores en clase. Las referencias en la bibliografía de cada capítulo también indican a los alumnos recursos adicionales que pueden ayudarles a elaborar un trabajo o proyecto para clase. De hecho, esta estructura ya se ha llevado a la adopción de los volúmenes anteriores de Técnicas como textos en varios planes de estudios de posgrado en psicología, asesoramiento y trabajo social, así como en programas de formación pastoral y educación continua en terapia de duelo.

En resumen, espero que la estructura y el contenido de Nuevas técnicas de terapia de duelo aborde las necesidades de los distintos grupos de interés en los campos de la terapia de duelo, e investigue y promueva una mayor fertilización cruzada e integración de la pedagogía, la ciencia y la práctica.

Robert A. Neimeyer, Ph. D.

Referencias

Neimeyer, R. A. (Ed.). (2012). Techniques of grief therapy: Creative practices for counseling the bereaved. New York: Routledge.

Neimeyer, R. A. (Ed.). (2016). Techniques of grief therapy: Assessment and intervention. New York: Routledge.

Neimeyer, R. A., Harris, D., Winokuer, H., & Thornton, G. (Eds.). (2021). Grief and bereavement in contemporary society: Bridging research and practice. New York: Routledge.

Prólogo de la serie

Los lectores han esperado con gran expectación el lanzamiento de este tercer volumen de la serie Técnicas. Esta edición continúa la tradición de ofrecer una colección muy variada de ideas y sugerencias útiles de muchos terapeutas altamente cualificados, y experimentados, que trabajan con personas en duelo por todo tipo de pérdidas y en multitud de contextos. El nuevo material básico amplía la comprensión del duelo, incluyendo temas como la búsqueda de sentido, la continuidad de los vínculos, la pérdida sin muerte y el duelo, la sensibilidad cultural, la asistencia médica al final de la vida y el potencial de crecimiento postraumático tras sufrir pérdidas significativas. Otra sección explora medidas nuevas que se han desarrollado para la investigación en este ámbito que también puede resultar útil en aplicaciones clínicas, lo que otorga a los terapeutas la oportunidad de comprender mejor los procesos de sus clientes, y que los clientes entiendan mejor sus propias experiencias.

Quizás lo que sustenta todos los libros de Técnicas, y que se plasma de manera elocuente en esta edición, es la conciencia de que el duelo es una experiencia universal que se manifiesta en los clientes de múltiples formas. Muchas de las técnicas aquí descritas parecen simples, pero eso no excluye lo profundas que pueden ser cuando se introducen en la relación terapéutica. Cabe recordar que no existe una hoja de ruta definida para el proceso de duelo. No existe un enfoque único en la terapia del duelo que sea útil para todos los clientes; sin embargo, es muy probable que los terapeutas encuentren un capítulo, una descripción o una técnica que les ayude a inspirar y ampliar su “caja de herramientas” y profundizar en su práctica. Independientemente de si esta recopilación de escritos se lee de principio a fin o por partes, las ideas y los enfoques útiles que se comparten enriquecen a todos los que se dedican a este trabajo. No hay duda de que el lector encontrará muchos conocimientos y sabiduría, sugerencias prácticas y un profundo aprecio por las muchas formas en que vivimos, y lamentamos, nuestras pérdidas.

Darcy Harris, Ph. D., FT Coeditor de la serie

Colaboradores

Anita Bakker, De School voor Transitie, Leusden, Países Bajos; [email protected]

Benjamin W. Bellet, MS, Departmento de Psicología, Universidad de Harvard, Boston, MA; [email protected]

Paul A. Boelen, Ph. D., Universidad de Utrecht, Utrecht, Países Bajos; [email protected]

Allan Botkin, Psy. D., Director del Centro de Duelo y Pérdida Traumática, LLC, Chicago, IL; [email protected]

Jamison S. Bottomley, Ph. D., Universidad de Medicina de Carolina del Sur, SC; [email protected]

Laurie A. Burke, Ph. D., Burke Psychological, Portland, OR; [email protected]

Sara Gody Jackson Bybee, Colegio de Enfermería, Universidad de Utah, Salt Lake City, UT; [email protected]

Lawrence G. Calhoun, Ph. D., Universidad de Carolina del Norte, Charlotte, NC; [email protected]

Judy H. F. Chew, Ph. D., Universidad de Calgary, Wellness Centre, Calgary, Alberta, Canadá; [email protected]

Harvey Max Chochinov MD, Ph. D., Profesor de Psiquiatría, Universidad de Manitoba, Winnipeg, Canadá; [email protected]

Lisa L. Clark, Ph. D., St. Jude Children’s Research Hospital, Memphis, TN; [email protected]

Claudia Coenen, CGC, MTP, Consulta privada, Hudson, NY; [email protected]

Elizabeth Coplan, BA, Grief Dialogues, Seattle, WA; [email protected]

Shelly Cory, MA, Canadian Virtual Hospice; [email protected]

