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¿Qué es el amor? ¿La felicidad? ¿Cuánto estamos dispuesto a sacrificar por lo que se nos dice que debemos querer, en lugar de por lo que de verdad queremos? Estas son solo algunas de las preguntas que se hace nuestro protagonista desde su adolescencia hasta la vida más adulta mientras intenta navegar el mundo a través de las expectativas y los prejuicios de otras personas. Todo se desata cuando conoce a Alessandro y a Erin, quiénes se convierten en un punto de inflexión en su vida al hacerle sentir cosas que no es capaz de reconocer todavía, y las preguntas se hacen cada vez más difíciles de ignorar. "Antes de irme, te confieso, que desde hace mucho me he puesto a pensar que tan solo somos seres mortales, quienes con el paso del tiempo componemos sinfonías entre la vida, la muerte, el amor y el dolor. Puede que con estas breves palabras ya advertirás, que vivo en un estado de aflicción y ensoñación, y, en definitiva, me digo las peores atrocidades, casi como un mártir, así que guardaré silencio, por lo que, si a propósito te interesa conocer más de mí, deberás de averiguarlo por tu propia cuenta" (Nicolás Darkbloom).
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Seitenzahl: 277
Veröffentlichungsjahr: 2022
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© Derechos de edición reservados.
Letrame Editorial.
www.Letrame.com
© Graciela Madrigal Chaves
Diseño de edición: Letrame Editorial.
Maquetación: Juan Muñoz
Diseño de portada: Rubén García
Supervisión de corrección: Ana Castañeda
ISBN: 978-84-1144-062-2
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PRÓLOGO
Estás a punto de adentrarte en una historia sobre la vida misma. Nuestro protagonista se hace las mismas preguntas que nos hemos hecho todos y tiene una visión del mundo pesimista, casi trágica, amarga, que a veces nos trae ecos de Holden Caulfield. Este joven no se deja engañar por las mentiras que le cuenta el mundo, pero tampoco encuentra las fuerzas para seguir adelante con la ilusión que la vida también merece. Se enfrentará al juicio de sus progenitores, de la sociedad, de sí mismo; a violencias institucionales y personales; incluso al horror de la guerra.
Uno de los temas principales de esta lectura es la salud mental. De una forma machacona y constante, la sociedad nos empuja a ocultar nuestros verdaderos sentimientos y fingir que todo está bien, hasta el punto de que nosotros mismos no sabemos cómo pedir ayuda y nos da vergüenza necesitarla. Ya no solo de amistades, sino también de profesionales en el área de la psicología y psiquiatría. La familia también juega un rol muy importante, pues son los primeros que deben apoyar a los hijos e hijas y creerlos para poder solucionar lo que les impide vivir con plenitud.
Una pregunta es constante en la narración, surgida de la impotencia y la incomprensión de los demás: ¿debo parecer enfermo por fuera para que me crean cuando digo que estoy mal por dentro? La invisibilidad de los trastornos mentales es uno de los mayores obstáculos para quienes lo padecen y sufren. Para todas las personas, en realidad: todas pasaremos por periodos difíciles en la vida y no se puede esperar de nosotras que siempre estemos bien. No es realista, no es la vida. La vida está conformada por experiencias de todo tipo, y al igual que lloramos de alegría sin vergüenza, también deberíamos poder hacerlo de tristeza.
Agradecimientos
Primeramente, quiero agradecerle a la vida y a Dios por esta oportunidad, a mi madre por ser mi gran apoyo, así como a mi familia, amistades, al arte en sus diversas expresiones y a muchas personas que han formado parte de este proceso. Asimismo, agradezco enormemente a Letrame Grupo Editorial por creer en este libro y ser el promotor de un sueño.
