Onirocosmos - Mario Alonso Martínez Cordero - E-Book

Onirocosmos E-Book

Mario Alonso Martínez Cordero

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Beschreibung

Onirocosmos busca no ser otro texto académico más sobre el tema de los sueños; es una obra que presenta un ejercicio antropológico personal, es un método que incorpora valiosos ejercicios prácticos con propósitos de interpretación y ritualización onírica, contribuciones que sin duda serán enormemente apreciadas por todas aquellas personas interesadas en encontrar en los sueños una poderosa vía de descubrimiento personal y cultural. Con base en la calidad de la obra, además de la afinidad temática y la pertinencia de la propuesta, creemos que esta obra puede ser de mucho interés para los asistentes al Encuentro, además de la necesidad latente de difundir las diferentes aproximaciones contemporáneas a la experiencia y el espacio onírico

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Seitenzahl: 381

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Onirocosmos

Manual para trabajar y explorar el universo de los sueños

Oneiros Speculum

Onirocosmos

Manual para trabajar y explorar

el universo de los sueños

Oneiros Speculum

D.R. © Lunaria Ediciones

D.R. © Mario Alonso Martínez Cordero

Primera edición

Nueva Tenochtitlan, 2019

Diseño de interiores y forros: Jacinto Martínez Olvera

Cuidado de la edición: José Pulido Mata

Viñeta de frontispicio: ondas cerebrales

Portada: Dreaming in Jupiter | NASA

ISBN: 978-607-98881-0-7

[email protected]

www.lunariaediciones.com

ETNÓSFERA

COLECCIÓN

Índice

Prólogo Karina Malpica

Introducción general

Primera parte

Introducción a la experiencia onírica

1La vida y su doble

Herencia moderna: el sueño es un teatro de ilusiones

Neurología del sueño: cinema cerebral

El otro lado del espejo

Ventanas al infinito

2La persistencia de la memoria: prácticas para recordar los sueños

Antes de dormir

Después de dormir

3Sueño y cultura

Sueños que han hecho historia

Tradiciones soñadoras

Comunidad de onironautas

Algunas estrategias para establecer la red de onironautas

Segunda parte

Interpretación y sentido de los sueños

Modelos de interpretación de los sueños

4Psicología profunda y la dimensión inconsciente del alma

Freud y el psicoanálisis

Interpretación y decodificación de los sueños

Jung y la psicología analítica

Interpretación junguiana de los sueños

5El trabajo con sueños

La aproximación en cuatro pasos

Procedimientos para la interpretación de sueños

Aplicación del sistema de interpretación en cuatro pasos

Imaginación activa

Imaginación activa como herramienta de comprensión de nuestros sueños

6Otros sistemas de interpretación

Montague Ullman y la interpretación social no-autoritaria

Fritz Perls y la psicología Gestalt

Representación de los sueños mediante el psicodrama

Tercera parte

Historia y filosofías del sueño

El sueño a través de los tiempos

7La mítica antigüedad: el misterio de los dioses

8Grecia clásica: el despertar de la razón

9Periodo medieval: el alma y las profecías del cielo

10Modernidad: la extirpación de lo onírico

11Romanticismo: la noche cósmica y el sueño infinito

Cuarta parte

Sueños lúcidos y consciencia onírica

12El redescubrimiento del viaje onírico

Incubación de los sueños

Onkoimeterion

Ritual de incubación

13Sueños lúcidos y técnicas para el desarrollo de la consciencia onírica

Historia esencial de los sueños lúcidos

Técnicas para soñar conscientemente

Usos lúdicos y creativos

Usos terapéuticos y de autoconocimiento

Autoconocimiento y gnosis

Maestros internos

Quinta parte

Más allá de los sueños: cosmos y espiritualidad onírica

Cosmovisiones oníricas

14A través del velo de la muerte: los sueños y su mensaje de inframundo en la psicología profunda de Marie Louise Von Franz

15La sabiduría tolteca y el arte de ensoñar en los relatos de Carlos Castaneda

16Budismo Bön y el yoga de los sueños

Conclusión

Notas

Bibliografía recomendada

Prólogo

PERSONA 1: A veces me parece extraño que tomemos a los sueños con tanta calma.

PERSONA 2: ¿Vendrás a cenar?

PERSONA 1: Sí, pero antes voy a entrar en un estado comatoso durante unas horas, tendré vívidas alucinaciones y quizá sufriré de amnesia acerca de toda la experiencia.

PERSONA 2: Ok, genial.

Esta es la traducción de un meme que el psicólogo y onironauta David Jay Brown utiliza para mofarse de lo extraña que resulta la descripción del acto de soñar según la psicología clínica, pero también para destacar el hecho, aún más extraño, de que muchas personas nunca se detienen a pensar en los sueños...

Así es que permíteme felicitarte por detenerte a pensar en el tema y por haber elegido este manual, escrito por el filósofo y onironauta Mario Alonso Cordero, mejor conocido como Oneiros Speculum, quien te brindará herramientas efectivas para mejorar la calidad de las horas que pasas soñando, y de las de vigilia también.

Si te gusta mucho leer y tienes tiempo, déjate guiar por el orden propuesto, comenzando por definiciones esenciales que te ayudarán a entrar en la dimensión psicoterapéutica del trabajo con sueños a través de sus diversos sistemas de interpretación. Eventualmente llegarás a la más distintiva y original aportación de Oneiros, su historia filosófica de los sueños, un generoso resumen de la amplia investigación que desarrolló para sustentar su tesis profesional. Mediante el análisis de los diferentes periodos históricos nos muestra de qué manera las relaciones que establecemos entre el sueño y la vigilia, condicionan nuestra forma de ver ambos mundos.