Rhonda Davis, MDiv, MSW, LCSW, Hospice of Davidson County, Carolina del Norte; [email protected]

Kenneth J. Doka, Ph. D., College of New Rochelle, New Rochelle, NY; [email protected]

Gilbert Fan, D. Prof., Departamento de Oncología Psicosocial, National Cancer Center, Singapur; [email protected]

Riet Fiddelaers-Jaspers, Ph. D., Expertisecentrum Omgaan met Verlies, Heeze, Países Bajos; [email protected]

Denise van Geelen-Merks, Tiel, Países Bajos; [email protected]

Darcy Harris, Ph. D., FT, King’s University College de la Universidad de Western, Londres, Ontario, Canadá; [email protected]

Cynthia Louise Harrison, MSW, RSW, Consulta privada, London, ON, Canadá; [email protected]

Elizabeth Sheppard Hewitt, MSW, Eastern Health, St. John’s, Newfoundland, Canadá; [email protected]

An Hooghe, Ph. D., MFT, Verbinding in Verlies [Conexión en la pérdida], Boutersem, Bélgica, y Context, Hospital Universitario de Leuven, Leuven, Bélgica; [email protected]

Erica D. Huber, BS, Portland, OR; [email protected]

John R. Jordan, Ph. D., Consulta privada, Pawtucket, RI; [email protected]

Agnieszka Konopka, Ph. D., Consulta privada, The Hague, Países Bajos; [email protected]

Sherman A. Lee, Ph. D., Departamento de Psicología, Universidad Christopher Newport, Newport News, VA; [email protected]

Geok Ling Lee, Ph. D., Universidad de Singapur, Singapur; [email protected]

Wendy G. Lichtenthal, Ph. D., Memorial Sloan Kettering Cancer Center & Weill Cornell Medical College, Nueva York; [email protected]

Christopher J. MacKinnon, Ph. D., Universidad McGill, Montreal, Quebec, Canadá; [email protected]

Joshua Magariel, LCSW, Seasons Hospice & Palliative Care, Chicago, IL; [email protected]

Katarzyna Małecka, Ph. D., Departamento de Estudios Ingleses, Universidad de Ciencias Sociales, Lodz, Polonia; [email protected]

Melissa Masterson, MA, Departamento de Psicología, Universidad Fordham, Bronx, NY; [email protected]

Evgenia (Jane) Milman, Ph. D., Departamento de Psicología, Universidad St. Edwards, Austin, Texas; [email protected]

Lori Montross-Thomas, Ph. D., Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública, Universidad de California, San Diego, La Jolla, CA; [email protected]

Nancy J. Moules, Ph. D., Facultad de Enfermería, Universidad de Calgary, Calgary, Alberta, Canadá; [email protected]

Robert A. Neimeyer, Ph. D., Director, Portland Institute for Loss and Transition, Portland, OR; [email protected]

Fred Nelson, MSW, Canadian Virtual Hospice; [email protected]

Carolyn Ng, Psy. D., Portland Institute for Loss and Transition, Singapur; [email protected]

Joanne Ng, BS, Children’s Cancer Foundation, Singapur, [email protected]

Aliza A. Panjwani, MA, Departamento de Psicología, City University de Nueva York, Nueva York, NY; [email protected]

Cindy S. Perkiss, LCSW, Wyndmoor, PA; [email protected]

Alyssa Rheingold, Ph. D., Director de Clinical Operations, National Crime Victims Research and Treatment Center, Departamento de Psiquiatría y Ciencias del comportamiento, Medical University de Carolina del Sur, HYPERLINK; [email protected]

Peter Rober, Ph. D., Contexto, Universidad Católica, Leuven, Bélgica; [email protected]

Kathleen Rogers, MFA (Escritura Creativa), Departamento de Arte, Universidad de Memphis, Memphis, TN; [email protected]

Edward K. Rynearson, MD, Universidad de Washington, Separation and Loss Service, Virginia Mason Medical Center, Seattle, WA; [email protected]

Diana C. Sands, Ph. D., Bereaved by Suicide Centre for Intense Grief, Australia; [email protected]

Antonio Sausys, Fairfax, CA; [email protected]

Jessica Sawyer, BS, Asesoramiento, Psicología Educacional e Investigación, Universidad de Memphis, Memphis TN; [email protected]

Rickie Simpson, Ph. D., APRN-CNS, Departamento de Enfermería, Universidad de Stratford, Woodbridge, Virginia/Consulta privada; [email protected]

Geert Smid, Ph. D., Universidad de Utrecht, Utrecht, Países Bajos; [email protected]

Erica G. Srinivasan, Ph. D., Universidad de Wisconsin-La Crosse, La Crosse, WI; [email protected]

Kerry-Lyn Stanton-Downes, Posgraduada en Psicoterapía, UKCP y MBACP.

