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Un lunes 15 de abril de 2019 el mundo se detenía mirando fijamente pantallas de televisión, celulares, tablets y computadores, mientras ardía la catedral francesa de Notre Dame. Una palabra, en medio de la debacle, resonaba más que las otras: patrimonio. ¿Qué podrían tener en común una famosa catedral francesa, un paisaje único de América y las costumbres de un pueblo originario? ¿Qué dicen de nosotros? Son ejemplos de patrimonio cultural que nos vinculan con el pasado, pero también con el presente y lo que imaginamos o deseamos del futuro. Pensar Patrimonio nos invita a conocer y valorar los bienes materiales e inmateriales que atestiguan nuestra historia, al mismo tiempo que nos propone una nueva mirada. ¿A quién le pertenecen? ¿Por qué son importantes? ¿Cómo se vinculan con nuestras vidas e historias? El patrimonio es la huella de cómo hemos vivido y la clave para seguir viviendo juntos en un futuro cambiante e incierto. Este libro nos permite comprender sus diversas manifestaciones como parte de una gran fotografía de la que somos tanto espectadores como protagonistas.
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Seitenzahl: 158
Veröffentlichungsjahr: 2022
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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE
Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural
Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile
www.ediciones.uc.cl
Pensar Patrimonio
Daniela Marsal C.
© Inscripción Nº 2022-A-3536
Derechos reservados
Abril 2022
ISBN N° 978-956-14-2955-0
ISBN digital N° 978-956-14-2956-7
Diagramación digital: ebooks Patagonia
www.ebookspatagonia.com
CIP-Pontificia Universidad Católica de Chile
Marsal Cornejo, Daniela, 1977-, autor.
Pensar patrimonio / Daniela Marsal.
Incluye notas bibliográficas.
1. Patrimonio cultural.
I. t.
2022 363.69 + DDC23 RDA
ÍNDICE
Introducción
Primera parte: ¿De qué estamos hablando cuando hablamos de patrimonio cultural?
¿Qué es patrimonio?
El patrimonio como construcción social
Protagonistas y constructores del patrimonio
Segunda parte: ¿Pero por qué podría ser importante el patrimonio?
Testimonio y testigo de las expresiones y vivencias humanas
Patrimonio como herramienta para la enseñanza y sobre todo para la reflexión
No somos los únicos: la promoción de valores a través del patrimonio
Tercera parte: A modo de cierre… Patrimonio cultural en el siglo XXI
Notas
Referencias
Introducción
El día lunes 15 de abril de 2019 el mundo se unía y detenía mirando fijamente pantallas de televisión, celulares, tablets y computadores, mientras ardía la catedral francesa de Notre Dame. Ese día, en diferentes puntos del planeta, el silencio, la tristeza y una fuerte sensación de pérdida, ahogaba a muchos de quienes veían esas imágenes, que luego llenaron las redes sociales y noticias. ¿Por qué el incendio de un edificio, francés, podría unir a miles de millones de personas, de los más variados lugares del mundo, y hacerlas sentir esa desazón? ¿Qué se quemó realmente ese día?
¿Qué podrían tener en común una ruta turística, una celebración, un delicioso plato de comida y un monumento? A simple vista pareciera que nada. Lo cierto es que, si limpiamos un poco el vidrio de nuestros lentes, podremos ir revelando, capa por capa, como hacen los arqueólogos, que todos ellos tienen muchas cosas en común. La primera, es que todas tienen que ver con los seres humanos. Ya sea porque bailan y disfrutan la fiesta, saborean la comida, recorren una ciudad como turistas o simplemente reconocen un monumento en la calle. La segunda, es que en todas ellas los seres humanos expresan algo de sí mismos. Las formas de celebrar, de cocinar, de construir, o de decidir qué merece ser visitado, dicen bastante de nosotros. Aquel dicho que tanto conocemos de “dime con quién andas y te diré quién eres”, podríamos adaptarlo como “dime qué celebras y qué comes y te diré quién eres”. ¿Cuánto podemos saber de los demás según lo que comen? ¿Cuánto podemos saber de los demás según qué celebran o qué lugares visitan? Bastante, sin duda. Podemos decir bastante de los demás y ellos de nosotros, a través de esta información.
