Posibilidades infinitas - Mike Doodly - E-Book

Posibilidades infinitas E-Book

Mike Doodly

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Beschreibung

Tú eres el artista que nunca duerme, que siempre reorganiza inconscientemente las imágenes en el lienzo de tu vida con inceladas de pensamiento. Manifestar nuestros sueños no es un trabajo difícil: consiste en creencias, expectativas y, sobre todo, conocer la verdad sobre nuestro lugar en el universo. El manifiesto de Mike Dooley, Posibilidades infinitas, es una mirada fresca e inspiradora a cómo cada uno de nosotros puede centrarse para descubrir sus verdaderos propósitos y activar su imaginación y sus deseos. Somos seres espirituales llenos de un potencial infinito, aventurándonos a través de un campo de posibilidades, creando nuestra propia realidad, nuestro propio destino y nuestra propia suerte. Una vez que aprendemos a abrir nuestro corazón y nuestra mente, pensando más allá de lo que la espiritualidad ha querido decir tradicionalmente, se hace evidente que la vida en sí misma es el viaje definitivo. Posibilidades infinitas abre ventanas, puertas y rutas inesperadas a una forma valiente y gratificante de vivir. Prepárate para quedar asombrado y estimulado por el manual de Mike Dooley para vivir la vida de tus sueños:ntencionada, amorosa y brillante.

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Seitenzahl: 473

Veröffentlichungsjahr: 2020

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Mike Dooley

Posibilidades infinitas

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Colección Psicología

POSIBILIDADES INFINITAS

Mike Dooley

1.ª edición en versión digital: noviembre de 2019

Título original: The Art of Living Your Dreams

Traducción: Juan Carlos Ruíz

Corrección: Sara Moreno

Maquetación: Compaginem, S. L.

Diseño de cubierta: Coffeemilk

© 2009, Mike Dooley

Publicado por acuerdo con el editor original: Atria Books/Beyond Books, una división de Simon and Schuster, Inc.

(Reservados todos los derechos)

© 2018, Ediciones Obelisco, S.L.

(Reservados los derechos para la presente edición)

Edita: Ediciones Obelisco S.L.

Collita, 23-25. Pol. Ind. Molí de la Bastida

08191 Rubí - Barcelona - España

Tel. 93 309 85 25 - Fax 93 309 85 23

E-mail: [email protected]

ISBN EPUB: 978-84-9111-549-6

Maquetación ebook: leerendigital.com

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de la cubierta, puede ser reproducida, almacenada, trasmitida o utilizada en manera alguna por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación o electrográfico, sin el previo consentimiento por escrito del editor.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

Índice

 

Portada

Posibilidades infinitas

Créditos

Prefacio

Agradecimientos

Introducción

1. Los pensamientos se convierten en cosas

2. Creencias

3. Emociones dichosas

4. La vida te está esperando

5. Regalos del cielo

6. Universo mágico

7. El elixir de la vida

8. Abundancia, salud y armonía

9. Relaciones

10. Herramientas y técnicas

11. Preguntas y respuestas

12. El sentido de la vida

Epílogo

Acerca del autor

Lecturas recomendadas

Para mamá

y

para todos los que se han tomado la molestia de expresar su gratitud por la versión original en audio de doce horas de este libro durante los últimos nueve años. Me soléis preguntar si tengo idea de cuánto significa mi trabajo para vosotros, pero me pregunto si tenéis idea de lo que ha significado para mí vuestro estímulo.

Prefacio

Es posible que no haya mejor momento que éste, en esta encrucijada de la historia, para conocer finalmente la verdad sobre quién eres realmente y todo aquello de lo que eres capaz. Por favor, no dejes que el título de este libro te engañe. Del mismo modo que trata sobre el aprendizaje de tu poder, también trata sobre el aprendizaje de tus responsabilidades. Comparte exactamente cómo operar dentro del marco de referencia de estos dos pilares, de forma que puedas moverte por los problemas del mundo, descubriendo una oportunidad donde otros sólo han encontrado puertas cerradas. Estamos en una época de cambio y agitación: lo antiguo está dando paso a lo nuevo, la ingenuidad está dando paso a la verdad, y la espiritualidad está a punto de afrontar un significado totalmente nuevo. Aquellos que aprenden de su grandeza, que honran sus pasiones y que aceptan la responsabilidad por su propia felicidad se introducirán en una edad dorada que empequeñecerá cualquier cosa experimentada en la historia. Nunca ha habido un momento más estimulante para vivir.

Empecé a escribir los capítulos que ofrezco a continuación el 1 de enero de 2001, como guion para el programa de radio que se convertiría en la génesis de este libro. Unas semanas antes, yo había anunciado a mi lista de correo que lo ofrecería en doce capítulos de una hora durante el año siguiente, y que se ofrecerían al comienzo de cada mes. Llegaba tarde.

También tenía miedo. Estaba comenzando mi vida laboral, en esta ocasión como escritor, y no podía explicar por qué tenía que comenzar una nueva carrera, excepto, por supuesto, que no ganaba dinero. Pero sabía unas cuantas cosas y su mecánica, de nuestra divinidad de poder, de aferrarnos a un sueño y movernos físicamente con él.

Desde entonces, Posibilidades infinitas se ha convertido en uno de los programas de audio de mayor éxito de Internet y del mundo de la autoayuda. Ha generado solicitudes para ofrecer charlas por todo el mundo, se ha mencionado en el libro y DVD éxito de ventas El secreto y en la creación de Notas del universo, el correo diario que ahora envío a una lista que ha crecido hasta trescientas mil personas de 182 países, que les recuerda lo que valen, lo poderosos que son y todo lo que merecen.

Lo que descubrí de nuevo es que recordar mi verdadero lugar en la vida –comprender mi papel en la creación y demostrar ese tipo de entendimientos mediante el pensamiento, las palabras y los hechos– siempre es suficiente para cambiarlo todo. A pesar de su entorno, aunque era incapaz de explicar eventos recientes y cómo «creé este embrollo», mediante la comprensión de las verdades de la vida, la gente aún puede empezar a usar lo que ya tienen, comenzando por donde se encuentran, para avanzar hacia delante y mejorar su suerte en gran medida.

Eso es lo que promete Posibilidades infinitas: un conocimiento de nuestros poderes divinos, un mapa de carreteras para aprovechar los «absolutos» definitivos de la vida, y un recordatorio de la gracia infinita y la perfección que siempre nos acoge. No necesitamos explicar lo que nos ha traído aquí hoy –por qué una relación no funcionó, por qué el negocio nunca despegó o por qué la dieta no tuvo éxito–, ni tampoco el mundo debe estar en armonía ni los gobiernos ser honestos, para que aprendamos quiénes somos realmente y para entender todas las posibilidades que tenemos ante nosotros. No obstante, tal como me ha ocurrido a mí siempre, una vez que el cambio empieza a aparecer en nuestra vida y se escribe un nuevo capítulo, podremos visualizar con relativa facilidad la conmoción que precedió al punto de inflexión y ver el orden y la belleza que se despliega en todo, así como nuestra participación en su creación y el propósito al que sirvió.