Parte IAdvertencia
—Por favor, reciban con un aplauso a…
No, maldita alarma, qué es este escándalo, deja de sonar, literalmente acabo de cerrar los ojos, dame solo cinco minutos más. Debo de encontrarme con alguien que hace mucho que no la veo para que me dé su opinión sobre algo en lo que he trabajado. Antes de que se me olvide por todos los pendientes que tengo que hacer el día de hoy, quiero advertirles que voy a narrar la historia de un cobarde y siendo totalmente honesto con ustedes ese soy yo. Conforme avancen con el texto, pueden llegar a sentir desesperación, cansancio, estrés, vergüenza, aturdimiento, odio, aburrimiento y demás, nada de esto resulta ser muy agradable, pero es parte de cómo me he sentido por mucho tiempo, tan solo todo el tiempo. Tuve muchas dudas si compartirlo, especialmente por mis inseguridades y la baja autoestima que son muy intrusivas, me dije que a nadie le interesaría, ni siquiera a mí, es más, lo he descartado como un millón de veces y siento que es una total decepción, pero en gran parte la vida misma también es así, o al menos así la percibo. Quisiera poder escribir una increíble historia que los y las transportara a lugares únicos, de esos que te quitan el aliento y que por un momento se olvida que estamos leyendo un libro, ya que se es parte de la experiencia y nos hacen creer que somos capaces de todo, como volar sobre dragones, crear hechizos, ser detectives, de verdad que quisiera y no tener que referirme a este tema del cual muchas veces he querido escapar y del que me avergüenzo. En fin, aún no estoy en el momento para algo así, ni siquiera sé en cuál me encuentro transitando ni en dónde me hallo, siento que me he pasado la vida entera aquí. Bueno, mi intención no es retrasarles más, aunque puede que alguna persona me agradecerá este pequeño aviso que estoy haciendo. A partir de ahora es su decisión continuar, es lo que esperaría y de ser así, si aún en verdad quieren proseguir, daremos inicio a lo que putas pretendo que sea esto.
En las tinieblas
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez.
He tenido que repetirme esto como cien veces, porque siento que me ahogo, me ha sucedido estando dormido como despierto, llegando a convertirse en algo inmemorial. No aguanto la comezón en mi cuerpo y empeora porque no logro dejar de rascarme ni pensar en tantas cosas. Cuánto me gustaría tener un botón para desconectarme, siento que mi cabeza va a estallar y voy directo al baño a vomitar, para luego tener que salir, actuar como si nada de esto haya sucedido y continuar.
Hace un tiempo, a eso de las 9:11 p. m., estaba caminando por un parque que se encuentra camino a la Universidad, soy sumamente distraído, la cuestión es que iba deprisa y trataba de alargar mis piernas más de lo normal para acortar pasos según yo, porque tenía sueño y hambre, recuerdo que ese día estuvo muy frío y no veía muy bien a mi alrededor porque estaba bastante nublado, aparte súmenle que tengo astigmatismo y miopía, es que yo salí premiado en dicha repartición, pienso que seguro al crearme se cuestionaron diciendo ¿por qué elegir y darte solo una cosa?, ten, mejor llévate el combo completo. Continuando mi historia, no me percaté y pisé mierda de algún animal, traté de limpiarme en el césped, pero no se quitaba, por lo que cuando me iba a sentar sobre una banca para hacerlo con más detalle me encontré un libro, creo que estaba allí porque era de esas actividades en los cuales se reparten libros por todas partes de la ciudad, lo agarré, lo ojeé un poco y decidí leerlo. No era tan largo, podría decir que hasta fácil de leer y me interesó bastante, quizá fue por casualidad que lo encontré o porque el destino lo quiso así, lo que importa es que me cautivó y al pasar los días de leerlo había cosas que seguían rondando en mi cabeza, parte de la historia consiste en elementos claves (se supone que lo son) en un ser humano como amor, descubrimiento, amistad, vida, muerte. Y yo pensé que qué interesante, especialmente lo último.