Edith Maria Steffen, Ph. D., Universidad Roehampton, Londres, UK; [email protected]

Leigh Stephens, MSW, ALS Society of Quebec, Montreal, Quebec, Canadá; [email protected]

Nele Stinckens, Ph. D., Naiade Center for Psychotherapy, Leuven, Bélgica; [email protected]

Dina Szynkarsky, MSW, McGill University Health Center, Montreal, Quebec, Canadá; [email protected]

Janie Taylor, BA, Departamento de Psicología, Universidad de Memphis, Memphis, TN; [email protected]

Richard G. Tedeschi, Ph. D., Universidad de Charlotte en Carolina del Norte, Charlotte, NC; [email protected]

Jessica Thomas, Ph. D., Terapia Matrimonial, de Pareja y Familiar, Graduate School of Education and Counseling en Lewis and Clark College, Portland, OR; [email protected]

Nils Van Uffelen, MS, Coaching de Carrera Ejecutiva, Ramsel, Bélgica; [email protected]

Deborah Ummel, Ph. D., Universidad de Sherbrooke, Sherbrooke, Quebec, Canadá; [email protected]

César Valdez, LMSW, Socios en Healing Psychotherapy Training Affiliates, Ann Arbor, MI; [email protected]

Florence Vinit, Ph. D., Universidad de Quebec en Montreal, Montreal, Quebec, Canadá; [email protected]

Doris Chambers Vaughans, Ph. D., LPC, NCC, Tuscaloosa Center for Cognitive Therapy, Tuscaloosa, AL; [email protected]

Andrea Warnick, RN, MA, Psicoterapeuta registrada, Andrea Warnick Consulting, Toronto, Ontario, Canadá; [email protected]

Leo Wilhelm, De School voor Transitie, The Hague, Países Bajos; [email protected]

R. Jane Williams, M. Div, Ph. D., Moravian Theological Seminary, Bethlehem, PA; [email protected]

Joah L. Williams, Ph. D., Universidad de Missouri-Kansas City, Kansas City, MO; [email protected]

Andria Wilson, MS, Departmento de Psicología, Universidad de Memphis, Memphis, TN; [email protected]

Jakob van Wielink, De School voor Transitie, Leusden, Países Bajos; [email protected]

Parte I

Enmarque de la obra

1

Reconstrucción del vínculo continuo

Análisis del proceso de la terapia del duelo1

Robert A. Neimeyer y An Hooghe

Veinticinco años después de la publicación de la obra pionera sobre los vínculos continuos de los dolientes con las personas fallecidas (Klass, Silverman, & Nickman, 1996), los teóricos y profesionales contemporáneos del duelo han aceptado su relevancia para la terapia de duelo (Neimeyer, 2015b). Pero ¿cómo ayuda la atención a la relación entre el cliente y el difunto a dirigir el sutil intercambio del proceso de asesoramiento a medida que se desarrolla en el íntimo crisol del diálogo terapéutico? Nuestra intención en este capítulo es abordar esta cuestión mediante un examen detallado de una sesión de terapia de duelo realizada a través de pautas de reconstrucción de significado (Neimeyer, 2001, 2015a). Comenzaremos con una descripción de algunos de los temas fundamentales de esta perspectiva antes de presentar el estudio del caso detallado que servirá de base para el capítulo.

PÉRDIDA Y RECONSTRUCCIÓN DE SIGNIFICADO

Desde una perspectiva constructivista, un proceso central de duelo es el intento de reafirmar o reconstruir un mundo de significados que ha sido cuestionado por la pérdida (Neimeyer, 2006a). Sin embargo, no significa que todas las experiencias de duelo impliquen una búsqueda de significado, ya que no es necesario buscar aquello que no se ha perdido realmente. De esta forma, cuando fallece una figura importante en nuestras vidas se considera que ha sido una muerte «apropiada», una que encaja de forma adecuada en la narrativa que se tiene de cómo es o debería ser la vida, puede plantear retos mínimos a los patrones prácticos, los andamios relacionales y las suposiciones sobre el mundo que sustentan la existencia. Pero cuando se trata de una muerte repentina, terrible, prematura o violenta, o que priva de una figura central, de la que depende el sentido de identidad y seguridad, las personas pueden verse inmersas en una búsqueda angustiosa del significado de la pérdida y de las vidas. Cuando estas no son capaces de encontrar significado a lo que ha sucedido, el dolor puede ser perturbador, preocupante y prolongado, e incluso puede poner en peligro la vida (Prigerson et al., 2009).

