Populismo: una breve introducción - Cas Mudde - E-Book

Populismo: una breve introducción E-Book

Cas Mudde

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Una de las consecuencias de la victoria a escala mundial del neoliberalismo que se va revelando cada vez con más claridad es el auge del populismo, ideología o corriente política que, por su propia debilidad ideológica o conceptual y la adaptabilidad de su discurso a diversas circunstancias, encuentra terreno abonado en la "democracia" de sociedades cada vez más desiguales y descontentas. Reconocidas e insoslayables autoridades en el tema, Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser repasan en este libro las bases de este fenómeno que se cimenta en la oposición entre "el buen pueblo" y "la elite corrupta", así como sus más significativas manifestaciones en Europa y en América Latina, proporcionando al lector un panorama sumamente clarificador de su escurridiza consistencia. La presente edición ha sido adaptada expresamente para el ámbito hispanohablante y cuenta asimismo con un prefacio a propósito.

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Seitenzahl: 215

Veröffentlichungsjahr: 2019

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Cas Muddey Cristóbal Rovira Kaltwasser

Populismo

Una breve introducción

Índice

Agradecimientos

Prefacio a la edición española

1. ¿Qué es el populismo?

Un concepto esencialmente controvertido

Un enfoque ideacional

Conceptos centrales

El pueblo

La elite

La voluntad general

Las ventajas del enfoque ideacional

2. El populismo en el mundo

Norteamérica

América Latina

Europa

Fuera de las tres regiones principales

El populismo en el tiempo y en el espacio

3. Populismo y movilización

Liderazgo personalista

Ejemplo: Alberto Fujimori en Perú

Movimiento social

Ejemplo: el Tea Party en Estados Unidos

Partido político

Ejemplo: el Frente Nacional en Francia

Un modelo dinámico

Conclusión

4. El líder populista

El «hombre fuerte» carismático

La vox populi

Mujeres

Empresarios

Líderes étnicos

El insider-outsider

La imagen populista

5. Populismo y democracia

Populismo y democracia (liberal)

El populismo y el proceso de des-democratización

Variables intervinientes

Populismo versus democracia

6. Causas y respuestas

Explicar el éxito y la derrota del populismo

La demanda de la política populista

La oferta de la política populista

Respuestas contra el populismo

Respuestas a la demanda

Respuestas a la oferta

La respuesta iliberal del populismo

Referencias

Lecturas complementarias

Créditos

Para Joe, Maryann,Oscar y Sofia

Agradecimientos

Vaya nuestro agradecimiento a los numerosos colegas y amigos que han leído (partes de) el manuscrito y nos han brindado sus importantes impresiones; entre ellos, Ben Stanley, Carlos de la Torre, Jan-Werner Müller, Kenneth Roberts, Kirk Hawkins, Luke March, Maryann Gallagher, Matthijs Rooduijn, Paul Lucardie, Petr Kopecký, Sarah de Lange y Tjitske Akkerman. Asimismo, presentamos partes del manuscrito en la Universidad de Ámsterdam (marzo de 2015) y la Universidad Aristóteles de Salónica (junio de 2015), y nos hemos beneficiado de la crítica constructiva de los participantes en ambas actividades. También nos beneficiamos de las dos series de revisores anónimos que aportaron comentarios sobre la propuesta del libro y el manuscrito completo, así como del apoyo del equipo de Oxford University Press, en particular Nancy Toff y Elda Granata. Edgard Berendsen y Cristóbal Sandoval también han sido de gran ayuda durante todo el proceso de producción.

Cas desea reconocer el apoyo del Kellogg Institute for International Studies en la Universidad de Notre Dame, donde pudo aprender sobre populismo fuera del contexto europeo gracias a una beca de un año en 2009-2010. También quiere dar las gracias a la School of Public and International Affairs de la Universidad de Georgia por autorizarle a realizar una investigación en la primavera de 2015, lo cual le permitió trabajar en el libro y debatir los primeros borradores con colegas del mundo entero. Por último, expresa su más hondo agradecimiento a Jan Jagers, antiguo estudiante de doctorado y actual amigo, que ha contribuido con aportes cruciales a su comprensión del populismo.