Contiene todo tipo de recuentos necesarios, importantes y útiles para comprender por qué abandonamos la concepción de que los sueños eran un espacio de comunicación con nuestros antiguos dioses y cómo se llegó al actual enfoque psicoterapéutico que entiende a los sueños como puertas hacia el inconsciente. Las ideas predominantes en cada lugar y en cada época han dictado lo que se supone que debemos hacer o no hacer con nuestros sueños, y por eso resulta fascinante saber cómo han ido evolucionando a lo largo del tiempo.

¿Sabías que fue Gustav Carus y no Sigmund Freud quien desarrolló la primera teoría acerca del inconsciente? ¿Y que no fue Jung sino los autores de la época del romanticismo quienes propusieron la existencia del inconsciente colectivo? Si tienes una formación en psicología, quizá te sorprendas como yo al enterarte de que los “pioneros” del tema onírico en nuestro campo en realidad sólo ampliaron e hicieron populares ideas que ya estaban allí antes que ellos...

De igual forma te impactará la obra de Macrobio y su aún vigente clasificación de la experiencia onírica, o descubrir que Kant consideraba a los sueños como “ficciones involuntarias”, postulados que los románticos rescataron del descrédito cuando bajaron a la razón del pedestal en que los modernos la habían colocado.

Esta necesaria historia filosófica de los sueños contiene varias piezas importantes del rompecabezas de lo que sucede durante el tiempo que pasamos durmiendo y termina haciéndolas encajar dentro del conocimiento científico actual acerca de los sueños lúcidos.

Estadísticamente, 50% de los habitantes del planeta los han experimentado por lo menos alguna vez en la vida. Aproximadamente, 20% tiene uno al mes, pero sólo entre 1 y 2% los experimentamos más de una vez por semana, ya que ello requiere una inversión importante de tiempo y esfuerzo, según cuenta D. J. Brown. En su opinión, tener sueños lúcidos frecuentes no es como aprender a montar en bicicleta, sino como entrenarse para ser un deportista o un músico dedicado cuya práctica cotidiana nos acerca cada vez más a las metas.

Onirocosmos nos anima a convertirnos en parte de esa minoría de practicantes del sueño lúcido. Normalmente sólo se habla de sus efectos terapéuticos y de resolución de conflictos, pero este libro destaca y pondera sus usos creativos y recreativos. Además, nos brinda consejos útiles para que nos iniciemos o avancemos en esta otra dimensión del autoconocimiento.

Una gran virtud de Oneiros, a quien descubrirás poco a poco a través de sus palabras en estas páginas, es que lee mucho y sintetiza lo esencial de la forma más comprensible y útil posible. Gracias a esta virtud podemos entender mejor y más profundamente la parte final del libro, donde nos explica qué es lo que hacen quienes persiguen fines espirituales mediante las prácticas que realizan durante el tiempo que pasan durmiendo. Nos facilita entender conceptos difíciles de asimilar, como los del inframundo de Von Franz, las diferentes compuertas del camino Tolteca y los distintos reinos de la consciencia de acuerdo con el budismo Bön.

Si tienes poco tiempo para leer o si sufres de un leve Trastorno por Déficit de Atención, te sugiero que vayas directo al capítulo 5 para que no abandones estas páginas sin llevarte la joya más brillante del manual: “la aproximación en cuatro pasos”, algo que te será de gran utilidad durante el resto de tu vida. Se trata de una técnica de interpretación que culmina con “la ritualización del sueño”, otra aportación original de nuestro amigo Oneiros.

Esta herramienta sirve para trabajar con un sueño conflictivo y comunicarnos con el inconsciente a fin de decirle, en su propio lenguaje, que hemos captado el mensaje (simbólicamente encerrado en el conflicto) y que haremos algo al respecto con la intención de solucionarlo (comenzando por una primera acción encaminada a la consecución de un objetivo a largo plazo).

Con la finalidad de escribir este prólogo desde la práctica y no sólo desde la teoría, analicé el sueño que incubé, siguiendo las instrucciones que Oneiros nos comparte en el quinto capítulo:

Sueño que estoy viendo en una pantalla varias gráficas comparativas de una investigación estadística. Todas tienen un marco blanco. Después veo una pequeña pantera rosa, me doy cuenta de que las panteras no son rosas en el mundo físico y me doy cuenta de que estoy soñando. La acaricio mientras veo aparecer un monito que estornuda frente a mí. Automáticamente me cubro la cara con la mano temiendo contagiarme, luego recuerdo que en los sueños no traigo puesto el cuerpo físico. Me río de los gérmenes. Me siento feliz de no correr peligro en el mundo onírico. Aparece a mi lado un antiguo amigo. Estamos delante de unas gradas. Me enseña unas hojas con algo que ha escrito, las trae en sus manos, caminamos por una calle en busca de algo para comer y lo pierdo de vista. Pienso que será difícil volver a encontrarlo en el mismo sueño otra vez y decido dirigir mi atención a lo que aparece a mi alrededor en esos momentos. Veo a dos mujeres desconocidas. Les pregunto: “¿Quiénes son?” Una de ellas está en una especie de puesto de periódicos y me responde: “Yo heredé el puesto y el apellido de mi familia y estoy sufriendo”. Le digo: “Pues cámbiate de apellido y vete de aquí”. Me responde que no y continúa diciendo algo que me suena a justificación, por lo que la dejo hablando sola, pienso que ya está al tanto de lo que debía saber y me dirijo en busca de la otra mujer. Ya no está pero aparece un niño volando y se me antoja hacer lo mismo. Cierro mis ojos oníricos para no preocuparme de cómo despegar y al abrirlos ya estoy volando sobre una carretera rural. Lo disfruto mucho hasta que me topo de frente con un edificio antiguo, está muy cerca y me da miedo estrellarme. Recuerdo que estoy en un sueño y decido atravesar el edificio; la sensación es placentera. Del otro lado hay una especie de cuartel. Desde arriba veo a un hombre desconocido, con barba y uniforme verde olivo. Aterrizo en sus hombros. Ahora es mi novio y eso me gusta, lo beso en cuello y se excita, lo abrazo de frente para que me penetre y tengo un orgasmo instantáneo. Me sorprendo de no haber despertado y seguir lúcida, me pregunto cuál es el significado simbólico de lo ocurrido. Me veo buscando lápices para escribir el sueño, recuerdo que tengo que despertar para realmente poder escribirlo y despierto.