Hasta la fecha, hay una gran cantidad de pruebas que respaldan las líneas generales de este modelo de reconstrucción de significado (Neimeyer, 2019). Por ejemplo, la incapacidad de dar significado a la pérdida se ha asociado con una intensa sintomatología de duelo en familias que anticipan la muerte de un ser querido en cuidados paliativos (Burke et al., 2015), jóvenes en duelo (Holland, Currier, & Neimeyer, 2006), padres que han perdido a sus hijos (Keesee, Currier, & Neimeyer, 2008; Lichtenthal, Currier, Neimeyer, & Keesee, 2010) y personas viudas de edad avanzada, para quienes se prevé que tendrán dificultades para adaptarse durante un periodo de entre 18 y 48 meses tras el fallecimiento (R. A. Coleman & Neimeyer, 2010). Además, la lucha por encontrar un significado a la pérdida ha demostrado ser un potente mediador del impacto del suicidio, el homicidio y los accidentes mortales, donde explica casi toda la diferencia entre estas formas de muerte violenta y fallecimiento por causas naturales (Currier, Holland, & Neimeyer, 2006; Rozalski, Holland, & Neimeyer, 2016). Por el contrario, la capacidad de encontrarle un significado a la pérdida predice de forma prospectiva el bienestar y las emociones positivas durante un periodo de cuatro años (R. A. Coleman & Neimeyer, 2010) y modera el impacto de los acontecimientos vitales muy «centrales», o que definen la vida, anulando de forma sustancial su impacto perjudicial (Bellet, Neimeyer, & Berman, 2016).

A la luz de la creciente evidencia sobre el papel que desempeña la búsqueda de significado en el duelo, se ha planteado la teoría de que la adaptación tras una pérdida implica dos formas de actividad narrativa (Neimeyer, 2019; Neimeyer & Thompson, 2014). La primera es la necesidad de procesar la historia del suceso de la muerte en sí misma y sus implicaciones vitales tras sus consecuencias. Darle sentido a la historia del suceso es importantísimo si la muerte es terrible y trágica, lo que requiere un enfoque basado en el trauma para integrar la narrativa de la persona fallecida (Perlman, Wortman, Feuer, Farber, & Rando, 2014; Rynearson & Salloum, 2021). La segunda implica un esfuerzo para acceder a la historia previa de la relación con la persona fallecida para resolver los asuntos pendientes y restablecer un grado de seguridad en el apego. Dado que esto suele requerir una implicación emocional intensa con los recuerdos y las imágenes del difunto, el trabajo terapéutico para reorganizar el vínculo continuo requiere un enfoque de la terapia de duelo basado en el apego (Kosminsky & Jordan, 2016; Rubin, Malkinson, & Witztum, 2011). En un caso determinado, puede ser necesario recurrir a una de estas formas de procesamiento narrativo, o a ambas, lo que da lugar a una gran variedad de técnicas terapéuticas creativas (Neimeyer, 2012b, 2016; Thompson & Neimeyer, 2014).

EL CASO ACTUAL

Inge y Erik eran una pareja flamenca de 40 años que vivía en Bélgica con dos niños, de cuatro y siete años, cuando buscaron terapia de pareja en Context, en el Centro de Terapia Marital y Familiar del Hospital Universitario en Leuven. Ambos le confesaron a An Hooghe, su terapeuta, que se habían distanciado durante los diez años de su relación debido al intenso compromiso de Inge en su trabajo como consultora empresarial internacional. A través de las ocho sesiones, y haciendo grandes esfuerzos, ambos afirmaron que había aumentado su comprensión mutua, se sentían más cercanos y habían realizado cambios en su comportamiento para poder pasar más tiempo juntos, por tanto, habían vuelto a comprometerse con la relación. Sin embargo, en el transcurso de la exploración de relaciones familiares significativas con cada uno de ellos, Inge informó a An de que había perdido a su madre cuando tenía diecisiete años, una revelación que fue acompañada de una gran ola de tristeza y lágrimas. Por supuesto, Erik lo sabía, pero él no la había conocido e Inge apenas hablaba de ella. Durante las sesiones, todos descubrieron que el dolor de Inge por su madre seguía siendo un lugar muy triste y vulnerable para ella, seguía dejándola sin aliento y con lágrimas cada vez que la terapia tocaba el tema. A medida que la terapia conyugal llegaba a buen puerto, Inge le pidió a An sesiones individuales adicionales para trabajar su duelo prolongado y preocupante, ya que sentía que sería demasiado difícil hacerlo en presencia de su marido. Ambas estuvieron de acuerdo y acordaron volver a reunirse y compartir la historia una vez que Inge encontrara las palabras para expresar un dolor tan profundo, y omnipresente, que parecía imposible de expresar.