Cristóbal desea reconocer el apoyo del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico de Chile (FONDECYT, proyecto 1140101) y del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES, CONICYT/FONDAP/15130009) Milenio de Chile (proyecto NS130008). Asimismo, reconoce el apoyo de la Universidad Diego Portales y del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), que le permitió realizar una estancia durante julio y agosto de 2015 en el Centro Científico para la Investigación Social de Berlín (WZB) para trabajar en este manuscrito. Por último, desea dar las gracias a Rossana Castiglioni y Manuel Vicuña en Santiago de Chile, así como a Wolfgang Merkel y Gudrun Mouna en Berlín, que han apoyado este proyecto.

Prefacio a la edición española

La palabra «populismo» se ha puesto de moda. Académicos, comentaristas y periodistas la utilizan para analizar un sinfín de fuerzas políticas, por lo que a veces da la impresión de que el populismo fuese hoy en día inherente a todo fenómeno político. Lo cierto es que esto no es verdad. Parte del problema radica en que muchas veces se hace uso de la palabra «populismo» sin ofrecer una definición clara, de tal manera que la confusión conceptual está servida. Al mismo tiempo, en el debate público comúnmente se recurre a la palabra «populismo» para denostar aquellas actitudes y fuerzas políticas que a muchos les disgustan, de modo que se trata de un término que frecuentemente cumple una función retórica.

No obstante, las ciencias sociales en general y la ciencia política en particular han venido generando un importante acervo intelectual en torno al populismo. El presente libro toma en consideración dicho acervo para ofrecer así una introducción a qué es el populismo y cómo puede estudiarse. Aun cuando una parte importante de esta obra se basa en investigaciones comparadas que nosotros hemos desarrollado en los últimos años, también es cierto que incorporamos los hallazgos de muchos estudios escritos por académicos que analizan diversos países y regiones del mundo.

En este breve prefacio a la edición española nos interesa reflexionar en torno a tres temas que nos parecen relevantes para la comunidad hispanohablante: el debate conceptual sobre el populismo en América Latina, la distinción entre populismos de izquierda versus de derecha y la particularidad del populismo en España actualmente.

El primer tema que nos interesa abordar es el debate conceptual sobre el populismo en América Latina. Cabe indicar que el interés académico sobre el populismo es relativamente reciente en Europa y está directamente vinculado a la aparición de partidos populistas de extrema derecha, los cuales se oponen a la inmigración, tienden a defender valores tradicionales y están crecientemente en contra de la Unión Europea. Sin embargo, el estudio del populismo tiene una larga trayectoria en América Latina, una región que, desde la Gran Depresión de 1929 en adelante, ha experimentado la irrupción (y caída) de diversos tipos de populismo con legados históricos significativos.

Por ello, entre quienes estudian América Latina existe un nutrido debate en torno a cómo conceptualizar el populismo, y a grandes rasgos es posible identificar cuatro definiciones: estructuralista, económica, político-estratégica y discursiva1. La conceptualización estructuralista plantea que el populismo debe ser entendido como un tipo de régimen político que se sustenta en una alianza multiclasista y un liderazgo carismático con el objetivo de implementar el denominado modelo de desarrollo de industrialización por sustitución de importaciones. Por su parte, la definición económica argumenta que el populismo es antes que nada un conjunto de políticas macroeconómicas promovidas con el fin de ganar elecciones, pero que, una vez implementadas, terminan por generar niveles de gasto insostenible y desencadenan, tarde o temprano, profundas políticas de ajuste. En tercer lugar, el enfoque político-estratégico concibe al populismo como liderazgos personalistas que son capaces no solo de movilizar a una gran cantidad de votantes que no tienen vinculación entre sí, sino también de montar una maquinaria electoral con escasa institucionalidad que es dirigida por el líder personalista en cuestión. Por último, la definición discursiva arguye que el populismo consiste en la construcción de una identidad popular que articula una serie de demandas insatisfechas mediante la identificación de una elite que se opone a los designios del pueblo; se trata, por lo tanto, de un proyecto transformador que busca la emancipación y favorece la autodeterminación colectiva de la sociedad.

