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Dirigir una empresa es una responsabilidad y un desafío. Las Personas Vértice asumen un trabajo que exige lo mejor de cada uno de nosotros. El trabajo del director general es extraordinario, pero a la vez, es un itinerario de contrastes, donde se sortean dificultades, diferencias, noches de desvelo, momentos dubitativos, satisfacciones y alegrías. Personas Vértice es una recapitulación de ideas, reflexiones y aprendizajes personales del autor acerca de la labor del director general. Plantea diez retos para enriquecer a quienes ejercen o ejercerán una de las labores empresariales más valiosas: liderar a una comunidad de personas hacia un propósito común y valioso.
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Seitenzahl: 113
Veröffentlichungsjahr: 2022
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Personas Vértice
Sueños, desvelos, aprendizajes y alegrías
Reflexiones de un director general
Rafael Gómez Nava
Prólogo
Como periodista, he tenido la oportunidad de entrevistar y conversar con hombres y mujeres en posiciones de liderazgo, en todo tipo de organizaciones: grandes, medianas y pequeñas, nuevas y antiguas, innovadoras y tradicionales. Aún en las crisis más agudas, todos y todas se muestran siempre confiados y optimistas, parecen navegar con un mapa que les indica con toda claridad en dónde están los obstáculos y dónde las ventajas, sus equipos lucen armoniosos y motivados.
Una de estas entrevistas me llevó a conocer al presidente global de una de las mayores aseguradoras del planeta. La empresa reportaba buenos resultados y al igual que en otras conversaciones, el futuro de la empresa y su equipo parecían luminosos. Tiempo después, hubo un relevo en el liderazgo de la firma, las cosas no marchaban bien y bajo la nueva dirección llegó un primer trimestre de números rojos y con ellos los recortes.
El ejecutivo del escenario perfecto, al que había entrevistado, cinco meses después de haber pasado la estafeta del liderazgo se quitó la vida. Las razones de una conducta tan extrema pertenecen a la psicología y a la psiquiatría, pero aquel episodio hizo evidente el contraste entre la apariencia que guarda un líder, quien debe aparecer siempre infalible, incluso ante la realidad de organizaciones y entornos de una enorme complejidad e incertidumbre, particularmente en un contexto como el que trajo la pandemia.
Esa disonancia, muchas veces implica un camino que se navega en solitario. No es fácil para el líder mostrar sus dudas y reconocer sus fallas de manera constructiva, es complejo mantener la ecuanimidad frente al aplauso constante y las cajas de resonancia. Es más difícil aún, mantener la armonía familiar y cumplir al mismo tiempo con las demandas constantes que hoy exige una posición de liderazgo de alto nivel.
Ahí el valor de la presente obra, en la que Rafael (Rafa) Gómez Nava nos ofrece una brújula auténtica, cándida y rigurosa de su experiencia, al convertirse en el director general del período 2012-2021 del IPADE, una institución que es un punto de referencia para el quehacer de la empresa en México.
La pluma de Rafa es prolífica en investigación académica-empresarial de primer orden, y de la cual da cuenta un gran número de trabajos publicados. Sin embargo, en esta obra el lector encontrará el rigor de un estudioso de la empresa y su liderazgo, con la experiencia de haber navegado al frente de una organización. El lenguaje es ameno y retrata la inteligencia de su autor, que advierte de la importancia de contener el vértigo, de administrar el tiempo y la soledad de liderar. Como bien lo define la dirección general: “No es una superioridad que se deriva de la estructura, en todo caso, es la responsabilidad de tener el encargo en su completitud”.
La perspectiva que Rafa delinea es clave para mantener a raya al ego y encontrar espejos que disminuyan los puntos ciegos, sobre todo para identificar, sabiamente, cuando ha llegado el momento de dar el paso más difícil, el de dejar de ser director general.
En Personas Vértice el lector encontrará una guía de gran valor para aquel que es líder, más allá del organigrama.
Rodrigo Pacheco García
Periodista de negocios en Grupo Imagen Multimedia/prensa, radio y televisión en México. Experto en las grandes tendencias globales, económicas y tecnológicas por las que navegan las empresas y los empresarios en el siglo XXI
I. Lo que me anima
Hacia finales del mes de abril del 2021, tuve una conversación remota con un buen amigo y anterior colega en el IPADE, Edmundo Vallejo1. No olvidaré lo que me comentó: “Rafa, no dejes de escribir tus aprendizajes de 9 años como director general del IPADE”, y de inmediato también me dijo: “tómate una semana, con hoja en blanco y una pluma; no dejes de escribir… si pasa mucho tiempo sin que lo hagas, ya no lo harás en el futuro”.