Durante las diez sesiones de terapia de duelo, Inge continuó muy «bloqueada» en su dolor, era casi incapaz de acceder a recuerdos de su infancia o de cuando estaba con su madre. Al ser testigo de esta sorprendente desconexión de su propia historia y del sufrimiento visible de Inge con cada mención de su madre fallecida hacía más de veinte años, An se dio cuenta de que «era como si todo se hubiera colocado en un lugar seguro, lo que permitía que trabajara e hiciera su vida». Tras trabajar muy despacio, y con mucho cuidado, ambas empezaron a acceder a algunos recuerdos de la madre de Inge, quien era capaz de «mostrarlos» más, e invitó a Erik para volver a compartir la historia. En esa época, Robert Neimeyer (Bob) iba a visitar Bélgica para ofrecer unos días de formación profesional en terapia de duelo, y se abrió la perspectiva de que Inge tuviera una única sesión de terapia con él para complementar los esfuerzos de An dado su dominio casi nativo del inglés. Después de tratar el asunto como pareja, Inge y Erik aceptaron la oferta y acordaron que ella se reuniera de forma individual con Bob, pero en cámara, mientras Erik observaba la sesión con An y otros quince terapeutas desde otra habitación, con el objetivo de liberar a cada uno de los dos del impulso inmediato de cuidar o «rescatar» al otro. Así fue como Bob les dio la bienvenida a Inge y Erik, limitando de forma intencionada los antecedentes que le proporcionó (solo sabía que luchaba con su dolor tras la muerte de su madre) para que Inge le presentara el problema con sus palabras, sin restricciones por la conceptualización previa del caso. De mutuo acuerdo, Inge, Bob, Erik, An y el equipo de reflexión de terapeutas se reunirían en círculo después para compartir preguntas respetuosas sobre el proceso de terapia antes de que la pareja volviera al cuidado de An para el tratamiento adicional de sus implicaciones. A continuación, se plasma una transcripción de la entrevista grabada, intercalada con las reflexiones personales de Bob, que se centraban, en gran medida, en volver a acceder y reorganizar el vínculo continuo de Inge con su madre. Al final, el capítulo concluye con un resumen de la sesión en pareja posterior, que ofrece una ventana abierta al impacto de la consulta.

La pérdida de equilibrio

TERAPEUTA (T; al inicio hablan en neerlandés):Inge, dank je wel nog eens [Gracias otra vez]. Estoy impaciente por conocer tu experiencia, y me pregunto si podríamos empezar preguntándote qué tipo de esperanzas o expectativas tienes sobre esta hora, sobre cómo puede serte útil.

Inge (I): Mmm, no tengo muchas expectativas, y no estoy segura de qué esperar, pero me ayudaría encontrar otras formas de pensar sobre, mmm, pensar sobre [silencio largo] tu lugar en el mundo entre las personas, cuando hay un cambio en la configuración, como cuando pierdes a alguien, cómo vuelves a tu equilibrio.

T: Claro, claro, porque la pérdida de alguien nos arroja fuera del equilibrio [gestos con los brazos y el torso como un equilibrista], y nos cuesta volver a encontrar nuestro lugar en el mundo, en el sentido de un lugar sólido. Y entiendo que la pérdida que tuviste es la de tu madre, ¿verdad? [La clienta asiente, e inmediatamente lucha contra las lágrimas]. Y solo con mencionar su nombre se te saltan las lágrimas [la clienta empieza a llorar]. Sí [con delicadeza]. ¿Cuál es ese sentimiento [gesticula con la mano a la altura del torso, como una fuente creciente], si tuvieras que describirlo con palabras que fueran parcialmente adecuadas a la experiencia…? ¿Cómo llamarías a ese sentimiento?

I: Mmm (suspiro)… Estar oprimida. [T: Oprimida, sí]. [Pausa] Y, de alguna manera, revivirlo un poco [llora].

T: Revivirlo un poco. ¿Revivir la experiencia de ella muriendo? I: [Asiente con lágrimas en los ojos].

T: Así que el sentimiento de opresión es uno de…

I: Sí. Como, mmm, la pérdida, la pérdida de equilibrio, la pérdida de toda forma en la que pensabas que funcionaba tu universo. Y tener que dejarla ir, desaparecer y cambiarla, y sentir que está fuera de tu control.

En respuesta a mi invitación de que me dijera cuáles eran sus expectativas sobre cómo esta hora podría ser de ayuda para ella, un intento de fomentar la «agencia» de la clienta en la construcción conjunta de la terapia (Coleman & Neimeyer, 2014), Inge hace una pausa y entonces, en un ligero autodistanciamiento, voz en segunda persona, busca una forma de darle sentido a su «lugar» en el mundo, tras la pérdida, para recuperar el significado del «equilibrio». Al escuchar estos términos de calidad enfatizados vocalmente, de manera que forman una metáfora implícita de su posición existencial (Neimeyer, 2009), me hago eco de la frase significativa «interpretando» ligeramente la imagen para darle una presencia más tangible en la habitación. Una simple mención a su pérdida evoca una gran emoción y lágrimas a medida que buscamos un manejo verbal preliminar de los sentimientos, y elaborar espontáneamente la posición de Inge en un universo que pierde el equilibrio y la coherencia a raíz de la muerte de su madre.

El centro del universo

T: Sí. Es un cambio muy, muy desagradable en la estructura del mundo, y te quedas intentando reaprender ese mundo y reaprenderte a ti misma porque ambas cosas han cambiado en esta experiencia… ¿Qué posición tenía tu madre en este mundo, en este universo de tu infancia y adolescencia?

