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Una nueva forma de entender la comunicación. "Somos las emociones que comunicamos". Con esta afirmación, Javier Cebreiros nos propone una forma diferente de entender la comunicación. Son múltiples los cursos y libros que defienden el desarrollo del lenguaje corporal, el tono de voz o los gestos como elementos clave de nuestra comunicación. Sin embargo, en este fascinante libro, el autor se centra en la que considera la parte más sustancial: las emociones. Las personas comunicamos constantemente y no durante un tiempo de exposición concreto, sino durante veinticuatro horas cada día, con lo que lo más importante no es cómo lo hacemos, sino lo que despertamos en los demás. En Olvida tu lenguaje corporal se tratan aspectos fundamentales de la comunicación: la pasión, la autenticidad, el liderazgo, las emociones o el sentido. Todos ellos se exponen partiendo de una idea esencial: para ser mejor comunicador hay que trabajar para ser mejor persona.
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Seitenzahl: 202
Veröffentlichungsjahr: 2015
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Olvida tu lenguaje corporal
Una nueva forma de entender la comunicación
Javier Cebreiros
Primera edición en esta colección: enero de 2015
Novena edición: enero de 2021
© Javier Cebreiros, 2015
© de la presente edición: Plataforma Editorial, 2015
Plataforma Editorial
c/ Muntaner, 269, entlo. 1ª – 08021 Barcelona
Tel.: (+34) 93 494 79 99 – Fax: (+34) 93 419 23 14
www.plataformaeditorial.com
ISBN: 978-84-16256-35-8
Diseño de cubierta y composición: Grafime
Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Si necesita fotocopiar o reproducir algún fragmento de esta obra, diríjase al editor o a CEDRO (www.cedro.org).
A mi abuelo Belito, por haberme enseñado qué son la felicidad, la humildad y el sentido.
«La única meta en la vida es ser lo que somos y convertirnos en lo que somos capaces de convertirnos».
ROBERT LOUIS STEVENSON
Me fascina la cita que abre esta nota, ya que es un gran resumen de lo que me gustaría conseguir con cada una de las páginas que vienen a continuación. Por un lado, «ser lo que somos»; trabajar cada día por mostrar esa esencia y autenticidad que nos convierte en personas únicas. En línea con lo que proponía Nietzsche, seguir esa máxima tan acertada que decía: «Conviértete en quien eres».
Y es que el proceso de comunicación no consiste en desarrollar técnicas que nos permitan mostrarnos mejor, sino, al contrario, trabajar herramientas que nos den la oportunidad de saber quiénes somos y que eso después pueda reflejarse en el momento de la expresión. De ahí que palabras como «autoconocimiento», «aceptación» o «autoconfianza» me parezcan más importantes en el proceso de mejora de nuestra comunicación que el famoso lenguaje corporal. Tras mucho tiempo, he podido concluir que cuando la gente está bien, no habla mal; y que, para llevar a cabo una buena comunicación externa, previamente, debemos tener una buena comunicación interna.
«Cuando la gente está bien, no habla mal».
La cita de Stevenson tiene otro punto muy interesante: «convertirnos en lo que somos capaces de convertirnos». Una invitación a alcanzar nuestro máximo potencial como meta. Algo sumamente interesante porque, curiosamente, cultivar una actitud de mejora es una de las actividades donde podemos encontrar mayor satisfacción.
En 2015 salió la primera edición de este libro con una motivación muy clara: liberar a las personas del peso de aplicar multitud de técnicas para comunicar mejor y conectarlas con lo que realmente puede convertirlas en comunicadoras memorables: su autenticidad. En un mundo donde, cada vez más, parece que mostrar felicidad es más importante que ser feliz, la comunicación también se ve influida por esta tendencia en la que parece que mostrarnos seguras o empáticas es más importante que ser seguras o empáticas. De ahí que el camino deba empezar por conocer el gran valor que ya poseemos. Una propuesta de comunicación que va de dentro hacia fuera sabiendo que es importante dar las gracias, pero más importante es sentirse agradecido. Así, debo expresar el increíble agradecimiento que siento para que una novena edición de este ejemplar sea posible.
Me gustaría escribir un capítulo entero para compartir contigo todo lo que he podido aprender en estos años, pero, como solo tengo cuatro páginas, quiero trasladarte las dos reflexiones más importantes. He tenido la fortuna de compartir la idea principal de este libro con miles de personas en diferentes lugares, organizaciones, países y momentos. He estado con gente que se encontraba en la cárcel, con estudiantes, jubilados, víctimas de violencia de género, policías, profesionales sanitarios, directoras que cobraban más de un millón de euros anuales o adolescentes; en todos y cada uno de los grupos había personas que tenían la capacidad de vivir y disfrutar plenamente su vida y personas que no; gente en la cárcel encarando la realidad con optimismo y personas que cobraban dos millones de euros sintiéndose desgraciadas. Entonces entendí las dos cosas que quiero animarte a desarrollar con estas páginas; la primera es que la mejora de la comunicación es una decisión que incide en nuestra calidad de vida, que desarrollar nuestra capacidad de hablarnos mejor impacta de forma determinante en nuestro día a día independientemente de nuestra genética, contexto o situación.