Según explica Oneiros, para que un análisis sea efectivo, debe aportarte un conocimiento nuevo acerca de la correlación de fuerzas de tus tendencias internas inconscientes, representadas por los personajes que aparecen en las situaciones oníricas conflictivas.

Dentro de mi sueño el conflicto se muestra cuando una de las mujeres desconocidas no acepta mi consejo y trata de hacerme comprender por qué no quiere seguirlo. Actuando desde mi yo en el sueño (desde el foco de mi consciencia), en vez de escucharla y dialogar con ella (porque representa una tendencia inconsciente que sostiene un punto de vista diferente al mío), me alejo con un pensamiento condescendiente acerca de ella (que ya le dije lo que debía escuchar) y equivocado acerca de mí (que yo sé mejor que ella lo que le conviene).

Asocié las gráficas comparativas de la primera escena de mi sueño con las de un cuestionario en línea que Oneiros y yo diseñamos hace unos meses para saber más acerca del efecto de diferentes plantas y sustancias psicoactivas sobre el recuerdo de los sueños, su duración, el tipo de contenido, la viveza y luminosidad de las imágenes.

Debido a estas gráficas oníricas comparativas, mi forma de “ritualizar” el sueño, utilizando su mismo lenguaje, consistió en diseñar otro cuestionario y ponerlo en línea para detectar si las personas que lo respondan han tenido o no cierto tipo de sueños, llamados sistémicos, en los que recibimos información que previamente no teníamos acerca de un hecho o una dinámica familiar oculta. No es mi intención ocupar este espacio detallando todo mi análisis, sólo quiero poner de manifiesto el poder de la ritualización y para ello voy a compartir algunos datos.

Comprendí que la mujer desconocida representaba una parte de mí porque manifestó haber vivido cosas que me resultan familiares. Heredé (debido a mi apellido) una beca completa para estudiar en la universidad que fundaron mi abuela y mis tíos. Elegí hacer una licenciatura y una maestría en Psicología sistémica. Allí también me formé como facilitadora de constelaciones familiares y estudié las ideas filosóficas de Bert Hellinger acerca de la existencia de lo que él llama “sueños sistémicos”.

En su opinión, este tipo de sueños no tienen que ver directamente con el soñador, sino que describen un problema no resuelto dentro de su familia de origen. Si los confundimos y los tomamos como propios, “el asunto se encausa en una dirección errónea”, por lo que es importante aprender a distinguirlos. Según Hellinger, sólo tienen este tipo de sueños quienes se encuentran inmersos dentro de un proceso de terapia familiar o de constelaciones familiares. Los sueños sistémicos “se caracterizan por su crudeza o su brutalidad, y tratan en la mayoría de los casos de temas importantes, como puede ser un asesinato o un suicidio”.

Pude constatar que algunas personas sí tienen este tipo de sueños cuando trabajé como formadora de otros facilitadores de Constelaciones Familiares (temporalmente tuve un “puesto” dentro de la escuela de mi familia). Allí desarrollé un módulo de sueños y algunos participantes relataron recuerdos oníricos que sirvieron para evidenciar dinámicas o incluso secretos de familia que no fueron revelados hasta después, como la existencia de muertes de hermanos mayores (que sólo sabían los padres, pero no el soñador) o las causas de muerte de algunos familiares de su linaje (cuya veracidad se pudo corroborarse poco tiempo después).

Al término de esa formación me puse a trabajar en otras cuestiones con una gratificación más inmediata y dejé de lado el seguimiento al asunto de los sueños sistémicos. Sin embargo, al recapitular esta información tras la lectura del libro que tienes en tus manos, estoy rescatando esta parte de mí que sufre porque no está haciendo algo que quisiera.

Le estoy dando voz a la mujer desconocida de mi sueño. Le estoy diciendo que ahora la escucho, entiendo sus argumentos y creo que tiene razón; que no debo olvidar lo que aprendí y que puedo continuar investigando más en esa dirección para el beneficio no sólo de otras personas, sino de sus familias. Por eso, como un primer paso, inicié la encuesta en línea para documentar la existencia de los sueños sistémicos, donde solicité a mis alumnos que la respondieran.

En algún otro punto de este interesante y magnífico manual te encontrarás con una exhortación para participar en la investigación colectiva acerca del contenido de nuestros sueños. Anticipándome un poco y bajo alerta de spoiler, cito aquí sus propias palabras y me sumo a su mensaje:

La unión entre soñadores puede crear una amplia comunidad, una red de onironautas, que vaya fomentando poco a poco la cultura de compartir las experiencias oníricas, comparar las aventuras nocturnas, mapear las regiones profundas del alma, construir juegos que fomenten la exploración de los sueños y desarrollar técnicas de interpretación, de lucidez y de diversas prácticas oníricas.

Concretamente a mí me gustaría saber qué tan comunes son los sueños sistémicos, si se pueden incubar o no y cuál es el tipo de beneficio que podrían llegar a tener para quien los sueña y para su familia. Deseo continuar investigando más acerca del “inconsciente familiar sistémico”, postulado por Hellinger, y la forma en que puede llegar a expresarse a través del mundo de los sueños. He programado un círculo temático acerca de “sueños y familia” para mis estudiantes. En un futuro no muy lejano me gustaría escribir o hacer un video al respecto. Si has leído esto, te has convertido de alguna forma en mi testigo, lo cual le da más fuerza a la ritualización de mi sueño (lo entenderás mejor en el capítulo 5).