Además, les comento que soy alguien un poco negativo respecto a la vida. Pienso que no debo ser el único, en este mundo que habitan millones de personas, es poco probable, ya que muchos y muchas vivimos en silencio, ocultando nuestro dolor y mostrando una cara más amigable, no obstante, debo expresar que en momentos se siente como si por dentro estuviera gritando y en el exterior estoy congelado, si diéramos vuelta a esto, si tan solo pudiéramos ver lo de adentro hacia fuera sería muy distinto, ¿no les parece? En fin, una tarde leyendo para una tarea, me encontré en el texto con el nombre de un autor llamado Erich Fromm, quien en 1973 publicó un libro titulado Anatomía de la destructividad humana, en la que se refiere a varias cosas, entre estas al término de necrofilia no como algo sexual, sino a la consecuencia de tener que llevar una vida sin estar realmente vivo. Se alude a que dicha persona, es decir el necrófilo/a, todo lo quiere de manera mecánica, por ejemplo, como sus sentimientos, y busca habitar en un mundo predecible, en el cual adora la muerte porque es algo seguro; quizá esa sea la respuesta que he estado buscando, darme cuenta que soy un necrófilo. Después no leí al respecto y tampoco indagué mucho del tema, no he tenido tiempo ni quiero hacerlo, solo lo expuesto como en tres reglones aproximadamente. No me mal entiendan, anteriormente he investigado por muchas horas pensando en todo esto, pero por ahora simplemente para mí esta descripción tiene bastante sentido con quién soy (creo que hice un enredo en todo esto, es que así me encuentro en mi vida y mejor léanse el libro para que formen su propio criterio).
Todo lo anterior, me hizo preguntarme y también, no sé, si alguna vez ustedes se han cuestionado… ¿quiénes son?, ¿valemos la pena?, ¿cuál es su destino en este mundo?, ¿por qué hacen lo que hacen? Es muy trillado, lo sé y quizá en cierto punto de nuestra vida lo hemos hecho más de lo que quisiéramos, más de lo que nuestro cuerpo y alma (si es que existe tal) lo soportasen o puede que esta incertidumbre nunca les haya perturbado tan siquiera. Con lo que respecta a mi persona he pasado noches y algunas madrugadas en vela tratando de descifrarlas, pero no tengo respuesta alguna, ni una muestra de señal divina, bueno, quizá lo que me sucedió antes en el parque era una, muy apestoso y difícil de quitar, por cierto.
Otra cosa que les comento y sí, les voy a contar mucho de mí en el transcurso de este ¿diario? ¿libro? no porque me crea grandioso e interesante, vaya que no, sino para que así me conozcan un poco y puede que descubramos cosas mutuas. Ya tengo cuatro años que concluí el colegio, en ese periodo de transición nos exigen responder algunas de estas preguntas, como mencioné no tengo respuesta para ello, pero en ese tiempo eso es lo que menos importa, si tú no las tienes alguien decidirá por ti, pero si las tienes y no es del agrado de los demás, igualmente decidirán por ti, a menos de que seas un «rebelde» (aunque debo buscar el concepto) y te valga mierda lo que piensen los demás; lastimosamente a mí sí me importa y mucho. Actualmente tengo esa misma cantidad de tiempo de estudiar medicina, no por vocación sino por ¿imposición?, no, por indecisión. Yo quería, quiero ser escritor, pero eso no genera dinero, son unos cuantos vagos, sartas de soñadores que nunca sentaron cabeza, ¿acaso tienes talento?, no seas absurdo, puedes escribir cientos de libros de medicina o lo que te plazca después de finalizar la carrera, no ahora, no es tu momento yo te diré cuándo lo sea. Sí, cuando sea un anciano decrépito y el mundo haya sido cómplice de destrozar mis esperanzas, aunque puede que mi obra les guste a algunos cuantos, debido a que tendría una prosa incoherente y fatídica, como la que estoy escribiendo.
Trataré de no ser tan pesimista, por ahora, ya que no suelo hacer promesas, me retracto, en realidad mejor no hacerlo porque, como ya les dije, soy ultramegapesimista. Mejor les contaré lo que he aprendido en este lapso de vida universitaria: dormir pareciera no ser una opción, comer es sobrevivir a pesar de que se te queme hasta el agua, las cosas no se hacen por arte de magia, el dinero tiene su límite (bueno, para mí) si no lo sabes administrar, en ocasiones tienes que elegir entre amistad o buenas calificaciones, tu compañero de cuarto puede ser un desgraciado o quizá puede que sea al revés, más bien diría que un poco de ambas partes para ser justo, aprendes a ser tolerante porque si no te lleva puta la vida, existen personas maravillosas que te alegran el día (eso dicen), hay momentos de quiebre que parecieran ser infinitos y nunca, nunca le pregunten a alguien cuándo va a finalizar la carrera, en esta etapa de vida no lo sabemos y tampoco les interesa, es un túnel el cual algún día verá la luz. Por cierto, otra cosa que tienen que saber de mí, si es que todavía les interesa seguir conociéndome un poco más, es que hace tiempo le digo que sí a todo lo relacionado con trabajo y estudios, mi horario está a reventar y hace años que no dejo un espacio libre para no hacer absolutamente nada más que contemplar el cielo y el aburrirme (aunque lo deseo), o involucrarme en algo que yo quiera y no tenga nada que ver con algún título extra al cual agregar en mi currículo. Yo mismo me pongo mis límites y castigos, en ocasiones pienso que soy una máquina y a veces creo que voy a pasar el resto de mis días conectado a una si sigo con este ritmo que llevo.
