Preludio de una nueva vida - Daniel Ferminades - E-Book

Preludio de una nueva vida E-Book

Daniel Ferminades

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Beschreibung

Una lectura que atraviesa el intelecto para llegar al corazón. Un recordatorio de nuestra verdadera tarea en esta escuela llamada vida. Sus páginas nos invitan a una comprensión más profunda de que aun viviendo en un mundo material, nuestro origen es espiritual. Preludio de una nueva vida nos convoca a replantearnos si es el espíritu quien verdaderamente conduce nuestra existencia humana. "Somos un espíritu que tiene un cuerpo". En sus páginas Daniel nos recuerda que somos una esencia y nos acompaña en la búsqueda del equilibrio necesario entre materia y espiritualidad. Estas páginas, nos instruyen respecto de aquellas realidades intangibles que podremos ir develando en la medida en que trabajemos en nuestro interior, en nuestra personalidad y vivenciemos lo entendido hasta hacerlo parte de la propia existencia. Dirigido a aquellos que buscan transitar la vida con atención y anhelan transformar el obrar cotidiano, en conciencia.

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Seitenzahl: 190

Veröffentlichungsjahr: 2024

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Daniel Ferminades

“Preludio de una Nueva Vida”

Transcripciones de las enseñanzas de Daniel Ferminades transmitidas en forma verbal en diferentes conferencias públicas realizadas en Argentina y en el exterior.

Índice de contenidos
Portadilla
Legales
Prólogo
Prefacio
PRIMERA PARTE
Hay algo más allá de lo que vemos
Equilibrio entre materia y espíritu
La Ley
Nuestra labor en el Universo
El Camino interior
Cómo comenzar el cambio
Enfrentar el temor
Renunciar a voluntad a un ego
El otro como espejo
SEGUNDA PARTE
Aprender a callar
El Cristo Interno
El Cielo
La tarea del Ángel
La Irradiación
Epílogo

Feminades, Sergio Daniel

  Preludio de una nueva vida / Sergio Daniel Feminades. - 1a ed - La Plata : Arte editorial Servicop, 2024.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-803-757-8

1. Espiritualidad. I. Título.

CDD 204.2

EDITORIAL SERVICOP®

Producción gráfica: Servicop

Diseño de interiores: Servicop

Diseño de cubierta: Impulso de una nueva vida

Edición y corrección: Impulso de una nueva vida

© 2024, Daniel Ferminades

https://impulsodeunanuevavida.org/

@impulsodeunanuevavida

E-mail: [email protected]

Web: www.contatuhistoria.com.ar

Hecho el depósito que establece la Ley 11.723

Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización del autor.

Primera edición en formato digital: Abril de 2024

Versión 1.0

Digitalización: Proyecto451

ISBN edición digital (ePub): 978-987-803-757-8

Si crecemos en conciencia y en amor, la compasión

llegará a aquellos que en su vida no la tienen.

Prólogo

El origen de este libro está relacionado con lo que sé es mi tarea, la de atender la necesidad de las personas y ayudarles a ver que hay muchas cosas que se toman como naturales aceptándolas como tal y no lo son. Por lo tanto, hay que trabajar sobre esto y es uno quien tiene que hacerlo sobre sí mismo.

A este conocimiento lo comparto con las personas desde hace mucho tiempo. Esta realidad comenzó a mis veintiún años cuando tuve un despertar que me llevó a prestar atención a algo que hasta ese momento había ignorado, mi espiritualidad. Comencé a ver desde ese lugar la vida que estaba llevando y empecé a ocuparme por hacer las cosas bien, no tan solo por hacerlas, sino por hacerlas bien. Me di cuenta de que al querer hacerlas bien tenía que realizar un esfuerzo que no conocía porque antes tomaba las cosas de manera natural sin crear resistencias ni esforzarme.

Ese despertar tuvo que ver con un llamado a mi espíritu. En una experiencia que tuve el Padre me recordó que venía a este mundo con una misión, con un propósito. Me dijo cuál era esa misión y que tenía un grado de conciencia que me habilitaba a llevarla adelante. Yo no me creía capaz, nunca me había interesado lo espiritual ni me preocupé por leer nada, no tenía formación académica para poder hablar ni conocimiento de historia religiosa de ningún tipo. Entonces, ¿de qué iba a hablar?

Él me marcó que tenía conciencia. Fue todo un proceso de pocos días en donde pude recordar mis vidas. Empecé a verme en la historia, a través del tiempo, en distintas civilizaciones haciendo lo mismo. Observaba todo como una película, desde arriba. Me veía a mí mismo con distintas apariencias y vestimentas en diferentes lugares hablando sobre estos temas. En mi interior estaba esa realidad espiritual y yo la ignoraba.