Y todo esto es por leer a Oneiros, y por ponerlo en práctica, claro, porque si no ritualizas los mensajes extraídos del mundo onírico, no impactarán el mundo de la materia. El análisis se quedaría entonces en pura teoría, y así qué chiste...

Karina Malpica

Introducción general

ESTIMADO SOÑADOR, en tus manos tienes el producto de una amplia exploración del mundo de los sueños y los enigmas de la noche. He decidido escribir este libro como una especie de manual del soñador contemporáneo, ya que el mundo moderno no nos ha preparado para dar la atención suficiente a los sueños. No tenemos aún escuelas de onirología ni socializamos las técnicas para recordar los sueños, trabajar con ellos y darles una interpretación, o usar los sueños lúcidos como herramienta de sanación, creatividad y autoconocimiento. Mi necesidad de integrar la experiencia onírica a la vida ordinaria me ha hecho buscar y aprender de distintas fuentes: desde la neurología, la filosofía, las religiones, la psicología profunda, el ocultismo, las culturas orientales, el arte, la antropología y el chamanismo, entre otras prácticas, teorías y culturas enteras que conceden al sueño un lugar especial. El presente libro es una síntesis de todo lo que he aprendido a lo largo de esta extensiva exploración. A pesar de que mi formación académica está basada en la filosofía y las humanidades, he tratado de que este libro no sea meramente una exposición intelectual acerca del tema, pues, aunque sí he realizado una investigación erudita y formal, he preferido disponer de este material de manera práctica y sencilla, que sea de fácil acceso a una gran mayoría de soñadores ávidos por aprender sobre aquellos misterios que experimentamos durante la noche.

He dividido el libro en cinco partes, procurando poner la sección más práctica y sencilla al inicio, y la más filosóficamente densa al final. La primera parte, titulada “Introducción a la experiencia onírica”, sirve para expandir la idea general que tenemos del sueño, ya que en el mundo moderno lo onírico es poco valorado, por lo que propongo un breve panorama sobre lo que el sueño puede ser según distintas perspectivas, no sólo desde el conocimiento científico racional, sino también desde su entendimiento en las culturas y prácticas tradicionales, como el chamanismo y el budismo. Además, dispongo aquí de algunas técnicas para recordar los sueños con el fin de que, a la par de la lectura, el soñador las vaya practicando y así ejercite su capacidad de retener la memoria onírica, de manera que al llegar a la sección de interpretación tenga ya algunos sueños anotados para poder trabajarlos.

La segunda parte, titulada “Interpretación y sentido de los sueños”, se propone revisar brevemente las teorías del psicoanálisis y la psicología profunda junguiana, entre otros sistemas que estudian la psique humana, y el papel que juegan los sueños en su desarrollo. Es inevitable comenzar esta sección con una exposición teórica, pues para poder posteriormente aplicar las técnicas y herramientas de interpretación se necesita tener un cierto marco de referencia desde donde se pueda entender el sentido de los sueños. Si bien esta parte está mayormente enfocada al análisis junguiano de los sueños, he agregado también otras teorías y prácticas que pueden usarse de manera complementaria, como la interpretación social no-autoritaria de Montague Ullman o la teoría Gestalt y la representación de los sueños por medio del psicodrama.

La tercera parte, titulada “Historia y filosofías del sueño” es quizás la más académica y la más filosóficamente densa, pues era necesario hacer una revisión historiográfica acerca de cómo se ha entendido el sueño en occidente, desde el primer texto escrito que conocemos (La épica de Gilgamesh) hasta los filósofos del romanticismo. Me he detenido en la época romántica porque posterior a ella los estudios sobre el sueño tienen un abordaje médico-neurológico, cuyos descubrimientos más relevantes son tratados en la parte introductoria, además de que estos estudios llevaron a la consecuente aparición del psicoanálisis freudiano y luego junguiano, que también son tratados en la segunda parte.

La cuarta parte, titulada “El sueño lúcido y la consciencia onírica”, está dedicada a la capacidad de introducir e intervenir de manera consciente en los sueños: comienza por la incubación, donde uno provoca las temáticas o situaciones con las que quiere soñar, y continúa con el sueño lúcido, es decir, la capacidad de soñar y darse cuenta de ello de manera que uno pueda entonces realizar acciones imposibles en la vigilia, tales como volar, atravesar paredes, visitar personajes famosos o seres queridos que ya han fallecido, etc. Además, propongo en esta parte algunos de los usos que podemos hacer de los sueños lúcidos, como la sanación de problemas psicológicos, el autoconocimiento, la creatividad y el juego.

La quinta parte, titulada “Más allá de los sueños: cosmos y espiritualidad en los sueños”, es un intento de expandir nuestra manera de entender el Universo y la realidad a través de las consideraciones que han hecho distintos modelos de pensamiento (como el nahualismo de Castaneda o el Yoga Nidra del budismo tibetano) a través del uso de los sueños. En esta parte también se explora la vida después de la muerte a través de los estudios de sueños en pacientes que han tenido este tipo de experiencias, realizados por la doctora Marie Louise Von-Franz; la imagen del Universo infinito y los usos mágicos que realizan los nahuales toltecas, según lo relata el antropólogo y aprendiz de brujo Carlos Castaneda; así como la cosmovisión budista, su explicación de la realidad y el uso que se le puede dar a los sueños como una vía hacia la iluminación.

Soy consciente de que uno no puede llegar a ser completamente objetivo y completo, pero he procurado exponer las ideas más destacadas en torno a los sueños, teorías que a veces son incompatibles entre sí, algunas con las cuales personalmente siento mayor resonancia y otras con las que no. En ningún momento afirmo o niego alguna verdad absoluta acerca de lo que los sueños son, sino que procuro proveer al soñador de distintas perspectivas, visiones del mundo, prácticas y doctrinas varias para que el soñador tome lo que resuene mejor con su propia vida onírica y pueda tener elementos con los cuales dar uso y sentido a sus sueños.