Para la vida de tus sueños

8 de septiembre de 2009

Agradecimientos

Creo que una serie de personas han sido puestas por el universo en los nueve últimos años, convocadas por mis sueños y acciones, para inspirarme, retarme o darme una patada en el culo, y su llegada a mi vida fue coreografiada para hacer este libro lo mejor posible y publicarlo exactamente en su justo momento. Aunque no diré quién hizo qué, me gustaría darles las gracias desde lo más profundo de mi corazón:

Mamá, por darme el regalo de soñar y creer en mí mismo. Joe Vitale, autor y activo representante del márquetin, por ser el primero en «descubrirme» (después de mamá), correr la voz y convertirse en mi amigo muchos años antes de que asimiláramos la cultura dominante. Rhonda Byrne, productora y autora de El Secreto, por ser la segunda en «llegar a mí». Nunca olvidaré cuando ella y su maravillosa hermana, Glenda, me saludaron una bonita mañana en Chicago a fin de contarme su visión para llevar «la felicidad a miles de millones de personas», y su deseo de incluirme en la aventura. Cynthia Black, editora de Beyond Words, por ser la tercera persona en surgir de lo «invisible» y creer que yo tenía algo que ofrecer, después de lo cual su fantástica pareja, Richard Cohn, y el resto de su asombroso equipo de Beyond Words –en concreto, Lindsay Brown, Marie Hiz, Devon Smith y Danielle Marshall– saltaron a bordo con entusiasmo. Judith Curr, editora de Atria, por sus instintos sobrenaturales. Julie Knowles, editora, por conducirme por buen camino con su escepticismo calculado. Eric Rayman, por su brillantez e integridad como uno de los mejores abogados que he conocido. Y Hope Koppelman, Danika Burr, Jesse Mazur, Paola Malicki, Amanda Reid, Carrieanne Larmor, Crystal Floyd y Kody Kasper por sus valiosas contribuciones en el negocio de TUT y nuestra visión combinada de la «Dominación Global».

Introducción

EL MANUAL DEL AVENTURERO POR LAS JUNGLAS DEL ESPACIO Y EL TIEMPO

No hace mucho, en los ámbitos inferiores del infinito, se formó un consejo de temerarios exploradores –aventureros, igual que tú– que se habían aburrido de la perfección, la infinidad y la bendición eterna. Sea lo que fuere lo que quisieran, lo consiguieron. Independientemente de lo que quisieran cambiar, lo hicieron, y todo lo que querían ser, lo consiguieron. Su existencia se había convertido en tan gran medida en una simple rutina que a duras penas querían ser los grandes aventureros que eran. No era suficiente, estaban de acuerdo; había que hacer algo. Por tanto, siendo quienes eran, decidieron inventar una dimensión completamente nueva para su realidad.

Bien, las nuevas dimensiones, incluso para estos aventureros, no se inventaban muy a menudo, por lo que podemos imaginar su entusiasmo cuando empezaron a explorar las enormes nuevas posibilidades que de repente tenían ante ellos. Y esta dimensión era especialmente estimulante porque hacía posible la previamente impensable capacidad de estar en un solo sitio sin estar en ninguna otra parte.

Podemos ver que en los ámbitos inferiores del infinito existía sólo el aquí y el ahora; no existía nada más. Estos pobres exploradores nunca tenían ningún sitio al que acudir porque ya estaban en todas partes. Lo que hizo su nueva dimensión fue permitirles atenuar su conciencia de todos los demás lugares lo suficiente para concentrarse en ser un simple «en algún lugar» cada vez.

Y entonces que podían crear lugares, descubrieron que podían diseñar patrones secretos entre sus lugares para jugar y realizar experimentos. De hecho, lo hicieron tan a menudo que empezaron a referirse a esta nueva dimensión como la Aventura del Patrón Secreto para la Iluminación Creativa, o APSIC, para abreviar.

APSIC se convirtió en la nueva frontera, con muchas posibilidades de exploración, diversión y juegos. Y tal vez el fenómeno más destacable sobre APSIC fue el sorprendente descubrimiento de que podía llenarse con sus pensamientos: siempre que sus pensamientos se concentraban en su APSIC, se volvían densos y sólidos en apariencia.

Descubrieron que podían pensar grande o pequeño, rojo o azul, duro o blando –cualquier cosa que imaginaran–, y sus pensamientos entonces se convertían en la misma cosa en APSIC. Estos aventureros habían descubierto que sus pensamientos podían proyectarse en esa APSIC suya, donde aparecerían como objetos, y ellos rápidamente llegaron a darse cuenta de que podían manifestar cualquier pensamiento que existía en la realidad, por lo que en ningún tiempo en absoluto (principalmente porque el tiempo aún no se había inventado), el MCPER empezó a llenar su APSIC. El MCPER, por supuesto, era el acrónimo de Manifestar Cualquier Pensamiento que Existía en la Realidad. (A estos aventureros, como podemos ver, les gustaban los acrónimos).

La creatividad se elevaba cuando se aventuraban, en primer lugar creando estrellas y planetas, y montañas y océanos. Todo con lo que soñaban se hizo realidad en una explosión de luz, color y sonido que limitaba su imaginación a los límites de su APSIC.

Todo era increíblemente estimulante, excepto que en el fondo sabían que faltaba algo. Con lo espectaculares que eran sus nuevos mundos, ellos mismos, los creadores de todo, permanecieron en el exterior mirando hacia dentro.

Los aventureros empezaron a pensar cómo podían formar parte de los mundos materiales misteriosos y encantadores que habían creado, y en su búsqueda preguntaron: «Si el MCPER es simplemente APSIC ocupada, y en lo más profundo sabemos que en realidad estamos en otro sitio al mismo tiempo… hmmmm… ¿podríamos posiblemente existir en el mismo MCPER que retiene nuestra APSIC?».

Bien, por supuesto que podían, y tal como lo pensaron lo hicieron, introduciéndose en su APSIC, como si fuera «algún sitio», reduciendo la conciencia de todo lo demás.

Ahora, para hacer las cosas incluso más interesantes, justo en ese momento se inventó un nuevo juego llamado «escondite» y, como podía predecirse, los aventureros se apresuraron y se escondieron en el interior de sus creaciones, donde probablemente no serían descubiertos. Se escondieron detrás de materia animada en el ahora, porque «ahora» era aún todo lo que había (puesto que el tiempo aún no se había inventado), y de ahí en adelante se refirieron a sí mismos como seres HUMANOS cuando estaban escondidos.

Fue una gran idea, eso de esconderse tras la APSIC; tan buena, de hecho, que no se encontró a nadie. Por tanto, a pesar de su alegría por haber descubierto un nuevo juego al que jugar, ya no eran conscientes de los descubrimientos de los otros. Un gran problema.

Esto provocó una llamada para salir a cubrir la necesidad de controlarse los unos a los otros en la existencia material; con ello nació por fin el TIEMPO. Los juegos se reanudaron, se planificaron reuniones y comenzó de verdad la diversión, es decir, hasta que todos habían más o menos «estado allí y hecho eso».

Se necesitaba otra idea, y partiendo del historial de los aventureros no les costó mucho crear otra. ¿Qué sucedería si, pensaron, todos se aventuraban juntos, en forma HUMANA, en el mismo ESPACIO, en el mismo TIEMPO exactamente? ¡Vaya! Esta idea era tan monumental, tan profunda, tan colosal, que transmitió una estruendosa gran explosión a toda la creación, y desde entonces se ha comparado a la invención de la propia luz.

Bien, hasta ahora debe resultar evidente que estos aventureros no eran nuestro tipo normal y cotidiano de aventureros. Eran aventureros creativos en una misión –divertirse todo lo que se podía imaginar– y al respecto, como bien sabemos, han tenido un enorme éxito, aunque se han encontrado con unos cuantos contratiempos que aún se están solventando.