No quiero decir que tener una vida plena dependa de ti, sino que entrenar tu capacidad de entenderte y comunicarte sí influye directamente en esa satisfacción.
La segunda reflexión que he podido constatar es que ya contamos con la herramienta más poderosa para impactar positivamente en el mundo que nos rodea: nuestra comunicación. Todas las personas hemos tenido conversaciones que han cambiado nuestra vida para siempre, y considero que saber que tenemos dentro ese poder transformador es una gran responsabilidad que debemos aplicar constructivamente con los demás. Al fin y al cabo, hoy mismo puedes hacer que una persona se sienta útil y, quizás sin saberlo, eso sea algo muy valioso para el resto de su vida. He visto decenas de veces en directo como una frase cambiaba a una persona para siempre (positiva y negativamente) y ese me parece uno de los motivos más importantes para invitarte a usar más y mejor tu gran capacidad de comunicación.
«Hay conversaciones que han cambiado nuestra vida para siempre».
Agradecido de que «estés aquí conmigo», me gustaría que entendieras este libro como una invitación a repensar algunas ideas, con el único fin de que estas páginas te resulten útiles para mejorar tu mundo y, por tanto, mejorar el mundo.
«Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñes.»
ORTEGA Y GASSET
Siempre que me aventuro a leer un libro, me gusta disfrutarlo como un pequeño viaje. Me parece la metáfora ideal: embarcarse en algo, desde un punto de partida, con el objetivo de llegar a un punto ilusionante. Así que, siguiendo esa visión, me encantaría sumarte a esta travesía que tiene como destino la mejora de tu comunicación. Desde hace mucho tiempo investigo y leo para mejorar mi comunicación, asisto a múltiples cursos, debates y talleres relacionados con este tema. En la mayoría de ellos son comunes varios consejos: mejorar el lenguaje corporal, el tono de voz, los gestos, el contacto visual con la audiencia… Muchos recalcan que debes sonreír para ganarte al público, y otros que evites moverte demasiado. Por desgracia, prácticamente ninguno explica la que considero la parte más determinante de la comunicación: las emociones.
Comunicas, y lo haces eficazmente durante veinticuatro horas cada día. Lejos de lo que puedas pensar, te mostraré que ya tienes todas las capacidades necesarias para comunicar de un modo excepcional, y que las estás usando en tu día a día. Por ejemplo, cuando vas por la calle, las personas con las que te cruzas deciden, en pocos segundos, si pararse y preguntarte la hora o esperar al siguiente transeúnte. Esta decisión se toma porque comunicas y, concretamente, porque lo haces bien. No nacemos hablando y, sin embargo, ya comunicamos extraordinariamente, y lo hacemos ajenos a la repercusión que tiene en nuestro día a día.
Trabajo con personas preocupadas por mejorar su comunicación en momentos concretos, como puede ser una conferencia. Al estar nerviosas por exponer bien y por saber moverse por el escenario mostrando una imagen de seguridad, olvidan trabajar en su verdadera comunicación, sin entender que solo la mejora de la persona redundará en una mejora inevitable de nuestra comunicación y, por consiguiente, de nuestras presentaciones. Si quieres comunicar seguridad, debes trabajar para ser una persona segura.
«Si quieres comunicar seguridad, debes trabajar para ser una persona segura.»
En los cursos que imparto, observo alumnos preocupados por el movimiento de sus manos, y no por el comentario negativo que hacen a la persona que tienen a su lado. Es por ello que este libro defiende un concepto diferente en comunicación: el de mejorar como persona. Se trata de iniciar el camino inverso; porque es así como podrás cambiar tu mundo, tan solo siendo consciente de tu potencial de comunicación. O, dicho de otro modo, difícilmente conseguirás equipos motivados o una familia feliz si no estás motivado o no sabes ser feliz.
Lo más importante de la comunicación de las personas no es cómo se mueven, sino cómo están. Por ello, a lo largo del libro iremos viendo el papel determinante de las emociones en la eficacia de nuestras comunicaciones públicas y, por supuesto, cómo ese papel es mayor en la mejora de nuestra comunicación personal.