Este no es el lugar para debatir respecto a los aciertos y defectos de cada una de estas conceptualizaciones. Basta con decir aquí que dichas definiciones son útiles para estudiar determinados tipos de populismo que han surgido en América Latina, pero no es del todo claro que puedan ser utilizadas sin problemas para analizar la realidad política de otros países y regiones. En el lenguaje de la política comparada es posible plantear que las definiciones de populismo elaboradas para comprender Latinoamérica no «viajan» bien a la hora de llevar a cabo estudios en otras latitudes del mundo. No obstante, es preciso indicar que en los últimos tiempos la conceptualización discursiva ha ganado bastante terreno en el estudio del populismo más allá de América Latina, lo cual se debe sobre todo a la influencia de Ernesto Laclau, un filósofo político argentino que hizo gran parte de su carrera académica en el Reino Unido y también buscó siempre influir en el debate político de manera activa2.

Como el lector podrá percibir a lo largo del presente libro, existe una relativa afinidad entre el «enfoque ideacional» que nosotros planteamos y el enfoque discursivo elaborado por Laclau, ya que en ambos casos se postula que el populismo debe ser entendido como una construcción ideológica que se sustenta en la distinción maniquea entre «el pueblo» (que es visto como una comunidad íntegra) y «la elite» (que es concebida como una entidad deshonesta e interesada solo en su beneficio propio). Sin embargo, existen importantes diferencias entre el enfoque ideacional y los escritos de Laclau. Quizás la diferencia más importante sea que mientras el primero se funda en una tradición más bien positivista que busca generar evidencia empírica y por tanto intenta evitar juicios respecto al populismo, la obra de Laclau tiene un marcado tono normativo y tiende a elaborar una mirada positiva sobre el rol del populismo, el cual es visto como una fuerza transformadora que logra articular demandas insatisfechas en el interior de la comunidad política3. En resumen, el enfoque ideacional que nosotros presentamos en este libro trata de analizar las fuerzas populistas per se, para luego estudiar cuáles son sus impactos positivos y negativos sobre el régimen político tanto democrático como autoritario.

El segundo tema que nos parece relevante para la comunidad hispanohablante es la distinción entre populismos de derecha y de izquierda. El motivo de esto es que, tal como indicamos más arriba, el debate sobre el populismo en Europa está sumamente marcado por la aparición de partidos populistas de extrema derecha y, en consecuencia, pareciera a veces que populismo fuese sinónimo de fascismo4. Para comprender esta singularidad del debate europeo, es preciso tener en mente que durante las décadas de 1970 y 1980 gran parte de los países de Europa occidental experimentaron la emergencia de movimientos ecologistas centrados en la promoción del medio ambiente y del multiculturalismo. Como resultado de ello, se terminó por instalar una agenda de centro-izquierda en el espacio público, y los partidos políticos establecidos se fueron adaptando a este nuevo escenario. De hecho, la gran mayoría de los partidos de centro-derecha y centro-izquierda pasaron por un proceso de transformación programática con el objetivo de procesar la gradual liberalización cultural de las sociedades europeas desde los años 1980 en adelante.