I: Tenía 17 cuando ella murió. [T: 17] Llevaba enferma de forma intermitente mucho tiempo. Pero cuando murió fue una sorpresa porque no habíamos hablado de esas cosas, y era el gran pilar de la casa. Era una persona muy dominante, no en el mal sentido. Pero la llamaban la «Sra. Thatcher» en su lugar de trabajo [T: Ah, Sra. Thatcher, de hierro…] ¡La mujer de hierro! [sonríe y ríe ligeramente]. Y lo era, no en el mal sentido, pero se salía con la suya en todo, tenía todo el control, gobernaba todo. En cierto modo, sabía perfectamente lo que quería, qué hacer…, cuándo hacerlo.

T: Las estructuras estaban ahí, y ella fue la que ayudó a construirlas y mantenerlas en buen estado.

I: Exacto. Y lo hizo por nosotros, sus hijos, pero también por otros familiares, para mi padre. No había un gran equilibrio ahí, así que ella era una persona muy responsable en todos los sentidos de la palabra.

T: Entonces, en cierto modo, era casi como el centro de gravedad o algo así del sistema solar familiar, ¿verdad? [la clienta asiente]. Y es como…, ¿cómo se reorganiza el sistema solar cuando el sol se extingue, verdad?

I: Sí [pausa larga, llora en silencio].

Nuestra exploración sobre la posición «gobernante» de su madre en la familia lleva a Inge a ofrecer una caracterización afectuosa de ella como la «Sra. Thatcher», la energética primera ministra de Reino Unido durante la década de 1980, cuya inquebrantable voluntad política inspiró el apodo utilizado por sus admiradores. Con mi sugerencia de una extensión modesta de la metáfora de Inge de su desequilibrado universo tras la muerte de su madre, pasa por varios momentos de llanto sin palabras, que finalmente conducen a mi suave intervención.

Presentación del ser querido

T: Me pregunto si estarías cómoda haciendo algo conmigo, y es…, me gustaría que cerraras los ojos conmigo un segundo [cierro los ojos y la clienta me sigue]. Y vamos a concentrarnos en nuestra respiración… dejando que los pulmones se llenen y se vacíen…, se llenen y se vacíen [hablo despacio y abro los ojos para seguir el comportamiento no verbal de la clienta] en un ritmo natural. Siente que cada respiración es una pequeña liberación del sentimiento abrumador, reconociendo que siempre es accesible … y que esa emoción tiene algo que decirnos… y enseñarnos sobre esa señora que era tu madre, y que lo sigue siendo, en un sentido importante [la clienta abre los ojos]. Y como estamos aquí sentados hablando entre nosotros, la invitamos a unirse a nosotros en esa conversación de la forma que podamos, nuestro objetivo es aprender algo sobre quién eres, qué necesitas, y sobre quién es ella y qué necesitaría al ver a su hija ahora, cargando con este dolor [la clienta asiente en silencio]. Me pregunto si estás dispuesta o eres capaz de contarme un poco más sobre esta Mujer de hierro [la clienta se ríe] que es la gobernadora y el centro de este tipo de universo. ¿Cómo se llamaba?

I: Yvette [T: Yvette]. Mmm, siempre trabajaba mucho y ella misma fue un accidente. Cuando nació fue un gran problema [T: Ah]. Pero se había sentido y nos sentimos como niños no deseados durante gran parte de su vida [T: Guau]. Y eso era algo. Leía muchísimos libros sobre eso. Nunca hablaba con nosotros de ese asunto, pero sabíamos que tenía ese sentimiento con respecto a sus padres.

T: ¿Y realmente se ha hecho un esfuerzo durante años para darle sentido? O de decir «¿quién soy y dónde encajo?».

I: Sí, y de tener la apreciación de sus padres, que nunca fue realmente de su agrado, y que era muy frustrante. Creo que por eso trabajaba tanto [T: Ah]. Porque era algo que ella sentía que tenía que compensar. Era una persona amable que cultivaría sus propias verduras en el jardín; fabricaba su propia ropa [T: Vaya]. Era profesora, hacía muchísimas cosas. Incluso aquella tarde, antes de ir al hospital, lavó la ropa y se aseguró de que la comida estuviera en su sitio y la colada hecha. Lo hizo a mano, aunque tuviera que estar en el hospital al día siguiente. Era ese tipo de fuerza indestructible [sonríe].

Ante el dolor tan desestabilizador y aislante de Inge empiezo con un momento casi meditativo de respiración consciente, igualando su respiración y ralentizándola en sincronía con la mía. A medida que su fuerte emoción se suaviza en respuesta y espontáneamente vuelve a conectar conmigo, la invito a que «presente a su ser querido» para evocar a su madre para que yo vuelva a acceder a un vínculo aparentemente roto (Hedtke, 2012). Lo que surge es un relato orgulloso, pero incipiente, de la implacable ética de trabajo de su madre, arraigada, Inge, en su condición de hija no planeada, y no deseada, y en su esfuerzo de toda la vida por compensarlo.