También me gusta estar solo en gran parte de mi vida, pero no todo el tiempo, así que tengo que admitir que sí aprecio y disfruto de buena compañía, lo cual es muy subjetivo. No me gustan del todo los eventos sociales, aunque no creo ser el único que le pasa, en secreto espero que se cancele la actividad y así no tener que ir, no quiero decir lo siguiente porque voy a parecer como un abuelo y no de esos cool, sino de los que se quejan por todo, pero desde antes de llegar estoy pensado en el mejor momento para irme o una excusa para faltar, hago un esfuerzo por ser social (bueno, quizá no tanto), pero hay días, que son prácticamente los 365, que quiero estar solo. Tampoco soy de los que charlan, pero sí escucho atento (en ocasiones, cuando no me distraigo por las extrañas historias de mi imaginación) y asiento a lo que se dijo, por lo que también formaría parte de la conversación, ¿cierto?, no, absolutamente no. Y además las personas o algunas se enfocan en temas superficiales y se inmiscuyen en cada recoveco de tu vida, quieren saberlo todo, por lo menos aquí he tratado de pasar desapercibido, me encanta hacer eso, que no se sepa de mí o tan solo lo mínimo, porque, ¿para qué quieren saber más?, pero siempre hay alguien, aunque sea una persona, que tiene tanto tiempo libre que inventa detalles de tu vida e inclusive pueden llegar a ser más entrometidos que… no sé, tantas cosas desde gente hasta ropa, usen su imaginación.
Un día salí a comprar comida, es que estaba harto de comer carbonizado, escucho alguien que me llama. Era un compañero de un curso, a su alrededor había muchas personas y me detuve, casi paralizado pensando si continuar sobre el camino que había trazado en un principio o si ir a interactuar, me quedé tieso por unos segundos y no sabía qué hacer ante esa situación, ya que no estoy para nada familiarizado con la gente y mucho menos de mi edad. Wow, con esto me doy cuenta que es enserio que necesito salir y es por mi propio bien. Me invita a que me les una, voy para no parecer tan antisocial, pero sé que no engaño a nadie por todo el pésimo trabajo que he realizado con anterioridad.
Les juro que al tener que hablar me pongo muy nervioso y divago en mis ideas, quizá tenía muchas, pero si acaso digo menos de la mitad y las más absurdas, debido a que pienso que prácticamente todo lo que digo es tonto y que está mal, por lo que no me considero bueno en esto, así que prefiero guardar silencio. Lo cual me hace tener más miedo por no intentar las cosas que evito, yo no me considero alguien que toma riesgos y también creo que parezco una persona antipática, no obstante, me inmerso en las conversaciones, me gusta el observar cómo gesticulan, las respuestas que pronuncian ante diversos temas y como refutan otros. Comienzan a hablar acerca de sus parejas, con cuantas personas han follado, por supuesto, ese tema nunca debe de faltar, ¿qué se supone que deba decir?, solo he salido con una persona y eso fue en el jardín de niños, su nombre era Christie, así que no creo que cuente como una relación actual, ni siquiera sé si sigue viva, pero bueno cuando fue mi turno, sé que tuve que decir la verdad en ese momento, aunque no lo hice y opté por contar una versión distinta de la historia, muy muy distinta enfatizo y subrayo en negrita, ¿para encajar?, quizá, ¿estoy orgulloso?, definitivamente no. Dije que salimos por un tiempo, fue hace unos cuantos meses no tan lejanos, que finalmente no funcionó para ninguno de los dos, nos divertimos mucho mientras duró, pero por diferentes motivos decidimos terminar y que a pesar de esto nos guardamos aprecio. No me creyeron en lo absoluto, ya que la mayoría de las relaciones no terminan bien al parecer, por lo que cambiaron la historia y dijeron que yo la había engañado, dejándola por otra más buena, que no fuera tan egoísta y se las mostrara. Incluso si esa historia fuese cierta no les mostraría nada, especialmente sin el consentimiento de la persona, no sé en qué estaban pensando esta sarta de pervertidos y, además, admito que soy bastante patético y que ni siquiera la mayoría del tiempo me tolero, por lo que para evitar más penas y comentarios basura tanto de ellos como de mi parte decido irme, igualmente el día ha sido exhaustivo.