Por último, quisiera hacer notar que esta no es una guía completa o total del mundo de los sueños, pues si bien he realizado una síntesis de muchísimas de las principales teorías y prácticas, hemos de tener en cuenta que el sueño ha sido un fenómeno tan fascinante para el hombre que existen seguramente muchas otras formas de abordarlo que aún no han llegado a mi conocimiento. Sé consciente, mi estimado soñador, que el mundo de los sueños es todavía un terreno misterioso, y que quizás seas tú uno de los pioneros en alguna de las regiones poco exploradas por la humanidad contemporánea. Siéntete libre de tomar este material y adaptarlo a tus propias necesidades, modificar las técnicas, inventar nuevas prácticas y hacer teorías acerca de los enigmas de la noche.

* * *

Ahora que conoces un poco sobre el plan de este libro quisiera contarte un poco sobre mí, de modo que sepas las motivaciones internas que hicieron nacer esta obra y para que te enteres de la vida de este soñador que, como tú, comenzó a interesarse por sus sueños y cómo pronto estos transformaron su vida.

Cuanto tenía 19 años me fui a vivir con mi madre a Nashville, Tennessee, en los Estados Unidos. Debido a que no tenía permiso legal de permanecer en dicho país no podía salir mucho, más que a trabajar (ilegalmente) desde muy temprano y hasta regresar a casa, sin poder hacer mucho más. Durante mis seis meses de estancia el mundo externo perdió mucho valor para mí, y no tenía más que los libros para refugiarme en largos períodos de descanso. Dormía a partir de las 7 de la noche, momento a partir del cual tenía una intensa vida onírica, a la que muy pronto me acostumbré a prestar toda mi atención. Todas las noches experimentaba alrededor de cinco o seis sueños muy claros y vívidos, los cuales recordaba, registraba y anotaba tan pronto como despertaba. Estas vivencias nocturnas despertaron en mí un gran interés por comprender los mecanismos de la mente mientras dormía, y comencé a leer muchos libros sobre psicología y sueños. Particularmente, el libro de Creative Dreaming, de Patricia Garfield, me abrió un nuevo panorama en cuanto a la exploración de los sueños como una vía de desarrollo de las potencialidades humanas, desde el autoconocimiento, la creatividad, la sanación de traumas de infancia y la lúdica exploración de las regiones inconscientes de la psique. Muy pronto comencé a tener hasta ocho sueños lúcidos por semana, a veces dos o tres en una misma noche. Al darme cuenta de que estaba soñando y que podía permanecer en aquel reino onírico experimentaba una libertad radical para transformar la realidad que me rodeaba, para volar y visitar a personajes famosos, dialogar con autores que yo admiraba, recrear escenarios, confrontar mis miedos y hacerle preguntas a esa región profunda del alma. Al observar personajes oníricos caminar en paisajes surrealistas, me acercaba a preguntarles “¿y tú quién eres?”, a lo que ellos me respondían “Yo soy la parte de ti que... (blablablá)”; a veces de manera muy clara, otras veces con enigmas o expresiones extrañas, a fin de cuentas, oníricas. Fue un período de mucho aprendizaje sobre mí mismo, sobre las capacidades humanas durante el sueño y sobre las estructuras psíquicas de la consciencia dormida. De manera natural mis sueños tomaban forma de escuelas, a las que iba flotando, aún en mi cama, de escenario en escenario, donde maestros de todo tipo aparecían vestidos de toga y birrete frente a un pizarrón en el cuál escribían cosas como: “Los sueños se expresan de manera simbólica” o “El sueño es la vía regia al inconsciente”, “En el sueño uno explora su dimensión fuera del tiempo”, “En el sueño retornamos a nuestra divinidad perdida” y cosas por el estilo. Algunas veces eran frases que ya había leído en algún libro, otras veces era la expresión de algunas ideas que ya rondaban en mi mente despierta, pero también eran cosas que ni había leído ni había pensado conscientemente, como si en el sueño se ordenara y se acomodara una expresión creativa que nunca se me había ocurrido en la vigilia. Todo esto provocó una fascinación por el Universo onírico, de manera que me dediqué completamente a experimentar las distintas técnicas de interpretación proveídas por el psicoanálisis, los ejercicios del Yoga Nidra (yoga de los sueños), los juegos lúcidos que sugería Stephen LaBerge, y a devorar las diversas teorías que existían en torno a lo que son los sueños, desde la psicología, la neurología, las distintas religiones, la filosofía, etc. Después de seis meses en Estados Unidos decidí volver a Monterrey, mi ciudad de origen, en México. Tenía muchas ganas de compartir todo aquello que había aprendido en mi retiro forzado, pero muy pronto me vi envuelto en las actividades diurnas del mundo exterior, como el trabajo, la escuela, las fiestas y otras cosas que me hicieron perder la conexión profunda que tenía con el reino de los sueños. Mi vida interna se volvió turbia y me vi arrastrado por el ritmo maquinal de un trabajo monótono que me dejaba poco tiempo para la atención onírica. Cuando me di cuenta de lo mucho que había perdido quise escapar y puse un anuncio en el periódico que decía algo como “Se interpretan sueños”, pero nadie me llamó en mucho tiempo. Odiaba mi trabajo y me lamentaba por no poder desenvolverme con todo mi ser, por no poder compartir lo que conocía acerca del maravilloso mundo de los sueños, y me angustiaba tener que levantarme temprano para ir a trabajar en un lugar donde sentía que mis energías se vertían hacia ningún lado. Una noche, en ese estado de cansancio, depresión y sin sentido, soñé que llegaba a trabajar con una cara tan trágica que mi jefe me decía que me fuera y que descansara dos días, por lo que regresé a casa donde encontré en el patio a una anciana vestida de manera muy mística, un niño como salvaje con ropa tribal tocando una flauta de dos cañas y un tipo cayéndose de borracho. Los tres caminaban como en fila dando vueltas por el patio hasta que se acercaron a mí. La anciana me miró a los ojos y dijo: “Es tiempo de que te comprometas con tu destino, debes hacerte cargo de tus habilidades y prepararte para un nuevo rumbo. Todo va a estar bien, pero necesitas enfocarte”. Así concluyó el sueño y desperté con una emoción muy fuerte en mi pecho, como si me hubieran abierto la puerta a algo muy grande, como si me hubieran traído una noticia maravillosa, de esas que te cambian la vida. Así me sentía, aunque no sabía en realidad a qué se refería; fue tan fuerte la emoción que decidí no ir a trabajar ese día y quedarme a reflexionar sobre lo que se me había dicho. Esa misma tarde me llamaron por teléfono, era una mujer que por casualidad había visto un periódico viejo donde estaba el anuncio de “Se interpretan sueños” y decidió llamarme, no para que le interpretara un sueño suyo, sino para que visitara un centro holístico que su hija acababa de abrir y que diera ahí algún taller sobre sueños. Por supuesto acepté la propuesta e inmediatamente llamé a un amigo para pedirle el favor de que me llevara al lugar donde me entrevistaría con la encargada del centro holístico. Mi amigo me recogió y me llevó a dicho sitio, donde resultó que la encargada del lugar era la madre de otro amigo al que no veía desde hacía mucho tiempo. Todo en ese día me pareció como un sueño, como si el mundo entero se hubiera puesto de acuerdo para que, por medio de casualidades significativas o sincronicidades,1 se me indicara que había encontrado mi camino verdadero y que tenía que comprometerme y dar todo de mí para seguir andando esta vía que se me abría. Inmediatamente comencé a redactar el taller y me seguí cultivando en el tema del sueño desde diversos ángulos. Estudié la carrera de filosofía y enfoqué mi tesis al tema de los sueños. Seguí tomando cursos con distintos maestros y expertos en el área. Desde ese entonces me he dedicado por completo al estudio y la práctica de la onirología, es decir, del estudio transdisciplinar de la experiencia onírica. Esta es la historia de mi relación con los sueños, de cómo asimilé las técnicas y teorías que me permiten aprender mejor de ellos. Con este libro pretendo ofrecerte todo aquello que me ayudó a formar mi propia relación con los sueños ¿Cómo comienza tu historia?

