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Paso a paso hacia el bienestar es un libro de fácil lectura cuyo objetivo es poder guiar al lector hacia el autoconocimiento que lleva al bienestar, un lugar añorado por muchos, que nosotros mismos nos arrebatamos con juicios, culpas, falta de amor e incomprensión. En la primera parte se describen circunstancias de la vida de la protagonista, Cata, un personaje que puede ser cualquiera de nosotros, sin importar su biología, etnia o edad, que nos va a ayudar para comprender desde la observación. La segunda parte del libro es personal y experimental; centrada en ejercicios para poder realizar el camino hacia el bienestar.
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Seitenzahl: 108
Veröffentlichungsjahr: 2024
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Andrea Botti
Botti, Andrea Noemí
Paso a paso hacia el bienestar / Andrea Noemí Botti. - 1a ed - La Plata : Arte editorial Servicop, 2024.Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga ISBN 978-987-803-823-0
1. Autoconocimiento. I. Título.
CDD 158.1
Producción gráfica: Servicop
Diseño de cubierta e interiores: Servicop
Arte de tapa: Maria Botti Villegas
Seed #1 Unveiling the Core
Semilla #1 Desentrañando el núcleo © copyright
Acrílico sobre papel
59 cm x 37,5 cm
Maria Botti Villegas es una artista, ilustradora, muralista y educadora argentina recibida en la Escuela Prilidiano Pueyrredón,de Buenos Aires. Vive en Estados Unidos desde 1991.
www.mariabottivillegas.com
© 2024, Andrea Botti
E-mail: [email protected]
Web: www.contatuhistoria.com.ar
1.ª edición digital: septiembre de 2024
Versión: 1.0
Digitalización: Proyecto 451
A mis hijos, Lucas, Juan y Micol,
grandes maestros del amor y comprensión.
A mi marido, Emilio, el faro.
Todas las gracias y más.
Este libro tiene un único objetivo que es el bienestar, un lugar añorado por muchos, que nosotros mismos nos arrebatamos con juicios, falta de amor e incomprensión.
El camino lo vamos a recorrer de la mano de Cata; es un personaje que podría ser cualquiera de nosotros, sin importar edad, estudios, lugar de residencia ni la biología. Observando sus pasos, encontraremos similitudes y diferencias que nos acercarán a nuestro interior, en donde se encuentra el verdadero Ser.
A partir de ese momento, podremos comenzar a experimentar individualmente, mediante ejercicios, para buscar y encontrar lo que nos impide transitar por el bienestar.
Encontraremos en el camino piedras, algunas calientes que ya nos estaban quemando y no sabíamos dónde se encontraban; otras pequeñas, aunque molestas. Todas nos muestran algo que está para ser modificado.
De esta forma, veremos la vida desde otro lugar, más distendidos, con más humor, sabiendo lo importante que somos en el Todo. Entenderemos la importancia de estar conectados con nosotros, de sentirnos seguros, del para qué tomamos decisiones o elecciones.
Hay herramientas sencillas y fáciles para conocernos y reconocernos, para poder vivir más conscientes, en el momento presente, sin los fantasmas del pasado ni la ansiedad del futuro. Caminar hacia el bienestar es conectar desde nuestro ser interior con el momento presente, dejando los automatismos, que no son más que la respuesta provocada por las creencias o programas adquiridos en el pasado, vienen al presente y se siguen proyectando al futuro.
Encontraremos referencias de grandes pensadores y científicos que dedicaron y dedican su vida a transmitir herramientas para que podamos experimentar la vida desde un lugar consciente y amoroso, buscando la coherencia entre el pensar, sentir y hacer.
Ahora sí, tomemos la mano de Cata y hagamos la primera parte del recorrido, para que luego, paso a paso, podamos encontrarnos con nosotros mismos, fluir con la vida, aceptando, entendiendo sin juzgarnos y abrazarnos en el Amor.
Si tienes una mente calma, serás una persona bella.
Si eres una persona bella, crearás un hogar armonioso.
Si tu hogar está en armonía, tu nación se hallará en orden.
Si en tu nación hay orden, habrá paz en el mundo.
Lao Tsé
Cata se despertó, se levantó de la cama, fue al baño, se miró en el espejo y vio un rostro cansado, desganado… Se lavó los dientes y empezó a decirse mentalmente cosas: ya me levanté, qué mal que estoy, el pelo está feo, qué lindos ojos, hoy es un día hermoso, pero voy a trabajar, tengo que decirle que sí a mi jefe para que no se enoje, nadie me entiende en este trabajo, siempre es lo mismo. Juan seguro va a entregar algo mejor, siempre estoy nerviosa antes de una muestra en el trabajo.