Una pregunta de conexión

T: Sí, una fuerza casi indestructible. Y qué extraño debe de haber sido para ambas ser testigos de esta fuerza teniendo que hacer frente a la fuerza de la enfermedad [Clienta: Sí]. ¿Algún tipo de cáncer?

I: Sí, durante años. Varias veces, todas durante mi etapa del instituto, donde ella mejoraba y recaía. Había veces, cuando era joven e iba a visitarla al hospital, me gustaban esas veces se porque quedaba quieta y no trabajaba. ¡Y podía hablar con ella! [risas con el terapeuta]. Y me hablaba, pasábamos un momento especial. Así que hubo momentos en los que su enfermedad no era una amenaza en ese sentido…

T: Era, de alguna manera, ¿cómo una amiga?

I: Sí, algo así.

T: Y abrió un espacio a un tipo de conversación especial madre-hija que, de lo contrario, era difícil de encontrar en su atareada vida.

I: Exacto. Y hubo veces en las que estuvo muy enferma y me pedía que le leyera. Tenía un libro de Siegel, Bernie Siegel. Leía muchísimos libros de autocuración con pensamientos sobre el pensamiento positivo. Y sufría mucho; al final, sufría mucho porque el cáncer se había extendido. Le leíamos libros, y eran libros en inglés [risas]. Y decía «¿te parece bien leerme tanto en inglés?» [T: Guau]. Y allí nos sentábamos con ella, a veces leyendo…

T: Así que parte de tu competencia en inglés nació de esa conexión con ella y con sus lecturas.

I: Probablemente.

T: Vaya, así que era como una especie de regalo. Pero también te lo dio a ti como un regalo para que me lo trajeras a mí.

I: [Sonríe con lágrimas en los ojos] Era profesora de inglés [con ternura].

T: Ahh. Era profesora de inglés [asiente].

I: Por eso la llamaban Sra. Thatcher [sonríe]. ¡La profesora de inglés con la mano de hierro! [ambos reímos].

T: ¡Qué bien! Siento decir que yo no soy Ronald Reagan. ¡No puedo ser exactamente la contraparte en la historia de las relaciones en el mar! Pero es fantástico conocerla de esta forma. Si pudieras imaginar una foto suya, ¿cómo era físicamente? ¿Qué vería?

Haciendo eco, y calificando la descripción de Inge sobre su madre como una fuerza «casi» indestructible, de forma sutil abro la puerta a la historia de su muerte y accedo a la historia de su personalidad. Lo que emerge es sorprendente: los periodos de la enfermedad de su madre eran más amistosos que amenazantes, ralentizando la intensa actividad de su madre para permitir un tipo especial de vínculo madre-hija. Esto involucró largos intercambios en inglés cuando Inge le leía a su madre durante el tratamiento, consolidando la competencia del idioma de Inge, al mismo tiempo que consolidaban su relación. Es fácil deducir que se trata de un regalo que le hizo su madre, así como un regalo recíproco de una hija cariñosa a su madre enferma. Al conectar estos puntos a nuestro intercambio en ese mismo idioma se completa el círculo, y continuamos trabajando en invocar la presencia de su madre como una tercera participante en la tríada terapéutica (Rynearson, 2012).

Invitamos a la presencia de mamá

I: Tengo fotos suyas, ¡te las puedo enseñar!

T: Claro, si quieres.

I: Tengo una foto suya [muestra una foto enmarcada en blanco y negro].

T: Ah, sí [con entusiasmo].

I: ¡Sí parece un poco Thatcher! [ambos reímos].

T: Vale, en esta foto vemos este tipo de expresión, como una ligera sonrisa y las cejas un poco arqueadas; ¿qué ves en esta expresión?

I: Mmm, creo que su fuerza [T: Sí], porque aquí ya estaba luchando; ya estaba enferma. Esta foto no es de mucho antes, seis meses o así.

T: No lo sabrías, ¿verdad? [la clienta empieza a colocar la foto en horizontal sobre la mesa que hay entre ellos y el terapeuta coge el marco y lo pone de pie]. Podríamos dejarla aquí, ya que la hemos invitado a unirse a nuestra conversación [la clienta asiente y coloca el marco] y sí, que nos presente su presencia, que te presente su sentido de presencia mientras haces este difícil trabajo de abordar la relación y el dolor que conlleva su muerte física [la clienta llora y el terapeuta le ofrece un pañuelo].

I: Gracias [se limpia la nariz y los ojos].

Al presentar literalmente un «lugar» para su madre en el espacio compartido de la terapia la situamos como una figura de apoyo potencial en la terapia de Inge. Muy conmovida, acepta su posición y reconoce su dolor.

Un dolor frío

T: Sí… ¿Qué sientes ahora? ¿Qué necesitas tras su muerte, después de tantos años? Por supuesto, hay algún aspecto que te afecta profundamente. ¿Qué ayudaría ahí en ese sentido?