Durante los siguientes tres meses, como era de esperarse, no tuve oportunidad de escribir ni una página. Dediqué buena parte de mi tiempo a seguir construyendo iniciativas de futuro, retomando mi labor docente en el IPADE y preparando una estancia postdoctoral que realicé en Estados Unidos.
Inesperadamente, y aún ya estando vacunado contra el COVID-19, me confirmaron mi contagio. No fue una buena noticia; me imaginé 14 días de aislamiento, temperaturas, debilitamiento, pérdida de olfato y gusto. De pronto recordé el consejo de Edmundo y pensé que el contagio me daría la oportunidad para escribir estas reflexiones y aprendizajes.
Este escrito no pretende ser una contribución intelectual propia de una investigación de corte académico, es en cambio, una recapitulación de ideas, reflexiones y aprendizajes personales acerca de la labor del director general. Está redactado en un lenguaje sencillo, directo y con la mejor intención de que sean valiosas en la vida del director, y especialmente, en la labor como persona vértice.
Dirigir una empresa es una responsabilidad y un desafío; un trabajo que exige lo mejor de cada uno de nosotros. El trabajo del director general es extraordinario, pero a la vez, es un itinerario de contrastes, donde se sortean dificultades, diferencias, noches de desvelo, momentos dubitativos, satisfacciones y alegrías.
Durante veintitrés años he tenido la gran oportunidad de conversar con miles de directivos de diferentes industrias, tamaños, algunas empresas familiares, otras empresas mexicanas globales y también, empresas globales en México. Asimismo, durante 9 años (enero del 2012 a abril del 2021) tuve el privilegio de dirigir el IPADE; escuela de negocios a la cual admiro profundamente por su compromiso de servicio por el bien de la comunidad empresarial y los directivos que la conforman.
Pretendo compartir ideas, basado en mis aprendizajes, aciertos y errores, para que permitan al director atreverse, o seguir atreviéndose a llevar a cabo una labor directiva de gran impacto, que trascienda, que inspire y que no deje de servir a la sociedad.
Dirigir es servir con lo mejor de uno mismo. La tarea no es sencilla, pero, a todas luces, vale la pena cada minuto que se tiene por delante.
Notas capítulo I
1. Fue director general de GE para América Latina, posteriormente, fue profesor de tiempo completo del área de Política de Empresa del IPADE, en la actualidad, es consejero, académico, conferencista y autor.
II. Siempre gracias
A quienes me dan sentido
A Yolanda, mi gran compañera incondicional de vida; la persona que me ayuda a ser mejor persona y a no olvidar lo valioso e importante en la vida. Sin duda, ha sido la decisión más acertada en mi vida.
A mis seis hijos (Rafa, Marifer, Elena, Álvaro, Montse y Natalia), son un motivo de impulso y sentido en mi vida.
A mis padres Fanny y Rafael (QEPD), a mi hermana Fanny y a mi suegro Fernando, por su ejemplo y cariño incondicional.
A todos los profesores, directivos y colaboradores del IPADE, su indudable compromiso me ha inspirado para no claudicar en buscar la excelencia.
A quienes han sido soporte
P. Bernardo Fernández Ardavín, P. Ricardo Furber, P. Pablo Palomar, P. Christian Mendoza, P. Juan Pablo Wong, P. Enrique Arce, Yago de la Cierva, Carlos Rossell (QEPD), Ernesto Bolio Arciniega, Marián Rojas Estapé, Fortunato Álvarez Zaragoza, Javier Sánchez González y Raúl Alvarado Herroz.
A quienes me han enriquecido
A Pedro Suárez (QEPD), a Alfonso Bolio y a Miguel León (QEPD), quienes me abrieron las primeras oportunidades académicas y directivas en el IPADE. A mis antecesores en la Dirección General del IPADE: Carlos Llano (QEPD), Carlos Acedo, Sergio Raimond (QEPD), Jorge Gutiérrez y Alfonso Bolio; construí 9 años sobre las bases sólidas y trascendentes que desarrollaron. A mi colega y amigo Lorenzo Fernández, quien encabeza actualmente el IPADE.
Con gratitud especial a Laura Ponce de León (QEPD) –anterior secretaria general del IPADE– y a mi gran amigo Julián Sánchez García –director general adjunto del IPADE– por su acompañamiento cercano en los nueve años de mi gestión como director general. Asimismo, a Leticia Romero por su gran ayuda y profesionalismo.
A los miembros del Consejo de Dirección y al Comité Ejecutivo del IPADE. A los miembros del Consejo de Rectoría y del Consejo Superior de la Universidad Panamericana y el IPADE.