¡Más que!
Uno de los amigos de Andy (mi compañero de curso) también se va, no le había tratado hasta esa noche, pero sí le había visto, todos lo hacen. Estaba por terminar la carrera de derecho, en ocasiones lo veía almorzar con varias personas, parece alguien divertido, jamás le he visto con el ceño fruncido, además posee una dentadura que para muchas personas es envidiable o bueno, por lo menos para mí, no sé por qué, pero siempre me ha llamado la atención eso de él, me parece que es alguien cuidadoso y detallista o al menos su dentista. Camina a mi lado y me dice:
—Eres bueno inventando historias.
—¿Disculpa? —Pienso si acaso se habrá dado cuenta de mi mentira hace un par de minutos atrás, aunque ¿cuál de todas sospechará?
—Sí, leí tu cuento, el del periódico, La persona que no puede amar: Capítulo I: Roma al revés, un título un poco desalentador, pero me gusta y no me gusta.
Tomo una bocanada de aire, la cual suelto rápidamente y agradezco su comentario, aunque le digo que mi trabajo no es bueno y que tiene muchas fallas, ahora creo que no lo publicaría.
—Nicolás Darkbloom, no te conozco mucho, pero me parece que yo te puedo decir cientos de virtudes y razones positivas sobre ti, que tú solo verás algo negativo. Escúchame, te voy a dar un sermón como de sacerdote, pero a veces no sabemos el valor verdadero de cosas, personas y les ponemos el que nos parece. Aprende a valorarte, porque si no, alguien te pondrá uno insignificante, y tal como dicen: las perlas y/o los diamantes, no son para los cerdos, no te des por menos. Yo sé que yo soy un diamante, ¿y tú?
Se detuvo para sentarse en el césped, me extiende la mano para que lo acompañe, quería marcharme porque tenía muchas cosas que dejé postergadas, pero sigamos con esto, aparte, había una luna majestuosa la cual iluminaba todo a su alrededor, incluso la podías ver reflejada en el agua de la laguna.
—¿Sabes?, es algo loco, pero me gustaría que leyeras lo que escribiste. Está bien, no tienes que leerlo, yo puedo hacerlo, pero quisiera que lo comentáramos.
Todavía sigo sorprendido por su propuesta, no creí que alguien leyese lo que escribí para un periódico escolar ni tampoco que lo tuviera guardado en su bolsillo, aun así, acepté y le escuché.
La persona que no puede amar
Capítulo I: Roma al revés
Mi nombre es Roma, que al revés se lee «amor», lo cual resulta ser una total ironía porque carezco de esto y no es por parte de las demás personas que me lo nieguen, sino que yo no puedo amar a nadie. Parece una historia trágica, ¿qué tendrá, una enfermedad? ¿acaso es posible esto?, pero les narraré algunas situaciones que lo demuestran: mi madre y mi padre son los seres humanos más buenos que conozco, me adoptaron cuando era recién nacido y me brindaron su amor, siempre los vi como mi verdadera familia porque lo son, por lo que este hecho no tiene ninguna relación con lo que voy a comentar. Cuando yo tenía 13 años mi padre enfermó y posteriormente murió, su partida no me afectó como creí, ya que morir forma parte del ciclo natural de la vida, lo único que podía pensar y que me preocupaba en ese instante era que quedaban más responsabilidades del negocio familiar el cual era y es muy exitoso, además, tenía que quedarme a escuchar cortésmente el dolor que esto les generó en la vida de los demás, debido a que era muy querido, pero me importa un comino lo que digan (pienso lo que egoísta que soy, ya que si de verdad uno ama a alguien su partida duele y el aspecto que me provocó preocupación fueron las obligaciones), tenía que ver las señales del monstruo en que me estaba convirtiendo.