Por ejemplo, una vez que se inventó el TIEMPO, pasaron tan gran parte de él jugando como creación entre sus creaciones que empezaron a perderse. Por ejemplo, durante su interminable juego del escondite, fueron HUMANOS durante tanto tiempo, deseando no ser descubiertos, que en realidad empezaron a olvidar que también estaban «en todos los demás lugares» a la vez.

Muchos de ellos empezaron a olvidar que aún eran aventureros, y a medida que pasaba el TIEMPO caían en un trance cada vez más profundo. En realidad, cayeron hasta el punto de que empezaron a sentirse atrapados dentro de sus cuerpos e indefensos entre sus creaciones. Ya no sabían que eran los que configuraban los objetos y acontecimientos de sus vidas con sus pensamientos, aunque esto no había cambiado; en su lugar, pensaron que esas «cosas» eran algo contra lo que luchar.

Lamentablemente, un resultado directo de esta ingenuidad generó su primera experiencia de MIEDO, que se sentía siempre que no eran capaces de experimentar la verdadera realidad ante ellos. Pronto descubrieron una cosa alarmante. ¡No era divertido en absoluto! Y peor aún, toda una horda de emociones se hizo visible con todas sus confusiones.

Nunca, en ninguna realidad, se habían visto implicados unos seres tan nobles en tal estado de desesperación. El terror, la ira, la tristeza y la culpa estaban descontrolados.

Era una parodia de los pies a la cabeza, hasta que, poco a poco, comenzó una gran sanación; no desde lo alto ni desde ningún otro sitio (aunque algunos siguen diciendo que fue un ajuste de la realidad inducido místicamente por entidades cariñosas); fue una curación surgida desde el interior; vida que representa a la propia vida, tal vez un MILAGRO de cualquier tipo.

Resulta que los aventureros estaban aprendiendo de sus emociones. Por ejemplo, si el MIEDO surge de la imposibilidad de experimentar la verdadera realidad que tenemos ante nosotros, entonces al menos sirve de aviso inconfundible (a quien tiene miedo) de que su pensamiento se ha apartado de la verdad.

Y había incluso más buenas noticias sobre estas emociones. Resultaba que también podían ser cálidas y confusas, divertidas y estúpidas e incluso salvajes y locas. Y fue su paso por todas las emociones, alegres y tristes, lo que permitió conseguir a los Ilustres (como se les llegó a llamar) su mayor logro: un placer interno experimentado aceptando todas las creaciones tal como existen, o PAZ interior. Dominada por pocos, como requiere una profunda comprensión de la perfección que existe dentro de todo, en cada momento, en cada lugar y en cada persona, pase lo que pase.

Hasta ahora, en la actualidad, todas las formas de conciencia, desde todos los lugares de los que podemos pensar, han oído sobre el ESPACIO, el TIEMPO y los brillantes aventureros que lo crearon todo. Y quienes echan un vistazo a este pequeño rincón de la creación se sorprenden tanto por lo que descubren que cambian para siempre.

No es sólo el esplendor de los planetas ni la intensa vida lo que les permite prosperar; ni siquiera los audaces y extravagantes pensamientos que siguen perpetuándose lo que sorprende a los visitantes.

Los observadores se quedan sin palabras y se muestran humillados por quienes han vuelto de la aventura, esos aventureros que se encontraron a sí mismos de verdad.

Éstos son los Ilustres cuyo brillo e iluminación divina refleja un conocimiento basado en el sólido conocimiento de que todas las cosas y hechos nacen del pensamiento, de que en el TIEMPO y el ESPACIO todo es bueno, y que todo y en todas partes siempre es Uno.

Sólo perdiéndose y sirviendo a sus ilusiones pudieron esos aventureros ser impulsados emocionalmente –por sus ardientes deseos– para recuperar y conocer las profundidades de su propia divinidad. Entendiendo verdaderamente su realidad se han convertido en la inspiración y el ideal para que todos los imiten.

Habiendo compartido todo eso, nos resulta un poco sorprendente que no hayan ingresado más en las filas de los Ilustres. Ciertamente, en cada caso, sucede que todos están tan atrapados en esta impresionante aventura suya que parece que no les puede importar menos «todo lo demás».

Tal vez tú los entiendas mejor. Aun así, al menos para nosotros, parece una vergüenza que se abandone por completo una energía tan inagotable y un genio tan creativo. Si pudieran –y te aseguramos que pueden– entrever por un instante su realidad más elevada y verse a sí mismos como los gladiadores omniscientes, ilimitados y amantes de la diversión que siempre han sido, todo cambiaría radicalmente. No es que deban «volver». No, por Dios. Simplemente creemos que pueden tener un… «TIEMPO» mejor, podríamos decir, si recordaran que ellos mismos son creadores. ¿No piensas lo mismo?

Por cierto, hemos desvelado tu pequeña farsa…

¡ENCUÉNTRATE A TI MISMO!

Ahora, dejemos que comience la fiesta…

No tenemos más que dirigir nuestro pensamiento para dirigir nuestra experiencia.

En muchos aspectos, ésta es una historia real. En realidad, es nuestra historia y es más fáctica que ficticia: nosotros nos encontramos entre los ilustres arquitectos que soñaron el espacio y el tiempo –los ojos y los oídos de Dios–, y ahora estamos vivos en nuestra propia creación de experimentar nuestra divinidad de formas que no se experimentarían de otra forma. Nosotros somos la razón por la que el sol sale cada día. Y partiendo de esta premisa, de modo instintivo, no intelectual, deberíamos ser capaces de ver lo valiosos que somos en cualquier otro sueño que queramos evocar. No hay nadie fuera de nosotros que tenga nada que ver con ello; no estamos aquí para ser puestos a prueba y juzgados. No tenemos más que dirigir nuestro pensamiento para dirigir nuestra experiencia. Es así de fácil.

Tú eres uno de esos aventureros originales –ilimitados, valientes y divinos–, no solamente un ser humano. Eres un aventurero que resulta ser humano.

Lamentablemente, la mayoría de nuestros compañeros aún están «perdidos en el espacio», con prácticamente todo en nuestra sociedad que nos dice, nos recuerda y nos insiste que somos «criaturas» limitadas que envejecen, llevando vidas entre la suerte y el destino en un mundo difícil que no perdona. Sin embargo, la verdad (y esto probablemente resonará en lo más profundo de nuestro corazón) es que somos gladiadores del universo infinitos y poderosos, amantes de la diversión, con la eternidad ante nosotros y el poder de nuestros pensamientos para ayudar a darle forma.

Nosotros creamos nuestra propia realidad, nuestro propio destino y nuestra propia suerte. Así de poderosos somos, y así de poderoso eres tú. Y para compensar las ideas contradictorias de los medios de comunicación y de las masas, debes oír este tipo de mensajes con la misma frecuencia que oyes todos los demás.

Este libro se escribió con un mensaje así. Es un libro sobre la naturaleza de la realidad, una realidad que es simple, organizada y, sobre todo, inteligible. Mi objetivo en todo momento consiste en explicar exactamente cómo encajas en esta realidad, y después recordarte lo poderoso que eres, lo lejos que puedes llegar y todo lo que mereces para que puedas empezar a prosperar como el gigante que eres en este oasis entre las estrellas. En efecto, has sido dotado con el don de hacer reales tus sueños.