ONEIROS SPECULUM

Primera parte

Introducción a la experiencia onírica

1

La vida y su doble

Herencia moderna: el sueño es un teatro de ilusiones

EN LOS INICIOS de la modernidad, el filósofo francés René Descartes elaboró su famoso Argumento del sueño, preguntándose primero si no será toda la vida un engaño, una ilusión o un sueño. Después de todo, mientras soñamos, creemos estar despiertos y experimentamos un mundo que parece real, interactuamos con personas, vivimos una serie de situaciones que en muchos aspectos se parecen a la realidad que experimentamos en la vigilia, pero ¿cómo distinguir entonces el sueño de la realidad? Descartes analizó las cualidades cognitivas del ser humano durante la vigilia y sugirió que mientras estamos despiertos podemos pensar de manera clara; además, existe una continuidad de causa y efecto y de sucesión temporal que bien podemos captar mediante el uso de nuestra racionalidad. De ello concluye que la realidad es aquello que captamos de manera concisa, contrario a los sueños, que aparecen como turbios y confusos, por lo que, para Descartes, la experiencia onírica es una especie de representación fantasmal de la verdadera realidad, es decir, un teatro de ilusiones. Para este filósofo sólo la mente racional, clara y concisa, puede acceder a la verdadera realidad, por lo que el sueño fue entonces declarado irreal en la cosmovisión racionalista de Descartes, en la que declara que la verdad más evidente para la racionalidad humana es que “pienso, luego existo”, dejando en claro que la razón es la única vía del conocimiento verdadero. Desde esta perspectiva el sueño es la experiencia más pura de la falsedad y el engaño, es irreal e ilusoria. Esta forma de pensar implicó un giro drástico en la manera en que se había entendido el sueño anteriormente. Antes de Descartes, los sueños fueron valorados como una vía de comunicación con la dimensión sagrada, con los dioses o con el mundo de los espíritus. La visión moderna del mundo, que hemos heredado de Descartes, nos ha llevado a una progresiva desvalorización de la experiencia onírica, a un olvido de las maravillas del sueño.

No cabe duda que lo que experimentamos en los sueños muchas veces se contradice con la realidad que vivimos durante la vigilia. Es el sueño algo extraño para nuestra mente racional, pero aun así es una experiencia y, como tal, es una realidad. Los sueños son experiencias reales mientras los vivimos. Podríamos decir lo mismo de la vida despierta. El que no se correspondan con el mundo objetivo y externo no significa que no posean un valor subjetivo interior, e incluso la experiencia subjetiva adquirió una mayor relevancia en el mundo contemporáneo cuando la psicología encontró que la base de nuestra percepción del mundo se encuentra ahí, en nuestro inconsciente. Es en nuestra mente, en nuestra interioridad, donde nos formamos una idea de qué es el mundo y cuál es nuestra relación con él. El sueño refleja también un modelo de nosotros mismos y del mundo que no proviene de la información recibida del exterior, sino de la interioridad de la propia persona, estímulos extraidos de nuestra memoria, nuestros hábitos, motivaciones, historia personal, deseos, aspiraciones, valores y creencias. La experiencia onírica es sin duda una experiencia extravagante y fuera de lo común, como si una locura breve tomara control de nuestra existencia durante la noche. Esta experiencia, aunque descartada por la racionalidad moderna y la ciencia, ha sido ampliamente explorada por poetas, artistas, místicos y chamanes a través de la historia en todo el mundo, como un sitio del alma en el que se puede recibir inspiración, un espacio intermedio entre la realidad de los dioses y los humanos, como el lugar en donde se reciben profecías, o como un juego del espíritu, e incluso algunas tribus indígenas los han considerado como la verdadera realidad, el tiempo sagrado. A mediados del siglo XX la ciencia comenzó a interesarse en los sueños como un fenómeno cerebral que refleja los procesos fisiológicos más inusuales, y aún más cuando el psicoanálisis declaró que los sueños son la vía regia al inconsciente.