Seguidamente, a la edad de mis 16 años empecé a tener pareja, como lo hace supuestamente cualquier persona a esa edad, actualmente tengo 52 años y en todo este tiempo no he experimentado el amor. «Aún hay tiempo, muy pronto te enamorarás», es lo que me dicen. No es que a lo largo de mi historia de vida no haya tenido relaciones perdurables y mi intención no es sonar como una persona engreída, pero soy consciente que puedo ser alguien agradable, dándome cuenta como la persona se llega a enamorar de mí, pero en mi interior no me he sentido de la misma manera, lo cual me hace sentir terrible, ya que me duele el no poder amar, no poder vincularme a pesar de que lo deseo y me siento tan culpable por ello, por lo que cuestiono que me «incapacita» hacerlo. Yo sé que, a pesar de tener cualidades positivas, soy alguien difícil y complicado, por eso estoy solo, eso es lo que pienso, demasiado exigente con todo y todos, además tampoco permito que nadie se acerque a mí, que me conozcan, porque, ¿para qué quieren conocerme?, no tengo que ofrecer más que mi dinero, hay muchas cosas más interesantes que pueden hacer con el tiempo que tienen, así que utilícenlo bien y no lo pierdan en un ser como yo.
Les contaré algo que me sucedió un día y quizá es absurdo, pero no sé por qué le di tantas vueltas al asunto. En una tarde me encontraba tomando café con unos compañeros/as de trabajo y comenzaron a decir que la gente amargada es aquella que prefiere estar siempre en su casa en lugar de salir a otra parte, quienes son muy serios, es decir, que casi no hablan con nadie porque son extremadamente aburridos, no saben disfrutar de la vida y que por eso es que están solos, con todo lo que dijeron me acaban de describir a la perfección. Bueno, no del todo, porque soledad, si, tú y yo nos conocemos tan bien, no me desagradas pero tampoco me agradas del todo, mucho tiempo te he defendido, he dicho lo lindo que resultas, el estar a solas, sin personas a tu alrededor, ya que puedes hacer muchas cosas que deseas sin tener la intromisión de nadie; oh, es muy placentero, pero también es cansado el llegar a un hogar vacío, el no tener con quien compartir, hablar o reír, o lo que sea que se les ocurra, y mucha gente puede opinar que si estás pleno nunca vas a estar solo, en mi opinión la mayoría son mentiras y puras habladas. Eso no es cierto, porque de alguna u otra forma somos seres dependientes, confieso que en ocasiones excuso mis ojos llorosos aludiendo que estaba viendo un video que me conmovió, también simulo que me entró shampoo mientras me bañaba, es un buen lugar para llorar o cuando alguien cercano me pregunta acerca de mi fin de semana lo que digo es que voy a salir para encontrarme con unos amigos, pero en realidad no lo hago, ya que me quedo viendo alguna película, leo un libro o solo divago hacia ningún lugar en específico en mi carro, ahora que me escucho, no suena tan mal mis planes.
Estoy tratando de ser muy honesto y nuevamente les contaré otra de mis ordinarias historias. Una vez alguien me dijo que observa en mí como yo me considero que soy imprescindible, «una persona absoluta», sinceramente no creo que lo sea, porque no creo en el absolutismo, pero quizá el motivo de este comentario es porque tengo muy presente que cualquier ser viviente como el ser humano, animales, entre otros van y vienen, por eso prescindo de estas en cualquier momento, ya que no existe la eternidad terrenal y así me he permitido vivir la vida sin esperar «el juntos para siempre».