Sangre, sudor y lágrimas no son lo que se necesita para generar cambios reales. En su lugar, es nuestra imaginación, nuestras creencias y nuestras expectativas lo que nos hacen posible la acción, las circunstancias y las «coincidencias» que convierten en inevitable la manifestación de los sueños. Esto no es una ilusión. Es la forma en que siempre han sido las cosas en la selva del espacio y el tiempo, la dimensión ilusoria que configura tanto nuestro laboratorio como nuestro patio de juegos. Aquí nuestros pensamientos se convierten en cosas, nuestro mundo es nuestra varita mágica, y podemos observar nuestro carácter divino siendo testigos de los milagros diarios que realizamos, introduciendo fácilmente el espíritu en las circunstancias mientras perpetuamos el mundo material que compartimos. No tenemos por qué necesitar más educación, más relaciones o más golpes de suerte. Sólo necesitamos comprender los principios y los conceptos que todos los profetas y los místicos han compartido desde el comienzo de los tiempos; principios que no tienen nada que ver con la religión y todo que ver con la verdad sobre quiénes somos en realidad, por qué estamos aquí y la magia que tenemos a nuestra disposición.

Nuestros sueños no son nuestros por casualidad. Los tenemos por muchas razones, de las cuales la más importante es hacerlos realidad. Nuestros sueños están destinados a ser si pones algo de tu parte. Esto puede parecer una tarea monumental cuando no entendemos por completo cuál es nuestra parte o los procesos que hacen realidad los sueños, especialmente mientras todo el mundo quiere que creamos que el sufrimiento y el sacrificio allanan el camino hacia el éxito. Sin embargo, con una mayor comprensión descubrirás que posiblemente nada pueda ser más fácil que la forma en que funciona la vida en realidad.

No hay nada que no podamos hacer, nada que no podamos tener y nada que no podamos ser.

Tenemos un buen guía, tenemos el poder, y el universo conspira realmente para nuestro bien.

Este libro revisa los principios y los conceptos que nos permiten volar. Estos principios están actualmente influyendo en nuestra propia vida, sepamos lo que son o no, y estos principios son increíblemente fáciles de usar. Identificándolos, entendiéndolos y aprovechándolos accederemos al poder que puede convertir los deseos en realidad, literalmente.

Piensa en las personas consideradas exitosas actualmente. ¿Son más inteligentes que tú? ¿Merecen más que tú? ¿Han pagado más que tú? No. Mediante la inteligencia o la ingenuidad (a menudo esta última, pero eso cambia nada), en realidad viven ajustándose a los principios de la vida, de forma que el universo comience a serles útiles. La buena noticia es que este tipo de personas son la prueba de que cualquier otro puede conseguir lo mismo. Y sabiendo esto tendrás una ventaja: comprenderás tus éxitos y por tanto no tendrás que vivir temiendo que te los quiten.

Mi misión es ayudarte a mirar en tu interior, a descubrir lo ilimitado que eres y ayudarte a encontrar las llaves del «reino». Lo que decidas hacer con estas llaves depende de ti.

En las páginas siguientes revisamos tus propios recuerdos profundos y mayormente olvidados que han deseado ser ejercitados, pensados y redescubiertos. Existe un viejo dicho que afirma que es mejor enseñar a pescar a alguien que darle un pescado, y en este libro pretendo recordarte (más que enseñarte) tu naturaleza divina y tus capacidades ilimitadas, de forma que puedas lograr tu propia felicidad y realización.

Si alguien viniera a mostrarte la verdad sobre la vida, la realidad y los poderes que posees, ¿lo reconocerías como la verdad? Si alguien viniera a ofrecerte la llave del reino de tus sueños más salvajes, ¿la aceptarías? Yo creo que sí.

¿No sabéis que sois dioses?

Salmos 82:6, Juan 10:34

1

Los pensamientos se convierten en cosas

Volviendo la vista atrás todo lo que puedo recordar, hasta que fui un joven adulto, solía pensar que todo el mundo sabía algo que yo ignoraba. Sentía ser un eterno forastero. Ellos, igual que yo, no eran conscientes de qué se trataba, y no parecían notar que yo no lo tenía. Pero, para mí, la diferencia era muy dolorosa. Las «pequeñas cosas» de la vida parecían una segunda naturaleza para otros, mientras que yo creía que tenía que fingir que sabía lo que estaba ocurriendo. Me sentía incómodamente diferente, lo que me generaba un abrumador deseo de poner en duda lo que la mayoría de la gente daba por supuesto: el deseo de saber en qué consiste esta vida.

Al principio, mi búsqueda de respuestas se basó en los problemas vitales, la muerte y el poder de la mente. Pero de esta búsqueda surgieron otros misterios intrigantes relacionados con el tiempo, el espacio, el cielo, el infierno, la hipnosis, los ovnis, los fantasmas, la percepción extrasensorial, el estado de sueño, la reencarnación y cosas así. Muy pronto extraje conclusiones básicas que explicaban cada misterio, pero eran sólo premoniciones. Por ejemplo, recuerdo decirle a mi madre, cuando tenía aproximadamente trece años, que el espacio y el tiempo no podían existir realmente como los hemos definido, y que tampoco podía haber un infierno o Dios que no fuese uno con todas las cosas, vivas e inanimadas. Tenía la sensación de que Él, Ella o cualquier otra cosa no estaba sólo dentro de todos nosotros, sino que ninguna parte de nuestra experiencia podía ser nunca nada distinta a «Dios» en un cien por cien.

Yo no era consciente en aquel tiempo, pero mi deseo de «conocer» me había colocado en un camino interno hacia la comprensión; mi pensamiento estaba empezando a atraer pensamientos parecidos. Era como si todas mis preguntas estuvieran respondiéndose a sí mismas, abriendo mis ojos a las ideas que ahora sé que están latentes en el interior de cada uno de nosotros. Mientras caminaba por ese camino de búsqueda, las preguntas por las que me preocupaba eran contestadas de algún modo. Yo nunca estaba seguro de cuándo llegaban mis respuestas. Sólo sentía, un tiempo después de la «iluminación» sobre el tema, que se había impartido un conocimiento intuitivo cuando no prestaba mucha atención. El objetivo de compartir esto consiste en revelar que las respuestas que recibía procedían de mi interior, que es exactamente donde también residen tus respuestas.

Fui educado en la fe católica, bautizado y confirmado, pero consideraba contradictorias muchas de las enseñanzas, normas y rituales, y lo que era más importante, incoherentes con las conclusiones que había deducido intuitivamente. Por ejemplo, yo siempre he creído que todos nosotros hacemos de verdad lo que es mejor a partir de nuestros conocimientos, malentendidos y educación. Por tanto, si nuestra vida estaba sujeta al juicio divino –y no creo que sea así–, el pecado sólo podía considerarse como un «error» sincero, causado por no comprender la naturaleza de nuestra realidad, no un sistema de desmerecimientos que conduce a la condenación eterna.

Según mi razonamiento, ¿no debería tener un Padre cariñoso más compasión que ganas de vengarse de sus hijos, comparativamente más débiles, que se ven cegados temporalmente por las ilusiones del espacio y el tiempo? Incluso los padres humanos comprenden mucho mejor su propia carne y sangre que el «Padre» descrito en la mayoría de las religiones. El pecado, y sus connotaciones pasadas y presentes, debía ser un término procedente del hombre, concluí, no de un Dios omnisciente y comprensivo. Tanto entonces como ahora creo que lo que llamamos pecados deberían servir solamente de maestros, no para torturarnos.