Todo esto se dio en un corto lapso de tiempo, era el momento de comenzar a despertar.

Empecé a tomar conocimiento de la realidad de mi espíritu, y en la medida en que iba recordando, el conocimiento se sumaba a mi conciencia y era clarísimo. Lo había vivido en otros tiempos, con otros nombres. Para mí era una realidad, no era algo que me contaron ni que leí, sino que lo viví aún sin haberlo experimentado físicamente como Daniel.

Interpretando lo que dijo el Padre debía hacer esto que hoy hago, pero cuando me planteé la situación me di cuenta de que no podía realizarlo porque había mucho ego dentro de mí que lo impedía. Esto no me permitía llegar con pureza a las personas ni que con pureza mis palabras brotaran. Entonces tenía que trabajar sobre mí mismo.

Así lo hice durante un tiempo muy importante y con mucha profundidad. Todo el tiempo que me era posible buscaba soledad y silencio para replantearme muchas cosas y tratar de encontrar verdaderamente el porqué de lo que hacía. En general no actuaba por lo que pensaba, sino que había otros motivos ocultos dentro. Los fui buscando y encontrando, todo esto para ser más sincero conmigo y también poder serlo con los demás.

No puedo decir que tomé conciencia en esa experiencia, sino que recordé.

Conciencia voy tomando en cada momento que pongo de manifiesto en mi obrar aquello que he ido aprendiendo, aquello que entiendo como Verdad. Así voy tomando conciencia, es poco a poco y día tras día.

D. F.

Prefacio

Para llegar a saber y no a creer hay que seguir el camino de la Fe que nos conduce siempre a hacer la experiencia.

Aquello en lo que creo y por creer distingo y siento como verdadero, tengo que disponerme a llevarlo a la práctica.

Cuando lo llevo a la práctica lo experimento, cuando lo experimento lo vivo, cuando lo vivo toma vida en mí y cuando toma vida en mí es una verdad, no una creencia.

Cuando deja de ser una creencia y es vida en mí no necesito más de la Fe porque ahora puedo dar Fe de que así es.

Tengo que seguir el camino de hacer la experiencia de todo lo que he aprendido para llegar a dar Fe.

Hay mucho por aprender y mucho aprendido. Lo que tengo por aprender a su debido tiempo lo haré. Sobre lo aprendido tengo que trabajar para llevarlo a la práctica y que realmente se vuelva de valor para todos el que yo deje de creer y comience a saber, a tener conciencia.

Al tener conciencia y al saber encontraremos en nuestro interior una fuerza de voluntad que desconoce la mayoría.

PRIMERA PARTE

Hay algo más allá de lo que vemos

Por lógica solo se puede afirmar lo comprobado, pero utilizando la misma lógica ¿cómo podemos afirmar la no existencia de lo no comprobado?

Desde esa visión hay que entender que tenemos que someter a duda lo que queremos investigar. Dejemos siempre la puerta abierta.

Parece natural preguntarnos si habrá vida en otros planetas. Podemos preguntarnos si hay vida en otros planetas o no, pero puede haber una lógica que no estemos usando que es la de ver la vastedad del universo y a pesar de eso seguir dudando de que pueda llegar a haber vida en él.

Estamos todavía como hace quinientos años cuando pensábamos que el mundo era plano y que todo el universo giraba alrededor de nosotros. La Creación no gira alrededor de nosotros; tenemos que estar abiertos a esa comprensión o por lo menos someterlo a duda.

Lo que se ha comprobado físicamente no lo vamos a negar, pero eso no significa que sea el fin de una investigación.

Puedo hablar por experiencia. Uno puede ver o entender que todo está conformado por átomos que poseen distinta composición y cargas energéticas, que se mueven a un tiempo diferente al que nos movemos nosotros y que aparentemente están estabilizados.

Una copa conserva en el tiempo el mismo formato, la misma transparencia. Sin embargo, ¿entendemos que tiene átomos que no se detienen, que poseen un centro y cargas alrededor que están orbitando y moviéndose? Están en movimiento constante, ¿podemos aceptar y entender esto? Yo les puedo afirmar que podemos ver las cosas en movimiento si miramos con otros ojos.

Entendamos la lógica: una mesa también está compuesta por átomos aunque tienen distintas composiciones, por eso una es madera, la otra es vidrio, pero ambas tienen cargas positivas y negativas buscando el equilibrio.