Además, con respecto a mi vida privada como la de las demás personas es algo que considero que es importante de respetar, por lo que no me gusta compartirla. Esto me recuerda que también me indicaron que me tienen que romper y volver a construir para poder conocerme, es decir tendría que ser un otro, lo cual por lamentable que parezca tiene mucho de verdad. Aunado a esto, leyendo diversas obras, estas aluden a lo vital que es el amor y me refiero a todo el sentido de la palabra, ya que esto nos brinda sentido, por lo que ¿no merezco vivir si no soy capaz de amar alguna vez? ¿O es mi culpa no ser amado, ya que si yo no me amo nadie más lo hará jamás? Porque, para qué vivir, si en realidad no lo estoy haciendo apropiadamente, ¿cierto? Qué más da, si toda mi vida he esperado el momento de morir. Soy una persona activa y que forma parte de la sociedad, me encuentro en distintas organizaciones que realizan diversas obras benéficas, tal vez lo hago para sentir, aunque sea una vez, pero me refiero a amor de verdad o la idea que tengo de este, es decir, ese que parece que te cala el alma y los huesos.
Lo siguiente que voy a confesar es terrible, así que perdón, comprendo que puedo tener muchos detractores, yo también sería uno con alguien tan horrible, si quieren pueden saltarse esto porque sería lo mejor, o al menos para mí. En una de las actividades a la que asistí con la iglesia consistía en visitar a ancianos en su lecho de muerte, lo único que deseé con gran desespero era que cambiáramos de lugar y no porque creía en el milagro de su recuperación (pero de suceder ciertamente me alegraría), sino que la verdadera causa que pensaba, era que yo no quería continuar, ¿es pecado esto?, ¡qué clase de monstruo soy porque de ser humano se perdió hace tiempo!, estoy bien aparentemente y lo tengo «todo», bueno casi todo, ¿entonces contra qué lucho? Rio porque la respuesta es clara… Si tan solo hace falta mirar mi reflejo.
Sin embargo, quisiera detenerme en lo dicho porque el título de este escrito trae la palabra «puede», es decir es en tiempo presente, y también se debe a que lo estoy narrando solo desde una perspectiva, pero tal y como me enseñó el Dr. Jekyll y Mr. Hyde,somos seres duales, por lo que quiero que mi otra voz sea escuchada, así que recapitularé lo escrito hasta ahora. Les estaba diciendo, que me propuse a ver otro panorama, e hice la misma pregunta a distintas personas y de esta forma tener opiniones diversas sobre lo que para ellos y ellas significa o entienden sobre mi nombre al revés.
Primera persona
—¿Qué sabes del amor? —pregunté.
—Es sufrimiento —contestó—. Y solo una fase.
—Me refiero al amor en todas sus formas, ¿crees que es solo una fase y no algo que es parte de toda tu vida?
—No quiero hablar de eso.
Segunda persona
—¿Qué sabes del amor? —pregunté.
—Significa todo para muchos y nada para otros —contestó.
—¿Y para ti?
—Un poco de ambos y también pienso que es diverso, simple, universal, difícil, efímero y eterno.
Tercera persona
— ¿Qué sabes del amor? —pregunté.
—Lo percibo en Dios, mi familia y en mi perro —contestó.
Cuarta persona
—¿Qué sabes del amor? —pregunté.
—Es mi papá cuidando de mi mamá hasta el día en que ella murió, su enfermedad duró once años. Siempre me preguntaba si él la quería, le decía que la amaba —contestó.
Quinta persona
—¿Qué sabes del amor? —pregunté.
—Es honestidad, apoyo, respeto, compromiso, lealtad y confianza —contestó.
Última persona
—¿Qué sabes del amor?
—Absolutamente nada y todo lo que imaginé, es un tú, un yo y un somos en general que te cambia.
Por lo tanto, no sé qué es el amor, quizá debo de leer más a los griegos antiguos en torno a esto y no creo que exista una definición precisa, además, yo soy la persona menos indicada para referirme a ello. Pero a nivel personal considero que no tiene que estar necesariamente depositado en alguien, debido a que puede ser cualquier cosa y ya no quiero buscar desesperadamente ese algo para así encontrar mi significado… en la vida… Ahora solo quiero vivirla, sin comparaciones de cómo se supone que debería de ser algo y entendiendo que existen muchas maneras de amar por lo que es tiempo de que me permita descubrir y aceptar la mía.