Por tanto, aunque crecí en un entorno religioso y tradicional, también necesitaba explicaciones que tuvieran sentido, e igualmente importante, siempre he creído que esas explicaciones eran asequibles. En lugar de limitarme a rechazar lo que no tenía sentido en relación con mi educación católica, buscaba semejanzas entre lo que me enseñaban y lo que yo sentía, deducía o comprendía racionalmente, y una vez que «mi cubo» estaba lleno, buscaba más allá de la religión, dentro de mí, para empezar a extraer conclusiones sobre la vida, los sueños y la felicidad. Por ejemplo, creía que Jesús estuvo aquí para decirnos (como han hecho otros sabios maestros) que todos somos «hijos de Dios». Jesús nos enseñó que todos podemos hacer las cosas que él hizo: cree y recibirás; llama y serás respondido; en la tierra como en el cielo; somos Dioses. Creo que no hay pecados, que no existe el diablo y que no hay más infierno que el que existe en nuestra propia mente, y que Jesús vino a la tierra para ser un ejemplo vivo de estas enseñanzas, para enseñarles un camino mejor a sus compañeros de viaje durante un período oscuro de la historia, cuando ciertas creencias limitadoras estaban tan arraigadas en la cultura que pocas personas podían ni siquiera imaginar expandir sus pensamientos, y con ello su mundo. Esta forma de pensamiento no es nueva. Las conclusiones que he extraído son semejantes a las verdades compartidas por distintas religiones y filosofías espirituales tan antiguas como la historia, todas las cuales nos recuerdan nuestro poder, magnificencia y divinidad. Y cuando comprendemos nuestra realidad del espacio y el tiempo desde esta perspectiva, como Creadores nosotros mismos, por fin empezamos a vislumbrar el inmenso poder que tenemos para configurar nuestras vidas.

Lo que llamamos pecados deberían servirnos solamente de maestros, no para torturarnos.

A pesar de sentirme un forastero durante la mayor parte de mi infancia e incluso gran parte de mi vida como adulto, actualmente me siento fantásticamente bendecido por contar con mi perspectiva de las cosas y agradecido por el aislamiento que he sentido la mayor parte de mi vida, una vida que me ha llevado hasta ti. Y puesto que me sigo considerando un estudiante y un aventurero, creo que la misión de mi vida es muy parecida a la tuya: empezar a aplicar esta sabiduría tan antigua, estas verdades eternas relacionadas con la naturaleza de la realidad, con el objetivo de dirigir conscientemente mi vida y configurar mi propia realidad feliz y gratificante.

La mayor aventura de todas

Creo que tú y yo actualmente nos encontramos en medio de una aventura distinta a cualquier otra. No hay duda de que la vida es suficientemente peligrosa para considerarla una aventura; ninguno de nosotros sabe con seguridad si viviremos para contemplar otra puesta de sol. Y cada día viene cargado de sus propias experiencias nuevas y estimulantes. Viajar a sitios tan lejanos como El Cairo o Estambul es fascinante, pero incluso desde la comodidad de tu propia casa, hay más amor, alegría y reto en una vida bien llevada. Añadiendo aún más a la aventura, todos y cada uno de los días conllevan una abundancia de lo desconocido.

¿Y no es lo desconocido, las incertidumbres, lo que hace que una aventura sea una aventura? Todos tenemos esperanzas, sueños, preocupaciones y miedo, y, sin embargo, todos se basan en la incertidumbre de nuestras vidas. Con sólo la más leve reflexión, podemos ver rápidamente que es la incertidumbre lo que permite que todo valga la pena. Si nos dieran un bolígrafo mágico y cada mañana pudiéramos escribir exactamente lo que quisiéramos que ocurriera ese día, saber que siempre ocurriría, ¿eres consciente de lo miserablemente aburrida que sería nuestra vida? Después de todo, ¿cuántas veces podemos ganar jugando a la lotería y seguir entusiasmándonos?

Y en la vida, independientemente de dónde nos encontremos –Katmandú o Nairobi–, las cosas mejores son sin duda gratis. Los mayores placeres de la vida forman una lista interminable: la risa de un niño, el abrazo de una persona querida, jugar al tira y afloja con nuestro perro, nadar, escuchar música, comer, hacer excursiones, observar la lluvia, plantar un árbol, sentarse frente a una fogata, hablar con los amigos; y todos son gratis. Es una vida maravillosa, y este tipo de placeres normalmente está extendido por todas nuestras aventuras cotidianas.

Quizás lo que permite que esta aventura sea más extraordinaria es que todos tenemos poder para concebir y conseguir nuestros sueños más salvajes. Después de todo, ¿qué objetivo tendría una aventura si no tuviéramos algo de control sobre su resultado, o si no pudiéramos elegir los placeres y las lecciones que extraemos de ella? Podríamos argumentar que, debido a lo desconocido, no podemos saber todo lo que nos deparará el futuro, pero sin ni siquiera leer otra palabra en este libro ya sabemos que podemos decidir establecer objetivos y empezar a movernos hacia ellos con excelentes resultados.

En la vida somos los pilotos o directores de buceo de nuestro destino; cada día elegimos el rumbo que tomará nuestro trabajo, las relaciones que fomentaremos o que no y si aceptaremos o no nuestras decepciones para extraer de ellas sus valiosas lecciones duramente ganadas. Y estas decisiones, combinadas con nuestras actitudes, nuestras creencias y, por supuesto, el uso de nuestra imaginación, nos llevan por todos nuestros viajes personales y señalan directamente los «safaris» que nos esperan mañana.

Divirtiéndonos

Entonces, ¿cómo maximizamos nuestra aventura por el espacio y el tiempo? Dos sencillos pasos: en primer lugar, entender la aventura. A modo de analogía, no intentaríamos conducir un coche hasta entender antes cómo funciona y las normas de circulación. En segundo lugar, empezar a vivir la aventura. Utilizando la misma analogía, cuando hemos aprendido sobre nuestro coche y sobre la carretera, aún depende de nosotros colocarnos en el asiento del conductor, hacer girar la llave, meter la marcha y empezar a rodar. En otras palabras, aplicar nuestros conocimientos, que, como dije antes, es lo que tú y yo tenemos en común como la misión de nuestra vida.

Sorprendentemente, la mayoría de la gente parece pensar que sólo por estar vivos, automáticamente sabemos todo lo que hay que saber sobre la vida. La gente simplemente no se para a pensar si debería haber más de lo que ya saben. No se les ha ocurrido que las «cosas» podrían no ser como parecen, ¡y no lo son! Afortunadamente, sólo se necesita pensar un poco para empezar a ver las cosas como son realmente y para cambiar todo de modo radical.

Y por cierto, ¿puede haber algo más fácil que pensar? ¿Y qué podría ser más gratificante? Después de todo, ¿no se necesita sólo un pensamiento para hacer una innovación, un descubrimiento o una revelación personal? De hecho, el siguiente invento impactante que cambie el curso de nuestra civilización no se encuentra en el futuro. No requiere 1 millón o 1000 millones de dólares, ni tener una empresa. Existe sólo a la distancia de un pensamiento de nuestro aquí y ahora; se encuentra a sólo un pensamiento de las ideas que ahora tenemos, las mismas ideas que ahora pensamos.

Por ejemplo, antes tuvo lugar la idea de que las personas deberíamos poder volar por el aire y después llegó la realidad, la aviación. En primer lugar existió la idea de que la energía eléctrica debería ser manejable y después llegó la realidad de la electricidad. Y en primer lugar tenemos objetivos, como enamorarnos, comprar una casa y tener un trabajo, y después –clic, clic, clic– los sueños empiezan a hacerse realidad.

De hecho, con gran parte del mundo aún en «modo de supervivencia», incluso aquí en Estados Unidos, es imperdonable e incomprensible que más personas no hayan extendido un pequeño nuevo pensamiento a las experiencias que compartimos y que terminamos dando por supuestas. No obstante, los tiempos están cambiando rápidamente, y como el mundo está a punto de descubrir, la verdad sobre nuestro poder ha estado delante de nuestras narices desde el principio de los tiempos.