Se sabe que hay ciertos átomos que están pasándose entre sí las energías, que es lo que sucede en un cable cuando encendemos la luz, hay electrones circulando entre los átomos para poner incandescente la resistencia. Hay movimiento, cuando vemos el cable parece una cosa estática, pero hay una energía moviéndose.

No es algo inerte lo material, está compuesto por energía en movimiento. Todos lo podemos observar y cualquier científico al que se lo preguntemos nos trasmitirá eso.

Hay algo más allá de lo que vemos en la copa y nos cuesta aceptarlo porque nunca nos pusimos a pensar en eso.

El átomo está desde siempre, el Universo está conformado por él.

El átomo está también en donde no hay materia. Cuando miramos hacia el Cielo y vemos luces, entre una y otra, en todo ese vasto espacio desde aquí hasta ese punto de luz en que aparentemente no hay nada, hay átomos, hay energía y movimiento.

El átomo en sus cargas tiene materia también, que es la que transporta esa energía en su composición. Entonces, hay una materia mucho más sutil que tampoco es visible.

Podríamos dudar de la veracidad de muchas cosas, de su realidad, pero el sentido común nos dice que hay cosas que no vemos, aunque sabemos que están. En el aire que respiramos está la molécula de oxígeno, tiene su composición y es algo que no vemos, pero sin él no podemos vivir. Vivimos gracias a lo que no vemos. El cuerpo no tan sólo se alimenta de lo que ingerimos por la boca, también el aire que respiramos nos proporciona un alimento. No es tan sólo una energía ni una molécula de oxígeno sino que es un alimento que está relacionado con los cuerpos más sutiles.

Esto puede ser sometido a duda porque no está comprobado, pero no está comprobado por aquellos que no han hecho la experiencia. Para el que lo ha comprobado es una seguridad y una certeza. Y como pasó hace centenares de años, al primero que se le ocurrió decir que dábamos vueltas alrededor del sol lo quemaron.

Los primeros que empiecen a hablar sobre cosas que la mayoría no comparte o no puede comprobar quizás sean acusados, pero no quiere decir que no puedan llegar a ser reales.

Desde hace poco tiempo se están empezando a probar ciertas teorías o proyecciones que hicieron algunos científicos como Einstein. Se está pudiendo comprobar la teoría que él desarrolló en aquel momento sin elementos. Pero ¿cómo pudo hacerlo? Porque tuvo inspiración. Esto, a lo mejor lo puede aceptar fácilmente una persona de fe, en cuanto a que su fe le lleva a creer en la existencia de un Dios o de los ángeles, porque el corazón le dicta que es así y la fe le lleva a creer y a sentir su existencia como real.

Hay muchos científicos que tienen una fe enorme, que hoy aceptan a Dios como una realidad y lo llevan en su corazón, pero esto no implica que dejen de ser científicos serios. Algunos piensan que un científico serio no puede aceptar a Dios como una realidad siendo que su existencia no es comprobable, que está dentro del plano de la creencia. Está dentro de la creencia de la gente que expresa “creo en Dios”; decir creer en Dios es no tener seguridad. Para mí no es una creencia, es una realidad por la experiencia personal de haberlo encontrado. Pero yo no lo encontré con mi fe, lo encontré con mi alma, para mí es una realidad concreta. Esto no es algo exclusivamente mío, es de todo aquel que lo encuentre.

Iremos saliendo de esos estados de duda, de creencia, y de los conflictos que se generan cuando seguimos los consejos que nos dan, cuando vayamos haciendo de a poco la experiencia personal de ir encontrándonos con esa realidad.

Tampoco debemos enfocarnos en tratar de ver el átomo. Es una realidad con la que conviviremos durante un tiempo, hasta que en algún momento la conciencia que se ha de ir desarrollando nos permita ver el movimiento que él sigue. Entonces veremos muchas similitudes en el universo.

Imagínense viendo más allá de una forma limitada y de la comparación intelectual que hacemos de nuestro tamaño con el espacio. Cuando uno observa la Creación desde más allá del propio tiempo ve reflejado en ella el átomo con su núcleo, con las demás partículas orbitando alrededor de él por atracción, por gravedad, y ve la vida que se da por esa presencia equilibrada de energía dentro de ese átomo. Si vamos más a lo pequeño podemos ver un universo dentro del propio átomo.

Así como es arriba es abajo y así como es abajo es arriba.

Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro. Esto se representa en la creación, y lo que vemos en ella es aquello que también podemos encontrar en nuestro interior.