Lo cierto es que al cruzar las compuertas del dormir accedemos a una especie de representación teatral, un cinema cerebral, un teatro de la mente. Personajes, paisajes, objetos, historias y sensaciones de lo más extrañas se presentan ante nuestra visión interna y nos hablan en lenguaje poético. Curiosamente, nosotros mismos nos vemos también transformados por dicha experiencia y actuamos de una manera muy distinta a cuando estamos despiertos. Pareciera como si se encendiera un interruptor que cambia por completo nuestros esquemas de realidad y de identidad propia, adentrándonos en un mundo al revés, una danza pictórica de máscaras y representaciones, un espectáculo circense en el que participamos noche tras noche. Se estima que vivimos un tercio de nuestra vida soñando, aunque muy pocas personas recuerdan el acontecimiento onírico que invadió su mente la noche anterior. Si pudiéramos poner atención a la experiencia onírica, si pudiéramos tender un puente entre la mente consciente y el inconsciente, entonces quizás podríamos entender, noche tras noche, el sentido y significado de los dramas y las comedias que se presentan en ese teatro de ilusiones.

Neurología del sueño: cinema cerebral

Con la modernidad surge la neurología y los estudios del cerebro han tratado de explicar por qué ocurren los sueños y cómo es que el cerebro los produce. En general, ha existido la tendencia a reducir los sueños a residuos de la memoria de vigilia, en donde los estímulos sensoriales que se reciben durante el día se reproducen de manera azarosa y sin sentido mientras dormimos, a manera de proyección cinematográfica, como descargas eléctricas que sueltan las neuronas para mantener una baja actividad cerebral. Con ayuda del electroencefalograma (EEG), Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman, de la Universidad de Chicago, desarrollaron en 1953 las bases de los estudios neurológicos modernos al describir que los sueños se producen en una etapa del dormir en el que las ondas cerebrales se asemejan a la vida despierta, con la excepción de que los músculos se encuentran adormecidos. Existen cuatro estadios del cerebro dormido que corresponden a cuatro tipos de ondas cerebrales según la frecuencia de los ciclos de voltaje que presentan. Así pues, existen las frecuencias cerebrales Beta (β), Alpha (α), Theta (θ), Delta (δ) y Gamma (γ) que se explican en el cuadro que sigue. Los sueños ocurren después de un ciclo en el que el cerebro pasa de estar despierto (Beta) al sueño profundo (Delta) y de nuevo a una actividad cerebral de tipo Beta, donde el cerebro emite señales motoras pero el cuerpo no las recibe. Ello explica por qué durante el sueño podamos sentir realmente el movimiento; aunque físicamente no esté en contacto con el mundo, en el sueño el cerebro realmente ve y siente.

Ondas cerebrales

Frecuencias (hertz)

Estados mentales

Mente consciente:

Gamma

γ

26 a 70 ciclos/seg

Nivel del intelecto Son las ondas más rápidas y las que mayor actividad representan: momentos repentinos de lucidez, intuición, brillantez y concentracion.

Beta

β

14 a 30 ciclos/seg

Nivel de los cinco sentidos Estados de la vigila: estrés, ansiedad, aprensión, tensión y competitividad. Predomina el hemisferio izquierdo: lógico, racional, verbal.

Mente subconsciente:

Alfa

α

7 a 14 ciclos/seg

Nivel de relajación Estados de tranquilidad, percepción, creatividad, meditación. Predomina el hemisferio derecho: intuitivo, sentimental, no verbal.

Theta

θ

4 a 7 ciclos/seg

Nivel de creatividad asociativa, relajación profunda. Percepción reducida, excepto en personas experimetadas en técnicas meditativas.

Delta

δ

0.3 a 4 ciclos/seg

Nivel de sueño profundo. Fase REM/MOR del sueño, sonambulismo.

En esta etapa del dormir en la que se producen las ondas tipo Beta es característico que la persona mueva los ojos aún con los párpados cerrados; a esta etapa se le conoce como MOR1 (Movimiento Ocular Rápido). Es ahí donde ocurre la actividad onírica más intensa, y sucede de manera cíclica de cinco a ocho veces durante un periodo regular de sueño.

El neurobiólogo con mayor autoridad científica en la actualidad es Allan Hobson, quien ha descubierto que el sistema nervioso enciende la percepción visual aun sin los estímulos externos, pues este sistema puede estar internamente estimulado sin la necesidad de entrar en contacto con el mundo exterior. Por ello sugiere Hobson que el cambio de estado sueño-vigilia es una reorganización neuronal y no tanto un cambio en el nivel de energía cerebral, por lo que la función del sueño ya no se concibe sólo como el descanso del cerebro, sino como una revaloración y reordenación de información. Cuando estamos despiertos el cerebro opera bajo el régimen de las neuronas aminérgicas, que se encargan de recibir los estímulos externos y de inhibir los internos. Cuando dormimos estas células cerebrales retiran la inhibición y se activan las neuronas reticulares, que permiten reordenar la información de acuerdo con los estímulos internos. Por ello, deduce Hobson:

hay una competencia entre las poblaciones neuronales excitadoras e inhibidoras. En este caso no compiten por un nicho o espacio ecológico en un sentido concreto, sino por el predominio fisiológico y por la oscilación temporal en los estados de fluctuación del cerebro-mente. Cada una de las poblaciones gobierna por un tiempo [...] se silencian funcionalmente unas a otras con alguna finalidad neurológica todavía desconocida.2

Es como si el cerebro estuviese interesado por momentos en el mundo exterior y estructura sus neuronas para actuar de acuerdo con los estímulos externos, pero de manera cíclica regresa la atención hacia los acontecimientos internos y reorganiza el sistema nervioso para adecuarse a la realidad interior. En resumen, el cerebro es gobernado por dos tipos diferentes de regímenes.