Probablemente sin darse cuenta, a medida que los partidos políticos establecidos más avanzaban en este proceso de adaptación programática, más iban dejando huérfanos a ciertos grupos de votantes que no estaban a favor del multiculturalismo, y es así como fuerzas populistas de derecha radical pudieron comenzar a ganarse un espacio5. Los ejemplos más claros son los casos del Frente Nacional en Francia y del Partido de la Libertad en Austria, los cuales se instalan en los años 1980 y posteriormente son imitados por otros partidos a lo largo y ancho del continente europeo. Lo propio de estos partidos es defender una versión chovinista y xenófoba del «pueblo», según la cual solo pertenecen a la comunidad política quienes poseen determinados rasgos y valores adscritos a la nación. Al mismo tiempo, estos partidos atacan al establishment por su supuesta alianza con la población extranjera que llega a Europa, al empresariado, que se beneficiaría de la inmigración por la posibilidad de mantener salarios bajos, y a la clase política, que lograría ganar nuevos votantes mediante la incorporación de los inmigrantes al sistema social.

Si bien es cierto que las fuerzas populistas en Europa son mayoritariamente de derecha radical, la Gran Recesión de los años 2008-2009 ha favorecido la irrupción de nuevos tipos de populismo, algunos de los cuales son de izquierda radical y han logrado tener importantes éxitos electorales. Al respecto, uno de los casos más emblemáticos es el partido populista Syriza en Grecia, el cual logró obtener un resultado electoral estelar en 2015, que le permitió conquistar el poder ejecutivo al formar una coalición liderada por Alexis Tsipras, de Syriza, con un partido populista de extrema derecha llamado Griegos Independientes (ANEL). Lo singular de este Gobierno es que representa la primera coalición parlamentaria en Europa liderada por fuerzas populistas de extrema izquierda y de extrema derecha, es decir, la conjunción de actores políticos que, aun teniendo grandes diferencias programáticas, comparten una visión populista de la política6. Por ello, en este libro no nos centramos solo en el estudio del populismo de derecha, sino que analizamos el fenómeno populista per se, incluyendo diversas variantes que han existido y existen a lo largo del mundo.

Es una realidad que fuerzas populistas de derecha y de izquierda radical han venido ganando peso electoral en los últimos tiempos, lo cual pone al sistema democrático bajo estrés. Basta pensar en el chavismo en Venezuela, el cual sin duda alguna ha terminado por levantar un régimen autoritario (competitivo)7.

Dado que gran parte de la izquierda latinoamericana ha guardado un cómplice silencio frente al autoritarismo tanto de Hugo Chávez como de Nicolás Maduro, la derecha del continente ha usado el miedo frente a la supuesta implementación de reformas radicales por parte de la izquierda como una estrategia electoral rentable. No hay mejor ejemplo de esto que el triunfo electoral a fines del año 2018 de Jair Bolsonaro en Brasil, un populista de extrema derecha que atacó duramente al Partido de los Trabajadores (PT) por su vinculación en varios escándalos de corrupción y arguyó que un nuevo gobierno del PT conllevaría la «venezualización» de Brasil8.

Ahora bien, el populismo de derecha radical también es problemático para la democracia. Una clara demostración de esto se puede observar en el caso de Viktor Orbán en Hungría, quien ha llevado a cabo una serie de reformas institucionales que han erosionado el Estado de derecho e incluso ha llegado a proclamar abiertamente su simpatía por una «democracia iliberal»9. Por el momento, la Unión Europea ha actuado de manera muy tenue y el Partido Popular Europeo (en inglés European People’s Party, abreviado EPP) sigue teniendo al partido de Orbán entre sus filas.

Por su parte, el triunfo electoral de Donald Trump a fines del año 2016 está poniendo a prueba la resiliencia de las instituciones democráticas en Estados Unidos, ya que su retórica populista de derecha radical no solo polariza a la sociedad sino que también termina por legitimar ciertas ideas que claramente atentan contra la democracia liberal. Curiosamente, el Partido Republicano ha terminado por oponer muy poca resistencia a la figura de Trump, y por ello cabe preguntarse si acaso sigue siendo un partido de derecha convencional o si no cabe más bien considerarlo como un partido populista de derecha radical.