Si he probado el líquido de una copa sé qué es lo que tomé y puedo dar fe de lo que es. Si alguien me sugiere que es otra cosa yo le diré que no, porque lo he probado, ya descarté muchas cosas que podían ser y ahora tengo la certeza de lo que es. Hasta no probar la no existencia nos tendríamos que someterla a duda, porque inclusive nos va a llevar a ser mejores humanos y a tener mejor relación entre nosotros.

Siempre podrá el científico estar discutiendo con el creyente sobre la existencia de los ángeles y de Dios. Dice que no existen porque no los ha podido ver con su microscopio. En ese terreno de la fe es en donde esto no es concreto ni comprobable para la ciencia y la tecnología material, pero sí para la propia experiencia.

Hay mucha gente que dice haber estado muerta -de hecho, la ciencia lo admite porque estuvieron unos minutos sin vida- y relatan haber tenido en ese tiempo una experiencia aparentemente de días o de horas en otro lugar. Desde la ciencia dicen que su mente lo generó de acuerdo a la ilusión que fue almacenando; el creyente afirma que verdaderamente alcanzó el Cielo. Podemos convivir con las dos realidades si cada uno habla desde su experiencia.

Está más abierto el hombre de fe que acepta lo que no ve que el científico que tan solo acepta lo que ha podido comprobar.

¿Cómo puedo negar lo que nunca he visto o afirmar que verdaderamente no existe?

Si no lo he visto no puedo afirmarlo, quedo en duda, abierto a una posible comprobación en un futuro.

Equilibrio entre materia y espíritu

La materia es parte del espíritu, es parte de la Creación, como el espíritu es parte de ella.

Muchas personas cuando entran en conocimiento de lo esotérico se van a un extremo y creen que todo lo material ya no tiene sentido. Parece que en ese extremo es en donde lo encuentran.

Una cosa es la esencia y otra es la expresión más densa que puede tener la creación, pero aún en esa expresión densa que entendemos y vemos es la materia, en su interior hay una esencia expresándose.

Lo más denso es lo que puede ver la ciencia, lo material, la partícula o una carga energética. Lo más cercano a lo esotérico u oculto, lo que no está a la vista de todos, es esa conciencia que hay dentro de ese átomo en movimiento, en su desplazamiento, en su comportamiento y en su evolución.

Todo va cambiando y evolucionando, no tenemos el tiempo para verlo, pero aun así todo se modifica, evoluciona y cambia. Para participar en ese cambio tenemos que prestar una atención más consciente a lo que está sucediendo.

Puede ser que en un primer momento no encontremos el equilibrio entre lo material y lo espiritual porque nos toma una realidad que no hemos tenido la posibilidad de contactar y de ver en su magnificencia. Si observamos cuánto tiempo físico, esfuerzo y atención necesitamos para movernos en este mundo material y de pronto tenemos la posibilidad de hacer un contacto con ese otro mundo oculto, esotérico y espiritual, viendo esa grandeza, esa dimensión, esa falta de límites y esa posibilidad de movernos libremente, este último parece ser el lugar ideal. Entonces muchas personas se van hacia ese otro extremo queriendo alcanzarlo y tratando de evadir la realidad de este mundo. No se trata de evitarla sino de trascenderla.

La trasciendo cuando aprendo a estar en ella sin que me genere reacciones y sin que jamás olvide ni deje de lado ese mundo esotérico, porque somos un espíritu que tiene un cuerpo.

Somos seres esotéricos, no está a la vista nuestro ser pero sí nuestra forma, y a través de ella el ser se expresa. Tenemos que llevar equilibrio a nuestra mente. Tenemos un cuerpo físico que atender y también un ser espiritual. Hay que atender lo que al ser le interesa y ver desde ese lugar la vida llevándola equilibradamente.

Muchas personas piensan que el mundo material es una ilusión. Ilusión es pensar que lo material es la única realidad.

Si sigo trabajando solamente para tener cosas materiales que hagan más confortable mi vida en esta Tierra y cuando falte de este mundo espero ir al Cielo, tendré que preguntarme qué construí yo en él, qué riqueza tengo para poder ingresar a él o qué es lo que he capitalizado en el mundo para ese Cielo. Solo tiene valor en él lo que está construido con el amor de Dios.

¿He trabajado para recibir un salario, lo he multiplicado? El Padre me lo ha dado, pero lo que me dio quizás lo gasté o lo atesoré de tal manera que no lo compartí ni se lo acerqué a nadie para ayudarlo.

Los extremos no son buenos. El camino del medio es el equilibrio.

Hay que llevar en equilibrio los extremos como una balanza con sus platillos, el mismo peso y tensión en ambos lados.