Esa mañana, como todos los días, siguió con su rutina. No encontró nada que la sacara de su apatía ni de su preocupación. Salió de su casa y se dirigió al trabajo. “Lo mismo de siempre”, pensó, y continuó con su inercia. Mientras viajaba, su cerebro no dejaba de pensar: “¿Podré terminar el informe?”. No se dio cuenta del recorrido hasta que finalmente, como por arte de magia, desembarcó en su lugar de trabajo.
Saludó como todos los días, cordialmente.
Cuando vio su escritorio con sus fotos y sus plantas, se sintió cómoda y feliz; comenzó con sus tareas. Tomó café, conversó con algún que otro compañero y, al verla nerviosa, le dijeron que se calmara. A lo que ella respondió: “Lo intentaré”.
Así fue transcurriendo su día hasta que, finalmente, al término de su jornada laboral, se reunió con su jefe y algunos compañeros para hacer una preentrega de su proyecto. Recordó que en la última exposición le habían rechazado su informe. Le comenzaron a transpirar las manos, el corazón le latía más rápido y tenía dolor de estómago; su cerebro le repetía que no había hecho todo bien, que no le iba a gustar al resto. Volvió a pensar en Juan, con sus trabajos impecables, y en su jefe, al que nada le alcanzaba… Comenzó con su exposición. Al finalizar, el jefe asintió con la cabeza y le dijo que su informe era muy bueno. Ahí sintió cómo un suspiro subió por su boca y trató de contenerlo. ¡Ahora sí podía soñar con un ascenso! Se sintió más liviana y se insultó por no haber estado más tranquila y confiada… Saludó a todos, que la felicitaron cálidamente, Juan inclusive, y se retiró de su trabajo.
En el trayecto de vuelta a su casa, se felicitó mentalmente y sintió que tenía una sonrisa dibujada en su rostro que trató de contener. “¿Qué van a pensar todos?… Tengo que estar seria”, se dijo internamente.
Llegó a su casa y se desplomó en el sillón, pero de pronto, súbitamente, recordó que tenía que ir al gym. “Pero estoy muy cansada”, pensó. Y se dijo a sí misma: “¡No hay peros que valgan!”, recordando lo bien que le hacía. Así que se puso ropa cómoda y se fue.
Mientras caminaba, comenzó a dudar de su presentación y siguió pensando que el ascenso no era para ella.
Cuando llegó al club, se le acercó la instructora y le preguntó por su día. “Cansada”, le contestó Cata, olvidándose del logro que había tenido. Entonces siguió caminando para comenzar con su rutina. Mientras ejercitaba su cuerpo, se miró varias veces en el espejo para observar sus posturas y en su cabeza retumbaba que no lo estaba haciendo bien, que tenía que esforzarse más, que estaba gorda; atrás habían quedado la satisfacción laboral y el bienestar que había experimentado.
De pronto, un dolor en su rodilla la hizo detener su rutina, lo que la enojó mucho, hasta insultó a su rodilla. Se repuso y continuó ejercitando.
Al salir del gimnasio, recibió una llamada de unos amigos para ir a un bar y, sin dudarlo, dijo que sí. Pensó en lo bueno que era la hubieran llamado para así poder compartir con amigos.
Rieron, tomaron bebidas y comieron. Les contó lo bien que le había ido en el trabajo con la entrega. Todos brindaron. Se sintió amada y comprendida. En algún momento se encontró mirando al vacío, desconectada del presente, taciturna, y volvió rápidamente a sus amigos y al lugar… Hasta que cada uno decidió volver a su casa para descansar porque al día siguiente el trabajo los esperaba a todos.
Hizo el recorrido hasta su casa, entró y luego fue al baño; se volvió a mirar en el espejo, pensó en lo que había logrado ese día y se sonrió. Se dispuso a entrar a su cama a descansar. A veces le resultaba fácil dormirse, otras no mucho. Pero ese día se desplomó sobre la almohada y automáticamente se durmió.
Somos información, energía y vibración.
Nikola Tesla
Cambia tus pensamientos y cambiará tu vida.
Joe Dispenza
La definición del verbo pensar, según la Real Academia Española, es “formar o combinar ideas o juicios en la mente”; mientras que pensamiento es “conjunto de ideas propias o de una colectividad”.
Estamos constantemente pensando, nuestro cerebro no descansa nunca, ni cuando dormimos.