El tercer y último tema que tocamos en este breve prefacio se vincula con la particularidad del populismo en España actualmente. A diferencia de la gran mayoría de los países del continente europeo, en España los partidos populistas de derecha radical han tenido hasta ahora resultados electorales sumamente magros. Al menos tres motivos nos ayudan a comprender esta singularidad del caso español10. En primer lugar, su sistema electoral dificulta la irrupción y consolidación de nuevos partidos políticos, lo cual en el caso del populismo de derecha radical es más evidente aún debido a la existencia de distintas formaciones partidarias que compiten entre sí (Democracia Nacional, España-2000, Plataforma per Catalunya, VOX, etc.). En segundo lugar, al menos hasta antes de la aparición del partido Ciudadanos, el Partido Popular (PP) mantuvo una clara hegemonía en el electorado de derecha y logró atraer a los votantes con posturas más extremas, con lo cual prácticamente no quedaba espacio electoral disponible para un partido populista de derecha radical. En tercer lugar, dado que el sistema político español se estructura no solo por la clásica disputa entre izquierda versus derecha, sino también por el conflicto entre centro versusperiferia, no existe mucho espacio disponible para la irrupción de fuerzas populistas de derecha radical que intenten introducir una nueva línea de conflicto, a saber, entre un nacionalismo xenófobo y chovinista versus una noción de sociedad abierta y multicultural.

Si bien es cierto que estos tres argumentos nos ayudan a comprender la debilidad histórica de los partidos populistas de derecha radical en España, no podemos dejar de mencionar que el país ha experimentado en los últimos tiempos importantes trasformaciones que están modificando el tablero de ajedrez de la política española. Todo indica que la hegemonía del PP en el arco del centro-derecha ha llegado a su fin, y Ciudadanos mantiene una disputa por cautivar a votantes desencantados con el PP. No obstante, ambos partidos han desarrollado una retórica muy agresiva frente al tema de Cataluña, cuestión que –como bien ha indicado Ignacio Sánchez-Cuenca11– despierta tales pasiones que ha terminado por configurar un lenguaje moralizante que ciertamente entorpece una solución democrática del problema. A su vez, ciertos sectores del movimiento independentista catalán han comenzado a coquetear con una combinación de ideas populistas y regionalistas12, similar a lo sucedido en los orígenes de la Liga Norte en Italia.

Por último, no podemos terminar sin antes indicar otra particularidad actual del populismo en España: la aparición de Podemos como un partido populista de izquierda radical que ha tenido bastante éxito electoral. ¿Por qué ha fracasado hasta ahora el populismo de derecha radical en España pero en cambio sí ha triunfado el populismo de izquierda radical? Gran parte de la respuesta a esta pregunta radica en el fuerte impacto de la Gran Recesión de los años 2008-2009 en la economía española y en la implementación de drásticas medidas de austeridad por parte del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) bajo el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Tal como ha indicado Kenneth Roberts13, cuando los partidos de izquierda terminan por instaurar políticas que van en contra de las ideas e intereses de sus votantes, estos últimos se sienten huérfanos y se facilita así la irrupción de nuevas formaciones partidarias que utilizan el discurso populista para demonizar al establishment. Aun cuando hoy en día pareciera ser que PSOE y Podemos mantienen una suerte de matrimonio de conveniencia, este último partido en ocasiones ha elaborado un discurso sumamente crítico hacia el primero. Así pues, la formación de una potencial coalición de gobierno entre ambos partidos es aún una gran incógnita, que en caso de concretarse de manera efectiva puede terminar sentando un importante precedente para otros países de Europa.