A Eneko Belausteguigoitia y a José Pinto, por el Premio Ingenio, Constancia y Servicio para el Programa MBA/MEDE y por su apoyo incondicional al IPADE.
A mis colegas y amigos, directores generales de escuelas hermanas, a Franz Heukamp y a Eric Weber (IESE España), Rodolfo Q. Rivarola (IAE Argentina), Alejandro Moreno Salamanca (INALDE Colombia), Pablo Regent (IEEM Uruguay), Fátima Carioca (AESE Portugal), Jorge Cruz (UNIS Guatemala), Raimundo Monge (ESE Chile), Ronan O´Farrell (Timoney Irlanda) y Paulo Carelli (IESE Brasil). De igual manera a Antonio García de Castro (Instituto Internacional San Telmo España).
A Mary Conway Dato-on, Deborah Crown, Misty Loughry, Omar Rubio y a Tracy Perry por su calidez para hospedarme en Crummer Graduate School of Business (Rollins College) para una breve estancia post doctoral en Winter Park, Florida.
A Nitin Nohria, Richard Vietor y Srikant Datar de la Harvard Business School por su amistad y cercanía con el IPADE. A mis amigos del Advanced Management Program 194 de HBS, en especial a Brent McGowan, Fernando Metcalf, Andy Owen, Sebastián Picardo, Nima Motazed, Daisuke Takagi, Carlos Ventura, Mario García, Luz Bernal, Enrique Pellico, Emiliano Muratore, Darshan Gandhi, Frederic Astier, Ann Watson, Luiz Fogaça y Rajeev Menon.
A Rafael Alvira, Alejo Sison, Montserrat Herrero, Jesús Díaz, Alejandro Ruelas y a Reyes Calderón de la Universidad de Navarra, por su enseñanzas en el Instituto Empresa y Humanismo.
A las familias empresarias, que han depositado en mí su confianza para participar en sus Consejos de Administración, en especial, con agradecimiento y admiración a Hugo Sandoval y a la familia Sandoval Domínguez.
A mis colegas y amigos Edmundo Vallejo, Francisco Arenas, Ernesto Bolio B., Enrique Taracena, Antonio Casanueva, Agustín Llamas (QEPD), Carlos Ruiz, José Diez, Rafael Sosa, Javier Duarte, Juan Romero, Alejandro Armenta, Rodrigo Garza, Federico D´Kuba, Oscar Carbonell, Rodrigo de León, Juan José Alonso, María del Carmen Bernal, Alejandro Vázquez, Antonio Sancho, Andrés Alcántara, Rodrigo González, Gabriela Alvarado, Miguel de la Colina, Paulina Lopez, Woong Bi Lee, Víctor Castillo, Angel Valle, Elías González, Carlos Muñoz, Marcos Gutiérrez, Leonel Arias, Juan Carlos Núñez, Alejandro Salcedo, Rubén Urtuzuástegui, Luis Felipe Martí, José Antonio Dávila, Francisco Beltrán, Rafael Ramírez, Javier Hurtado, Luis Bonner, Maciej Bazela, Alberto Ibarra, Carlos Castellanos, Sergio Fonseca, Luis Paredes, Kendji Meguro, Jorge Merodio, German Céspedes, Arturo Picos, Felipe González, Nahúm de la Vega, Jorge Llaguno, Ramón Ibarra, Gabriel Hidalgo, Ana Cristina Dahik, Ricardo Murcio, Ricardo Aparicio, Silvia Cacho, Yvette Mucharraz, Víctor Torres, Camilo Posse, Martha Rivera, Francisco Espinoza, Javier Fuentes, Arturo Orozco, Miguel Estrada, Miguel Ángel Llano, Miguel Ochoa, Carlos Chávez, Juan Pablo Llamas, Raúl Velarde, Leticia Almeida, Rafael Arana, Marc Sachon, Fausto García, Roberto Luchi, Fernando Fragueiro, Fabio Novoa, Jorge Iván Gómez, German Serrano, Sandra Idrovo, Peter Montes, Juan Manuel Parra, Ernesto Barrera, Luis Fernando Jaramillo, Carlos Folle, Adrián Edelman, Pablo Sartor, Álvaro Pinto, Miguel Espinoza, Gonzalo Díaz, Beatriz Guzmán, Claudia Amezcua, Marcela Angulo, Tanya Rojas, Myriam Moreno, Ana Teresa Magaña, Gabriela Ávalos, Ruth Cavazos, Elizabeth Zermeño, Guillermo Ortíz, Víctor Pineda, Gabriela Ruiz, Gabriela Del Carmen, Erika Herrera, Lourdes Herrera, Rosa Garcidueñas, Mario Marín, José Manuel Fuentes, Jesús Toledo, Miguel Rentería, Ana María Ávila, Marcela Herrera, Luis Cerda, Oscar Aguirre, Jesús Rivera, Gabriela Núñez, Susana Alemañy, Jesús Martínez y Ronquillo, Rocío de la Mora, Valeria Pi-Suñer, Majo Godinez, Jessica Ascencio, Almudena Jardón, Roberto Martínez, Héctor Arana, Ramiro Ochoa, Mauricio Pérez, Paco Santacruz, Alfonso Aguilera, Luis Alfredo Santana, Ana María Galindo, José Guadalupe Hernández, Marcos Mendoza (QEPD), Sandra Miranda, Clara Sánchez, Iván Entzana, Jesús Sarabia, Adriana Peréz y Musmé Rodríguez.