Tampoco quiero seguir de alguna manera victimizándome, porque yo mismo lo he incitado, por mucho tiempo he sido un ermitaño e incluso grosero con personas que me aprecian, sinceramente temo convertirme en Ebenezer Scrooge y que pronto me visiten los espíritus. Y quien sea que esté leyendo esto, o puede que me lo esté diciendo a mí porque a pesar de que me detesto lo necesito oír, para vivir la vida no hay que ser tipo «una cajita feliz» siempre, ni ceder a imposiciones, ya que somos los creadores del camino que queremos seguir, no obstante, procuremos mantener en nuestras acciones diarias patrones que sean valiosos.
Finalmente, aclaro que no soy un hombre que bebe en exceso, pero a veces se presta la ocasión y con este último zarpe que queda en la botella me voy diciendo que me es extraño, como muchas veces la tristeza me sonreía y yo le devolvía el gesto, en ocasiones nos volvemos a encontrar, casi como una vieja amiga con la que poco suelo hablar, pero siempre hay un recuerdo que se asienta dentro de mí y una existencia que se compone de luz y oscuridad. Es demasiada la habladuría, ya he dicho bastante y sinceramente, espero que, con esta retórica, no haya alarmado ni ofendido a nadie, esto tan solo son algunos pensamientos de un viejo indiscreto trasnochador.
Ahora sí, dime.
—¿Qué te gustaría que te diga?
—¿Qué te inspiró?
—Siendo completamente honesto, a veces pienso que escribo sobre mis temores, deseos, quien fui, soy y seré, así como los de otros seres, pero estas palabras son vacías y no tienen sentido para mí porque son una invención, no tengo ninguna experiencia para referirme a este tema y no puedes transmitir aquello de lo que careces. Aun así, te quiero agradecer por haberlo guardado durante este tiempo, a pesar de que como te comenté no me gustó lo que escribí, me da gran pena lo desdichado que sueno y seguro ahora te arrepientes por mi respuesta y que haya sido yo quien escribió ese texto, pero gracias por tu gesto, lo aprecio.
—¿Qué? Hace mucho que quería conocerte, lo digo sinceramente, no es fácil mostrarse vulnerable, lo digo por experiencia propia y gracias a ti por hacerlo. Cambiando de tema, también quería decirte que soy bueno detectando mentiras, todo eso que dijiste con mis amigos fue poco convincente y lo sé, ya que mi trabajo es decirlas. Es broma, se vale reír, descuida, tampoco me compete a mí, ni absolutamente a nadie el entrometernos en tu vida íntima. Y como consejo, porque al parecer te he estado dando muchos, aunque no me lo pidas, para la próxima muestra más seguridad y si te abres al mundo no tendrás que crear recuerdos falsos, comienza a vivir y quizá así no consideres a tu escritura como vana.
»Okey, como retribución por ser tan noble hacia ti, te cuento que muy pronto me iré del país por un largo tiempo y tengo mucho que hacer aquí todavía. A pesar de que los quiero a cada uno de ellos, en ocasiones se pasan de imbéciles, tú los viste y escuchaste no te tengo que explicar. Ni siquiera saben indagar e investigar un poco más en las historias por lo que acabo de presenciar, se creen lo que sea. Entonces, me gustaría que me acompañaras a hacer unas diligencias, tú pareces del tipo que quiero. Veámonos mañana a la 1:15 p. m. en el Boulevard Mónica, chao y no te tardes.
—Espera.
—Hasta mañana.
¿Qué fue todo eso? Pero heme aquí, esperando a un conocido muy desconocido para mí, sin ninguna razón, solo por el compromiso que me ata, tengo que decirle que, aunque quiera acompañarle no puedo, ya que tengo mucho por hacer y esto me parece una total locura.
—Hola, ven, tenemos muchas cosas para estos días, andando.
—Lo siento, aunque quisiera ayudarte tengo otras cosas pendientes y yo, disculpa, ¿dijiste días?
—Vamos, así te distraes un par de horas y después te dejo libre.
—Está bien, pero solo un rato, por favor, de verdad quisiera, pero tengo mucho por hacer.
—Sabía que dirías que sí y por supuesto. Primero vamos a hacer unas compras, así que vamos a ir al centro comercial.
Pienso, que, si soy esa clase de persona que es tan predecible y que todo el mundo, como él, ya sabe lo que voy a decir y hacer, creo que la respuesta es un gran sí. Y bueno, ahora qué le digo.
—Dime, ¿qué tal te va en todo?