Ten cuidado con lo que deseas

¿Alguna vez has oído a alguien decir «ten cuidado con lo que deseas, porque podrías conseguirlo»? Apuesto a que sí. Todos lo hemos oído. ¿Y sabes qué más? Apuesto a que crees que es verdad, o al menos hasta cierto punto, ¿no es cierto?

Pero ¿cómo o por qué podría ser cierto? ¿Has pensado en eso? ¿Qué misterioso principio podría estar en juego en este caso, que puede convertir un deseo en realidad? Probablemente no seas supersticioso, así que ¿en qué consiste? ¿Cuál es la razón por la que crees que esto puede funcionar?

Seguramente habrás oído hablar sobre el poder del pensamiento positivo o la nueva expresión en boga (gracias en gran parte al libro y DVD éxito de ventas El secreto), «la ley de la atracción». Pero ¿te has parado a pensar qué impulsa al pensamiento positivo o a la ley de la atracción? ¡Algo lo hace! Y estoy seguro de que también has oído hablar sobre el arte de la visualización. Probablemente incluso lo habrás intentado, y quizás tengas algunas grandes historias que contar sobre su éxito. Pero ¿alguna vez te has parado a pensar cómo o por qué funciona?

Todos estos conceptos dicen lo mismo, pero ¿por qué personas de todos los continentes creen en ellos sin nunca poner en duda su logística?

Algo sucede aquí. Algo grande, realmente GRANDE. A mi madre le gusta decir «donde hay humo, hay fuego», y lo que ocurre aquí es de una magnitud tal que las llamas empequeñecen cualquier otro fuego conocido por la humanidad. Pero ¿qué es lo que sucede? Y si hay algo, ¿no valdría la pena explorar un poco o alguna nueva idea para descubrirlo, entenderlo y después aprovecharlo? ¿No garantizaría el esfuerzo prácticamente cualquier sacrificio o compromiso? ¡Puedes apostar a que sí!

Los pensamientos se convierten en cosas

Con seis palabras breves, transformadoras e inolvidables, la respuesta a lo que está sucediendo –y a lo que hemos echado de menos– es «los pensamientos se convierten en cosas». Eso es. ¡Los pensamientos se convierten en cosas! Éste es el principio subyacente que convierte un deseo en realidad. Es lo que otorga poder al pensamiento positivo y da origen a la ley de la atracción, y es la razón por la que funcionan las visualizaciones.

Los pensamientos se convierten en cosas es la razón por la que los sueños y las pesadillas se hacen realidad, porque los pensamientos que tenemos se convierten literalmente en las «cosas» y acontecimientos de nuestra vida. El principio es inmutable y tan fiable como la propia gravedad: no sólo a veces, sino siempre, y no sólo con nuestros pensamientos positivos, sino también con los otros. De hecho, no podemos impedirlo nunca.

Todo esto es una noticia buenísima porque cada minuto de cada día elegimos lo que pensaremos. Por supuesto, nuestras palabras y nuestras acciones son también muy importantes, y diremos mucho sobre ello en los capítulos que siguen, aunque ambos no son más que una extensión de nuestros pensamientos. Nuestras palabras y nuestras acciones son solamente los pensamientos a los que hemos dado alas. Nuestros pensamientos son donde comienza todo. Con este principio, podemos añadir a nuestra vida prácticamente cualquier cosa que puedas imaginar, y eso no se limita a atraer cosas materiales. También podemos imaginar más amor, más alegría y más risas.

Nuestras vidas evidencian que los pensamientos verdaderamente tienen propiedades como las que pertenecen a cualquier elemento material, y ese tipo de propiedades da lugar a los principios y las leyes. Ocurre que estas propiedades, hasta hace poco, han escapado a la observación de nuestros científicos, ingenieros e incluso la mayoría de los filósofos, porque es evidente que son invisibles a nuestra percepción sensorial física y a las herramientas típicas de la observación. Afortunadamente, para quienes necesitan pruebas científicas, la física cuántica está ahora retomando lo que Albert Einstein no hizo al explicar las propiedades de los pensamientos y el efecto que el observador ejerce sobre sus experimentos. Pero, con pruebas científicas o sin ellas, en los términos más simples, no hay nadie que pueda negar que los pensamientos existen. Y cualquier cosa que existe, ¿no debe tener principios, rasgos y características?

Mi mensaje, y el de innumerables maestros de todas las épocas (aunque cada uno con sus propias palabras), es que cuando se tiene un pensamiento es como si estuviera dotado al instante con su propio poder y voluntad para hacerse físico o, igualmente milagroso, empezar a atraer su equivalente más cercano (de ahí la ley de la atracción). Es como si se le concediera una misión simple y solitaria: manifestarse en la vida de quien lo piensa, dentro del espacio y el tiempo. Si tenemos pensamientos de cosas materiales, nuestros pensamientos se convertirán en esas cosas materiales. Y si tenemos pensamientos de acontecimientos o circunstancias, nuestras ideas reorganizarán los jugadores y los soportes de nuestra vida, predisponiéndonos a esos acontecimientos o circunstancias. Los únicos factores atenuantes son nuestros otros pensamientos, que pueden tomar diversos «matices», a los que suele llamarse creencias, expectativas, anticipaciones e intenciones, por nombrar unos pocos. Si tenemos pensamientos de amor, odio u otras emociones, nuestras ideas cambiarán en torno a las circunstancias materiales de nuestra vida, de forma que experimentemos esos pensamientos de emociones una y otra vez.

¿Advertencias?

A continuación ofrecemos los atributos de este principio que deberíamos conocer. No importa cuáles sean nuestros pensamientos, si son útiles o no, si son «buenos» o no, o si son justos o no. Los pensamientos, en relación con este principio, son como la gravedad, que no distinguen o juzgan lo que estamos pensando; tan sólo existen. ¡Así que depende de nosotros elegir nuestros pensamientos sensatamente!

Como creadores, pensar es literalmente nuestro único punto de influencia sobre el mundo y la magia de la vida. Al contrario de las opiniones internalizadas cuando éramos niños, como «un pensamiento es sólo un pensamiento, abstracto y etéreo; lo que es real es la silla, la mesa y la comida que hay en tu plato», resulta que es verdad lo contrario. Nuestros pensamientos son lo «real»; son el punto de arranque de todo lo que se convertirá en tangible en nuestras vidas –premateria, si quieres–, mientras que las «cosas del espacio y el tiempo» son el reflejo de lo que previamente se ha pensado, individual y masivamente, y son poco más que un espejismo. De acuerdo con esto, nada desempeña un papel mayor en cómo construimos nuestro destino o nuestro infortunio que las ideas que decidimos pensar.

En lo relativo a los pensamientos sobre otras personas, podemos atraer «milagrosamente» a quienes poseen pensamientos similares y sueños complementarios –compañeros potenciales en el amor o en los negocios, clientes, etc.– con una exactitud y precisión asombrosas, mientras que a la vez repelemos a otros. Sin embargo, no podemos insistir en que ninguna persona específica se comporte de una forma concreta. Simplemente no podemos manipular a los demás con nuestros pensamientos, y, lo que es una suerte mayor, ellos tampoco pueden manipularnos. Influir, a veces; manipular, nunca. La otra persona o personas deben estar alineadas o de acuerdo con nuestros pensamientos para que exista una camaradería, una amistad o incluso una relación conflictiva, pero con un elenco de más de 7000 millones de personas sobre el planeta para elegir, y nuestra interconexión con ellos mediante nuestra divinidad innata, siempre podremos encontrar exactamente lo que buscamos mientras no insistamos en de quién se trata. Por tanto, en lo relativo a tener pensamientos sobre otras personas específicas, prueba esto: sácalas de la fotografía y en su lugar imagina cómo quieres sentirte o el resultado final de lo que realmente quieres.