Los pensamientos son semillas que colocamos en el campo que es la mente, y los regamos con las emociones, que son sustancias químicas que refuerzan las experiencias, esto luego es lo que vemos proyectado en la pantalla de la vida.
Vamos a revisar qué “semillas plantó” (pensó) y con qué las “regó” (emociones) Cata.
Podremos descubrir emociones como miedo, tristeza, alegría, asco, bronca, sentimientos de inseguridad, limitación, euforia, entre otros. Esto es muy importante porque las situaciones y los hechos no los podemos cambiar, pero sí podemos cambiar las emociones, y de este modo, la situación se modifica.
Comenzaremos a diferenciar los pensamientos negativos de los positivos y cómo influyen en la vida. Para diferenciarlos, pensemos en cuáles la liberan o potencian y cuáles la oprimen o limitan; debemos reconocer aquellos que restringen y abrazar aquellos que potencian y dan amor, tranquilidad. Estos últimos son una gran herramienta, un recurso que Cata puede utilizar cuando los pensamientos que aparecen le hacen daño.
Un curso de milagros (UCDM) dice que los pensamientos “comparten los atributos de su creador, y no tienen vida separada aparte de la de él” (T., 30, III, 6), por lo que Cata tiene el poder de cambiarlos o seguirlos teniendo.
Conocer nuestro “mundo interior” nos ilumina sobre cómo funcionamos en el exterior y cómo lo vemos manifestado en el cuerpo, en las relaciones y situaciones que vivimos. Tengamos presente que somos una unidad en donde conviven cuerpo, mente y emociones.
Ahora bien, se escucha mucho sobre la neurociencia. La podemos definir como una disciplina científica que estudia el sistema nervioso, incluyendo su estructura, función, desarrollo, genética, bioquímica, fisiología, farmacología y patología. La neurociencia es interdisciplinaria y se conecta con la psicología, biología, medicina, informática y física, entre otras. Su objetivo principal es comprender cómo funciona el sistema nervioso y cómo se relaciona con el comportamiento y las funciones cognitivas.
Para comprender mejor, vamos a recordar algunos conceptos biológicos.
En el cuerpo localizamos el sistema nervioso, que nos relaciona con el medio y con nosotros mismos. Está formado por células denominadas neuronas, que poseen una forma característica y son capaces de recibir estímulos y transmitirlos. En este sistema encontramos, a grandes rasgos, varios órganos; el más importante, podríamos decir, es el cerebro; también los nervios y los órganos de los sentidos.
Los neurotransmisores son moléculas químicas que pasan un estímulo de una neurona a otra, facilitando la comunicación neuronal. Existen distintos tipos, entre ellos encontramos los denominados “felices”. Cada uno desencadena un tipo diferente de “sentimiento positivo”, de allí su nombre genérico.
La dopamina genera la alegría de encontrar lo que estamos buscando. Es cuando sentimos ese “¡Eureka, al fin lo encontré!”.
La endorfina enmascara el dolor y trae sensación de bienestar.
La oxitocina nos crea la sensación de seguridad que sentimos con otras personas. Se la denomina también vinculación afectiva.
La serotonina genera el sentimiento de que uno es respetado y considerado por las demás personas. Nos hace sentir amor propio.
Los sentimientos negativos son generados por el cortisol —hormona esteroide—, que puede ser disparado por una disminución de la glucosa en sangre, el olor de un predador, la exclusión social o una multitud de otras señales de peligro. Cuando el cortisol se eleva, conecta y activa las neuronas cerebrales en forma instantánea. Esto genera un cableado cerebral que aprende a reconocer las claves que predicen peligro en el futuro.
Todo lo dicho es, a grandes rasgos, para situarnos objetivamente en cómo funcionamos.
Podemos pensar que ya Cata no es una niña o adolescente, por lo tanto, ya no puede cambiar. Quizás hayamos sido testigos de alguien que dijo eso, o tal vez nosotros lo pronunciamos.
Durante muchos años se sostuvo que el cerebro de las personas mayores ya no aprende, o también que no puede cambiar. Esto es falso, porque las conexiones neuronales son extremadamente plásticas durante toda la vida.
El cerebro tiene neuroplasticidad, que es la capacidad de formar nuevas conexiones neuronales durante toda la vida; por lo tanto, se puede adaptar y puede cambiar en respuesta a la experiencia, el aprendizaje y las modificaciones del entorno sin importar la edad; este atributo cerebral no se pierde con los años.