A Adrián Galván, Rogelio Vega, Quico Soto, Alejandro Domínguez, Gonzalo Vera, P. Eduardo Díaz C., P. Luis Ramos, P. Francisco Ugarte, Lucía Raynal y a mis colegas de la Universidad Panamericana, José Antonio Lozano, Fernanda Llergo, José Antonio Esquivias, Santiago García, José Manuel Núñez, Abraham Mendoza, Gabriel Pliego, Carlos López, Rafael Hurtado y Fernando Batista. A Paola Hirmas, Sergio Orestano, Ernesto Moya, Guillermo Vogel, Hugo Villa, Guillermo Casas, José Luis Rión y Miguel Carrera.
A Claudia Jañez, Juana Ramírez, Enrique Beltranena, Hugo Cuesta, Gustavo Huerta, Mariano Valdez, Rodrigo Pacheco, Vincent Speranza, Miguel Marengo, José Medina Mora, Carlos Labarthe, Samuel Kalisch, Fernando Rubio, Polo Carbajal, Carmen Cuilty, Fernando Sepúlveda, Pilar García, Mariví Esteve, Jorge Sepúlveda, Gilberto Robles, Mario Armenta, Alejandra Escandón, Pablo Escandón Cusi, Pablo Escandon Matarazzo, José Manuel Arana, Bernardo Muñoz, Fernando Gutiérrez, Alberto Laris, Jorge González García, Javier Castañeda, Isidro Quintana, Fernando Rodríguez, Eduardo Gutiérrez, Jesús Padilla, Carlos García-Noriega, Jorge Salas, José María Zas, Juan Pablo del Valle, Raúl Ferráez, Mónica Flores, Javier Carlos Olvera, José María Alonso, Hugo Zurita, Guillermo Gómez, José Luis Hachity, Fernando Valenzuela, Xavier Lebrija, Pepe Shabot, Paco Ruiz Maza, Claudia González, Gabriel Hasson, Javier Sánchez Leyva, Antonio Perez, Antonio Fernández, Alfonso Peláez Díaz, Jorge Sales, Carlos Garza, Luisa León, Claudia Hardy, Víctor Lachica, Juan José de la Garza, Héctor Antonio Calva, Lilián León, Paloma González, Keiko Sashida, Jorge Pérez Colín, Carlos Arias, Francisco de Hoyos, Xavier López Ancona, Guadalupe Castañeda, Emilio Díaz, Víctor Soulé, Claudia Fuertes, Justiniano Calvo, Carlos Rabat, Sergio Palacios, Álvaro Sáenz, Joaquín Trigueros, P. Luis Baura, Silvia Ley, Antonio Musi, Juan Domínguez y Pedro Moneo por su retroalimentación y amistad.
A mis entrañables amigos de foro de YPO (Ingo Babrikowski, David Buenfil, Nelson Dumas, Juan Antonio Hernández, Santiago Pereda, José Raz y Dany Saadia) y del Capítulo de la Ciudad de México (en especial a: Benjamín Barona, Simón Cohen, Alberto Cohen, Mariate Arnal, Isaías Martínez, Santiago Zubiría, Alberto Márquez, Gustavo Fernández, José Miguel Ramos, Armando Pizaña, José Harb, Antonio Arranz, Alberto de la Fuente, Leo Schlesinger).
A las personas con las que he compartido proyecto de vida y/o de familia: Lalo Osuna, Paco Leyva, Lorenzo Ramírez, Jorge Gordillo, Luis Radilla, Julio Gordillo, Javier Vargas, Arturo Zaldívar, Gustavo Hernández, Alejandro Llovet, Roberto Manríquez, Alberto Lozano, Reinaldo López-Bosch, Fernando Sánchez, Arturo Nava Astudillo, Ana Lucía Sánchez, Karla Sánchez, Alberto Sánchez, Salvador Saab, Dr. Jorge Romo y Enrique Huesca.