Y comienzo transmitiéndote una noticia positiva: puedes olvidarte de tu lenguaje corporal, tus manos, tu tono de voz, la estructura de tus documentos o el diseño de tu PowerPoint; te demostraré cómo será mucho más útil que empieces a atender únicamente a la emoción que estás sintiendo o a cuánto te importa lo que vas a contar.
Te encuentras ante una obra repleta de ideas, pero sin fórmulas para comunicar bien; la diferencia es sencilla. Cuando yo te doy ideas, tú las piensas, las trabajas, las practicas, las cambias y acabas por integrarlas. Ahí deja de ser mi idea, y pasa a ser tuya. Sin embargo, si yo te diera una fórmula, tú deberías usarla tal como yo expongo (sonríe, da la mano con fuerza o camina con firmeza) y si esta no funcionase, no diríamos que es error de la fórmula, sino que la aplicas de forma incorrecta. Por eso prefiero las ideas, porque no creo que existan claves ni técnicas para comunicar como Kennedy o Martin Luther King.
Desde este punto de partida, estamos ante un trayecto que busca descubrirte el verdadero potencial de tu comunicación para que puedas encontrar tu estilo, que será único, auténtico y, sin ninguna duda, eficaz. Por eso, espero que todo el recorrido que hagamos a través de los distintos capítulos sea para que saques tus propias conclusiones acerca de tu comunicación, porque todos somos diferentes, con defectos que nos distinguen de las virtudes que nos forman, y nuestra grandeza muchas veces reside en la forma de usar esas diferencias y, en muchas ocasiones, de comunicarlas.
En la firme defensa de esta propuesta acerca de que no hay una forma única de comunicar bien, sino que cada persona guarda una en su interior, el estudio de algunos de los mejores comunicadores de la historia me hizo ver que ellos ya ponían en práctica estas ideas; Cicerón dijo hace más de dos mil años: «No hay un estilo oratorio perfecto; el estilo perfecto es el que responde al principio de lo conveniente en cada momento». Llegarás a comunicar eficazmente cuando, lejos de tratar de imitar, te empeñes solo en mostrar tu mensaje y la emoción en cada situación.
Así, déjame ejercer de guía para explicarte las paradas de este viaje en forma de libro, que, distribuido en quince capítulos, está centrado en tres grandes bloques: personas, emoción y sentido.
Se inicia con el apasionante bloque del ser humano, para entender nuestras extraordinarias e infinitas capacidades, nuestros comportamientos y nuestras personalidades en relación con nuestra comunicación. Si no sabemos cómo somos, difícilmente entenderemos cómo podemos comunicar.
El bloque recorre, además de las palabras y el liderazgo, otros puntos como el lenguaje corporal o nuestra comunicación.
«Si no sabemos cómo somos, difícilmente entenderemos cómo podemos comunicar.»
En el segundo apartado te encontrarás con la parte más importante del camino: las emociones. La razón principal del libro es mostrarte cómo las emociones son lo más importante de nuestra comunicación. Hace tiempo me di cuenta de que la comunicación de las personas es algo más que emisor, receptor, canal y código. El mejor comunicador es el que con más eficacia despierta emociones en los demás. El tiempo me ha permitido comprobar cómo alguien que comunica estando triste, por mucho que domine escena, lenguaje y voz, acaba por entristecer. Y, sin embargo, alguien que habla con pasión es capaz de contagiar esa sensación que invade su cuerpo a las personas con las que comparte su mensaje. Eso es la esencia de la comunicación emocional que defiendo en este libro. Finalmente, hablaremos del sentido. Y es que el análisis de múltiples comunicaciones pone de manifiesto el hecho de que las personas que hablan ilusionadas y con una visión clara de lo que desean lo hacen inevitablemente mejor y de forma más inspiradora que los que no tienen ningún motivo que compartir. El sentido es la maravillosa pieza que une personas y emoción, y la herramienta que con más eficacia conseguirá liberarte de cualquier miedo.
Si la comunicación emocional es importante, es porque compruebo cómo, cada vez más, a ojos de los demás, las personas no somos lo que somos, ni lo que creemos que somos, sino que somos lo que comunicamos, y, concretamente, las emociones que comunicamos. En un momento en el que escasean las segundas oportunidades, solo quiero alentarte a conocerte y comunicar cada segundo lo que verdaderamente eres y de la forma que ya sabes.
Debo decirte que estas páginas carecerían de sentido sin la base científica que sustenta las ideas. Son ideas personales, evolucionadas o maduradas, que grandes profesionales del ámbito internacional han defendido y estudiado durante años, en las que te animo a profundizar a través de la bibliografía. Por ello, y con el propósito de mejorar tu comunicación, te invito a disfrutar el libro desde un punto diferente: nuestras emociones. ¿Despegamos?