El otro lado del espejo

El traslado de la vigilia al sueño se asemeja a una experiencia universal de lo doble. Así como el día y la noche, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la vida despierta tiene su doble: el sueño. El tema del doble es recurrente dentro de la literatura universal. Alguien más habita en nuestro ser que se esconde a nuestra vista diurna. Ahí, en la oscuridad de la noche, sale a bailar con sus ritmos caóticos, tal como lo expresaba R. L. Stevenson en su novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pero el doble no es solamente nuestro aspecto oculto y siniestro, nuestra sombra, sino también una región desconocida y misteriosa. Este tema es explorado en cuentos, novelas y películas, y se expresa en lugares fantásticos tales como el país de las maravillas, el país de Nunca Jamás, la matrix, las crónicas de Narnia, etc. Pero además es mencionado en las religiones y tradiciones espirituales, como el cristianismo, el hinduismo o el chamanismo. Todas estas aproximaciones a la vida nos hablan acerca otra realidad, una llena de maravillas en donde las leyes de la física y de la vida cotidiana colapsan y en su lugar encontramos en un régimen anárquico donde los únicos límites son los de la imaginación. Es una realidad mágica, espiritual, sagrada, en la que habitan entidades distintas a lo humano, tales como duendes, hadas, ángeles, demonios, espíritus y dioses. Hay pensadores que han considerado que todas las religiones y cosmovisiones espirituales fueron inspiradas por la extraña y profundamente viva experiencia onírica. Tal es la opinión de filósofos como Voltaire, Nietzsche y del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. La perspectiva del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung propone que estas realidades fantásticas de las que hablan la literatura y las tradiciones espirituales es la experiencia de lo que el psicoanálisis ha llamado el inconsciente, es decir, la interioridad profunda y oculta de la mente humana. Jung nos dice que:

Lo inconsciente es real, puesto que tiene efectos reales. Pero tiene en todo caso una clase de realidad distinta a la del mundo exterior, a saber, una realidad psíquica. Es en consecuencia, como si nuestra consciencia estuviera entre dos mundos o realidades [...] Una mitad de las percepciones fluye hasta ella a través de los sentidos; la otra mitad, a través de la intuición, esa contemplación de procesos interiores estimulados por lo inconsciente. La imagen del mundo exterior nos permite entender todo como efecto de las fuerzas impulsadoras físicas y fisiológicas; en cambio, la imagen del mundo interior nos hace entender todo como efecto de seres espirituales. La imagen del mundo que nos proporciona lo inconsciente es de índole mitológica. En vez de leyes naturales tenemos intenciones de dioses y demonios; en lugar de los impulsos naturales actúan almas y espíritus.3

Así pues, desde esta perspectiva, esta otra realidad, el otro lado del espejo, está en el interior del ser humano, y lo sagrado se encuentra más próximo de lo que pensamos. En la Biblia misma se menciona que “el reino de Dios está dentro de vosotros”,4 por lo que el más grande enigma, aquel que nos habla de nuestro doble, el alma, el mundo de los espíritus, lo eterno, el país de las maravillas y todos los demás nombres que se le han dado a esa realidad otra, se encuentra dentro del ser humano.

Ventanas al infinito: En el romanticismo alemán se consideraba que, puesto que la consciencia despierta implica la noción del Yo, existen entonces los límites, los bordes que delimitan nuestra identidad y nos aíslan, nos separan de aquello otro que son los demás, que es el mundo, el Universo. El régimen diurno del alma (psique5) es aquel en el que el Yo tiene el dominio de sí e interactúa con el mundo externo sobre el cual puede ejercer su voluntad. Pero al dormir, muere momentáneamente la individualidad; el Yo parece ahora difuso, disperso y múltiple. Somos todo aquello que soñamos, todos los personajes oníricos, los escenarios fantásticos, las situaciones. El diálogo entre los múltiples personajes del sueño parece ser uno del alma consigo misma, decía Platón. En la experiencia onírica los múltiples rostros de lo extraño, lo que se desborda y no tiene forma, nos hablan de una realidad que no tiene límites, un estar en la locura cósmica, un ser sin un orden definido ni bordes que lo encierren. En el caos del sueño se experimenta una sensación de infinito. Este es el régimen nocturno del alma en donde las leyes de la vigilia y del mundo externo se disuelven en la anárquica explosión de formas cambiantes. Para el psicoanalista junguiano James Hillman, en el sueño retornamos a la esencia múltiple del alma; una máscarada de fantasmas nebulosos, de personajes que las mitologías antiguas llamaron dioses aparece en el lugar de la consciencia clara y definida. Por ello nos dice Jung que “en el sueño penetramos en lo más íntimo del hombre, en lo más universal, más verdadero y más eterno que el hombre tiene, que se halla todavía en la aurora de la noche primitiva, donde aún pertenecía al todo y el todo estaba aún en él”.6

Esto y más ha sido, y es, el sueño y fenómeno onírico, y aunque en nuestra cultura moderna hemos olvidado su importancia y comúnmente no se le atiende, cada vez somos más las personas que nos interesamos por estudiar, cuidar, trabajar, difundir y aprender de los sueños. Este libro es un pequeño esfuerzo por mantener viva la llama del fuego onírico, aquel que arde en cada uno de nuestros corazones noche tras noche y con el que, si lo alimentamos también durante la vigilia, podemos crear puentes entre la vida despierta y el mundo nocturno.