Por ejemplo, si quieres volver a introducir en tu vida a un antiguo amante, no pienses en esa persona; simplemente imagina el amor que quieres sentir y compartir.

Deja que tus pensamientos te traigan lo que quieres de verdad; en este caso, el sentimiento de amor con la persona «adecuada», no una persona específica. Ya puedo oír los gritos de protesta, diciendo que en realidad es una persona específica que falta en tu vida, así como el amor que compartiste con ella. Sé lo duro que puede ser este cambio de «otro» a «yo mismo», por lo que lo explicaré mejor un poco más adelante. Por ahora, permíteme decir que si estás enganchado a «alguien» en concreto, entonces hay algo que te falta. Hay algo que no estás entendiendo bien sobre tu fabuloso yo, tu mundo mágico o las infinitas posibilidades que quedan para los años más felices y románticos de tu vida. Y tal vez la razón de que esa persona específica no esté ya en tu vida, o que esté fuera de tu ámbito de influencia, es tal que te verás impulsado a descubrir la verdad sobre lo que has malinterpretado, dejando vía libre para alguien incluso más adecuado para ti de lo que actualmente puedas imaginar.

Ésta es la buena noticia: sea lo que fuere lo que echas de menos, está sólo a un pensamiento de distancia e infinitamente más cerca de ti que ese alguien concreto, y es infinitamente más fácil de conseguir. Y una vez que lo pienses, estate atento, mundo, porque el amor que echas de menos volverá a fluir hacia tu vida a diferencia de todo lo que has sentido antes, que es exactamente lo que tienes que esperar.

Nada desempeña un papel mayor en cómo construimos nuestras dichas y desdichas que los pensamientos que decidimos pensar.

Déjame ponerte un ejemplo sobre cómo utilizar mejor tus pensamientos para que posiblemente puedas influir en una persona concreta. Digamos que quieres mejorar el rendimiento de tu hijo en la escuela. Lo mejor que puedes hacer es imaginarte en tu mente a tu hijo totalmente feliz, realizado, riendo y confiado, que es lo que en realidad deseas, ¿no es cierto? Esto es más eficaz que pensar en cosas específicas para tu hijo, como por ejemplo que mejora sus notas o verle brillar en algún proyecto en particular. Lo que realmente buscamos es la felicidad, para nosotros mismos o para otros, y eso es fácil de imaginar: ver caras sonrientes, sentir cálidos abrazos y oír elogios y felicitaciones.

En todas esas imaginaciones te interesa dejar fuera los detalles sobre cómo ocurrirá algo. El proceso de manifestación siempre funciona de forma rápida y armoniosa, igual que las burbujas de aire que surgen del fondo del mar encuentran la vía más rápida hacia la superficie, a no ser que nos interpongamos en su camino. Nuestros pensamientos, igual que las burbujas de aire, tienen su propia configuración por defecto para manifestarse lo más rápidamente posible, influidos solamente por nuestros otros pensamientos. Por ejemplo, si empezamos con exigencias como «Sólo seré verdaderamente feliz cuando tal o cual persona haga tal o cual cosa», cerraremos la puerta a todas las otras maneras en que podríamos ser igualmente felices. Olvida los «cómos» mientras sigues llevando tu vida normal –llamando a puertas, levantando cada piedra– no insistiendo en qué puertas abrir o qué piedras poseen tu solución, sólo pensando en el resultado final que deseas.

Las pruebas

Seguramente te gustaría tener una pequeña prueba de que los pensamientos se convierten en cosas, ¿verdad? Es fácil. Muy fácil. Pero puesto que no puedes ver ni seguir un pensamiento después de ser pensado, tienes que buscar en otra parte las pruebas de su existencia. Y el mejor lugar para mirar es a tu alrededor. A continuación, algunas pruebas de mi propia vida:

La primera vez que recuerdo haber sido testigo de que los pensamientos se convierten en cosas fue cuando era un niño de nueve años que tomaba clases de equitación en Cherry Hill, Nueva Jersey, aunque entonces no entendía lo que estaba ocurriendo. Mi madre nos traía a mi hermana y a mí a clases de equitación cada fin de semana, y aprendíamos a sentarnos, a trotar y a ir a medio galope. Hasta este mismo momento, puedo recordar claramente cómo nos alineaban los jueces, seis jóvenes competidores sobre sus ponis en el centro de la pista, antes de anunciar quién había ganado el concurso. Al oír mi nombre pronunciado en primer lugar, me sentí tan entusiasmado que casi me caigo de mi pequeño corcel… hasta que fui consciente de que acababa de ganar la cinta verde por haber quedado el sexto de seis.

Bien, insistí y seguí montando (en realidad, creo que fue porque mamá me hizo seguir), y en poco tiempo se aproximó nuestro segundo concurso. En esta ocasión pregunté a mamá: «¿Cómo gano? Mamá, quiero ganar». Y ella contestó: «Mike, haz tres cosas. En primer lugar, monta con los talones bajos. En segundo lugar, monta con tus hombros hacia atrás. Y en tercer lugar, cada noche, antes de irte a la cama, reza y pide a Dios que te ayude a hacerlo lo mejor posible». ¡Una buena forma de contestar!

Yo estaba entusiasmado. El gurú de mi vida había hablado y me había dicho todo lo que debía hacer para ganar. Incluso recuerdo que, durante la semana anterior al segundo concurso, cada día deseaba que llegara la noche para tener mi conversación con Dios sobre cómo ganar. Y el día del concurso lo hice, pasando del peor al primero en mi pequeña clase de jinetes. Ahora no me gusta presumir (obviamente), pero desde entonces he ganado muchas más cintas azules, de forma literal y ficticia, en muy diversas tareas.

No obstante, hoy, cuando vuelvo la vista atrás a esa semana anterior al segundo concurso, me doy cuenta de que ocurría algo más cada noche, durante mis conversaciones con Dios; algo que ahora creo que marca toda la diferencia. Durante mis oraciones de cinco o diez minutos, yo tenía pensamientos de victoria. Podía ver esa cinta azul mentalmente, no la verde. Podía oír mi nombre pronunciado el último, no el primero. Y me imaginaba recibiendo ese trofeo con el pequeño caballo en lo alto. Cada noche intentaba visualizar y pensar en ganar, y esos pensamientos ocurrieron.

La siguiente ocasión que recuerdo haberme encontrado con este principio de que los pensamientos se convierten en cosas fue poco después de graduarme en la universidad. Yo había sido contratado por Price Waterhouse (P. W.), ahora PriceWaterhouseCoopers, que entonces se consideraba la mejor de lo que solían ser las «ocho mejores» empresas de contabilidad y, hasta ahora, una compañía de prestigio mundial. Lamentablemente para mí, mis tres primeros meses con P. W. fueron una pesadilla. No podía hacer nada bien. Todo lo que tocaba parecía estropearse. Era un desastre andante, y en ese breve tiempo había acumulado cinco o seis evaluaciones de cada una de las auditorías de empresas en las que había trabajado. La conclusión de cada una era la misma: «Mike Dooley… debe mejorar».