Aunque en el libro hacemos referencia a Podemos en España como un ejemplo contemporáneo de populismo de izquierda radical, creemos que es importante indicar dos particularidades sobre este partido al momento de compararlo con otros casos. Por un lado, el caso de Podemos es uno de los muy pocos ejemplos de formación política que no solo se declara abiertamente populista, sino que también intenta dar una connotación positiva a dicho concepto. Gran parte de esto se debe a que el surgimiento de Podemos está estrechamente ligado a un grupo de intelectuales de izquierda, quienes se han visto muy influidos por la teoría del populismo elaborada por Ernesto Laclau, siendo quizás Iñigo Errejón la figura más emblemática14. Por otro lado, el caso de Podemos es a nuestro juicio también el ejemplo de un caso muy singular de populismo, puesto que en él se observa la inusual conjunción de los tres tipos de movilización populista que nosotros identificamos en este libro: un movimiento social de corte populista (los Indignados), un liderazgo personalista de naturaleza populista (Pablo Iglesias) y, por último, la construcción de un partido político populista (Podemos entendido como organización partidaria). Hasta qué punto estos tres tipos de movilización populista son compatibles es una pregunta abierta y cabe pensar que alguno de ellos puede terminar cobrando mayor preponderancia. De hecho, el destino electoral y político de Podemos dependerá sin duda alguna de cómo se manejen estas tensiones internas.

En síntesis, esperamos que este libro ayude a los lectores del mundo hispanohablante a comprender mejor qué es el populismo y cuál es su relación con la democracia. Nuestro interés en proporcionar una conceptualización clara del populismo radica no solo en el estudio de este fenómeno per se, sino también en analizar su impacto sobre la política en general. En efecto, muchas veces sucede que las fuerzas populistas aparecen y desaparecen, pero sus legados históricos, sin embargo, suelen ser de larga duración, y por lo tanto cabe preguntarse también si los actores y partidos políticos establecidos modifican su parecer (o no) como producto de la irrupción del populismo.

Cas Mudde (Athens, GA) y Cristóbal Rovira Kaltwasser (Santiago de Chile)

10 de noviembre 2018

1. Para una discusión detallada sobre estas distintas definiciones y su relación con el «enfoque ideacional» que nosotros proponemos, ver Kirk A. Hawkins y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2017): «The Ideational Approach to Populism», Latin American Research Review 52(4): 513-528.

2. En cuanto al estudio del populismo, su obra más importante es On Populist Reason (Verso, Londres, 2005).

3. En efecto, Chantal Mouffe plantea en su reciente libro titulado For a Left Populism (Verso, Londres, 2018), que el populismo de izquierda, entendido como una estrategia discursiva de construcción de la frontera política entre «el pueblo» y «la oligarquía», constituye, en la coyuntura actual, el tipo de política que se necesita para recuperar y profundizar la democracia.

4. Para una discusión detallada de la distinción entre ambos fenómenos, ver Roger Eatwell (2017): «Populism and Fascism», en Cristóbal Rovira Kaltwasser, Paul Taggart, Paulina Ochoa Espejo y Pierre Ostiguy (eds.), The Oxford Handbook of Populism. Oxford: Oxford University Press, 363-383.

5. Sobre este tema, ver Cas Mudde (2007): Populist Radical Right Parties in Europe. Cambridge: Cambridge University Press.

6. Al respecto, ver Paris Aslanidis y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2016): «Dealing with Populists in Government: the SYRIZA-ANEL Coalition in Greece», Democratization, 23(6): 1077-1091.

7. Un análisis muy ponderado al respecto se puede encontrar en Kirk A. Hawkins (2016): «Chavismo, Liberal Democracy, and Radical Democracy», Annual Review of Political Science, 19: 311-329.

8. Cabe indicar que esta estrategia electoral ha sido empleada no solo por Jair Bolsonaro en Brasil, sino también por figuras de derecha moderada en América Latina, como, por ejemplo, Sebastián Piñera en Chile y Mauricio Macri en Argentina: mientras el primero habló en su campaña electoral del fantasma de «Chilezuela», el segundo usualmente recurrió a la metáfora de la «chavización» en Argentina.