¿Y si además de tener en común que todas estas actividades son realizadas por seres humanos y que dicen algo de nosotros, agregáramos, también, que nos traen recuerdos y sentimos que nos hacen sentido?
Los seres humanos somos muy diferentes, pero también tenemos mucho en común. Hay elementos y prácticas que dicen quienes somos, nos construyen, nos hacen sentir que pertenecemos a algo, además de traer consigo recuerdos, memorias, algunas muy gratas y quizás otras no tanto, pero que finalmente nos hacen ser quienes somos hoy. Todos estos elementos, también, podrían ser considerados patrimonio.
Volviendo a las preguntas del inicio, ¿por qué ese día del incendio la noticia causó tanta tristeza y tanta impresión? ¿Se quemó solamente el edificio? La verdad es que no. Como iremos viendo en este libro, el patrimonio, además de ayudarnos a entender quiénes somos, es también algo que valoramos. Pero no solo por sus ladrillos, por sus lindos vitrales, ni su majestuosidad como catedral. Que, dicho sea, es hermosa. Sino también porque detrás de ella, como detrás algunas celebraciones y platos deliciosos de cocina, y tantas otras cosas, nosotros, los seres humanos, ponemos un valor mayor. Esa catedral no es solo una catedral. Para algunos es parte de su historia, de su barrio, de su vida. Para otros es parte de la historia de occidente y de la arquitectura. Para muchos, es parte de la historia del mundo. Ese día, no solo se quemó una catedral. También se quemó un pedacito de nuestra historia en esta tierra.
Pensar Patrimonio es un libro que invita a pensar, como dice el título, sobre patrimonio. Nos invita a construir, pero sobre todo a de-construir. A quitarnos los prejuicios y los estereotipos para construir a través de estas páginas lo que podría ser entendido como patrimonio. Porque esa es una tarea que será de ustedes. No esperen terminar este libro y tener una definición exacta, ni una idea perfecta. Para eso están los diccionarios. Aquí vamos a pensar, a reflexionar sobre patrimonio, pero también sobre muchísimas cosas más. Probablemente, en este momento estén tentados de abrir un diccionario y buscar la palabra patrimonio. Para que no lo hagan, les ahorro el viaje. En el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la definición de patrimonio es muy simple. Señala que viene del latín patrimonium, y, que alude a los bienes u otras cosas que pertenecen a alguien, los cuales pueden ser heredados o no. Como ven, esta definición no dice mucho. Se queda corta, y poco expresa de la complejidad de lo que estamos por empezar a ver. En el mismo diccionario, hay otras definiciones de patrimonio que lo acompañan. Como patrimonio histórico o patrimonio nacional. Pero esas las iremos tratando más adelante. Primero, como los arqueólogos, iremos avanzando capa por capa en este descubrimiento.
Por ahora, y para poder empezar a pensar en patrimonio, tenemos que partir por lo primero, la pregunta más simple, pero, a la vez, más fundamental de todas:
¿Qué es patrimonio?
Esa es la pregunta que a muchos de ustedes les debe resonar en sus cabezas en estos momentos. Lo cierto es que no hay una sola respuesta para esa pregunta. Ni tampoco una sola respuesta correcta. Si volvemos al diccionario, sabemos que el concepto en su origen como palabra deriva de pater, en referencia a los bienes que proceden de la familia (el padre) y que son heredados.
Sin embargo, en otros diccionarios e incluso en la vida cotidiana sabemos que la palabra patrimonio tiene otras connotaciones, como en términos jurídicos se entiende como los bienes de alguien y la versión desde la contabilidad, que refiere al patrimonio como un conjunto de bienes que tiene una empresa o una persona.
De este modo, vemos que la palabra patrimonio ya es complicada y tiene variados significados, según el contexto en que se utilice. Por lo mismo, en múltiples ocasiones se la ve acompañada de un “apellido”: patrimonio cultural, patrimonio natural, patrimonio artístico, entre otros. Esos apellidos están ahí justamente para precisar de qué tipo de patrimonio podríamos estar hablando. Dicho esto, vamos a realizar una segunda aclaración: en este texto vamos a hablar principalmente de patrimonio cultural.
¿Qué significa esto?