I: [Pausa]. Yo también llevo mucho tiempo preguntándomelo. Mmm, porque todavía parece que fue hace muy poco tiempo, al menos para mí. Y no siento que el sentimiento haya cambiado entre ahora y hace cinco años. Todavía continúa, mmm, abierto.

T: Sigue demasiado abierto. Y cuando dices «no parece que cambie, al menos para mí», ¿hay un sentimiento que haya cambiado para los demás, incluso para los que la conocían y te quieren que, de alguna manera, su pena o sentimiento por su muerte ha evolucionado de una manera diferente?

I: Principalmente, pienso en cómo debería ser [T: Ajá]. Piensas que estas cosas pasarán un poco, pero creo que mi hermano y mi hermana, que yo sepa, no tienen el mismo sentimiento. Creo, aunque no estoy segura de que lo compartan conmigo. No lo sé. Me pregunto…, debería ser, debería ser algo de lo que pueda hablar ahora sin sentirme abrumada.

T: «Debería»… ¿Quién te dice debería? ¿Es una expectativa expresada por la gente o presente, de alguna manera, en la cultura o…?

I: Supongo que sí [pausa]. O quizás es algo que yo esperaba, pensar que debería ser capaz de dejarlo atrás.

T: Es como si una parte de ti [levanta la mano derecha para representar esa parte] te dice «Inge, necesitas dejarlo atrás, necesitas hablar de ella sin soltar una lágrima». Pero hay otra parte [levanta la mano izquierda] que está muy sensible y dolida, muy triste [la clienta llora, pero mantiene el contacto visual], que siente que la estructura del universo pierde su equilibrio, que ha cambiado de alguna manera. Y te sientes desequilibrada.

I: Estaba desequilibrada [T: Estaba desequilibrada]. Y como que asumí [pausa, llora] que, con el tiempo, de alguna manera, recuperaría el equilibrio.

T: Sí, que el tiempo curaría las heridas. [C: Sí] Tenemos una especie de norma cultural para esto, ¿verdad? Y parece que eso no sucedió.

En respuesta a mi intento de discernir la necesidad implícita en el dolor de Inge, ella automáticamente percibe su carácter «abierto» e inmutable a medida que los años de su duelo se convierten en décadas. Al indagar con delicadeza en un posible discurso contextual o familiar que sustente sus expectativas sobre el proceso de su duelo, Inge sugiere que sus hermanos están menos atormentados con la pérdida y da a entender que «debería» superarlo. Enmarco esto de manera compasiva como un diálogo interno en dos voces, ambas para validar su posible doble posicionamiento respecto a su duelo y fomentar una mayor autocompasión en lugar de la autocrítica.

La pérdida de seguridad en la familia

I: No. Y el sentimiento que tenía cuando murió era uno que [pausa larga]… No hablamos mucho de eso en casa, y por eso creo que cada uno teníamos nuestra propia emoción, simplemente lo aceptamos y vivimos con ello lo mejor que pudimos. No hubo mucha conversación. Creo que el sentimiento que tuve es que ya no había… un lugar seguro. No había protección [T: Sin lugar seguro] porque ella había sido el pilar de nuestra familia.

T: La protectora, la promotora, la estructura de la familia, y ahora es como si el pilar de la familia ha colapsado.

I: Exacto, y no hay nada que realmente lo sustituya. Así que cada uno se quedó solo buscando el camino de vuelta.

T: No solo era el pilar, sino también el suelo o base de la familia, y cada uno encontró una forma de levantarse en relación con los demás [C asiente]. Pero con el colapso de ese suelo, cada uno de vosotros estaba, de alguna manera, perdido en su propio mundo. [C: Sí.] Ya veo [pausa]. Y has dicho algo de encontrar tu camino de vuelta. Tienes como familia a un hermano, una hermana, ¿y también un padre?

I: Un padre que también murió durante esa época.

A medida que seguimos explorando el significado de esta pérdida para Inge, y sus implicaciones en su vida actual, ella subraya en una vívida metáfora el colapso de la base segura, una vez proporcionada por su apego a su madre y la consiguiente fragmentación de la familia tras su muerte.

Una historia silenciosa

T: ¿Y encontrasteis la forma de conectar de nuevo, [C agita la cabeza negando] o…?

I: No exactamente [T: No exactamente]. Creo que nos llevamos bien, nos vemos; cuidamos de nuestro padre cuando falleció. Pero nunca hablamos de la experiencia. Y nunca lo hemos compartido.

T: Hay mucho que no se ha dicho. Muchas historias silenciosas que viven dentro de ti y que no tienen audiencia en el mundo.

I: Efectivamente [asiente repetidamente].

T: ¿Has buscado a otros que puedan escuchar las historias que tu familia no puede? ¿Sobre tu madre, su enfermedad, su fallecimiento, sobre la vida, desde entonces?

I: En realidad, no. Hablé con algunas amigas, un poco con mi marido, pero…

T: ¿Qué tipo de respuestas recibes?

I: