Palabras de Jacob Levy Moreno - Rosa Cukier - E-Book

Palabras de Jacob Levy Moreno E-Book

Rosa Cukier

0,0
12,99 €

-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Penetrar en la obra de Jacob Levy Moreno puede ser una gran aventura. Quien ya ha estudiado sus textos sabe que en ellos existe una gran cantidad de ideas magníficas, en términos de originalidad, inteligencia y creatividad, aunque les falta cierta organización. Por eso, tenemos la certeza de que este libro será celebrado por todas las personas ligadas al psicodrama o a quienes les gustaría estudiarlo. Rosa Cukier nos presenta aquí un trabajo por el cual su nombre probablemente quedará vinculado al de Moreno como el de una eficiente intérprete. Son más de mil notas, entre términos y conceptos, transcritos de las obras originales. Las citas de las páginas de cada libro no se limitan a las obras traducidas para el español – sino también se refieren a sus obras editadas en inglés y portugués. Resultado de nueve años de investigación de la autora y de una simpática correspondencia internacional, esta más que respetuosa recompilación de Palabras de Jacob Levy Moreno es una honra para el psicodrama brasileño.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 829

Veröffentlichungsjahr: 2019

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Tapa

Tarjeta de catálogo

DADOS INTERNACIONAIS DE CATALOGAÇÃO NA PUBLICAÇÃO (CIP)

(CÂMARA BRASILEIRA DO LIVRO, SP, SP, BRASIL)

C973p

Cukier, Rosa

Palabras de Jacob Levy Moreno [recurso eletrônico] : vocabulario de citaciones del psicodrama, de la psicoterapia de grupo, del sociodrama y de la sociometria / Rosa Cukier ; tradução Valentina Fraiz-Grijalba. - São Paulo : Ágora, 2019.

recurso digital

Tradução de: Palavras de Jacob Levy Moreno

Formato: epub

Requisitos do sistema: adobe digital editions

Modo de acesso: world wide web

Inclui índice

ISBN 978-85-7183-240-4 (recurso eletrônico)

1. Moreno, Jacob Lévy, 1889-1974. 2. Psicoterapia de grupo. 3. Psicodrama. 4. Livros eletrônicos. I. Fraiz-Grijalba, Valentina. II. Título.

19-59665 -------------------------------------- CDD: 616.891523

-------------------------------------- CDU: 616.8-085.851

Vanessa Mafra Xavier Salgado - Bibliotecária - CRB-7/6644

Compre em lugar de fotocopiar.

Cada real que você dá por um livro recompensa seus autores

e os convida a produzir mais sobre o tema;

incentiva seus editores a encomendar, traduzir e publicar

outras obras sobre o assunto;

e paga aos livreiros por estocar e levar até você livros

para a sua informação e o seu entretenimento.

Cada real que você dá pela fotocópia não autorizada de um livro

financia o crime

e ajuda a matar a produção intelectual de seu país.

Portada

PALABRAS DE JACOB LEVY MORENO

Vocabulario de citas del psicodrama, de la psicoterapia de grupo, del sociodrama y de la sociometría

Rosa Cukier

Versión en español: Valentina Fraiz-Grijalba

Créditos

palabras de jacob levy moreno

Vocabulario de citas del psicodrama, de la psicoterapia de grupo, del sociodrama y de la sociometría

Copyright © 2005 by Rosa Cukier

Derechos de esta versión reservados por Summus Editorial

Tapa: Renata Buono

Diagramación de epub: Santana

Editora Ágora Ltda.

Departamento editorial:

Rua tapicuru, 613 – 7° andar

05006-000-São Paulo-SP

Fone: (11) 3872-3322

Fax: (11) 3872-7476

http://www.editoraagora.com.br

e-mail: [email protected]

Atendimento ao consumidor:

Summus Editorial

Fone: (11) 3865-9890

Vendas por atacado:

Fone: (11) 3873-8638

Fax: (11) 3872-7476

e-mail: [email protected]

Dedicatorio

Este libro es mi tributo de gratitud a Jacob Levy Moreno y al Psicodrama.

Rosa Cukier

SUMÁRIO

Tapa

Tarjeta de catálogo

Portada

Créditos

Dedicatorio

INTRODUÇÃO

AGRADECIMIENTOS

A

B

C

D

E

F

G

H

I

J

K

L

M

N

O

P

R

S

T

U

V

Y

Z

INTRODUÇÃO

La idea de escri­bir un voca­bu­la­rio de con­cep­tos more­nia­nos me per­si­gue hace ya unos 15 años, desde que yo misma comen­cé a escri­bir sobre Psi­co­dra­ma y, de vez en cuan­do, nece­si­ta­ba con­sul­tar los ­libros de More­no en busca de algu­na cita o defi­ni­ción que había leído en algún lugar pero no sabía donde. Mi refe­ren­cia era el Voca­bu­la­rio de Psi­coa­ná­li­sis de Laplan­che y Pon­ta­lis1, obra que no he con­sul­ta­do poco a lo largo de mi car­re­ra de psi­có­lo­ga.

More­no, como pro­ba­ble­men­te uste­des ya lo han sen­ti­do, es un escri­tor com­ple­jo, inclu­si­ve ­muchas veces pro­li­jo, con un esti­lo de escri­tu­ra entre la filo­so­fía, la reli­gión, la lite­ra­tu­ra y la cien­cia expe­ri­men­tal. Par­tes de su teo­ría pare­cen con­tra­dic­to­rias o incon­clu­sas, per­mi­tien­do ­varias inter­pre­ta­cio­nes; deter­mi­na­dos con­cep­tos son cita­dos ape­nas una vez y nunca más a lo largo de la obra; otros son repe­ti­dos exhaus­ti­va­men­te, dando la impre­sión de que el autor se copia a si mismo; tex­tos son esque­ma­ti­za­dos en dibu­jos para mejor com­pren­sión, a veces hacién­do­se doble­men­te con­fu­sos; poe­sías y metá­fo­ras tam­bién son emplea­das para acla­rar ideas. Añá­dan­le a todo eso cier­ta forma beli­ge­ran­te de opo­ner­se a los auto­res clá­si­cos de la filo­so­fía, psi­co­lo­gía, eco­no­mía, tales como Spi­no­za, Freud y Marx, por ejem­plo – More­no suele citar parte de la obra de estos auto­res de forma crí­ti­ca, pro­po­nien­do la socia­tría como aquel­la que pro­nun­cia la ver­dad a res­pec­to del tema en cues­tión, obli­gan­do al lec­tor a leer la obra de la per­so­na cita­da para con­fe­rir la pro­pie­dad de las ideas more­nia­nas.

En fin, enve­re­dar­se por la obra de Jacob Levy More­no es una aven­tu­ra difí­cil que sólo se hizo posi­ble para mí en 1992, a par­tir del momen­to en que inte­gré el GEM2 – Grupo de Estu­dios de More­no – Daimon – y empe­cé a con­tar con cole­gas de ­varias áreas del cono­ci­mien­to, con dife­ren­tes esti­los per­so­na­les. Jun­tos com­pu­si­mos un glo­sa­rio de infor­ma­cio­nes sobre psi­co­lo­gía, filo­so­fía, socio­lo­gía, peda­go­gía y humor, que nos per­mi­tió con­ti­nuar en este cami­no.

Mi ideal ini­cial fue colec­tar, trans­cri­bir y citar la pági­na del libro en que More­no men­cio­na, de forma más cate­gó­ri­ca, los con­cep­tos prin­ci­pa­les de la socia­tría, faci­li­tan­do así su bús­que­da. Me man­tu­ve fiel a esta idea ape­nas adi­cio­nan­do, a lo largo del tra­ba­jo, la pági­na del libro en ­ingles y espa­ñol3, con el fin de hacer esta anto­lo­gía útil tam­bién a los cole­gas extran­je­ros.

Uno de los pro­ble­mas que enfren­té fue cómo recor­tar la obra de More­no, o sea, cuá­les con­cep­tos debía transcribir. Decidí seguir en parte mi intuición de investigadora y elegir las definiciones, conceptos y opiniones de Moreno que me pare­cían inte­re­san­tes y plau­si­bles de bús­que­da. Tam­bién acep­té, duran­te toda la eje­cu­ción del dic­cio­na­rio (casi nueve años) las suge­ren­cias de mis cole­gas del GEM y, final­men­te, inves­ti­gué en ­libros y artí­cu­los del Psi­co­dra­ma que hemos publi­ca­do en los últi­mos diez años, bus­can­do las citas de More­no ­hechas por los auto­res.

Ese voca­bu­la­rio no es, obvia­men­te, exhaus­ti­vo. Inves­ti­ga­do­res dis­tin­tos harán recor­tes dife­ren­tes; por eso me gus­ta­ría pedir­le a aquel­los que lo con­sul­tan y ten­gan algu­na suge­ren­cia de con­cep­tos, que me escri­ban.4 Yo me encar­ga­ré de adi­cio­nar­los a las pró­xi­mas edi­cio­nes.

LIBROS DE J. L. MORENO UTILIZADOS

Un gran pro­ble­ma en la con­fec­ción de este libro fue cuál edi­ción de los ­libros de More­no uti­li­zar como base para la cita de pági­nas. Elegí uti­li­zar las últi­mas edi­cio­nes de los ­libros en por­tu­gués – pen­san­do en las futu­ras gene­ra­cio­nes de alum­nos – y las edi­cio­nes en ­ingles y espa­ñol que yo ­poseía. Si este libro fuere tras­cri­to en otros idio­mas, me gus­ta­ría que uti­li­za­sen como base las más actua­les publi­ca­cio­nes, por las mis­mas razo­nes.

Con res­pec­to a las ver­sio­nes en espa­ñol e ­inglés, ellas no siem­pre cor­res­pon­den a las publi­ca­cio­nes bra­si­le­ñas, lo que me llevó a ras­trear un poco la his­to­ria de las edi­cio­nes ori­gi­na­les de la obra de More­no.

Haré una lista a con­ti­nua­ción de lo que pude des­cu­brir y uti­li­cé para encon­trar las pági­nas de los ­libros en otros idio­mas:

1.El libro Psi­co­dra­ma tiene sus dos últi­mas sesio­nes publi­ca­das a parte en espa­ñol, cons­ti­tu­yen­do otro libro lla­ma­do Psi­co­mú­si­ca y Socio­dra­ma. En ­inglés este libro está publi­ca­do en tres volú­me­nes, sien­do el segun­do cor­res­pon­dien­te al libro en por­tu­gués y espa­ñol Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma. El ter­cer volu­men posee algu­nas par­tes de capí­tu­los del libro en por­tu­gués y espa­ñol Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pero tam­bién con­tie­ne capí­tu­los no tra­du­ci­dos en idio­mas lati­nos.

2.El libro Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, ori­gi­nal­men­te publi­ca­do en ale­mán, sólo posee ver­sio­nes en espa­ñol, por­tu­gués y fran­cés, y no fue publi­ca­do en ­inglés. Algu­nos artí­cu­los de este libro son, en rea­li­dad, parte de la Mono­gra­fía de More­no ven­di­da sepa­ra­da­men­te por la Bea­con House, y even­tual­men­te publi­ca­da en las anti­guas revis­tas del Ins­ti­tu­to More­no. Estas revis­tas5 fue­ron ori­gi­nal­men­te edi­ta­das bajo el nom­bre del Perió­di­co de Socia­tría, pero su nom­bre fue cam­bian­do con el tiem­po, adop­tan­do suce­si­va­men­te los siguien­tes títu­los: Perió­di­co de Psi­co­te­ra­pia de Grupo; Perió­di­co de Psi­co­te­ra­pia y Psi­co­dra­ma; Perió­di­co de Psi­co­te­ra­pia de Grupo, Psi­co­dra­ma y Socio­me­tría.

3.More­no tenía el hábi­to de hacer la intro­duc­ción de sus obras para las edi­cio­nes en idio­mas extran­je­ros. Hay intro­duc­cio­nes para la edi­ción bra­si­le­ña, para la espa­ño­la, para la ingle­sa etc. Estas intro­duc­cio­nes cons­tan, la mayo­ría de las veces, ape­nas en el idio­ma ori­gi­nal y, por lo tanto, los con­cep­tos expre­sa­dos en esas pági­nas no ten­drán cor­res­pon­dien­tes en otros idio­mas.

4.El libro Quem Sobre­vi­ve­rá? posee tres volú­me­nes en la ver­sión bra­si­le­ña y ape­nas uno en la ingle­sa y la espa­ño­la. Ade­más de eso, en las ver­sio­nes en por­tu­gués e ­inglés, tiene un capí­tu­lo muy impor­tan­te, “Pre­lu­dios del Movi­mien­to Socio­mé­tri­co”, que no cons­ta en espa­ñol. Tam­bién no cons­ta en la edi­ción espa­ño­la la últi­ma ­sesión: “El sis­te­ma socio­mé­tri­co y Teo­ría Socio­mé­tri­ca avan­za­da”.

A ­seguir, listo las edi­cio­nes de los ­libros de J. L. More­no uti­li­za­dos por mí:

1.O Tea­tro da Espon­ta­nei­da­de. São Paulo: Sum­mus, 1984.

•El Tea­tro de la Espon­ta­nei­dad. Bue­nos Aires: Vancu, 1977.

•The Thea­tre of Spon­ta­neity. New York: Bea­con House, 1973.

2.Psi­co­dra­ma. São Paulo: Cul­trix, 1975.

•Psi­co­dra­ma. Bue­nos Aires: Hormé, 1972.

•Psycho­dra­ma. New York: Bea­con House, 1977, v. 1.

3.Quem Sobre­vi­ve­rá?Fun­da­men­tos da Socio­me­tria, Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Socio­dra­ma.Goiâ­nia: Dimen­são Edi­to­ra, 1992, v. 1, 2 e 3.

•Fun­da­men­tos de la Socio­me­tria. Bue­nos Aires: Pai­dós, 1972.

•Who Shall Sur­vi­ve? Foun­da­tions of Socio­metry, Group Psycho­the­rapy and Socio­dra­ma. New York:Bea­con House Inc., 1978.

4.Fun­da­men­tos do Psi­co­dra­ma. São Paulo, Sum­mus, 1983.

•Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia. Bue­nos Aires: Pai­dós, 1972.

•Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­te­rapy. New York: Bea­con House, 1975, v. 2.

5.Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma. Cam­pi­nas: Livro Pleno, 1999.

•Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma: Intro­duc­ción a la Teo­ría y la Pra­xis. Méxi­co: Fondo de Cul­tu­ra Eco­nó­mi­ca, 1976.

•­Inglés – no hay. Encontré varios artículos de este libro publicados en algunas revistas, mencionadas a seguir:

•Psycho­dra­ma: ­Action The­rapy & Prin­ci­ples of Prac­ti­se, v. 3. New York: Bea­con House, 1975.

•Group Psycho­the­rapy – Ame­ri­can ­Society of Group Psycho­the­rapy and Psycho­dra­ma, v. X, no 1, March 1957, pp. 143-144.

•More­no, J. L. & Jen­nings, H. H. “Socio­me­tric Con­trol Stu­dies of Grou­ping and Regrou­ping”, Socio­metry Mono­graphs, no 7, Bea­con House, 1947.

•More­no, J. L. “Psycho­dra­ma­tic Shock The­rapy, a Socio­me­tric ­Approach to the Pro­blem of Men­tal Disor­ders”, in Group Psycho­te­rapy and Psycho­dra­ma, v. xxvii, no 1-4, 1974, pp. 9-10.

•More­no, J. L. “Hypno­dra­ma and Psycho­dra­ma”, in Group Psycho­the­rapy, Bea­con House, v. iii, no 1, April 1950, p. s2.

•More­no, J. L. The First Book of Group Psycho­the­rapy. New York: Bea­con House, 1957.

•More­no, J. L. “Frag­ments from the Psycho­dra­ma of a Dream”, in Jona­than Fox, The Essen­tial More­no. New York: Sprin­ger Publis­hing Com­pany, 1987, p. 118.

•More­no, J. L. “Code of ­Ethics of Group Psycho­the­ra­pist”, in Group Psycho­the­rapy, Bea­con House, v. x, no 1, March 1957, pp. 143-144.

•More­no, J. L. “Onto­logy of Group For­ma­tion”, in Group Psycho­the­rapy, A Quar­terly, v. x, no 4, Decem­ber 1957, p. 348.

•More­no J. L. “The Three Bran­ches of Socio­metry”, in Socio­metry Mono­graphs, no 21, Bea­con House, 1947, p. 7.

•More­no, J. L. “The ­Actual ­Trends in Group Psycho­the­rapy”, in Group Psycho­the­rapy, v. vi, no 3, Sep­tem­ber 1963, p. 126.

•More­no, J. L. “Psycho­dra­ma­tic Rules, Tech­ni­ques and Adjunc­ti­ve ­Methods”, in Group Psycho­the­rapy, v. xviii, no 1-2, March-June 1965, pp. 81-82.

•More­no, J. L. “Frag­ments from the Psycho­dra­ma of a Dream”, in Group Psycho­the­rapy, v. iii, no 4, March 1951, p. 365.

•More­no, J. L. “Psycho­dra­ma­tic Pro­duc­tion Tec­ni­ques”, in Group Psycho­the­rapy, v. iv, no 4, March, 1952, p. 244.

NOTAS DE PIÉ DE PÁGINA Y MARCACIONES DE TEXTO

Bus­can­do ser con­ci­sa, recor­té las par­tes más sig­ni­fi­ca­ti­vas de los con­cep­tos que bus­ca­ba den­tro del texto more­nia­no, ­muchas veces inter­rum­pien­do una frase y con­ti­nuan­do en deter­mi­na­do tre­cho de otra. El signo de pun­tua­ción tres pun­tos (…) indi­ca esas inter­rup­cio­nes. Éste tam­bién seña­la cuan­do un frag­men­to esco­gi­do comien­za en medio de una frase.

Algu­nas veces me pare­ció nece­sa­rio avi­sar a los lec­to­res de qué se tra­ta­ba el frag­men­to selec­cio­na­do, sobre­to­do cuan­do el suje­to de la frase estu­vie­se suben­ten­di­do en un frag­men­to ante­rior a ese que recor­té. En esos casos, adi­cio­né una nota de pié de pági­na con la infor­ma­ción que fal­ta­ba.

ITÁLICOS

Todos los itá­li­cos del texto son tra­duc­cio­nes de los ori­gi­na­les de la edi­ción de los ­libros de J. L. More­no en por­tu­gués.

ERRORES DE TRADUCCIÓN

En espa­ñol, las pala­bras ini­cia­dor, arran­que, desen­ca­de­na­dor o star­ter fue­ron usa­das, por dis­tin­tos tra­duc­to­res, para sig­ni­fi­car el mismo fenó­me­no. Por una cues­tión de uni­for­mi­dad opta­mos por uti­li­zar la pala­bra “ini­cia­dor”, que fue la que nos pare­ció más pre­ci­sa, sin embar­go, cuan­do se trate de una cita tex­tual de tra­duc­cio­nes ante­rio­res, los tér­mi­nos men­cio­na­dos arri­ba no serán modi­fi­ca­dos en este libro.

1Laplanche, J.; Pontalis, J. B. Vocabulário de Psicanálise. São Paulo, Martins Fontes, 2001.

2GEM – Grupo de Estudios de Moreno – Daimon, grupo coordinado por Dr. Fonseca y Dr. Wilson Caste­llo de Almeida, que en 1995 inició la lectura y la discusión de los libros de Moreno.

3En esta versión en español, se encuentran las referencias de la bibliografía en español, inglés y portugués.

5Esta explicación es de Zerka Moreno, publicada en Group Psychotherapy, Psychodrama and Sociometry, v. xxxiii, 1980, p. 5.

AGRADECIMIENTOS

Un libro como este no se escri­be sin ayuda. Conté con la cola­bo­ra­ción de ­muchas per­so­nas a quien quie­ro agra­de­cer nomi­nal­men­te:

A Maria Angé­li­ca Sugai y Cris­ti­ne Geor­get­te Mas­so­ni, cole­gas psi­co­dra­ma­tis­tas y super­vi­sio­nan­das, ­muchas gra­cias por la dedi­ca­ción y res­pon­sa­bi­li­dad con la revi­sión gene­ral de esta obra, por el buen humor que le brin­da­ron a nues­tros mar­tes en la tarde – siem­pre recor­da­ré con cari­ño nues­tro tra­ba­jo con­jun­to.

A los cole­gas del GEM – Grupo de Estu­dios More­nia­nos – gra­cias por ser los inter­lo­cu­to­res de mis dudas y angus­tias duran­te la ela­bo­ra­ción de este libro. Espe­cial­men­te quie­ro agra­de­cer a Luiz Russo por haber­me dona­do su tiem­po ­muchas veces, bus­can­do una u otra pági­na que yo había per­di­do, e inclu­si­ve sugi­rien­do con­cep­tos que me ­habían pasa­do desa­per­ci­bi­dos.

A José Fon­se­ca por la ayuda cons­tan­te en mi car­re­ra de psi­co­dra­ma­tis­ta, por los ­libros y revis­tas de More­no en ­Inglés que me pres­tó y, sobre todo, por la opor­tu­ni­dad de estu­diar More­no que el GEM me pro­por­cio­nó.

A Anto­nio Car­los M. Cesa­ri­no por el buen humor con que des­cu­brió un viejo libro de J. L. More­no en espa­ñol y lo dedi­có a mí, como si el pro­pio More­no lo hubie­se auto­gra­fia­do. ¡Me hicis­te reír, Cesa­ri­no, gra­cias!

A los jóve­nes psi­co­dra­ma­tis­tas: Cely Regi­na Batis­ta Bles­sa, por su com­pe­ten­te dac­ti­lo­gra­fía en ­inglés, y Rena­ta Mar­mels­tejn y Bran­ca Bre­ner, por la ayuda ini­cial a este dic­cio­na­rio.

A todos los cole­gas del “Group­talk” – Grupo Inter­né­ti­co de la Aso­cia­ción Inter­na­cio­nal de Psi­co­te­ra­pia del Grupo. Espe­cial­men­te agra­dez­co al Dr. Adam Blat­ner por haber dis­cu­ti­do innu­me­ra­bles veces mis dudas y envia­do algu­nos artí­cu­los de More­no para mí, y al Dr. James Sacks, su soli­ci­tud y buena dis­po­si­ción al enviar­me una copia en ­inglés de la mono­gra­fía ori­gi­nal de More­no: “Un caso de Para­noia tra­ta­do a tra­vés del Psi­co­dra­ma”.

Al Dr. Pablo Pobla­ción – me pare­ció que Espa­ña esta­ba aquí al lado, cuan­do reci­bí la copia del libro que tú me man­das­te. ¡Gra­cias, Pablo, eres muy buen amigo!

Final­men­te agra­dez­co al Dr. Dal­mi­ro Bus­tos por haber­me ense­ña­do a deri­var crea­ti­vi­dad de la ale­gría y de la gra­ti­tud, ¡y no del resen­ti­mien­to!

A

ABREACCIÓN

Tam­bién en el psi­co­dra­ma pue­den ocur­rir abreac­cio­nes. Son ele­men­tos que pro­vie­nen, bien del pro­ta­go­nis­ta mismo, bien de los ayu­dan­tes tera­péu­ti­cos. En la crea­ción de un psi­co­dra­ma se entre­te­jen ­muchos ele­men­tos: pen­sa­mien­tos, sen­ti­mien­tos y aspi­ra­cio­nes cien­tí­fi­cas y artís­ti­cas.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 368

Psycho­dra­ma, v. l, p. xii (simi­lar)

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 349

Exis­te una varie­dad de impro­vi­sa­ción que se suele deno­mi­nar “abreac­ción”. Mien­tras que la impro­vi­sa­ción per­si­gue un obje­ti­vo esté­ti­co y se carac­te­ri­za por algún grado de liber­tad, la abreac­ción no tiene nin­gún obje­ti­vo esté­ti­co cons­cien­te, care­ce de liber­tad y es com­pul­si­va.

El Tea­tro de la Espon­ta­nei­dad, p. 141

The Thea­ter of Spon­ta­neity, p. 79

O Tea­tro da Espon­ta­nei­da­de, p. 96

ACTING OUT

(…) Tiene la nece­si­dad de “­actuar” la si­tua­ción, de estruc­tu­rar un epi­so­dio; “actuar­lo” quie­re decir “vivir­lo”, estruc­tu­rar­lo más aca­ba­da­men­te de lo que la vida fuera del grupo per­mi­te hacer­lo. Su pro­ble­ma es a menu­do com­par­ti­do por todos los miem­bros del grupo.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 308

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 191

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 207

Hipó­te­sis VIII: El ­acting out de una situa­ción en un ambien­te con­tro­la­do puede resul­tar una medi­da de pre­ven­ción para evi­tar el ­acting out en la vida misma.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 166

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 98

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 114

(…) Es acon­se­ja­ble, por ello, dis­tin­guir entre for­mas con­tro­la­bles de “­acting out”, que se pro­du­cen den­tro del marco de la situa­ción tera­péu­ti­ca y tie­nen un obje­ti­vo cons­truc­ti­vo, y el “­acting out” incon­tro­la­ble e irra­cio­nal que se pro­du­ce fuera de dicho marco. Tras­for­man­do las téc­ni­cas de actua­ción en par­tes ofi­cia­les y legí­ti­mas de la tera­pia, el pacien­te tra­ta­rá de “­actuar” fren­te al ana­lis­ta las diver­sas fan­ta­sías y pla­nes que pre­sio­nan desde su inte­rior, en lugar de frus­trar­los y trans­for­mar­los en resis­ten­cias a la cura­ción. El obje­ti­vo de los méto­dos tera­péu­ti­cos debe ser el de pro­cu­rar a los pacien­tes una varie­dad de situa­cio­nes ope­ra­ti­vas fle­xi­bles, capa­ces de refle­jar el carác­ter “mul­ti­di­men­sio­nal” de la vida.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 166

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, pp. 97-98

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 114

El pro­ble­ma de no invo­lu­crar­se con el pacien­te tiene sus raí­ces en la acti­tud de ­muchos de los pri­me­ros psi­coa­na­lis­tas – el temor al amor direc­to o a la hos­ti­li­dad direc­ta, su rece­lo de que el pacien­te actua­se ante ellos, o de que ellos actua­sen ante los pacien­tes. En este caso, la con­fu­sión aumen­ta par­ti­cu­lar­men­te por los dife­ren­tes sig­ni­fi­ca­dos atri­bui­dos a la expre­sión “­actuar” (­acting out). Cuan­do intro­du­je ese tér­mi­no (1928) quise decir exte­rio­ri­zar lo que está den­tro del pacien­te, en con­tras­te con la repre­sen­ta­ción de un rol que se atri­bu­ye al pacien­te por una per­so­na de afue­ra. No quise decir con eso que debe­ría ser impe­di­da esta exte­rio­ri­za­ción por­que camu­fla­jea­ba una forma de resis­ten­cia del pacien­te (punto de vista psi­coa­na­lí­ti­co). Yo quise decir jus­ta­men­te lo con­tra­rio – que el ­acting out era nece­sa­rio por expre­sar impor­tan­tes expe­rien­cias del pacien­te que de otro modo per­ma­ne­ce­rían ocul­tas y difí­ci­les, cuan­do no impo­si­bles, de inter­pre­tar. En el pen­sa­mien­to psi­co­dra­má­ti­co, esta exte­rio­ri­za­ción, o ­acting out, es una fase nece­sa­ria en el avan­ce de la tera­pia; pro­por­cio­na al tera­peu­ta una opor­tu­ni­dad para eva­luar el com­por­ta­mien­to del pacien­te y, ade­más de eso, con­fie­re tam­bién al pacien­te la posi­bi­li­dad de eva­luar­lo por sí mismo (intro-­visión de la ­acción).

Psi­co­dra­ma, no hay

Psycho­dra­ma, v. l, p. x

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 34

La con­fu­sión entre los tera­peu­tas nor­tea­me­ri­ca­nos es enor­me, sobre todo, por la dis­tin­ta sig­ni­fi­ca­ción que se le da a la expre­sión ­acting out. Cuan­do en 1923 des­cri­bí yo esta idea en mi libro sobre el tea­tro de impro­vi­sa­ción, pen­sa­ba en la “exte­rio­ri­za­ción dra­má­ti­ca” (Aus­le­ben) y en la repre­sen­ta­ción crea­do­ra de aquel­lo que se desar­rol­la en el inte­rior del pacien­te, para dife­ren­ciar­lo del papel que escri­be un dra­ma­tur­go inde­pen­dien­te­men­te del indi­vi­duo que lo va a repre­sen­tar. Mien­tras el psi­coa­ná­li­sis con­si­de­ra el ­actuar inme­dia­to y libre como una espe­cie de resis­ten­cia con­tra el tra­ta­mien­to, para noso­tros sig­ni­fi­ca lo con­tra­rio. Afir­ma­mos que hay viven­cias ínti­mas muy impor­tan­tes que per­ma­ne­cen ocul­tas y son difí­cil­men­te acce­si­bles al tera­peu­ta. En el pen­sa­mien­to psi­co­dra­má­ti­co, es­ta “exte­rio­ri­za­ción dra­má­ti­ca” (para la que tro­que­lé la expre­sión nor­tea­me­ri­ca­na ­acting out) es una fase nece­sa­ria en el pro­gre­so de la tera­pia. Por una parte, da al tera­peu­ta la posi­bi­li­dad de valo­rar el com­por­ta­mien­to del pacien­te; por otra, pro­por­cio­na al pacien­te la posi­bi­li­dad de valo­rar él mismo y pene­trar más hon­da­men­te en el sen­ti­do de sus pro­pias accio­nes.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 367

Psycho­dra­ma, v. l, p. x

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 348

ACTING OUT / FORMAS DE IRRACIONAL VERSUS TERAPÉUTICO

Debi­do a la que se ha intro­du­ci­do fur­ti­va­men­te en el con­cep­to de ­acting out, he pro­pues­to que lo divi­da­mos en dos cate­go­rías: el ­actuar irra­cio­nal en la vida misma, que ­podría ser peli­gro­so para el pacien­te o para otros, y el ­actuar tera­péu­ti­co que tiene lugar en el marco del tra­ta­mien­to.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, P. 367

Psycho­dra­ma, v. l, p. x

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p.348

ACTO CREAtivo

La pri­me­ra de las notas carac­te­rís­ti­cas del acto crea­dor es su espon­ta­nei­dad; la segun­da es la sen­sa­ción de sor­pre­sa, de ines­pe­ra­do. La ter­ce­ra carac­te­rís­ti­ca es su irrea­li­dad, ten­dien­te a modi­fi­car la rea­li­dad de la que surge. En el acto crea­dor opera algo que está ante y más allá de la rea­li­dad con­cre­ta. Mien­tras que el acto vivien­te es un esla­bón en el nexo cau­sal del pro­ce­so de la vida de la per­so­na real, el acto espon­tá­neo y crea­dor da la impre­sión de que se hubie­ra inter­rum­pi­do o eli­mi­na­do el nexo cau­sal. (…) La cuar­ta nota del acto crea­dor es que su ­actuar es sui gene­ris. En el pro­ce­so de la vida es más lo que obras sobre noso­tros de lo que obra­mos. Es la dife­ren­cia que exis­te entre una cria­tu­ra y un crea­dor.

Pero estos pro­ce­sos, ade­más de deter­mi­nar esta­dos psí­qui­cos, tie­nen efec­tos mími­cos. Junto a la ten­den­cia a ele­var un deter­mi­na­do pro­ce­so al plano de la con­cien­cia, exis­ten otras que impul­san a cor­po­ri­zar­lo mími­ca­men­te. Esta es la quin­ta carac­te­rís­ti­ca del acto crea­dor.

El Tea­tro de la Espon­ta­nei­dad, pp. 79-80

The Thea­ter of Spon­ta­neity, pp. 42-43

O Tea­tro da Espon­ta­nei­da­de, pp. 57-58

ACTO CREATIVO / FILOSOFÍA DEL ACTO CREADOR

Pri­me­ro: tiene que inter­pre­tar y ela­bo­rar una filo­so­fía de lo crea­dor, como un cor­rec­ti­vo anti-mecá­ni­co de nues­tra época.

Segun­do: enun­ciar las téc­ni­cas de impro­vi­sa­ción ya cono­ci­das, y ­ampliar el cono­ci­mien­to de ellas median­te la cola­bo­ra­ción.

Ter­ce­ro: regis­trar las crea­cio­nes efec­tua­das con el auxi­lio de diver­sas téc­ni­cas de impro­vi­sa­ción, siguien­do el impul­so del momen­to.

Psi­co­dra­ma, p. 63

Psycho­dra­ma, v. l, p. 31

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 80

ACTO CREATIVO / REVOLUCIÓN A TRAVÉS DE

Exis­te una mane­ra, sim­ple y clara, en la que el hom­bre puede ­luchar, no por medio de la des­truc­ción ni como parte de la maqui­na­ria ­social, sino como indi­vi­duo y crea­dor, o como una aso­cia­ción de crea­do­res. (…) Esta estra­te­gia es la prác­ti­ca del acto crea­dor, el hom­bre como un ins­tru­men­to de crea­ción que cam­bia con­ti­nua­men­te sus pro­duc­tos.

Psi­co­dra­ma, pp. 80-81

Psycho­dra­ma, v. l, pp. 45-46

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 95

(…) Pero si el com­por­ta­mien­to natu­ral es per­sis­ten­te­men­te pro­hi­bi­do, el esfuer­zo psi­co­dra­má­ti­co corre el peli­gro de dege­ne­rar en un juego de pala­bras con redu­ci­do valor tera­péu­ti­co. A fin de supe­rar la con­fu­sión semán­ti­ca, suge­rí que dife­ren­cie­mos dos tipos de acti­no out: el irra­cio­nal y el incal­cu­la­ble que ocur­re en la pro­pia vida, per­ju­di­cial al pacien­te u otros; y el tera­péu­ti­co y con­tro­la­do, el cual tiene lugar en el con­tex­to del tra­ta­mien­to.

Psi­co­dra­ma, no hay

Psycho­dra­ma, v. l, p. x

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), pp. 34-35

IDEM EN (ACTO CREATIVO)

Psi­co­dra­ma, p. 68

Psycho­dra­ma, v. l, p. 35

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), pp. 84-85

ACTOGRAMA

El tera­peu­ta uti­li­za estos y seme­jan­tes indi­cios para com­pren­der mejor el “acto­gra­ma” y el socio­gra­ma del grupo y ayu­dar así a los pacien­tes.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 76

In Fried­mann, “Psycho­the­rapy in Swit­zer­land”, pp. 321-322. “Pro­gress in Psycho­the­rapy”, Ed. Frie­da From Reich­mann and J. L. More­no, Grune & Strat­ton, New York, 1956

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, pp. 67-68

Estos méto­dos han sido intro­du­ci­dos en Suiza por A. Fried­mann (Biel-Bien­ne) y H. Zul­li­ger, que lo han apli­ca­do espe­cial­men­te a gru­pos infan­ti­les y a pro­ble­mas juve­ni­les. El “Acto­gra­ma” de Fried­mann (una modi­fi­ca­ción de mi Dia­gra­ma de ­acción), que él une al socio­gra­ma, es un méto­do diag­nós­ti­co de gran valor.

Fried­mann fue el pri­mer psi­quia­tra euro­peo que ­empleó méto­dos psi­co­dra­má­ti­cos con pacien­tes psi­quiá­tri­cos, fun­dán­do­se en el estu­dio de mi libro sobre el tea­tro de impro­vi­sa­ción.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pp. 149-150

In Fried­mann, “Psycho­the­rapy in Swit­zer­land”, pp. 321-322. “Pro­gress in Psycho­the­rapy”, Ed. Frie­da From Reich­mann and J. L. More­no, Grune & Strat­ton, New York, 1956

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 132

ACTOR

La estruc­tu­ra inter­na, mate­rial, del grupo sólo rara­men­te es visi­ble en la super­fi­cie de las inte­rac­cio­nes socia­les; por ello no pode­mos creer como cosa cier­ta que la estruc­tu­ra super­fi­cial pro­duz­ca exac­ta­men­te la estruc­tu­ra pro­fun­da. Y por ello si que­re­mos reu­nir las con­di­cio­nes gra­cias a las cua­les la estruc­tu­ra pro­fun­da puede hacer­se visi­ble en su fun­cio­na­mien­to mismo, los orga­nis­mos del grupo deben trans­for­mar­se en “acto­res” ver­da­de­ros; debe apa­re­cer como gente que per­si­gue efec­ti­va­men­te una fina­li­dad común, que adop­ta el mismo sis­te­ma de refe­ren­cia (cri­te­rio); el “ambien­te” o el “campo” debe trans­for­mar­se en una situa­ción espe­cí­fi­ca gene­ra­do­ra de accio­nes, car­ga­da de moti­va­cio­nes inten­sas.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 66

Who Shall Sur­vi­ve?, pp. 60-61

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. l, p. 165

ACTOR VERSUS OBSERVADOR

El actor está como en un esta­do oní­ri­co. Cuan­to menos absor­bi­do está un indi­vi­duo por su papel tanto más débil es su com­por­ta­mien­to espon­tá­neo y más fácil­men­te le resul­ta­rá a la parte de su yo que queda libre para obser­var, per­tur­bar la repre­sen­ta­ción y tras­tor­nar la uni­dad de la ­acción. El actor indi­vi­dual debe poner mucha aten­ción para que su impul­so a ana­li­zar no resul­te per­tur­ba­dor. Para un ego auxi­liar bien entre­na­do es per­fec­ta­men­te posi­ble ­actuar y pen­sar simul­tá­nea­men­te.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 148

­Inglés, no hay

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 131

ADECUACIÓN DE LA RESPUESTA

Ade­cua­ción de la res­pues­ta. La cuar­ta con­­si­de­ra­ción es la de la pro­pie­dad. Un hom­bre puede ser crea­dor, ori­gi­nal, o dra­má­ti­co, pero no siem­pre pre­sen­tar espon­tá­nea­men­te una res­pues­ta apro­pia­da a nue­vas situa­cio­nes. (…) un indi­vi­duo puede mani­fes­tar tres res­pues­tas posi­bles:

a) Nin­gu­na res­pues­ta. Esto sig­ni­fi­ca que no se evi­den­cia fac­tor e algu­no. El indi­vi­duo puede haber aban­do­na­do la vieja res­pues­ta sin pro­du­cir una nueva. (…)

b) Vieja res­pues­ta ante una nueva situa­ción. (…) una res­pues­ta para la que no había pre­ce­den­te; aquí entra en juego el fac­tor e, en la inven­ti­va de los inge­nie­ros y en la orga­ni­za­ción de sus ideas.

c) Nueva res­pues­ta ante una nueva situa­ción. (…) No se puede pro­du­cir una nueva res­pues­ta sin e, aun­que deben par­ti­ci­par otros fac­to­res, tales como la inte­li­gen­cia, la memo­ria, etc.

(…) De modo que la res­pues­ta a una situa­ción nueva requie­re un sen­ti­do de la opor­tu­ni­dad, una ima­gi­na­ción para hal­lar lo ade­cua­do, una ori­gi­na­li­dad de ini­cia­ti­va en emer­gen­cias, de los cua­les debe hacer­se res­pon­sa­ble a una fun­ción e espe­cial. Es una apti­tud plás­ti­ca de adap­ta­ción, una movi­li­dad y fle­xi­bi­li­dad del yo, lo que resul­ta indis­pen­sa­ble para un orga­nis­mo que se desar­rol­la con rapi­dez en un medio ambien­te que cam­bia con rapi­dez.

Psi­co­dra­ma, pp. 139-140

Psycho­dra­ma, v. l, pp. 92-93

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), pp. 142-144

ADLER

4) En cuan­to a cómo reac­cio­na­ría Adler a la apli­ca­ción de las téc­ni­cas inter­per­so­na­les a con­jun­tos y gru­pos es más fácil de con­tes­tar. Cono­cí muy bien, per­so­nal­men­te, a Adler y estoy segu­ro de que ­habría acep­ta­do la mayor parte de estas téc­ni­cas con entu­sias­mo. Sen­tía sim­pa­tía por todas las inves­ti­ga­cio­nes tera­péu­ti­cas y socia­les, por supues­to mien­tras re­co­no­cie­ran debi­da­men­te su “psi­co­lo­gía indi­vi­dual”.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 102

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 57

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 72

ADULTOS VERSUS NIÑOS

Los gru­pos de niños se sepa­ran de los gru­pos de adul­tos a par­tir de los 6 o 7 años de edad – es una divi­sión ­social. En nues­tra cul­tu­ra ese hecho coin­ci­de con el ini­cio de la fase esco­lar, sin embar­go, debi­do a la pron­ti­tud poten­cial de las estruc­tu­ras de los gru­pos for­ma­dos en esta edad, tal divi­sión ­social se ­podría esta­ble­cer en cual­quier otro lugar – aun­que no hubie­sen escue­las – lo más rápi­do posi­ble el esta­ble­ci­mien­to de con­tac­tos “per­ma­nen­tes” con ami­gos, de un modo o de otro, fuera de casa.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve? p. 701

Quem sobre­vi­ve­rá? v. 3, p. 190

AFINIDAD FÍSICA

5. El efec­to de la afi­ni­dad físi­ca pura sobre la inte­rac­ción se debe, ­muchas veces, a un “amor fati loci”. Hemos oído decla­ra­cio­nes como estas: “Estoy aquí, ahora (sen­ta­do, de pie, andan­do, dur­mien­do etc.) y tengo que tole­rar esto”. Es el locus como des­ti­no.

6. El efec­to de la afi­ni­dad físi­ca sobre la inte­rac­ción se debe, a veces, a la ley del me­nor esfuer­zo; iner­cia, apa­tía y baja espon­ta­nei­dad se vuel­ven más fuer­tes que la tele; hemos visto per­so­nas que pre­fie­ren hacer el míni­mo de esfuer­zo posi­ble, que pre­fie­ren que­dar­se en donde quie­ra que estén en vez mover­se para cerca de aquel­los que les son que­ri­dos.

7. El efec­to de la afi­ni­dad físi­ca sobre la inte­rac­ción se debe a la atrac­ción a un locus: sen­tar­se en un rin­cón de la mesa, cerca de una ven­ta­na (luz y sol) dor­mir lejos de otra per­so­na, o lo más cerca posi­ble de la pared etc. Es la ­opción por un ais­la­mien­to físi­co.

8. El efec­to de la afi­ni­dad físi­ca sobre la inte­rac­ción se debe a la atrac­ción a deter­mi­na­do obje­to, por ejem­plo, un escri­to­rio espe­cial, cuar­to espe­cial etc.

9. El efec­to de la afi­ni­dad físi­ca sobre la inte­rac­ción es, raras veces, total­men­te físi­co o mecá­ni­co; hay un orden axio­nor­ma­ti­vo ope­ran­do: “Acep­ta a todos los que están cerca de ti y trata de rela­cio­nar­te bien con todos”.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 716

Quem sobre­vi­ve­rá? v. 3, pp. 208-209

AGENTE TERAPÉUTICO

(…) El agen­te tera­péu­ti­co, en psi­co­te­ra­pia de grupo, no tiene por qué ser un indi­vi­duo con un sta­tus pro­fe­sio­nal, un médi­co, un sa­cer­do­te o un con­se­je­ro. En rea­li­dad, una per­so­na que posee sta­tus pro­fe­sio­nal puede, por esa misma razón, resul­tar noci­va para un deter­mi­na­do indi­vi­duo que nece­si­ta ser aten­di­do. Si es un tera­peu­ta pru­den­te evi­ta­rá el rap­port direc­to con el pacien­te y actua­rá a tra­vés de otras per­so­nas que estén en un a posi­ción mejor que la de él para ser útil en el caso. De acuer­do con el méto­do de grupo el agen­te tera­péu­ti­co para un deter­mi­na­do miem­­bro de grupo puede ser cual­quier indi­vi­duo o una com­bi­na­ción de indi­vi­duos.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, pp. 25-26

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 9

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 24

AGRADECIMIENTOS

Duran­te su perío­do pio­ne­ro en los EUA, el movi­mien­to socio­mé­tri­co contó con seis cola­bo­ra­do­res: Wil­liam H. Brid­ge, E. Stagg Whi­tin, Helen H. Jen­nings, Wil­liam Alon­son White, Fanny ­French Morse y Gard­ner ­Murphy. Brid­ge, pro­fe­sor de ora­to­ria en la Facul­tad de Hun­ter, fue el pri­me­ro a ense­ñar psi­co­dra­ma en sus cla­ses y en otros luga­res. Whi­tin con­quis­tó el apoyo de los Depar­ta­men­tos de Cor­rec­ción y Bie­nes­tar ­Social. Si no fuera por él, los expe­ri­men­tos de Hud­son y Broo­klin jamás se ­habrían rea­li­za­do. Jen­nings vio la fina­li­za­ción de la inves­ti­ga­ción; sin ella, esto ­podría haber sido pos­pues­to inde­fi­ni­da­men­te. Su per­so­na­li­dad, así como sus talen­tos, ejer­cie­ron influen­cia deci­si­va sobre el desar­rol­lo de la socio­me­tría.

Sin White, los psi­quia­tras no ­habrían oído mis ideas con aten­ción. Sin la Sra. Morse, el expe­ri­men­to que esta­ba ocur­rien­do en Hud­son ­habría sido ente­ra­men­te cor­ta­do por el Con­se­jo. Sin ­Murphy, la acep­ta­ción de la socio­me­tría por los cien­tí­fi­cos socia­les en las facul­ta­des y uni­ver­si­da­des ­podría haber­se atra­sa­do por una déca­da.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. xliii

Quem Sobre­vi­ve­rá? v. l, p. 47

AISLADOS

Ais­la­da – per­so­na que no elige y no es ele­gi­da en cual­quier cri­te­rio. Ésta no envía ni reci­be elec­cio­nes nega­ti­vas. Su resul­ta­do so­cio­mé­tri­co es cero.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 720

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 214

AISLADOS / INVOLUNTARIOS

El estu­dio de los ais­la­dos invo­lun­ta­rios o de los no-ele­gi­dos que hacen elec­cio­nes pe­ro que en ellas no encuen­tran reci­pro­ci­dad sugie­re que ­sufren de esta­dos de ansie­dad y de inse­gu­ri­dad. Fre­cuen­te­men­te, no tie­nen espon­ta­nei­dad para res­pon­der ade­cua­da­men­te a la situa­ción en que se des­cu­bren inde­sea­bles.

Mien­tras más se esfuer­zan, en vano, más aumen­ta su ansie­dad; su per­cep­ción de tele es, con fre­cuen­cia, poco sen­si­ble y no dife­ren­cia con cla­ri­dad a los indi­vi­duos que los eli­gen de los que no.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 712

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 205

AISLADOS / VOLUNTARIOS

36. Se les avisa a los estu­dian­tes que no pien­sen que ser ais­la­do o no-ele­gi­do es una situa­ción “mala” o que reci­bir ­muchas elec­cio­nes es, por sí sola, una situa­ción “buena”. Tales pen­sa­mien­tos pue­den con­du­cir a la “astro­lo­gía socio­mé­tri­ca”. Los des­cu­bri­mien­tos socio­mé­tri­cos son refe­ren­cias y guías para las futu­ras inves­ti­ga­cio­nes; no son las posi­cio­nes fijas de la jerar­quía ­social. Exis­ten ais­la­dos volun­ta­rios cuyo aire de retrai­mien­to deter­mi­na­do puede, ins­tan­tá­nea­men­te, eli­mi­nar la tele que sus cole­gas pue­dan enviar­le. Son per­so­nas que no eli­gen y que dicen, a su mane­ra o inclu­si­ve abier­ta­men­te, “No me eli­jan, pre­fie­ro que­dar­me solo”.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 712

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 203

ALEJAMIENTO DE LA REALIDAD

46. La “medi­da” del ale­ja­mien­to de la rea­li­dad es pro­por­cio­nal al núme­ro de “esti­ma­ti­vas” in­cor­rec­tas ­hechas por deter­mi­na­do indi­vi­duo, con res­pec­to al tipo de rela­ción que las per­so­nas que for­man su átomo ­social man­tie­nen entre si, de los indi­vi­duos que lo eli­gen o lo recha­zan, de aquel­los a quien elige o recha­za o toda­vía, de quien elige o recha­za a otras per­so­nas. Esta es la medi­da de lo que es, fre­cuen­te­men­te, lla­ma­do de “ale­ja­mien­to de la rea­li­dad”

Fun­da­men­tos de la Soci­me­tría, no hay.

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 713

Quem sobre­vi­ve­rá? v. 3, p. 205

ALUCINACIÓN

Poco a poco se nos hizo evi­den­te que la más fuer­te de sus moti­va­cio­nes era el deseo de ser madre y tener un hijo. Lo lla­ma­mos “fan­tas­ma”, por­que hay una cier­ta ana­lo­gía con el fenó­me­no del “miem­bro fan­tas­ma”. Des­pués de una ampu­ta­ción, el indi­vi­duo cree que toda­vía posee el miem­bro ampu­ta­do. En estos casos exis­tie­ron antes, real­men­te, tales miem­bros y el pacien­te no puede bor­rar su recuer­do de la memo­ria. Pero hay otros tipos de fan­tas­mas, las alu­ci­na­cio­nes, que tie­nen su ori­gen en orga­nis­mos que jamás exis­tie­ron. Tam­po­co aquí el pacien­te puede bor­rar­los de su memo­ria, pero por otros moti­vos. Son con­fi­gu­ra­cio­nes que desea muy inten­sa­men­te o que espe­ra tener en el futu­ro, como, por ejem­plo, un niño o un aman­te. Cuan­do el deseo es muy fuer­te y la pro­ba­bi­li­dad de su rea­li­za­ción muy peque­ña, el fan­tas­ma puede tomar un carác­ter alu­ci­na­to­rio. En este sen­ti­do nues­tra psi­que está llena de toda espe­cie de fan­tas­mas, y pode­mos rela­cio­nar­los con la teo­ría del miem­bro fan­tas­ma y qui­zás con la de los fenó­me­nos tele­pá­ti­cos. Cuan­do un ampu­ta­do mar­cha hacia una pared, puede pare­cer­le que su miem­bro fan­tas­ma atra­vie­sa la pared. La ley de la impe­ne­tra­bi­li­dad de la mate­ria deja aquí de tener vigen­cia. Nin­gu­na otra cosa suce­día con la alu­ci­na­ción de Juan. Entra­ba desde el techo a tra­vés de las pare­des en el cuar­to de María; en otras pala­bras: las alu­ci­na­cio­nes con­tra­de­cían la ley de la gra­vi­ta­ción. Pres­cin­día igual­men­te de las leyes de la per­cep­ción sen­si­ble, por­que el Juan alu­ci­na­do le habla­ba y la toca­ba. En el caso de la pér­di­da de un miem­bro, las per­cep­cio­nes aso­cia­das con el fan­tas­ma son anor­ma­les. Son “per­cep­cio­nes exce­den­tes”. Algu­nos tipos de alu­ci­na­cio­nes pue­den incluir­se en esta cate­go­ría; deben su ori­gen a la ten­den­cia a crear exce­den­tes que, aun­que pare­cen inú­ti­les, pue­­den ser obser­va­dos en todas las dimen­sio­nes de la natu­ra­le­za. Es parte de una ley uni­ver­sal pro­du­cir más de lo nece­sa­rio.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pp. 376-377

­Inglés, no hay

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, pp. 355-356

(…) Las alu­ci­na­cio­nes son roles que pue­den con­ver­tir­se en requi­si­tos indis­pen­sa­bles en el mundo de algu­nos pacien­tes.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 316

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 196

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 213

(…) Los deli­rios y alu­ci­na­cio­nes se hacen cor­pó­reos – son encar­na­dos en el esce­na­rio – y gozan de un sta­tus de igual­dad con las per­cep­cio­nes sen­so­ria­les nor­ma­les.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 310

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 192

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 209

6) Psi­co­dra­ma y alu­ci­na­cio­nes: el pacien­te trans­for­ma sus alu­ci­na­cio­nes en encar­na­cio­nes con­cre­tas o bien son encar­na­das las alu­ci­na­cio­nes del pacien­te por un tera­peu­ta auxi­liar.

Psi­co­te­ra­pia de grupo y Psi­co­dra­ma, p. 375

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 3, p. 240

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 123

b) hacer más con­cre­tas y obje­ti­vas sus alu­ci­na­cio­nes, bien median­te su pro­pia actua­ción, bien median­te la actua­ción de los egos auxi­lia­res. Nues­tra hipó­te­sis era: si se hacen esos expe­ri­men­tos cuan­do las alu­ci­na­cio­nes están acti­vas, se intro­du­cen en el pacien­te “resis­ten­cias”, bar­re­ras que se con­ver­ti­rán en medio pre­ven­ti­vos con­tra las recaí­das.

Psi­co­te­ra­pia de grupo y Psi­co­dra­ma, p. 375

­Inglés, no hay

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 354

Es pro­ba­ble que los ­hechos des­cu­bier­tos por el test de per­cep­ción socio­mé­tri­ca y el test de ­acción pue­dan ser­vir­nos para com­pren­der mejor el ori­gen de las ilu­sio­nes y las alu­ci­na­cio­nes en el enfer­mo men­tal. Los men­sa­jes y seña­les que “diri­gen” al enfer­mo o los que reci­be pue­den ser ins­pi­ra­dos por tele­ma­ti­ces o matri­ces de ­acción cons­ti­tui­das en la pri­me­ra infan­cia.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 219

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 328

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 2, p. 192

AMAMANTAMIENTO

Mien­tras el bebé fue ali­men­ta­do en el pecho, la madre no podía sepa­rar­se de su pro­pio pecho, aban­do­nar al niño, y dedi­car­se a algu­na tarea. Tenía que per­ma­ne­cer en la mayor pro­xi­mi­dad al niño, pro­por­cio­nán­do­le con el ali­men­to y tam­bién con su per­so­na, su mater­ni­dad, un agen­te esti­mu­lan­te, y a veces hipe­res­ti­mu­lan­te.

El reem­pla­zo de un yo auxi­liar, la madre, por un obje­to auxi­liar, la mama­de­ra, no puede dejar de tener ­serias con­se­cuen­cias, por lo menos en un perío­do duran­te el cual se esta­ble­cen los fun­da­men­tos emo­ti­vos del apren­di­za­je.

Psi­co­dra­ma, pp. 112-113

Psycho­dra­ma, v. l, p. 70

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), pp. 121-122

(…) Inves­ti­ga­do­res socio­mé­tri­cos han seña­la­do que el ais­la­mien­to orgá­ni­co del ­embrión con­ti­núa duran­te un breve perío­do des­pués del naci­mien­to, hasta que el sur­gi­mien­to del tele ini­cia las pri­me­ras estruc­tu­ras inter­per­so­na­les. Pero algu­nos niños per­pe­túan la pauta de ais­la­mien­to orgá­ni­co median­te el ais­la­mien­to ­social. (…) la cues­tión es si el yo auxi­liar, en la forma de la madre, no ha teni­do, desde tiem­po inme­mo­rial, una ali­men­ta­ción del niño.

Psi­co­dra­ma, p. 113

Psycho­dra­ma, v. l, pp. 70-71

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 122

AMBICIÓN DE MORENO

En rea­li­dad, mi ambi­ción alcan­za­ba el cielo duran­te mi juven­tud. Ese plan era no sólo cons­truir una teo­ría de la per­so­na­li­dad supe­rior a la de Freud – psi­co­dra­ma – y una teo­ría ­social supe­rior a la de Marx – socio­me­tría –, sino cons­truir una teo­ría cós­mi­ca que pudie­se desem­pe­ñar, en nues­tra época, el papel de Nuevo y Viejo Tes­ta­men­tos, del Corán y de las Ense­ñan­zas de Buda. Escri­bí Las Pala­bras del Padre, publi­ca­da en 1920 en ale­mán, y en 1941 en ­inglés. Se está pro­gra­man­do una tra­duc­ción de esa obra para el por­tu­gués.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, no hay

­Inglés, no hay

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 8, Pre­fá­cio à edi­ção bra­si­lei­ra

AMBIVALENCIA DE ELECCIONES

28. Hipó­te­sis de la “ambi­va­len­cia” de ele­c­­­cio­nes. Cuan­do ­alguien elige y recha­za a de­ter­mi­na­da per­so­na en el mismo test, las cau­sas de este com­por­ta­mien­to pue­den ­variar.

a.Dos o más cri­te­rios entra­ron en la rela­ción, mez­clan­do sus sen­ti­mien­tos, como, por ejem­plo, A elige B por­que él se sien­te sexual­men­te atraí­do por ella, pero la recha­za por ser negra. Aquí hay un cri­te­rio par­ti­cu­lar y otro colec­ti­vo en el con­flic­to, pro­du­cien­do elec­ción ambi­va­len­te. Otro ejem­plo: A elige B como cole­ga de tra­ba­jo, pero lo recha­za co­mo com­pa­ñe­ro de cuar­to; la ambi­va­len­cia puede ser expli­ca­da si los dos cri­te­rios fue­ran sepa­ra­dos y dos tests dife­ren­tes fue­ran cons­trui­dos. Un cri­te­rio vago, como “¿Quién es tu mejor amigo, aquí?”, puede resul­tar en una elec­ción ambi­va­len­te. De esta forma, el aná­li­sis socio­mé­tri­co es capaz de resol­ver la así deno­mi­na­da psi­co­di­ná­mi­ca del incons­cien­te.

b.Si deter­mi­na­do indi­vi­duo se sien­te atraí­do por otros tres, por las mis­mas razo­nes y con igual inten­si­dad, él puede colo­car­los en el mismo nivel de pre­fe­ren­cia. Ten­drá, enton­ces, tres pri­me­ras elec­cio­nes. Nece­si­ta­rá, sin em­bar­go, deci­dir­se por una per­so­na con quien se casa­rá; esto puede pro­du­cir algún resen­ti­mien­to con­tra él por parte de las per­so­nas con quien él no se casó, sim­ple­men­te por­que no pudo casar­se con las tres opcio­nes, al menos en nues­tra cul­tu­ra. La con­se­cuen­cia será, en­ton­ces, ambi­va­len­cia de sen­ti­mien­tos.

c.La ambi­va­len­cia, a veces, se debe a la con­fu­sión de roles en la elec­ción socio­mé­tri­ca. Un ejem­plo es la joven que sien­te atrac­ción por deter­mi­na­do mucha­cho por­que él la man­tie­ne, lo recha­za como aman­te, sien­te atrac­ción por él como papá de su hijo, lo recha­za por ser hijo de su sue­gra y por ser medio-judío. Vemos aquí, que ­muchos fac­to­res ­entran en una “elec­ción”; cri­te­rios par­ti­cu­la­res y colec­ti­vos, físi­cos y axio­ló­gi­cos. Sin embar­go, cual­quie­ra que sean los fac­to­res diná­mi­cos que inter­fie­ran en la elec­ción, el hecho de que deter­mi­na­do indi­vi­duo haga una elec­ción espe­cí­fi­ca, tome una deci­sión, indi­ca que la fuer­za cuan­ti­ta­ti­va se encuen­tra, por lo menos en la época del test, favo­ra­ble al indi­vi­duo ele­gi­do.

d.La ambi­va­len­cia puede ser cau­sa­da por cri­te­rios inter­nos, por la estruc­tu­ra de la auto­te­le en pacien­tes men­ta­les.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, pp. 709-710

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 200

AMNESIA INFANTIL

Amne­sia infan­til y el sín­dro­me del ham­bre de actos. Una de las carac­te­rís­ti­cas impor­tan­tes del pri­mer uni­ver­so es la amne­sia total que tene­mos res­pec­to a los tres pri­me­ros años de vida.

(…) Esta amne­sia es total e indis­cu­ti­ble para el niño cre­ci­do o el adul­to. (…) Para el bebé y el niño en cre­ci­mien­to, la situa­ción es algo dife­ren­te. Se regis­tra algo, por cier­to des­pués de los pri­me­ros meses, cuan­do el peque­ño mues­tra sig­nos de recor­dar cier­tas per­so­nas y obje­tos, como los ali­men­tos y la madre, con quie­nes ha esta­do ínti­ma­men­te rela­cio­na­do.

(…) Nues­tra expli­ca­ción de la amne­sia se basa en el pro­ce­so de atem­pe­ra­ción para un acto espon­tá­neo. (…) Cier­ta por­ción de su yo debe apar­tar­se en cali­dad de una espe­cie de obser­va­dor par­ti­ci­pan­te inter­no, y regis­trar los ­hechos. Sola­men­te si un suce­so ha sido regis­tra­do puede ser recor­da­do, y sólo si ha sido recor­da­do se lo puede olvi­dar. (…) La con­clu­sión es que en tales casos, cuan­do el suje­to no recuer­da nada de actos y suce­sos que han teni­do lugar en él y alre­de­dor suyo, ese obser­va­dor par­ti­ci­pan­te inter­no no ha apa­re­ci­do. No se ha esta­ble­ci­do, por­que todas las par­tes del suje­to esta­ban inclui­das en el acto.

Psi­co­dra­ma, pp. 106-107

Psycho­dra­ma, v. l, p. 65

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p.116

AMNESIA INFANTIL / AMNESIA RETROACTIVA

(…) Esta ente­ra absor­ción del niño en el acto para el cual se está atem­pe­ran­do, es la razón bási­ca por la que las dos dimen­sio­nes del tiem­po, la del pasa­do y la del futu­ro, no están desar­rol­la­das, o en el mejor de los casos, son rudi­men­ta­rias. Es en el pasa­do donde alma­ce­na­mos nues­tros recuer­dos, y es el futu­ro el que puede bene­fi­ciar­se por su regis­tro.

(…) El niño adquie­re inter­mi­ten­te­men­te, por decir­lo así, una amne­sia retroac­ti­va, aun para el leve monto de regis­tro de actos y ­hechos que ha podi­do con­ser­var. (…) Debe­mos con­cluir que las amne­sias retroac­ti­vas recur­ren­tes del niño equi­va­len al efec­to deamne­sia total que pade­cen el niño cre­ci­do y el adul­to res­pec­to a sus pri­me­ros tres años de vida.

Psi­co­dra­ma, pp. 107-108

Psycho­dra­ma, v. l, p. 66

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 117

AMNESIA INFANTIL/ TRES PRIMEROS AÑOS

(…) d) los fenó­me­nos de amne­sia retroac­ti­va de todo indi­vi­duo en lo que se refie­re a los dos o tres pri­me­ros años de vida, fenó­me­nos que pro­ba­ble­men­te se deben al “sín­dro­me del ham­bre de ­actuar”, al pre­do­mi­nio del com­pro­mi­so psi­co­mo­tor duran­te la infan­cia.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 172

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, pp. 101-102

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 118

AMOR AL CREADOR (VerENVIDIA / DEL CREADOR / AMOR DEL CREADOR)

Tal com­pro­me­ti­mien­to fue, pro­fun­da­men­te, refor­za­da por indi­vi­duos-llave alle­ga­dos a él y resul­tó en una red com­pues­ta de reac­cio­nes en cade­na; se puede deno­mi­nar este fenó­me­no de soli­da­rie­dad para con el pio­ne­ro, o “amor al crea­dor”; 2) recha­zo del pio­ne­ro, el pro­ta­go­nis­ta, direc­ta o indi­rec­ta­men­te, a tra­vés de indi­vi­duos car­ga­dos de tele nega­ti­vo y en des­pre­cio del mismo. La pro­duc­ción psi­co­dra­má­ti­ca reve­ló pro­fun­da hos­ti­li­dad, sien­do refor­za­da por uno o dos indi­vi­duos-llave y riva­les, a veces, resul­tan­do en per­cep­ción dis­tor­sio­na­da del pio­ne­ro y de su tra­ba­jo. La reac­ción en cade­na pro­du­jo una red ­social de nega­ción que puede ser deno­mi­na­da anti­pa­tía por el pio­ne­ro o “envi­dia del crea­dor”.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 27

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. l, pp. 136-137

ANÁLISIS DIDÁCTICO

(…) Que la for­ma­ción psi­coa­na­lí­ti­ca pro­du­ce un cam­bio fun­da­men­tal en la per­so­na­li­dad del tera­peu­ta es cosa que no puede to­mar­se en serio. Per­sis­ten en su con­duc­ta las ten­den­cias irra­cio­na­les. En el mejor de los casos lo pro­vee de un méto­do que le con­fie­re habi­li­dad tera­péu­ti­ca. De acuer­do con esto tam­bién podría­mos lla­mar trans­fe­ren­cia a la res­pues­ta del médi­co y con­tra­trans­fe­ren­cia a la del pacien­te. Es evi­den­te que tanto el tera­peu­ta como el pacien­te pue­den ­entrar en la situa­ción tera­péu­ti­ca con cier­tas fan­ta­sías irra­cio­na­les desde el comien­zo.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 19

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 5

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 19

ANGUSTIA

Los orí­ge­nes del miedo y del “ham­bre de trans­for­ma­ción” en los esqui­zo­fré­ni­cos. Si la angus­tia y la medro­si­dad son cós­mi­cas, el miedo está con­di­cio­na­do por la situa­ción. La angus­tia es pro­vo­ca­da por el ham­bre cós­mi­ca de man­te­ner la iden­ti­dad con el uni­ver­so ente­ro (quizá de res­ta­ble­cer la ori­gi­nal iden­ti­dad del niño). Este ham­bre cós­mi­ca se mani­fies­ta: a) en la “repro­yec­ción”, el esta­ble­cer y reci­bir seña­les – ideas o sen­ti­mien­tos – de los otros seres para acre­cen­tar las fuer­zas del Yo (expan­sión) o encon­trar la iden­ti­dad con­si­go mismo (con­fir­ma­ción), o bien, b) en angus­tia fren­te a todos los orga­nis­mos con los cua­les no puede ­actuar jun­ta­men­te o cuya exis­ten­cia no puede com­par­tir; hablan­do psi­co­dra­má­ti­ca­men­te, con los cua­les no puede inter­cam­biar pape­les. Estas angus­tias están pro­vo­ca­das por su exi­gen­cia de con­ver­tir­se en uno de estos seres, como la única y defi­ni­ti­va segu­ri­dad de que es idén­ti­co con ellos. El ham­bre cós­mi­ca del niño aspi­ra a la rea­li­za­ción del “mundo”. La autor­rea­li­za­ción no es más que un esta­dio tran­si­to­rio.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pp. 253-254

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 154

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, pp. 236-237

ANGUSTIA / ANGUSTIA DE TIEMPO

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pp. 280-313

Psycho­dra­ma, v. l, pp. 185-220 (A Case of ­Anxiety Neu­ro­sis Com­pli­ca­ted by Matri­mo­nial Con­flict)

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, pp. 266-295 (Caso ­Robert)

(…) Su pro­ble­ma es una “angus­tia ante el tiem­po”. En su angus­tia se pro­vo­ca él mismo sufri­mien­tos y, si es nece­sa­rio, tam­bién a los otros. Al que­rer ­emplear su tiem­po de la mejor mane­ra, acaba por mal­gas­tar­lo.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 293

Psycho­dra­ma, v. l, p. 195

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 278

ANIMISMO

(…) Fue el des­ti­no de nues­tra men­ta­li­dad cien­tí­fi­ca el des­truir las creen­cias mági­cas y pagar como pre­cio una pér­di­da de espon­ta­nei­dad y de ima­gi­na­ción, y una filo­so­fía es­cin­di­da de la vida. (…) La cien­cia fic­ción no es más que un ejem­plo ilus­tra­ti­vo; el fabu­lo­so mundo de Walt Dis­ney, pabla­do de per­so­na­jes ani­ma­dos, es otro; es el uso de egos auxi­lia­res en el nivel de las pelí­cu­las cine­ma­to­grá­fi­cas. La téc­ni­ca de los egos auxi­lia­res es, en esen­cia, una forma de “psico”-ani­mis­mo pri­mi­ti­vo. La téc­ni­ca del filó­so­fo ani­mis­ta, recha­za­da por los antro­pó­lo­gos ana­lí­ti­cos como magia infan­til, está retor­nan­do al nivel tera­péu­ti­co y se ha hecho pro­duc­ti­va en el psi­co­dra­ma. Es el retor­no de los méto­dos mági­cos de las cul­tu­ras pri­mi­ti­vas al seno de una edad cien­tí­fi­ca y al ser­vi­cio de nue­vos obje­ti­vos.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, pp. 253-254

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, pp. 145-155

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 171

ANONIMATO

Todos mis nueve ­libros publi­ca­dos entre 1919 y 1925 fue­ron publi­ca­cio­nes anó­ni­mas. La plaga más gran­de del siglo XX es la ado­ra­ción del ego, su “ego­la­tría”. El ano­ni­ma­to es la reac­ción natu­ral con­tra esto.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve, p. ­xxxvii

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. l, pp. 41-42

(…) La natu­ra­le­za, sin embar­go, no fue pro­gra­ma­da para que ­varias muje­res deban com­par­tir la con­cep­ción y emba­ra­zo de un niño, a pesar de ser via­ble para la socie­dad orga­ni­zar­se de modo que ­varias muje­res com­par­tan la edu­ca­ción de un niño. (…) En nues­tra civi­li­za­ción, se están hacien­do esfuer­zos para neu­tra­li­zar la posi­ción espe­cial que una madre físi­ca y la “madre cul­tu­ral” – como podría­mos lla­mar a los ­genios – tie­nen en nues­tra socie­dad. (…) En un nivel cul­tu­ral, la posi­ción espe­cial de los ­genios es neu­tra­li­za­da a tra­vés de ­muchos esfuer­zos; un méto­do bas­tan­te cono­ci­do como méto­do cien­tí­fi­co, que es la revuel­ta orga­ni­za­da de la medio­cri­dad con­tra el genio “en nom­bre de la cien­cia”. Otro méto­do, poco com­pren­di­do, es el méto­do del ano­ni­ma­to. (…) Si no hay un nom­bre vin­cu­la­do a un deter­mi­na­do pro­duc­to, no hay pose­sión ni recla­mo de la pater­ni­dad. El ori­gen de una idea es reti­ra­do del crea­dor indi­vi­dual y se devuel­ve a la uni­ver­sa­li­dad.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, pp. ­xxxviii-xxxix

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. l, p. 43

ANSIEDAD

(…) Pero el indi­vi­duo anhe­la encar­nar ­mu­chos más roles de los que le son per­mi­ti­dos desem­pe­ñar en la vida, e inclu­si­ve, den­tro del mismo rol, una o más varie­da­des de éste. Todo y cual­quier indi­vi­duo está lleno de dife­ren­tes roles en que desea estar acti­vo y que en él están pre­sen­tes en dife­ren­tes fases del desar­rol­lo. Es en vir­tud de la pre­sión acti­va que esas múl­ti­ples uni­da­des indi­vi­dua­les ejer­cen sobre el rol ofi­cial mani­fies­to, que se pro­du­ce a me­nu­do un sen­ti­mien­to de ansie­dad.

Psi­co­dra­ma, no hay

Psycho­dra­ma, v. l, p. v

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 28

(…) La ansie­dad seña­la una “pér­di­da” de espon­ta­nei­dad.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 56

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 42

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v.1, p. 154

La ansie­dad es fun­ción de la espon­ta­nei­dad. (…) Si la res­pues­ta a la situa­ción pre­sen­te es ade­cua­da, si hay “ple­ni­tud” de espon­ta­nei­dad, la ansie­dad dis­mi­nu­ye y desa­pa­re­ce. Por el con­tra­rio, cuan­do dis­mi­nu­ye la espon­ta­nei­dad, aumen­ta la ansie­dad; cuan­do hay pér­di­da total de espon­ta­nei­dad la ansie­dad al­can­za su máxi­mo de inten­si­dad: se con­vier­te en der­ro­ta o páni­co.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 227

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 336

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 2, p. 199

(…) hay ansie­dad cuan­do falta espon­ta­nei­dad: no es la ansie­dad la pri­me­ra en apa­re­cer, lle­van­do luego al debi­li­ta­mien­to de la espon­ta­nei­dad.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 228

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 337

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 2, p. 199

ANSIEDAD/ MIEDO

La ansie­dad es cós­mi­ca; el miedo situa­cio­nal. La ansie­dad es pro­vo­ca­da por un ham­bre cós­mi­ca de man­te­ner la iden­ti­dad con el Uni­ver­so ente­ro (tal vez de res­tau­rar en el bebé la iden­ti­dad ori­gi­nal en la ­matriz de iden­ti­dad).

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 252

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 154

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 170

ANTEROS

En la mito­lo­gía grie­ga Eros es el Dios del amor y Eris es el Dios de la dis­cor­dia. Se cono­ce menos a Ante­ros, her­ma­no de Eros y Dios del amor com­par­ti­do. De ese modo repre­sen­ta­ban los grie­gos las fuer­zas de atrac­ción y recha­zo que se mani­fies­tan entre los hom­bres.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 187

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 254

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 2, p. 126

APRENDIZAJE

APRENDIZAJE / CALDEAMIENTO

(…) Se puede pre­su­mir que las expe­rien­cias vivi­das, aso­cia­das con impul­sos que pro­vo­can inten­sos esta­dos emo­ti­vos, esta­ble­cen deter­mi­na­das aso­cia­cio­nes espe­cia­les.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 361

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 540

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 104

APRENDIZAJE / ESPONTANEIDAD

(…) La Edu­ca­ción de la Espon­ta­nei­dad con­du­ce a una forma de apren­di­za­je que se pro­po­ne una mayor uni­dad y ener­gía de la per­so­na­li­dad que las con­se­gui­das hasta el pre­sen­te por otros méto­dos edu­ca­cio­na­les. El obje­ti­vo pri­ma­rio es el adies­tra­mien­to en esta­dos espon­tá­neos y no el apren­di­za­je de con­te­ni­dos. El énfa­sis sobre los con­te­ni­dos tiene por resul­ta­do la diso­cia­ción del indi­vi­duo, en­tre una per­so­na­li­dad de acto y otra per­so­na­li­dad de con­te­ni­do. Hemos des­cu­bier­to que es una hipó­te­sis valio­sa supo­ner que se desar­ro­l­lan dos dife­ren­tes cen­tros mne­mó­ni­cos, una para actos y otro para con­te­ni­dos, que en ge­ne­ral, per­ma­ne­cen como estruc­tu­ras sepa­ra­das, sin rela­ción.

Psi­co­dra­ma, p. 193

Psycho­dra­ma, v. l, pp. 138-139

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 191

(...) ­Varias teo­rías han inten­ta­do expli­car este pro­ble­ma, en par­ti­cu­lar la teo­ría del con­di­cio­na­mien­to y la teo­ría del recha­zo. Pero hasta ahora se ha con­si­de­ra­do insu­fi­cien­te la hipó­te­sis según la cual, entre otros fac­to­res el apren­di­za­je se haya afec­ta­do por las vici­si­tu­des de la espon­ta­nei­dad del suje­to que apren­de.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 361

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 539

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 104

Los teó­ri­cos de la forma han des­cu­bier­to una dimen­sión del apren­di­za­je – la rees­truc­tu­ra­ción ­visual o per­cep­tual del pro­ble­ma –, pero han des­cui­da­do el estu­dio de los fac­to­res diná­mi­cos que hacen apa­re­cer las ten­den­cias a la rees­truc­tu­ra­ción. Los aso­cia­cio­nis­tas han des­cu­bier­to otra dimen­sión del apren­di­za­je – las leyes de fuer­za aso­cia­ti­va –, como la ley de fre­cuen­cia o la ley de laten­cia del tiem­po de reac­ción. Estas dos con­tri­bu­cio­nes pue­den inte­grar­se en la teo­ría de la espon­ta­nei­dad en el apren­di­za­je: la pri­me­ra, acen­tuan­do la estruc­tu­ra, y la segun­da, las fun­cio­nes del espí­ri­tu. El teó­ri­co de la espon­ta­nei­dad incor­po­ra estas dos espe­cies de fenó­me­nos en un sis­te­ma más ­amplio, un sis­te­ma de ­acción que se ocupa de un orga­nis­mo de un tipo más ele­va­do: el actor in situ.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 363

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 541

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, pp. 106-107

(...) El obje­ti­vo del apren­di­za­je puede no con­sis­tir en la pre­ci­sión en cier­to núme­ro de ­tareas, sino en la espon­ta­nei­dad de todo el orga­nis­mo del sol­da­do y la coor­di­na­ción es­pon­tá­nea de las inte­rac­cio­nes que unen a to­dos los miem­bros de la escua­dra.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 364

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 542

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 108

APRENDIZAJE / SUPER E HIPERAPRENDIZAJE

El sol­da­do que apren­de el “paso de ganso” se halla fre­cuen­te­men­te some­ti­do a un so­breen­tre­na­mien­to que pare­ce ser un medio segu­ro para evi­tar pasos en falso o el ser víc­ti­ma del miedo. Pero tam­bién un “suben­tre­na­mien­to” puede ser útil para el apren­di­za­je de la espon­ta­nei­dad. El indi­vi­duo sobreen­tre­na­do nece­si­ta acer­car­se a un mode­lo cul­tu­ral este­rio­ti­pa­do; el suje­to suben­tre­na­do puede con­tar con su espon­ta­nei­dad para triun­far en la vida.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 365

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 543

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 109

APRENDIZAJE / Y AUTONOMÍA

Se entien­de por apren­di­za­je un exten­so con­jun­to de pro­ce­sos de los que la edu­ca­ción sólo cons­ti­tu­ye una forma par­ti­cu­lar. Este con­jun­to inclu­ye todas las for­mas de apren­di­za­je de vidas, de la infan­cia a la vejez, las for­mas ani­ma­les tanto como las for­mas huma­nas de apren­di­za­je. (…) Una vez acep­ta­da esta ­am­plia com­pren­sión de la ­noción de apren­di­za­je, pode­mos ir más lejos e inten­tar apre­ciar todas estas for­mas de apren­di­za­je en tanto con­tri­bu­yan a desar­rol­lar la auto­no­mía, la espon­ta­nei­dad y la crea­ti­vi­dad de los mis­mos suje­tos.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 366

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 544

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, pp. 110-111

Se puede medir el valor edu­ca­ti­vo y tera­péu­ti­co de un méto­do de apren­di­za­je por el grado de auto­no­mía que pro­vo­ca en los indi­vi­duos y los gru­pos. Por ejem­plo, el grado de auto­no­mía que el psi­coa­ná­li­sis per­mi­te alcan­zar a un suje­to está limi­ta­do a la dimen­sión ver­bal. Mucho menos es el valor de las con­sul­tas que care­cen de direc­tas pro­pias, y que nin­gu­na mane­ra aumen­tan la espon­ta­nei­dad de los pacien­tes; por otra parte se hal­lan orga­ni­za­das de tal mane­ra que dis­mi­nu­yen la espon­ta­nei­dad del con­se­je­ro. El grado de espon­ta­nei­dad que el suje­to llega a libe­rar tanto en su expe­rien­cia vivi­da como en su expre­sión pro­pia o ajena mide la auto­no­mía de su yo. (…) El psi­co­dra­ma y el socio­dra­ma, pre­ci­sa­men­te, cons­ti­tu­yen esos ins­tru­men­tos que per­mi­ten alcan­zar gra­dos ele­va­dos de auto­no­mía.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, p. 366

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 545

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, p. 111

AQUÍ Y AHORA

Del méto­do del “aquí y ahora y noso­tros” tres ver­sio­nes del psi­co­dra­ma se desar­rol­la­ron: a) Psi­co­dra­ma emer­gen­te in situ, b) Psi­co­dra­ma cen­tra­do en el grupo y c) Psi­co­dra­ma cen­tra­do en el líder.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. lxxii

Quem Sobre­vi­ve­ra? v. l, p. 73

El “aquí y ahora” de la exis­ten­cia es un con­cep­to dia­léc­ti­co. La única mane­ra en que los pasa­dos per­ci­bi­dos y los futu­ros per­ci­bi­dos exis­ten es en el aquí (en este lugar) y el ahora (en este momen­to). El aquí y el ahora pue­den haber exis­ti­do en nume­ro­sos pasa­dos y pue­den estar alen­tan­do en nume­ro­sos futu­ros. El único opues­to autén­ti­co al aquí y ahora es el con­cep­to de la nada total, del no aquí y el no ahora, el no-pasa­do y el no-futu­ro, el no-yo y el no-tú, es decir, el no vivir.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 359

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 226

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 240

AQUÍ Y AHORA / ÉTICA

(…) Des­cu­brí nue­va­men­te al hom­bre espon­tá­neo cuan­do comen­cé a con­du­cir sesio­nes de desem­pe­ño de roles y de psi­co­dra­ma. Siem­pre que he tra­ba­ja­do con gru­pos, en el curso de cua­tro dece­nios, he sen­ti­do que debo tra­ba­jar con el aquí y ahora y que toda mani­pu­la­ción en con­tra de esto no sólo ­habría sido antié­ti­ca, sino tam­bién insin­ce­ra y, final­men­te, tam­bién, anti­te­ra­péu­ti­ca.

Las Bases de la Psi­co­te­ra­pia, p. 227

Psycho­dra­ma: Foun­da­tions of Psycho­the­rapy, v. 2, p. 137

Fun­da­men­tos del Psi­co­dra­ma, p. 154

Aristotele (Ver también TELE)

ASOCIACIÓN LIBRE

(…) La téc­ni­ca de la aso­cia­ción libre, por ejem­plo, nece­si­ta de la espon­ta­nei­dad, aun­que se limi­te exclu­si­va­men­te a la forma ver­bal. Pero lo que aquí tiene efi­ca­cia no son las aso­cia­cio­nes de pala­bras, sino la espon­ta­nei­dad que opera en las aso­cia­cio­nes.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 369

Psycho­dra­ma, v. l, p. xii

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 349

(…) Hemos visto que la acti­tud del pacien­te y su papel al ­hablar deter­mi­na en gran parte la forma de sus aso­cia­cio­nes. Las pala­bras y fra­ses que pro­nun­cia cuan­do se encuen­tra en un esta­do pasi­vo sobre el diván, son dis­tin­tas cuan­do se mueve. Si hay otra per­so­na en el lugar, por ejem­plo, el médi­co, las pala­bras y fra­ses que aso­cie serán a su vez muy dis­tin­tas, según que le sim­pa­ti­ce o no. Si la per­so­na pre­sen­te es su amada, su padre, su patro­no o un grupo de otras per­so­nas, sus aso­cia­cio­nes ten­drán en cada caso una con­fi­gu­ra­ción dife­ren­te. Una modi­fi­ca­ción más radi­cal aún se pro­du­ci­rá cuan­do no se encuen­tre en el papel de pacien­te, sino en el de her­ma­no, el de aman­te o de un amigo.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, pp. 299-300

Psycho­dra­ma, v. l, p. 200

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 284

ASOCIACIÓN LIBRE/ CRÍTICA A LA

El pro­ce­so de comen­zar, espe­cial­men­te el uso de ini­cia­do­res físi­cos, en el pro­ce­so de atem­pe­ra­ción, impli­ca la cues­tión de en qué medi­da es digna de con­fian­za la libre aso­cia­ción de pala­bras como guía para los nive­les más pro­fun­dos de la psi­quis. Hemos visto que la posi­ción y el papel en los que está el pa­cien­te cuan­do sur­gen las pala­bras, deter­mi­nan amplia­men­te la clase de aso­cia­cio­nes que pre­sen­ta­rá.

Psi­co­dra­ma, p. 276

Psycho­dra­ma, v. l, p. 200

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 255

ASOCIACIÓN LIBRE / ESPONTANEIDAD

Los pro­ce­sos psi­co­te­ra­péu­ti­cos nece­si­tan de la espon­ta­nei­dad para ser ver­da­de­ra­men­te cura­ti­vos. La téc­ni­ca de la aso­cia­ción libre, por ejem­plo, nece­si­ta de la espon­ta­nei­dad, aun­que se limi­te exclu­si­va­men­te a la forma ver­bal. Pero lo que aquí tiene efi­ca­cia no son las aso­cia­cio­nes de pala­bras, sino la espon­ta­nei­dad que opera en las aso­cia­cio­nes. El volu­men de las aso­cia­cio­nes ver­ba­les será tanto mayor y ten­drá tanto más sen­ti­do cuan­to más espon­tá­nea sea la pro­duc­ción. Este prin­ci­pio es apli­ca­ble a todos los méto­dos que con­tri­bu­yen a la cura­ción psí­qui­ca.

Psi­co­te­ra­pia de Grupo y Psi­co­dra­ma, p. 369

Psycho­dra­ma, v. l, p. XII

Psi­co­te­ra­pia de Grupo e Psi­co­dra­ma, p. 349

ATENCIÓN

(...) Inme­dia­ta­men­te antes de comen­zar un acto o un par­la­men­to, la aten­ción se halla divi­di­da en dos par­tes, una para el exte­rior, cen­tra­da sobre los estí­mu­los exter­nos que pro­vie­nen de los otros acto­res; otra para la ini­cia­ción pre­pa­ra­to­ria en su pro­pio inte­rior, para su pro­pia pro­duc­ti­vi­dad.

El Teatro de la Espontaneidad, p. 121

The Theatre of Spontaneity, p. 67

O Teatro da Espontaneidade, p. 83

ÁTOMO

ÁTOMO / CULTURAL

(…) A la pauta de rela­cio­nes de roles en torno de un indi­vi­duo que es su foco, se la deno­mi­na su átomo cul­tu­ral.

Psi­co­dra­ma, p. 130

Psycho­dra­ma, v. l, p. 84

Psi­co­dra­ma (por­tu­gués), p. 135

(…) El ­padrón focal de las rela­cio­nes de roles alre­de­dor del indi­vi­duo es lla­ma­do de átomo cul­tu­ral. Esta­mos, aquí, acu­ñan­do un nuevo tér­mi­no, “átomo cul­tu­ral”, ya que no cono­ce­mos nin­gún otro que expre­se ese fenó­me­no pecu­liar de rela­ción de roles. Obvia­men­te, el tér­mi­no fue selec­cio­na­do en ana­lo­gía al tér­mi­no “átomo ­social”. La uti­li­za­ción de la pala­bra “átomo”, aquí, puede jus­ti­fi­car­se al con­si­de­rar un átomo cul­tu­ral como la menor uni­dad fun­cio­nal den­tro de un ­padrón cul­tu­ral. El obje­ti­vo “cul­tu­ral” puede ser jus­ti­fi­ca­do al con­si­de­rar roles y rela­cio­nes entre roles como el desar­rol­lo más impor­tan­te den­tro de una cul­tu­ra espe­cí­fi­ca. La orga­ni­za­ción socioa­tó­mi­ca de un grupo no puede ser sepa­ra­da de su orga­ni­za­ción cul­tu­ral-ató­mi­ca. Los dos áto­mos, cul­tu­ral y ­social, son mani­fes­ta­cio­nes de la misma rea­li­dad ­social.

Fun­da­men­tos de la Socio­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, p. 70

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. l, p. 173

(...) Puede jus­ti­fi­car­se la uti­li­za­ción en este caso del tér­mi­no “átomo” si con­si­de­ra­mos que un átomo cul­tu­ral es la uni­dad fun­cio­nal más peque­ña den­tro de un ­patrón cul­tu­ral. El adje­ti­vo “cul­tu­ral” puede jus­ti­fi­car­se a su vez si con­si­de­ra­mos que los roles y las rela­cio­nes entre roles cons­ti­tu­yen el desar­rol­lo más sig­ni­fi­ca­ti­vo den­tro de cual­quier cul­tu­ra deter­mi­na­da (con inde­pen­den­cia de cual sea la defi­ni­ción que den de cul­tu­ra las dis­tin­tas escue­las de pen­sa­mien­to).

Psi­co­mú­si­ca y Socio­dra­ma, p. 128, Horme

Psycho­dra­ma, v. l, p. 345

Psi­co­dra­ma, pp. 403-404

ÁTOMO / INTERIORIZACIÓN DE

47. Nues­tros áto­mos socia­les y los cam­bios en ellos regis­tra­dos son, con­ti­nua­men­te, inte­rio­ri­za­dos y exte­rio­ri­za­dos. En el decor­rer de la inte­rio­ri­za­ción socio­mé­tri­ca, el indi­vi­duo inte­rio­ri­za todas las per­so­nas de su átomo ­social y las rela­cio­nes entre ellas. Él puede “­enviar” men­sa­jes (elec­cio­nes o recha­zos) a los otros y reci­bir­las, sin que ocur­ra nin­gún cam­bio exter­no.

Fun­da­men­tos de la Soci­me­tría, no hay

Who Shall Sur­vi­ve?, pp. 713-714

Quem Sobre­vi­ve­rá?, v. 3, pp. 205-206

ÁTOMO SOCIAL