No creo poder transmitir al lector qué episodio tan horroroso de mi vida fue ése. Yo temía, desde la mañana hasta la noche, ser despedido de mi primer empleo en el mundo real, un empleo que me había llevado meses de patearme las calles trabajo y que me había asegurado de que todos los que había conocido supieran que yo tenía…

Recuerdo volver a casa un día (aún vivía con mi madre en aquella época), entrar en la sala de estar y decirle a mamá con absoluta certeza que iban a despedirme. Ahora bien, por aquella época de mi vida ya me rondaba la idea de que los pensamientos se convierten en cosas, pero no fue hasta que me oí decir: «Mamá, me van a despedir… Sé que me van a despedir» cuando se encendió la luz proverbial. De repente fui consciente de los pensamientos negativos que había tenido prácticamente sin cesar durante los últimos meses, pensamientos que sólo servían para empeorar mucho las cosas.

Inmediatamente me dirigí al sofá de la sala de estar, me eché, cerré los ojos y empecé a visualizar. Ahora esto puede no parecer demasiado difícil, pero cuando uno es un mal auditor, ¿cómo puede imaginarse comportándose como un buen auditor? Después de todo, un mal auditor no sabe lo que hace un buen auditor, o de lo contrario no sería un mal auditor.

Esto es lo que visualicé, y es lo que el lector puede visualizar siempre que no sepa cómo lograr un resultado final: sólo pensé exclusivamente en el resultado final, sin pensar en cómo lo lograría. No cerré los ojos y me vi a mí mismo realizando auditorías que no sabía cómo hacer. En su lugar, me vi caminando por los pasillos de P. W. sonriendo de alegría, emocionado por estar vivo y feliz de estar en mi puesto de trabajo. Me vi diciendo «¡Hola!» a todos los compañeros de la empresa, y mentalmente los vi respondiéndome «Hola» (lo cual, en aquel momento, no estaba ocurriendo). Desde aquel día, en cuanto llegaba a casa después de trabajar, hacía mi pequeño ejercicio de visualización.

Tres semanas después, sonó el teléfono en la oficina de personal. Aunque éramos quince personas las que trabajábamos como aprendices de auditor, yo sabía que la llamada era para mí porque era el único al que no habían asignado una auditoría… Y no sólo la llamada era para mí, sino que era del jefe de recursos humanos. Mientras sudaba y mi corazón empezaba a palpitar, me dijo que el departamento de impuestos de la empresa tenía pocos empleados en la temporada más complicada del año, y sin dudarlo añadió que al departamento de auditorías «no le importaría» que me trasladara al departamento de impuestos.

¡No, eso no era una buena noticia! Como todos los nuevos auditores, el departamento de impuestos me parecía un lugar terriblemente complicado, otro mundo por completo, pero no tenía elección. Fui trasladado al departamento de impuestos.

Sin embargo, en lo que me pareció muy poco tiempo, caminaba por los pasillos de P. W. sonriendo de alegría. Resultó que el departamento de impuestos me quería, y a mí me encantaba estar en este departamento de impuestos. Mi traslado a corto plazo se convirtió en permanente, y desde ese día en adelante despegó mi carrera en P. W.

Yo sólo pensaba exclusivamente en el resultado final, sin pensar en ningún momento cómo llegaría allí.

Por último, ya fuera del alcance de la guillotina del miedo de ser despedido de mi primer empleo en el mundo «real», al fin fui capaz de empezar a tener pensamientos sobre prosperar en lugar de sólo sobrevivir. Y una de las cosas que hice por aquel entonces, para ayudarme a tener pensamientos sobre cómo prosperar, fue comenzar un pequeño álbum para ayudarme a visualizar cada posible detalle de cómo quería que fuera mi vida. Simplemente cogí algunas hojas en blanco de la fotocopiadora (un detalle de P. W., sin duda) y en cada página pegué una fotografía de algo que quería, normalmente cortada de anuncios de revistas.

Las fotografías incluían relojes de moda, bonitas casas, apartamentos, coches caros y destinos internacionales como Londres, París, Hong Kong y Tokio. Viajar al extranjero era en realidad uno de mis objetivos a largo plazo, principalmente porque no tenía razones para creer que pudiera hacerlo nada más acabar la universidad. Pero imaginé que, desde que empecé a planear la vida de mis sueños, también podría incluirlo todo. ¡Guau, yo estaba equivocado! Subestimé por completo el increíble poder del pensamiento.

Los sueños se hacen realidad

Diez meses después, mientras asistía a una sesión de formación de P. W. en Reston, Virginia, supe por primera vez que cada año la empresa ofrecía unas cuantas asignaciones en el extranjero para seleccionar a personas. Esta sesión fue a finales de noviembre de aquel año, sólo unos días antes del Día de Acción de Gracias. Seis semanas después, poco después del comienzo del nuevo año, yo estaba situado y viviendo en la soleada ciudad de… Riad, Arabia Saudí.

Ahora esto puede no parecerte un sueño hecho realidad, y tengo que admitir que no había pegado ninguna fotografía de Oriente Medio en mi álbum, ni había oído nada sobre Riad seis semanas antes de considerarlo mi «hogar». Pero había visualizado el resultado final que deseaba –mi vida soñada–, y mirando hacia atrás no creo que nada más, teniendo en cuenta todas las otras cosas, podría haberme llevado allí más rápidamente.

Durante mi estancia en Arabia Saudí, tuve bastantes vacaciones, horas extras y días festivos variables para disfrutar de tres meses de tiempo libre pagado. Además, la asignación incluía prestación por enfermedad y un viaje a casa pagado cada seis meses, que podía utilizar para ir a cualquier lugar del mundo que quisiera. ¡Y claro que quería!

Viajé dos veces alrededor del mundo, visitando cada ciudad y país de este planeta que había soñado, en África, Asia y los Mares del Sur. Y mi corazón casi deja de latir una mañana, mientras tomaba el desayuno en el hotel Regent de Kowloon, Hong Kong. Distraído un momento, asombrado a continuación, mirando con mi café a través de las ventanas de dos pisos que me rodeaban, de repente me di cuenta de que estaba sentado delante de la misma vista de la isla de Hong Kong que había cortado y pegado en mi pequeño álbum, exactamente dos años antes.

Cuando mi viaje de trabajo por Oriente Medio había finalizado, tenía que elegir mi ciudad preferida para volver. Compré un bonito apartamento en el centro de Boston y me dirigía a Faneuil Hall para trabajar cada día. Dieciocho meses después, al recibir la noticia de mi inminente ascenso a director, una distinción ansiada para convertirme en socio, decidí mudarme y perseguir otro sueño: convertirme en empresario. El único problema era que no tenía idea de cómo hacerme empresario ni de lo que ofrecería mi negocio.

Mi tarea –nuestra tarea– es en primer lugar, y lo más importante, simplemente definir el sueño, en concreto el resultado final con todos los detalles imaginables.

Afortunadamente, las lecciones que había aprendido en la vida hasta aquel momento me habían demostrado que, para hacer realidad un sueño, no hay que saber cómo se convertirá en realidad, que, de hecho, los cómos son del dominio del universo. Mi tarea –nuestra tarea– es en primer lugar, y lo más importante, simplemente definir el sueño, en concreto el resultado final con todos los detalles imaginables.

Así que definí mi sueño de dirigir mi propia empresa, dejar P. W., vender mi apartamento y trasladarme a Orlando, Florida. En unos meses me reuní con mi hermano, un artista gráfico, y con mi madre, que es muy moderna, y lanzamos TUT Enterprise Inc.: «Camisetas totalmente únicas». Durante los diez años siguientes, los tres vendimos más de un millón de ellas.