9. Al respecto, ver por ejemplo, Agnes Batory (2016): «Populists in government? Hungary’s “system of national cooperation”», Democratization, 23(2): 283-303.

10. Al respecto, ver entre otros, Sonia Alonso y Cristóbal Rovira Kaltwasser (2015): «Spain: No Country for the Populist Radical Right?», South European Society and Politics, 20(1): 21-45.

11. Ignacio Sánchez-Cuenca (2018): La confusión nacional. La democracia española ante la crisis catalana. Madrid: Editorial Catarata.

12. Al respecto, ver Astrid Barrio, Oscar Barberà y Juan Rodríguez-Teruel (en prensa): «“Spain steals from us!” The “populist drift” of Catalan regionalism», Comparative European Politics, https://doi.org/10.1057/s41295-018-0140-3

13. Kenneth Roberts (2017): «Party Politics in Hard Times: Comparative Perspectives on the European and Latin American Economic Crises», European Journal of Political Science, 56(2): 218-233.

14. Sobre este tema, resulta particularmente iluminador el libro escrito por Iñigo Errejón y Chantal Mouffe titulado Construir pueblo. Hegemonía y radicalización de la democracia (Editorial Icaria, Madrid, 2015).

1. ¿Qué es el populismo?

El populismo es uno de los términos políticos más de moda del siglo XXI. Se utiliza para describir a presidentes de izquierda en América Latina, a nuevos partidos «desafiantes» (challenger parties) de derecha en Europa y a candidatos presidenciales de izquierda y de derecha en Estados Unidos. Pero, si bien el término posee un gran atractivo para periodistas y lectores, su uso generalizado también crea confusión y frustración. El objetivo de este libro es esclarecer el fenómeno del populismo y destacar su importancia en la política contemporánea.

Este libro ofrece una interpretación específica del populismo, que es ampliamente compartida pero está lejos de ser hegemónica. Su principal fortaleza es que ofrece una clara definición del populismo que es capaz de captar la esencia de la mayoría de las figuras políticas que suelen describirse como populistas, a la vez que distingue entre actores populistas y actores no populistas. Así, responde a dos de las principales críticas del término; a saber, 1) que es esencialmente un Kampfbegriff (término de lucha) político para denunciar a contrincantes políticos; y 2) que es demasiado vago y, por lo tanto, es aplicable a cualquier figura política.

Nosotros situamos el populismo en primer lugar y sobre todo en el contexto de la democracia liberal. Esta decisión obedece más a criterios empíricos y teóricos que ideológicos. En teoría, el populismo se contrapone fundamentalmente a la democracia liberal y no a la democracia per se o a otro modelo de democracia. En la práctica, los actores populistas más relevantes se mueven dentro de un marco democrático liberal, o mejor dicho, de un sistema que es o aspira a ser democrático liberal. Aunque es un enfoque particular, y claramente limitador, no significa que la democracia liberal nos parezca perfecta, o cualquier otro sistema democrático alternativo –antidemocrático por definición–, ni que usemos dicho enfoque únicamente en un contexto democrático liberal.

Un concepto esencialmente controvertido

Si bien es cierto que cualquier concepto importante está sujeto a debate, el que hay en torno al populismo no solo se centra en qué es, sino también en su propia existencia. Estamos, sin lugar a dudas, ante un concepto esencialmente controvertido. El volumen seminal Populismo: sus significados y características nacionales, cuyos autores definen el populismo como una ideología, un movimiento y un «síndrome», entre otros términos, ilustra perfectamente esta confusión conceptual. Para enredar más las cosas, en distintas regiones del mundo el populismo suele equipararse, y a menudo mezclarse, con fenómenos dispares; así, en el contexto europeo, el populismo suele identificarse con políticas antiinmigrantes y xenófobas, mientras que en América Latina se asocia frecuentemente al clientelismo y a la mala gestión económica.