Ese equilibrio será posible a partir de que uno se mantenga en el centro. Si vamos a los extremos generamos desequilibrios. No es solo el Cielo ni solo la materia, hay que llevarlos equilibradamente.

El mundo está desequilibrado porque para la mayoría lo importante es la materia. En el caso de los creyentes, la mayoría profesa su fe un día de la semana y el resto de los días viven su vida material, eso también genera desequilibrio.

Dios tiene vida eterna y en un eterno equilibrio vive, no así su creación. Hasta donde el ser humano pudo alcanzar a modificar la creación, no ha hecho las cosas muy bien y esto repercute sobre el creador del desequilibrio, que es el propio ser humano.

Tenemos que encontrar el equilibrio, no ir a los extremos ni pensar que tan solo vale lo espiritual. Lo espiritual vale, como vale la materia.

En este mundo material las personas tienen que ocuparse para que las cosas cambien, no preocuparse. Ocuparse sería tratar de hacer las cosas bien, dar buen ejemplo a nuestros hijos, a nuestros amigos, a los que no conocemos, haciendo el bien por donde vayamos. Y si alguien nos observó, percibió y pudo ver algún ejemplo que le fue útil, habrá visto a una persona como cualquier otra, pero que también tiene un ser que está guiando sus pasos por la vida en un camino amoroso.

La Ley

Por una cuestión de orden se crearon las Leyes

Antes de la existencia de la humanidad, en todo el universo, existían los ángeles. Ellos tienen el objetivo de proveer de sustancia a los ideales de Dios.

A lo largo del tiempo -en lo que nosotros entendemos como la evolución- ellos van brindando una forma a lo que no tiene forma, a lo que proviene del mundo espiritual. A los planetas, a los soles, a toda forma de vida que se manifiesta y se expresa, ellos le proveen de cuerpo.

Antes de que todo esto se dé, por una cuestión de un orden que hay que tener para transitar el camino de la vida, se crearon las Leyes; se crearon con el fin de poner límites a la desviación de quien no tiene conciencia en el camino que transita y para que ninguna forma de vida se pierda.

Hay un ancho camino por el que debemos transitar todos, que es el del amor. Cuando nos desviamos del camino del amor puro, desinteresado y universal que nos une a todos, nos encontramos con los límites, con la Ley.

Hace tiempo que la humanidad se alejó demasiado de ese camino y trató de llevar uno paralelo creando sus propias leyes. Esto le lleva a padecer como humanidad, como sociedad, como individuos que siempre tratan de desatender los problemas y dolores buscando la esperanza de una realidad mejor en el futuro. Todo eso ha provocado que pensemos que hay demasiadas reglas a seguir para transitar por el camino espiritual, y la única Ley que existe en el universo es la de la compasión, no hay otra.

Aquí es en donde se crearon tantas leyes que nos terminan limitando porque son parte de la estructura en la que estamos aprisionados en el mundo. No estamos obligados a vivir prisioneros de esas leyes, no nos fuerzan a hacer nada, sino que en realidad son límites que encontramos cuando nos desviamos del camino. Si no estuviesen esos límites, tal vez caeríamos.

El Padre no puede permitir eso, no quiere que un hijo se pierda. Para que no se pierda -mientras no sepa caminar por sus propios medios ni administrar la Luz que hay en su corazón- conforme a la Voluntad del Padre se le pone límites.

Cuando conozca el camino que tiene que transitar, cuando sea consciente de la vida, aprenda a respetar, aprenda a amar a Dios a través de su propia vida y de la creación, esos límites irán desapareciendo para él, como aparentes límites para su evolución. Esa es una visión aparente del mundo; parece que nos está frenando para tener experiencias o para tener libertad, pero en realidad nos frena por la falta de conciencia para ver la realidad como es.

Una cosa es tener libertad y otra es libertinaje, que me lleva a pensar que puedo hacer lo que quiero con mi vida sin que nadie tenga que cuestionarlo.

La verdadera libertad es la de quitarnos de encima aquellas cosas que nos aprisionan, nos ocasionan daño y dañan también a los demás.

Siempre estamos en contacto con alguien a través del amor. Vinimos al mundo en una familia, tenemos una pareja, hijos. Siempre estamos en contacto, en una relación, en el trabajo, con amistades, y si no tenemos conciencia de hasta donde llegar terminamos lastimando cuando trasgredimos el libre albedrío.

Las Leyes se crearon antes que el ser humano.

A un niño pequeño se lo coloca en un corralito cuando comienza a moverse para que tenga límites, no se salga del lugar y no se exponga a peligros. La Ley, de alguna manera, hace esto con nosotros.