Pensar de la A a la Z - Nigel Warburton - E-Book

Pensar de la A a la Z E-Book

Nigel Warburton

0,0

Beschreibung

Nigel Warburton emplea una sutil estrategia de seducción para abrirnos las puertas al reino de la lógica clásica y moderna que a más de uno pareció tan árido en sus años de estudiantes que tiró la toalla. En lugar de presentarnos algoritmos abstractos, el autor carga las reglas del pensamiento con estimulantes dosis de pimienta crítica. Nos muestra cómo se descubren las falacias lógicas en las estupideces y hipocresías que circulan en el mundo real, como (supuestas) defensas de prejuicios clasistas, racistas, paternalistas y peores… De este modo, Warburton no sólo nos proporciona armas para desmontar falsos argumentos en disciplinas universitarias o en cualquier conversación, sino también para leer la prensa, escuchar los discursos políticos y los sermones fundamentalistas vengan de donde vengan. Pocas instrucciones para pensar correctamente le divertirán y refrescarán la mente con tanto gusto como éstas. No olvide llevar este pequeño tesoro siempre en el bolsillo, como arma arrojadiza cuando su sano juicio queda atónito ante conclusiones fraudulentas.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 215

Veröffentlichungsjahr: 2016

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Título del original en inglés:Thinking from A to Z

© Nigel Warburton

All rights reserved

Authorised translation from the English language edition published by Routledge,

a member of the Taylor & Francis Group

© De la traducción: Gabriela Ubaldini

© De las ilustraciones: Dante Bertini

Primera edición en esta colección, marzo de 2016

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano

©Editorial Gedisa, S.A.

Avda. Tibidabo, 12, 3º

08022 Barcelona (España)

Tel. 93 253 09 04

[email protected]

www.gedisa.com

Preimpresión:

Editor Service S.L.

Diagonal 299, entresol 1ª – 08013 Barcelona

ISBN:978-84-16572-38-0

Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma.

A la memoria de Matthew (1958-1993)

Si no puedes decirlo claramente,

se debe a que tú mismo no lo entiendes.

John Searle

Índice

Agradecimientos

Advertencia preliminar

De la a a la z

a

abogado del diablo

adulación

afirmación del antecedente

afirmación del consecuente

ambigüedad

ambigüedad léxica

ambigüedad referencial

ambigüedad sintáctica

analogía, argumentos por

analogías débiles

anfibología

antecedente

apelación a la autoridad

argumento

argumento adhominem

argumento de la pendiente resbaladiza

argumento del tu quoque

argumento demoledor

argumento por reductio ad absurdum

argumento sólido

argumentos circulares

aseveración

ataques personales

autoengaño

autoridad

b

beneficio de la duda

c

causa y efecto

círculos viciosos

comparar éste con aquel

conclusión

condiciones necesarias y suficientes

condiciones suficientes

confusión algunos/todos

conocimiento universal

consecuente

consenso

consistencia

continuum

contradicción

contraejemplo

contrarios

cortina de humo

d

deducción

definición

definición persuasiva

definición tautológica

definiciones de diccionario

definiciones por convención

desmentida

desviarse del tema

distracción

e

economía, principio de

efecto dominó

empírico/a

engaño

entimema

entonces

enunciados condicionales

equívoco

escatimar la verdad

«ése es un juicio de valor»

«eso es una falacia»

evidencia

evidencia anecdótica

excepción que confirma la regla

excusa

excusa «racional»

explicaciones alternativas

f

falacia

falacia ad hominem

falacia ad ignorantiam

falacia «booleana»

falacia de las buenas compañías

falacia de las malas compañías

falacia de Van Gogh

falacia del jugador

falacia democrática

falacia etimológica

falacia formal

falacia genética

falacia no formal

falacia noncausa pro causa

falacia por falsa causa

falacia socrática

falsa analogía

falsa dicotomía

falsa imputación de falacia

g

generalización

generalización apresurada

h

hipocresía

hipótesis

i

ignorancia

ignoratio elenchi

implícito/a

inconsistencia

inducción

insultos

intereses creados

invalidez

irrelevancia

j

jerga/lenguaje especializado

l

«las investigaciones han demostrado que…»

lenguaje ampuloso

m

mentira

modificación ad hoc de una hipótesis

modus ponens

modus tollens

mover los palos

muñeco de paja

n

navaja de Ockham

negación del antecedente

negación del consecuente

no contradicción, principio de

non sequitur

«nunca me hizo daño»

o

objeciones nimias

obsecuencia

oscuridad/lenguaje oscuro

p

palabras persuasivas

paradoja

paradoja del montón o «sorites»

parcialidad

pasar el mal trago

peces rojos

pedantería

pensamiento desiderativo

perogrullada

petición de principio

petitio principii

por lo tanto

«por lo tanto» espurio y «entonces» espurio

posthoc ergo propter hoc

preguntas

preguntas capciosas

preguntas complejas

preguntas múltiples

preguntas retóricas

preguntas tendenciosas

prejuicio

premisas

premisas suprimidas

presupuesto

principio de no contradicción

proverbio

provincialismo

pseudoprofundidad

r

reacción en cadena

recurso a la burla

recurso de culpa por asociación

recurso de excluir situaciones hipotéticas

recurso de Humpty Dumpty

redefinición arbitraria

reductio ad absurdum

refutación

refutación mediante contraejemplo

respuesta de político

retórica

ridículo

s

situaciones hipotéticas

sofisma

sofisma patético

suposición

supuesto

t

términos con «aire de familia»

términos técnicos

«todos lo hacen»

todos y algunos

tour de force

trampa-22 (situación de no-ganar o callejón sin salida)

trazar una línea divisoria

v

vaguedad

validez

verdad por consenso

z

zigzag

Agradecimientos

Agradezco a las numerosas personas que aportaron valiosos comentarios respecto de distintas partes de este libro. En especial, a James Cargile, Simon Christmas, Michael Clark, Shirley Coulson, Jonathan Hourigan, Robin Le Poidevin, Jonathan Lowe, Lotte Motz, Alex Orenstein, Tom Stoneham, Anne Thomson, Jennifer Trusted, Jaime Whyte, y a muchos lectores anónimos. Por último, este libro no sería lo que es sin las agudas críticas de mi esposa Anna.

Nigel Warburton

Advertencia preliminar

Este libro es una introducción al pensamiento crítico. Aporta algunasde las herramientas básicas para lograr un pensamiento claro acerca decualquier tema. Las técnicas y las temáticas que aquí se presentanpueden aplicarse en las distintas áreas que requieran un pensamiento claro: tienen aplicaciones directas en la mayoría de las disciplinas académicas y en cualquier faceta de la vida en que las personas deben presentar motivos y pruebas para fundamentar sus conclusiones.

Hay cuatro tipos principales de entradas. En primer lugar, aquellas que abordan los recursos comunes en un argumento, como elrecurso de culpa por asociación. En segundo lugar, están aquellas referidas a errores de razonamiento seductores, tales comofalacianon causa pro causay lafalacia de Van Gogh. Hay entradasacerca de técnicas de persuasión y evitación, tales como elrecurso de excluir situaciones hipotéticasy larespuesta de político. Y, finalmente, otras que examinan los factores psicológicos que amenazan con obstaculizar el pensamiento claro, como elpensamiento desiderativo. No todas las entradas corresponden exactamente a esas categorías; pero la mayor parte de ellas lo hacen. Cada entrada contiene una breve descripción de un tema, y a continuación suele presentar ejemplos. Los ejemplos, en parte, tienen por función ayudar a comprender cómo el recurso o la técnica específicos pueden ser aplicados a una diversidad de casos. El recurso más difícil es trasladar el ejemplo que presenta un libro a los casos que se encontrará en la vida real.

Como enfatizo a lo largo del libro, el pensamiento claro requiere sensibilidad hacia el caso específico, así como hacia el contexto en que aquel se encuentra.

Cómo usar este libro

Si uno absorbe pasivamente el contenido de este libro, probablemente no mejorará mucho su habilidad para pensar claramente; la clave está en aplicar esas ideas a casos nuevos. Uno puede leer el libro de principio a fin, puede leerlo en forma desordenada y reflexionar acerca de lo leído, o bien puede tenerlo en un estante como libro de referencia. Acaso la mejor manera de usarlo sea encontrar una entrada que despierte el interés y seguir luego las referencias cruzadas, pues ello dará una idea de la interrelación de los temas.

Uno de los pasos más importantes para lograr un pensamiento mejor estructurado es poder identificar los diversos recursos empleados en las argumentaciones; y eso resultará mucho más fácil si se cuenta con nombres asociados a ellos. He procurado compilar los nombres más célebres para cada uno de los tópicos tratados, y evitar las denominaciones en latín siempre que ha sido posible (cuando aparecen términos tradicionales en latín, van acompañados por sus equivalentes castellanos más cercanos). Los términos que aparecen en negrita indican que existe una entrada para ellos: los respectivos artículos están dispuestos en orden alfabético.

Advertencia sobre la segunda edición

Para la segunda edición he añadido las siguientes entradas:contraejemplo, contrarios, definición circular, efecto dominó, enunciados condicionales, «ése es un juicio de valor»,excepción que confirma la regla, falacia socrática, falsa analogía, hipótesis, navaja de Ockham, paradoja, perogrullada, términos con «aire de familia»,yTrampa-22. También he agregado nuevas referencias cruzadas, revisado y ampliado algunas entradas existentes y actualizado las lecturas recomendadas.

Lecturas recomendadas

Hay varios libros que se proponen brindar una base sólida para el pensamiento crítico. Lamentablemente, muchos de ellos ponen en evidencia la limitada capacidad de sus autores para pensar de manera crítica. Sin embargo, hay algunas notables excepciones: son los volúmenes que recomiendo a continuación, que resultaron de gran utilidad para escribir el presente libro.

Irving M. Copi y Carl Cohen,Introducción a la lógica. 3ª edición. Buenos Aires, Eudeba, 1999. Un sobresaliente libro de lógica. Es claro, interesante, e incluye gran cantidad de ejemplos. Aunque ante todo es una introducción a la lógica formal, también incluye secciones sobre pensamiento crítico del tipo del indagado en el presente libro.

Alec Fisher,The Logic of Real Arguments[Lógica de los argumentos reales]. Cambridge, Cambridge University Press, 1988. Anthony Flew,Thinking about Thinking[Pensamiento acerca del pensamiento]. Londres, Fontana, 1975. Oswald Hanfling,Uses and Abuses of Argument[Usos y abusos del argumento]. Milton Keynes, Open University Press, 1978. Este libro recoge parte del curso dictado por el autor en la Fundación de Artes de Open University.

J. L. Mackie, entrada correspondiente a «Falacias», en Paul Edwards (comp.),Encyclopedia of Philosophy[Enciclopedia de Filosofía]. Londres, Macmillan, 1967.

Anne Thomson,Critical Reasoning[El razonamiento crítico]. Londres, Routledge, 1996. Los ejercicios de este libro son especialmente útiles para el desarrollo de técnicas de pensamiento. Respecto de la aplicación de estas técnicas a cuestiones éticas, véase suCritical Reasoning in Ethics[El razonamiento crítico en Ética] (Londres, Routledge, 1999).

R. H. Thouless,Straight and Crooked Thinking[Pensamiento honesto y deshonesto]. Edición revisada. Londres, Pan, 1974. Douglas N. Walton,Informal Logic[Lógica informal]. Cambridge, Cambridge University Press, 1989.

Anthony Weston,A Rulebook for Arguments[Manual de instrucciones para argumentar], 2ª edición. Indianápolis, Hackett, 1992.

Un libro más avanzado, que también me ha sido de utilidad, esFallacies[Falacias], de C. L. Hamblin (Londres, Methuen, 1970).

Si el lector está interesado en aprender filosofía, mis librosPhilosophy: The Basics[La filosofía: Sus fundamentos], 3ª edición (Londres, Routledge, 1999) y su compañero,Philosophy: Basic Readings[La filosofía: Lecturas básicas] (Londres, Routledge, 1999), están orientados a aquellas personas que no tienen conocimientos previos en la materia, al igual que miPhilosophy: The Classics[La filosofía: Los clásicos] (Londres, Routledge, 1998). Los tres contienen sugerencias de lecturas adicionales.

De laaa laz

a

abogado del diablo

Alguien que ataca con vehemencia una posición por el solo hecho de argumentar y no porque esté en desacuerdo con esa posición. El abogado del diablo lleva hasta el límite el argumento de un adversario, aunque a veces acuerde plenamente con él. Es una técnica útil para identificar puntos ciegos y para evitar el pensamiento poco riguroso. Si un argumento puede resistir el ataque encarnecido de alguien que busca sus puntos débiles, se tratará de un argumento fuerte; si no puede soportarlo, deberá ser reformulado (preferentemente sin adicionarmodificacionesad hocde una hipótesisespurias) o, en el peor de los casos, abandonado.

El filósofo René Descartes, en susMeditaciones metafísicas, quería defender la idea de que existen ciertas cosas que no podemos saber con certeza. Sin embargo, en lugar de simplemente formular sus conclusiones, comenzó su «Primera meditación» actuando como abogado del diablo respecto de sus propias ideas, y postuló sólidos argumentos a favor del escepticismo extremo acerca de la información que recibimos mediante nuestros cinco sentidos. Señaló que todo cuanto aprendemos a través de nuestros sentidos está sujeto a duda, nosóloporque los sentidos son poco fiables, sino tambiénporque en un momento dado no podemos tener la certeza de noestar soñando. Incluso dio un paso más, al imaginar que él estaba siendo engañado sistemáticamente por un maligno demonio embustero y poderoso (un ejemplo de untour de force) y se preguntó si podía estar absolutamente seguro de que eso no estaba ocurriéndole a él. Recién cuando Descartes hubo reunido los argumentos más sólidos posibles a favor de la idea de que no podemos saber nada con certeza, postuló su idea de que el acto mismo de dudar es una prueba fehaciente de que existe alguien que duda. De este modo, examinando primero los argumentos más sólidos posible contra su propia posición, se adelantó a muchas de las críticas que los escépticos le habrían formulado, y demostró la fuerza de su argumento antiescéptico.

Las personas que actúan como abogados del diablo a veces son acusadas dehipocresía, especialmente cuando hacen críticas a las que no adhieren sinceramente: en verdad no creen en los argumentos que utilizan, o bien saben que laconclusiónde la postura que están atacando es verdadera. Con todo, esa acusación de hipocresía es equivocada, y quizá se basa en las connotaciones negativas de la palabra «diablo» incluida en la expresión, a expensas de las connotaciones de la palabra «abogado». Los hipócritas ocultan sus verdaderas intenciones y creencias; quienes actúan como abogados del diablo alientan abiertamente a sus adversarios a producir argumentos sólidos para sus conclusiones y a prestar atención a la fuerza de los argumentos más sólidos que les son presentados. Con frecuencia el objetivo de utilizar esta estrategia es lograr que alguien brinde buenas razones para sustentar conclusiones defendidas por el abogado del diablo, alentándolo así a investigar la justificación de puntos de vista que podrían resultar ser merosprejuicios, o acaso conclusiones verdaderas defendidas con argumentos débiles (véasefalacia por falsa causa). Pese a las apariencias, esto no es hipocresía, sino antes bien parte de una sincera búsqueda de la verdad.

adulación

Véanseobsecuencia, apelación a la autoridadyconocimiento universal.

afirmación del antecedente

Unargumentoválido (véasevalidez), con la siguiente forma:

Sipentoncesq

p

Entonces q

Aquípyqvalen por cualquier contenido que se desee insertar:pes el antecedente, yqel consecuente. Esta forma de argumento se conoce a menudo por su nombre latino,modus ponens, que significa «el modo que afirma». Un ejemplo de afirmación del antecedente es:

Si has comprado ese libro, yo recibiré una regalía.

Has comparado ese libro.

Por lo tanto, yo recibiré una regalía.

Otro ejemplo de afirmación del antecedente es:

Si eres un pez de colores, puedes andar en bicicleta.

Eres un pez de colores.

Por lo tanto, puedes andar en bicicleta.

Adviértase que en este segundo ejemplo el ostensible carácter absurdo de la primerapremisano afecta la validez del argumento: ambos argumentos tienen la misma forma lógica.

La afirmación del antecedente debe diferenciarse claramente de lafalacia formalconocida comoafirmación del consecuente.

afirmación del consecuente

Unafalacia formalque puede tener apariencia de argumento válido (véasevalidez). Tiene la siguiente forma:

Si p entonces q

q

Entonces p

Por ejemplo, los argumentos que siguen tienen la misma estructura subyacente que la que acabo de mostrar en términos depyq:

Si posees la visa correspondiente, puedes trabajar legalmente en Estados Unidos.

Puedes trabajar legalmente en Estados Unidos.

Por lo tanto, tienes la visa correspondiente.

y

Si un vehículo se queda sin combustible deja de funcionar.

Tu vehículo ha dejado de funcionar.

Por lo tanto, tu vehículo se ha quedado sin combustible.

En el caso de este tipo de argumentos, quizá sea más fácil advertir el error si se toman en consideración más ejemplos con la misma forma:

Si ella me amara en secreto y no quisiera que su novio lo supiese, entonces no contestaría mis cartas.

Ella no ha contestado mis cartas.

Por lo tanto, me ama en secreto y no quiere que su novio lo sepa.

El error en este argumento es que aunque las dospremisassean verdaderas, la conclusión no necesariamente lo es: podría ser verdadera o podría no serlo. Por lo tanto, no es unadeducciónfiable. Su conclusión es unnon sequitur: no se siguenecesariamentede sus premisas. Considera condición suficiente que ella no conteste mis cartas me ame en secreto y no desee que su novio lo sepa (véasecondiciones necesarias y suficientes). Pero es evidente que la primera premisa no afirma que la única razón posible de su falta de respuesta sea su amor secreto; para que el argumento fuese válido deberíamos leer «si» como un «siy sólo si», y en la mayoría de los contextos sería evidencia de delirio o, por lo menos, depensamiento desiderativocreer que la primera premisa brinda la única explicación posible de su falta de respuesta. Existen numerosasexplicaciones alternativaspara su silencio: podría estar irritada por mis cartas, podría no querer ilusionarme, o quizá nunca abrió mis cartas. No tiene nada de inconsistente (véaseconsistencia) creer, simultáneamente, que si me ama en secreto y no quiere que su prometido se entere, entonces no contestará mis cartasyque no haber respondido mis cartas no necesariamente es evidencia de que me ama en secreto.

Veamos otro ejemplo. Las personas afectadas de sida son proclives a contraer resfríos y a menudo sufren de sudoraciones nocturnas. Pero sería un error pensar que sólo porque alguien es proclive a resfriarse y a sufrir de sudoraciones nocturnas tiene sida. Ésa es tan sólo una explicación posible; de ninguna manera se sigue lógicamente de la premisa «Si tienes sida, eres proclive a contraer resfríos y sufres sudoraciones nocturnas» que alguien que tenga esos síntomastienesida. Para llegar a esa conclusión necesitaría creer queúnicamentelas personas que tienen sida son proclives a contraer resfríos y a sufrir de sudoraciones nocturnas; y eso es obviamente falso.

Un ejemplo más exagerado deja en claro que no se puede confiar en esta forma de argumento. Sin duda, es posible que si he comprado un automóvil, mi cuenta en el banco esté en rojo. Sucedeque mi cuentaestáen rojo; pero existen numerosas explicaciones alternativas para este fenómeno, como por ejemplo que mi editor no me está pagando regalías suficientemente altas para financiar mi extravagante estilo de vida. No podría concluir fehacientemente del hecho de que mi cuenta esté en rojo que he comprado un automóvil. Ello sería claramente absurdo. Para demostrar la invalidez de un argumento de este tipo, la técnica de utilizar un argumento con la misma forma obviamente absurda resulta de gran utilidad; ayuda a deslindar la posible distracción que podría provocar el contenido particular de un argumento de su estructura subyacente. Si el argumento es inválido, aun cuando de él se sigue una conclusión verdadera, no deberíamos apoyarnos en él, puesto que la conclusión no se sigue lógicamente de las premisas (véasefalacia por falsa causa).

Una razón por la cual la falacia de afirmar el consecuente puede ser tentadora es que se asemeja a una forma válida de argumentación, conocida comoafirmación del antecedente(modus ponens):

Si p entonces q

p

Por lo tanto q

Un argumento con esta forma es:

Si haces que tu bebé eructe luego de darle de comer, se dormirá plácidamente.

Has hecho que tu bebé eructe luego de haberle dado de comer.

Por lo tanto, se dormirá plácidamente.

Aquí, si las premisas son verdaderas, la conclusión debe ser verdadera. La forma falaz de este argumento sería:

Si haces que tu bebé eructe luego de darle de comer, se dormirá plácidamente.

Tu bebé está durmiendo plácidamente.

Lo has hecho eructar.

Pero, como quedó demostrado en los ejemplos anteriores, afirmar el consecuente de ninguna manera garantiza una conclusión verdadera, aun si las premisas son verdaderas.

Aunque muchos ejemplos de esta falacia son fácilmente detectables, cuando algunas de las premisas están implícitas, y no son expuestas explícitamente, los errores de razonamiento pueden ser más difíciles de identificar.

ambigüedad

Propiedad de una palabra o una frase que tiene dos o más significados. La ambigüedad debe distinguirse de lavaguedad. Esta última es resultado de la imprecisión en el lenguaje, mientras que la ambigüedad surge únicamente cuando una palabra o una frase puede ser interpretada de dos maneras diferentes. Existen tres clases comunes de ambigüedad:léxica,referencialysintáctica.

Laambigüedad léxicase produce cuando una palabra con dos o más significados posibles es utilizada de manera tal que la frase o laoración en que aparece puede ser comprendida de más de una forma. Por ejemplo, un libro llamadoEl mito de la diosapodría referirse tanto a un mito específico como a un ataque a la idea de que alguna vez haya existido una diosa: ello se debe a que la palabra «mito» tiene dos significados afines pero diferentes. O, de manera similar, a partir de un título comoDiscriminaciónsería imposible determinar si un libro se refiere al trato injusto que reciben ciertos grupos dentro de la sociedad, como en la fórmula «discriminación racial», o a la capacidad de realizar juicios estéticos sutiles, como en «el experto realizó una sutil discriminación». Por supuesto, ambos títulos de libro bien podrían ser un juego de palabras deliberado. Los juegos de palabras se valen de las ambigüedades léxicas. Cuando Samuel Johnson vio a dos mujeres que discutían de pie en las entradas de sus respectivas casas comentó que nunca se pondrían de acuerdo, porque estaban discutiendo desde «premisas diferentes», unatrouvailleque juega con dos significados posibles de la palabra «premisas».1Sin embargo, en realidad, dos personas que discuten desdepremisas(en el sentido de puntos de partida de las argumentaciones) diferentespodríanllegar a la misma conclusión; pero no lo harían por el mismo camino.

Laambigüedad referencialse produce cuando una palabra es utilizada de manera tal que podría considerarse que se refiere a dos o más cosas. Por ejemplo, si dos personas en una sala se llaman John, decir simplemente «Hay una llamada telefónica para John» será decididamente de poca ayuda, a menos que sea claro en función del contexto a qué John se está haciendo referencia (la persona que informa acerca del llamado podría, por ejemplo, dirigir su mirada inequívocamente hacia el John correcto mientras lo hace). Tales ambigüedades de referencia a menudo se producen utilizando pronombres tales como «eso», «ella», «él» y «ellos». En la oración «La mora rodó fuera de la escudilla y quedó debajo de mi servilleta, entonces la dejé allí» no es en absoluto claro qué es lo que dejé en su lugar. ¿Fue la mora, la servilleta o tal vez, aunque menos probablemente, la escudilla? (si bien, estrictamente, el término «mora» podría significar «nativa de Mauritania», el contexto de la oración excluye cualquierambigüedad léxica).

Laambigüedad sintáctica, a veces llamadaanfibología, se produce cuando el orden de las palabras permite dos o más interpretaciones. Por ejemplo, «fábricas de enlatado de habas pequeñas» podría significar tanto establecimientos donde se enlata ciertas habas de pequeñas dimensiones, como pequeñas instalaciones dedicadas al enlatado de habas cuyo tamaño desconocemos. En casos como estos, una redacción diferente de la oración eliminaría la ambigüedad. La oración «Me enteré de lo que hiciste ayer en el trabajo» tiene una doble ambigüedad. Por un lado, podría significar o bien que me enteré de lo que tú hiciste cuando estabas en el trabajo, o bien que yo estaba en el trabajo cuando me enteré de lo que hiciste. Por otro lado, su ambigüedad reside en que el orden de las palabras no deja en claro si fue ayer que me enteré de lo que hiciste, o si me enteré de algo que hiciste ayer.

Si bien es extremadamente difícil eliminar toda ambigüedad, siempre que exista una seria posibilidad de confusión, es recomendable tomarse el tiempo necesario para lograr que el sentido que queremos darle a nuestras palabras sea inequívoco (véase tambiénequívoco). Sin embargo, dedicar nuestra vida a eliminar todas las interpretaciones posibles pero improbables sería merapedantería, a menos, por supuesto, que debamos redactar un documento legal.

ambigüedad léxica

Véaseambigüedad.

ambigüedad referencial

Véaseambigüedad.

ambigüedad sintáctica

Véaseambigüedad.

analogía, argumentos por

Argumentos basados en una comparación entre dos cosas que, según se supone, son similares. Los argumentos que se basan en analogías obedecen al principio de que si dos cosas son similares en ciertos aspectos conocidos, probablemente serán similares en todos sus otros aspectos, aun cuando estos no son directamente observables. Dicho principio, que se apoya en lainducción, a lo sumo permite derivar conclusiones sóloprobables; rara vez permite extraer una prueba concluyente, dado que la semejanza en algunos aspectos no siempre indica de manera fiable la semejanza en los demás aspectos. Una excepción es el caso en que la similitud en cuestión se refiere a la forma lógica: así, si un argumento es válido (véasevalidez), entonces cualquier otro argumento que adopte la misma forma lógica también lo será.

La argumentación sobre la base de una analogía puede parecer a primera vista una forma enteramente fiable de razonamiento. ¿De qué otro modo podríamos aprender a partir de nuestra experiencia si no es transfiriendo los resultados de un descubrimiento dado a nuevas situaciones similares? No obstante, los argumentos basados en analogías sólo son fiables si las situaciones comparadas guardan una similitudrelevante, y lamentablemente no existe una prueba simple que permita determinar la relevancia de una similitud.

Uno de los usos más célebres del argumento basado en analogías es el intento de demostrar la existencia de Dios conocido como «argumento basado en el diseño». En su forma más simple, ese argumento sostiene que, como existen varias similitudes visibles entre los objetos naturales y los que han sido diseñados por los seres humanos —entre el ojo humano y la cámara fotográfica, por ejemplo—, debemos concluir que ambos han sido creados por un tipo de inteligencia similar. En otras palabras, las similitudes perceptibles entre dos tipos de cosas son tomadas como una señal fiable de que tienen un origen similar: en este caso, un diseñador inteligente. El ojo es más sofisticado en su «diseño» que la cámara: podemos usar este argumento basado en una analogía y llegar a la conclusión de que el diseñador del ojo fue necesariamente más inteligente y poderoso que el diseñador de la cámara. La conclusión del argumento basado en el diseño es que el diseñador inteligente y poderoso del ojo debe de haber sido Dios.

Sin embargo, como han señalado muchos filósofos, la analogía entre cosas tales como un ojo y una cámara es relativamente débil; aunque algunos de sus aspectos son bastante similares (ambos tienen una lente, por ejemplo), también difieren en muchos otros aspectos(el ojo, de por sí, es parte de un organismo viviente, mientras quela cámara es una máquina). Si el argumento basado en el diseño se sustenta sobre una analogía relativamente débil (véasefalsa analogía), entonces sus conclusiones respecto de las causas del aparente diseño de objetos naturales debe ser necesariamente débil. Además, en este caso también existe unaexplicación alternativamuy plausible respecto de exactamente las mismas observaciones, por ejemplo, la teoría de la evolución mediante selección natural formulada por Charles Darwin. El argumento basado en el diseño no proporciona por sí solo nada que se parezca a una demostración de la existenciade Dios, tanto porque la analogía en la que descansa es relativamentedébil como porque existe una teoría que compite con ella, que explica el diseño de los organismos vivientes por el obrar impersonal de la herencia genética y el medio ambiente.

La filósofa Judith Jarvis Thomson, para defender su punto de vista acerca de las implicaciones morales del aborto, usó una analogía según la cual aun si un feto tiene derechos, estos no necesariamente invalidan el derecho de una mujer a decidir qué ocurre en y a su cuerpo (véase también