El apellido cultural indica que, sea cual sea el patrimonio del que estemos hablando, hace referencia a nuestra cultura.
¿Qué es cultura?
Existen muchas formas de definir cultura, y podríamos hacer otro libro completo sobre eso, pero, para simplificarnos, vamos a citar a la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales,en la que se señaló que cultura “puede considerarse como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o grupo social. Ello engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias” 1.
La cultura, entonces, está conformada por elementos que nos hacen quienes somos y que nos dan ciertas características especiales como seres humanos, a diferencia de otras especies vivas. Esta no se transmite genéticamente, sino que se aprende, socializando, conviviendo, y nos guía, nos da pautas de cómo vivir la vida, las cuales compartimos con otros. Es cierto que en la palabra cultura parece caber todo: es un gran paraguas que incluye muchísimas cosas. Demasiadas. Y, entre estas muchas cosas culturales, existe una que se llama patrimonio. Sabemos entonces, que sea lo que sea patrimonio, está vinculado a la cultura.
Con esta noción sobre cultura en mente, ya tenemos una pista importante respecto a este misterioso concepto del que les hablo. Intentemos ahora dilucidar algunas definiciones sobre patrimonio.
En lo personal, no me gustan las definiciones, porque me parece que, cuando se trata de explicar conceptos complejos como este, nunca logran abarcar todo lo necesario. Al igual que con el diccionario, creo que todas esas explicaciones se quedan un poco cortas. Si a esto sumamos que, como iremos viendo más adelante, el patrimonio es algo dinámico y va cambiando, entonces las descripciones y definiciones muchas veces no logran acompañar esos cambios. Pese a todo esto, me parece que mencionar algunas definiciones que otros autores han escrito sobre el patrimonio puede ser útil para quienes recién caminan en este sendero.
La Organización para las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), dedicada, entre varios otros temas, al patrimonio, es uno de los organismos que guía esta área a nivel internacional. Una de sus definiciones de patrimonio cultural señala que este “… es el legado de artefactos físicos y atributos intangibles de un grupo o sociedad que se heredan de generaciones pasadas, se mantienen en el presente y otorgan beneficios a las generaciones futuras”2.
“Es una modernización de la tradición”3.
Antonio Ariño
"Patrimonio como el testimonio de la cultura de un pueblo"5
Esther Fernández de la Paz
“El patrimonio cultural es el legado que recibimos del pasado, experimentamos en el presente y transmitimos a las generaciones futuras”4.
Sandra Pellegrini
“Consideramos patrimonio cultural el conjunto de objetos materiales e inmateriales, pasados y presentes, que definen a un pueblo: lenguaje, literatura, música, tradiciones, artesanía, bellas artes, danza, gastronomía, indumentaria, manifestaciones religiosas y, por supuesto, la historia y sus restos materiales, es decir, el patrimonio histórico.
Entendemos por patrimonio natural todos los elementos de la naturaleza: montañas, ríos, flora, fauna, así como el resultado del trabajo del hombre en el ambiente natural, es decir, el paisaje humanizado: caminos, ciudades y pueblos, cultivos, caseríos agrícolas, etc. El territorio es el punto de encuentro del hombre con su patrimonio”6.
Pilar García
De ese modo, la propia idea y concepto de patrimonio se ha transformado en un término polisémico, es decir, que contiene muchos significados, pero, además, en las últimas décadas, estas posibilidades de significados se han ido expandiendo y parecieran no tener límites. Esto último ha llevado a algunos a pensar que todo, dadas ciertas circunstancias, tiene la potencialidad de convertirse en patrimonio7. Si esto fuese así, ¿se imaginan que todo tuviese que ser conservado y valorado? ¡Tendríamos una cantidad ilimitada de patrimonio cultural y viviríamos dentro de un museo!
En este contexto, intentar dar con una definición única y completa sobre qué es patrimonio puede ser un esfuerzo en vano. Sobre todo, frente a un universo variado y repleto de definiciones y versiones como el que existe. Por ello, en espíritu de un mejor entendimiento y para que podamos ir avanzando respecto a lo que es o podría ser considerado patrimonio, es que rescataremos algunas características de este que me parecen fundamentales.
La primera de ellas está relacionada al pasado. Desde el sentido común, existe la tendencia a asociar el concepto de patrimonio con aquello que se hereda, por lo tanto, con aquello que viene del pasado. Sin embargo, cuando indagamos con mayor profundidad podemos darnos cuenta de que el patrimonio se relaciona más con el presente que con el pasado. Tal como señala Graham et al.8, el patrimonio es el uso contemporáneo del pasado. En otras palabras, el patrimonio se valora y genera preocupación e interés –o desinterés– en un presente, desde un hoy. Además, se ve influido por ese presente, por el momento que se está viviendo.
Algo similar señala Lowenthal9, al indicar que el patrimonio domestica al pasado para darle propósitos del presente.
Así, por ejemplo, los decretos y leyes que declaran algo como un monumento o patrimonio, lo hacen desde la actualidad, con valores actuales, con visiones de aquello que nos interesa hoy. Por ejemplo, a lo largo de la historia muchas ciudades se han construido usando como cimientos a otras, monumentos y edificios han sido desarmados para construir otros.Tal es el caso de Ciudad de México, su centro histórico tras la conquista en el siglo XVI es destruido por los españoles vencedores para la construcción de una nueva ciudad. Es así como las propias piedras del Templo Mayor azteca son utilizadas para estas nuevas construcciones. Para ese presente, el de los españoles, el pasado azteca no tenía valor patrimonial ni cultural. En cambio, para nuestro presente, esto es totalmente diferente.
Algo similar sucede con aquello que queremos preservar. Pero, en este caso, no solo decidimos conservar algo para tenerlo con nosotros, sino que también heredarlo a futuras generaciones. Esto dice mucho respecto a cómo nos vemos, cómo nos queremos ver y ser vistos en una proyección de largo plazo. Así, la construcción del patrimonio es una operación que se realiza en el presente, a partir del cual se construye, reconstruye, selecciona e interpreta el pasado. Igualmente, se vincula con el futuro, ya que cada decisión que se realiza respecto al patrimonio tiene repercusiones en su devenir.
Vamos a aterrizar todo esto. En 1910, cuando Chile celebraba el Centenario de la Independencia —fecha que no corresponde realmente a la independencia, pero esa es otra historia— desde el poder político, económico y social chileno se decidió emprender una serie de remodelaciones y construcciones para embellecer y dar cierta imagen a la ciudad de Santiago. Una de estas iniciativas fue iniciar la construcción de un Museo Nacional de Bellas Artes. Se trató de una misión fundamental no solo por un supuesto interés en el arte, sino también porque toda ciudad que se preciara a sí misma de “civilizada” y “moderna” debía tener un museo de bellas artes. Así era en las grandes capitales europeas, que eran las ciudades que la élite de la época quería imitar. Cuando se emprendió esta tarea, se emprendió también una que tenía que ver con el presente. Se construyó un edificio, un museo, un patrimonio, con los valores y los intereses de ese momento histórico, que consistían justamente en imitar la cultura europea, incluso en su patrimonio. Tanto es así, que el diseño arquitectónico del museo se inspira en el Petit Palais, un museo de arte de París. ¿Qué dice el Museo de Bellas Artes sobre su época? ¿Sobre esa sociedad? ¿Cómo deseaban verse los ciudadanos y cómo esperaban ser vistos por los demás? ¿Qué deseaban heredarle a los chilenos y chilenas del futuro?
Por otra parte, el patrimonio, no solo hace referencia al pasado, sino que también a elementos que siguen vivos. Canclini plantea que “el patrimonio no incluye solo la herencia de cada pueblo, las expresiones ‘muertas’ de su cultura —sitios arqueológicos, arquitectura colonial, objetos antiguos en desuso— sino también los bienes actuales, visibles e invisibles nuevas artesanías, lenguas, conocimientos, tradiciones”10.
Un aspecto interesante respecto al pasado es que este, para el caso del patrimonio, como para muchas otras cosas, no necesariamente es real. ¿A qué me refiero con esto? A que el tiempo y la antigüedad de algunos elementos patrimoniales son más percepciones que hechos reales. Basta con que algo se perciba como antiguo, como algo del pasado, sin importar demasiado la rigurosidad histórica. Es así como en las últimas décadas, en diferentes partes del mundo, han renacido las conocidas “fiestas costumbristas”. En estas fiestas se rescatan las antiguas usanzas de comidas, bebidas, artesanías y música, entre otras cosas. A pesar de ser actuales, se perciben como si hubiesen existido así desde siempre, apelando al pasado y a una idea de continuidad en el tiempo. Si esto es real o no, no importa demasiado, lo cierto es que mientras tenga sentido para las personas, y estas lo perciban así, el resto da igual. Esto es a lo que los historiadores Hobsbawm y Ranger11 denominaron “la invención de la tradición”. En su libro del mismo nombre, Hobsbawn hace un interesante análisis respecto a las ceremonias de la monarquía británica. En él da cuenta que las ceremonias que hoy conocemos tienen “apenas” un poco más de un siglo de antigüedad. A través de diferentes documentos y fuentes, Hobsbawn nos revela cómo a partir de fines del silgo XIX la monarquía británica se esmera en mejorar sus ritos y ceremonias, haciendo de estas algo reconocido, pero, sobre todo, percibido como una práctica inmemorial que siempre ha sido así. Más adelante volveremos al tema de las percepciones, que en lo que al patrimonio respecta son tremendamente importantes.
Ilustración El huaso chileno / Dominio público
Otra de sus características se relaciona con que el patrimonio es una construcción social. Aunque más adelante profundizaremos en este aspecto tan importante, por ahora podemos resumirlo en que el patrimonio se construye según la sociedad en la que se inserta. ¿Qué quiere decir esto? Que varía según sociedades y momentos históricos. No necesariamente las mismas cosas son patrimonio en diferentes lugares, como tampoco aquello que lo era hace 50 años, lo sigue siendo hoy. De esta forma, el patrimonio cambia según el contexto y el momento histórico en el que se construya. Por consiguiente, la construcción del patrimonio es un proceso dinámico y diverso.
Relacionado con lo anterior, otra característica fundamental de rescatar es la importancia de las personas como protagonistas activos en el proceso de construcción del patrimonio, sobre todo, porque este no es algo dado, ni que exista en sí mismo12. Pese a que la participación de las personas suele olvidarse, resulta que el patrimonio no existe sin la participación de los individuos y los grupos sociales. Somos nosotras y nosotros, a nivel individual y/o social, quienes le damos la posibilidad de ser patrimonio a aquello que valoramos y nos da sentido.
La relación y participación de las personas con el patrimonio se realiza desde dos esferas principales:
la oficial y la no oficial.
El primer caso se refiere a aquellos elementos patrimoniales sustentados y promovidos por la nación y/o el Estado. En su mayoría suelen ser reconocidos, aprendidos y socializados a través de la educación, ritos, fiestas, conmemoraciones e instituciones. Por otra parte, existe también un patrimonio no oficial, uno espontáneo, que nace desde lo privado, las actividades y conocimientos individuales, familiares y de comunidades. Volveremos a este tema más adelante.
Otra de las características del patrimonio es su capacidad de entregarnos raíces y sensaciones de continuidad entre el pasado y hoy. En estas sociedades que se transforman, en ciudades que cambian, se ha dicho que el patrimonio podría ser un refugio13 que nos cobija y da sentido frente a lo cambiante. ¿Han vuelto a visitar un lugar que conocían para descubrir que ha cambiado mucho, que hay otros edificios, calles y tiendas nuevas? Todo al principio parece diferente, hasta confuso, pero, si logras ver algo conocido, un edificio, una plaza, un árbol, una casa, algún referente que reconoces, rápidamente vuelve a tu mente la sensación de seguridad y de saber dónde estás? Algo similar también ha ocurrido en estos años de pandemia. Frente la incertidumbre, los encierros y el distanciamiento han surgido los espacios de búsqueda de algo que nos recuerde a nuestro hogar, a nuestro pasado, a quienes somos. Así, hemos vuelto a cocinar platos caseros, a retomar ritos y tradiciones, a recordar y anhelar ciertos lugares. El patrimonio puede ser ese algo conocido, ese referente de nuestras vidas. Esa sensación de que, aunque todo cambie, existen aún cosas que nos dan la sensación de permanencia y confianza.
